Cuéntame un cuento...

...o una historia, o una anécdota... Simplemente algo que me haga reir, pensar, soñar o todo a la vez, si cabe ..Si quereis mandarme alguna de estas, hacedlo a pues80@hotmail.com..

sábado, abril 30

Rituales chinos de belleza y juventud

(Leído en un artículo del suplemento Eureka de El Mundo del 24 de abril)

Dicen las crónicas que Cixi, la emperatriz que tras quedar viuda gobernó de forma efectiva China desde 1861 y 1908, se desayunaba todas las mañanas un cuenco de leche humana, además de una cucharada de polvo de perlas. Creía la regente que la leche materna la conservaba joven y bella; tanto, que ordenó alojar a las madres más sanas de la aristocracia en un caserón no muy lejos de la Ciudad Prohibida, donde las mujeres recibían atenciones esmeradas a cambio de su contribución a la vanidad de la dinastía Qing. La casa cayó víctima de los bulldozer en el último lavado de cara de Pekín, en 2008, pero el Naizi Hutong se recuerda por su nombre original: callejón de las nodrizas.

viernes, abril 29

En busca del autómata perfecto

(Leído en un artículo de Nicolás Retana Iza en la revista Época de hace unos meses)

[...] uno de los más caros sueños humanos, la robotización, algo infatigable que nos substituya en el trabajo y, al tiempo, nos divierta con lo que tiene de imitación inteligente: algo así como un hombre artificial. Su historia se inició en Europa cuando el progreso constante de la mecánica permitió construir autómatas, pájaros que cantaban y volaban, monos juguetones, y otros ingenios muy útiles para el goce de los grandes señores de la época. Los turcos tenían también un robot que era un invencible jugador de ajedrez, aunque, con el tiempo, se descubrió que quien realmente jugaba era un hombre situado debajo del tablero. El siguiente paso fue la construcción de los llamados androides. Uno de ellos, creación de un suizo, era un dibujante autómata que no sólo hacía bocetos sino que corregía sus propias faltas.

Pasaron los años y en 1937, en la exposición de París, fue exhibido un androide que redactaba por escrito un horóscopo a quien se lo pedía. Su memoria solamente abarcaba 130 palabras, pero servía para los fines propuestos. En Londres, un robot era utilizado en una emisora de radio para leer los programas y dar la hora exacta a quien se lo preguntaba. Por la misma época se presentó en Chicago un autómata que tenía aspecto de guerrero medieval. Era realmente útil, hasta limpiaba cristales, pero un mal día destrozó de un golpe el cráneo de su constructor, Roland Schäffer. Se había cometido el primer crimen absolutamente irracional en la historia conocida de la humanidad. Hoy, los hombres artificiales son productos tecnológicos que controlan centros de producción y manejan substancias radioactivas. El viejo sueño se ha hecho realidad.

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jueves, abril 28

Hiperactividad cognitiva

(La columna de José Antonio Marina en El Mundo del 17 de abril)

Todo el mundo conoce la "hiperactividad física". Goldberg, un gran neurólogo, ha llegado a decir que es la enfermedad de moda. Se caracteriza por una gran dificultad para fijar la atención y controlar los impulsos. Con el término "hiperactividad cognitiva" designo el deseo de continuo de nueva información, el aburrimiento por cualquier información que dura más allá de un par de minutos, el zapping como estilo de vida, y, como manifestación más nueva y poderosa, la adicción a los mensajes cortos y continuos recibidos por cualquier vía de comunicación electrónica. En personas de cualquier edad aparece la comezón por ver si se ha recibido un sms, un email. Y la irritación si no los hay.

Como ha estudiado Nicholas Carr, esta continua necesidad de hiperestimulación cognitiva dificulta tareas que exigen mantener la atención mucho tiempo, como la lectura de un libro. Y es deletérea para el aprendizaje.

Resulta sorprendente que los filósofos medievales -finísimos analistas de la mente humana- hubieran detectado ya la "hiperactividad cognitiva". Afirmaban que el ser humano deseaba conocer, pero que este deseo tenía dos formas de manifestarse: la "studiositas", que era el afán de saber, y la "curiositas" a la que definían como concupiscencia de ver y de escuchar, una divagación perpétua de la mente de una cosa y otra, una inquietud del espíritu. Lo consideraban -¡¡qué perspicacia más genial!!- hija de la pereza.

miércoles, abril 27

Biergarten y otras formas de disfrutar de la cerveza en Munich

(Leído en el suplemento dominical del Periódico de hace unos meses)

Los jardines de la cerveza (Biergarten) nacieron para acoger a los viajeros que llegaban a los pueblos, como forma de dar salida al excedente de cerveza de las asociaciones gremiales. Dado que se permite (por tradición, cómo no) llevar comida propia, no es extraño ver a familias con su mantel y pic nic doméstico pasando la tarde junto a las Mass (jarras de un litro) de cerveza Helles, de baja fermentación y con más cuerpo que la Pilsner, o la genuinamente bávara Weissbier, literalmente cerveza blanca, hecha de trigo.

Además de la Oktoberfest, el delirio que todos los septiembres convierte la ciudad en un río de cerveza, Munich celebra otras fiestas donde la cerveza reina. El carnaval de febrero también convierte la ciudad en un botellón al aire libre por unos días.

Además, hay varios festivales según la estación. Quizá el más curioso sea el Starkebierfest, donde se sirve una cerveza turbia con más de 10º y fuerte sabor a malta. El Kocherball es otra de las citas más características. La gente se concentra en el Englischer Garten a las seis de la mañana en traje de época para bailar valses. La tradición viene de los bailes alternativos que comenzaron a hacer los empleados de la gente rica y la corte al salir del trabajo. Estos valses se celebran durante el mes de julio.

martes, abril 26

Echando el cierre: shutdown

(La columna "Crítica de ideas" de Pablo Rodríguez Suanzes en el suplemento económico del Mundo del 10 de abril)

Sin duda uno de los temas que más ha preocupado este mes ha sido la posibilidad de que el Gobierno de EEUU eche el cierre. Si en épocas críticas el Congreso no se pone de acuerdo para aumentar el techo de gasto, el Gobierno, según la Antideficiency Act de 1870, debe "cesar todas las operaciones" (shutdown) y mandar a casa, al menos temporalmente, a todos los trabajadores no esenciales (como policía, bomberos,...). De los treinta y seis expertos consultados por The Fiscal Times, 22 daban por hecho el shutdown y sólo 14 confiaban en un acuerdo. Sin él, hasta un millón de funcionarios podrían verse afectados.

La idea de que un Gobierno cierre no es desconocida en EEUU. Desde 1981, y sólo a nivel federal, ha ocurrido hasta en cinco ocasiones: 1981, 1984, 1990, 1995 y 1996. Las tres primeras no fueron significativas pero la de 1995-96, con una pelea histórica entre Bill Clinton y Newt Gingrich que paralizó políticamente la nación durante un mes, sí. Las consecuencias inmediatas de un shutdown son que no se tramitan ni pasaportes ni visados. Cierran los parques nacionales y los museos, y no se aceptan nuevas peticiones para Medicare, Medicaid o raciones de emergencia. Eso sí, los congresistas, senadores y el presidente siguen cobrando su sueldo.

Nota: más información en www.aurl.es/a2y

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lunes, abril 25

Separación entre los raíles del tren

(Leído en un artículo de Paulo Coelho en el XLSemanal del 1 de noviembre de 2009. Lo había leído antes, aunque no me acuerdo dónde)

Al principio, cuando construyeron los primeros vagones de tren, usaron las mismas herramientas que se empleaban para la construcción de carruajes. ¿Y por qué los carruajes tenían esa distancia entre las ruedas? Porque las antiguas carreteras se realizaron con esta medida.

Ahora bien, ¿quién decidió que las carreteras debían tener esta anchura? La respuesta nos remonta a un pasado distante: los romanos, grandes constructores de carreteras, fueron quienes lo decidieron.

¿Y cuál fue la razón? Dos caballos tiraban de los carros de guerra de la época y, al poner lado a lado dos animales de la raza más extendida en ese tiempo, ocupaban 143,5 centímetros.

De esta manera, vemos que el ancho de vía usado por modernísimos trenes de alta velocidad fue determinado por los romanos. Cuando los emigrantes fueron a los Estados Unidos para construir el ferrocarril, no se preguntaron si sería mejor modificar la anchura y siguieron el mismo modelo. Esto llegó a afectar incluso a la construcción de transbordadores espaciales: los ingenieros norteamericanos consideraban que los tanques de combustible debían ser más anchos, pero se fabricaban en Utah, y debían ser transportados por tren hasta el Centro Espacial de Florida a través de túneles que no permitirían el paso de nada diferente. Conclusión: tuvieron que resignarse a lo que los romanos habían elegido como medida ideal.

Descubrí también que, para complicar aún más la vida de todo el mundo, hay países vecinos que usan anchos de vía diferentes, de manera que un tren tiene que parar en la frontera y pasarle todo su cargamento a otro (aunque Francia tiene establecido un ancho de 1,43 metros, la distancia entre raíles en España es de 1,67 metros). [...] en Brasil ocurría lo mismo. Fui a comprobarlo en la Internet y vi que tenía razón: tenemos cuatro anchos diferentes: el francés, el español, 25.000 kilómetros con un metro de ancho (esto sí que no logré comprenderlo) y unos pocos kilómetros con 0,76 centímetros entre los raíles.

Frases tiernas para susurrar al oido

(Leídas por ahí)

"En un beso, sabrás todo lo que he callado". de Pablo Neruda

"El único idioma universal es el beso". Louis Charles Alfred de Musset
En realidad, yo creo que es la sonrisa...

"Es una locura amar, a menos que se ame con locura". Proverbio latino.

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domingo, abril 24

Los seis cocidos básicos

(Leído en el Magazine del Mundo del 28 de septiembre de 2008. Dice que son seis, pero son siete: falta el de mamá... Y es que todos sabemos que no hay NADA como el cocido de nuestra madre :-))

Cocido maragato

Ingredientes: 350 g de garbanzos. 500 g de morcillo. 150 g de lacón. Un cuarto de gallina. Una oreja de cerdo. Una punta de jamón. Un chorizo. Una morcilla. 75 g de tocino. Un hueso de rodilla. 500 g de repollo. 2 nabos. 4 zanahorias. 2 patatas. Sal. Fideo mediano.


Elaboración: Poner en remojo los garbanzos en agua templada desde la víspera y, en otro recipiente, el lacón y la oreja. Introducir en una olla los huesos, el morcillo, la punta de jamón, el tocino y la gallina (todo previamente lavado); cubrir con agua y, cuando rompa a hervir, quitar la espuma que se vaya formando en la superficie, e incorporar los garbanzos (mejor en una red). Cocer a fuego suave durante una hora y media. Agregar el lacón, los nabos, las zanahorias y las patatas. En otra olla, con agua y sal, cocer el repollo cortado en tiras, colarlo y reservar. Pasada una media hora desde que se incorporan los últimos ingredientes colar el caldo, ponerlo en una olla y cuando rompa a hervir, incorporar los fideos para hacer la sopa. Sacar las carnes y servir en una fuente. La originalidad del cocido maragato, típico de León, reside en el orden en que se sirven sus ingredientes: de primer plato las verduras, a continuación los garbanzos y después las carnes. Como colofón, se sirve la sopa muy caliente.



Cocido madrileño


Ingredientes: 500 g de garbanzos. 750 g de morcillo de ternera. 2 huesos de caña. 2 huesos de jamón. Un chorizo. Una morcilla. 100 g de tocino. Un cuarto de pollo. Salsa de tomate con ajo. Salsa de tomate con cominos. Un repollo. 2 zanahorias. 3 patatas. Sal. Fideos. Pipetas y cebollitas en vinagre. Para el relleno: Dos huevos, ajo, perejil, pan y aceite.


Elaboración: Poner los garbanzos en remojo la noche anterior. Por la mañana, comenzar a cocer a fuego lento los huesos y la carne, desgrasando con una espumadera. Cuando deje de generar espuma, añadir los garbanzos, preferiblemente en una red. A las tres horas, incorporar los huesos de jamón, el pollo y el chorizo (a la morcilla se la da un hervor aparte y se añade al final) y dejar cocinar una hora y media. Aparte, hervir el repollo, la patata y la zanahoria y añadir al caldo o rehogar. Para hacer las pelotas que acompañan a los garbanzos, se ablanda pan en el caldo y después se mezcla con ajo, perejil, dos huevos batidos y pan rallado. Moldear, freir en aceite bien caliente, y en el último momento, incorporar al caldo para que cojan sabor. El madrileño se sirve en tres tiempos: primer vuelco (Sota), la sopa; segundo vuelco (Caballo), los garbanzos y las verduras, y tercer vuelco (Rey) la carne, la morcilla, el chorizo, el tocino y los huesos de caña.


Escudella


Ingredientes: Galets (fideos para la sopa). 500 g de carne de cerdo. Media gallina. Un trozo de tocino. Una oreja de cerdo. Pie salado. Una butifarra blanca y otra negra. Un hueso de jamón. Un hueso de buey con tuétano. 400 g de garbanzos. 200 g de judías blancas. 3 Patatas. Media col. Un nabo. 2 zanahorias. Ajo. Huevo. Pan rallado. Harina. Pimiento. Canela. Perejil y sal.


Elaboración: En una olla, con unos tres litros de agua, cocer la carne, la gallina, el tocino, el pie, la oreja, los huesos, el nabo y la zanahoria. Espumar bien, agregar los garbanzos y las judías (conviene hacerlo en bolsas de red para separarlos después), sazonar y mantener al fuego suave. Por otro lado, preparar la pelota con el magro de cerdo y la ternera picados, huevo batido, pan rallado, sal, pimienta, canela, ajo y perejil. Enharinar y añadir al caldo pasadas dos horas desde que empezara a cocer. Incorporar también las butifarras, las patatas y la col. Por último, retirar tres cuartas partes del caldo para hacer la escudella.


Cocido gallego


Ingredientes: 500 g de lacón salado. 500 g de espinazo de cerdo salado. Una oreja de cerdo salada. Dos rabos de cerdo salados. Una mano de cerdo salada. Dos lenguas de cerdo saladas. Media cabeza de cerdo salada. 500 g de costillas de cerdo saladas. 100 g de unto. 300 g de panceta salada. 6 chorizos cebolleros. Un jarrete (morcillo) de ternera. Media gallina de corral. 2 huesos de tuétano. 500 g de alubias blancas. 500 g de garbanzos. Tres manojos de grelos (en temporada) o una lata de grelos naturales. Un repollo. 500 g de patatas.


Elaboración: Dos días antes de guisar el cocido, desalar todas las carnes del cerdo en una pota con abundante agua, cambiándola frecuentemente. El día anterior, poner en remojo las alubias y los garbanzos en agua tibia con un poco de sal. El día de autos, temprano, cocer en agua fría con la mitad del unto todas las carnes del cerdo hasta que estén tiernas (más o menos dos horas), desespumando y eliminando la grasa sobrante. En otra olla, cocer el morcillo, la gallina y los huesos de tuétano con la otra mitad del unto y sal. Apartar un poco del caldo de las carnes de cerdo y cocer los grelos (si son de lata, sólo dar un hervor ligero para que cojan sabor). Separar un poco de caldo de la olla de la ternera y cocer el repollo y las patatas peladas enteras. A mitad de cocción, añadir los chorizos. Por último, con una mezcla del caldo del cerdo y de la ternera, cocer las alubias y los garbanzos, éstos metidos en bolsas para que no se mezclen.


Existen dos posibilidades de presentación. En la “seca” se sirve primero la sopa, que es una mezcla de todos los caldos a la que no se le ponen fideos. Después se sirve una fuente con la carne de ternera, la gallina y los huesos de tuétano; otra, con las carnes de cerdo; otra, con el repollo, los grelos, las patatas, garbanzos y alubias, todo bien escurrido, y otra, con los chorizos. En la versión húmeda, las verduras, legumbres y patatas se sirven en una sopera y se riegan con abundante caldo de la cocción.


Cocido lebaniego


Ingredientes: 200 g de garbanzo de Liébana. 500 g de carne de morcillo. 250 g de cecina. 100 g de chorizo casero. 150 g de tocino veteado. 200 g de careta. 2 huesos de rodilla. 150 g de huesos de jamón. Un repollo pequeño. 3 patatas medianas. Sal. Fideos. Aceite. Para el relleno: Dos huevos, ajo, perejil, miga de pan y leche.


Elaboración: La noche anterior poner los garbanzos en remojo con agua templada y un poco de sal. En una cacerola, con un litro y medio de agua, cocinar media hora la carne, el chorizo, el tocino, la careta y los huesos, e ir espumando. Con el agua hirviendo, echar los garbanzos, sazonar y cocer lentamente hasta que todo esté tierno. Retirar la mitad del caldo, cocinar la patata y el repollo, y después hacer la sopa con los fideos. Para el relleno se baten los huevos y se agrega perejil, ajo picado y pequeños trozos de tocino, carne y chorizo. Después, añadir la miga de pan mojada en leche y formar rollitos, freír en aceite caliente y terminar de cocinar en el caldo del cocido. Servir primero la sopa, después los garbanzos y, por último, el resto de los ingredientes.


Puchero canario


Ingredientes: 500 g de carne de vaca. Un trozo de tocino. Un trozo de chorizo. 300 g de costillas frescas. Dos tazas de garbanzos. Tres piñas de millo. 100 g de habichuelas. Una col pequeña. Un cachito de calabaza. Dos calabacines. 5 papas. Una batata mediana. 2 peras. Azafrán, ajos, sal, comino y aceite.


Elaboración: En un caldero, poner agua y aceite y, cuando comience a hervir, añadir los trozos de carne, el tocino y el chorizo. Media hora después, echar los garbanzos (en remojo desde el día anterior) con los trozos de piña de millo (mazorca de maíz) y, cuando estén tiernos, añadir las habichuelas y la col. En ese momento se pueden agregar hierbas (tomillo, laurel, etcétera). Unos 20 minutos después, incorporar la calabaza, los calabacines y las peras, y un poco más tarde, las batatas y las papas. Antes de retirarlo del fuego, aromatizar con azafrán canario, ajos y comino (a esto se le llama “templar” el puchero y es una de las características que lo diferencia del resto de los cocidos). También se le puede añadir pollo y zanahoria. Primero se sirve la sopa, con una ramita de hierba buena, y después una bandeja con las hortalizas y las carnes. Si sobra, los restos se rehogan con cebolla y unas ramitas de cilantro. Es el llamado tumbo.


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sábado, abril 23

Some stories about films on expatriates

(Read at the Expat Telegraph newsletter, on 3rd February 2011)

1942 film Casablanca centres on the story of Rick Blaine (Humphrey Bogart), an American expat living in Casablanca, Morocco, during World War Two. Interestingly, a large number of European exiles and refugees worked as extras and in minor roles in the film. The critic Aljean Harmetz argues that they "brought to a dozen small roles...an understanding and a desperation that could never have come from central casting".

Humphrey Bogart also appears as an expatriate in The African Queen, a 1951 drama about a British missionary (Katharine Hepburn) in German East Africa during World War One. Bogart plays a practical Canadian boat captain who helps Hepburn's character, Rose, escape to safety in the Belgian Congo. Unusually for the time, it was actually filmed on location.

The film version of The King and I, a Rodgers and Hammerstein musical which was in turn inspired by a book, centres on the relationship between a British governess and her employer, King Mongkut of Siam. The film was well-received by Western audiences but is still banned in Thailand for what is considered to be a disparaging portrait of its royal family.

Real-life expat Orson Welles starred in 1949's The Third Man, an atmospheric film noir about expatriates in post World War Two Vienna. It's said that Welles protested so violently against shooting scenes in Vienna's sewers that huge replica sets had to be built instead.

The 1962 epic Lawrence of Arabia starred Peter O'Toole as the writer T.E Lawrence during World War One. Its powerful evocation of Lawrence's conflicted loyalties between Britain and his Arab comrades won the film seven Academy Awards, but it has been criticised for its historical inaccuracies.

Mel Gibson took the lead role in The Year of Living Dangerously, a 1982 film about a group of foreign correspondents in Indonesia during the overthrow of President Sukarno. Gibson plays Guy Hamilton, an Australian journalist who falls in love with a British Embassy officer (played by Sigourney Weaver.) Like The King and I, the film was banned by the country it depicted, though it has apparently been allowed to be screened there since 1999.

Somerset Maugham's novel The Painted Veil was first adapted into a film in 1934. The film tells the story of Katrin Koerber, an Austrian woman who is forced to accompany her doctor husband to a remote Chinese province afflicted with cholera after she reveals to him her affair.

Franco Zeffirelli's semi-autobiographical Tea with Mussolini (1999) focuses on a young Italian boy who is brought up by a group of expatriate English and American women in Florence known as the Scorpioni. "These ladies helped me to understand my own city, my own culture and my own upbringing. If you were born and live in Florence, after a while you get to be fed up with it. They brought me to see things with new fresh eyes," Zeffirelli once said.

Robert Redford, Meryl Streep and Michael Kitchen in a scene from the 1985 film Out of Africa. Based on the memoirs of Isak Dinesen, the film recounts the experiences of a Danish expatriate (Streep) as she tries to run a coffee plantation in Kenya. Streep developed her accent for the role by listening to recordings of Dinesen reading her book.

The Quiet American (1958), based on the novel by Graham Greene, tells the story of American Alden Pyle (Audie Murphy) and his relationship with Phoung, a beautiful Vietnamese woman (Giorgia Moll). On a deeper level, however, it looks at the tensions which led up to the Vietnam war. The role of Phoung in the film was actually played by the Italian Giorgia Moll.

Audrey Hepburn often said the film she enjoyed working on most was The Nun's Story (1959), in which she played a young Belgian woman working in the Congo. Hepburn met the woman who inspired the story, Marie-Lousie Habets, during filming, and they became close friends.

Oscar-winning weepie The English Patient is about the love affair between a Hungarian count (played by Ralph Fiennes) and a British woman (Kristin Scott Thomas) in North Africa just before the outbreak of World War Two. Apparently, Ralph Fiennes' burn make-up took five hours to apply every day.

A slightly more jolly expatriate experience is depicted in An American In Paris, the 1951 Gene Kelly musical inspired by the George Gershwin composition. Despite its French setting, most of it was filmed in California - explaining some of the slightly dubious French to be heard in it. In the producers' defence, they probably needed to make a saving on location - the ballet sequence alone cost more that $500,000 to film.

There's probably no scarier vision of life away from home than Lord of the Flies, the classic novel by Wiliam Golding which was first adapted into a film in 1963. It received an X certificate from the British Board of Film Classification for its brutal depiction of a group of British boys trapped on a deserted island as they descend into savagery.

This list just wouldn't be complete without Carry on up the Kyber (1968), which stars Sid James as a governor in the Indian province of Khabala, caught up in a local rebellion. Apparently, Princess Margaret visited the set of the film, but was very affronted by the scene in which Sid James's character writes a letter to Queen Victoria, beginning "Dear Vicky...

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viernes, abril 22

El descubridor de la luz ultravioleta

(Leído en el suplemento Eureka de El Mundo del 23 de enero)

Johann Wilhelm Ritter, que falleció el 23 de enero de 1810, pasó a la historia por haber descubierto en 1801 la luz ultravioleta, entre cuyas muchas aplicaciones actuales está la de esterilización de equipos médicos.

Ritter no se quedó ahí. También inventó la pila de celda seca y desarrolló una batería electrolítica de almacenamiento. No le dio tiempo a más porque falleció a los 33 años.

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jueves, abril 21

Retención de líquidos

(Leído en el suplemento Eureka del Mundo del 9 de enero de este año...)

El agua es esencial en nuestro organismo y supone casi dos tercios de nuestro peso. Se distribuye en tres compartimentos: el intracelular (dentro de las células), el intravascular (dentro de los vasos sanguíneos) y el intersticial (en los tejidos que rodean las células). Estos espacios se comunican entre sí mediante membranas semipermeables que permiten el paso de líquido entre uno y otro. Cuando se rompe el equilibrio entre ellos y existe un exceso de tránsito desde el intravascular al intersticial, se produce la retención de líquidos.

Por ello conviene estar atentos tanto a la báscula como al espejo, y contactar con un especialista si observamos un repentino aumento de peso o hinchazón, o si al presionar sobre la piel la marca de los dedos permanece visible durante un tiempo.

Aunque este problema puede deberse a transtornos graves de origen hepático, cardiaco o renal, una causa muy habitual de la retención de líquidos en las mujeres es el factor hormonal, ya que el embarazo, la menstruación o la menopausia favorecen el problema. También pueden fomentarlo elementos como el sedentarismo, alergias, cambios climáticos o de presión, la ingesta de ciertos medicamentos e, incluso, el estrés.

Para luchar contra la retención de líquidos el agua es un gran aliado, tanto si bebemos dos litros diarios como si nos movemos dentro de ella. También conviene evitar la ingesta de diuréticos, debido a que pueden provocar un efecto rebote, así como la sal y alimentos ricos en sodio. Asimismo es aconsejable realizar algún ejercicio físico que nos obligue a mover las piernas, y seguir una dieta rica en verduras, frutas y potasio, ya que éste favorece el quilibrio hídrico.

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miércoles, abril 20

1832 - Los sucesos de La Granja

(Extractos de la carta del Director publicada en El Mundo el 10 de abril de 2011)

18 de septiembre de 1832 en el Real Sitio de La Granja. Dos pretendientes a la sucesión con sus respectivas camarillas intrigando junto al lecho del rey moribundo: su hermano el infante Carlos María Isidro y su hija, la princesa Isabel representada por la reina Maria Cristina, cuarta esposa de Fernando. Esa es la estampa decimonónica que recreó Federico Madrazo en un famoso grabado. La pregunta retórica del momento era: ¿están los españoles preparados para que les mande una mujer?

El calado de la cuestión era mucho más hondo. «El que don Carlos reinara o no en España tenía un alcance inmensamente mayor de lo que corrientemente suele tener un cambio de rey», explica Federico Suárez. «Con don Carlos iba una fuerte y definida ideología, opuesta a la que informaba a toda la corriente liberal». Se trataba de continuar o no la desacralización modernizadora de la monarquía que, a pesar de todos sus vaivenes, felonías y vueltas atrás, había entreabierto el reinado de Fernando o de tomar el camino de la involución tenebrosa que representaba el carlismo, anticipado por el llamado «partido evangélico».

Mediante la Pragmática Sanción, refrendada por el Rey sólo dos años antes, se abolía la Ley Sálica -importada de Francia por Felipe V más de un siglo antes- que impedía reinar a las mujeres. Entonces fue el artífice técnico-jurídico de aquella Pragmática Sanción quien más eficazmente vino a intrigar contra todo cuanto significaba. Era el ministro de Gracia y Justicia: Francisco Tadeo Calomarde.

¿Cuáles fueron los móviles de Calomarde? La historiografía liberal del XIX insiste en el oportunismo de quien, creyendo vencedora su causa, trató de arrimarse al sol del Pretendiente: «Para Calomarde no había problemas afectivos, todos los suyos surgían de su ambición y con arreglo a su interés debían resolverse. Muerto el rey había que gritar ¡viva el Rey!». Federico Suárez parece darle, sin embargo, el beneficio de la duda e incide más en su afán por «evitar los horrores de una guerra civil». Esta interpretación benévola parece avalada por el hecho de que la primera opción alentada por los conspiradores -entre los que destacaban también el ministro de Estado Alcudia, el obispo Abarca y el barón Antonini, pongamos que Bono, Chaves y Jáuregui- fue la de buscar una componenda entre los dos aspirantes a la sucesión.

La fórmula concreta era una regencia de don Carlos hasta que «la niña» alcanzara la mayoría de edad y se casara con uno de sus hijos. Fue la intransigencia de don Carlos, obsesionado por preservar la herencia de sus propios hijos varones, la que impidió el acuerdo.

El rey se moría y había que actuar de inmediato. Aquel 18 de septiembre en La Granja, aislada de Madrid por carretera y telégrafo por órdenes gubernamentales, Calomarde y Alcudia aventaron todo tipo de peligros y calamidades hasta lograr que «el hombre moribundo y la mujer aterrada» accedieran a derogar la Pragmática Sanción mediante un codicilo secreto, rubricado con «garabatos ilegibles».

Luego resultó que el Rey se moría… pero todavía no. Fernando VII sobrevivió un año y diez días a su propia agonía y en ese tiempo, fiel hasta el final a su condición de frívola y caprichosa veleta política, lo anulado no fue la Pragmática Sanción sino el codicilo secreto que la revocaba. En una declaración oficial el propio Monarca consumaba la voltereta denunciando a los protagonistas del 18 de septiembre ya apartados del poder: «Hombres desleales o ilusos cercaron mi lecho y abusando de mi amor y del de mi muy cara esposa a los españoles, aumentaron su aflicción y la amargura de mi estado… La perfidia consumó la horrible trama que había principiado la seducción».

En el interín se había producido la estampa agrandada por la leyenda del precipitado regreso a la corte de la infanta Luisa Carlota, hermana de la reina y mujer de armas tomar, como buena napolitana. Tras reprochar a Maria Cristina su débil condición de reggina di galeria, la infanta habría hecho llamar al aún ministro de Gracia y Justicia, abroncándole y rompiendo en su cara el codicilo. Federico Suárez recoge una de las primeras crónicas del hecho: «Calomarde oyó resignado y sin levantar los ojos del suelo esta reprensión terrible, quiso disculparse y apenas acertó a hacerlo: tan afectado y sobrecogido se hallaba su ánimo; trató de cortar la disputa y es fama que dejando entrever en su rostro un gesto de mal reprimida cólera, enfurecióse la infanta y descargó una bofetada sobre su mejilla; y añade la fama que Calomarde, reconcentrado de nuevo en su ira, respondió: 'Manos blancas no infaman, Señora' y haciendo una profunda reverencia volvió la espalda».

Esta interpretación benévola parece avalada por el hecho de que la primera opción alentada por los conspiradores -entre los que destacaban también el ministro de Estado Alcudia, el obispo Abarca y el barón Antonini- fue la de buscar una componenda entre los dos aspirantes a la sucesión. La fórmula concreta era una regencia de don Carlos hasta que «la niña» alcanzara la mayoría de edad y se casara con uno de sus hijos.

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martes, abril 19

Las cintas de la Virgen del Pilar

(Leído en un suplemento regalado por el Heraldo de Aragón hace ya unos meses)

Las "medidas" de la Virgen del Pilar (el verdadero nombre de las cintas) son cintas con un grabado impreso, cuya longitud corresponde a la altura exacta de la Sagrada Imagen de Nuestra Señora. Su significado espiritual ha permanecido invariable a través de los siglos: proporcionar consuelo a los enfermos, dar fortaleza a los que sufren, proteger a los viajeros y, en general, recordar la presencia viva de María en las diversas situaciones de la vida.

La primera noticia encontrada en el archivo del Pilar en relación a las "medidas" de la Virgen se halla en un documento de 1621, en el que los Jurados de Zaragoza prohíben expresamente a los mercaderes y cualquier otra persona la comercialización de estas "medidas", reservando exclusivamente el derecho sobre ellas al Cabildo de Nuestra Señora del Pilar, bajo pena de 60 sueldos jaqueses para el que incumpla dicha prohibición.

Este documento indica que ya desde mucho antes, las "medidas" de la Virgen eran un elemento devocional muy extendido, no sólo entre los zaragozanos, sino también entre los numerosos peregrinos que llegaban a este santuario. En el siglo XVIII encontramos también varias noticias relacionadas con los gastos e ingresos que originaban estas "medidas", estampadas en tela y papel, gracias a las limosnas que los fieles daban al adquirirlas. Los diferentes colores, que tienen un significado meramente litúrgico, datan al menos de 1767, cuando el Cabildo adquirió diversas piezas de tafetancillo de varios colores.

Las "medidas" no sólo se conseguían en el templo, sino que también las ofrecían los recaudadores de limosnas que recorrían las diversas diócesis de España solicitando ayudas para sufragar los cuantiosos gastos del santuario. En el año 1832 un colector de limosnas del templo del Pilar repartió entre los devotos de su colecturía 150 docenas de "medidas".

[...] La Catedral-Basílica del Pilar sigue ofreciendo, a devotos y peregrinos, estas "medidas", pasadas por la columna de la Virgen, en once colores, pues en el siglo XIX se añadieron las banderas de españa y Aragón.

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lunes, abril 18

Namazu, el pez gigante que duerme bajo la tierra

(Vi una referencia en El Mundo del 13 de marzo de este año, pero he cogido algunos datos de la wikipedia. Es curioso ver cómo el hombre atribuye los desastres naturales a fuerzas sobrenaturales y monstruos mitológicos)

Dentro de la mitología japonesa, Namazu es un siluro gigante que habita en las profundidades y que cada vez que se mueve produce terremotos. Como casi todo, Namazu tiene varias versiones, pero el consenso es que vive en las profundidades y sostiene a lo largo de la espalda todo el archipiélago japonés.

A partir de ahí empiezan las divisiones. Una, en torno al su guardían, el dios Kashima, encargado de mantenerlo inmovilizado con una gran roca sagrada llamada kaname-ishi, una espada o una calabaza, según las diferentes versiones. Otra división se centra en su papel en el mundo. Para unos es un monstruoso animal que aprovecha los descuidos de Kashima -sea por cansancio o distracción- para moverse, causando terremotos. Otros dicen que es un héroe prácticamente marxista que, de vez en cuando, decide que es la hora de redistribuir la riqueza del país con una sacudida de su cola. Lo que no está tan claro es que tras la destrucción y el caos de los seísmos las monedas cambien de bolsillos y se haga justicia.

Las primeras referencias históricas acerca de la conexión de Namazu y los violentos terremotos proviene de una carta de Toyotomi Hideyoshi, quien unificó Japón a finales del siglo XVI. En los últimos años de su vida construyó un castillo en el distrito de Fushimi en Kioto y lo quiso proteger contra los terremotos; especificando medidas de seguridad contra los movimientos de Namazu. También en un verso del poema Edo Sangin de Matsuo Bashō, publicado en 1678, se hace conexión de los terremotos con los movimientos de Namazu.

Hacia mediados del siglo XIX, se refuerza esa hipótesis; tras el terremoto que arrasó Edo (actual Tokio) en octubre de 1855, se publicaron entre 200 y 300 dibujos xilográficos (ukiyo-e) llamados namazu-e. Algunos fueron vendidos como pergaminos para proteger a su propietario de futuras desgracias. Estos cientos de dibujos cabía desde la sátira -el pez se disculpaba en algunos de esos panfletos- hasta la motivación para unos habitantes que lo habían perdido todo por el capricho de la naturaleza. En algunas láminas se adoraba al siluro como un yonaoshi daimyōjin (deidad de la rectificación del mundo), azote de la codicia de unos humanos crecidos a los que había que poner en su sitio. En otras aparecía como un bicho cobarde que aprovechaba la ausencia de los dioses en una alusión directa a las garrapatas sociales de la época, la aristocracia y los funcionarios.

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domingo, abril 17

Cuestión de orden... y de temperatura

(La columna de Martín Ferrand en el XLSemanal del 5 de octubre de 2010)

Rouen, Ruán en castellano, es la ciudad a la que Víctor Hugo señaló como «la de los cien campanarios». En ella, en plena Guerra de los Cien Años, Juana de Arco ardió en la hoguera y allí fue a parar, cuando nacía el XVII, un curioso murciano, gramático insigne, aventurero arriesgado y gastrónomo fino: Ambrosio de Salazar, que luego fue secretario de la reina Ana de Austria e intérprete de los reyes Enrique IV y Luis XIII.

A él debemos una inteligente diferenciación, al margen de la que va en los modos y procedimientos coquinarios, entre el gusto gastronómico francés y el español, asunto muy controvertido a partir de los modos que impuso en la corte la llegada de Felipe II y, generalizando, de la dinastía de los Austrias. Señaló Salazar: «Al contrario que en España, que cuando ponen la mesa traen cada plato aparte, y cuando han comido el uno traen el otro, en Francia ponen todos los platos de un golpe y cada uno come lo que le da gusto».

Con alguna excepción en tiempos de los primeros reyes de la Casa de Borbón, así fue siempre el orden de la mesa en España. Un protocolo más austero y menos caprichoso, nacido en las grandes abadías y trasladado a la nobleza, siempre marcó que los alimentos se degustaran de uno en uno y por su orden. Ahora, con el cambio de los tiempos comienza a variar esa costumbre y la moda de 'las tapas', creciente y triunfal, hace que todos los platos, o platillos, lleguen a la mesa al mismo tiempo.

Facilita el servicio, reduce la etiqueta... y hace que terminemos por comerlo todo frío en olvido de que la temperatura es el primer condimento y el más importante de un plato. Ni gazpacho caliente ni bullabesa fría.

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sábado, abril 16

Una alternativa al camino de Santiago

(Fernando Sánchez Dragó contaba en su columna del 16 de enero en El Mundo la existencia del Camino de los 88 templos en Shikoku, Japón)

Termina el Año Jacobeo. ¡Viva el Apóstol que nunca estuvo en España! ¿Y en Japón?

Si su compañero Tomás, el que sólo creía en lo que tocaba, llegó a la India, ¿por qué no iba a llegar Jacobo a Cipango, como 16 siglos después lo haría Javier de Navarra, que también era apóstol de lo mismo?

Los lugareños de cierto villorrio escondido en las montañas del norte de la isla principal del archipiélago nipón están convencidos de que allí vivió, predicó y murió el Rey de Reyes. Llega uno a tan remotos parajes y se topa con tres cruces de sobrecogedor tamaño, un enorme belén de figuras articuladas y el convencimiento, por parte de los vecinos de la aldea, de que Jesús, tras su martirio, buscó refugio en la zona y convirtió a sus habitantes.

En la isla de Shikoku existe lo que los japoneses llaman Camino de los 88 Templos. Lo fundó el monje budista Kobo Daishi, que nació en el último tercio del siglo octavo y murió en el primero del nono. El supuesto hallazgo de la tumba compostelana del Apóstol se produjo, más o menos, en los mismos años.

Hice el Camino de Santiago en el otoño de 1972 y parte del de los 88 Templos en el invierno de 2001. Lo he completado ahora. Las semejanzas son sorprendentes. Con razón se dice que los extremos se tocan, esta vez en el sentido literal de la palabra, pues extremosas a más no poder, y finisterres ambas, son las dos regiones en cuestión: Galicia y Shikoku.

En la Costa da Morte, a dos pasos de Compostela, terminaba el mundo, a juicio de los europeos anteriores al viaje de Colón, y empezaba lo desconocido, el océano de tinieblas jamás surcadas. Allí estaba el punto más occidental del planeta.

La isla de Shikoku constituye el último mojón de Oriente. Allí se abre otro océano, otro mundo ignoto, otra res nullius, que jamás había surcado nadie, de costa a costa, con anterioridad a Magallanes y al galeón de Manila.

La ruta jacobea de Japón es más larga que la española: 1440 kilómetros. Los peregrinos perezosos tienen la opción de limitar su viacrucis a 44 estaciones -la mitad de las canónicas- pero eso va en detrimento de la acumulación de indulgencias. Indulgencias, sí, pues la finalidad de semejante palizón estriba en lavar los pecados cometidos a lo largo de la vida. Los penitentes llevan un rosario o juzu de 108 cuentas, pues tal es, según el budismo nipón, el número de las clases de pecados que pueden cometer los hombres.

La ruta lo es de tierra, mar y aire. Lo primero es de cajón; lo segundo, porque muchos de los templos están plantados al hilo de un litoral recortadísimo y, a menudo, tan abrupto como el de la Costa de la Muerte; y lo tercero, porque algunos templos, a los que llaman nanzan, surgen en la cumbre de las montañas. Visitarlos es fatigosísimo. En algunos casos se necesitan incluso más de seis horas de empinada ascensión.

Los peregrinos llevan (o deberían llevar, porque ahora -miseria de los tiempos- van de cualquier modo) chaqueta y pantalón blancos, además de un extraño sombrero cónico de igual color, que simboliza la muerte. Los ancianos, antes, emprendían ese camino con miras a rendir el alma, así purificada, a su término o a lo largo de él. Recorrer la vía sacra de Shikoku es algo que todo buen japonés debe hacer antes de morir.

Más semejanzas… El atuendo oficial del peregrino se completa con un báculo en cuya punta cascabelea una campanilla y, en cada estación de la ruta, rellena quien la sigue un fuda, equivalente a los sellos de la jacobea, en los que anota su nombre, su dirección y el propósito del viaje. Eso demuestra que lo ha hecho. Es su pasaporte para el más allá.

Endo Shusaku, extraordinario escritor japonés, era cristiano, a su modo, y escribió un libro sobre Jesús, otro sobre el Camino de Santiago y un tercero -Río profundo- de estructura muy parecida a la de El puente de San Luis Rey, de Thornton Wilder, cuya acción transcurre en Benarés. ¿En Benarés, la ciudad a la que acuden los hindúes para morir sin tener que reencarnarse?

Los tres están traducidos. Hágase el lector con ellos y comprenderá por qué hoy, desde Kioto, se ha puesto quien esto escribe a atar extraños cabos y a dibujar paralelismos no menos extraños, a primera vista, entre dos caminos de perfección situados, el uno respecto al otro, en las antípodas.

A Roma, dicen, por todas partes se va, y a Compostela, qué diantre, también.

viernes, abril 15

Regalos divinos

(Un chiste tonto recibido por correo electrónico)

Cuando Dios hubo creado a Adán y Eva les dijo: Sólo me quedan dos regalos: Uno es el arte de orinar de pie...

- Yo!!!, Yo!!!, Yo!!!, Yo lo quiero, por favor.- le interrumpió Adán. - Señor, porfa, porfa, porfa, me facilitaría la vida substancialmente.-

Eva asintió y dijo que esas cosas no tenían importancia paraella.

Dios le dio a Adán el regalo. Adán gritó de alegría, corrió por el jardín del Edén y probó su regalo en todos los árboles, hizo dibujos en la arena... Mientras Dios y Eva contemplaban alhombre loco de felicidad, Eva preguntó a Dios: - ¿Cuál es el otro regalo?

Dios contestó: - Cerebro Eva, cerebro...

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jueves, abril 14

Ensalada

(La columna de Martín Ferrand en el XLSemanal de 22 de noviembre de 2009) Antes de cumplir los veinte años, Alejandro Dumas (padre) sólo tenía dos aficiones: las mujeres y la caza. La primera la mantuvo, y con entusiasmo, hasta el fin de sus días y la segunda la perfeccionó y amplió a todo el campo de la buena mesa. Cuando se habla de su obra, nadie olvida Los tres mosqueteros, El conde de Montecristo ni muchas de las trescientas novelas que dejó escritas, pero suele silenciarse uno de sus libros preferidos, el compendio de recetas y experiencias culinarias recogidas en sus viajes por el mundo: Grand dictionnaire de cuisine, editado por Phebus para celebrar el segundo centenario del nacimiento del que fue un apasionante y apasionado escritor y un insistente tragaldabas tan grande de espíritu como de cuerpo. Dumas, hijo de un general francés y de una esclava negra de Santo Domingo, presumía de cocinero y, en uno de sus intentos para adelgazar –llegó a sobrepasar los 130 kilos–, se entusiasmó con las ensaladas. Ésta es una de ellas: «Pongo en una ensaladera una yema de huevo duro por persona, la pico en aceite para convertirla en pasta. Añado perifollo, atún desmenuzado, anchoas picadas, pepinillos troceados, sal y pimienta. Lo alegro con un buen vinagre y –nótese el signo de distinción– ordeno a un sirviente que le dé vueltas. Por último, dejo caer desde lo alto un poco de pimentón picante». El capitán D'Artagnan y Douglas Fairbanks, Gene Kelly, Cornell Wilde, Jean Marais o Sancho Gracia –algunos de los actores que mejor lo han interpretado en el cine– comerían con gusto la ensalada de Dumas. Mejor con cerveza que con vino, claro.

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miércoles, abril 13

Cuando aparece un genio...

Jonathan Swift afirmó que "cuando un verdadero genio aparece en el mundo, se puede reconocer porque todos los tontos se unen contra él".

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La temperatura precisa para el sake

(Leído en la columna de Martin Ferrand en el XLSemanal del 30 de septiembre de 2007) En Sólo se vive dos veces, la quinta de las películas de 007, Tigre Tanaka, jefe de los servicios secretos japoneses, le pregunta a James Bond (Sean Connery): «¿Le gusta el sake, señor Bond, o prefiere martini con vodka?». «Prefiero sake –responde Bond–, sobre todo si se sirve a la temperatura correcta: 36,8 grados, como éste.» Así quedó resuelta, entre dos personajes de ficción, la vieja disputa gastronómica sobre si el delicado vino de arroz debe servirse muy frío o calentado en su botella de barro a más de 50 grados. [...]

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martes, abril 12

La invención del papel moneda

(Leído en el Magazine de El Mundo) China, el imperio más poderoso de Asia, no sólo fue el inventor del papel sino también el precursor de su uso como forma de pago. Los primeros comerciantes que manejaron billetes en sus transacciones económicas fueron los chinos. De hecho, su uso comenzó a extenderse poco después que el del propio papel, a comienzos del siglo II. Sin embargo, su popularización y forma, tal y como los conocemos hoy, no llegarían hasta ocho siglos después, durante el reinado de los Song (960-1279), según describe Juan Carlos M. Coll en el artículo La invención y evolución del dinero en China, publicado por el Observatorio de la Economía y la Sociedad China. Pero no sólo fueron pioneros en el uso del papel como forma de pago, ya que también se les adjudica el origen de la utilización de ciertos objetos con el mismo fin. Al principio se trataba de cipreas (un tipo de concha) que, por su escasez, comenzaron a ser substituidas por reproducciones en hueso, piedra o bronce. Las siguientes piezas, elaboradas en hierro, fueron las precursoras más directas de las actuales monedas. Más de seis siglos hubo que esperar para que los europeos pudieran pagar, como en China, con billetes. El comerciante holandés afincado en Suecia Johan Palmstruch introdujo el papel para usarlo como recibo en el siglo XVII. El billete moderno llegó en 1716 de la mano del escocés John Law, que obtuvo el permiso para fundar en París un banco que fabricara papel moneda.

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lunes, abril 11

Atracción

Una frase de Ortega y Gasset La belleza atrae, la inteligencia encanta y la bondad retiene.

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El maletín de Gladstone

(Leído en la columna de Pablo Rodríguez Suanzes en el suplemento económico de El Mundo del 4 de octubre de 2010) Cada país o institución presenta sus presupuestos de forma diferente. La UE, por ejemplo, opta por el paternalismo al decir que "Utilizando anualmente sólo un 1% de su riqueza, la UE construye nuestro futuro común. Los británicos, más sobrios, se limitan a indicar que "el presupuesto es la declaración financiera anual del Reino Unido, incluyendo una revisión de los niveles impositivos y el anuncio de los planes de gastos". En Londres, por cierto, el ministro de economía o Chancellor of the Exchequer, utiliza la Gladstone Box, un maletín utilizado desde 1860, para llevar su discurso el Budget Day, una jornada especial y cargada de peculiares tradiciones. Algunas de estas se leen en quezi.com: There are many traditions connected with Parliament, and Budget Day is no exception. It is traditional that the Chancellor takes a photo opportunity standing outside his house at 11 Downing Street holding up a red leather case which contains his speech and papers relating to the Budget. The case is known as the Budget Box, or at one time, the Gladstone Box after the original box which was first used by William Gladstone in the 1860s. This original box served for over 100 years but was becoming very battered and marked. In 1997, Gordon Brown, the then Chancellor, broke with the tradition and commissioned a new box which was made by four apprentices from Babcock Rosyth Defence Ltd., a ship and submarine dockyard in Fife. His new box was covered in scarlet leather and embossed with the Royal initials and crest and the Chancellor's title. Another tradition is that the Chancellor is the only person permitted to drink alcohol in the House of Commons while he is giving his speech. Not that M.P.s drink in the House of Commons now, but they did during the Victorian period. During their speeches, Gladstone drank sherry and beaten egg, and Disraeli brandy and water. More recently, Gordon Brown drank natural Scottish mineral water. The other tradition is for all UK citizens to moan about the increase of income tax, and taxes on beer, wines, and car fuel. (Creo que esa tradición está muy extendida por otros países, también :-))

domingo, abril 10

Post-Thebussem

(La columna de Martin Ferrand en el XLSemanal del 1 de noviembre de 2009) Cuando Dionisio Pérez de Ayala ganó, en 1920, el primero de los premios Mariano de Cavia instituidos por ABC, utilizaba como periodista pseudónimos diversos –Minino Español, Pedro Recio de Tirteafuera...– y lo hacía casi siempre en Diario de Cádiz. Su obsesión eran las causas perdidas y, como periodista o en su condición de diputado por El Puerto de Santa María, hizo cruzada contra los caciques andaluces, la usura, la escasez educativa y, en general, se esforzó en combatir los mismos males que hoy siguen presentes entre nosotros. Ya al final de sus días decidió abandonar la catilinaria para entregarse al panegírico y, firmándose Post-Thebussem en homenaje a su paisano Mariano Pardo de Figueroa, el auténtico Dr. Thebussem, escribió brillantes páginas gastronómicas. Su edición del Libro de guisados de Ruperto de Nola, bajo la dirección de Pedro Sainz Rodríguez, es antológica y su Guía del buen comer español resulta imprescindible. A lo que iba. Dionisio Pérez tenía enmarcado en su gabinete de trabajo una sentencia de Alfonso X de León y de Castilla que les aconsejo como guía del buen vivir: «Comer, beber é dormir son cosas naturales, sin que los hombres no pueden vivir. Pero de éstas deben usar de tres maneras: la una con tiempo; la otra con mesura; la otra apuestamente». Por algo lo llamaban Sabio al rey Alfonso X y por algo lo era don Dionisio. Dejando al margen, en aras de la especialización, lo de dormir; está claro que el sosiego y la calma son el primero de los supuestos para el disfrute en la mesa y la mesura, la mejor de todas las añadas.

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sábado, abril 9

El duque de Lerma, virtuoso de la corrupción

(Un artículo de Alfredo Alvar leído en el suplemento Crónica del Mundo del 12 de septiembre de 2010. Es triste pensar que la corrupción en este país lleva arraigada tanto tiempo) En un día de 1553 del que no queda constancia cierta, nació en Tordesillas don Francisco Gómez de Sandoval y Rojas. Vino al mundo en esa otrora fabulosa ciudad porque allí, en el palacio real, su padre cuidaba a la reina de Castilla, Juana I, tal y como se venía haciendo desde tiempos del bisabuelo. La vida de la Corte llevaba su ritmo; la del joven don Francisco también. Entró a servir en palacio con 13 años. En su juventud se le veía, por obligación y por gusto, cerca del heredero. Durante la campaña de Portugal entró al servicio de la Cámara Real y, por razones que no están claras, se le nombró virrey de Valencia y su capitán general. Dicen que se le quería apartar del heredero, pero no hay que olvidar que iba a recibir el título de marqués de Denia y que era nieto de San Francisco de Borja. Fue, en fin, virrey de Valencia. Es posible que no le gustara el oficio porque mantuvo correspondencia secreta con algún cortesano. Volvió a Madrid y consiguió ser nombrado Caballerizo Mayor de Felipe III. Adviértase que antes de cumplir los 40 tenía acceso directo al rey en función de su cargo. Antes del otoño de 1598 en que murió Felipe II, el nombre del ya marqués de Denia corría de boca en boca. El rey no se moría tranquilo: había intentado adiestrar a su hijo en los usos políticos de tan inmensa monarquía y aunque éste ponía ganas, se le agotaban pronto. Además, sabía que don Francisco era el dueño de la voluntad del heredero. Así, el noble se convertiría en el hombre más poderoso del reinado de Felipe III. Se hizo rico gracias al tráfico de influencias y la venta de cargos públicos. En sus 72 años de vida, se erigió en maestro aventajado de los políticos corruptos de nuestra historia. Y el día llegó. El primer acto de gobierno de Felipe III fue destituir a su privado, don Cristobal de Moura, y entregar los papeles de gobierno a don Francisco. Luego empezaron los nombramientos: de conde de Lerma pasó en pocos meses a duque. El nuevo valido supo tejer una red de protección alrededor del rey para que éste no asumiera ninguna responsabilidad de gobierno. El principio político en sí es bueno: da sosiego y estabilidad. Lo malo es que la muralla se levante sin controlar al albañil. En otras palabras, Lerma hacía y deshacía cuanto le venía en gana. Eso sí, siempre bajo un rotundo "el rey dice" o "el rey piensa". Empezó el mayor ciclo de la historia de España de acaparamiento de cargos, títulos, dignidades,... nepotismo y cleptocracia. Mirando al exterior, Lerma se obstinó en romper la alianza familiar con Praga-Viena. A Lerma le iba eso de traicionar al aliado y buscar la alianza con el incierto. Lo logró al preparar una doble boda real, con Francia esta vez, en 1615. Para los festejos, Lerma ordenó labrarse casi 1.500 kilos de plata en vajillas y cuberterías. Todo pagado con "su" dinero. ¿De dónde salía éste? Una parte procedía de una donación del rey de 15.000 salmas de trigo de Sicilia. Pero el buen duque le hizo ver que si sacaba ese cereal dejaría desabastecida la isla y podría pasar hambre. Así que propuso que, en vez de trigo, le dieran títulos de deuda pública (juros) por el equivalente: 27 millones de maravedíes. Los juros se cobraban sobre unas rentas específicas y él, en el poder, sabía qué rentas eran - o iban a ser - más jugosas.

El duque estaba incómodo en Madrid porque los austriacos eran un fuerte grupo de poder antilermista, así que intentó desbaratarlos moviendo la Corte a Valladolid. Aprovechando el translado, compró unas huertas en Madrid donde hacerse un palacio enfrente de los Jerónimos y en valladolid compró algunos palacetes y cazaderos, los remodeló, y los vendió a rey por un precio 10 veces superior al precio inicial. Eso sí, dejó claro que ese era su justo precio pues aún se conservan las escrituras notariales y casi, casi, las facturas de los carpinteros y cerrajeros que demostraron que la venta era honrada.


Luego, cuando murieron la emperatriz y el embajador Khevenhüller, se vio que en la Corte de Valladolid se había desbordado el lujo, así que devolvió la Corte a Madrid. La especulación fue monumental, sobre todo entre los que estaban avisados. Se transladaron unas 40.000 personas en cada año (el de ida, 1601, y el de vuelta, 1606). En las huertas se hizo un palacio con plaza de toros incluida.


Igualmente, Lerma compró el palacio del embajador Khevenhüller en Arganda y la jurisdicción de la localidad. Cuando fue a tomar posesión, le abuchearon. En el testamento, el embajador había dejado orden de que mandaran a Austria su gran vajilla con el sello de la bellota. Nunca llegó, claro, porque la compró por dos perras el duque de Uceda, hijo de Lerma.


Tras la vuelta de la Corte, hubo movimientos contra Lerma y él los paró entregando a la Justicia a los suyos. Luego vino el contraataque: en 1609 se dieron de golpe las encomiendas de órdenes militares que estaban pendientes desde tiempos de Felipe II. Una encomienda era un señorío que implicaba cobrar rentas de un territorio. Para ello había que tener hábito de caballero y ser mayor de edad (25 años). Si alguien no cumplía esos requisitos, se podía pedir una dispensa papal... ¡Y las hubo a niños o a secretarios! Si se le concedía a un niño, era su tutor quien la había de administrar.


Pero lo más terrible de ese año fue que se firmó la famosa Tregua de los Doce Años con los herejes flamencos y, a cambio de semejante felonía hecha contra la religión... se compensó todo expulsando a los moriscos que quedaban en España, algunos asimilados y otros quintacolumna otomana. También se había sellado la paz con Inglaterra en 1604. Son tiempos de claudicación de la más grande monarquía de la historia de España. ¡Qué gran hombre este Lerma, que alcanzaba la paz con los enemigos y causaba sensación entre los amigos!


Pero algo no iba bien. Hubo una investigación que fue descubriendo el entramado de corrupción. Empezaron a caer culpables. En una primera fase, entregó a los suyos. Como arreciaban los vientos, el duque solicita el capelo cardenalicio, que se le concede en 1618, y pide permiso para retirarse a sus propiedades de Lerma. Cuando le concedieron el cardenalato, corrió una coplilla por Madrid que decía: "Para no morir ahorcado, el mayor ladrón de España se viste de colorado".


Cuando sus sucesores levantaron las alfombras, él tuvo la desfachatez de hacer declaración de lo que poseía (22-III-1622). Si a finales del siglo XVI se estimaron sus bienes en 1,9 millones de maravedíes, en 1617 ya eran unos 60 millones. Era el segundo duque más rico de España, padre de otros dos duques. Sus ayudas a la familia, mientras él estuvo en el poder, habían ido bien. Lo tasado en este inventario de 1622, ya sólo eran unos 28 millones. Es curioso: él, hombre público, haciendo su propio (e impresionante) inventario... algo mermado. ¡Lo nunca visto!


Con la conciencia atormentada, el duque fundó conventos, dió limosnas y redactó hasta tres codicilos. En el último, pidió perdón innumerables veces. En los primeros meses del reinado de Felipe IV volvió a haber redadas. Hasta perdió el título de duque. Pero no lo vivió porque murió (Valladolid, 17 de mayo de 1625) en medio de la damnatio memoriae de los purificadores siguientes. Algunos habían crecido en el tiempo anterior. En muchos lugares cundía la desmoralización ante la falta de ejemplaridad de los que debían haber sido sus paladines.

viernes, abril 8

Tres décadas sin el maestro del suspense

(Un artículo de Laura Ordóñez leído en un número de abril de 2010 en Pantalla)

Este mes se cumplen treinta (y un) años de la muerte de sir Alfred Hitchcock, el maestro del miedo, la angustia y la culpa. Con un ojo puesto en la taquilla, sacudió a la platea con sus 60 meorables películas. Sólo se quedó con ganas de filmar una escena: un asesinato entre tulipanes. Nació el 13 de agosto de 1899 en Leytonstone, una población entonces cercana al neblinoso Londres. Con los años fue engullida por la capital británica como un distrito del East End. Se crió en una familia de clase media (sus padres eran tenderos) y recibió una estricta educación católica, presidida por el autoritarismo y la rigidez moral. Una disciplina que, unida a algunos kilos de más, hizo que el pequeño Alfred fuera un niños tímido y apocado que escudriñaba desde su rincón lo que pasaba a su alrededor. De esa época arranca su interés por el tema de la culpa, omnipresente en sus filmes.


Su educación católica acentuó su miedo a lo prohibido, un sentimiento que con el tiempo se transformaría en interés por lo macabro y lo criminal. En su adolescencia se acostumbró a visitar la colección de reliquias criminales del Museo Negro de Scotland Yard y los juicios por asesinato en el Tribunal Criminal de Londres, donde tomaba notas al modo de Charles Dickens, uno de sus escritores favoritos.

Tras cursar ingeniería, estudió dibujo en la universidad, por lo que no extraña que en la Compañía Telegráfica Henley, donde entró como ingeniero, acabara diseñando anuncios publicitarios de cables eléctricos. Con 21 años se enteró de que una productora de Paramount abría sede en Londres y se presentó allí montrándoles sus bocetos para ilustrar los diálogos de las películas mudas. Le contrataron como diseñador de rótulos en filmes mudos, decorador y, más tarde, como guionista y ayudante de dirección. Los trazos de Dalí, Munch o Edward Hopper se aprecian en algunos de sus filmes. Con El ring (1927) se convirtió en uno de los directores más cotizados de Inglaterra y empezó su imparable camino hacia el éxito mundial. Con 27 años se casó con Alma Reville, una delgaducha montadora a la que conoció durante el rodaje de Woman to woman. Fue su ayudante de dirección y guionista en varias de sus películas. Tras dos años de matrimonio, nació su hija Patricia, que aparece en los títulos de crédito de Extraños en un tren y Psicosis. En 1939, tras haber recibido una llamada del productor David O. Selznick, partió junto a su mujer, su hija y una secretaria personal hacia Nueva York. Su primera película en EEUU fue Rebeca. Con su nueva nacionalidad, en 1955, firmó un contrato con la CBS para realizar una serie de televisión semanal, Alfred Hitchcock presenta. Los ingleses nunca le perdonaron su exilio. Su primer cameo, en El enemigo de las rubias (1927), surgió por cuestiones prácticas, ya que se requería un extra. Esta costumbre se convirtió en una superstición (las cintas con cameos tenían mejor acogida) y, con los años, en un guiño a sus fans. El más largo (2 minutos) aparece en Rebeca, donde el director espera a que George Sanders salga de una cabina de teléfono. Y el más curioso, en Naúfragos, en un anuncio de un periódico sobre unas píldoras para la obesidad. De sus 60 películas, aparece en más de la mitad. Herrmann, el compositor neoyorquino, que ya había despuntado con la música de Ciudadano Kane, compuso para Hitchcock las bandas sonoras más impactantes de su filmografía. De Bernard Herrman son las partituras de Vértigo, Con la muerte en los talones o Psicosis y los efectos sonoros de otras tantas cintas. Su relación profesional se agrietó cuando el director rechazó su melodía para Cortina rasgada. Siempre lucía traje de chaqueta oscuro, zapatos con cordones, corbata y sombrero de hongo. Vestía como un caballero de estilo victoriano incluso en el set de rodaje. Maniático del orden, aseguraba que una mesa de trabajo limpia le producía una enorme paz interior. Llegó a pesar 150 Kg. Su obesidad se fue fraguando desde su infancia y años más tarde le libraría del servicio militar. Ante la pregunta de cómo prefería morir asesinado, lo tuvo claro: "comiendo, comiendo". El director que mejor ha retratado el miedo era un miedoso incurable. Quizás por su infancia con los jesuitas en el internado Saint Ignatius College, donde le inculcaron el miedo a fuerza de palmeta a lo moralmente reprobable. Desde el inicio de su carrera se protegió contra cualquier imprevisto. De ahí su obsesión por los storyboards e, incluso, por construir maquetas para muchas de sus escenas. James Stewart fue, junto con Cary Grant, su actor fetiche. Si con las películas del oeste alcanzó fama y riqueza, con las cuatro películas que rodó a las órdenes de Hitchcock consiguió su consagración como actor. En sus filmes encarnaba a un héroe con pinta de tipo corriente que se veía involucrado en extrañas situaciones y que al británico le servía para jugar con sus sentimientos favoritos: miedo y angustia. Grace Kelly fue la actriz que cautivó al maestro del suspense. Desde que la rubia de Filadelfia, con la que rodó en los años 50 Crimen Perfecto, La ventana indiscreta y Atrapa a un ladrón, anunciara su boda con el Príncipe Rainiero, el fantasma de la princesa monegasca le persiguió para siempre. Su obsesión por ella le llevó a intentar recrearla en actrces coo Diane Baker, Eva Marie Saint, Kim Novak o Tippi Hedren. La figura del falso culpable y la confusión de identidades son dos de sus marcas de fábrica más características, que bien pueden apreciarse en filmes como 39 escalones, Falso culpable, Frenesí, Con la muerte en los talones o Vértigo. Macguffin es la expresión acuñada por Hitchcock para definir la excusa argumental que motiva el desarrollo de una historia y sus personajes, pero que carece de relevancia por sí misma. Este detonante casual del argumento lo encontramos en Encadenados en forma de botella de uranio o en Psicosis como el robo de 40.000 dólares. En este filme del 1960, mudo al 50%, se jactaba de haber dirigido al público antes que a los actores con interminables vueltas de tuerca. La más llamativa, el asesinato de la protagonista, Janet Leigh, a 47 minutos del inicio. Para la escena de la ducha se necesitaron 7 días y 70 posiciones de cámara para obtener 45 segundos de metraje. Fue su cinta más taquillera. Sus filmes mantienen al espectador en constante tensión. Hitchcock educa la mirada del espectador y le da trabajo. Un trabajo rigurosamente inducido por el montaje. Su lema: "sugerir antes que mostrar". Además, la tensión sexual salpica su filmografía, en la que algunos críticos también ven un gay touch, insinuando sus tendencias homosexuales. "Busco damas que en el dormitorio se transformen en fulanas; si el sexo es muy evidente, no hay suspense". Una curiosidad: Con la muerte en los talones cierra con un tren entrando en un túnel, la metáfora fálica más sutil del séptimo arte. También era el rey del understatement: prefería sacrificar la verosimilitud en beneficio de la emoción pura. No le importaban ni el argumento, ni los personajes, pero sí que las piezas del filme hicieran gritar al público, para lo que empujaba los aspectos técnicos de cada plano tan lejos como fuera necesario. Dominaba la técnica y el lenguaje cinematográficos como nadie. La evidencia está en La soga, su primera película en color, que rodó en un solo plano a fuerza de ensayos. El operador colocaba la cámara en las señales marcadas en el suelo en determinadas frases del diálogo; las paredes desaparecían sobre raíles; los muebles se desplazaban sobre un suelo fabricado para no hacer ruido; y para superar la irrupción al final de cada rollo colocaba un personaje delante del objetivo que le permitiera cerrar en negro. En 1968 le concedieron el Memorial Irving G. Thalberg, en un claro intento de desagravio por no haberle concedido nunca un Oscar, a pesar de haber estado nominado en cinco ocasiones (Rebeca, Naúfragos, Recuerda, La ventana indiscreta y Psicosis). Su huella en el cine mundial es innegable: desde directores franceses de la Nouvelle Vague, como François Truffaut, que rodó Farenheit 451 (1966) en su honor, y Claude Chabrol, con Una mujer infiel (1969), hasta El diablo sobre ruedas (1971), de Steven Spielberg, pasando por La semilla del diablo (1968), de Polanski. Era un pillo, un gordinflón con un sentido del humor que rayaba en la sátira mordaz y socarrona, fachada de una personalidad insegura y pesimista. En sus años dorados disfrutó de una intensa vida social en su casa de Cromwell Road, en la que protagonizó números cómicos muy particulares. Una vez se grabó vestido de mujer, y la cinta se exhibió en 1976 en una sesión privada de los estudios Universal. El 29 de abril de 1980, cuando tenía 80 años, el director murió mientras dormía en Bel Air. Cuatro años antes, Alma había sufrido un ataque de apoplejía y la posibilidad de perderla aumentó su predisposición al alcohol. Cuando su esposa mejoró, Alfred recuperó su antiguo vigor y estreno La Trama (1976), su última película. Más de 600 personas asistieron a su funeral, entre ellos Mel Brooks, Tippi Hendren, Janet Leigh y François Truffaut.

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jueves, abril 7

75 años y una noche en la ópera

(Bueno, ya más de una noche, porque este artículo de Laura Ordoñez lo leí en la revista Pantalla de 10 de noviembre de 2010)

La idiosincrasia humorística de los hermanos Marx es única. Estos reyes del absurdo, de los juegos de palabras, de los dobles filos y del humor visual fueron capaces de catapultar a lo más elevado el género de la comedia. Julius Henry, Leonard y Arthur, más conocidos como Groucho, Chico y Harpo, aprovecharon el cine sonoro para dar rienda a su descarada verborrea, desbancando del panorama cinematográfico a colegas de la etapa muda como Chaplin, Buster Keaton o Laurel&Hardy.

Irreverentes, vividores, optimistas y sin complejos, eran capaces de sacar tajada de cualquier situación, siempre bajo sus apodos: Groucho lo adoptó de un personaje gruñón del comic, Chico de la palabra inglesa "chic" (chica elegante) debido a su pasión por las mujeres, y Harpo de su querencia por el arpa.

Su sexta película, Una noche en la ópera (1935), fue considerada por los críticos el mejor filme del trio. Un regalo de 94 minutos planteado como una sátira al mundo de la ópera con los tres hermanos tratando de ayudar a dos cantantes enamorados. Se estrenó el 8 de noviembre de 1935 bajo el lema: "La película más divertida de todos los tiempos". Tres cuartos de siglo desde su estreno, la sexta película de los hermanos Marx continúa haciéndonos reír.

Julius Henry Marx nació en Nueva York en 1890. Fue el tercero de cinco hijos de una familia de emigrantes judíos franco-alemanes encabezada por su padre, un sastre, y su madre, Minnie, descendiente de artistas de vodevil y la responsable de alentar la carrera escénica de sus hijos como medio para salir de la miseria. A los 15 años, Julius aprovechó su amor por el canto para debutar en una compañía de variedades junto a sus dos hermanos mayores, Chico y Harpo, a los que más tarde se unirían Zeppo y Gummo. Rodaron cinco filmes para la Paramount (desde Los cuatro cocos hasta Sopa de ganso) y en 1930 el productor Irving Thalberg les reclutó para la Metro Goldwyn Mayer (MGM), por lo que cambiaron su residencia de Nueva York a Hollywood. Su filmografía abaca cerca de 30 películas. Al final de su vida, Julius triunfó en televisión como presentador del concurso You bet your life (1950-1961) y, cuando abandonó el espectáculo en los años 70, se volcó en la literatura. Entre sus escritos destacan sus cuentos, los artículos para The New Yorker, y la obra que dedicó a su hija Miriam.

Una noche en la Ópera (1935), fue la primera película de los hermanos Marx para MGM tras su ruptura con la Paramount. El valor de esta película no radica en su trama o en su música, sino en sus rutinas cómicas; las mismas que, antes de dar el salto al cine, los hermanos habían practicado innumerables veces en sus números de vodevil (un subgénero dramático que alterna números musicales con partes cantadas en tono de comedia ligera). Su genialidad radica en que cualquiera que vea esta cinta pensará que los mordaces comentarios de Groucho, el estrafalario comportamiento de un mudo con peluca rubia y bolsillos inabarcables, y la incontinencia verbal de un tipo con gorrito incomprensible son frutos de la espontaneidad, pero nada más lejos de la realidad. La película nos obsequia con 175 gags distribuidos en 94 minutos, todos ellos fruto de un profundo análisis y una ensayada ejecución. ¿Quién no recuerda el contrato entre Groucho y Chico ("La parte contratante de la primera parte...")?

Una noche en la ópera se convirtió en la piedra angular de la filmografía de los hermanos Marx. Se redujo el nivel de desmadre que había tenido Sopa de ganso (1933), se introdujo una subtrama romántica y se retomaron los números musicales. El responsable de dotar de argumento al enloquecido humor de los Marx fue irving Thalberg. "Supongo que por entonces existiría cierto número de genios, pero yo sólo conocí a uno: Irving Thalberg", reconocía Groucho sobre el productor que los reclutó para los estudios MGM. El guión, milimétricamente trabajado, suma los esfuerzos de varios profesionales de la Metro, entre los que destaca Buster Keaton, precisamente el único que no aparece en los créditos.

Los cinco hermanos Marx, Chico, Harpo, Groucho, Gummo y Zeppo, se curtieron en la cantera del vodevil y en los teatros de Broadway. En 1923 produjeron su primera revista musical, I'll say she is, a la que la siguió Los cuatro cocos, una obra que, seis años más tarde, adaptarían al cine tras firmar un suculento contrato con la Paramount. Este filme se convirtió en un inesperado éxito de taquilla, y ellos, envalentonados por esta repentina fama, se atrevieron a rodar uno de sus mayores logros creativos, Sopa de ganso.

Contra todo pronóstico, la película se convirtió en un sonoro fracaso, lo que provocó que la Paramount les echara a la calle y Zeppo abandonara a sus hermanos para abrir una oficina de contratación de actores. Por fortuna, la MGM y la RKO no pensaron lo mismo, y hasta 1941 estuvieron trabajando con ellos. Ese año supuso la ruptura de los hermanos Marx. Groucho se decantó por la radio, mientras que Harpo y Chico retomaron la comedia teatral. Años más tarde, decidieron reunirse para salvar a Chico del caos financiero en el que se había sumergido a causa de su ludopatía y rodaron Una noche en Casablanca y Amor en conserva.

El humor corrosivo y surrealista de los Marx ha dejado impronta. Basta mirar la filmografía de Woody Allen, que llegó a conocer a Groucho cuando éste ya era octogenario, aunque lo suficientemente lúcido como para entablar un cruce de piropos con él al afirmar que Allen era el único humorista que valía la pena por aquel enconces. Las referencias de Allen a los hermanos Marx son muchas, pero su mayor homenaje lo encontramos en Todos dicen I love you, cuyo título hace referencia a una canción que los Marx interpretan en Plumas de caballo. Además, el personaje de Alan Alda es un apasionado fan del trío humorístico, y en la escena final se celebra un baile donde todos los invitados se disfrazan de Groucho (excepto uno que va de Harpo). [...]

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miércoles, abril 6

Algunas formas de ser feliz

(El 5 de septiembre apareció un reportaje de Noelia Serrano en el Magazine de El Mundo listando treinta formas de ser dichoso. Pongo aquí algunas extraídas de ese reportaje)


1.- Antes de dormir, pensar cual fue la parte más divertida del día. Se trata de uno de los ejercicios propuestos por el israelí Tal Ben-Shahar, famoso por la cátedra sobre felicidad que imparte en la Universidad de Harvard, en Cambridge, EEUU. "Con esta fácil tarea aprenderemos a ver la realidad como un todo y apreciar lo bueno".


2.- Comer chocolate. El cacao, componente fundamental del chocolate, tiene entre sus ingredientes un aminoácido esencial llamado serotonina, un potente neurotransmisor capaz de generar sensaciones como el placer o la felicidad. Para ser efectivo, ha de ser chocolate puro, cuya concentración de cacao sea al menos del 70%.


3.- Cumplir años. Aunque las personas mayores tienden a tener peor salud, su renta se reduce y pocos viven aún con su pareja, tienden a sentirse más satisfechos. Un estudio de la Fundación de estudios de economía aplicada revela que, cuanto mayor es la diferencia entre los objetivos y los logros alcanzados, menos feliz se es. En el caso de las personas mayores, tienen menos aspiraciones que los jóvenes y el margen entre metas y logros es muy reducido, lo que les hace mucho más felices.


4.- Dar las gracias. Hasta un 25% aumentará su felicidad si se acostumbra a ser agradecido. Al parecer, dar las gracias está relacionado con valorar lo que uno posee, incluso las cosas menos valiosas, lo que a su vez genera más pensamientos positivos. Si anota a diario los motivos por los que vale la pena dar las gracias, será consciente de las cosas buenas que le rodean en el presente, y no sólo cuando las haya perdido.


5.- Dar y recibir abrazos. La endorfina segregada por el cerebro, causante de la sensación de dicha y placer, se dispara cuando sentimos el contacto físico de otra piel sobre la nuestra. Las terminaciones nerviosas transmiten el roce de piel contra piel hasta el cerebro, activando la secreción de estas endorfinas.


6.- Desear cosas placenteras. Con la simple expectativa del placer, los flujos de dopamina se ponen en marcha, generando la sensación de bienestar, incluso aunque, después, esos planes no lleguen a materializarse. La hormona dopamina, considerada esencial en los mecanismos del placer (junto a la oxitocina y la endorfina), fluye en los circuitos neuronales, anticipándose a los hechos.


7.- Escuchar música melódica. También sirve escuchar sus canciones favoritas. Al parecer los acordes, el ritmo, y las notas de este tipo de piezas provocan una importante liberación de endorfinas que son las hormonas de la felicidad junto con la dopamina y la serotonina. Parece ser que "la música activa la misma zona cerebral que el sexo". Eso sí, no todo el mundo la percibe igual: depende del lugar, de si se es diestro o zurdo, o del dialecto que se hable.

8.- Ser altruista. Ser generosos con el resto repercute positivamente en quien lo es. Hay estudios que aseguran que hacer regalos a los demás genera más felicidad que comprárselos uno mismo. La explicación parece ser que las personas que realizan acciones altruistas experimentan una sensación de bienestar al sensibilizarse los receptores de la dopamina, otro de los neurotransmisores cerebrales involucrados con la sensación de bienestar.

9.- Ganar mucho dinero. La dicha aumenta con la renta porque las personas con niveles más elevados tienen más oportunidades de alcanzar lo que desean. Ahora bien, a partir de cierto nivel económico es más difícil encontrar un óptimo estado de ánimo. Según un profesor de Princeton, "en los países más ricos se es más feliz que en los pobres, pero una vez que uno ha conseguido un techo, comida y ropa, el dinero extra no hace a la gente más feliz".

10.- Hacer deporte. La práctica de ejercicio físico provoca un aumento en la producción de endorfinas, serotonina y adrenalina. Nuestra salud mejora notablemente y se incrementa nuestra satisfacción personal.

11.- Ir regularmente al baño. Aunque cueste creerlo, la felicidad también depende del aparato digestivo. El mal funcionamiento del mismo y una de sus consecuencias, el estreñimiento, se reconoce como una de las causas del mal humor y la irritabilidad. Por eso es esencial ir al baño regularmente.

12.- Llevarse bien con la familia. El informe Coca Cola sobre la felicidad indica que los españoles que se sintieron queridos durante su infancia son adultos más felices, e intentan seguir viendo a la familia frecuentemente. Numerosos expertos sostienen que mientras más amplio sea el círculo de personas (familiares y amigos) con las que nos relacionemos y más profundas sean esas relaciones, mejores efectos tendrán sobre el organismo.

13.- Meditar. Se ha comprobado recientemente que la parte del cerebro responsable de la felicidad (el hemisferio derecho) muestra mayor actividad en aquellas personas que practican meditación.

14.- No ser materialista. Según una investigación de un profesor de la Universidad de Colorado, las personas que anteponen las experiencias personales a las materiales son más felices y lo son durante más tiempo. Al parecer, los materialistas tienden a tener menos relaciones sociales de calidad, poseen un número menor de amigos, y la amistad de estos es menos profunda y satisfactoria.

15.- No tener hijos. El último estudio al respecto indica que la dicha tiene poco o nada que ver con tener descendencia. Aún peor, procrear presenta un coste para la dicha de los padres, para su tranquilidad marital y para su satisfacción personal. El motivo es la tensión asociada con la paternidad, que no sólo aparecen en el periodo de crianza, sino también cuando los hijos son independientes.

16.- Nutrirse equilibradamente. Mantener una alimentación con déficit de ácido ascórbico (vitamina C) puede provocar irritabilidad; un déficit de ácido fólico, insomnio; si hay falta de calcio, insomnio; y si falta cinc, pueden producirse alteraciones graves del sistema nervioso. Así, comer bien repercute en el estado emocional y en la felicidad.

17.- Practicar sexo. Esta actividad multiplica el número de endorfinas, que estimulan los centros del placer del cerebro y crean situaciones satisfactorias. Todo ello mejora nuestro estado de ánimo, provocando un cambio de actitud.

18.- Reír. Según Alfonso Blanco, catedrático de la Universidad de Sevilla, "las personas que no son capaces de reír no pueden ser felices". La explicación reside en que, durante la carcajada, un gran número de substancias (endorfinas, noradrenalina, dopamina y serotonina) se ponen en acción haciendo que nuestro cuerpo y nuestra mente entren en un estado armonioso de relajación, felicidad y plenitud.

19.- Respirar profundamente. La práctica diaria de la respiración profunda o abdominal (inhalar el aire llevándolo al abdomen y haciendo descender el diafragma) equilibra las emociones y permite que estemos más relajados. Al conseguir respirar de forma profunda y pausada se alcanza un estado sereno. No se puede permanecer tenso en este estado. Es pues un camino que conduce a la paz interior y a la satisfacción personal. El estrés se verá reducido y su día será más placentero.

20.- Rodearse de personas felices. La felicidad es contagiosa. Las personas con amigos o familiares dichosos tienen un 15% más de probabilidades de ser felices. También parece que las personas del mismo sexo se contagian la felicidad con mayor facilidad. Esto se debe a que los seres humanos son sociables por naturaleza y el bienestar y la salud de un individuo afecta a la de quienes le rodean.

21.- Ser religioso. Ser creyente parece tener un efecto positivo sobre la felicidad. Y ese efecto se acentúa si, además de creyente, se es practicante. Este hecho se debe al fuerte apoyo social y moral que las comunidades religiosas ofrecen a sus feligreses. Para los creyentes es importante ese sentimiento de pertenencia a una comunidad porque esas relaciones con sus iguales influyen positivamente en la felicidad.

22.- Tener muchos amigos. En palabras del psiquiatra Enrique Rojas, "la amistad es uno de los platos fuertes del banquete de la vida" porque tener amigos nos asegura complicidad, intimidad, capacidad para desahogarnos en los malos momentos y buscar el apoyo y el refugio en el otro. Tener pues, una vida social amplia y consolidada influye positivamente en nuestro organismo y a su vez hace que nos sintamos más dichosos.

23.- Tomar el sol. Las personas con déficit de vitamina C son más propensas a desarrollar una depresión. Y como la mayor fuente de este componente es el sol...

24.- Valorar lo importante. La familia, el amor, el trabajo... Ésas son las "pequeñas" cosas que hay que apreciar en la vida. De hecho, es algo que consiguen los pacientes de cáncer o las víctimas de accidentes graves, gracias a lo cual presentan niveles de felicidad más elevados que las personas que no han pasado por eso.

25.- Ver poco la tele. Sólo 48 minutos al día parece lo recomendable para sentarse frente a la caja tonta y seguir siendo feliz. Según un estudio las personas infelices ven más la televisión que las felices. La televisión provoca que la gente no salga de casa, no socialice con los demás y no haga planes, elementos aislantes todos ellos.

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martes, abril 5

Obsolescencia programada

(Leído en el suplemento Eureka de El Mundo del 9 de enero)

Obsolescencia programada. Bajo este enrevesado nombre se esconde un fenómeno que todo consumidor ha experimentado: los productos que se compran, por mucho que se mimen, se estropean en un tiempo determinado y su reparación es casi imposible: o no tienen arreglo o económicamente no compensa. Hay que tirarlo y adquirir uno nuevo.

Sin embargo, no todos los compradores saben que ese periodo de tiempo en el que el objeto dejará su vida útil ha sido cuidadosamente planificado por ingenieros y diseñadores. Es una dinámica que surgió a principios del siglo XX, cuando se concluyó que el consumo era el único motor económico posible. Este planteamiento se ha vuelto en contra del pequeño planeta que este año está a punto de albergar 7.000 millones de seres humanos.

Los secretos de esta obsolescencia programada han sido estudiados por un equipo de la productora de documentales Media 3.14, bajo la dirección de la alemana Cosima Dannoritzer, que durante tres años buceó en las entrañas del capitalismo para sacar a la luz los orígenes y las consecuencias de una fecha de caducidad que es cada vez más temprana. El título es reflejo de la acción cotidiana: Comprar, tirar, comprar, que se emitió en la 2 y puede verse en:

http://www.rtve.es/mediateca/videos/20110109/comprar-tirar-comprar/983391.shtml

La historia de la obsolescencia planificada se fraguó en una reunión de fabricantes de bombillas, que se unieron en el cartel Phoebus en 1924. Querían impulsar su negocio y para ello decidieron que lo mejor era acortar su vida para aumentar la producción. Era el objetivo contrario all que los fabricantes habían tenido hasta entonces: la calidad como objetivo para triunfar en las ventas. De hecho, una bombilla del parque de bomberos de Livermore (California) lleva encendida, sin interrupción, desde 1901. Va camino de los 110 años en activo.

Aunque no todas aguantaban tanto, si era normal que llegaran a las 2.500 horas. En Phoebus lo limitaron a 1.000. Aún hoy esa sigue siendo la vida de una bombilla incasdescente aunque, como apuntan en el documental, se han diseñado otras que superan las 100.000 horas que nunca se han comercializado. Ahora las de bajo consumo llegana 8.000 horas.

Algo distinto pasó con los coches. "Se incluyen porque es un caso claro de cambio en las reglas para seguir vendiéndolos cuando todo el mundo tuviera el producto. La durabilidad se trocó por el diseño: GM empezó a sacar cada año un modelo, que se vendía como churros", recuerda el productor Juan Ubeda.

Dannoritzer incluso localizó la propuesta que, en plena Gran Depresión, formuló el inversor Bernard London: quería hacer obligatoria la obsolescencia, es decir, que todos los productos se tiraran a la basura en una fecha y quien no lo hiciera pagara una multa. Era su fórmula para acabar con el paro pero afortunadamente no tuvo eco. "La idea de London resurgió en los años 50, si bien ya no se trataba de obligar al consumidor sino de seducirle", apunta Dannoritzer. Para ello se puso en marcha la maquinaria publicitaria. Siempre se podía ofrecer un producto un poco mejor o un nuevo diseño aunque fuera peor o más prestaciones innecesarias... Había que generar insatisfacción, un principio que sigue vigente y que carga la obsolescencia programada en el deseo del consumidor. Los problemas éticos que en un principio tuvieron los ingenieros por tener que hacer peor su trabajo pasaron a ser una asignatura en las escuelas con el nombre de "ciclo de vida de un producto".

Hoy no hay consumidor que no mire al pasado y recuerde que antes los coches eran más duros, los móviles duraban más tiempo, o los electrodomésticos grandes y pequeños pasaban de mano en mano durante muchos años. Y si se estropeaban, siempre se podía acudir al servicio de reparaciones. Pero eso es historia. Ahora las baterías se funden a los dos años y las impresoras llevan un chip incorporado que las inutiliza a un número determinado de copias, como explica Marcos, un usuario que consiguió reparar la suya.

¿Problema? Sólo en electrónica se generan 50 millones de toneladas de basura al año, que acaban en Asia o África. Ghana y Nigeria son "países vertedero", donde la obsolescencia programada se convierte en veneno. Se calcula que sólo un 25% se recicla en los países fabricantes siguiendo una normativa que no viaja con los desechos. "¿Hasta cuando aguantará el planeta?", se preguntan en el documental. Todo dependerá del éxito de las nuevas propuestas sostenibles que están surgiendo. El tiempo apremia.

Algunos ejemplos

Lavadoras. Durante la guerra fría, en el bloque del Este, las lavadoras debían durar 25 años por ley. Y se cumplía. Ahora su vida se situa entre los 10 y los 15 años.

Impresora. Algunas llevan incorporado un chip que las bloquea al llegar a un número de copias. Hay software en internet que las desbloquea y siguen funcionando.

Pantallas de plasma. Duran unas 20.000 horas, pero para entonces su luminosidad será menor al 50%. En las primeras 1000 horas ya pierde un 5%.

Nylon. En 1940, la empresa DuPont patentaba una fibra que sustituiría a la seda y el rayón en las medias femeninas. Su resistencia, que impedía que se rompieran, acabó convirtiéndose en un problema. Durante la 2ª Guerra Mundial, todo el nylon se utilizó para material bélico, pero al acabar el conflicto los fabricantes decidieron que había que eliminar compuestos que protegían el tejido para que su duración no fuera excesiva. Las carreras volvieron a las medias de las mujeres.

lunes, abril 4

Buscando el paraíso II

(Sigo con el artículo de ayer, que se estaba haciendo largo)

El día del Juicio Final es cuando empieza el más allá de los judíos. Tras la llegada del Mesías, los hombres serán juzgados en el valle de Josafat y recibirán lo que merecen. Los justos irán al jardín del Edén, el paraíso terrestre de la Biblia, para saborear el esplendor divino. Los malos, a la Gehenna, el llanto y crujir de dientes del fuego eterno.

En el Génesis (cap. 1, versículo 29) se describe la dieta vegetariana del Paraíso original: "Todas las plantas que producen semilla y todos los árboles que dan fruto con semilla; todo esto servirá de alimento". El cielo judío suscita la nostalgia de una edad de oro en la que el lobo vivía junto al cordero, el león comía paja junto al buey y el niño de pecho jugaba con serpientes y alacranes.

Basado en las creencia judaícas, el cristianismo consolidó la idea del alma inmortal, del juicio divino y del cielo, un lugar en el que, como dicen los catecismos, "los buenos viven eternamente felices contemplando la cara de Dios, cantando sus alabanzas y gozando de su infinito bien".

Para los católicos, las almas que se han deshecho de su envoltura carnal son acogidas por San Pedro y sometidas a un juicio sumarísimo. Para merecer el Paraíso sin más trámites de limbos o purgatorios hay que morir en estado de gracia (haber recibido los últimos sacramentos) y no haber cometido pecado alguno. O sea, ser un santo. Demasiado peaje para tan sobrio destino, porque en el Paraíso cristiano, como en el judío, tampoco hay carne. Parece un lugar ameno sólo para melómanos y almas bellas, capaces de no aburrirse con las corales de los serafines y el aleteo de los arcángeles.

El escritor e historiador Théodore Zeldin describe, en su novela Hapiness (The Hasvill Press, 1988), un paraíso donde los querubines juegan con grandes canicas. La heroína de la historia consigue traer a la Tierra una de esas bolas y la pone en una vitrina con una etiqueta que dice "Fragmento de felicidad encontrado en el Paraíso".

Para los mormones hay un reino celeste, "con su potencia y su gloria comparable al sol", en donde los justos se reúnen con la Santísima Trinidad. Los adventistas del séptimo día y testigos de Jehová creen que el único paraíso posible se instalará sobre la Tierra cuando los ejércitos de Cristo hayan derrotado al Anticristo. Entonces será cuando tenga lugar el Juicio Final y la separación entre los que permanecerán sobre la Tierra y los que se irán a hacer compañía al diablo.

El paraíso musulmán es el más imaginativo y soñado. La recompensa para sus mártires y profetas es deliciosamente pagana. Nada de ángeles haciendo frufrú y tocando el arpa sobre algodonosas nubes blancas. Lo que proporciona Alá es un menú más apetecible y contundente: la perpetua holganza junto a la luminosa belleza de las huríes -jóvenes, vírgenes y dóciles- y de efebos soberbios en oasis llenos de palmeras donde manan ríos de leche y miel. De las huríes asegura el corán: "Ninguna ha sido desflorada ni por hombre ni por djinn (espíritu). Estarán acodadas en cojines verdes y espesas y preciosas alfombras". Los efebos tienen "ojos grandes y hermosos, parecidos a las perlas" y sirven "copas llenas de un licor de azúcar que evita los dolores de cabeza y el aturdimiento, y frutos a discreción y toda la carne de ave que se desee". El agua incorruptible brota de las fuentes; pero no sólo de agua viven los justos, por eso el corán ofrece en su carta "ríos de leche de un gusto inalterable, ríos de vino, ríos de miel purificada y el perdón del Señor". Se trata de caldo de escasa graduación, pues nunca emborrracha, "un néctar puro con retrogusto a almizcle". En el paraíso de Alá el perfume de las flores embriaga los sentidos mientras uno se tumba en blandos colchones para disfrutar de banquetes eternos en el único paraíso con placeres carnales.

Lástima que, como dice el poeta Henri Michaux, "no seamos un siglo de paraísos" [...] los hombres de ahora descreen de los viejos sueños consoladores de los antepasados. [...] lo que se lleva en esta temporada son los paraísos terrenales, que ganan por goleada a los celestiales. [...]

Lo mismo les pasa a los sintoístas; su religión es sólo una forma de vida en la Tierra sin ninguna promesa de paraíso en el más allá, una carencia que la mayoría de los japoneses corrige poniendo una vela al sinto y otra a Buda.

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Buscando el paraíso I

(Un reportaje de Gonzalo Ugidos en el Magazine del Mundo del 5 de septiembre de 2010)

Hay dos mundos: uno en el que estamos y otro en el que queremos estar. Como el primero suele ser manifiestamente mejorable, el segundo no ha parado de reinventarse desde el Paleolítico. Los textos sagrados lo llaman cielo, edén, campos elíseos, nirvana, valhalla o paraíso, palabra que proviene del persa pairidaeza, que significa jardín. En todas las religiones el paraíso es un jardín de las delicias, pero muy lejano.

[...] Cada religión inventa un paraíso a la medida de sus feligreses. El paraíso animista de los Xoxa africanos, según su profeta Umhlakaza, está lleno de hatos de ganado cubriendo los pastizales, el mijo brota con abundancia, los héroes viven eternamente en él, conservan la hermosura de jóvenes guerreros y no sufren los achaques de la vejez. Casi siempre el paraíso es una Jauja donde los ríos dan leche; los árboles, buñuelos; y el tiempo es circular. Salvo en el Islam, suele ser sedante para las almas bellas, pero algo decepcionante para los cuerpos gloriosos.

[...] El primer paraíso de los dioses egipcios es el campo de Aaru y se situaba al este, por donde nace el sol. Se describe como un campo eternamente fértil o un archipiélago de cañas, similar al delta del Nilo: un sitio estupendo para la caza y la pesca. Sólo a los espíritus de los justos, cuyos actos pasados terrenales pesaban igual que el maat (la armonía cósmica simbolizada por una pluma), les era permitido comenzar el largo y azaroso viaje al aaru, para disfrutar sin agobios hasta la descomposición del khet (el cuerpo físico), de ahí la necesidad de momificarlo. Los textos de las pirámides llaman dat o amendi al paraíso y lo describen como una descomunal masa de agua llena de seres benéficos. O sea, como un lago de peces de colores. Nada del otro mundo.

Algo más entretenidos eran los Campos Elíseos, donde iban las almas de los héroes y de los griegos virtuosos. Cuenta Homero en La Odisea que "allí los hombres viven dichosamente, allí jamás hay nieve, ni invierno largo, ni lluvia, sino que el Océano manda siempre las brisas del Céfiro, de sonoro soplo, para dar a los hombres más frescura". Esas Llanuras Elíseanas eran, pues, algo así como un Bora Bora eterno en donde las sombras de la buena gente y los guerreros valientes llevaban una existencia ociosa en paisajes que, aunque secos, resultaban verdes y floridos. Tal vez lo mejor era que si el alma se aburría siempre podía regresar a la Tierra tras beber de las aguas del Leteo para olvidar todos los recuerdos.

También los nórdicos santificaban a sus guerreros muertos, que iban al Valhalla. Era una fortaleza en el palacio de Odín en las llanuras de Asgard. Sus inquilinos eran recibidos por las valquirias, hermosas doncellas sobre caballos alados, que los deleitaban con sus contoneos y con abundante cerveza. De día no había mucho tiempo para descansar, pues a los guerreros muertos los despertaba cada mañana el gallo Gullinkambi para las maniobras previas al Ragnarök, la batalla final de los dioses contra los gigantes. La noche era otra cosa: banquetes de jabalíes con barra libre de hidromiel. En el hinduismo, el alma eterna o âtman está sometida a su destino (karma) por una ley de causa-efecto que la hace vivir en un cuerpo animal, humano o vegetal, en función de sus actos anteriores. Sólo hace una breve incursión al más allá, entre dos vidas. Según su naturaleza, irá a los infiernos o a los paraísos... en plural. Son múltiples y cada uno de ellos más sublime que el anterior. Pero esa estancia es provisional, una etapa efímera antes de reencarnarse, porque el ideal de la felicidad no es acceder al paraíso sino escapar del samsara, la rueda de las reencarnaciones en la que están atrapados los seres aferrados a la sed de existencia. Los más justos vuelven a la Tierra en un cuerpo humano; los tibios, en otro con forma de animal; los criminales, lo hacen en una planta. Es la metempsicosis, el eterno retorno.

Para salir de ese circuito endiablado sólo hay una manera: hacerse inmortal a través del yoga trascendental y otras técnicas de iluminación que permiten librarse de esa maldita noria. Los budistas tibetanos tienen suerte: disponen del Libro de los Muertos o Bardo Thodol, que describe con precisión el medio de acceder al Nirvana, el Paraíso budista. Es un lugar, o más bien un estado, en el que se extinguen los deseos portadores del sufrimiento, desaparecen las ilusiones del mundo y la contemplación de la Clara Luz asegura la felicidad eterna en un estado de pasmo. Para los filósofos chinos todo es materia, pero muy sutil. Por eso los taoistas no tienen la necesidad de morir para pasear por las amplias avenidas del paraíso. Les basta con desarrollar un nuevo cuerpo más ligero, gracias a un ascesis especial y a una vida virtuosa.

Esta operación alquímica, que necesita mucha sabiduría, está reservada a unos pocos. La mayor parte, que no son ni buenos ni malos, son reexpedidos al ciclo de los renacimientos. A los grandes criminales y suicidas les esperan los terribles lugares infernales en donde pueden encontrarse con Dizang, un sabio monje que recorre sin descanso esos lugares para enseñar la entrada del paraíso a los taoistas. Quien le siga descubrirá un universo muy refinado donde, entre piedras preciosas y flores de loto, los bienaventurados escuchan música bajo lluvias de flores.

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