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...o una historia, o una anécdota... Simplemente algo que me haga reir, pensar, soñar o todo a la vez, si cabe ..Si quereis mandarme alguna de estas, hacedlo a pues80@hotmail.com..

lunes, marzo 31

Musas: la voz cantante V



(Un texto de Isabel Navarro en la revista Mujer de Hoy del 2 de agosto de 2008)

Serge Gainsbourg & Jane Birkin

Era solitario, misógino y feo, pero de su brazo se colgaron las ry1ujeres más deseadas de París. Autor de historias urbanas y fabulador infatigable de personajes solitarios, dejó en el camino una antología de canciones de amor provocadoras y singulares. El verdadero éxito le llegó cuando empezó a escribir para mujeres como Juliette Gréco, Petula Clark y, sobre todo, France Gall. Buscó entre las más bellas a esas rubias lánguidas, actrices o modelos que apenas sabían cantar, pero que podían susurrar las letras a su lado, vestidas como auténticas heroínas de cómic.

Tuvo un tórrido romance con Brigitte Bardot y compuso para ella canciones como “Bonny and Clyde" y “Je t'aime, moi non plus”, aunque la versión que se hizo popular la terminó grabando Jane Birkin, su nueva pareja. La actriz inglesa se había casado a los 19 años con el compositor John Barry y había escandalizado con su desnudo en la película "Blow up" de Antonioni. Se conocieron rodando la película "Slogan". Durante 10 años, Serge la transformó en la musa que ilustraba sus discos y calentaba sus coros. En 1971 tuvieron una hija, Charlotte. Tras su ruptura, él siguió componiendo canciones para Jane, pero el tono cambió, fue más solemne. Tal vez ya era demasiado mayor para ser la bella de una bestia que siempre amó a las lolitas.

Una frase
“La gente se escandalizó de “Je t'aime moi non plus" porque decían que habíamos hecho el amor en el estudio. Pero era mentira. Si lo hubiéramos hecho, no habría salido un single de cuatro minutos, sino todo un elepé".

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domingo, marzo 30

Musas: la voz cantante IV



(Un texto de Isabel Navarro en la revista Mujer de Hoy del 2 de agosto de 2008)

Frédéric Chopin & George Sand

Tras el seudónimo de George Sand estaba Aurore Dupin, la escritora francesa más importante del siglo XIX. Su padre era aristócrata, pero su madre había trabajado como prostituta. Aurore creció salvaje en Nohant, la hermosa mansión solariega de la abuela, montando a caballo, vistiéndose como un muchacho y leyendo los miles de libros de la biblioteca familiar.

En su vida privada, siempre mostró un absoluto desprecio por las convenciones sociales. Tuvo un primer matrimonio fracasado cuyo divorcio la arruinó, pero poseía una ardiente y generosa capacidad para enamorarse y los primeros años de su vida fueron un vaivén de pasiones.

Usaba ropa de varón, fumaba puros y tuvo dos hijos con padres distintos. A los 34 años estaba “hastiada de perseguir sombras", deseaba un amor sereno y en ese momento apareció Chopin, un exiliado polaco de 28 años, con un carácter difícil, tuberculosis y una cierta aprensión por el sexo. George se volcó con él: le cuidaba, le mimaba, le protegía, fue un hijo más para ella. Estuvo 11 años con el músico, los siete últimos "viviendo con él y con los demás como una virgen”.

Aunque la relación estaba muerta, sólo rompieron cuando se dio cuenta de que Chopin se había enamorado de su hija Solange. Nunca se lo perdonó y poco después el compositor murió. George, sin embargo, fue una mujer longeva. Querida y admirada por los artistas de su época, mantuvo un febril diálogo con todos ellos y sus cartas publicadas ocupan 25 tomos. La aversión de Flaubert al sentimentalismo es legendaria, pero cuando ella se fue confesó: "En su funeral, lloré como un tonto".

Una frase del músico
“Sus miradas ardientes me robaban el corazón”.

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sábado, marzo 29

Musas: la voz cantante III



(Un texto de Isabel Navarro en la revista Mujer de Hoy del 2 de agosto de 2008)

Gustav Mahler & Alma Schindler

A finales del siglo XIX, Viena era una fiesta y las mujeres bellas como Alma Schindler no tenían por qué esconder su inteligencia bajo las enaguas. Ella pintaba y componía, era idealista y fascinó a los grandes hombres de la escena artística centroeuropea, pero al descubrir a Gustav Mahler quedó paralizada por la admiración. Alma tenía 21 años y él de 42, era el director de la Ópera de Viena.

Los términos de su matrimonio incluían que la musa se dedicara en exclusiva al matrimonio. Ella aceptó con devoción al principio, pero terminó hastiada. En su autobiografía, Alma se queja del egocentrismo de su marido, adusto y aburrido. Sin embargo, Mahler la amó profundamente; el famoso Adagietto de la Sinfonía nº 5 y varios pasajes de la Octava eran retratos musicales de su mujer.

Tras perder a una de sus hijas, Alma acude a reponerse de la depresión a un balneario y conoce a Walter Gropius, el fundador de la Bauhaus. Se enamoran y viven un ardiente romance clandestino. Un mes más tarde, en un lapsus, Gropius dirige a Gustav una de las cartas de amor para Alma. Mahler la lee y cae en la desesperación. Ella se conmueve y decide seguir á su lado, pero ya no le ama y ve a Gropius a escondidas. La angustia emocional de Mahler en aquellos días quedó plasmada en tres movimientos de la obra que estaba componiendo, la Sinfonía nº 10, que nunca negó a terminar.

Palabra de músico
"El más alto éxtasis, la fuerza más gozosa de la vida y el deseo más ardiente de muerte, estos temas reinan en mi corazón y, a menudo, se alternan de un momento a otro".

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viernes, marzo 28

Musas: la voz cantante II



(Un texto de Isabel Navarro en la revista Mujer de Hoy del 2 de agosto de 2008)

Mick Jagger & Marianne Faithfull

En 1969 la policía tachó a Mick Jagger de “excremento de la sociedad", pero hoy es caballero de la Real Orden del Imperio Británico. En el mismo informe policial se podía leer que Marianne Faithfull era "una enferma mental” y que su testimonio no debía tomarse en cuenta. Sin embargo, 30 años después, la voz de esta mujer que ya ha cumplido los 63 es la voz de una época: una superviviente del sexo, las drogas y el rock and roll, que ha conocido a fondo las trampas y la belleza del "maldito exceso".

Hija de un comandante del servicio secreto británico y de una baronesa, Faithfull fue educada en la más estricta moral católica, pero a los 17 años era una imparable "groupie" de los Stones que quería ser cantante. La noche que conoció a sus ídolos, el manager del grupo vio en ella "a un ángel con grandes tetas" y la contrató. Su relación con Mick (y esporádicamente con Keith Richards) influyó en algunas de las canciones más populares de la banda, como "Sympathy for the devil” o "Wild horses", y suya es la tetra de "Sister morphine" (cuya autoría tuvo que pelear en los tribunales).

La relación con Jagger fue tortuosa. Tras su ruptura, entró en una debacle auto destructiva. Gracias a sus amigos consiguió rehabilitarse y hoy, con la voz rota y el porte distinguido, es una aclamada actriz y una elegante señora del rock que sabe bien que "ser musa es un honor, pero puede ser muy destructivo para una mujer que trata de ser ella misma". 

Una frase
"Al principio, Keith Richards y yo éramos los dos miembros rebeldes de la banda, pero no teníamos ni idea de escribir rock y sólo nos salían cancioncitas bonitas y sentimentales. La primera fue "As tears go by". Nos pareció una porquería de balada y se la regalamos a Marianne, que hizo de ella una canción maravillosa".

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jueves, marzo 27

Musas: la voz cantante I



(Un texto de Isabel Navarro en la revista Mujer de Hoy del 2 de agosto de 2008)

La música es un arte donde abundan los crápulas, los esquizofrénicos y los drogadictos. Los artistas viven rodeados de fans histéricas y sumisas que se comportan como un harén, pero a la hora de la verdad los divos prefieren consagrarse a musas maternales, que les cuidan y retan su inteligencia. 

John Lennon & Yoko Ono

La aparición de Yoko Ono en la vida de Lennon fue, para los millones de fans de los Beatles, como la llegada de un súcubo al paraíso juvenil de los 40 principales: el horror. Según las leyendas medievales, el súcubo era un demonio que adoptaba forma de mujer para seducir al artista y ser su modelo en las creaciones religiosas. Con Yoko Ono nadie lo entendía. ¿Qué tenía ella que no tuviera, por ejemplo, Paul McCartney? La musa más odiada de la historia además era fea y japonesa. Como Godzilla, llegó del oriente para pervertir la inocencia de los 60 y, después de ella, nada volvió a ser lo mismo.

Yoko Ono pertenece a los Yasuda, banqueros japoneses emparentados con la familia real. Vivió rodeada de comodidades hasta que, en la adolescencia se fue a Nueva York para estudiar arte en contra de los deseos paternos. Allí conoció a su primer marido, Ichiyanagi Toshi, un compositor de vanguardia que influyó en sus primeros trabajos, sobre todo en una pieza musical con mecheros, que le reportó cierta fama entre la secta del arte contemporáneo. Siete años más tarde regresó a Tokio y sufrió una crisis nerviosa que le hizo romper con todo. La familia decidió internarla en un sanatorio mental y fue rescatada de la camisa de fuerza por su antiguo amante, Tony Cox, un director de cine con el que se casó.

Cuando conoció a Lennon, malvivía en Londres junto a Cox y su hija Kyoko, El Beatle no era aficionado al arte contemporáneo, pero acudió a un "happening" en una galería de moda con la idea de que se tratara de una orgía. Cuando entró, el "happening” le dejó frío, pero le sedujo la obra de Yoko, unos lienzos pintados de negro con unos catalejos colgados. Al mirar a través del catalejo podías leer la palabra "Yes" y a John le gustó la idea, «Es un alivio mirar a través de un tubo no encontrar algo como "que te jodan" o "tonto por mirar". ''Yes'' era positivo, como una revelación». El dueño de la galería les presentó y John se dio cuenta de que ella no había oído hablar de él ni del grupo. Por una vez, no tenía delante a una "groupie", una niña histérica dispuesta a inmolarse por un restregón con los Beatles. De hecho, en su mundo, ella era una artista con mayúsculas y sus amigos se preguntaban “si ese chico del rock and roll podría estar a su altura”.

Las versiones malintencionadas sugieren que Yoko persiguió a John con perseverancia. Tenía 34 años (siete más que él), estaba tirada y él podía resolver sus problemas. Ella le mandaba cartas con órdenes del tipo: "Baila", "Observa las luces hasta el amanecer"; "Escóndete hasta que: todos se hayan ido a casa, escóndete hasta que todos estén muertos" o "Soy una nube, búscame en el cielo". A menudo le esperaba a la puerta de su casa y se colaba en su Rolls Royce, aunque estuviera con Cynthia, su mujer. John se sentía alarmado, irritado, intrigado y divertido por su comportamiento. Durante dos años jugaron al ratón y al gato, bailando una danza que sólo podía acabar en apareamiento.

Una noche de mayo del 68, Cynthia salió de la ciudad y John llamó a Yoko para que fuera a su casa. Pasaron la madrugada hablando de Marcel Duchamp, de las parábolas asiáticas y de Kafka, una conversación trascendente en las antípodas de la charla doméstica de Cynthia. A media noche empezaron a grabar su cinta de arte experimental “Two virgins", y al amanecer hicieron el amor. Nunca los juegos preliminares de una musa habían sido tan sofisticados. El disco recoge ronroneos, gemidos, risas, aullidos, guitarras, conversación... El resultado es tan apagado que solo la promesa de un encuentro sexual puede persuadir a alguien de escucharlo. Aun así, se vendió como rosquillas gracias a la foto de la pareja desnuda en la portada. Fue un escándalo.


En aquella época, los Beatles estaban grabando "The white album", y muchas de sus canciones están influidas para bien y para mal por la presencia de Yoko Ono. El romance fue a toda velocidad. Cynthia pidió el divorcio e inició una batalla legal. Yoko se quedó embarazada, detuvieron a la pareja con marihuana y ella abortó. La decadencia de los Beatles había comenzado. John y Paul perdieron los derechos sobre sus canciones y la película "Let it be” reveló la incipiente de depresión de la banda. Además, la pareja abrazó la heroína como alivio para “La agonía del artista" y el escrutinio de la prensa acrecentó su aislamiento. Divorciados de sus respectivos esposos, decidieron casarse en Gibraltar. Compartieron el escenario en conciertos, grabaron discos y películas experimentales y publicaron un disco conmemorativo de su boda, “Wedding album", con una copia de su certificado de matrimonio, un pedazo de tarta y fotos del acontecimiento.

Desnudos y en la cama, frente a los fotógrafos, se convirtieron anuncios andantes del poder del amor y de su capacidad para transformarnos. Él siempre había tenido problemas para controlar su temperamento, pero renació como un príncipe de La paz. Su matrimonio tenía crisis pero, incluso en esos momentos, Yoko tenía la sartén por el mango y lograba que John la sustituyese por su asistente china. Tras 18 meses separados, John anunció a los amigos que habían vuelto e iban a ser padres: Yoko tenía 42 años.

El 8 de diciembre de 1980, la pareja pasó la tarde en el estudio de grabación. Al salir, ella le ofreció ir a cenar, pero John prefirió volver al apartamento para ver a su hijo Seann antes de que se acostara. En la puerta del edificio Dakota estaba Mark Chapman, un fan que le disparó seis veces. Cuatro balas te alcanzaron en la espalda. Lennon murió minutos después, camino del hospital. En una era de magnicidios, Yoko Ono entró a formar parte del selecto club de las grandes viudas, junto a Jacqueline Kennedy y Coretta King. De la noche a la mañana se convirtió en una figura heroica cargada de dignidad: la mujer de luto tras unas gafas de sol en medio de una tormenta de dolor mundial. Los seguidores de Lennon la odiaron un poco menos, mientras otros continuaron rumiando "la culpa de todo la tiene Yoko Ono", con La melancolía sonora de unos viejos vinilos.

Cómo la representó
Lennon mencionó a su musa en muchas de sus canciones. Siendo todavía un Beatle escribió "The ballad of John and Yoko”, sobre los acontecimientos que rodearon a su matrimonio. Al músico le vino la inspiración de repente y le pidió ayuda a McCartney para grabarla sin esperar a Ringo y George, que estaban de vacaciones. En "Julia", dedicada a su madre, también alude a Yoko indirectamente. Otras canciones dedicadas a ella son “Dear Yoko", ''Bless you" y "I want you (she’s so heavy)".

Algunas frases
“Me veían como al chico con suerte que ha ganado la quiniela y a ella, como la japonesa que se ha casado con el chico que ganó la quiniela.”
“Yoko Ono es la artista desconocida más famosa del mundo: cualquiera sabe su nombre, pero nadie tiene idea de lo que hace.”
“Debería haber firmado “Imagine” como canción de Lennon y Ono. La letra y el concepto fueron suyos, pero yo era más egoísta y machista.”

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