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...o una historia, o una anécdota... Simplemente algo que me haga reir, pensar, soñar o todo a la vez, si cabe ..Si quereis mandarme alguna de estas, hacedlo a pues80@hotmail.com..

martes, mayo 30

Diez claves para comer bien



(Un texto de A. Paris en la revista Mujer de Hoy del 10 de noviembre del 2012)

1. Sé, de verdad, omnívora 

Nuestro cuerpo no está diseñado para alternar un régimen muy proteico del estilo Dukan con otro hipocalórico como el de la sopa de repollo. Si comemos así, nos exponemos a sufrir fatiga, molestias digestivas, una bajada de defensas, altos niveles de estrés... En resumen, todo lo que intentamos evitar con una dieta sana. Por ello, niégate a mantener tu talla siguiendo el trío infernal lechuga-filete a la plancha-queso blanco o con absurdas monodietas. Para mantenerte sin ganar kilos de más y aumentar tu vitalidad, tienes que comer de todo. Eso sí, un poco. Carne, pescado, huevos, frutas, verduras (en todas las comidas), cereales (integrales, ya que estamos puestos), legumbres... ¡hasta queso y chocolate!

2. Come con “plena conciencia”

Está científicamente demostrado: un sándwich engullido en un rincón de la oficina mientras verificamos los mensajes de la mañana de nuestro correo electrónico engorda más que aquel que nos tomamos el tiempo de saborear. Estar realmente atentas a lo que comemos nos permite sentirnos saciadas con más rapidez, picotear menos durante la tarde, escuchar mejor los deseos y las necesidades de nuestro organismo y, además, librarnos de un poco del estrés que sufrimos todos los días.

3. Desayuna con yogur

¿Unas rebanadas de pan con mantequilla y mermelada o huevos con bacon al estilo “british”? Si tomamos en consideración el índice de glucemia de los alimentos, es decir, su capacidad para elevar el azúcar en sangre, es mejor el desayuno anglosajón. ¿Cuál es su beneficio? Que su menor índice de glucemia ayuda a regular nuestro índice de insulina. El resultado es que hacemos menos stock de calorías bajo la forma de grasas, nos sentimos saciadas durante más tiempo y evitamos comer porquerías durante la mañana. ¿No te sientes tentada por el dúo huevos y bacon a primera hora? En ese caso, prepárate unas rebanadas de pan integral y agrega una fruta y un yogur que también ayuda a controlar el índice de glucemia. Y sustituye el zumo de naranja industrial bebido en ayunas (demasiado azucarado) por un batido de frutas con plátano, pomelo, frutos rojos y almendras. Para finalizar, las más audaces pueden probar el té blanco con clavo y jengibre o el café con cardamomo. Bebidas especiadas, deliciosas, ricas en antioxidantes e hipertónicas.

4. Ve a lo sencillo

Para comer bien no hace falta aprender a cocinar como Ferrán Adrià ni pasarse las horas muertas en el mercado. Solo necesitas comprar con cabeza. Usa las frutas y verduras de temporada (en este momento alcachofas, acelgas, calabaza, endivias, manzanas, peras...), que son las más ricas en vitaminas, minerales y antioxidantes. Y evita en la medida de lo posible los productos elaborados, ricos en sal y grasas trans, que obstruyen nuestras arterias.

5. Despídete de los gases

Espasmos, hinchazón abdominal, gases... muchas mujeres sufren durante toda la jornada estos síntomas desagradables y agotadores. Si eres una de sus víctimas, ten en cuenta que puedes evitarlo si moderas tu consumo de leche, pues la mayor parte de la población adulta carece de lactasa, la enzima que permite digerir la lactosa de este alimento. También te ayudará el reducir el consumo de cereales (trigo, centeno, cebada, escanda....) que contienen gluten. Esta proteína es responsable de una grave intolerancia, la enfermedad celíaca, que solo padece el 1% de la población. Pero, ¿cómo afecta a los demás? El gluten es una molécula grande que muchas personas tienen, sin saberlo, dificultades para digerir. Para evitar sentir el estómago revuelto y mantener el vientre plano, es inútil suprimir totalmente el pan y la pastas o la sémola. Se deben reducir las dosis (sobre todo en lo que concierne a pizzas, tartas preparadas y bollería) y reemplazarlos por arroz, patatas (al vapor), polenta o quinoa, que no engordan si se come el equivalente a dos cucharadas soperas por comida.

6. Descubre el trigo sarraceno

El alfordón es un alimento poco calórico, rico en fibra y que contiene proteínas de alta calidad. Otra de sus ventajas es que no contiene gluten. Se puede comer cocido, ya que es muy digestivo y hace sentir una sensación de saciedad rápidamente. También es posible tomarlo como una infusión todas las mañanas. Para esta última preparación hay que tostar durante dos minutos a fuego medio los granos, infusionarlos entre cuatro y cinco minutos en agua caliente, y filtrar el líquido resultante. De este modo, obtendrás un “té” con gran poder desintoxicante, muy rico en minerales y en antioxidantes, especialmente en rutósido, una sustancia que ha demostrado su eficacia contra la insuficiencia venosa.

7. Saca partido al restaurante

Ni hablar de prohibir las salidas por temor a incorporar un michelín o dos gramos de más a nuestra cintura. Sobre todo, porque comer fuera permite también diversificar la alimentación eligiendo aquello que no tomamos en casa: otras verduras, pescados cuya preparación es complicada... Por lo tanto, organízate. Come un yogur antes de salir. A la hora de escoger, privilegia la fórmula de un entrante y un plato principal. No te dejes tentar por el pan crujiente que ya se encuentra servido sobre la mesa. Cuando llegue el momento del postre, recuerda que el estómago tiene el tamaño de un puño cerrado y que ya se encuentra suficientemente lleno. O, si lo prefieres, puedes optar por tomar un postre 0% arrepentimiento a base de frutas o un sorbete.

8. Renueva tu  vajilla

Ya sabemos que utilizar platos y cubiertos pequeños permite reducir las raciones y nos fuerza a pasar más tiempo en la mesa. Pero lo que ahora se ha descubierto es que el color de la vajilla también afecta a la sensación de saciedad. Si el blanco es neutro, el rojo incita a comer más y de manera más rápida. Por otro lado, los platos azules tienden a cortarnos el apetito con mayor rapidez, simplemente porque, en la naturaleza, los alimentos de este color son raros y, la mayoría de ellos, tóxicos. Nuestros ancestros han dejado grabada esta información tan valiosa en nuestro cerebro. Por ello, aún cuando nuestro estómago pide más, nuestra cabeza dice “¡stop!”.

9. Toma bayas de goji

Eso sí, de forma moderada porque, como muchos frutos secos, las bayas de goji son auténticas minibombas calóricas (356 cal / 100 g). Sin embargo, tienen su sitio en una alimentación equilibrada y vitaminada. Estas bayas son concentrados de proteínas, vitaminas, ácidos grasos y antioxidantes. Tomar un pequeño puñado al día permite evitar las carencias de micronutrientes y llenar el depósito de vitalidad. Pero cuidado: a menudo se secan de manera industrial (a más de 400 °C), lo que destruye sus nutrientes. Hay que elegir las secadas naturalmente al sol y rehidratarlas en agua caliente antes de consumirlas.

10. Escoge bien el pan

Con tanta crisis, hemos recuperado el gusto por los alimentos básicos y sencillos, como el pan. Desgraciadamente, desde hace unos años elegir un sándwich se ha convertido en un quebradero de cabeza. ¿Con pan de centeno, con aceituna o chapata? ¿De tomates y mozzarella, jamón y mantequilla, pollo tikka o atún con verdura? Ciertos sándwiches son muy creativos pero también, a veces, ricos en calorías. Cuando no estamos seguras de lo que hay en su interior, lo mejor es optar por los básicos: jamón y queso o atún con vegetales, con la menor cantidad posible de grasas. Resumiendo, sin mayonesa. Lo mismo ocurre con las ensaladas que, a pesar de su imagen saludable, no siempre son light, ni mucho menos. Huevo + pavo + queso + salsa + picatostes = estragos. 

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sábado, mayo 27

Los que tampoco fueron… a recoger el Nobel



(Un texto de Luis Algorri en la revista Tiempo del 25 de noviembre de 2016 que viene muy al pelo pensando en que Dylan ha ido a recoger el suyo in extremis, cuando ya faltaba nada para no poder coger el dinero que comporta)

Juan Ramón Jiménez 1956. El poeta español residía en Puerto Rico cuando recibió la noticia del Nobel tres días antes de que muriese su mujer, Zenobia. Cayó en una depresión enorme.

Borís Pasternak 1958. El novelista ruso, autor de obras universales como Doctor Zhivago, recibió todo tipo de presiones del Gobierno soviético para rechazar el premio. Y obedeció, qué iba a hacer.

Jean Paul sartre 1964. El único caso en 115 años de un escritor que rechazó el premio por propia voluntad. Aceptarlo le habría supuesto un conflicto como filósofo, dijo. Y se quedó tan fresco.

Samuel Beckett 1969. El legendario irlandés no era un ancianito enfermo: tenía 63 años cuando le dieron el Nobel. Simplemente, no fue. Envió a su editor a hacerle el recado. 

A. Solzhenitsyn 1970. El gran escritor no fue a Estocolmo porque temía que no le dejaran volver a Rusia. Pero lo recogió en 1974 con un discurso memorable.

Vicente Aleixandre 1977. El poeta español tenía casi 80 años y estaba muy frágil y delicado de salud. Vivía en su casa de la calle Velintonia de Madrid. Envió a recoger el premio Nobel a un amigo, Justo Jorge Padrón.

Doris Lessing 2007. La británica, autora de El cuaderno dorado o El quinto hijo, era una octogenaria achacosa cuando le dieron el último gran premio de su vida, el Nobel. No pudo ir.

Bob Dylan 2016. Se le ha echado el mundo encima por anunciar que no irá a Estocolmo a recoger el Nobel de Literatura porque tiene “otros compromisos para ese día”. Ni siquiera es la excusa más tonta que han dado los muchísimos escritores que tampoco fueron a la ceremonia.

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miércoles, mayo 24

Hispanidad



(Extraído de un texto de Agustín Sánchez Vidal en el Heraldo de Aragón del 23 de octubre de 2016)

[…] el [concepto] de Hispanidad lo inventó en 1929 Zacarías de Vizcarra y Arana, un vasco que llegó a ser obispo y vivió veinticinco años en Argentina. Fue allí donde se le ocurrió que el “Día de la Raza” –que se celebraba desde 1913- fuese substituido por el “Día de la Hispanidad”, más adecuado para un ámbito tan heterogéneo en su diversidad étnica. Según sus palabras, el término que le sirvió de inspiración fue el de Cristiandad, como compendio de valores espirituales. Un amigo vasco, Ramiro de Maetzu, entonces embajador de España en Buenos Aires, adoptó la propuesta. Y la desarrolló en una serie de artículos publicados en el órgano de su partido, el derechista Acción Española, y recogidos en forma de libro en 1934: ‘Defensa de la Hispanidad’.

[…]

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domingo, mayo 21

Tesoros de la Comunidad de Madrid



(Un texto leído en la revista Tiempo del 25 de noviembre de 2016)

La Comunidad de Madrid cuenta con una oferta de arte y cultura difícil de igualar, con museos de renombre mundial, palacios espectaculares y monasterios cargados de historia, entre otros monumentos. A la oferta cultural permanente se suman además numerosas exposiciones, espectáculos y otros eventos que constituyen en sí una razón inmejorable para visitar la capital y la región en cualquier época del año.

Entre los museos destaca el llamado Paseo del Arte, constituido por el Museo del Prado, el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía y el Museo Thyssen-Bornemisza, tres pinacotecas imprescindibles de fama internacional. Existen además otros museos, salas de exposiciones, monumentos y centros culturales cuyos fondos permanentes y exposiciones temporales son de un atractivo inigualable. Es el caso de edificios que forman parte del Patrimonio Nacional, como el Palacio Real, el Monasterio de las Descalzas Reales y el Real Monasterio de la Encarnación, pero también edificios como el Teatro Real, que, además de ser uno de los grandes exponentes de la escena musical clásica, ofrece visitas guiadas y una cuidada oferta gastronómica en su restaurante.

Entre otros museos de alto nivel se encuentran el Museo Arqueológico Nacional y la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, sin olvidar museos nacionales que transportan al visitante al siglo XIX, como el Museo Cerralbo, el Museo del Romanticismo, el Museo de Artes Decorativas, el Museo Sorolla y el Museo Lázaro Galdiano.

Patrimonio de la humanidad
Por otra parte, en los alrededores de Madrid –bien conectados en los trenes de cercanías– se sitúan tres ciudades cuyo patrimonio histórico-artístico ha sido incluido por la Unesco en su lista de bienes Patrimonio de la Humanidad. Se trata de Alcalá de Henares, San Lorenzo de El Escorial y Aranjuez, que se unen bajo la marca Patrimonio Mundial en Madrid.

Música y teatro
Merece una mención especial la oferta madrileña de espectáculos, con teatro, musicales y música de todos los géneros: desde música clásica, ópera y zarzuela hasta conciertos de música pop a gran y pequeña escala, pasando por el jazz, el flamenco y otras músicas. Las diversas artes escénicas pueden disfrutarse en las salas de Madrid y su Comunidad, tanto públicas (como los Teatros del Canal y el Teatro de la Abadía, gestionados por la Comunidad de Madrid, así como los que están adscritos a la Red de Teatros de la Comunidad de Madrid) como privadas. Hay que destacar el Festival de Otoño a Primavera y Festival Madrid en Danza, que desde hace años constituyen el mejor escaparate de la escena contemporánea.

En la actualidad, Madrid se ha convertido, al igual que Nueva York y Londres, en una capital de musicales. Los musicales constituyen un complemento ideal a cualquier visita, y en ocasiones son el motivo del viaje en sí. La cartelera se renueva paulatinamente, aunque los más aclamados por el público pueden pasar años en cartel, como es el caso de la superproducción El Rey León.

Villas y castillos con encanto
Asimismo, los seis municipios del programa Villas de Madrid y la Red de Castillos de la Comunidad de Madrid conjugan riqueza patrimonial, artística y natural. El castillo de Manzanares El Real sobresale entre los demás por ser el mejor conservado de la Comunidad y por sus espléndidas vistas al embalse de Santillana y a la sierra de Guadarrama. El programa Villas de Madrid, por su parte, es un elemento dinamizador del turismo de seis municipios con vocación de excelencia turística. El programa está asociado a una aplicación para dispositivos móviles llamada VillaCard, que los usuarios pueden descargar de forma gratuita. De fácil manejo, la aplicación ofrece planes turísticos y propuestas actualizadas en tiempo real, promociones exclusivas y descuentos en más de 150 establecimientos turísticos. Además, gracias a la geolocalización podrá situar establecimientos y puntos de interés turísticos. Los seis municipios del programa son Buitrago del Lozoya, que posee el recinto medieval amurallado mejor conservado de la Comunidad de Madrid, albergando en su interior el Museo Picasso-Colección Eugenio Arias y la iglesia de Santa María del Castillo; Chinchón, conocida por la sugerente oferta gastronómica de los mesones que rodean su pintoresca Plaza Mayor, que ha sido escenario del rodaje de películas nacionales e internacionales en más de una ocasión; Colmenar de Oreja, donde destacan su Plaza Mayor y el Museo Ulpiano Checa, un tesoro escondido de sorprendente riqueza, sin olvidar sus vinos y bodegas visitables; Navalcarnero, con viñedos con Denominación de Origen y enclave importante en las Rutas del Vino por la Comunidad; Nuevo Baztán, con un conjunto agrícola-fabril del siglo XVIII proyectado por Churriguera para el empresario y político navarro Juan de Goyeneche, y, por último, Rascafría, localidad sumergida en lo más hermoso del Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama, donde se puede visitar la Cartuja de Nuestra Señora de El Paular y respirar el mejor aire puro dando un paseo por su entorno.

Naturaleza y deportes activos
A menos de una hora de la capital de España se puede disfrutar de la naturaleza en estado puro y en mayúsculas. El entorno natural de la Comunidad de Madrid ofrece múltiples posibilidades, desde una sencilla excursión para hacer senderismo y respirar aire serrano hasta la práctica de deportes activos como el ciclismo y el esquí, pasando por la realización de rutas a caballo desde medio a varios días, durmiendo en alojamientos rurales. La Comunidad de Madrid es una región de contrastes paisajísticos, biodiversidad y espacios naturales de alto interés ecológico, como el Parque Nacional de la Sierra del Guadarrama, las Reservas de la Biosfera de la Sierra del Rincón y de la Cuenca Alta del Río Manzanares, así como otros espacios naturales protegidos por el Gobierno regional, todos ellos con unas condiciones idóneas para la práctica de actividades al aire libre.

La Comunidad de Madrid tiene propuestas para las cuatro estaciones. Para entrar en contacto con la naturaleza nada mejor que hacer alguna ruta a pie, en bicicleta o a caballo. Los amantes de los deportes de invierno pueden esquiar, hacer travesía en raqueta de nieve o simplemente tirarse en trineo en la sierra de Guadarrama. El Puerto de Navacerrada tiene instalaciones de remontes y pistas balizadas, y Valdesquí cuenta con más de 20 kilómetros de pistas.

Por otro lado, el visitante también encontrará multitud de áreas recreativas repartidas por toda la Comunidad. La gran mayoría posee fácil acceso, zonas de aparcamiento y servicios públicos básicos, que van desde mesas y asientos campestres hasta fuentes naturales y quioscos, pasando por espacios de juegos infantiles y deportivos.

Y quienes buscan algo más relajado, un viaje en el Tren de la Naturaleza, que efectúa el trayecto entre Cercedilla y el Puerto de Cotos, les permitirá admirar el paisaje de montaña en un espectacular recorrido digno de un ferrocarril de cremallera alpino. Por último, se pueden aprender infinidad de cosas interesantes sobre la fauna y la flora ibéricas en el Centro de Naturaleza Cañada Real de El Escorial, mientras que en el Aula Apícola Sierra de Hoyo se puede conocer el maravilloso y desconocido mundo de las abejas.

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