Cuéntame un cuento...

...o una historia, o una anécdota... Simplemente algo que me haga reir, pensar, soñar o todo a la vez, si cabe ..Si quereis mandarme alguna de estas, hacedlo a pues80@hotmail.com..

jueves, febrero 22

Simplemente vergonzoso

(Aprovechando la visibilidad que se está dando ahora a la mujer en la ciencia, es bueno releer algunas cosas sencillamente sonrojantes... este texto está sacado de un artículo de Joseángel Murcia en la revista Mujer de Hoy del 17 de septiembre de 2016)

[...] el reconocimiento de que que las mujeres tienen la misma capacidad que los hombres para el trabajo científico ha llevado siglos, y los prejuicios son persistentes. Cuando en 2013 murió la química y matemática Yvonne Brill, la mujer que desarrolló el sistema para mejorar la propulsión de los cohetes espaciales, The New York Times comenzó su obituario diciendo que cocinaba una magnífica carne a la strogonoff.

El trabajo científico de Brill facilitó la exploración de Marte e hizo posible que los satélites de comunicaciones se mantuvieran en órbita, pero el diario más influyente del mundo prefirió alabar sus dotes culinarias, su decisión abnegada de apoyar la carrera de su marido, y su alejamiento de la vida profesional para criar a sus hijos. Pero Yvonne Brill "también fue una brillante científica de cohetes", decía el obituario en su segundo párrafo. Después de recibir las indignadas quejas de sus lectores, el periódico corregió el texto en la página web y eliminó la referencia al strogonoff.

Pero los ejemplos son innumerables: cuando Marie Curie ya había ganado su primer Nobel y daba clases de Física en la Sorbona, se presentó como candidata en la Academia de las Ciencias de Francia, pero sus adversarios dijeron que era judía y pusieron toda clase de excusas para evitar que entrara. Por ejemplo, su comportamiento "disoluto": Curie era viuda y tenía relaciones con un científico separado, por lo que la llamaron "destructora de hogares" en los periódicos.

Las pioneras han tenido que luchar incluso hasta por lo más básico: Jo Boaler, matemática, doctora en Educación y profesora en Stanford, cuenta que cuando llegó a esta universidad norteamericana ni siquiera había aseos para mujeres en la Facultad de Matemáticas. Cuando ella y otras compañeras se movilizaron para cambiar esa situación, lo único que consiguieron fue que la administración colocase unas flores artificiales en el orificio de los urinarios, "convirtiéndolos" casi por arte de magia en baños mixtos.

[...]

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miércoles, febrero 21

Cultura de barrio (por el mundo)

(Un texto de María Barberá en la revista Mujer de Hoy del 17 de septiembre de 2016)

Léjos de los circuitos turísticos, la vida de las grandes ciudades palpita en las zonas más alternativas. Un recorrido para descubrir lo último en cultura, moda y gastronomía... sin arruinarte. Repasamos estos rincones de Nueva York, Londres, Zurich, Estocolmo, Berlín y Lisboa.

Nueva York. Williamsburg, mercadillos y tiendas DIY:
En Brooklyn, el antiguo barrio judío ortodoxo fue el primero en adoptar la filosofía hipster: consumo bio, coworking, cultura alternativa... Con ese impulso, Williamsburg es hoy uno de los barrios más in de Nueva York. Chicas con el pelo gris y treintañeros con sombrero pasean por Bedford Ave. y disfrutan de los restaurantes bio y las tiendas do it yourself (hazlo tú mismo). No te pierdas el mercadillo de comida de los sábados en Smorgasburg, en el East River State Park. ¿Más pistas gastro? Turkeys Nest (Bedford Ave., 94); el restaurante del hotel The Wythe (Wythe Ave., 80); los cócteles del Hotel Delmano (Berry St., 82); los brunch de Allswell (Bedford Ave., 124) y los desayunos de Egg (3 St., 129). Además, música electrónica en Output (Wythe Ave., 74), conciertos en Babys is Allright (Broadway, 146) y rock en Factory Union Pool (Union Ave., 484). Y un sinfín de tiendas vintage y de nuevos creadores.

Londres. Hackney, música y streetstyle:
En las calles de Londres puedes ver cualquier look, pero en las de esta zona del este de la capital, aún más. Chicas con el pelo lila y coronas de flores, y jóvenes con levitas de colores y sombreros pasean por High Street Shoreditch, Holton Place y Bricklane St, calles abarrotadas de curiosas tiendas de diseño, bares y restaurantes, y por el pop up store de Boxpark.

Beyond Retro (Stoke Newington Road, 92-100) es el templo de la moda vintage, y está también en Dalston y Spitafields Market. En este mercado encontrarás diseñadores emergentes. En Kingsland Road, Ridley Road y adyacentes se concentran boutiques trendy y cafés. En la taberna Brycklayers Arms (Charlotte Road, 63) se produjo la explosión artística de Shoreditch, en el norte de Hackney. Y puedes disfrutar de música indie, tecno y experimental en los clubes de la zona: The Nest (Stoke Newington Rd, 36-44) Passing Clouds (Richmond Rd, 1), The Alibi (Kingsland High St, 91) y Cafe Oto (Ashwin, St 18-22).

Zúrich. Zúrich west, diseño a la última:
¿La mejor manera de conocer Zúrich West? Coge una bicicleta gratuita (solo tienes que dejar un depósito) y recorre el antiguo distrito industrial Kreis 5, bajo los arcos del Viaduk Ausserihl, y el Kreis 4, la zona más cool de la ciudad suiza. Junto al rascacielos de la Prime Tower (Hardstrasse, 201, no te pierdas su bar The Clouds), tienes la torre de 17 grandes contenedores apilados donde se venden los bolsos reciclados Freitag. Y enfrente encontrarás outlets, concept stores tiendas de bicicletas, artesanía, ropa vintage y de novísimos diseñadores...

Haz una pausa en los jardines arte y bar de Frau Gerolds Garten (Geroldstrasse, 23), y disfruta de una cena y de una exposición de arte. O acércate a los astilleros Shiffbau, donde además de tomar algo, puedes ver teatro o un concierto de jazz. Imperdibles: la ropa multifuncional de Kevin in the Woods (Lagerstrasse, 82) y los accesorios de Jo Brauer (Lagerstrasse, 92). SioNo (Ankerstrasse, 6) ofrece desayunos y cervezas asequibles y Les Halles (Pfingstweidstrasse, 6), brunch. Por la noche, música y copas en Exil (Hardstrasse, 245).

Estocolmo. Söfo, huertos y comida bio:
Södermalm, o Söder como lo llaman los locales está al sur de Folkungagatan (de ahí la abreviatura SöFo), y se ha convertido en uno de los barrios más pujantes de la capital sueca. Casas rehabilitadas, nuevos espacios y huertos han cambiado su fisonomía y lo han hecho más sostenible. El ultramarinos Salta kvarn (Järna, 33) ofrece harinas y legumbres ecológicas; Bröd&Salt (Restiernas Gata 26), panes tradicionales y deliciosos pasteles; y Urban Deli, frente al parque Nyorget, gastronomía y productos ecológicos.

En el salón Essel Pretty Organic Stockholm (Hatarina Bangata, 29) encontrarás cosméticos y artículos prebióticos, y en Grea Interior (Renstiernas Gata, 19), ropa de casa ecológica. Al oeste, en el barrio de Hornstull, no te pierdas sus noches de música y cine independiente de Debasser (Hornstulls Strand, 4), ni el mercadillo dominical de Hornstull Marknad, donde venden tesoros y ropa vintage, y alimentos bio. Los últimos jueves de cada mes, las tiendas abren hasta tarde, ofrecen bedidas y tienen descuentos.

Berlín. Neukölln, el arte sale a la calle:
Al sur de la ciudad, Neukölln destila arte en sus calles y sus clubes escondidos. El barrio donde estaba la sede de la Stasi (la policía política de la Alemania Oriental durante la época del Telón de Acero) está ahora ocupado por artistas y jóvenes de todo el mundo, atraídos por los bajos precios de los alquileres, en un barrio multicultural, frente al canal Landwehr.

Podrás disfrutar de música y exposiciones experimentales en Sameheads (Richard, 10); conciertos y danza en Villa Neukölln (Hermannstrasse, 233); cine independiente en Sputnik Kino (Hasenheide, 54); talleres colectivos de danza, fotografía, cine y teatro en Artistania (Weichselplatz, 3); y arte novísimo en Kindl (Sudhaus, 2), una antigua fábrica de cerveza construída en 1926.

Para comer, recetas italianas en la sorprendente Lavanderia Vecchia (Flughafen, 9) y veganas en Dandy Diner (Karl Marx, 9). Por la noche, copas y música en Tier (Weserstr. 42,) y en la escondida terraza de Klunkerkranich, en el parking del Neukölln Arcaden.

Lisboa. Intendente y Mouraria, una vuelta al mundo:
Lo que en los años 70 era un barrio de inmigrantes se ha convertido en una de las zonas más activas de la capital lusa desde que se rehabilito Largo do Intendente. La cultura, el arte y la música de sus antiguos vecinos ha atraído a muchos lisboetas, que desean disfrutar de una vida de barrio más auténtica y de espacios multiculturales, como Casa Independente (Largo do Intendente, 45).

No te pierdas los muebles sesenteros de Retro Vintage Shop (Manique do Intendente, 1150) o la icónica tienda A vida Portuguesa (Largo do Intendente Pina Manique, 23), que ocupa la antigua fábrica de azulejos Viuva Lamego y tiene artículos de otras épocas. Y disfruta de sus bazares, tiendas de especias y restaurantes, como el afro-indio Cantinho do Aziz (R. de São Lourenço, 5) o el vegano Velocité café (Av. Duque dÁvila, 120), donde reparan y alquilan bicicletas.

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martes, febrero 20

Mascarillas: soluciones en tiempo récord

(Un texto de Cristina Uranga en la revista Mujer de Hoy del 1 de octubre de 2016)

En 10 minutos consiguen lo que muchas cremas en semanas. Y son la excusa perfecta para disfrutar de un pequeño tiempo de relax. Te contamos sus beneficios y cómo utilizarlas.

Estás a solo 10 minutos de conseguir la piel que deseas. Porque ese es el tiempo medio que tarda en actuar una mascarilla, esa cura milagrosa capaz de calmar un rostro irritado, hidratarlo si está reseco, revivirlo si está apagado y elevarlo si empieza a caer. En versión crema, tejido, arcilla o peel-off, estos tratamientos intensivos lo solucionan absolutamente todo.

Seis razones para amarlas

Botón de reinicio. Con las mascarillas es como si tu piel partiera de cero. Puede que los resultados sean temporales, pero someterla a estos tratamientos intensivos puede llegar a reequilibrarla en periodos de crisis. Porque, al menos durante unas horas (las que dura su efecto inmediato), le das un descanso a tu rostro de todo aquello que lo saca de quicio. Y a corto plazo puede tener un efecto regenerador muy interesante. Solo con usar una mascarilla con un objetivo concreto (acné, rojeces, falta de luminosidad...) una vez a la semana consigues incrementar el efecto de tu rutina habitual de belleza hasta en un 150%.

Máxima potencia. Como no importa el resultado final (después de todo, no vas a salir con ellas a la calle y las vas a eliminar cuando termines) eso permite que sus fórmulas contengan las más altas concentraciones de activos que puedes aplicarte de una sola vez. Como tampoco hay que preocuparse de que queden perfectas sobre el rostro porque no hay que aplicar nada por encima, carecen de activos selladores, lo que hace que lleguen a una mayor profundidad. Pero es que además cuentan con sistemas de penetración específicos para alcanzar máximas profundidades 

Entrenadores de piel. Las mascarillas también sirven para acostumbrar a tu piel a ciertos ingredientes que a veces pueden resultar irritantes. En formato mascarilla, los activos apenas permanecen sobre tu piel 10 o 15 minutos. Muy lejos de las ocho horas que se mantienen sérums y cremas. Aplicándolos durante cortos periodos de tiempo, puedes enseñar a tu piel a tolerar estos agentes (AHAs y retinoides, sobre todo) de forma que puedas usarlos más adelante sin que te causen problemas. 

Efecto amplificador. En los tratamientos de cabina, el momento mascarilla siempre llega casi al final, cuando ya se han dado todos los pasos importantes con peelings, masajes y sérums. La mascarilla trabaja como un sellador por encima de todo esto para que los activos penetren hasta las capas más profundas de la piel en tiempo récord. En casa, el proceso es el mismo: puedes ponerte una mascarilla sobre la cara recién limpia. Pero si quieres multiplicar sus efectos, aplícate antes un sérum con los mismos objetivos que la que has elegido. Al sellar sobre la piel ingredientes como los péptidos o la niacinamida (ambos potentes antiedad) conseguirás un mayor rendimiento porque en su aplicación habitual siempre hay una parte que se evapora en el momento de la aplicación. 

Sheet mask, la tendencia coreana. Aunque ya las conocías, las nuevas mascarillas de tejido procedentes de Corea contienen nuevos sistemas de aplicación que maximizan la absorción porque, además de ayudar a que los activos penetren mejor, evitan que se evaporen mientras están sobre tu rostro. Eso sí, en lugar de papel o fibras de algodón, ahora vienen en texturas ultratecnológicas como el hydro-gel (múltiples capas de activos hidrosolubles que se funden con tu piel) o la biocelulosa (un material de origen natural que se adhiere a tu rostro y que originalmente se usaba en quemaduras y heridas). 

Relax obligatorio. Con ellas puestas no puedes salir a la calle. Si encima has elegido una de tejido, lo más seguro es que ni siquiera puedas revisar el móvil sin que se mueva. Así que cuando las usas tienes ante ti 10 minutos que puedes aprovechar para relajar la mente además de la cara. Le harás un doble favor a tu piel porque ese tiempo de calma consigue disminuir tus niveles de cortisol, la hormona del estrés, que impide que la piel retenga agua correctamente, aumenta la óxidación de las células y dilata los vasos sanguíneos. Ahí tienes tres puntas de lanza en tus preocupaciones cutáneas (sequedad, arrugas y rojeces) que 10 minutos de tranquilidad pueden cortar por lo sano. Si a eso añades unos ejercicios de respiración profunda (con la tripa en lugar de con el pecho) activarás las beta-endorfinas, moléculas con efecto antiinflamatorio sobre la piel.

¿Lo estás haciendo mal?

Nunca dejes que se seque del todo. Las mascarillas que contienen arcillas tienen tres fases de actuación. En la primera, la de humedad, es cuando la piel se beneficia de los minerales que contiene. En la segunda, cuando empieza a secarse, la contracción que produce estimula la circulación sanguínea. Pero en la tercera, la de secado, al evaporarse también arrastra el agua de la superficie de la piel. Esta es la fase que hay que evitar.

Cuidado con los ojos. A no ser que se trate de una mascarilla específica, todas te van a indicar que evites aplicarlas en el contorno. Es porque la cantidad y concentración de activos que contienen resultan muy irritante para esa zona.

La efectividad no aumenta si las dejas más tiempo. Si en las instrucciones pone 10 minutos de nada va a servir que te la dejes media hora. Está probado que los activos de las mascarillas penetran al 98% durante los primeros 10 minutos. Dejarlos más solo añadirá un 1% de eficacia.



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lunes, febrero 19

Las enfermedades que han torcido la historia



(Un texto de Carlos Manuel Sánchez en la revista XLSemanal del 25 de septiembre de 2016)

Las dolencias de los poderosos han cambiado el destino de la humanidad. El mundo habría sido otro si Napoleón no hubiera tenido hemorroides, por ejemplo, o si la hemofilia no hubiera anidado en los Romanov.

Se suele enseñar que el curso de la Historia está marcado por las grandes batallas, tanto en la guerra como entre ideas o sistemas que compiten. Y solo unos pocos personajes -presidentes, reyes, dictadores, revolucionarios- tienen poder suficiente para cambiar su rumbo. Sin embargo, la intervención de otros personajes influyentes suele pasar inadvertida. Quizá porque son microscópicos. Se trata de las bacterias, los parásitos y los virus, que son capaces transformar la demografía, la economía y la política.

Irwin Sheman, profesor emérito de la Universidad de California, cita algunas enfermedades que han cambiado la historia de la humanidad: tuberculosis, sífilis, gripe, peste bubónica, cólera, fiebre amarilla… En ocasiones son dolencias que no afectan directamente a las personas, como el hongo de la patata, que causó la gran hambruna y la emigración irlandesa. Algunas han sido erradicadas, caso de la viruela, y otras siguen matando por millones, como la malaria. Y en unos pocos casos su trascendencia se debe precisamente a que afectaron a personajes clave. Por ejemplo, la hemofilia que debilitó a la dinastía Romanov en Rusia y facilitó la caída de los zares y el ascenso de los bolcheviques. O la porfiria que padecieron muchos monarcas británicos, que sufrían de alucinaciones, paranoias y ansiedad.

Los romanos, por ejemplo, se envenenaban sin saberlo, pues añadían plomo al vino para endulzarlo y también al maquillaje de las mujeres, sobre todo las clases altas. La concentración del metal era 16.000 veces superior a la dosis que se considera tóxica. Los trastornos psiquiátricos de muchos emperadores podrían deberse al saturnismo o envenenamiento por plomo.

Es esta confluencia entre los grandes personajes y los achaques que acaban truncando sus planes la que interesa al doctor Pedro Gargantilla, profesor de Historia de la Medicina en las universidades Francisco de Vitoria y Europea de Madrid, que acaba de publicar Enfermedades que cambiaron la Historia, una obra llena de curiosidades, y en la que se citan desde la pancreatitis que acabó prematuramente con la vida de Alejandro Magno y, de paso, con su imperio, hasta el embarazo fantasma de María Tudor, casada con Felipe II. El vientre de la soberana inglesa se ensanchó y llegó a sentir las patadas del feto, pero al noveno mes todo desapareció. Era un trastorno psicológico. De haber sido un embarazo real, su hijo habría heredado las coronas de España, Inglaterra y Países Bajos, de manera que el mapa de Europa habría cambiado por completo. Pero María Tudor murió sin descendencia.

Las almorranas de Napoleón

En 1815 Napoleón Bonaparte escapó de su confinamiento y puso de nuevo a Francia en pie de guerra. Una alianza liderada por Inglaterra se enfrentó al general. El destino de Europa se decidió en Waterloo (Bélgica). En la víspera de la batalla, Napoleón pasó toda la noche con dolores anales, fruto de una crisis de hemorroides que le impediría montar a caballo a la mañana siguiente. Napoleón llevaba años padeciendo de estreñimiento crónico porque apenas bebía agua, por lo que sus heces eran muy compactas, y además era un incansable jinete que reventó más de una docena de caballos, lo que contribuía a agravar sus almorranas. El Pequeño Corso decidió posponer unas horas el ataque, que no llegó hasta casi mediodía. No pudo supervisarlo en primera línea, como solía hacer. Pasó las primeras horas adormilado y abatido por el láudano que había tomado para calmar el dolor. El enemigo sorprendió a las tropas francesas con un ataque por la retaguardia.

La depresión de Carlos V

La melancolía de Carlos I de España y V de Alemania cambió el mapa de Europa. Carlos se casó enamorado, una rareza en el siglo XVI, tras conseguir una dispensa papal: Isabel era su prima hermana. La emperatriz era de una gran belleza y ascética en sus costumbres. Murió durante un embarazo y el emperador se derrumbó. Ni siquiera pudo acompañar al cortejo fúnebre. La muerte de su esposa sumió a Carlos en una profunda depresión. No comía ni bebía y pasaba las horas arrodillado junto a la cama absorto en una miniatura del retrato de su mujer. Le costó horrores superar su duelo y, aunque estaba en la cima de su trayectoria política, quedo muy ‘tocado’. Cayó en otra crisis cuando no pudo imponer la religión católica en Alemania. Se sentía un fracasado. Lloraba como un niño, cuentan las crónicas, y les costaba incluso firmar los documentos. Abdicó en su hijo Felipe en 1555.

La tisis de ‘Madame’ de Pompadour

Madame de Pompadour fue la favorita del rey francés Luis XV durante veinte años. Se llevaba bien con la reina. “Si mi marido tiene que acostarse con otra, mejor que sea con ella”, dijo. En la Corte se daban por sentadas las infidelidades, pero las amantes reales estaban siempre casadas para evitar que el monarca tuviese la tentación de repudiar a su esposa. Unos trastornos ginecológicos hicieron que las relaciones íntimas entre monarca y favorita cesaran en 1750. Desde entonces ella se encargó de introducir nuevas mujeres en el lecho real, y ganó influencia como consejera y estadista. Cuando murió de tuberculosis, el rey cambió de amante, pero madame du Barry contribuyó con sus caprichos a la impopularidad de la monarquía.

El ‘viagra’ de Fernando el Católico

Cuando en 1504 Fernando de Aragón enviudó, buscó una alianza con el rey francés, que le ofreció casarse con su sobrina… Era muy poco agraciada y Fernando recurrió a los afrodisiacos para ‘animarse’: un potaje de testículos de toro aderezado con cantaridina, el polvo machacado de las moscas verdes. Esa substancia irrita la vejiga y favorece la erección, pero es muy tóxica. Unas centésimas de gramo matan a un hombre. La salud del monarca se resintió.

La obesidad mórbida de Sancho I

Sancho I de León se puso a dieta en el siglo X. Pesaba 21 arrobas (unos 240 kilos). Comía unos 17 platos al día, la mayoría de carne de caza. La obesidad lo había convertido en un inválido y le impedía demostrar que había consumado el matrimonio. Fue depuesto por los nobles. Pero su abuela, la reina Toda de Navarra, pidió ayuda al califa de Córdoba, que le prestó su médico personal, el judío Hasday Ibn Saprut. El rey, al que cosieron los labios, sólo bebió infusiones con una pajita durante cuarenta días. El régimen se completó con baños de vapor y caminatas en las que era tirado con cuerdas por esclavos. Perdió 120 kilos y recuperó el trono.

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domingo, febrero 18

Aislantes topológicos, un quinto estado de la materia



(Extraído de un texto de David Navarro en el Heraldo de Aragón del 27 de agosto de 2017)

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¿Qué son los aislantes topológicos? «Se trata de un quinto estado de la materia. Según la manera de conducir la electricidad, la materia se clasifica en cinco estados. Por un lado, están los aislantes. Esos los conocemos bien, serían el plástico o madera: no dejan pasar la electricidad, por eso los cables están cubiertos por un plástico, para que no nos dé corriente», explica [David Serrate, investigador del Instituto Aragonés de Nanociencia (INA)]. Luego estarían los conductores, que dejan pasar bien la electricidad y que serían metales como el hierro o el cobre (material del interior de los cables). «Un tercer grupo serían los superconductores, que no ofrecen resistencia a la electricidad y podrían estar eternamente conduciéndola Superconductor sería el círculo que se usa en los aparatos de resonancia, en los hospitales. Generan tanto campo magnético que se pueden ver las moléculas. Y el cuarto estado de la materia son los semiconductores», añade el investigador. Estos últimos, los semiconductores, fueron introducidos en el grupo a mediados del siglo pasado, son entre conductor y aislante, lo que resulta muy práctico porque se puede controlar fácilmente cómo pasa por ellos la electricidad. «De este material están hechos los circuitos en la electrónica moderna, el semiconductor más popular sería el silicio».

Y llegamos entonces al quinto estado de la materia, a los aislantes topológicos. Solo hace quince años que se demostró que existía este estado, materiales cuyo interior es semiconductor pero su superficie es muy buena conductora. «Y lo más interesante es que las propiedades externas, el estado de esa superficie, no alteran las propiedades del interior. Es decir, se puede dañar la superficie, o bien tener polvo, suciedad…, y el estado seguiría siendo el mismo. La tipología del interior lo protege: los electrones de esta materia viven una geometría extraña que obliga a la superficie a comportarse de esta manera», aclara el investigador.

PUERTA CERRADA.
El quinto estado de la materia resultaba un caramelo para los desarrolladores de tecnología, ya que contar con una superficie que no se altera a pesar del polvo y suciedad simplifica muchos procesos. Su propio comportamiento también era atractivo, «la superficie tiene propiedades muy similares al grafeno, con electrones muy rápidos que pueden mostrar fenómenos cuánticos también rápidamente. Y tiene una propiedad más: la corriente de la superficie va en una dirección, no choca con electrones que circulan en la otra dirección». Para explicar estas 'direcciones', Serrate recuerda que los electrones tienen un momento magnético, un más o un menos. Es lo que se llama espín. Y ese espín es la base de los discos duros. «De ahí los famosos códigos binarios, esos unos y ceros. El uno indicaría una dirección de los electrones y el cero, la otra. Y los aislantes topológicos pueden transportar sin interferir en la otra dirección».

Así pues, el magnetismo es imprescindible para grabar información en un dispositivo electrónico, para realizar operaciones lógicas, para computación o para codificar la información en una fibra óptica. Es decir, para infinidad de aplicaciones que nos rodean en la vida cotidiana. Los aislantes topológicos, que transportan ese magnetismo de manera mucho más eficiente y que pueden trabajarse sin importar su superficie, serían un gran paso para el desarrollo tecnológico. ¿Dónde está entonces el problema? El único agente externo capaz de destruir ese estado de la materia es, precisamente, el magnetismo. Justo el agente que es capaz de extraer la máxima funcionalidad a este material. La puerta, durante años, ha estado cerrada. No había llave para el chalé de lujo.

Pero el equipo de Serrate ha abierto la cerradura. En colaboración con el Ames Laboratory de Iowa (Estados Unidos), que ha fabricado el material con el que experimentar, y de científicos del Donostia lnternational Physics Center, que sintetizaron ese material, desde el INA se ha encontrado la manera de compatibilizar magnetismo y aislante topológico. Los experimentos fueron realizados en el marco de la tesis doctoral de la estudiante de la Universidad de Zaragoza del Carmen Martínez.

En el Laboratorio de Microscopías Avanzadas se observó y manipuló la materia hasta comprobar que un desorden químico en concreto, inducido en la superficie de un aislante topológico, inhibe completamente su peculiar forma de conducir la corriente eléctrica. Y se abre así el camino para compatibilizar este prometedor estado de la materia con la arquitectura de los dispositivos electrónicos actuales.

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