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...o una historia, o una anécdota... Simplemente algo que me haga reir, pensar, soñar o todo a la vez, si cabe ..Si quereis mandarme alguna de estas, hacedlo a pues80@hotmail.com..

martes, mayo 31

Garbanzo, el rey de la crisis

(Un reportaje sobre el garbazo publicado en el Magazine del 28 de septiembre de 2008)

Benito Pérez Galdós se atrevió a decir en una ocasión que la culpa de todos los males que sufría España la tenía el cocido. Ahí es nada... En su defensa hay que decir que no lo hizo movido por una incontrolable animadversión hacia el suculento plato (que, de hecho, aparece como alimento de referencia en muchas de sus obras), sino quizá para defenderse del malintencionado mote de Don Benito el garbancero, que, entre otros, Valle-Inclán utilizaba para describir el estilo
costumbrista de la prosa galdosiana. En realidad, Galdós, como Quevedo, Azorín y tantos otros grandes de nuestra literatura, siempre supo reconocer la noble labor que el garbanzo, protagonista indiscutible del mítico cocido, había de-sempeñado durante años para calmar el hambre de una España que vivía en cuasi permanente Cuaresma a base de potajes, cocidos sin tocino y caldos escasamente ilustrados. Ahí está para demostrarlo esa Oda al garbanzo recogida por Alfredo Juderías en su Cocina para Pobres (Editorial Seteco): «Si al pensar en los males de
Castilla / y en su miseria y desnudez mancilla, / te saludo, ¡oh garbanzo! […] Esa tu masa insípida y caliza / que de aroma privó naturaleza, / y de jugo y sabor, ¿qué simboliza? / Vanidad y pobreza».

Desde tiempos inmemoriales, los garbanzos han sido alivio y sustento del estómago de los pobres, especialmente en esas épocas donde el frío y las dificultades económicas arreciaban, tal y como parece estar sucediendo en la actualidad. De hecho, según Jesús Román Martínez, presidente de la Sociedad Española de Dietética, «sus calorías han sido esenciales, junto con las de otras leguminosas y el pan, en la dieta española durante años y en épocas de penurias, su aporte proteico era esencial para la subsistencia».

Al mal tiempo, garbanzos. Debería decir el refrán. Y no por capricho, sino porque hay muchas razones que convierten a esta legumbre en el mejor alimento para épocas de crisis. En primer lugar, es uno de los pocos sustentos que año tras año se mantiene relativamente a salvo de
los vaivenes del IPC. Según el Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino, en 2006 el kilo de garbanzos costaba 1,40 euros, prácticamente lo mismo que 10 años antes, cuando se vendía a 1,36. Nicolás Armenteros, secretario técnico del Consejo Regulador Denominación Específica Garbanzo de Fuentesaúco –el único con pedigrí–, confirma esa estabilidad del coste garbancil: «Desde que el garbanzo de Fuentesaúco obtuvo su denominación de Indicación Geográfica Protegida en 2003, su precio no ha tenido grandes oscilaciones ni en origen, entre
1,20 y 1,30 euros/kg, ni en venta al público, unos 3 euros/kg».

En segundo lugar, son calorías baratas. Comer entre 80 y 120 gramos de garbanzos ya es tomar una ración más que generosa, así que un kilo de esta legumbre cunde y mucho: «Si trasladamos el precio del kilo a las raciones que genera, unas 10 o 12 ya que el garbanzo de Fuentesaúco una
vez que se deja en remojo crece un 20%, el precio del plato, menos de 30 céntimos, es irrisorio», calcula Armenteros. Y eso que el de Fuentesaúco es uno de los garbanzos que, por su escasa producción (entre 300 y 500 toneladas al año) y su gran calidad, se sitúa en franja alta de precios… Con que, si nos vamos a un garbanzo sin apellido, un kilo de esta sabrosa y barata legumbre puede ayudar, y mucho, a sobrellevar con más garbo la travesía por el desierto que nos espera.

Esa honrada legumbre. De por sí humilde, el garbanzo también ha sido, no obstante, comida de ricos y reyes. Carlos I, un monarca de buen comer, según crónicas y retratos de la época, y su hijo Felipe II fueron fieles degustadores del garbanzo en cocido. De hecho, este rey conocido como El prudente, hizo honor a su nombre en 1569 al dictar una ordenanza municipal que protegía el garbanzo de Fuentesaúco, prohibiendo expresamente introducir en la villa variedades de cualquier otro lugar.

Y cuando los Borbones sucedieron a los Austrias, mantuvieron la tradición. Se dice que Isabel II era una habitual de los cocidos del restaurante madrileño Lhardy, mientras que la hermana de Alfonso XII, Isabel La chata, era fiel parroquiana del también capitalino La Bola. Por no hablar del Rey Juan Carlos, que en su discurso de agradecimiento a la Cofradía del Garbanzo de Plata tras recibir en ?99? el Garbanzo de oro, pronunció, entre castizo y solemne: «Los garbanzos vienen a ser los personajes clásicos y populares de nuestra subsistencia. Bien quisiera yo, y por ello pido a Dios y a España apoyo, saber ganarme, como rey de los españoles, los garbanzos de la historia que me correspondan». Pero no siempre gozaron de tan buena crítica entre los poderosos. Los romanos de alta alcurnia detestaban los cicer pues creían que «comer garbanzos
era señal de pertenecer a un pueblo inferior, sojuzgado y bárbaro», escribe Guillermo Piera Jiménez, presidente del Club de Amigos del Cocido, en su libro Cocidito madrileño... (el auténtico).

No estaban dispuestos los césares a introducir en sus bacanales de vino y delicatesen esas piedrecillas redondeadas con las que se alimentaban los plebeyos. De hecho, en latín primitivo, al garbanzo se le llamaba puls, para hacer referencia a su origen púnico: «En guerra permanente,
como estaban cartagineses y romanos, no puede extrañar que el ilustre autor teatral Plauto inventara el personaje ridículo del pultofagónides (tragagarbanzos, en traducción libre), que cuando aparecía en sus piezas sólo hablaba en fenicio y que, en conjunto, resultaba un tipo risible», puntualiza Piera.

Feo pero rico. Posiblemente, su apariencia arrugada, rechoncha y achaparrada no favorecía su popularidad entre los refinados romanos. Pero el aspecto del hermano feo de la lenteja nunca fue un problema para el resto de culturas mediterráneas. Originario de alguna región del
occidente asiático, Turquía, según la mayoría de los expertos, el garbanzo pronto se extendió hacia Oriente, para hacer las delicias de los indios que los consideraban afrodisíacos (ya Aristóteles apuntaba ese carácter estimulante de la leguminosa pues, en su opinión, reunía tres cualidades buenísimas para la libido: «Alimentar mucho, generar ventosidades y ser de cualidad cálida y húmeda como el semen»).

De ahí pasaron al norte de África, donde fueron consumidos por los faraones; y, por fin, llegaron a España, de la mano, cómo no, de los cartagineses. Hoy su producción se concentra en Andalucía (muy destacada, con 186.000 toneladas en junio de este año), Castilla y León (con 24.000), Extremadura (con 20.000) y Castilla-La Mancha (con 18.000). En total, unas 24.300 hectáreas se dedican al cultivo del honrado garbanzo, aunque quizá este año, con la que está cayendo,
aumente su siembra…

Al margen de su aspecto, otra leyenda negra ha ensombrecido la imagen del garbanzo. ¿Engorda? He ahí la cuestión. Y la respuesta es no. Los que pueden engordar, eso sí, son los ingredientes que suelen acompañarlo: tocino, chorizo..., pan, vino y siesta. «Se pueden
incorporar a la dieta recetas con garbanzos sin que añadan muchas calorías, evitando los productos complementarios ricos en grasa. Una ración de 80 g contiene unas asumibles 290 kcal», sostiene el presidente de la Sociedad de Dietética. ¿Y de cuántas calorías estamos hablando si contamos las correspondientes sopa, verdura y carne? «Depende de la cantidad... Pero el cocido es un plato muy completo que no tiene un exceso calórico enorme. Menos, seguro, que muchas comidas rápidas», insiste. Así que no son tan calóricos como los pintan, salen muy
económicos y, encima, tienen una cantidad de nutrientes que para sí los quisieran las hamburguesas: «Hay que incorporar legumbres a la dieta semanal, al menos, en dos ocasiones. El garbanzo aporta cantidades muy apreciables de carbohidratos (61 g cada 100 g), proteínas (18 g cada 100 g), fibra (15 g cada 100 g), vitaminas (B1, B2, ácido fólico) y minerales (calcio y hierro)», detalla el presidente de la Sociedad de Dietética.

Y aún hay más a su favor. El garbanzo es el alimento que contiene mayores cantidades de triptófano, un aminoácido que ayuda al cerebro a generar serotonina y que cuando se encuentra en bajos niveles se relaciona con la depresión. Así que si usted siente un extraño bienestar
después de tomarse un cocido, relájese y disfrute. Es por la ingente cantidad de triptófanos que acaba de engullir. Algo, que sin saberlo a ciencia cierta, ya intuía en el siglo XVI el historiador Ahmad ibn Muhammad: «Tienen la propiedad de que, tanto si se comen calientes como fríos, ponen contento, alegran el espíritu, alejan las preocupaciones, hacen fuerte al corazón y evitan la depresión».

Su plato estrella. Cada miércoles y jueves, en la Hermandad de Antiguos Caballeros Legionarios de Madrid, y al grito de ¡a España servir, hasta morir!, socios y simpatizantes de esta asociación cívico-militar se reunen para degustar, al módico precio de 6,5 euros, un cocido legionario: «Con su mantel de toda la vida, su vino español, su bandera, que no falte, y su leche de pantera, albañiles, fontaneros, médicos…, legionarios todos, compartimos un cocido Legión a lo bestia. Es como la poción de Asterix y Obelix», asegura Guillermo de Rocafort, secretario nacional de la Hermandad y abogado. «Cuando lo comes, sientes ganas de volver a alistarte y regresar a Melilla para servir a la Legión», apostilla con orgullo.

Otros grupos, como el Club de amigos del cocido, recorren los restaurantes de España para degustar un plato que es insignia nacional. «Es más que eso», asegura el gastrónomo Arturo Pardos, autor de En busca del cocido de oro: «Es el origen de la cocina, porque agua, fuego y
garbanzos han existido siempre, y esta legumbre, un símbolo gastronómico que representa a la madre cocinera». Defensor a ultranza de la cocina sin artificios, Pardos afirma que el cocido perfecto tiene, ni más ni menos, que 2?6 garbanzas (variedad un poco mayor, más blanca y de mejor calidad que el garbanzo corriente). «Así cumplirá la regla del 6x6x6 y saldrá un cocido SIC, acrónimo de sensible, inteligente y culto», zanja.

Para Guillermo Piera Jiménez, quien asegura que «podría llegar a matar (es un decir) en defensa de la excelsa leguminosa», el madrileño es el cocido perfecto. Y señala que debemos a los judíos la paternidad de su plato favorito, ya que su adafina era casi idéntica a la receta que hoy se degusta en la capital: «Constaba de tres vuelcos. La sopa era... sopa. Los garbanzos, garbanzos (aunque con judías). Y la carne, eso sí, ternera y pollo. Nada de cerdo».


La adaptación al Cristianismo de aquel plato infiel fue la olla podrida (por degeneración de la palabra poderida, poderosa, no por el estado de los alimentos). Para describirla, escribía Cervantes en El Quijote: «Aquel platonazo que está vahando me parece que es olla podrida, que por la diversidad de cosas que en tales ollas hay, no podré dejar de topar con alguna que me sea de provecho».


Proceda de dónde proceda el cocido, lo seguro es que los españoles dieron la receta por buena, bonita y barata, y en su difusión por nuestra geografía se adaptó a los gustos de cada zona dando lugar a tantos platos como regiones hay. Eso sí, todos con una base común, el honesto garbanzo, y diferentes formas de degustarlo, como demuestran las recetas que ilustran este reportaje.

En otros países el garbanzo triunfa en puré: el humus, santo y seña de la gastronomía árabe, elaborado a base de garbanzos triturados, aceite, comino y pimentón, se ha convertido en uno de los aperitivos preferidos por los paladares más exquisitos, contribuyendo así a dignificar la
imagen de la pobre leguminosa. Enteros o triturados, eso queda a su elección, pero este otoño, frente a la crisis, ¡garbanzos!

lunes, mayo 30

Respuestas incompletas

(Artículo de José Medina publicado en el suplemento económico de El Mundo del 4 de enero de 2009 y titulado "Crisis, valores y lo malo de lo bueno")

"¿Qué les vamos a decir a los jóvenes profesionales que entran en esta casa? ¿Qué mensaje de valores y de ilusión podemos transmitir, con autoridad moral, después de este desbarajuste financiero y económico que hemos montado?" Así de preocupado me hablaba recientemente el Socio Director de una gran firma de servicios profesionales de nuestro país.


Intuitivamente, traté de responderle con inocencia y espontaneidad. A mi mente vinieron aquellos pecados capitales del catecismo en nuestra ¡ay! lejana educación religiosa. Soberbia y avaricia, temibles. Lujuria, ira y gula, más comprensibles, alguna vez hasta objeto de broma. Envidia y pereza, también malvadas.


Afortunadamente, cada vicio tenía su antídoto o virtud: humildad, mesura y generosidad, caridad y amor al prójimo, diligencia y trabajo. El padre jesuita nos descubrió además un valor prácticamente infalible contra todo vicio: la honradez. Ésta y las viejas virtudes citadas pueden ser propuesta de valores para nuevas generaciones, dije a mi colega.


"Nada en exceso", esculpido en el templo de Apolo, en Delfos, hace 2.500 años. Todo con mesura. Virtudes que nos honran se transforman en vicios al exagerarlas. Mucho más de lo bueno no siempre es mejor; y puede terminar siendo malo. La sana ambición pasa a codicia, el sentimiento religioso a fanatismo, el liderazgo a talento predador, y el deporte competitivo a guerra destructora.


Cortoplacismo y exigencias permanentes de altas rentabilidades esquilman las empresas, como pesca y cultivo intensivos agotan mares y tierras. El sistema financiero, cuya misión principal es financiar la actividad productiva, se ha ido transformando en un fin en sí mismo, reciclando productos financieros en una espiral especulativa que culmina en falta de solvencia y de liquidez. De pescadilla que se muerde la cola pasó a dragón que termina por devorarse a sí mismo.


Adam Smith mencionaba la fraternidad entre los principios y valores que deben inspirar la economía de mercado y el capitalismo, como instrumentos generadores de riqueza y bienestar. Estos instrumentos no pueden, ni deben, ser confundidos con valores, ni mucho menos suplantarlos. Son los valores y leyes de una sociedad democrática los que deben gobernar a los instrumentos, no estos a la sociedad.


Más profunda que la crisis financiera y económica que vivimos y sufrimos actualmente es quizá la crisis de valores en un mundo donde casi todo se mide con dinero. Aquí comienzan muchos problemas.


Empezamos por apreciar y desear el becerro de oro, lo cual es humano. A continuación, pasamos a adorarlo y, finalmente, terminamos adorando al oro del becerro, como decía Antonio Gala. Lo que empieza por ser razonable y bueno dentro de una mesura, termina siendo malo por los excesos. Ya dijo Aristóteles que el dinero no es un fin, sino sólo un medio para alcanzar cosas más importantes en la vida.


Ponzi y "Dona Branca, a Banqueira dos Pobres" explotaban la ignorancia de las personas. Madoff explotó no la ignorancia, sino todas las necesidades de apariencia y reconocimiento social, de ser parte del club de los importantes y de ser exclusivo, dentro del club de los excluyentes, donde también reinan la envidia, arrogancia y soberbia.


Si el fracaso del ignorante es comprensible, el fracaso del inteligente, brillante e irresistible, siempre es enigmático. Codicia, soberbia y malas pasiones hacen bajar la guardia y logran transformar lo bueno en malo, el oro en plomo.


Mi colega y amigo hará una propuesta de valores a las nuevas generaciones de profesionales basada en la honradez, orgullo por el trabajo bien hecho, sobriedad, sana ambición y, sobre todo, mesura en disfrutar de todo lo bueno que hemos creado, sin excesos, para no convertirlo en malo.

domingo, mayo 29

Pato cojo

(Extraído de un artículo de Felipe Sahagún en El Mundo del 3 de abril)


[...] por pato cojo podemos entender un político con los días contados.


Si consideramos pato cojo exclusivamente al presidente que decide (o no puede) no presentarse a la reelección, el estadounidense más parecido a Zapatero es Lyndon B. Johnson, quien, en marzo de 1968, tiró la toalla ante la seguridad de que, de presentarse, recibiría un durísimo varapalo por su desastrosa dirección -mentiras incluidas, como cuenta el senador William Fullbright en sus memorias- de la guerra de Vietnam.

[...]

En su primera acepción conocida, en la Bolsa de Londres del siglo XVII, pato cojo era el inversor arruinado. El término se popularizó con rapidez y, en el Congressional Globe, el boletín oficial del Congreso estadounidense, se advertía el 14 de enero de 1863 contra los políticos fracasados o patos cojos que aspiraban a ocupar plazas de tribunales.

[...]

Durante los primeros 157 años de su historia como país independiente, los EEUU elegían Congreso y presidente en noviembre, pero tenían que esperar cuatro meses, hasta marzo, para que los nuevos elegidos asumieran sus cargos.

En la transición de James Buchanan a Abraham Lincoln (1860-1861), siete estados aprovecharon el vacío de poder para independizarse, lo que causó una guerra civil. Tras la negativa de Franklin D. Roosevelt a pactar con el presidente saliente, Herbert Hoover, la salida de la Gran Recesión en el invierno del 32-33, lo que agravó y prolongó la crisis, se reformó la Constitución.

En la vigésima enmienda, conocida como "la enmienda del pato cojo", aprobada en 1933, se adelantó la toma de posesión de los nuevos elegidos a enero para reducir el margen de gobernación sin responsabilidad que permitía el sistema anterior.

La doble presidencia (fuerte en política exterior, débil en interior), la estricta separación de poderes, la facilidad para obstruir el ejercicio del poder presidencial, la estructura de hidra (algunos la comparan con el béisbol) de sus instituciones, la tensión permanente entre cargos electos y burócratas de carrera y los ciclos electorales hacen del sistema estadounidense una maquinaria única, imposible de repetir en otras latitudes.

[...]

sábado, mayo 28

La doble vida de la moda

(Un artículo de Anabel Vázquez leído en el suplemento DOM de hace unas semanas)

Muchos productos que hoy vemos en las pasarelas nacieron para estar en graneros, debajo del agua o en las trincheras. Prendas funcionales que se han convertido en fetiches de moda.

Bailarinas

En pleno corazón de París, muy cerca de la Ópera, Rose Repetto creó en 1947 un zapato de ballet para el bailarín y coreógrafo Roland Petit. Curiosamente, era su hijo. Este tándem fue el germen de una marca que lleva calzando al mundo de la danza desde hace más de medio siglo. Su fábrica en Perigord siempre fue un ejemplo de artesanía y mimo.

Sin embargo, su demanda siempre fue global: compañías de todo el mundo requerían zapatos de Repetto para ensayos y funciones. El savoir faire de la marca se tradujo también en calzados diferentes: masculinos, de cordones, estampados... El elemento común era la flexibilidad y la ultracomodidad.

Las estrellas francesas fueron siempre las mejores embajadoras de la marca. En los años 60, Brigitte Bardot y Serge Gainsburg eran clientes de Repetto. La firma supo reinventarse y relacionarse con personajes del mundo de la moda. Así cambiaron de contexto: del escenario a la pasarela.

Relojes para submarinistas

Al principio, en 1860, era un pequeño taller relojería florentino. Pronto, con el ojo comercial de los italianos, los Panerai supieron que tenían un tesoro. Guido Panerai, nieto del fundador, registró en 1916 la primera de una larga lista de patentes. El Radiomir serviría para dar luminiscencia a los instrumentos de avistamiento y las esferas. Ésto era esencial, ya que el principal cliente era la armada italiana.

Los submarinistas necesitaban relojes así, con cajas de gran tamaño, números e índices horarios luminiscentes, enganches desmontables, movimiento mecánico de cuerda manual Rolex y correa resistente al agua para llevar por encima del traje de inmersión.

No hace falta estar debajo del agua para llevar un Panerai. Ésto lo confirmó la firma en 1993, cuando lanzó su primera colección para la calle.

La gabardina

la lluvia inglesa tuvo la culpa. Empresarios textiles ingleses aficionados a la campiña y a la caza necesitaban un material que fuera ligero e impermeable. Hubo dos firmas que lo encontraron y ambas reivindican la invención. Una es Aquascutum, allá por 1850, pero la leyenda lo atribuye a Burberry, en 1879.

Ambas encontraron una solución: la gabardina, que era una tela con unos hilos tejidos de forma tan densa que repelían el agua. Con el tejido se fabricó una especie de abrigo con hebillas y bolsillos. El ejército inglés, muy ocupado en aquellos tiempos, vió la luz y se convirtió pronto en el principal cliente de estas firmas. A los soldados de la 1ª Guerra Mundial les gustaba tanto que lo llevaban cuando no estaban de servicio. Desde entonces, la calle se ha llenado de gabardinas. Las estrellas de Hollywood ayudaron a su difusión, convirtiéndolo en un clásico de cualquier armario.

Converse, las botas de baloncesto

Marquis Mills Converse fue el fundador de la firma que en 1917 inventó el calzado de baloncesto más popular del mundo. En realidad, él no lo sabía: sólo inventó una buena bota con suela de goma; el jugador Chuck Taylor las conoció en 1918, empezó a usarlas y las encajó en el mundo del deporte.

Aunque ha pasado casi un siglo, la esencia del calzado permanece inalterable. Por el camino ha ha habido variantes, pero siempre ha sido una bota para saltar y jugar con ella. El problema de los buenos diseños es que tienen vida propia. Los deportistas las sacaron a la calle y los curiosos comenzaron a utilizarlas aunque no tocaran una pelota. Así, Converse arrasó. En os 90 empezaron las variantes, ediciones limitadas y ejercicios de cobranding.

Las botas de agua Hunter

El norteamericano que creó esta firma escocesa no podía imaginarse en el siglo XIX que el nombre de su marca se conocería de Bilbao a Brooklyn. Y es que, al fin y al cabo, Hunter fabricaba botas de goma. En 1955 creó su pieza estrella: la wellie o bota de agua. El color original era el verde, por eso de ser una bota de campo. Las compraron desde pescadores hasta soldados, pasando por la familia real inglesa. No había fórmula mágica: eran simples botas de caucho vulcanizado que desempeñaban muy bien su función.

Gafas de sol Ray Ban

Su objetivo era sencillo: proteger del sol al ejército estadounidense. Durante la II Guerra Mundial, el general Mc Arthur fue el primer personaje en ser fotografiado llevándolas. Ray-Ban siempre insistió en tener la mejor tecnología para proteger los ojos de los rayos ultravioletas. El resultado fue esta gafa convexa, con patillas flexibles y color irregular. Si servían en plena guerra, qué no podrían hacer en tiempos de paz...

Tom Cruise tuvo la culpa. El actor llevaba estas gafas durante casi todo el metraje de Top Gun. No pudieron soñar con mejor campaña. Desde ese momento, y aunque antes nunca dejaron de usarse, se convirtieron en un objeto de moda.

Chanclas de playa

La inspiración no fue ni la playa ni el sol, sino Japón. El primer par de Hawaianas partía en 1962 del diseño de las zori, unas sandalias realizadas con granos de arroz compactos en la suela y tiras de colores. Siempre fue un calzado sencillo y democrático vendido en Brasil. Era el clásico regalo que traían tus amigos cuando viajaban a Rio de Janeiro.

En los 90 todo cambió. Famosos brasileños comenzaron a lucirlas con orgullo: ya no eran simples y baratas chanclas de playa. De Brasil saltaron a Hollywood, donde se revelaron cómodas y chic. Las calles se llenaron de chanclas.

Polo Lacoste

Es el polo por antonomasia y tiene nombre propio: L12.12. Fue creado en 1927 por René Lacoste, un tenista al que el uniforme de su época le resultaba incómodo. Le cortó las mangas y lo elaboró en algodón transpirable. La L viene de Lacoste; el 1 por su tela, algodón petit piqué; el 2 por el diseño de manga corta y el 12 fue elegido porque ésta es la versión que seleccionó Lacoste. Este deportista decidió comercializarlo en serie. A partir de ese momento, fue el uniforme de los tenistas.

Su aspecto limpio, su evocación del deporte y sus posibilidades permitieron que el polo saltase de las canchas a la calle. Al principio, las variantes vinieron dadas por el color. Aunque se asocia al estilo preppy (pijo universitario), es muy versátil.

viernes, mayo 27

Lecciones de optimismo

(Un extracto de la columna de Carlos Salas en el suplemento dominical de El Mundo publicada el 5 de octubre de 2008)

El director del suplemento norteamericano Saturday Review cayó gravemente enfermo en 1964 al regresar de un viaje al extranjero. Norman Cousins comenzó sintiendo dolores en todo el cuerpo, a lo que siguió la parálisis del cuello, los brazos, las manos, los dedos y las piernas. Los médicos del hospital determinaron que padecía una espondilitis anquilosante. Significaba que el tejido conjuntivo de la columna vertebral se estaba desintegrando.

Cousins preguntó a su facultativo qué posibilidades tenía de recuperarse y éste respondió que una entre 500. Le quedaban pocos meses para acabar hecho un guiñapo. Hasta entonces había dejado que los doctores hicieran su trabajo, pero llegó un momento en el que se puso a pensar. Recordó que había leído un libro de medicina donde se explicaba que el malfuncionamiento de algunas de sus glándulas vitales se podía deber a la influencia de las preocupaciones, es decir, a las emociones negativas. ¿Y qué pasa con las positivas? ¿Pueden activar de nuevo esas glándulas?

Elaboró un plan consistente en eliminar las medicaciones que podían rebajar su resistencia y, por supuesto, se programó darse todos los días una inmensa dosis de risa: pidió a un amigo que le enviara películas de humor y enseñó a una enfermera a operar un proyector para tal fin. La enfermera también le leía libros de chistes sin parar. Además, como había leído que la vitamina C combatía un gran número de enfermedades, Cousins empezó a administrarse, con ayuda de su médico, grandes dosis de ácido ascórbico. Y por último, cambió la cama de hospital por un hotel.

Poco a poco, fue recuperando la movilidad en todos sus miembros hasta poder regresar a su trabajo en horario completo. Cousins murió...26 años después. Dejó sus experiencias en un libro que se estudia en muchas facultades de medicina para analizar el efecto placebo, la autosugestión o cómo quieran, algo que ningún médico con dos dedos de frente rechazaría. Conclusión: "la voluntad de vivir no es una abstracción teórica sino una verdad fisiológica con características terapéuticas", dice Cousins en Anatomía de una enfermedad.

[...]

Está demostrado que si uno se muestra menos pesimista, se activan determinadas glándulas que producen las endorfinas, las cuales ayudan a salir del bache. Uno es más creativo, busca soluciones y arrostra los problemas con mejor cara.

Recomendaría [...] que abrieran el libro de Luis Rojas Marcos titulado La fuerza del optimismo. Como presidente de la red de Hospitales Públicos de Nueva York, este sevillano vivió los atentados a las Torres Gemelas y tendría motivos para decir que "este mundo es el peor de los posibles", convirtiéndose así en el antiPangloss. Pero al contrario: expone casos de personas que habían sufrido accidentes o enfermedades terribles y que confesaban sentirse felices cada vez que notaban una leve mejoría. Muy felices. Y éso les ayudaba a mejorar.

Uno puede estar más o menos endeudado, sufrir estragos económicos y bajar en la escala social. Vale. Pero comparen eso con Robert, un norteamericano que se había quedado paralítico por un accidente laboral. "Se sentía muy animado porque había ido controlando poco a poco su programa cotidiano en el hospital", dice Rojas Marcos. Disfrutaba de las pequeñas cosas de la vida como las visitas, un programa de tv o una comida. Y cuando Rojas Marcos le pidió que definiera su grado de felicidad entre 0 y 10, contestó que 8. Se sentía dichoso porque mantenía sus facultades mentales a pesar del percance.

[...]

jueves, mayo 26

Mujeres en la universidad

(Leído en una nota del periódico de la Universidad de Zaragoza. De ahí el centrarse en esta ciudad)

Hace 101 años se abrió la puerta de la mujer a la enseñanza. El 8 de marzo de 1910 Alfonso XIII firmó una Real Orden del Ministerio de Instrucción Pública que permitía el libre acceso a la mujer, aunque de forma lenta, al ámbito universitario. Las primeras que accedieron a las aulas eran mujeres inteligentes con brillantes expedientes académicos a sus espaldas y, por lo general, pertenecientes a familias acomodadas, pero su andadura no fue fácil: la universidad no las aceptaba.

Algunas tenían que disfrazarse de hombre, y otras, como cuenta en sus memorias María Dolores de Palacio, la primera mujer estudiante de la Universidad de Zaragoza de la que se tiene constancia, tenían que pasar el rato entre clase y clase en el cuarto de limpieza.

Entre las primeras mujeres que estudiaron en la Universidad de Zaragoza, y una de las más ilustres, estaba la lexicógrafa María Moliner, nacida en Paniza (Zaragoza). Se licenció en historia en 1921 con la nota máxima y Premio Extraordinario. Si algo hay que destacar de esta mujer es su "Diccionario del uso del español". Un texto de definiciones, sinónimos, expresiones, frases hechas y familias de palabras. Además, agregó una gramática y una sintaxis con numerosos ejemplos.

Otra insigne aragonesa que fue pionera en las aulas universitarias fue Amparo Poch, licenciada en medicina con matrículas de honor en todas las asignaturas. Su altruismo y actuación humanitaria tuvieron una especial manifestación en el exilio, primero en los campos de concentración franceses y después en Tolosa (Francia), donde dirigió el Hospital de Varsovia. Continuó con su labor en pro de los desheredados hasta su muerte, acaecida cuando se disponía a transladarse a Argelia para atender a los heridos de guerra en la lucha con Francia.

miércoles, mayo 25

Los 100 refranes de Brueghel

(Un curioso artículo de Azucena S. Mancebo leído en el Magazine del 14 de noviembre de 2010)

La socióloga Rosa María Ruiz Romero, en su estudio Reflexiones sobre el origen de los refranes, distingue entre dos tipos de proverbios: los que expresan verdades comunes a todos los seres humanos y los que hacen referencia a usos y costumbres concretas y locales, y en muchas ocasiones, temporales. Precisamente en los dichos populares -tanto universales como propios de su cultura- se inspiró el pintor holandés Peter Brueghel, el viejo (1525-1569), para realizar algunas de sus obras más emblemáticas, entre las que destaca "Los proverbios flamencos", de 1559.

En esta obra, conocida en origen como La capa azul por la escena central en la que una mujer cubre con un manto de este color a su marido y que simboliza la infidelidad, el gran genio de la pintura flamenca del sigle XVI recoge más de un centenar de refranes populares en su época. De esta forma, Brueghel escenifica temas recurrentes en su pintura: lo absurdo, la estupidez y la locura.

Alguno de estos dichos se han perdido con el tiempo; otros permanecen en el refranero popular. Aquí se recogen algunos de los que aparecen en la pintura:

- Sacar la escoba - Divertirse cuando el amo o el jefe están fuera.
- Estar casados bajo la escoba - Vivir juntos sin estar casados.
- Tener el tejado lleno de tartas - Se dice de una persona que vive por encima de sus posibilidades.
- Disparar una flecha detrás de otra - Expresión usada para hacer ver que se repite una acción un tanto estúpida.
- Deja al menos un huevo en el nido - Hay que ahorrar por si llegan tiempos de vacas flacas.
- Cuando la puerta se deja abierta, los cerdos corren a por el maíz - Las imprudencias se pagan.
- Tender la capa al viento más fuerte - Algo así como ponerse al sol que más calienta.
- Mirar a la cigüeña - Perder el tiempo.
- Matar dos moscas de un solo tiro - Equivale al español: matar dos pájaros de un tiro.
- Lanzar las plumas al viento - Esforzarse infructuosamente.
- Quemar la propia casa para calentarse con las brasas - Hacer algo exagerado para lograr un resultado mínimo.
- No hay humo sin fuego - Equivalente al español "cuando el rio suena, agua lleva".
- Un buen soldado no teme al fuego - No por mucho madrugar, amanece más temprano.
- El miedo hace que una vieja corra - Se usa cuando alguien se da cuenta de que un acontecimiento inesperado puede despertar cualidades insospechadas.
- Tener un incendio en el trasero - Es como el español "ser un culo de mal asiento".
- Las boñigas de los caballos no son higos - En español, "no es oro todo lo que reluce".
- Cuando un ciego guía al otro, ambos caen en la zanja" - No tiene sentido dejarse guiar por un ignorante.
- El viaje no ha terminado si aún ves la iglesia y el campanario - Es un consejo como el del "las cosas bien hechas bien parecen".
- Mantén un ojo puesto en la vela - Más o menos como "mantener los ojos bien abiertos".
- Es bueno ir hacia donde sopla el viento - Adaptarse a lo que más le conviene a uno.
- Cagarse en la horca - No dejarse desanimar por una sanción.
- No estar hecho para cuidar gansos ni polluelos - Como "zapatero a tus zapatos".
- Por alguna razón, los gansos van descalzos - Todo tiene una razón de ser.
- Ver a los osos bailar - Estar hambriento.
- Tirar los pantalones en las ortigas - Descartar algo sin saber si lo vas a necesitar luego.
- Una pared agrietada será pronto una ruina - Es similar a "lo que mal empieza, mal termina".
- Dos defecan a través del mismo agujero - Aunque más escatológico, significa algo así como "ser uña y carne".
- Como un armario colgado de un agujero - Se refiere a que algo es muy evidente.
- Besar el anillo de una puerta - No ser una persona sincera.
- Caer de la vaca sobre el trasero - Alguien ha llegado a un lugar en un mal momento o en una época de crisis.
- Jugar en la picota - Se usaba esta expresión cuando se quería llamar la atención sobre los defectos de alguien.
- Afeitar a un tonto sin espuma - Habla de la facilidad con la que se puede engañar a determinadas personas.
- Dos cabezas bajo el mismo sombrero - Los tontos siempre se rodean de tontos.
- Tener dolor de muelas detrás de las orejas - Se dice de quien finge alguna dolencia o enfermedad.
- Donde cuelga el orinal - Hace referencia a algo que es lo opuesto de lo que debería ser.
- Depender de las cartas - Puede equipararse a "es cuestión de suerte".
- Los tontos consiguen las mejores cartas - Se usa en los mismos casos que "todos los tontos tienen suerte".
- Llevar a todos por la nariz - Convencer, llevar a alguien a su terreno.
- Mirar entre los dedos - Hacer la vista gorda; ser indulgente.
- Allí cuelga un cuchillo - Se usaba para lanzar un reto.
- Cagarse en el mundo - A una persona todo le importa un comino.
- El arenque no se fríe en la plancha - Se usa cuando las cosas no marchan como estaba previsto.
- Tener una tarta en la cabeza - Se refiere a alguien que no es muy afortunado.
- Freír todo el arenque para coger las huevas - Matar moscas a cañonazos.
- Caerse sobre las cenizas entre dos sillas - Ser muy indeciso.
- Encontrar el perro en la despensa - Ser demasiado tarde para poner un remedio.
- Bajo el signo de las tijeras - Se usaba para avisar de un posible engaño.
- Masticar siempre el mismo hueso - Repetir muchas veces lo mismo. Parecido al "y dale la burra al trigo" o "dale Perico al torno".
- Contar los pollos antes de tiempo - No por mucho madrugar amanece más temprano.
- Ir a mear a la luna - Perder el tiempo en una empresa insignificante.
- Confesarse al diablo - Lo hace el que revela los secretos a quien no debe.
- El que susurra por los oidos - El que se va de la lengua.
- La zorra y la grulla cenan juntos - Similar a "por el interés te quiero, Andrés".
- Pescar detrás de la red - Perder una oportunidad.
- Tirar el dinero al agua - Ser un derrochador.
- El pez grande se come al chico - El mismo que en español.
- No soportar que el sol brille sobre el agua - Se refiere a las personas envidiosas.
- Nadar contra corriente - Ir contra la mayoría.
- Coger una anguila por la cola - Emprender una tarea complicada.
- Las mejores tiras siempre están cortadas con cuero ajeno - Hay que aprovecharse del trabajo ajeno.
- Estar suspendido entre el cielo y la tierra - Encontrarse entre la espada y la pared.
- Coger el huevo de la gallina pero dejar el de la oca - Se usaba cuando alguien había tomado la decisión errónea.
- Uno no ve en el horno a alguien a menos que ya haya estado dentro - Se aplica para afirmar que el buscar defectos en otros es signo de que ya se tienen.
- Ser peregrino en su propia luz - Estar orgulloso de uno mismo.
- Poner una barba falsa a Dios - Ser un hipócrita.
- Sentarse sobre carbones ardiendo - Ser un "culo inquieto".
- No se puede coger el asado mientras da vueltas - No se puede estar en misa y repicando.
- La carne debe estar el asador mientras el fuego quema - Cada cosa tiene su sitio.
- Hay que limpiar la carne antes de asarla - Tener cuidado con aquello en lo que queremos triunfar.
- Dos perros no suelen compartir el mismo hueso - Hace referencia a las personas que discuten por un mismo tema.
- Cortar el vientre de un cerdo - Se usa cuando alguien no puede deshacer lo hecho.
- Dar una vela al diablo - Se dice del que adula a todo el mundo.
- Llevar la luz en un cesto durante el día - Malgastar el tiempo.
- Unos esquilan ovejas y otros cerdos - Esto es, unos nacen con estrella y otros estrellados.
- Cubrir al marido con una capa azul - Es un símbolo de infidelidad.
- Poner el cascabel al gato - Hace referencia al esfuerzo que supone para los débiles tomar decisiones.
- Darse con la cabeza contra un muro - Intentar conseguir lo que parece imposible.
- La puerca tira del tapón - Los descuidos traen malas consecuencias.
- ¿Soldado o campesino? - Se pregunta a alguien que ni come ni deja comer.
- Tener el agua en una mano y el fuego en otra - "A hombre de dos caras, hombre de buena espalda".
- Morder un pilar de una iglesia - Similar a "morder la mano que te da de comer".
- Atar el diablo a un cojín - la cabezonería lo puede todo.
- Un pie calzado y otro descalzo - En la medida está la virtud.
- Uno enrolla en la rueca lo que otro hila - Los dos cotillean.
- El perro negro no se mete entre dos mujeres - Un dicho machista que hace referencia a lo habladoras que son las mujeres.
- Ser como pinzas en un cerdo - Hace referencia a las cosas inútiles.
- Lanzar rosas a los cerdos - Muy similar al español "echar perlas a los cerdos".
- Girar el mundo en su pulgar - Ser muy afortunado.
- Tirar de la más larga - Lo hace el que intenta sacar ventajas de todo.
- Bostezar contra el horno - Intentar más de lo que se puede lograr.
- Caer en la canasta - En español sería "caer en saco roto".
- No poder alcanzar dos barras de pan - No ser capaz de llegar a fin de mes.
- Un raspador sin mango - Un inútil.
- El que encuentra, halla - El mismo en español.
- Buscar el hacha - Buscar una excusa.
- El que derrama sopa, no puede recogerla toda - Igual que "a lo hecho, pecho".
- Poner palos en las ruedas - Poner obstáculos a otro cuando intenta hacer algo.
- Agacharse para triunfar - Pasar por el aro.
- Cuando el ternero se ahoga, tú llenas el pozo - Se usa como "a buenas horas, mangas verdes".
- Paciente como un cordero - En España se usa "paciente como el santo Job".

martes, mayo 24

¿Cambia Internet nuestro cerebro?

(La columna de Pablo Rodríguez Suanzes en el suplemento económico de El Mundo del 20 de febrero)

A mediados de diciembre, la Petit Claudine transladó a la blogosfera española un debate iniciado, como siempre, en el mundo anglosajón sobre "¿Qué le está haciendo Internet a tu cerebro?". El iniciador del debate fue Nicholas Carr, quien en verano de 2008 publicó en "The Atlantic" el provicador ensayo ¿Nos está volviendo estúpidos Google?. Su tesis es que el uso de la Red está alterando nuestra forma de leer, favoreciendo cierta capacidad de hacer varias tareas a la vez, pero limitando nuestra capacidad de concentración o de leer escritos largos o densos. E incluso libros.

Big Thing entrevistó hace poco a Carr, quien analizó "tecnologías intelectuales" que han cambiado nuestra forma de comprender el mundo, como los mapas, el reloj o el libro, pero también cómo se adapta nuestro cerebro a estas herramientas (www.bigthink.com/ideas/26561). Más recientemente, L. Buchanan ha recogido en la revista Inc el trabajo realizado por Saras Sarasvathy, profesor de la Universidad de Virginia, sobre la forma de pensar de los grandes emprendedores (www.inc.com). Lo principal, dice, es el "razonamiento eficaz": no tener metas fijas por adelantado, sino evolucionar e improvisar en función de los acontecimientos.

No todo el mundo está convencido de la capacidad de internet de cambiar nuestro comportamiento o nuestras mentes. Malcolm Gladwell escribió en The New Yorker, en octubre, "Cambio pequeño. La revolución no será twiteada"; texto que en estos días, tras la revolución árabe, ha circulado como la espuma. En él sostiene que los lazos creados en los social media son más débiles de lo que parece. Desde una visión totalmente diferente, Garry Kasparov, en The New York Review of books, analiza el futuro de la mente tras la evolución de las máquinas.

lunes, mayo 23

¿Qúe hacemos con un sonámbulo?

(Leído en el Magazine del 7 de noviembre de 2010)

Un estudio de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria afirma que un 10% de la población tiene problemas para conciliar el sueño y el 25% declara que se despierta en repetidas ocasiones a lo largo de la noche. El porcentaje de aquellos que se levantan dormidos, es decir, de los que padecen sonambulismo, es del 15%. Alrededor de este mal giran multitud de mitos que la revista ciéntifica Molecular Psychiatry desmintió hace unos meses.

Así, y al contrario de la creencia popular, conviene despertar al sonámbulo, ya que corre verdadero riesgo de chocar contra cualquier cosa que se encuentre en el camino. En cualquier caso, hay que seguirlo para protegerlo, y, si no vuelve a la cama solo (normalemente lo hacen), hay que conducirlos a ella.

Para intentar evitarlo, hay que acostarse y levantarse todos los días a la misma hora. Hay que acostarse relajado, evitando el estrés y la exaltación. La habitación tiene que estar a una temperatura suave, sin ruidos ni luz.

Y por si acaso, antes de acostarse hay que apartar todos los posibles obtáculos, por si acaso...

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domingo, mayo 22

Siete clases de españoles

(Leído en la columna de Miguel Ángel Mellado en la Crónica de El Mundo del 17 de abril)

En 1904, el gran Pío Baroja dividió a los españoles en siete categorías: "1. Los que no saben; 2. Los que no quieren saber; 3. Los que odian el saber; 4. Los que sufren por no saber; 5. Los que aparentan que saben; 6. Los que triunfan sin saber; 7. Los que viven gracias a que los demás no saben. Éstos últimos se hacen llamar políticos y, a veces, hasta intelectuales".

sábado, mayo 21

Egipto: una incógnita -también- económica

(Leído en la columna de Pablo Rodríguez Suanzes en el suplemento económico de El Mundo del 13 de febrero)

La dimisión de Hosni Mubarak, tras semanas de protesta en las calles de El Cairo o Alejandría, ha abierto nuevas incógnitas sobre el futuro de Egipto. Un cambio político es imperioso, pero una revolución económica es, si cabe, igual de impresdincible. Hernando de Soto, director del Instituto Libertad y Democracia (www.ild.org.pe), publicó el pasado día 3 un artículo del Wall Street Journal destacando, por ejemplo, que "la economía sumergida de Egipto es la mayor empleadora de la nación. El sector privado legal da trabajo a 6,8 millones de personas y el sector público a 5.900.000, mientras que 9,6 millones de personas trabajaban en el sector extralegal".

Si esa cifra es preocupante, lo es más el hecho de que el 92% de los egipcios no tiene documentos que certifiquen sus propiedades. Tienen casas, pero no pueden demostrarlo legalmente, lo que lleva a De Soto a hablar de "Apartheid económico egipcio". Estos riesgos, a todas luces excesivos, hacen que la confianza sea un serio problema. I. Bohnet, B. Herrmann, M. Al-Ississ, A. Robbett, K. Al-Yahia y R. Zeckhauuser publicaron hace unos meses un estudio titulado La elasticidad de la confianza: Cómo promover la confianza en el Medio Oriente árabe y EEUU, analizando algunos de estos desafíos.

Uno de los grandes problemas de Egipto es la corrupción. Un estudio del Centro de estudios políticos y estratégicos Al-Ahram señala que "el 47% de las pymes egipcias se ven obligadas a sobornar a empleados del gobierno para obtener licencias y evitar multas". Global Financial Integrity estima en 6.000 millones anuales las pérdidas causadas por la corrupción en Egipto cada año. Una de las causas, como apunta Lawrence Rosen, quizá sea que el concepto de corrupción árabe es muy diferente al occidental.

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viernes, mayo 20

Un poco de historia de Haiti

(Leído en las cartas que Ansón publica todos los domingos en El Mundo. Aunque no es historia reciente, me ha parecido curiosa la forma de resumir en un puñado de líneas el comienzo de un país)

Con motivo de la aventura de Toussaint Louverture, que era hijo del jefe de una tribu de Dahomey, y alarmado por la revuelta de los negros y el frenesí del vudú, Napoleón el Grande envió a Haití a 25.000 veteranos del Rin al mando de su cuñado Leclerc, primero, y de Rochambeau, después. El esclavo Dessalines, al frente del ejército de ébano, hizo capitular por primera vez en la historia (1803) a los mejores soldados de Napoleón. "Para extender el acta de soberanía -dijo- deberíamos tener la piel de un blanco como pergamino, su cráneo por tintero, su sangre como tinta y un sable por pluma".

Nombrado emperador en loor de multitud, ciñó la corona durante dos años. Sus soldados se lanzaron a la rebelión en 1806 y lo asesinaron. Sobre el cuerpo destrozado del emperador de ébano sólo vino a llorar su extraña amante loca, Defilée. Pero Dessaline sería ya para siempre el símbolo de la libertad negra en América. Uno de sus sucesores, Henry Christophe, se proclamó rey y gobernó durante tres lustros una parte de Haití. Fue un hombre muy inteligente y construyó con tenacidad faraónica una soberbia fortaleza a mil metros sobre el mar. Quiso clavar el viento contra el cielo y allí dejó para siempre, labrada en roca y en sangre, la íntima altivez del alma negra. Acosado por los revolucionario, como amaba la ostentación, se pegó un tiro con una bala de oro.

jueves, mayo 19

Cafés con piernas

(Leído en la columna de Isabel Coixet en el suplemento DOM, y con un par de cosas de la wikipedia)

Un café con piernas es un tipo de cafetería característico de Chile, donde mujeres en ropa interior sirven café, tés y zumos pero no alcohol. Los hay de varias clases, desde los más recatados, como los de la cadena Haití o Caribe, donde las chicas llevan minifalda o escote, hasta los de la calle Rosal, donde las camareras van vestidas con tangas y sucintos sujetadores. El concepto es un invento totalmente chileno y algunos dicen que ir a un café con piernas es la única cosa verdaderamente genuina que se puede hacer en Santiago de Chile, además de visitar una de las casas de Pablo Neruda.

El café con piernas original se llama Barón Rojo, y una leyenda urbana dice que que cada día hay un minuto de oro, cuando las chicas se desnudan totalmente. También se dice que más de uno se ha muerto de un infarto, no de ver a la chicas, sino de tomar incontables cafés esperando al minuto de oro.

Su nombre parece deberse a que en la fachada del local, por lo general de vidrio ahumado o una especie de biombo, se protege la identidad de los clientes que se encuentren adentro frente a los transeúntes, y solo se deja un espacio en la parte inferior, por lo cual se ven las piernas de las mujeres que sirven el café. Esto supuestamente es por la legislación.

miércoles, mayo 18

Nueva York, salvada in extremis en los años 70

(Un artículo de P.P. publicado en 2010 en el suplemento económico de El Mundo, desde Washington. Cuenta como la ciudad norteamericana estuvo al borde de la quiebra en tiempos de Ford)

"No voy a echarle la culpa al pueblo de Nueva York, pero si voy a echársela a todos los que les mintieron". Así declaró el entonces presidente Gerald Ford, el 29 de octubre de 1975, su decisión de no rescatar a la mayor ciudad del país, cuyo acceso al crédito estaba cerrado. Ford fue más lejos, al decir que "la gente de este país (...) no caerá víctima del pánico cuando unos pocos funcionarios desesperados de Nueva York traten de librarse del pago de la hipoteca".

Ese discurso es un ejemplo de error político. Al día siguiente, la primera página del tabloide New York Daily News declaraba: "Ford a la ciudad: 'Aguantaos'". Y dos meses después, Ford autorizaba una serie de créditos de emergencia del Gobierno Federal -el equivalente a la Administración Central española- a Nueva York, pese a las admoniciones de su secretario del Tesoro, William Simon, que argüía que eso implicaba nacionalizar la deuda local.

Pero el presidente ya había perdido la partida. A todos los niveles. Su popularidad en Nueva York se había desplomado y, como él mismo admitió dos años después, su lentitud en rescatar a Nueva York le costó las elecciones de 1976, en las que ese estado apoyó al demócrata Jimmy Carter. Desde entonces, Nueva York sólo ha votado en una ocasión -en 1984- por un presidente republicano.

Pero la figura principal del rescate no fue Ford, sino Felix Rohatyn, el principal socio de la boutique de la banca de inversión Lazard Frères, hoy Lazard a secas, una de las entidades con más solera de Wall Street. Rohatyn se hizo cargo de la Corporación Municipal de Asistencia de Nueva York (MAC, según sus siglas en inglés) y estruturó un sistema de emisión de bonos en los que éstos estaban garantizados por la recaudación del impuesto sobre las ventas (una especie de IVA) de la ciudad.

Entretanto, los sindicatos que controlaban el sistema de educación y la Administración tuvieron que aceptar recortes de privilegios, y el Ayuntamiento pegó un tajo a sus programas sociales.

Nueva York, así, escapó a la quiebra. Pero la ciudad, que ya estaba en crisis, cayó en un caos de delincuencia y decadencia del que tardó una década en recuperarse.

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martes, mayo 17

Carroñeros

(De Gonzalo Sánchez-Terán, en la sección del XLSemanal Cartas desde África, publicada el 30 de septiembre de 2007)

Francia comenzó la invasión de lo que hoy es el Chad en el año 1900, 15 después de que la nauseabunda lonja de la Conferencia de Berlín le otorgara el derecho a sojuzgar pueblos e imperios que ningún francés había hollado. Entre 1900 y 1920 el Chad, fue oficialmente un territorio militar administrado por el Ejército. Durante este periodo se instituyeron los trabajos forzados: miles de jóvenes fueron enviados a morir en la construcción del ferrocarril Congo-Océano. París dividió el Chad entre una 'región útil', el sur animista, donde se impuso el monocultivo del algodón y las aldeas fueron obligadas a pagar impuestos para financiar la colonia, y otra inútil, el norte, donde los antiguos sultanatos musulmanes fueron aplastados y empobrecidos. Al llegar la independencia, tras seis décadas al mando, los blancos dejaban un país enconado, sin apenas infraestructuras y con un único licenciado universitario.

Desde entonces, hasta hoy, Francia ha continuado disponiendo quién es el cómitre de esta tierra malhadada. Envió tropas para mantener en el poder al primer presidente, Ngarta Tombalbaye, mientras su régimen se iba haciendo cada vez más criminal y paranoico. A partir de 1982, Mitterrand sostuvo con las armas a Hissein Habré, un tirano despiadado que en estos momentos aguarda en Senegal a ser juzgado por crímenes contra la humanidad. En 1990, el que había sido durante años comandante en jefe del Ejército de Habré, Idriss Déby, gracias al apoyo de los servicios de inteligencia franceses y el dinero de Libia, toma N'djamena. Con un poder omnímodo construido sobre los alaridos de sus armas y los dólares del petróleo que emplea para enriquecerse, comprar adversarios y engordar su arsenal, Déby sigue contando con el sostén de los destacamentos franceses desplegados en el Chad, que aseguran su pervivencia y al mismo tiempo la del conflicto.

En todo esto pensaba mientras el militar francés, vestido de civil, pulcro y untuoso, al frente de una misión de la Unión Europea, nos anunciaba aquí, en Goz Beida, el envío inminente de fuerzas de paz para salvaguardar los campos de refugiados y desplazados. Dijo que los primeros soldados llegarán en noviembre. Perfecto. Lo que le costó confesar es que la mayor parte de las tropas serán francesas, y lo que se negó a comentar es que una fuerza de paz liderada por Francia, un país que apoya a sangre y a fuego al dictador chadiano, no puede ser considerada neutral ni por los rebeldes ni por todas las tribus que se oponen a Idriss Déby. Francia, bajo bandera europea, acude a proteger a los campesinos, pero también al dictador, que es en buena medida culpable de la guerra que padecen y de la miseria en la que viven.

Siglo y cuarto después seguimos los mismos sentados alrededor de la mesa en la Conferencia de Berlín: poco ha cambiado, sólo que China ha reclamado su silla.

lunes, mayo 16

Huevos frescos

(Una respuesta de José Ignacio Arranz en el Magazine del 14 de noviembre de 2010 ante la pregunta de un lector)

¿Sirve el método de introducir el huevo en el agua para saber si está fresco o no?

Tiene su fundamento, pero no es un procedimiento que, por sí solo, resulte suficiente para precisar la frescura del huevo. Industrialmente se establece midiendo la altura de la cámara de aire en el ovoscopio, así como las unidades Haugh.

El huevo fecundado es un ser vivo. El huevo sin fecundar, destinado al consumo, conserva atributos de estructura viva, y, entre ellos, la importante presencia de agua en su composición (más del 80% de la clara). Agua que, a partir del momento de la puesta y por la porosidad de la cáscara, se evapora al exterior. Las estructuras internas del huevo inician una deshidratación progresiva, el aire va substituyendo al agua y ocupando un volumen creciente en la cámara de aire del huevo, casi virtual en el fresco.

Esa cámara se comporta como un flotador interno en un de los polos del huevo. Cuanto más tiempo transcurre desde la puesta, mayor es la deshidratación, mayor el volumen del aire en la cáscara, mayor la capacidad de flotación y menor la frescura. Lo constatamos en el huevo crudo, aunque al pelar un cocido también comprobaremos en la amplitud de la cámara la frescura del mismo.

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domingo, mayo 15

Barolo, la ruta del "rey del vino" II

(Y sigue...)

En Brunate, debajo de La Morra, salta a la vista una explosión de color que rompe la uniformidad de las viñas. Es una pequeña capilla rural construida en 1914 como refugio para los campesinos en caso de tormenta. Hoy se la conoce como Barolo Chapel. Su exterior ha sido decorado por el artista norteamericano Sol LeWitt y su interior por el inglés David Tremlett. El encargo fue hecho en 1997 por los hermanos Ceretto, propietarios de las bodegas de su nombre en Castiglione Falletto. Esta familia, que va por la tercera generación en la producción de barolo, apuesta por la unión entre enología y arte. Un gran cubo de cristal transparente hincado en la tierra que sirve de puerta de entrada en su bodega simboliza ese matrimonio. Los Ceretto también consideran la gastronomía una prolongación de la vitivinicultura. En la cercana ciudad de Alba, capital mundial de la trufa blanca, su restaurante Piazza Duomo y su chef Enricco Crippa, han merecido una estrella Michelín.

Serralunga d'Alba es, en cierto modo, el símbolo del barolo. Lo es por estar en el centro de la zona, porque su castillo de base muy estrecha y torres muy altas es visible desde todas partes y porque la calidad de la tierra es excepcional. Allí está Fontanafredda, una de las mayores bodegas y de las pocas que no son de propiedad familiar. Esta explotación tiene su origen en el regalo de unas tierras que hizo Vittorio Emanuele II a su esposa morganática Rosa Vercellin, la Bella Rosin, y a su hijo que inició en 1878 el cultivo de los viñedos que parecen un anfiteatro ante el pueblo. En sus instalaciones, en medio de un pequeño parque por el que pasean altivos los pavos reales, está Villa Reale, con habitaciones para visitantes excelentes y un restaurante, unn hotel, un centro de congresos y una tienda. Las bodegas, muy extensas, están excavadas en la colina.

En el pueblo, merece una visita el restaurante Cascina Schiavenza, al pie del castillo, creado en 1997 por dos hermanas, Enrica y Maura, y por el marido de ésta, como prolongación de la bodega que inició en 1956 la generación anterior. De su carta destaca la battuta de fassone, la carne cruda picada con cuchillo típica de la zona, y los raviolis al plin, siendo el plin el pellizco que cierra la pasta.

En Monforte, la música se suma a la enogastronomía, en un auditorio al aire libre dedicado al pianista polaco Mieczyslaw Horszowski. En Cherasco, donde se conjugan el románico y el barroco, las antiguedades comparten protagonismo con el vino en un mercado que se repite varias veces al año. Es además una de las capitales italianas de la cría de caracoles, lo que se refleja en las cartas de sus restaurantes.

Otros vinos nacen en la zona, como nebbiolo, dolcetto, barbera, verduno palaverga o dogliani. En estos días ha comenzado la vendimia, pero el barolo aún necesita el abrazo de la niebla.

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sábado, mayo 14

Barolo, la ruta del "rey del vino" I

(Leído en el Dominical de hace unos meses en el que cuenta un recorrido por uno de esos rincones maravillosos que tiene Italia. En este caso, del Piamonte)


Faltan todavía algunas semanas para la vendimia en los viñedos que se extienden por las suaves colinas piamontesas de la Langa y el Barolo. La uva nebbiolo, de la que nace uno de los caldos italianos mejores y más apreciados, es remolona.


Alcanza el punto máximo de maduración con las nieblas otoñales, a mediados de octubre. De ahí, de nebbia, quizá viene su nombre. O a lo mejor es el velo nebuloso que cubre los granos como si fuera escarcha lo que bautiza a esta uva. Lo que sí es cierto es que necesita un terreno soleado, protegido de las heladas y de los fríos primaverales. La nieve está a la vista, pero suficientemente lejos.


Once pueblos forman la zona de origen del barolo, pequeños, a poca distancia, unidos por carreteras estrechas pero bien cuidadas, y casi siempre todos a la vista. Son pueblos de calles sinuosas, encaramados a un castillo que los corona y hace de atalaya, desde el que admirar el paisaje sabio y antiguo de los viñedos pulcramente ordenados siguiendo las ondulaciones de un terreno benévolo, en el que nada o casi nada, agrede a la vista. Son pueblos cargados de historia y de cultura de la tierra, donde toda la actividad agrícola se sigue haciendo en familia.


Merece la pena iniciar la ruta en el lugar donde nació este caldo que le dió su nombre. Las bodegas del castillo reconstruido de Barolo lo alumbraron a principios del siglo XIX gracias a Giulia Colbert, esposa del marqués Carlo Tancredo Falletti. La marquesa impuso su vino a la corte de los Saboya enviando a Turín, al rey Carlo Alberto, una recua de 325 carros cargados con una bota cada uno para cada día del año, a excepción de los cuarenta días de ayuno cuaresmal. Así el barolo pasó a considerarse "el rey de los vinos y el vino de los reyes".


Las bodegas del castillo albergan la Enoteca Regionale del Barolo, un centro de exposición, degustación y venta que agrupa a los cosecheros. El restaurante Locanda del Borgo Antico, a cargo de Massimo Camia, tiene una de las varias estrellas michelín repartidas por la zona.

Después de la marquesa, un conde se encargó de mejorar el caldo. Fue Camilo Benso, conde de Cavour, padre de la unidad de Italia. Su familia era propietaria de un castillo y unas tierras en el pueblo de Grinzane. Cavour quería convertir el barolo en un gran vino "al estilo de Burdeos", la máxima aspiración vitivinícola de la época, de modo que se trajo al enólogo francés Louis Oudart. El castillo, construido alrededor de una torre cuadrada central del siglo XI, aparece hoy como una impresionante mole trapezoidal. El pueblo da nombre al premio literario Grinzane Cavour, creado en 1982, cuya ceremonia de entrega tiene lugar en el castillo.

Desde aquí y pasando por Roddi, una carretera secundaria lleva a Verduno, excelente mirador sobre el valle del Tánaro. La iglesia y el castillo, de mediados del siglo XVIII, tienen el estilo creado por Filippo Juvarra, el arquitecto de los Saboya que después proyectó el madrileño Palacio Real. El rey Carlo Alberto adquirió el castillo en 1838 para hacer una explotación agrícola, aunque al final optó por Pollenzo, donde construyó un edificio neogótico que es ahora la sede de la Universidad de las Ciencias Gastronómicas, promovida por el movimiento "Comida Lenta", nacido en la vecina ciudad de Bra.

La familia Burlotto compró el castillo en 1909y en 1953 a la producción de vino se le añadió la actividad hotelera, con unas habitaciones que conservan la decoración y los muebles de la época, repartidas entre el castillo, la antigua casa del guarda y la casa de huéspedes, a las que se llega cruzando un hermoso y tranquilo jardín. Las hermanas Lisetta y Gabriela Burlotto se ocupan del hotel; sus maridos, de la producción de vino; y las hijas, del restaurante. La abuela ocupa su lugar en el luminoso vestíbulo-salón y una cuarta generación ya hace acto de presencia desde su cochecito de bebé.

De Verduno, la carretera lleva a La Morra. La plaza del municipio ofrece otro gran mirador panorámico con los Alpes al fondo. A un lado, un castillo medieval reestructurado ha sido uno de los restaurantes pioneros en la difusión de la tradición gastronómica de la zona. Del Belvedere son famosos su paté de faisán con trufa blanca: el uovo in pasta (un huevo dentro de un ravioli), también con trufa blanca, o el risoto al barolo. De dimensiones mucho más reducidas, pero interesante por las propuestas tanto tradicionales como atrevidas de Franco Gioelli, es la Osteria Veglio, en la pedanía de la Annunziata. En su comedor, con techo de arcos de ladrillo o en su terraza con vistas sobre los viñedos, se pueden degustar platos tan poco habituales como los ravioli servidos sobre una servilleta.

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viernes, mayo 13

La matanza de Katyn

(Leído en la columna de Juan Manuel de Prada del XLSemanal del 1 de noviembre de 2009)

Se ha estrenado, con dos años de retraso y relegada a las salas de menor relumbrón, Katyn, la película dirigida por el veterano maestro Andrzej Wajda sobre la masacre ordenada por Stalin y perpetrada en el bosque que presta su título a la película, a escasos kilómetros de la ciudad rusa de Smolensko. La matanza de Katyn, uno de los episodios más turbios y estremecedores de la historia contemporánea, fue consecuencia directa de aquel oprobioso pacto germano-soviético que, allá por septiembre de 1939, impulsó a las dos potencias militares más voraces de la época a invadir y repartirse Polonia. Al este del país, miles de oficiales del ejército polaco fueron apresados por los invasores soviéticos e internados en campos de concentración, cuya población fue aumentando en los meses sucesivos con la incorporación de policías, intelectuales y sacerdotes, hasta alcanzar una cifra aproximada de 22.000 prisioneros.

En marzo de 1940, Stalin autorizó al temible Beria, jefe de la NKVD, la policía secreta soviética, para que dispusiera la ejecución de tan abultado contingente humano; y Beria, que ya había sido el encargado de cumplir los designios del `padrecito´ Stalin durante la época de la Gran Purga (1936-1938), y que contaba con la `experiencia piloto´ en fusilamientos masivos de Paracuellos (también diseñada por la NKVD, con la anuencia del gobierno republicano español), se puso de inmediato manos a la obra. Los prisioneros fueron conducidos en camiones al bosque de Katyn, donde se habían excavado grandes fosas, y ejecutados allí mismo, o en mataderos dispuestos a tal efecto en lugares próximos, de un tiro en la nuca, en estajanovistas jornadas que se extendieron desde el amanecer hasta el crepúsculo. En abril de 1943, cuando la amistad germano-soviética ya era historia, soldados de la Wehrmacht descubrieron una de estas fosas; y de inmediato los servicios de propaganda de Goebbels difundieron al mundo imágenes espeluznantes de los cadáveres que allí se hacinaban; pero el área de Smolensko fue pronto recuperada por el Ejército Rojo, que avanzaba imparable hacia Berlín, y la Unión Soviética no reconoció la autoría de la masacre (incluso la imputó a Alemania, en un birlibirloque inverosímil), ante el silencio cómplice de las potencias aliadas. Hubo que esperar hasta 1990 para que un gobernante soviético –Gorbachov– reconociera la ponzoñosa verdad de lo ocurrido en los bosques de Katyn; aunque todavía los documentos secretos que la atestiguan no han sido desclasificados, pese a los constantes requerimientos de las autoridades polacas.

Podemos imaginarnos, pues, lo que la masacre de Katyn significa en la memoria colectiva del pueblo polaco. Wajda, el director de la película, es además hijo de uno de aquellos oficiales salvajemente ejecutados de un tiro en la nuca. Quizá por ello sorprende más que su película esté tan limpia de odio, tan desinfectada de ese regodeo en el resentimiento con que suelen rodearse tantos ajustes de cuentas con la historia; y también tan liberada de morralla ideológica. Wajda no es un ideólogo, sino un verdadero artista; y, como a todo verdadero artista, le interesa mucho más el dolor de sus criaturas que la utilización biliosa de ese dolor. Por eso Katyn no pierde ni un minuto en la caracterización grosera de los soviéticos como `archivillanos´, ni en alegatos ideológicos o nacionalistas que puedan enardecer a su público, sino que desde la primera secuencia fija su atención en las víctimas inocentes de la masacre, tanto en quienes fueron tachados con una bala del libro de la vida como en quienes se quedaron huérfanos de su compañía, penando su ausencia durante el resto de su andadura terrenal. Ese homenaje ensimismado, amoroso, despojado de efectismos, al dolor de los inocentes alcanza cumbres desgarradoras (es imposible contemplar la secuencia final sin sentir que la garganta se nos atora, como abrazada por un manojo de ortigas); pero, en medio de tanto horror, hay siempre una mirada enaltecedora, trascendente, que abraza el dolor de los inocentes. Y esa mirada es divina; es la mirada de un Dios que baja de la cruz y se funde con los cuerpos de esos jóvenes polacos que son arrojados como fardos a una fosa, y que entre sus dedos, sacudidos por el temblor de la agonía, desgranan las cuentas de un rosario. Wajda ha hecho una película llena de cielo, una película religiosa en el sentido más hondo de la palabra, anegada de amor hacia las víctimas y de perdón hacia los verdugos. Y nada más natural que en nuestro país, anegado de odio, la hayan relegado a las salas de menor relumbrón, después de postergar su estreno.

jueves, mayo 12

Tampere, ciudad de los mil lagos

(Extraído de la revista Eccus de octubre de 2010. En esta ciudad pasé uno de los años más peculiares de mi vida, cuando me fui a conocer otro país y acabé descubriendo otro planeta)

[...] El encanto de esta ciudad es indiscutible, sobre todo porque se diferencia de cualquier otra ciudad europea que pueda visitar. Su origen data del año 1779, cuando la fundó el rey Gustavo III de Suecia. Pero no fue hasta el siglo XIX cuando se convirtió en una potencia industrial. El río Tammerkoski se apunta como origen de su desarrollo, y en torno a él proliferó todo lo necesario para albergar a las numerosas industrias que aprovecharon su fuerza para convertirse en potencias comerciales.

Turísticamente este río también es la causa de la sorpresa que causa la ciudad. Tampere se distribuye a ambos lados del río, y en cada una de sus orillas pueden apreciarse aún las múltiples fábricas que se establecieron en sus márgenes para aprovechar cada uno de los saltos que hay en su recorrido.

El 24% de su superficie está ocupada por el agua, ya que en Tampere hay unos 200 lagos y estanques. La superficie natural que rodea al núcleo urbano es tan vasta que el ratio de zona verde por habitante se sitúa en unos 100 metros cuadrados.

Cada rincón es único y tiene su encanto. Pasear por la orilla del Tammerkoski te produce una sensación especial que se iguala a la contemplación de los lagos desde cualquier colina o un atardecer en el restaurante panorámico de Näsinneula.

Lo imprescindible:

- El barrio de Pispala debe de ser lo primero en la lista. Encima de una colina y con vistas a la ciudad y a los lagos que la rodean se eleva este barrio que recoge la esencia de la vida finlandesa. Entrañables casa de madera llevan al visitante a un mundo idílico en el que las flores cuelgan de las paredes y la tranquilidad del propio barrio incita a quedarse. No hay que olvidarse de bajar la escalera de madera que cruza todo el barrio y que lo une con el centro de la ciudad.

- El museo de las casas obreras es la infraestructura cultural mejor organizada y con la que más detalles pueden aprenderse del origen de la ciudad. Todavía conservan una manzana entera de casas de madera en las que vivieron y convivieron los numerosos trabajadores que emigraron a Tampere desde otros puntos del país para trabajar en las fábricas de las orillas de Tammerkoski. Se puede ver la vida de los primeros trabajadores: desde las tiendas que crearon hasta las saunas que empleaban para asearse diariamente.

- Un paseo en barco es otra cita ineludible en la ciudad de los lagos. Hay varias compañías que ofrecen pequeños recorridos en barco rodeando la ciudad por el lago Pyhäjärvi, con almuerzo o cena a bordo.

- Una escapada a Haapasaari, una isla situada a pocos kilómetros de Tampere donde puede vivirse la naturaleza de cerca: pesca, deportes acuáticos, baños en el lago, saunas, barbacoas...

Si Tampere se disfruta de día, la noche también hay que vivirla. Los pubs y discotecas cierran a las tres de la mañana y hasta entonces no se para de bailar o de beber las copas típicas de allí: una mezcla de ginebra con limón y el vodka. Puede elegirse el local según el tipo de música pero hay que tener en cuenta que allí son bastante roqueros y muy heavies y nunca faltará la música finlandesa en directo, así que lo mejor es intentar integrarse y dejarte llevar. Para terminar la noche, qué mejor que una salchicha en alguno de los puestos callejeros que hay a la puerta de los locales de moda.

En verano, además, puede disfrutarse de muchísimas horas de luz. Durante el período de verano apenas hay cuatro horas de noche, y no es noche cerrada.

La comida es otro de los puntos importantes. La dieta típica se basa tanto en el pescado como en la carne, destacando el salmón en el primer grupo y las salchichas en el segundo. La cita ineludible es el restaurante vikingo Harald, situado en la avenida principal de la ciudad. No hay que olvidar tomarse una cerveza de miel y un helado de alquitrán. De alquitrán, sí. Pero no el que echamos a la carretera, sino uno natural que procede de un árbol típico de la zona.

Para optar por una comida más relajada, dos son los restaurantes que hay que visitar. Por un lado el panorámico y giratorio Nässinneula situado en una torre a 160 metros de altura. Un buen sitio para probar el reno.

Otro lugar es el restaurante Heinätori que destaca por lo encantador del lugar. Esta casa de comidas surge del sueño de un ingeniero que, tras 30 años trabajando, decidió convertir un antiguo establo en el que se pesaban cereales en un lujoso restaurante con una carta espectacular y una comida elaborada con los mejores ingredientes y muchísimo cariño.

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miércoles, mayo 11

El efecto Dalai Lama

(Leído en la columna de Pablo Rodríguez Suanzes en el suplemento económico de El Mundo a finales del año pasado, creo)

Cada vez que un líder populista llega al poder en América Latina o África, los mercados aguardan con escepticismo sus primeras acciones. La inseguridad jurídica y el riesgo de nacionalizaciones son uno de los efectos más temidos. Sin embargo, no son el más curioso. Los economistas Andreas Fuchs y Nils-H. Klann, de la Universidad de Gottingen, acaban de documentar el efecto Dalai Lama, esto es, las consecuencias económicas para un país cuando el líder en el exilio del Tibet cursa una visita oficial. Según ellos, la rabia de China se traduce en dos años de castigo, con menos importaciones y comercio, pero luego se diluye. Parece ser que los países cuyos dirigentes mantuvieron reuniones con el exiliado líder espiritual del Tíbet, el Dalai Lama, vieron reducidas sus exportaciones a China en un 8,1 por ciento de mediaa los dos años posteriores al encuentro. El informe, que fue dado a conocer por la CNN, revela que el impacto negativo comenzó cuando el presidente Hu Jintao llegó al poder en 2002. El estudio es el primer análisis empírico que demuestra las consecuencias económicas de dichos encuentros y recoge que las exportaciones de equipos de maquinaria y de transporte son las que más sufren el impacto negativo.

Como señalaba Jan Cienski en FT, una de las repercusiones prácticas de este efecto, la pudieron medir en Polonia tras el viaje de una delegación china de alto nivel dos años después de la visita del líder tibetano. Ahora el gigante asiático utiliza a Polonia como puerta de entrada en el ingente mercado de la UE.

Lo más paradójico es que China dice que se opone a politizar las relaciones comerciales y económicas. Sin embargo, cuando los líderes se disponen a reunirse con el Dalai Lama, el Gobierno chino amenaza abiertamente con que dichos encuentros dañarán las relaciones mercantiles con el país asiático.

Usando datos de las Naciones Unidas, Fuchs y Klann investigaron las exportaciones de 159 países que tenían relaciones comerciales con China entre 1991 y 2008. Descubrieron que las exportaciones hacia el país asiático descendieron después de que el líder espiritual se reuniese con presidentes, primeros ministros, reyes, reinas y el Papa. Eso sí, parece ser que si los contactos son a menor nivel no se detectan consecuencias negativas.

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martes, mayo 10

Hubert Schlafly, el inventor que liberó a los locutores

(Un obituario de David Alandete publicado en El Pais del 29 de abril)

Hubert Schlafly, fallecido el pasado 20 de abril a los 91 años, es la razón por la que los presentadores de televisión y los políticos pueden mirarle a usted a la cara. Schlafly, ingeniero eléctrico, inventó en 1950 el teleprompter, artilugio que permite leer guiones mirando a la audiencia. La idea se la dio su amigo el actor Fred Barton Jr., que buscaba una forma de recordar sus diálogos y vencer a su falta de memoria. Más tarde, Schlafly crearía nuevos medios revolucionarios para que las señales televisivas llegaran con rapidez y calidad a todos los rincones del planeta.

Cuando inventó el teleprompter (también llamado prompter o autocue) Schlafly era director de investigación televisiva de la productora 20th Century Fox. El primer modelo consistía de un rollo de papel, con letras de 2,5 centímetros, que un técnico debía hacer avanzar al ritmo del lector. Se estrenó en uno de los culebrones de la cadena CBS, The first 100 years. En 1951 escribió The New York Times: "Incluso se puede cubrir con ellos una hora de programa televisivo. Los rollos en los que se ha imprimido el guion aparecen en las pantallas, como los antiguos rollos de los pianistas, que pueden invertirse al final y ser modificados cuando sea necesario".

Su invento pronto cobró la apariencia de un dulce caramelo para la telegénica clase política norteamericana. Hizo brillar a nuevos candidatos que ya no miraban constantemente a sus notas para pronunciar sus discursos. Y provocó sonoras debacles. En 1952, en campaña electoral, el general Dwight Eisenhower visitó Indianápolis. Estaba hablando de la inflación y de lo duro que era para muchos norteamericanos renunciar a los puros que costaban cinco céntimos. Tras los aplausos, el técnico que manejaba el prompter perdió el ritmo y el general dijo, a micrófono abierto para las radios: "Adelanta, adelanta, adelanta. ¡Sí, joder, quiero que avance!".

Diez presidentes después, Barack Obama hizo del teleprompter un medio al servicio de la diligencia oratoria. Todos los presidentes los han utilizado, incluso en sus discursos ante el pleno del Congreso; todos, excepto Richard Nixon, que padecía una proverbial aversión a la televisión y a todo lo que la rodeaba desde un desafortunado debate electoral con John Kennedy que, según el parecer más extendido, le costó aquellos comicios.

Schlafly había nacido en 1919 en Misuri y estudió ingeniería eléctrica en la Universidad de Notre Dame. Tras un breve paso por General Electric y el Massachusetts Institute of Technology, se incorporó a las oficinas neoyorkinas de 20th Century Fox en 1947. La del teleprompter fue la primera de 16 patentes suyas, casi todas en el campo televisivo y en su mayoría realmente visionarias: diseñó el primer sistema de pago a través de cable coaxial para poder comprar televisión a la carta e ideó y ejecutó la primera transmisión vía satélite, de costa a costa, desde Washington a California, en los años setenta. En 1975, con el uso de esa misma tecnología, se transmitió uno de los combates de boxeo más célebres de todos los años, entre Mohamed Ali y Joe Frazier, desde Manila.

A lo largo de su carrera Schlafly consiguió dos premios Emmy por sus contribuciones al mundo de la televisión. En 2008 fue honrado con una plaza en el Salón de la Fama de la televisión por cable. En el discurso que pronunció en el acto de homenaje admitió que nunca, hasta entonces, a los 88 años, había utilizado un teleprompter.

lunes, mayo 9

El día de la libertad (impositiva)

(Leído en un artículo de Cristina Berechet y en otro de Victor Martinez en el suplemento económico de El Mundo del 1 de mayo)

El "Tax freedom day", una idea de Dallas Hostleter que se remonta a 1948. se ha convertido en una iniciativa muy popular en los paises anglosajones. Desde 1971, la Tax Foundation calcula para EEUU y cada uno de sus estados el Dia de la libertad. Esto es, el día en que los ciudadanos empiezan a ganar dinero para sí en vez de para pagar tributos. Una herramienta que muestra de forma sencilla la carga fscal tan elevada que soporta la sociedad y el grado de libertad económica.

En España, Civismo ha realizado un estudio similar. En 2010, último año calculado, el Día de la libertad se celebró el 29 de abril. En total se necesitaron 119 días de trabajo para mantener a la administración, de los que 53 se dedicaron a la central, 22 a la autonómica y 32 a la Seguridad Social. La fecha varía, además, en las diferentes regiones. En Canarias, por ejemplo, el día clave fue el 13 de marzo, mostrando una gran diferencia con Madrid, que no consiguió llegar a esta fecha antes de mediados de julio.

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domingo, mayo 8

El último vuelo del Barón rojo

(Un artículo de Rafa Gassó en el XLSemanal del 1 de junio de 2008. Superinteresante.)

Hermann Göring (en la imagen) asumiría el mando del Escuadrón Richthofen antes de ascender a general de la Luftwaffe y convertirse en lugarteniente de Hitler. Un mes antes de morir, el Barón Rojo también había reclutado a su primo Wolfram, quien sería el jefe de Estado Mayor de la Legión Cóndor y, como tal, responsable del bombardeo de Guernica.

Hoy, la Primera Gran Guerra que aconteció en el aire más parecería una competición deportiva que un conflicto armado. Inicialmente, los aparatos y métodos de aviación eran bastante rudimentarios. El Barón Rojo solía volar con su perro, Moritz, a quien llamaba su «observador». El propio Richthofen narra cómo tras el primer combate de una mañana, él y su hermano aterrizan para desayunar con su padre, quien, lleno de orgullo, escucha cómo a esas horas ya han derribado a un par de británicos. Tras éste vuelven a despegar. De hecho, las neonatas fuerzas aéreas, compuestas por la aristocracía de la época, sólo luchaban por la mañana –cazar un ‘trofeo’ del derribado era otra práctica común–, mientras que las tardes las dedicaban al asueto en sus exclusivos clubs.

Manfred von Richthofen fue el prototipo de héroe y caballero. Letal como contrincante y noble con el enemigo, el aviador más audaz de la Primera Guerra Mundial se convirtió en un mito viviente antes de caer derribado por una sola bala. Roy Brown iba a ‘perdurar’ como el autor del disparo que mató al Barón Rojo, pero luego se añadió otro nombre: el del soldado de Infantería Evans. 90 años después, continúa sin saberse quién disparó.

¿Qué pudo hacer que uno de los oficiales más letales de la Primera Guerra Mundial fuese enterrado con todos los honores por sus propios enemigos? Se llamaba Manfred von Richthofen, aunque pasaría a la historia como el Barón Rojo, el aviador más temible de todos los tiempos y uno de los últimos gentleman de una guerra –la que se produjo en el aire– de tintes caballerescos y cuasi ‘románticos’. Y es que, tal vez, las crónicas aún no habían reparado en que este conflicto sería la primera gran contienda contra civiles de la historia –que dejaría más de 12 millones de muertos–, y curiosos términos como ‘ética’ u ‘honorabilidad’ eran férreos códigos grabados a fuego en un mundo que hoy resultaría difícil de entender: el de los militares provenientes de la vieja nobleza europea que copaban las recién creadas fuerzas aéreas. No en vano aquellos primeros pilotos eran la viva estampa del tipo histórico de caballero medieval; una suerte de ‘héroes’ envidiados por sus camaradas del Ejército y la Marina. Como ejemplo, en septiembre de 1916 derribaba, como él mismo definiría, a su «primer inglés». Acerca de esta ‘hazaña’ escribirá: «En memoria de mi enemigo, muerto en defensa de la patria, hice colocar sobre su tumba una lápida»

Así, en su jovencísima autobiografía, el Barón Rojo dejó escritas algunas pistas de por qué, por ejemplo, el Ejército australiano –que estaba en su bando contrario– dispararía salvas durante su funeral: «Por un rasgo de humanidad para con mi enemigo, decidí obligarlo sólo al descenso y no a la caída. Entonces, el miserable me dijo que antes había probado a disparar sobre mí. Le pedí perdón por haberlo derribado, lo aceptó, y así fue como le devolví su deslealtad».

Cuando se cumplen 90 años de la caída de uno de los más fascinantes personajes del siglo XX –en Alemania se acaba de estrenar una película de título homónimo–, la figura del Barón Rojo, sin embargo, permanece diluida en el tiempo. Volemos, pues, al principio.

En 1915, el curso de la guerra había detenido el avance alemán en las afueras de París y un inquieto teniente del primer regimiento de Ulanos –la caballería germana que realizaba las labores de reconocimiento–, llamado Richthofen y de apenas 22 años, pidió el traslado al Servicio Aéreo ante la perspectiva de quedarse sin acción en una unidad condenada a desaparecer por la incipiente aparición de esos ‘pájaros de hierro’; su objetivo, convertirse en ‘observador’. Este papel –de copiloto– ejercía una doble función: no sólo debía localizar objetivos; en aquellos inicios, los aviones –carentes aún de ametralladoras– se batían en una especie de cuerpo a cuerpo, ¡fusil en mano! Aquel torpe observador llamado Richthofen, que describiría sentirse «un desgraciado» tras su primer vuelo, acabaría con su primer avión enemigo armado con una escopeta y, con el tiempo, derribaría otros 80 aparatos. Curiosamente, aquella primera victoria jamás sería contabilizada, ya que la rígida normativa alemana no computaba los aviones caídos detrás de las líneas enemigas.

La leyenda había comenzado. Si su padre había sido un laureado militar que decidiría su vocación –a los 11 años el imberbe Richthofen ingresaba en una escuela para cadetes–, su tío –cazador– imbuiría en él la pasión por una disciplina que marcaría definitivamente el resto de su carrera. Prueba de ello, la descripción que hará de un combate: «El muy ladino tuvo el cinismo de agitar alegremente la mano desde su aparato, como si quisiera decir: Well, well, how do you do? Cayó a unos 50 metros de nuestras líneas, habiendo recibido un balazo en la cabeza. Su ametralladora se clavó en tierra y ahora adorna como trofeo la puerta de mi casa». El ‘ladino’ en cuestión era ni más ni menos que el temido comandante Hawker, el más audaz de los aviadores del Ejército británico.

Pero todo eso ocurriría mucho después del casual encuentro que mantendría con el entonces as de los pilotos de caza alemanes, Oswald Boelcke, a quien idolatraba y en cuya escuadrilla –la Jagdstaffel 2 o Jasta– acabaría volando cuando éste dio en buscar nuevos talentos. Y es que el ‘depredador’ que Richthofen llevaba dentro –frustrado por su poco éxito como observador– había vislumbrado que los nuevos aviones Fokker monoplaza eran una buena plataforma para instalar un arma y había decidido hacerse piloto. Así, el 17 de septiembre de 1916 realizaba su primer vuelo en la Jasta y, también, su primera victoria ‘acreditada’ (un año antes, recién licenciado y a bordo de la 2.ª Escuadrilla de Caza, había derribado su segunda pieza, otra vez, detrás de las líneas enemigas).

Sin embargo, el Barón Rojo no nacería hasta el 28 de octubre siguiente, cuando un accidente haría caer al todopoderoso Boelcke, dejando a Richthofen como su sucesor natural cuando éste contaba con su octavo derribo. Y en este punto se da otra de las paradojas de su particular currículum: el ambicioso Richthofen esperaba recibir la tan ansiada Pour Le Mérite –la más alta condecoración alemana al valor– después de su novena victoria, pero el criterio de adjudicación había cambiado y ahora eran necesarias 16 victorias, y no nueve, para conseguirla.

Es en esta época cuando Richthofen decide pintar su avión de rojo. El afán de notoriedad parece innegable, aunque también es cierto que su creciente fama –que ya siempre vendría precedida por el color de su aparato– provocaba en el adversario un efecto psicológico de temor y respeto. En su autobiografía, rememora una conversación con un británico a quien ha hecho prisionero: «En su escuadrilla se había extendido la historia de que el aparato rojo era pilotado por una muchacha, algo así como una Juana de Arco; cuando yo le dije que la muchacha se hallaba en aquel momento ante él, se quedó de una pieza, pero no se lo quiso creer». Lo cierto es que, ya en vida, él mismo se había convertido en un mito. El 12 de enero de 1917 era galardonado con la Blue Max y dos días después nombrado comandante de la Jagdstaffel 11.

Por el contrario, no sería hasta la primavera de ese mismo año cuando alcanzaría la cima de su celebridad en lo que los ingleses dieron en llamar Bloody April (Abril Sangriento); en un mes abatía 21 aparatos enemigos elevando a 52 el total de sus derribos. Boelcke había muerto con 40 victorias. Nacía, entonces, la ‘Escuadrilla Anti-Richthofen’. «Tras advertir que habíamos pintado de rojo todos los aparatos, se les ocurrió la feliz idea de cogerme o derribarme. Habían organizado una escuadrilla que volaba exclusivamente en el lugar donde operábamos. Me agradó sobremanera, pues es preferible que los ‘amigos’ vengan a mí, a tener yo que ir a por ellos», ‘esclarece’. Una autobiografía escrita, por cierto, cuando el Ejército alemán –consciente de que el Barón Rojo era ya su mejor valor propagandístico y no quería arriesgarlo– le ordena descansar. Al mando queda su hermano Lothar.

«Depende mucho del enemigo; o los franceses o los valientes ingleses; yo prefiero a los ingleses. A los franceses siempre les gustó atacar por retaguardia. Al inglés se le nota aún su sangre germana [...], les gusta con exceso hacer loopings, equilibrios, volar cabeza abajo y otras martingalas de esta especie. Todo esto impresionaría seguramente en un concurso de aviación, pero al público de las trincheras no les causa la menor impresión y ni siquiera le entretiene. Este público pide algo más: que lluevan continuamente aviadores ingleses», prosigue en sus memorias. Concluidas éstas y reincorporado al frente un mes más tarde, dirigiría la famosa Jagdgeschwader (Ala de Caza 1), una fusión de varias escuadrillas que sería conocida como el ‘Circo Volante’. Pero, tal vez como advertencia del destino, ése mismo mes de julio sería herido en acción; a partir de entonces sufrirá fuertes jaquecas y su carácter se tornará más reservado. La muerte le obsesiona, está cansado de batallar, es 20 abril de 1918, ya van 80 victorias. Pero no acata las órdenes de que se retire. Tal vez ansioso por conseguir su 81.ª victoria, un día después, en la mañana del día 21, el Barón Rojo decide violar uno de sus principios adentrándose en las líneas enemigas para abatir un Sopwith Camel británico al que persigue. La acción se sitúa al norte de Francia. El capitán Arthur Roy Brown lo sigue de cerca, por retaguardia, y comienza a disparar, al tiempo que una batería antiaérea australiana hace lo propio; 15 minutos después de despegar, el Barón Rojo cae por el efecto de una sola bala que, hoy, continúa sin saberse quién disparó. «¡Quién sabe qué utilizaremos dentro de poco para desplazarnos por el azulado éter!», se había formulado en alguna ocasión. Nunca lo sabría. Al día siguiente, el 22 de abril, sería enterrado por el Ejército aliado con todos los honores militares. «Aquí yace un valiente, un noble adversario y un verdadero hombre de honor», escribirían sobre su lápida. Tenía 25 años; siete meses después llegaría el armisticio.

sábado, mayo 7

La Venida de la Virgen del Pilar

(Una tradición que todos conocemos en Zaragoza. El texto lo he sacado de un fascículo que regaló el Heraldo de Aragón hace ya unos meses -sólo transcribo un trozo, claro está-)

Existe la tradición de que Santiago, después de predicar el cristianismo en Galicia, y hallándose deprimido por el poco fruto alcanzado, se dirigió a Aragón y, cuando estaba descansando a orillas del Ebro, la Virgen María, que aún vivía, se le apareció en carne mortal sobre un pilar, que luego dejó como recuerdo de su visita y prueba de su protección perpetua sobre España. Sobre este pilar, Santiago fundo un templo que ha llegado a ser lo que hoy conocemos como basílica del Pilar.

Esta tradición pertenece al grupo de las llamadas tradiciones eclesiásticas y tiene tres partes perfectamente distinguibles: - La Venida de la Virgen a Zaragoza para aparecerse a Santiago, relatada en el siglo XIII. - La construcción del templo por el apóstol Santiago, a la que alude el obispo Pedro de Librana en su carta pastoral, escrita después de la conquista de Zaragoza por Alfonso I el Batallador, en el siglo XII. - Que el pilar lo trajo el ministerio angélico, quienes también fabricaron la efigie. [...]

Durante siglos, se ignoró el día exacto de la Venida de la Virgen, que se conmemoraba el 15 de agosto, día en que Zaragoza celebraba la dedicación de la iglesia con solemne festividad. Era "fiesta de seis capas", como indican los calendarios antiguos de la catedral. Pero, en 1613, la fiesta del Pilar, acompañada de sus festejos profanos, fue transladada al 12 de octubre, por medio del voto del concejo zaragozano que lleva fecha del 10 de octubre de 1613, que fue confirmado el 13 de octubre de 1640 y en las Cortes de 1678. El patronato sobre la ciudad de Zaragoza y Reino de Aragón es posterior, del 27 de mayo de 1642.

Sin embargo, fue la venerable María de Jesús de Ágreda la que, en su Mística ciudad de Dios (obra concluida, en su segunda redacción, en 1660, y que relata la vida de la Virgen "dictada y manifestada por la misma Señora" a su autora), señaló el 2 de enero como día de la Venida, fecha que fue aceptada y que hoy se celebra. En cuanto al año de la Venida mariana, Vicente de la Fuente da como probable el año 38 de la era cristiana; fray Diego Murillo se inclina por el 39 y la venerable María de Jesús de Ágreda por el 40, datación que la mayoría de los autores admiten.

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viernes, mayo 6

Refrescando la piel

(Trucos para refrescar la piel después de una día de sol y calor... Leídos en un ejemplar de Mujer de Hoy de hace un par de veranos)

After sun frío
¿Quién dijo que la nevera sólo sirve para conservar alimentos? es perfecta para guardar la crema de después del sol, cuya aplicación resultará más refrescante. Los que contienen aloe vera te harán tiritar.

Pulsaciones refrescantes
Las cremas de efecto frío se aplican en las zonas donde late el pulso: las sienes, el cuello, las muñecas... Contienen activos que ofrecen una agradable sensación de frescor y ayudar a aliviar dolores de cabeza.

Escalofrío integral
Los productos para combatir la celulitis suelen producir una sensación gélida sobre la piel y resultan muy agradables después de hacer deporte. Un truco casero para simular este efecto es añadir un poco de alcohol o mentol a la crema habitual.

Ojos descansados
¿Te has levantado con párpados estilo pez globo? Mete una cuchara pequeña (o una bolsita de infusión de manzanilla) en el frigorífico y, cuando esté bien fría, pósala sobre la cuenca de los ojos para descongestionarlos.

La temperatura correcta
¿Asfixiado de calor? No es el momento de darse una ducha con agua fría. Es preferible optar por la templada, para que el contraste entre la temperatura del cuerpo y la del exterior no sea demasiado exagerado.

Alivio para las piernas
Para recuperar la sensación de ligereza y frescor de las piernas son excelentes los productos que ayudan a reactivar la circulación. También se puede encontrar ayuda llenando una palangana con agua fría, hielo y un puñado de sal. Las personas con mala circulación deben abstenerse. Después, poner los pies en alto.

Bebida sin calorías
Mezclar el zumo de dos limones, un poco de hierbabuena, hielo picado y agua con gas. ¿No recuerda al mojito?

jueves, mayo 5

Adorando a Matsu, diosa de las Aguas

(Un artículo de Francisco López-Seivane del 8 de abril en el blog de "Ocho leguas", en El Mundo)

Esta diosa de carne y hueso que vivió en la provincia china de Fukien en el siglo X y ascendió a los cielos en carne mortal, como la virgen María, cuenta con más de cien millones de fieles devotos esparcidos por todo el mundo, particularmente en Taiwan, donde su aniversario se
celebra con un extraordinario peregrinaje procesional que dura ocho días, con sus noches, recorriendo cientos de kilómetros.

Parece que Matsu nació en un humilde hogar de pescadores en la isla de Meijou, cerca de la costa china de Fukien, el 23 de marzo (lunar) del año 960. Cuenta la leyenda que en el momento de su nacimiento la habitación donde tenía lugar el parto se tornó roja y fragante. Tras un mes de vida, sus padres constataron que no había llorado ni una sola vez, y decidieron llamarla Mou (Silencio), siendo el apellido familiar Lin.

Desde niña fue muy tranquila, piadosa y compasiva. Acostumbraba a pasar mucho tiempo mirando el mar desde lo alto de un acantilado con un vestido rojo, de tal manera que los pescadores la tenían como referencia para orientarse en los días de bruma. Su infancia y adolescencia están trufadas de historias y leyendas. La más conocida tuvo lugar cuando contaba diecinueve años. Una noche soñó que su padre y su hermano naufragaban en alta mar. Ella agarró fuertemente a su padre con las manos, mientras mantenía a flote a su hermano sujetando su ropa con los dientes. La madre entró en ese momento en la habitación y encontró a la joven en una especie de trance tan parecido a la muerte que se asustó y empezó a gritar. Mou escuchó sus gritos y respondió con otro grito para que su madre supiera que estaba viva, pero al gritar tuvo que soltar a su hermano, que pereció ahogado.

Este sueño se convirtió poco después en realidad cuando el padre regresó maltrecho y dio cuenta a la familia de que su hijo había muerto en el mar. El 9 de marzo (lunar) del año 987, Mou acompañó a sus padres al vecino islote de Mei. Cuando se encontraba en lo alto del Monte Mei, un grupo de ángeles descendió de las nubes, llevándosela con ellos a los cielos. Así se convirtió en diosa a los veintisiete años de edad.

Hoy, sólo en las Islas Penghu, al oeste de las costas de Taiwan, hay 140 templos dedicados a Matsu Los pescadores de la zona, recordando cómo les orientaba en silencio con su traje rojo, comenzaron a pedirle socorro en las dificultades. Numerosas salvaciones milagrosas agrandaron la leyenda de los poderes de la diosa, a quien dieron en llamar Matsu (Diosa de las Aguas). Fueron precisamente los pescadores chinos que se instalaron en las Islas Penghu en el siglo XIV, durante la dinastía Ming, quienes trajeron consigo la imagen y la devoción a Matsu, levantando un templo en Tienhou, que es el más antiguo de Taiwan. Hoy, sólo en las Islas Penghu, hay más de 140 templos dedicados a Matsu.

En 1694 una monja budista trajo una estatua de Matsu a Peikang, un pequeño asentamiento taiwanés en la provincia de Yuli, donde comenzaban a establecerse muchos inmigrantes chinos que ya habían construido un modesto templo, aún vacío, para honrar a la diosa. Conocido como
Chaotien, es el templo más antiguo de la isla de Formosa, y uno de los que se visitan en la espectacular procesión anual que tiene lugar todas las primaveras.

El cortejo, que visitará más de 80 templos, atravesando veintitrés pueblos, parte del templo de Zhen Lan, en Dajia, provincia de Taichung, en la parte central de la isla, a las 11 de la noche del día señalado, tras una oración por la paz y la emocionante 'salida del palanquín' que porta la imagen de Matsu en un urna de cristal. La fecha es variable y siempre incierta, porque se consulta a la diosa y ésta no suele dar nunca una respuesta temprana. Lo cierto es que la procesión convoca a cientos de miles de fieles que acuden de todo el país. Es un acontecimiento religioso, sí, pero también popular, cultural, lúdico y folclórico. Lo más parecido que se pueda imaginar a la romería del Rocío, pero con colorido, música, estilo y organización taiwaneses.

Se trata de un acontecimiento religioso, sí, pero también popular, cultural, lúdico y folclórico

Abre la marcha el Bobe-a, un estrafalario personaje con casco de bambú y un parasol al hombro, que avanza tocando el gong para anunciar que se acerca la diosa. Pisándole los talones, van grupos con nombres tan extraños como Elenco del Buda Borracho, Grupo de los Santos Infantes,
disfrazados éstos de bebés gigantes, o Dúo Chi Yen y Pah Yen, que pasan por ser los mensajeros del Más Allá. Siguen los Ocho Generales, cuya misión es arrestar a los demonios errantes. Después, viene una serie de comparsas de todo el país, con sus brillantes vestimentas y simbología.

Hasta aquí, todo es festivo y estrafalario, pero cuando se acerca el sagrado palanquín, uno se queda de piedra al ver a centeneras de personas postradas en el suelo, como una alfombra humana, para que la diosa les pase por encima. Una riada de fieles sigue la procesión a pie, en bicicleta, en moto, en automóvil, en autobús... Cada etapa, de un templo a otro, son más de veinticinco kilómetros a través de pueblos y villorrios que viven con alegría y emoción el paso de la comitiva.

A medida que avanzan los días, el cortejo se va pareciendo más y más a la procesión de la Blanca Paloma. Los devotos se empujan para tocar el palanquín porque creen que eso les traerá bienes sin cuento, alzan a sus hijos sobre la muchedumbre para que pasen de mano en mano hasta las
proximidades de la diosa, gritan, cantan, lloran, se emocionan... y después se van a comer y festejar. Pocos son los que cumplen los ocho días completos del itinerario. Lo más común es hacer una sola etapa o, incluso, esperar la llegada de la procesión en algún templo, donde siempre es recibido el cortejo con fuegos artificiales, sesiones de ópera taiwanesa, desfiles, música y mucha fiesta.

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