Cuéntame un cuento...

...o una historia, o una anécdota... Simplemente algo que me haga reir, pensar, soñar o todo a la vez, si cabe ..Si quereis mandarme alguna de estas, hacedlo a pues80@hotmail.com..

viernes, diciembre 31

El primer donante de sangre fue un perro

(Leído en Eureka, suplemento de El Mundo, el 14 de noviembre)

Un 14 de noviembre de 1666 se produjo la primera transfusión sanguínea de la que se tiene constancia escrita. El artífice fue Richard Lower, y el "paciente" fue un perro que recibió la sangre de otro can.

El médico inglés Samuel Pepys relató la hazaña en su diario y expresó las esperanzas puestas en que este método sirviese algún día para salvar vidas humanas. El galeno tenía razones para ser optimista: dos días después, el 16 de noviembre, escribió unas líneas sobre la buena evolución del animal sometido a la transfusión.

jueves, diciembre 30

Manos

Para suavizar las manos, aplicar una mascarilla de aceite de oliva con miel y dejar diez minutos. Retirar con agua y jabón suave.

La vaselina es excelente como mascarilla de manos intensiva. Extender una capa generosa antes de ponerse unos guantes de algodón, y dejarlos puestos toda la noche. También funciona con los pies.

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miércoles, diciembre 29

Un galgo

Un hombre ve a un galgo dormitando en la entrada de una casa. Se acerca a él para hablarle y mantienen una conversación más o menos así:

"¿Qué pasa, no corres en las carreras?"
"No", responde el galgo.
"¿Qué ocurre, eres demasiado viejo para correr en las carreras?"
"No, todavía corro".
"Entonces, ¿qué pasa?¿ya no ganas carreras como antes?"
"Gané un millón de dólares para mi amo."
"¿Y qué pasó?¿Te trataba mal?"
"No, nos trataba muy bien cuando corríamos."
"¿Tuviste lesiones?"
"No."
"¿Entonces, qué?"
"Me retiré."
"¿Por qué?"
Y el galgo responde finalmente: "Un día descubrí que después de todo ese correr y correr, el conejo que perseguía ni siquiera era real."

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martes, diciembre 28

Beer festivals around the world

(Even if there are some original ones, most beer festivals -taken from the Expat Daily Telegraph's news letter- in this list seem to be a "copy&paste" coming from original Munich Oktoberfest.)

Oktoberfest, the world's largest beer fair, has celebrated its 200th anniversary this year. The festival is held from late September to the first weekend of October in Munich, Germany. In 2007, nearly seven million litres of beer was consumed - as well as around 143,000 pork sausages.

The Brazilian city of Blumenau, founded by a German immigrant, has held its own Oktoberfest since 1984. The festival lasts three weeks, and is the biggest beer festival in the country.

The rather wordy Kitchener-Waterloo Oktoberfest is held jointly by the cities of Kitchener and Waterloo in Ontario. It is the largest Bavarian festival in Canada, and lasts nine days. Its "Miss Oktoberfest" pageant is particularly popular with visitors, apparently.

The Great American Beer festival in Denver, Colorado was founded in 1982 and attracts more than 50,000 visitors. It is held from 16 to 18 September every year, and claims to offer more than 2000 types of American beer.

If you're based in Europe, you may also head to Estonia for the Õllesummer festival. Held every July in the historic city of Tallinn, the festival centres on two things - music and beer.

Brussels had held a "Beer Weekend" in early September for over 12 years. Over fifty local breweries attend, and there are demonstrations and talks from top people in the world of Belgian beer - if you're sober enough to listen.

Believe it or not, Hong Kong has its very own Oktoberfest, organised by the Marco Polo Hong Kong Hotel. In 2009 more than 40,000 litres of beer, 7,200 pretzels, and 30,000 sausages were consumed.

If you fancy an alternative to Munich's Oktoberfest, the Cannstatter Volksfest takes place at around the same time in Stuttgart. Though not strictly a beer festival, we reckon the wide variety of beers available must have some attraction for the four million people who descend on the fair every year.

The Great British Beer Festival, held in London every August, is Britain's biggest beer festival. It is organised by the Campaign for Real Ale, and there are over 700 beers on offer every year.

In China, the city of Qingdao has a 14-day beer festival which starts at the end of August. The largest beer festival in Asia, it has run for 16 years. And yes - we're bemused by the tiny glasses too.

Off to Argentina, where the small mountain village of Villa General Belgrano holds the largest beer festival in the country. Founded by German immigrants, the village is characterised by Bavarian-style architecture, and takes its Oktoberfest very seriously.

The Cambridge Beer Festival, held since 1974, claims to be Britain's oldest beer fair. It is held on Jesus Green for a week every May, and attracts up to 40,000 people. A Winter Ales Festival is also held in January.

Stockholm holds a Beer and Whisky Festival every year, which it claims is the biggest exhibition of its kind in Europe. This year, the festival has run from 30 September to 9 October, and has offered around 1000 different types of tipple.

"Let's make this event the Oktoberfest of the South Pacific!" is the tagline for Beer Festival Australia, scheduled for summer 2011 in Sydney. The event will feature beer, music, dance performances, and stand-up comedy. Fräulein costumes are "optional, but always appreciated", according to the website.

lunes, diciembre 27

La Dama de Arintero II

(Continuación de ayer, que se estaba haciendo demasiado largo)

La vanguardia de Isabel y Fernando divisa al enemigo a mitad de camino, en la aldea de Peleagonzalo, que entonces estaba al borde mismo del Duero, antes de que una riada lo sepultara. Hace calor y todos los combatientes han prescindido de las corazas. Las huestes de Isabel cargan contra el rival, con el caballero Oliveros en primera línea. Los guerreros de la Beltraneja saben que es todo o nada: se están jugando la última carta. Con la fuerza de la desesperación, un caballero portugués pica espuelas y arremete contra Oliveros, quien, al verlo venir, esgrime su lanza y hace acopio de todas sus energías para arrojar el arma contra su rival. Oliveros levanta el brazo, impulsa la lanza con todas sus fuerzas, y ¡zas!, tanto se esfuerza que se le abre el jubón y deja al descubierto un pecho. El enemigo cae, pero ahí queda Juana de Arintero, a caballo y con un pecho fuera. La mujer se apresura a esconder su secreto pero ya es demasiado tarde; un grito corre ya por las filas isabelinas: -¡Mujer hay en la hueste!-

Cuenta la tradición que nuestra heroina fue llevada en presencia del rey Fernando, y ante el monarca dio Juana las necesarias explicaciones: la imposibilidad de su noble padre para acudir a filas, la añagaza con la que se hizo pasar por el caballero Oliveros, los combates librados hasta ese mismo día, en la jornada de Peleagonzalo, 1 de marzo de 1476, cuando las huestes de Isabel vencieron definitivamente a las de la Beltraneja.

Fernando de Aragón, impresionado, no castigó a Juana, sino que, al contrario, le ofreció concederle cuanto ella solicitara. Ella, mujer con alma de caballero, no pidió nada para sí, sino privilegios y exenciones para su pueblo, Arintero, y para los vecinos de la villa: que todos los vecinos fueran hijosdalgo, que el término de Arintero quedara exento de tributos de dinero y de prestar servicio con las armas, que la familia del conde García obtuviera el privilegio de ser presenteros de servicios eclesiásticos, que todos los años Arintero pudiera celebrar fiesta y feria en el aniversario de la victoria de Peleagonzalo... Y, concedido todo esto, nuestra dama volvió a casa con las cartas credenciales que atestiguaban la voluntad del soberano.

Lo que pasó después es bastante triste, aunque hay versiones para todos los gustos. La versión canónica dice que Juana, de regreso a su casa, se detuvo a descansar en el pueblo de La Candana, ya cerca de su hogar, y allí fue atacada por un grupo de soldados. ¿Por qué?

Versión 1: la reina Isabel, ya fuera por celos o porque se oponía a los privilegios tan notables concedidos a Arintero, envió a una cuadrilla de hombres de su confianza para arrebatarle los documentos con la firma del rey. Juana se batió con denuedo, pero sucumbió ante el mayor número y terminó muriendo, espada en mano, en defensa de los privilegios de Arintero.

Versión 2: Juana fue atacada por un grupo de hombres, sí, pero no eran soldados enviados por Isabel sino simple chusma que se proponía asaltar y desvalijar a la mujer. En esta versión Juana también luchó fieramente y murió espada en mano.

Aún existe una tercera versión en la que Juana no murió, sino que salió con bien del lance y después se casó con un noble asturiano.

Sea verdad histórica o leyenda, lo cierto es que en la villa de Arintero gozaron de esos privilegios hasta principios del siglo XIX. Además, tanto en el pueblo de Arintero como en el de La Cándana pueden verse sendos blasones idénticos, un caballero con adarga y árboles, y una inscripción que reza así:

Si quereis saber quién es
este valiente guerrero,
quitad las armas y veréis
ser la Dama de Arintero.
Conoced los de Arintero
vuestra dama tan hermosa,
pues que, como caballero,
fue con su rey valerosa.

Hasta aquí la historia de la dama. Como indican los papeles de José González Getino, juez de Valdelugueros, parece asentado que es una historia real y no una mera leyenda. Por cierto, que en los papeles sobre el particular no parece confirmado que Juana muriera [...]

En cuanto a la guerra entre Isabel y La Beltraneja, acabó allí, en Peleagonzalo. La Beltraneja y su esposo, el rey Alfonso de Portugal, trataron de reaccionar pero todo estaba ya perdido. El propio matrimonio acabó siendo declarado nulo por Roma. La Beltraneja tomó los hábitos e ingresó monja, aunque llevó una vida de ostensible riqueza. Firmó como "yo, la reina" hasta el final de sus días.

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domingo, diciembre 26

La Dama de Arintero

(Un reportaje de J.J. Esparza publicado en La Gaceta de hace unas semanas)


He aquí la fascinante historia de una mujer que tomó las armas por evitar la vergüenza de su linaje. La corona necesitaba brazos, un anciano conde ya no estaba en condiciones de prestarlos y, para escapar al oprobio, una hija del noble decidió acudir al combate vestida de hombre. Esta historia recuerda a Mulán, la película de Disney, pero no; lo de Mulán es una leyenda china. Ella fue Juana García, la Dama de Arintero, y parece claro que la historia fue real.


Situémonos. Estamos en 1475 y una nueva guerra civil desgarra al reino de Castilla. ¿Por qué se pelea? Por el trono, como de costumbre. El rey Enrique IV había muerto en diciembre del año anterior. Unos sostienen que la corona debe de pasar a su hija Juana, pero muchos dicen que ésta no es en realidad hija del rey sino del noble Beltrán de la Cueva, y motejan a la heredera con el infamante sobrenombre de "la Beltraneja". Y, si Juana es ilegítima, ¿quién heredara el trono? Una amplia facción del reino sostiene que quien debe heredar el trono es Isabel -la futura Isabel la Católica-, la hermana del difunto monarca.


Por debajo y por encima de la cuestión sucesoria, otras fuerzas mueven el conflicto: oposición entre la Corona y los nobles, entre los nobles y las ciudades, entre diferentes partidos nobiliarios... Y, a rebufo de la situación, las potencias vecinas mueven ficha: Portugal y Aragón entran en el juego. El partido de Juana recibe el apoyo de la mayoría de los grandes nobles y del reino de Portugal, porque la Beltraneja está prometida a un infante portugués; el partido de Isabel es respaldado por las villas, la mayor parte de la Iglesia y el reino de Aragón, porque Isabel se ha casado con el heredero aragonés, Fernando. No hay conciliación posible.


Mientras tanto, en un rincón de la montaña leonesa, en Arintero, cerca de la frontera con Asturias, un señor local, don García, recibe noticia de la guerra que acaba de estallar. Como noble -y nobleza obliga-, don García debe acudir al combate. ¿Con quién? Su bando es el de Isabel. Don García ha combatido ya muchas veces, y con gloria, en la frontera musulmana; pero ahora ya tiene más de sesenta años. Está viejo y quebrantado; apenas puede montar y difícilmente soportaría una jornada de guerra. Podría mandar a un hijo en su nombre, pero, ay, don García sólo ha tenido hijas: cinco, pero todas mujeres. Otros caballeros de la zona van a acudir ellos mismos o van a enviar a peones y a otros como ellos en su nombre. Don García no puede enviar a nadie. La vergüenza se cierne sobre el anciano caballero.


En este momento, una hija del caballero, Juana, acude a ver a su padre y le habla con arrojo: si le procura armas y un caballo, ella misma peleará por la bandera de doña Isabel. Podemos imaginar la reacción del viejo caballero: la guerra está hecha para los hombres; una mujer no puede sostener una espada; el color de la tez delataría a la joven, por no hablar de su propio cuerpo, los cabellos, las curvas... Pero sostener una espada es algo que puede aprenderse con un poco de entrenamiento, el color de la tez puede tostarse con el aire y el sol, el cabello puede cortarse y las curvas de una mujer desaparecen si se sepultan bajo una cota de malla. Don García duda. Juana, no. Y, por otro lado, tampoco existe mejor alternativa. El caballero accede a entrenar a su hija: equitación, esgrima, vida al aire libre...


En pocos meses, la joven dama de Arintero, doña Juana, se encuentra en condiciones de librar un combate. ¿Y con qué identidad? Don García inventa una: Oliveros, que es nombre tópico de las viejas crónicas caballerescas. Y así el caballero Oliveros, primogénito del señor de Arintero, acudirá al combate para prestar su brazo a la causa de la reina doña Isabel.


En el verano de 1475, un noble jinete alcanza el campamento de las tropas de Isabel de Castilla en Benavente. Es el caballero de Oliveros. Bajo la coraza, la malla y el yelmo, sólo se adivina a un joven de aspecto delgado; quizá pequeño, pero monta bien, es diestro con la espada y eficaz con la lanza. En aquellos momentos la guerra se había enquistado en tierras de Zamora: es allí donde el ya marido de la Beltraneja, Alfonso de Portugal, combate con la esperanza de derrotar a las huestes de Isabel para arrebatarle la corona de Castilla o, en el peor de los casos, ampliar hacia León, los dominios portugueses. El objetivo de Isabel de Castilla y su esposo, Fernando de Aragón, es tomar Zamora, ciudad que ha abrazado la causa de la Beltraneja. Los partidarios de esta última se esforzarán por impedir que el enemigo llegue hasta la capital del Duero.

Los choques se multiplican y el caballero Oliveros combate con denuedo. Pronto se gana fama de guerrero distinguido. Ha empezado ya el duro invierno de la meseta, pero Oliveros soporta tanto las fatigas del frío como las de la guerra. Las tropas de la reina Isabel se plantan ante Zamora y comienza el asedio. Los defensores de la ciudad, el partido de la Beltraneja, prodigan las salidas para minar la fuerza de los sitiadores, pero todo es en vano: el partido de Isabel y Fernando es más fuerte. Finalmente, andando febrero, Zamora cae. Las últimas huestes de la Beltraneja y el rey portugués tratan de hacerse fuertes en la vecina Toro. Y hacia allá se encamina la vanguardia de Isabel tras la bandera de su facción: el pendón de San Isidoro, que representa al santo hispanogodo sevillano con una cruz en la mano y una espada en la otra. Junto a la bandera, cabalga el caballero Oliveros.

(Mañana más)

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sábado, diciembre 25

Pinceladas sobre De Gaulle

(A propósito de una de las monedas que perseguía, y que, esta semana, finalmente, he encontrado. Un artículo de Tomás Gonzalez en La Gaceta)

Charles de Gaulle fue elegido presidente de Francia por tercera vez en 1965. Había regresado a la política en 1958 después de abandonarla en el 46.

El problema de la independencia de Argelia, el grupo terrorista "Organisation de l'Armée Secrète (OAS)" y la debilidad del Gobierno le obligaron a aceptar el cargo de primer ministro. Con ello dio estabilidad a la República Francesa, en junio de 1958 la convirtió en la V República y en 1959 fue nombrado su presidente.

Su primera preocupación fue Argelia, que amenazaba con provocar la guerra civil en Francia, pues el conflicto se estaba volviendo sangriento por los intentos de golpe de estado, la lucha de guerrillas y los atentados de los independentistas y la OAS. De Gaulle, tras intensas dudas, optó por otorgar la independencia de Argelia en 1962 y acabar así con el problema que tan costoso estaba siendo.

Sin embargo, su participación en la construcción del Mercado Común fue muy criticada y le hizo impopular. La pérdida de apoyo le movió a no querer presentarse en las elecciones de 1965 para retirarse definitivamente de la política. No obstante, se presentó y quedó vencedor con el 54% de votos. Su tercera legislatura quedó marcada por el Mayo francés o Mayo del 68, con las protestas de estudiantes y obreros. Estos exigían la dimisión del presidente, aunque también había grupos -gaullistas- que le apoyaban.

Se produjeron huelgas, manifestaciones y disturbios violentos a lo largo de mayo y junio, que se cobrarían la muerte de un estudiante de secundaria. De Gaulle, tras declarar que no dimitiría, convocó elecciones anticipadas para acabar con la situación. Las perdió, por lo que dejó la política.

Morirá en 1970 de aneurisma, aquel que fue héroe de la I Guerra Mundial, líder de la Francia Libre en la II, y presidente del Gobierno por tres veces, derrotado por la fatal combinación de obreros y estudiantes que le encontraron viejo y cansado.

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viernes, diciembre 24

Feliz Navidad

(Aprovecho la columna de McCoy de ayer en El Confidencial para felicitaros a todos la Navidad mientras recordamos lo importante)

Aún le chorreaba aquel líquido caliente entre las piernas. Ya ni siquiera se sentía sucia. Hacía tiempo que le importaba poco su imagen. Aquel legionario romano, gordo y borracho, al menos le había dejado unas monedas a cambio de su desahogo. No como el hijo de puta que le había marcado la cara dos días antes, cuando trató de poner precio al disfrute de su cuerpo. ¿Cómo te atreves, guarra? Deberías estar dando gracias de que el Imperio se fije en ti. Y la dejó allí tirada, con un diente colgando de la boca, asquerosa por fuera y asqueada por dentro. Sin dolor, ni rencor. Agotada.

Ese día, al menos la Fortuna se había puesto de su lado. Podría dormir caliente. Con lo cobrado, Eleazar le daría algo de comer y refugio en el pajar de su posada. Siempre que no armes bulla, le había advertido en numerosas ocasiones. En noches como aquella recordaba que en algún momento debió disfrutar de algo parecido a la belleza, le venían a la cabeza los hijos vivos y los muertos, enterrados con sus propias manos, los momentos felices vividos antes de que una prematura viudedad le condenara a la miseria. Se sentía con fuerzas para esbozar una mueca parecida a una sonrisa, dulce y amarga a la vez. Hubo un ayer. No sabía si vería el mañana. Vieja y desahuciada en su juventud.

Se aseó furtivamente en la fuente y caminó vacilante hacia el refugio. Arrastraba una ligera cojera de años, fruto de la infección de una herida mal curada. La ciudad andaba alborotada. El censo ordenado desde Roma había atraído numerosos visitantes a toda Judea. Belén no era la excepción. Se oía la algarabía de familias que celebraban el reencuentro y las calles estaban más animadas de lo habitual. De ahí que no le sorprendiera el revuelo que rodeaba el lugar de alojamiento. Judit se situó en el rincón de siempre, alejada del resto de la clientela, como un miembro del servicio más. Tras comer con fruición la sopa con tropezones, se retiró a lo que ella había dado en llamar socarronamente su aposento. Con la discreción de quien no importa a nadie, del que a nadie interesa.

Era frecuente que compartiera espacio con otros indigentes como ella, beneficiarios de la interesada hospitalidad del posadero. Sin embargo le sorprendió ver a una pareja joven extrañamente limpia y bien vestida luchando por acomodarse del mejor modo posible. Él parecía extraordinariamente nervioso. Ella, por el contrario, desprendía una paz que conmovía. En su nada, llenaba todo con su presencia. Fijándose bien, descubrió las razones de la inquietud del varón: el embarazo de su mujer estaba muy avanzado y, por el polvo de sus sandalias y de sus piernas, comprendió que habían realizado un esfuerzo enorme hasta llegar allí. De lo poco que pudo oír de sus conversaciones se les notaba cansados y aliviados a partes iguales.

Fue entonces cuando la joven se dirigió a ella. Judit acércate. No había abierto la boca desde su entrada en el portal. ¿Cómo podía aquella extranjera, de acento galileo, conocer su nombre? Se estremeció. Hoy tu vida va a ser rescatada por el Único que puede hacerlo, que ha puesto sus ojos en ti, que ha conducido tus pasos hasta este niño que va a nacer. Ayúdame, las contracciones crecen y José está demasiado nervioso como para poder ayudar. El futuro del Hombre está en tus manos. Dios te ha elegido para esta tarea. Se levantó como un resorte, atraída como un imán por el Misterio del Nacimiento que iba a suceder. No comprendía qué le pasaba.

Todo sucedió muy rápido. La ayuda, la carrera al edificio principal, el reproche de Eleazar ante su urgencia, la resistencia a entregarles paños y agua caliente (como sea mentira lo que dices te va a faltar tierra para correr), la indiferencia de la clientela, el tropiezo de la vuelta (maldita pierna coja), la llegada justo a tiempo para ver asomar la cabeza del bebé, los bufidos de la madre, las oraciones rechinando entre los labios del padre. Tranquila, tranquila, viene bien. El cuello, los hombros, un brazo, sale el otro y con él todo detrás, ya está. La sangre, la grasa, el pelo. Nudo al cordón, limpieza del vientre de la recién parida, llanto del niño al contacto con el agua tibia, carne blanca contra sus uñas negras. Llora, buena señal, ¿cómo se llamará? Cae en la cuenta que por primera vez se dirige a esa magnética mujer. Yavhé quiere que reciba el nombre de Jesús, ¿te gusta, Judit?, le contesta. Apenas le ha dado tiempo a asentir con la cabeza cuando le urge, Déjamelo.

Nunca sería capaz de explicar lo que ocurrió entonces. Envolvió la escena una paz sobrenatural, impropia de este mundo, como si el tiempo no existiera, como si la creación entera se asomara al lecho de paja en el que torpemente se reconocían madre e hijo. Un silencio sonoro retumbaba en su interior, de ángeles que daban Gloria a Dios. Los oía, sabía que era verdad. Poco después sería la algarabía exterior la que llenaría sus sentidos. Se miró en el balde de agua y, por primera vez en mucho tiempo, recuperó la dignidad, reconoció la importancia de su vida, el papel que estaba llamada a desempeñar. Ya nunca se separaría de aquel niño, su destino quedaba unido a José y María, a lo que acababa de ocurrir. Y así fue.

Muchos años más tarde, Jesús, su Jesús, aquél cuyos pañales había lavado, al que cobijó bajo sus ropas en la huída de Belén, el que tiraba piedras a los camellos camino de Egipto, a quien buscó con el corazón encogido cuando se perdió en la vorágine del templo, que vio aprender el oficio de carpintería de su padre, al que tantas astillas sacó, el de los misterios y las respuestas ininteligibles, niño primero, adolescente después, joven arrogante luego y maestro sereno los años en que la mala vida anterior pasaba ya severa factura a Judith, le diría a la mujer adúltera: “yo tampoco te condeno, vete y no peques más”. Fue entonces cuando aquel despojo de mujer al que el nacimiento del bebé había rescatado del abismo comprendió en su totalidad el milagro que le había sucedido. Esperó a que llegara del Templo, le besó las manos, le dijo Gracias por primera vez en su vida y se acostó en la cama. No despertaría jamás.

lunes, diciembre 20

Tres frases de A. Einstein

(Leídas en un suplemento dominical y en algún sitio más.)

"La vida es muy peligrosa. No por las personas que hacen el mal sino por las que se sientan a ver lo que pasa".

"Sentarse a leer dos minutos y que parezcan dos horas, o sentarse a leer con una bella dama dos horas y que parezcan dos minutos, ¡¡eso es relatividad!!".


"Todos somos muy ignorantes. Lo que ocurre es que no todos ignoramos las mismas cosas".

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jueves, diciembre 9

Cóctel al kiwi

(Receta de cóctel sacada de la revista "Shop in the city". Perfecto para las navidades.)

Fruto invernal por excelencia, rico en vitamina C y en sales minerales, el kiwi nos acompaña durante los meses fríos permitiéndonos usarlo tanto en recetas dulces como saladas.

El cóctel que proponemos es una alternativa sencilla de preparar a los aperitivos tradicionales. Poco alcohólico y de gusto vivo, acompaña perfectamente al embutido y los entrantes.

Ingredientes: 4 kiwis maduros, 1 manzana, 1 limón, 500 ml de champán seco muy frío, azúcar
Guindas para decorar

Antes de servir, pelar el kiwi y la manzana, cortarlos a trocitos y licuar. Añadir algunas gotas de limón y guardarlo en la nevera.

Preparar las copas, untando el borde en limón y metiéndolas en el azúcar. Echar la mezcla en las copas, dejándolas a mitad y completar con el champán helado.

Finalmente se puede decorar con una guinda o con una rodajita de piña.

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miércoles, diciembre 8

Plasmando la realidad

(Leído en la sección de efemérides de La Gaceta del 18 de noviembre, por Javier Cervera Gil)

Louis Jacques Daguerre nace el 18 de noviembre de 1787 y fue responsable de dar respuesta a uno de los anhelos del hombre casi desde que está en la Tierra: captar la realidad de alguna forma. Eso es, en parte, lo que nos ha legado, el hombre de Altamira con sus famosísimas pinturas. Después, las artes en sus distintas formas han continuado en el empeño, pero en el terreno de la representación.

Hay que esperar al siglo XVI para que el italiano Giacomo della Porta nos presente el principio óptico de la fotografía, cuando hace un pequeño agujero en la ya entonces conocida como cámara oscura, a la cual le antepone una lente biconvexa (o sea, una lupa), con lo que la imagen reflejada (invertida y algo perfilada) de los objetos situados en el exterior es más nítida y luminosa que en cámaras oscuras anteriores.

Le seguirán otros que irán perfeccionando el sistema, pero un problema subsiste: cómo conservar esa imagen. Para ello, hay que esperar al siglo XIX. En 1813 Nicéphore Niepce añade a la cámara oscura un diafragma de iris y un fuelle, coloca una placa de cinc recubierta de betún y logra que la luz produzca un dibujo del que, químicamente, consigue una impresión tipográfica. Es el heliógrafo, que "sólo" necesita ocho horas de exposición al sol. El problema es que las sombras producto del movimiento con respecto al sol malogran la imagen. Y entonces es cuando irrumpe Daguerre.

En 1829 Daguerre se asocia con Niepce, pero éste fallece y se hace con el control del invento, que perfecciona. Un día observa que sobre una placa de yoduro de plata había impactado la luz y al cabo del tiempo la placa "revelaba" una imagen. Al revisar el contenido del armario, concluye que el responsable es el mercurio. Dos años antes, Daguerre halla el modo de fijar la imagen con un disolvente. Había nacido el daguerrotipo que, esta vez si, era la primera fotografía de la historia.

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martes, diciembre 7

Vuelve la fiebre

(Columna de Antonio Castillejo en La Gaceta del 18 de noviembre)

Tras la muerte, en 2003, de su hermano Maurice, Robin y Barry Gibb anunciaron que jamás volverían a usar el nombre de Bee Gees. Sin embargo, el pasado año cambiaron de idea y ahora la inolvidable banda vuelve a estar de actualidad con "Mithology", un recopilatorio que recorre su larguísima trayectoria a través de más de 80 canciones.

[...]

Mucho ha llovido desde que nacieron como grupo a principios de los sesenta, y desde entonces han vendido más de 200 millones de discos, algunos de los cuales se grabaron con otros nombres porque con el que se harían famosos llegó por casualidad durante una reunión en casa de unos amigos. De repente se dieron cuenta de que los nombres de la mayoría de los que estaban allí empezaban por B y por G, y así se les ocurrió empezar a llamarse Bee Gees.

Curiosamente el éxito les llegó por una afortunada confusión, cuando enviaron uno de sus discos, New York Mining Disaster 1941, a las emisoras de radio con tan sólo una funda blanca en la que simplemente aparecía el título de la canción. Muchas emisoras pensaron que se trataba de un nuevo lanzamiento de los Beatles, lo emitieron continuamente, y entraron en el top 20 de las listas de éxitos en Gran Bretaña y E.E.U.U.

Después llegarían muchos otros éxitos y varios fracasos hasta que en 1977 pusieron banda sonora a "Fiebre del sábado noche", una película barata que, en menos de un año, recaudaría en taquilla 150 millones de dólares. Aquella banda sonora ingresó más del doble, fue número uno durante seis meses e inauguró la segunda época dorada del grupo de los Gibb que, desde entonces, serán recordados como los reyes de la música disco.

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lunes, diciembre 6

Viendo como pasa Mercurio

(Leído en el suplemento Eureka de El Mundo del 7 de noviembre)

El sacerdote católico, filósofo, astrónomo y matemático Pierre Gassendi realizó un 7 de noviembre la primera observación del tránsito de un planeta. El astrónomo Johannes Kepler había predicho que el paso de Mercurio por delante del sol ocurriría en 1631. Cuando Gassendi comprobó la certeza del pronóstico, descubrió que Mercurio parecía mucho más pequeño de lo que se había calculado hasta ese momento.

domingo, diciembre 5

Corazón coraza

(Nada, que últimamente me ha dado por Mario Benedetti. La verdad es que más que un poema parece una canción)

Porque te tengo y no
porque te pienso
porque la noche está de ojos abiertos
porque la noche pasa y digo amor
porque has venido a recoger tu imagen
y eres mejor que todas tus imágenes
porque eres linda desde el pie hasta el alma
porque eres buena desde el alma a mí
porque te escondes dulce en el orgullo
pequeña y dulce
corazón coraza
porque eres mía
porque no eres mía
porque te miro y muero
y peor que muero
si no te miro amor
si no te miro
porque tú siempre existes dondequiera
pero existes mejor donde te quiero
porque tu boca es sangre
y tienes frío
tengo que amarte amor
tengo que amarte
aunque esta herida duela como dos
aunque te busque y no te encuentre
y aunque
la noche pase y yo te tenga
y no.

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sábado, diciembre 4

De aventura

(Una reflexión perfecta para irse de vacaciones)

"Siempre hay una aventura justo al doblar la esquina...y el mundo está lleno de esquinas". De Roy Chapman Andrews

"Always there has been an adventure just around the corner - and the world is full of corners!".

And on litera.co.uk, another nice quote from him:

"It has just been twenty-three years since I began to wander. In the next twenty-three years I wonder if there will come a time when life is no longer a wonderful adventure; when there is not some interesting experience in things or personalities waiting just around the corner. If that time does come, I hope that my release will be swift."

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viernes, diciembre 3

Who Was Roy Chapman Andrews

Roy Chapman Andrews gained national fame as an explorer for the American Museum of Natural History in New York City. He began his career at the museum in 1906 by sweeping floors and assisting in the taxidermy department. By 1934 he had become the museum’s director.

Andrews is best remembered for the series of dramatic expeditions he led to the Gobi of Mongolia from 1922 to 1930. Andrews took a team of scientists into previously unexplored parts of the desert using some of the region’s first automobiles with extra supplies transported by camel caravan. Andrews – for whom adventure and narrow escapes from death were a staple of exploring – is said to have served as inspiration for the Hollywood character “Indiana Jones.”

Andrews’s expeditions to the Gobi remain significant for, among other discoveries, their finds of the first nests of dinosaur eggs, new species of dinosaurs, and the fossils of early mammals that co-existed with dinosaurs. These materials remain the subject of exhibits and study, and they inspired a new wave of exploration in the Gobi by the American Museum beginning in 1990.

Andrews was born in Beloit on January 26, 1884 at 419 St. Lawrence Avenue. This house, now a private residence, is featured on the accompanying driving tour of local Andrews landmarks. Andrews developed his skills as a naturalist and marksman during childhood rambles in the nearby woods, fields, and waterways. He taught himself taxidermy and used money earned from that hobby to help pay for his education at Beloit College. During his junior year of College, Andrews nearly drowned during a boating accident on the Rock River. (CLICK HERE to learn more.) His escape and subsequent knack for surviving adventures prompted Andrews to conjecture that he must have been “born under a lucky star.”

Andrews was forced to abandon field work in Asia after 1930, because of the region’s political instability and the financial challenges of the Great Depression. He retired as director of the American Museum in 1941. The famed explorer spent his retirement years writing and speaking about his career. His books for young readers, particularly the title All About Dinosaurs, are credited with inspiring a new generation of scientists to follow him into fieldwork, including paleontologists now working in the Gobi.

Andrews died in California at age 76 on March 11, 1960. At his request, his remains were cremated and buried in the Chapman family plot in his hometown.

jueves, diciembre 2

John F. Kennedy’s dirty road to the White House

(Read at Expat's telegraph. Jack Kennedy won the presidency with the help of large amounts of cash – and a liberal number of lies, writes Andrew Marr.)

Get the picture right, and your history will take care of itself. Jack Kennedy always got the picture right. Even now, it is hardly possible to glimpse the gleaming white smile, the sunlit hair and the perfect First Family without a lump in the throat.

JFK became the icon of democratic optimism, the man who inspired half the world. Cut down in his prime, he never grew old enough to betray, disillusion or bore his legion of admirers. Who is President Josiah Bartlett of The West Wing but the liberal fantasy of a mature Kennedy – pin-sharp, hard as nails and bright with idealism?

So it comes as a shock to study Kennedy, the campaigner, properly, as I have been doing for a television documentary. The story of how a rich, preppy, party boy from Massachusetts managed to raise a roar for underdog America loud enough to carry him to the White House is gripping. But uplifting it certainly isn't. Yes, it's a tale of soaring and risk-taking rhetoric, partly fashioned by the late lamented Ted Sorensen, and of a candidate with remarkable energy. It is also, however, a tale of big money, smears, bribes, wire-pulling and bottomless cynicism. If you are asking what has gone so wrong with modern politics, Kennedy's 1960 election campaign is a good place to start.

And in that campaign, West Virginia, the impoverished and sidelined state where Kennedy polished off his main Democratic rival Hubert Humphrey, is even better. West Virginia is still the wooded, hilly, coal-mining-ravaged place of small towns, military volunteers and neighbourliness it was when the rivals clashed there. On the one side came Kennedy with his private jet, a present from daddy, and huge amounts of money for campaign commercials. He came with promises about more money for the state, but above all he was selling an image – the naval war hero, the glamorous wife, the kids, the homespun family with their little sailing boats. Earlier politicians had a "back-story" – log cabins, Welsh cottages, you name it – but Kennedy was the first to sell his lifestyle.

Kennedy's father Joe, the former (and unfriendly) ambassador to Britain, had made his fortune in steel, movies, whisky, stocks and property. With an obsession about building his family into a great political dynasty, he had squared many of the key newspaper owners for his son, who in turn was a master at flattering their reporters. He was ruthless and understood the rising power of the advertising companies – the world of Mad Men taking shape at the time. As JFK later said, his father wanted to know the size of the eventual majority because "there was no way he was paying for a landslide".

The Kennedy machine, an awesomely well-organised instrument, had some obvious problems. Joe Kennedy was rumoured to have been a bootlegger, had been brought back to the US in 1940 having announced that "in Britain, democracy is finished", and was a close ally of Senator McCarthy. Above all, he was a Roman Catholic at a time of fierce anti-Catholic prejudice, including in the overwhelmingly Protestant West Virginia. Yet the Kennedys knew that if they could beat Humphrey and win there, they could win anywhere.

Against them, Hubert Humphrey had a classic, old-fashioned campaign. He had been too ill to fight in the war. His finances were meagre. His wife was homely and old-fashioned. He had no private plane, but a bus – with a broken heater. He was one of the most intelligent, compassionate and literate politicians in modern American history, who had stood up to Communists, organised crime and racialism when these were very dangerous fights to pick, and who understood middle America far better than Kennedy. But he was about to be crushed.

The Kennedy team dealt with their Catholic problem by smearing Humphrey as a draft dodger. They saturated the state with advertising, money and helpers. By the end, a stunned Humphrey, who had compared his fight to that of a corner store against a supermarket chain, was reduced to using the few hundred dollars he and his wife had saved for their daughter's wedding to pay for a final ad campaign. Having smeared Humphrey and trashed his reputation, the Kennedys washed their hands and denied it all.

Well, you may say, that's politics. Kennedy went on, after all, to see off the grandees of the Democratic Party – Adlai Stevenson and a rising Texan, Lyndon Baines Johnson (who became his running mate) at the convention in Los Angeles. Then he narrowly beat Richard Nixon after those famous televised debates when Nixon's heavier growth of beard, badly chosen suit and tendency to sweat persuaded viewers that Kennedy was the better man.

When I met some of those involved, including Kennedy's TV adviser in 1960, I came away freshly awestruck by his presentational audacity. For instance, in that first debate, Kennedy politely excused himself for a "comfort break" a minute before the two men were live on air. He did not come back. As the studio manager was counting down the final seconds to going live, everyone – Nixon included – was aghast. Just as the count ended, there was Kennedy, smiling at the podium. "Psyching" an opponent doesn't get smarter than that.

And, yet… Kennedy beat Nixon not simply with his ads, his sound bites, his jingles, the carefully posed photographs and the downright lies he told about his own health; he beat Nixon by not standing for anything beyond rousing banalities. On the "missile gap" with Russia, Kennedy hyped the danger. Nixon, as vice president, knew the facts but for reasons of national security could not reveal them. (And Kennedy probably knew that, too.) On the other great issue, civil rights, the Kennedy team sent one message to black audiences and another to middle America.

Did it matter? I came away thinking the mix of big money, smearing, a feel-good blur where policy should have been, and the selling of the candidate like soap flakes, added up to a fairly shameful record. Even then, he barely won. The younger Nixon, who was liberal on race and more economically mainstream than he became, could well have made a good earlier president. In office, Kennedy made some terrible overseas blunders – though kept his nerve over the Cuban missile crisis – and was slow on domestic policy, particularly civil rights. Had he lived longer, I think he would have had a lower presidential reputation.

The 1960 campaign is not the story I had expected. It's a far more interesting one. It has been obliterated by those images of the handsome, young father and husband; then the young king cut down in his prime. But today we live in a world that has become profoundly cynical about politics. I think we owe it to ourselves to look past those images and ask: aren't there better ways of doing democracy than Kennedy's?

Andrew Marr's 'JFK: The Making of Modern Politics', is on [...] on BBC iPlayer

miércoles, diciembre 1

El telescopio Herschel

(Extraído de un artículo de Rosa M. Tristán publicado en el suplemento Eureka del 24 de octubre)

Corría el año 1790 cuando el rey Carlos IV, gran amante de las artes y las ciencias, encargaba al prestigioso astrónomo alemán William Herschel la construcción de uno de sus telescopios. Quería que fuera el mejor que hubiera hecho hasta entonces y se instalaría en el Real Observatorio de Madrid (ROM), construido en lo que hoy es el Retiro.

Herschel, que para entonces ya había descubierto el planeta Urano y otros muchos objetos cósmicos, cumplió el encargo real: en 1802 llegaba a Madrid, desmontado, un telescopio con un espejo de bronce pulido de 60 centímetros de diámetro y una longitud focal de 7,5 metros. Por desgracia, las tropas napoleónicas lo destrozaron en 1808, cuando instalaron un polvorín en el lugar.

Más de 200 años después, el famoso telescopio ha "resucitado" en su emplazamiento original y puede ser visitado con cita previa, al igual que muchos otros instrumentos científicos históricos que han ayudado a conocer la Tierra y el universo.

Sin duda la joya de la corona es el telescopio de Herschel. "Era más manejable que el que había hecho de 1,22 mts en su país, y más potente que el que utilizó en la mayor parte de sus descubrimientos", afirma Rafael Bachiller, director del Observatorio Astronómico Nacional.

La idea de replicar el telescopio fue de José Gómez, subdirector de astronomía, geodesia y geología. "Lo único que había sobrevivido a la destrucción napoleónica fueron el espejo y los planos, rescatados por los astrónomos de la época. [...] Es igual que el que hizo Herschel, pero en madera de teca. Ahora es una pieza única en el mundo. Y funciona".

Para observar el cosmos, debía subirse a una especie de balconada en una silla-ascensor que funcionaba con poleas. Además, llevaba adjuntos otros dos telescopios pequeños con los que buscaban las referencias. No hay constancia que desde el cielo de Madrid se descubriera nada interesante, pero Bachiller recuerda que el manejo del telescopio no era nada fácil.

Aunque no se usa, si se puede visitar [...], al igual que las salas de exposiciones que lo acompañan en el ROM, tanto en el edificio realizado por Juan de Villanueva en 1790 como en el más reciente de Antonio Fdez. Alba, premio nacional de arquitectura. Se trata de un complejo científico en el que Carlos IV quiso levantar un auténtico templo de las ciencias de la Tierra y del universo, que tropezó con la invasión napoleónica y que no sería terminado hasta 1843, reinando Isabel II.

Una de sus primeras misiones fue hacer el Mapa del Rey, como se llamaba entonces a la cartografía del país. También era el lugar de las observaciones meteorológicas. Durante 22o años se acumularon entre sus muros infinidad de instrumentos que servían para medir el electromagnetismo, estudiar geología y sismología, y hasta determinar la hora exacta. Aún se oye el tic tac de los relojes que, hasta la llegada de la física atómica, determinaban la hora precisamente según el giro de la Tierra. [...]

Poco provecho se sacó del Herschel, pero en el siglo XIX y buena parte del XX, los astrónomos observaron el espacio desde el ROM con otros telescopios igualmente eficaces, con heliómetros que medían el diámetro del Sol, cronoscopios que determinaban el tiempo o prismas para detectar la temperatura de las estrellas.[...]

Allí están también las herramientas utilizadas para determinar los vértices geodésicos, de los que hay 11.000 distribuidos por la geografía española para determinar posiciones de latitud, longitud, y altura. Y las que se usaron para crear la cartografía magnética.

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