Algunas notas sobre la Praga de Kafka
(Extraídas de una entrevista a Monika Zgustova, una traductora de checo que vive en Barcelona, publicada en el suplemento El Viajero de El País del 30 de octubre de 2021)
Praga en el periodo de entreguerras era una ciudad con diversos idiomas, culturas y religiones. Se hablaba checo, alemán, yidis y también ruso, por los inmigrantes que llegaron de ese país. Y convivían varios estilos arquitectónicos: italiano, art nouveau, centroeuropeo...
Muchas fueron las distintas casas donde vivió Franz Kafka: desde la que tuvo en la Ciudad Vieja hasta la del Callejón del Oro, cerca del castillo. Allí, en el número 22, está la casita donde iba a trabajar y a refugiarse de su padre.
Y, por supuesto, ahí siguen los cafés literarios, esenciales para la cultura de la ciudad. Al Slavia la cultura checa del siglo XX le debe mucho. Acudían desde el premio Nobel Jaroslav Seifert en la década de 1920, hasta el escritor Bohumil Hrabal, aunque este era más de cervecerías. El grupo surrealista de Praga también se reunía en el Slavia, y en la época comunista era el café de los disidentes.
Milena, el amor de Kafka, tenía su casa en el centro, donde acaba la plaza de Wenceslao.
El restaurante Století, que significa "el siglo", lo lleva un aristócrata que también es el chef. Combina el recetario tradicional checo con la alta cocina. Está cerca del río de la ciudad, el Moldava.'
Etiquetas: libros y escritores, Sitios donde perderse
0 Comments:
Publicar un comentario
<< Home