...o una historia, o una anécdota...
Simplemente algo que me haga reir, pensar, soñar o todo a la vez, si cabe
..Si quereis mandarme alguna de estas, hacedlo a pues80@hotmail.com..
jueves, abril 30
Ricas tentaciones y cerebro: lo que los publicistas del Kit-kat no sabían (y ahora sí sabemos)
(Un texto de Miguel Barral en el Heraldo de Aragón del 25 de agosto de 2021)
Porque si nos damos
un respiro y paramos un momento a pensar, ¿caeremos en
la tentación?
'Tómate un
respiro, tómate un Kit-kat'. Aunque es innegable
que se trata de un eslogan pegadizo
-y no hay mejor prueba de ello que el que la
mayoría lo recordemos-, la realidad es que el
mensaje que transmite es contraproducente, por
no decir directamente perjudicial, para los
intereses comerciales de la marca. Porque si nos
paramos a pensar, ¿caeremos en la tentación?
Lo que no
sabían los publicistas que lo acuñaron en su
momento y que ahora acabamos de
saber es que, al parecer, a la
hora de valorar o juzgar un alimento, la
primera información que procesa nuestro
cerebro es su sabor, sus propiedades
organolépticas, en definitiva, cuán apetitoso
resulta; y solo más tarde procesa sus
propiedades nutricionales, lo saludable que es.
En concreto, la primera información es procesada
en solo unos 400 milisegundos. En tanto que
tramitar la segunda requiere el doble de tiempo.
Así pues,
cuando una y otra no están en sintonía -como
puede ser el caso de una chocolatina -que está
de vicio, pero a costa de ser una 'bomba' de
azúcares y grasas saturadas-, el
irresistible placer que proporciona a nuestro
sentido del gusto parte con ventaja
frente a sus dudosas propiedades nutricionales.
Y es
precisamente esta diferente velocidad de juicio
lo que hace que cuando estamos famélicos y
desesperados por devorar lo primero que
pillemos, pero también cuando cogemos
un tentempié deprisa y corriendo
entre una obligación y el siguiente compromiso
-porque no sé como nos las apañamos pero siempre
andamos con urgencias-, casi siempre
optemos por la opción menos recomendable, ya
sea un dulce, una bolsa de patatas fritas o un
poco de embutido antes que por una
manzana o un trozo de queso fresco.
Y es por
esa misma razón por la que invitar a tomarse un
respiro no parece la mejor idea si de lo que se
trata es de fomentar el consumo de una
chocolatina rellena de crujiente galleta. Más
bien debería ser todo lo contrario: 'No te tomes
un respiro, tómate un KitKat', porque si
te tomas un momento que te permita contemplar
también las propiedades nutricionales
(o calóricas; factor este que suele ser el que
más pesa en la decisión de mucha gente) del
resto de opciones que te ofrece la nevera, la
despensa o el supermercado, es más
probable que acabes decantándote por esa pieza
de fruta que no arruine la operación
bikini.
Fast,
fast food
De lo
leído hasta aquí se deduce que el
riesgo de caer en la tentación de elegir
'comida basura' reside, sí, en las 'trampas'
organolépticas con que esta nos
engatusa -sal, grasas, y picantes en cantidad;
todos potentes estimulantes para nuestras
papilas gustativas-. Pero también en la
dinámica en la que te ves atrapado en los
establecimientos que la ofrecen:
formando parte de una cola que ruge y avanza
como una marabunta y con unos operarios -porque
no les puede catalogar de camareros- en un
frenesí de idas y venidas para coger el
siguiente pack de doble de patatas, refrescos y
hamburguesas embaladas -las hamburguesas pero
también ellos-.
Y ante el
argumento previo es lícito pensar “oye, ¿no
estarás exagerando un poco? Al fin y al cabo
solo necesitas 400 milisegundos más para
procesar las cualidades nutricionales”. No
creas, es cuestión de ponerse en situación -que
no solo se da en las franquicias de 'fast food'
yankis-: imaginemos por ejemplo que
estamos en uno de esos habituales restaurantes
de autovía, en el que invariablemente
desembarcas al ser el primer sitio que
encuentras tras media hora de creciente rugir de
tripas, y en el que para avituallarte desfilas
con tu bandeja por delante de un expositor donde
tienes que coger lo que quieres sobre la marcha
justo cuando se aparece ante tus ojos, porque
como te demores un instante, ignorando el coro
de ruidos estomacales de los que vienen detrás,
estos te mirarán mal o te increparán. Y ya no es
solo la presión de los que te siguen, sino que
en el poco tiempo que tienes para seleccionar tu
menú antes de que la fila siga avanzando y aquel
ya no esté al alcance de tu mano, también tienes
que considerar con idéntica urgencia otras
cuestiones igual de fundamentales como dónde
están las servilletas y los cubiertos o si ya te
habrás pasado las bolsitas de mayonesa. Y
otro tanto se puede decir de los bufetes de
los hoteles, en los que no solo
compites con el resto de clientes, sino también
contra el crono para que los demás no vacíen las
bandejas antes de que te hayas llegado a
decidir. Por eso te ves obligado -o te obligas a
ti mismo-a decidir a la carrera, lo que
'acarrera' que muchas veces optemos por llenar
el plato con viandas no demasiado saludables.
Casa Solans, la 'joyica' de la burguesía zaragozana, cumple cien años
(Bueno, quizá alguno más porque este texto de C. Peribañez fue publicado el 16 de mayo de 2021 en el Heraldo de Aragón)
En mayo de 1921
Miguel Ángel Navarro daba por concluidas las obras
de construcción de Casa Solans, que de inmediato fue
conocida como ‘la casa de los azulejos’. El palacete
modernista se abandonó en los 70, fue un foco
chabolista y a punto estuvo de derruirse en 1988
cuando se declaró en ruina.
In extremis se salvó de
la ruina. También de la piqueta que todo lo sometía a
finales de los 80. Aunque no ha conseguido atraer una
actividad permanente que le dé aún mayor relevancia, Casa
Solans luce resplandeciente como uno de los
mejores ejemplos de la arquitectura modernista (y
ecléctica) de Zaragoza. Esta semana se cumplen
justo cien años desde que concluyó de su construcción,
que un proceso que incluye algunas anécdotas divertidas
como el hecho de que sus primeros moradores tuvieron que
echar abajo una pared para introducir una mesa de billar.
Hace unos años que la
luz regresó al número 60 de la avenida de Cataluña. Ahí
vuelven a brillar los azulejos, las vidrieras y los
mosaicos cargados de vegetación. También las figuras
antropomórficas, los angelotes y los dragones que vigilan
cada estancia desde lo alto de los muros. Pero, ¿cuál es
la historia de esta joya arquitectónica y por qué estuvo a
punto de perderse hace no tantos años?
El origen del palacete
está vinculado a la boyante burguesía zaragozana de los
años 20 del pasado siglo. Don Juan Solans y Solans
era un rico hombre de negocios, dueño de la fábrica 'La
nueva Harinera', situada en el entonces Camino
del Gállego (hoy la avenida de Cataluña). En 1913, ya
casado con Rafaela Aísa Asín, compró por 25.000 pesetas la
finca contigua a la fábrica, en la que existía una casa de
campo. Cinco años después, con la decidida
oposición de su esposa, que prefería vivir en el paseo
de Sagasta, decidió encargar la remodelación y
ampliación de la quinta a Miguel Ángel Navarro para fijar
allí su residencia.
Juan
Solans y Solans no llegó a habitar su mansión,
aunque la ofreció como sede de tertulias
artísticas y económicas, fiestas y conciertos de
música. Artistas, banqueros, arquitectos y otras
personas de relevancia social hicieron del
edificio su refugio en la primera mitad de este
siglo. En las visitas teatralizadas que se hacen
a Casa Solans cada cierto tiempo (no fallan en
San Valero), los guías cuentan
Sea como
fuere, lo cierto es que Solans falleció en 1926
y, paradójicamente, fue su mujer quien
acabó instalándose permanentemente en la
mansión del Arrabal zaragozano. Allí
falleció Rafaela Aísa en 1965. En 1972 los
sobrinos del matrimonio venden a una
inmobiliaria la propiedad y es entonces cuando
comenzó su época más dura. El edificio
permaneció abandonado y pasó casi 40 años siendo
objeto de expolio y vandalismo sistemático. Acogió
un asentamiento chabolista, con varias
familias en una furgoneta que permanecieron
durante años en sus jardines. Poco a
poco fueron apropiándose también de una mansión
venida a menos que perdió su rico oratorio y vio
cómo se ennegrecían los techos por las hogueras
que se prendían dentro.
En
1988, la casa fue declarada en ruina: el papel
de los muros ya era irrecuperable, una bóveda
se había desplomado y las filtraciones de agua
dañaban toda la estructura. En 1995
se sopesó el derribo y fue únicamente una
inversión de más de 360.000 euros y su
declaración como Bien de Interés Cultural (BIC)
en 2002 lo que azuzó una reconstrucción que se
prolongó entre 2002 y 2006. Los arquitectos
municipales Ramón Velasco y Úrsula Heredia,
fallecida hace pocos días, se tuvieron que
hacer cargo de la recuperación del palacete con
un trabajo “arduo y minucioso”, dado que la casa
“se estaba cayendo a trozos”, según explicaba en
una entrevista durante la restauración.
Su
objetivo fue siempre respetar la creación del
constructor, Miguel Ángel Navarro, a pesar de
los daños que sufrió Casa Solans tanto en la
Guerra Civil como en los años de expolio. Lo que
más trabajo llevó fue recuperar los
artesonados, adecuar la cerrajería de las
puertas y reconstruir el suelo original,
para lo que hubo que comprar baldosa hidráulica
en Túnez. No menos meticulosa fue la labor para
devolver su policromía original a los azulejos
de toda la casa. En la zona destinada
antiguamente a la cocina se habilitaron unos
aseos, y un ascensor ocupó el hueco reservado a
la escalera de caracol que permitía el acceso a
la segunda planta. En las visitas guiadas, los zaragozanos
siempre se quedan boquiabiertos con los
acabados dorados que adornan el dormitorio de
los señores y con el arco presidido por
el rostro de una dama de la planta baja.
Una vez se
recuperó el brillo de ‘la carcasa’ tocaba
redecorar los 680 metros cuadrados del interior,
en una operación que resultó de lo más polémica
allá por 2007. El Ayuntamiento
de Zaragoza gastó más de 65.000
euros en muebles de época y diversas
antigüedades para decorar la Casa Solans, pero
lo hizo inexplicablemente con cargo a
partidas de las áreas de Acción Social y
Juventud. En concreto, se
adquirieron a anticuarios de Barcelona y
Zaragoza una pareja de veladores ingleses del
siglo XIX, armarios, sofás, lámparas art decó o
un plafón modernista de hierro y cristal
emplomado.
Otro de
los problemas que siempre ha arrastrado tan
insigne edificio es saber qué hacer con él,
buscar un uso adecuado a su singularidad. Entre de
2005 a 2015 la ocupó la Oficina de Naciones
Unidas de Apoyo al Decenio del Agua, pero
este organismo se batió después en retirada.
Ahora el inmueble alberga Ebrópolis y
la oficina de Cooperación al Desarrollo, pero
los vecinos lo proponen como posible museo de
historia del Rabal. También desde las entidades
vecinales apuestan por intentar recuperar o
recrear de algún modo los que debían ser muy
bellos jardines originales, dado que ahora está
circundado por losetas y pavimento sin apenas
verde alrededor. Aún con estos pequeños ‘peros’,
la Casa Solans de Miguel Ángel
Navarro sigue siendo uno de los edificios más
emblemáticos de la ciudad como también lo son el
Museo de Bellas Artes de
Ricardo Magdalena y Julio Bravo, la
Escuela de Artes y Oficios de Félix
Navarro, o el Antiguo Casino Mercantil
de Francisco Albiñana.
El pueblo de Aragón y la ruta por la que un pastor escapó del diablo
(Un texto de J.L.A. leída en el Heraldo de Aragón el 17 de octubre de 2021)
En realidad
-paradójicamente-, en muchas ocasiones son las
leyendas las encargadas de dar vida a un lugar, una
tradición y sus gentes. La riqueza de un pueblo
y su término, además de por su valor patrimonial, cultural
y natural, también se mide por el cariño de las historias
que dejan en herencia cada generación. En Calomarde existe un relato
fantástico que todavía perdura, y cuyos ecos alcanzan la
localidad vecina de Frías de Albarracín. Los
'hechos' se localizan en el bello Cañón de los
Arcos, en plena Sierra de
Albarracín.
La leyenda
La leyenda narra
que, junto al nacimiento del río de la Fuente del
Berro, se alzaba un conjunto forestal
impenetrable, al que nadie había accedido. Pero un día,
aún a sabiendas de que se trataba de un lugar prohibido
por ese aura maligna, un pastor vecino accedió
con sus reses al bosque. De pronto, un sonido
estruendoso alertó al cabrero, que huyó junto a sus
animales bajo las montañas. Al girar la cabeza, el
enfurecido diablo cubierto de fuego les perseguía.
Al final, el pastor saltó el río desde una roca y logró
escapar. Como prueba de la persecución, la roca guarda
todavía las huellas del demonio junto a las
ruinas del conocido como 'El Molino de las Pisadas'.
La ruta
La leyenda nos sitúa
a las afueras del municipio de Calomarde. Un recorrido que
une dicha localidad con Frías de Albarracín. La ruta, cuyo
comienzo dispone de un parking para dejar el coche, toma
un trozo del sendero PR-TE 2 y discurre a
través del Cañón de los Arcos, excavado por el río Fuente
del Berro. El cañón, situado a la salida del pueblo e inmerso
en el Barranco de la Hoz, se localiza en
sentido contrario al río, aunque podemos caminar en ambos
sentidos. Siguiendo el curso, en este precioso paraje,
hallamos la conocida muela pétrea del Moricacho.
(Extraído de la columna
de Guillermo Fatás en el Heraldo de Aragón del 14
de marzo de 2021)
[...] la
práctica [de llamar a las leyes por el nombre su
promotor] sigue modelos milenarios. Los romanos
hacían eso mismo de modo oficial: el
apellido de su promotor figuraba en el nombre
de la norma.
Por
ejemplo, una ley ideada por el cónsul Cicerón
era identificada como ‘ley Tulia sobre
corrupción electoral’ (no fue, por cierto, la
primera ni la última ley romana sobre materia
tan manida en todo tiempo), habida cuenta de que
el apellido familiar del prócer era Tulio, Marco
Tulio Cicerón.
Del mismo
modo, las leyes aprobadas por impulso de César y
de Augusto, los más distinguidos miembros del
linaje de los Julio, se llamaron ‘ley Julia de
tal cosa’ o ‘ley Julia de tal otra’.
(Un texto de Ahmed
Banafa en bbvaopenmind.com publicado el 18 de noviembre de 2021)
Uno de los retos a los que se
enfrentan las empresas en el mundo post COVID-19 es adaptarse a
los nuevos hábitos de los consumidores, que nunca volverán a ser
los mismos que antes de la pandemia. Al auge de la compra de productos
y servicios online se le suma el auge del trabajo en
remoto. Conforme las empresas empiezan a navegar en el mundo
post-COVID-19 a medida que las economías reabren, las
tecnologías de analítica de datos van a ir cobrando importancia
por su utilidad como herramienta de adaptación a las nuevas
tendencias. Las herramientas de análisis de datos van a ser
especialmente útiles a la hora de detectar nuevos patrones de
compra y ofrecer experiencias de cliente más personalizadas,
además de una mejor comprensión del nuevo
comportamiento de los consumidores.
Sin embargo, muchas empresas
siguen teniendo problemas para finalizar sus proyectos big data con
éxito. La adopción del big data ha aumentado drásticamente en
todos los sectores. El gasto ha incrementado y la gran mayoría
de las empresas que utiliza big data espera rentabilizar sus
inversiones. Sin embargo, uno de los puntos débiles del Big Data
para estas empresas es la opacidad en términos procesos e
información. Modelar segmentos de clientes con precisión puede
ser imposible para aquellas empresas que no sean capaces de
entender por qué, cómo y cuándo sus clientes toman sus
decisiones de compra, por ejemplo.
Para resolver este problema,
algunas empresas se ven obligadas a recurrir a una alternativa
al big data, el llamado Thick Data. Pero, ¿en qué se diferencian
el Big Data y el Thick Data?
El Big Data se centra en el procesamiento de
grandes volúmenes de datos complejos y no estructurados, que se
caracterizan por las 3 Vs: Volumen, el big data exige procesar
inmensas cantidades de datos no estructurados de baja densidad.
Estos pueden ser datos de valor desconocido, como la actividad
de los usuarios de Facebook, los feeds de datos de Twitter, los
flujos de clics en una página web, aplicación móvil, o en
equipos dotados de sensores. Para algunas organizaciones, esto
puede suponer decenas de terabytes de datos. Para otras, cientos
de petabytes. Velocidad: Es la velocidad a la que se reciben
los datos y se actúa sobre ellos.La variedad se refiere a los diferentes tipos de
datos disponibles. Los tipos de datos no estructurados y
semiestructurados, como texto, audio y video, requieren de un
procesamiento adicional previo para extraer significado y
metadatos soporte.
El término Thick Data
hace referencia a un complejo
abanico de estrategias de investigación primaria y secundaria,
incluidas encuestas, cuestionarios, grupos focales, entrevistas,
revistas, videos, etc. Es el resultado de la colaboración entre
científicos de datos y antropólogos para dar sentido a grandes
cantidades de datos. Juntos, analizan series de datos para
extraer información cualitativa como conocimientos,
preferencias, motivaciones y razones de los comportamientos. En
esencia, el término Thick Data hace referencia a series de datos
cualitativos (observaciones, sentimientos, reacciones) que
ofrecen información sobre la vida emocional cotidiana de los
consumidores. El Thick Data se centra en
identificar emociones, historias y modelos en el mundo en
el que viven las personas, por lo que sus resultados pueden ser
difíciles de cuantificar.
Comparación entre Big Data y Thick Data
El Big Data es cuantitativo,
mientras que el Thick Data es cualiativo.
El Big Data genera tanta información
que necesita de algo más para cerrar y/o revelar los vacíos de
conocimiento. El Thick Data descubre el significado tras las
visualizaciones y los análisis del Big Data.
El Big Data revela información a
partir de un determinado rango de puntos de datos, mientras
que el Thick Data revela el contexto social y las
conexiones entre los puntos de datos.
El Big Data ofrece números; el Thick
Data revela historias.
El Big data depende de las
tecnologías de IA y aprendizaje de máquina; mientras que el
Thick Data depende del aprendizaje humano.
Si las grandes tecnológicas de
Silicon Valley aspiran realmente a “entender el mundo”, deben
capturar tanto sus cantidades (big data) como sus cualidades
(thick data) Por desgracia, esta última dimensión exige dejar de
ver el mundo exclusivamente a través de Google Glass (o en el
caso de Facebook, la realidad virtual) y dejar atrás los
ordenadores para experimentar el mundo de primera mano. Hay dos
factores clave para ello:
Para entender a las personas, hay
que entender su contexto. La mayor parte del “mundo” es
conocimiento de fondo
Más allá de tratar de entendernos
atendiendo exclusivamente a lo que hacemos (como hace el big
data), el thick data busca entender cómo nos relacionamos con
los diferentes mundos que habitamos.
Sólo entendiendo nuestros mundos
se puede entender realmente “el mundo” en su totalidad, que es a
lo que aspiran empresas como Google y Facebook. “Entender el
mundo”, exige capturar tanto aspectos cuantitativos (big data)
como cualitativos (thick data)
De hecho, las empresas que
confían demasiado en los números, gráficos y falsas creencias
(factoides) del Big Data corren el riesgo de aislarse de la
riqueza y la realidad cualitativa de la vida cotidiana de sus
clientes, de perder la capacidad de imaginar e intuir hacia
dónde puede estar evolucionando el mundo y sus propios negocios.
Al externalizar nuestros procesos intelectuales al Big Data,
nuestra capacidad de darle sentido al mundo mediante una
observación cuidadosa comienza a erosionarse, de la misma manera
en que al utilizar un GPS para orientarnos en una ciudad que no
conocemos se nos escapan sensaciones y detalles de la misma.
Las empresas y los ejecutivos de
éxito trabajan para entender el contexto emocional, incluso
visceral, de las personas en el momento en el que encuentran su
producto o servicio, y son capaces de adaptarse a las
circunstancias según van cambiando. También son capaces de
utilizar el llamado Thick Data, que incorpora el elemento humano
ausente en el Big Data.
Existe una tecnología prometedora
que puede permitirnos aprovechar lo mejor de ambos mundos (Big
Data y Thick Data). Se trata de la computación afectiva.
La computación afectiva es el
estudio y desarrollo de sistemas y dispositivos capaces de
reconocer, interpretar, procesar y simular los afectos humanos.
Se trata de un campo interdisciplinario en el que se dan la mano
la informática, la psicología y las ciencias cognitivas. Aunque
los orígenes de la disciplina se remontan a las primeras
investigaciones filosóficas sobre la emoción (“afecto” es,
básicamente, sinónimo de “emoción”), el origen de esta rama de
la ciencia informática, la más moderna, se remonta a la
publicación en 1995 del trabajo de Rosalind Picard sobre
Computación afectiva. Uno de los objetivos de este estudio era
la capacidad de simular empatía. Ello exigiría a los equipos
informáticos interpretar el estado emocional de los humanos y
adaptar su comportamiento a ellos, ofreciendo respuestas
adecuada a esas emociones.
El uso de algoritmos de
computación afectiva en la recopilación y procesamiento de datos
hará que los datos sean más humanos y aprovechará las dos caras
de los datos: La cuantitativa y la cualitativa.
La (secreta y extraordinaria) importancia de las conversaciones intrascendentes
(Un texto de Elena Zanorano en El Confidencial del
A veces minusvaloramos las situaciones cotidianas en las que no hay nada más interesante que preguntar por el tiempo que hace. Pero en realidad, son la puerta a oportunidades y relaciones profundas.
"¿Qué tal?". Es incontable el
número de veces que has hecho y te han hecho esta
pregunta. Como experimento, cualquier día podríamos
sorprender a nuestro interlocutor y contar toda una
serie de catastróficas desdichas que nos pasaron
recientemente para intentar dejarle con la boca
abierta. Sin embargo, por norma general, la
contestación rápida, simple y automática viene a
ser: "Bien, ¿y tú?".
Las conversaciones simples, cotidianas e
intrascendentes inundan nuestro día a día. Cada vez
que vamos al mercado, con los compañeros de trabajo
o como primer contacto con un desconocido. Su
función viene a ser la de algo tan llano y sencillo
como pasar el rato con los demás,
una serie de momentos que no pasarán a la historia
pero por los que se intuye una buena educación y
saber estar. Pero, ¿qué ocurriría si de repente esa
conversación que has iniciado y que a priori parecía
insignificante se convierte en una gran
historia?
La gente acaba
juzgando a los demás en pocos minutos, de ahí la
importancia de mostrar confianza y respeto al otro
en el primer contacto
En el mundo anglosajón le dan mucha importancia a
este tipo de encuentros dialécticos en los que se
formulan preguntas retóricas con respuestas
automáticas. Tanto es así que se han realizado diversos estudios
para analizar en profundidad este peculiar fenómeno
de interacción social que ellos llaman "small talk".
Por ejemplo, uno de la Universidad de Michigan que
aseguraba que este tipo de conversaciones pueden
aumentar tu capacidad de resolver problemas.
"Algunos de estos diálogos inducen a las personas a
leer la mente del otro y tomar más perspectiva de
las cosas", afirma Oscar Ybarrra,
autor del estudio, en declaraciones recogidas por la
revista 'Forbes'.
Uno de los aspectos más llamativos de estas
conversaciones intrascendentes es que nunca sabes
dónde te van a llevar. Puede que duren menos de un
minuto, pero también puede que aquella persona con
la que acabas de entablar unas breves palabras acabe
por conectar contigo y... ¿quién sabe? Tal
vez entabléis una bonita amistad o te ayude a
resolver un problema que tienes desde hace tiempo.
La enorme dificultad de romper
el hielo
"En el mundo de los negocios, llegar a un punto
común es fundamental", explica Scott Hoover
en su exitoso libro 'How To Get A Job
On Wall Street'. "Lo que no es tan obvio es
que una conversación simple y aparentemente
intrascendente pueda significar mucho más. Las
empresas quieren contratar personas que sepan
capaces de pensar con rapidez y agilidad". Lo que
viene a resaltar Hoover es lo crucial que supone el
hecho de tratar bien a desconocidos en las
distancias cortas, ya que este es un
proceso que servirá para todo, desde ser el mejor
agente comercial del mundo hasta caer bien a un jefe
de Recursos Humanos que esté buscando gente para
incorporar a su equipo. Hagas lo que hagas, vas a
tener que dominar las 'small talks' si quieres
apañártelas.
Al fin y al cabo, las 'small talks' orientadas al
mundo de los negocios son la otra cara de la moneda
de las 'softs skills' o
habilidades blandas que se han hecho muy populares
en los últimos años. Las empresas de ahora buscan
empleados que tengan excelente capacidad de trabajo
en equipo, y para ello es necesario desarrollar la empatía,
lo que sin duda da pie a estas conversaciones
cotidianas.
"Estos diálogos abren la puerta a conversaciones
auténticas y relaciones profundas en un futuro",
observa por su parte Lindy Pegler,
doctora en Psicología, en otro reciente artículo
sobre el tema publicado en 'Medium'. "Es
una ventana de oportunidad. Si preguntamos a alguien
tan solo por cómo está, esto puede hacernos querer
saber más sobre esa persona si realmente estamos
interesados. La gente acaba juzgando a los demás en
pocos minutos. Las investigaciones señalan la
importancia de ofrecer la sensación de confianza y
respeto en el primer contacto si queremos causar una
buena impresión".
Una de las
mejores formas de enganchar a la otra persona es
revelar pequeños detalles personales: lo suficiente
como para despertar su curiosidad
Pero no solo nos es de utilidad de cara a poder
socializar mejor o conectar con personas que aún no
conocemos. También son una vía de acceso a
nosotros mismos. "Con una pequeña charla
intrascendente, revelamos la capa exterior de
nuestra personalidad", prosigue Pegler. "La
usamos para proteger nuestro mundo interior,
permitiendo que otros solo vean un poco de nosotros
mismos. Usamos los temas triviales y sin
controversia así como las bromas ligeras para
mantener escondida una gran parte de nosotros
mismos".
Consejos
¿Se puede practicar el noble arte de las 'small
talks'? En la web hay infinidad de artículos que
ofrecen consejos sobre cómo mejorar estos momentos
incómodos en los que hay que romper el hielo con
cualquier cosa. Lo primero, obviamente, es conseguir
que la otra persona se sienta cómoda,
algo que también resulta de lo más difícil al
principio. A veces tan solo basta con sonreír
y ser amable, y otras veces la situación
exigirá algo más allá que una simple cara bonita.
Otro detalle muy importante es prestar atención a lo
que te está diciendo y no solo eso, sino
demostrarlo. "Debes concentrarte en lo que está
diciendo el otro en lugar de planificar lo que dirás
tú a continuación", recuerda Pegler. "Hacer
preguntas interesantes es una excelente manera de
demostrarlo, las personas deben saber que te importa
lo que te están diciendo".
"Cíñete a temas seguros", aconseja la psicóloga.
"Cuando conocemos a gente nueva, muchas
veces lo que decimos no tiene mucha importancia.
En realidad, el tema es indiferente, lo que es
verdaderamente relevante es la charla que
entabláis". Sin ir más lejos, el tema más seguro con
el que más fácil es estar de acuerdo es el tiempo.
Si llueve o hace frío, tu interlocutor no te lo
negará, sino que lo refrendará.
Otro recurso es dialogar sobre hechos que han
ocurrido recientemente. Sin ir más lejos, en la
actualidad el tema del coronavirus copa
todas las conversaciones y es inevitable no
sacarlo con alguien a quien acabas de conocer.
Sin embargo, no te metas en política, ya que aquí es
muy probable que puedan surgir discrepancias. "Si no
sabes lo que decir, tan solo mira a tu alrededor",
recomienda Pegler. "Encuentra algo nuevo que está
pasando desapercibido en tu entorno o en tu
pensamiento. Nunca sabes cuál es el tema que acabará
prevaleciendo en la conversación".
Una de las mejores opciones para enganchar a la
otra persona a lo que estás diciendo es revelar
pequeños detalles personales sobre ti. Nada
demasiado denso o profundo, pero lo
suficientemente interesante como para despertar la
curiosidad en tu interlocutor. De esta forma, el
otro querrá saber más y esto favorecerá que el
diálogo prosiga con más naturalidad. Y lo más
importante de todo: no estés pendiente del teléfono.
Al margen de ser de mala educación
es la prueba más significativa de que lo que está
sucediendo ahí mismo, en ese preciso momento, carece
de interés para ti y estás pensando en otras
personas.
(Leído en elconfidencial.com del 21 de septiembre de 2020)
Esta expresión tan cotidiana tiene una historia que se remonta siglos atrás y que nos transporta al otro lado del océano Atlántico.
Si alguna vez
te han dicho que “vales un Potosí”,
tendrás más que claro que se trata de un piropo. Te están
diciendo –a ti o a quién sea– que vales mucho.
Concretamente la RAE recoge ‘Potosí’ como “Riqueza
extraordinaria”. Pero esta expresión tan
cotidiana tiene una historia que se remonta siglos atrás y
que nos transporta al otro lado del océano Atlántico.
En el siglo XV las naves españolas
desembarcaron –sin saberlo– en el denominado Nuevo
Mundo y comenzó la colonización. Durante la primera
mitad del siglo XVI, ya con diversos gobiernos
coloniales establecidos en sudamérica, se fundaron las
primeras ciudades en lo que hoy es Bolivia,
explican en ‘National
Geographic’. En la mitad sur del actual país
se descubrieron unas ricas minas de plata en una montaña
llamada Cerro Rico, a los pies de la cual
se estableció la ciudad de Potosí.
Se dice que las vetas de plata fueron descubiertas
de forma casual, una noche del año 1545,
por un pastor quechua llamado Diego Huallpa,
que se perdió mientras regresaba con su rebaño de
llamas. Decidió acampar al pie del Cerro Rico y
encendió una gran fogata para abrigarse del frío.
Cuando despertó por la mañana, se encontró con que,
entre las brasas humeantes de la fogata, brillaban
hilillos de plata, fundidos y derretidos por el
calor del fuego. El cerro, aparentemente, era tan
rico en vetas de plata que la misma se encontraba a
flor de tierra. El 1 de abril de 1545, un grupo de
españoles encabezados por el capitán Juan de
Villarroel tomaron posesión del Cerro Rico, tras
confirmar el hallazgo del pastor, e inmediatamente
establecieron un poblado.
Una leyenda sostiene que los incas ya conocían la
existencia de plata en el cerro y querían obtener esos
metales, pero cuando el emperador inca
intentó comenzar la explotación del cerro,
este lo expulsó mediante una estruendosa explosión
(de donde deriva el nombre del lugar, "¡P'utuqsi!"),
prohibiéndole el extraer la plata, que estaba
reservada "para los que vinieran después". Los
historiadores ven en esta variante una deliberada
influencia de los españoles en la leyenda, para
legitimar sus labores en el cerro.
La inmensa riqueza del Cerro Rico y
la intensa explotación a la que lo sometieron los
españoles hicieron que la ciudad creciera de manera
asombrosa. La fama de su riqueza fue tan
grande que Miguel de Cervantes en su obra Don
Quijote de la Mancha dice: "Si yo te
hubiera de pagar [...] el tesoro de Venecia, las
minas del Potosí fueran poco para pagarte".
El yacimiento de Potosí se convirtió en un lugar
legendario y conocido mundialmente como un
lugar rico, como muestra Cervantes en su obra. Esta
gran popularidad, que traspasó fronteras, hizo que
el nombre de Potosí fuese incorporado al lenguaje
como sinónimo de algo altamente preciado y así ha
continuado hasta nuestro tiempo.
El Cerro Rico sigue en activo desde el siglo XV.
Pero la cada vez más exigua presencia de
mineral ha llevado al Gobierno Autónomo
de Potosí a decretar que, en los próximos meses, los
mineros que trabajan por encima de los 4.400 metros
deberán abandonar la explotación para salvaguardar
la estructura del coloso.
Gracias a los mineros retirados que han
sobrevivido a sus galerías es posible conocer estos túneles
donde decenas de hombres –y algún niño– trabajan sin
luz ni comida, con alcohol de 96 grados como bebida
y durante jornadas ocasionales de 24 horas sin
descanso, mientras veneran la mina como una deidad.
Ver a una mujer entre ellos es prácticamente
imposible.
El misterioso asesinato del último gran emperador de Roma por un bárbaro de sangre visigoda y sueva
El historiador y divulgador Federico Romero Díaz, unos de los catorce autores de «Ab urbe condita», narra a ABC los pormenores de la vida de Mayoriano Augusto.
Flavio Julio Valerio Mayoriano Augusto tuvo
un sueño: devolver al Imperio romano de Occidente
la gloria que había atesorado tiempo atrás. Nacido en el año
420, y tras subir al poder con la ayuda de Ricimero (un
noble bárbaro de sangre sueva y visigoda), partió con sus
legiones hacia regiones como la Galia o Hispania. Su objetivo:
que estos reinos no se apartaran de la Urbs. Después puso sus
ojos en África, el corazón de los recursos económicos. Debía
arrebatársela a los vándalos si quería costear el alto precio
de sus soldados y, para ello, organizó en secreto una poderosa
flota que partiría desde la península Ibérica.
Pero su aventura africana no pudo ni tan siquiera comenzar.
En el 461 fue traicionado y, tras ser atacado por sorpresa por
los mismos vándalos a los que ansiaba aniquilar, su armada fue
derrotada.
Al poco, Mayoriano murió en extrañas circunstancias. Y con
él, el último emperador que pudo devolver la grandeza al Imperio
romano de Occidente. Después, como bien explica a
ABC Federico Romero Díaz (historiador,
presidente de
Divulgadores de la Historia y co-fundador del Día
de la Romanidad) solo hubo oscuridad en el
horizonte. Y eso por culpa de una persona. «Todo apunta a Ricimero.
Este lo consideraba un compañero de viaje incómodo y demasiado
independiente», confirma.
Romero sabe de lo que habla, pues ha novelado parte de la
vida de Mayoriano para la obra coral «Ab urbe
condita» (Edaf, 2020). Un compendio de dieciséis relatos
que narran la historia de Roma, desde la monarquía hasta la
decadencia del imperio, valiéndose de la familia
Valeria como una suerte de hilo conductor. «Todos
pertenecemos a la Asociación Divulgadores de la
Historia. Han sido tres años de trabajo que han
involucrado a muchas personas, pero estamos muy satisfechos
con el resultado», explica. Su felicidad es doble ya que,
además de ver el libro publicado, esperan conseguir fondos
para que la Asociación Cultural Historia y Arte de
Alcántara consiga reparar el puente romano de la
misma región. «Les hemos cedido el dinero obtenido por
derechos de autor», señala.
- ¿Somos descendientes de aquellos romanos que
arribaron a la península?
- Casi todo lo que somos es gracias a ellos. Podríamos decir
que somos romanos 2.0. El resto ha influido también, pero ha
tenido menor influencia. Nuestra fundamental herencia cultural
proviene de los romanos. Una gran parte de la humanidad tiene
eso en común. En tiempos en los que nos empeñamos en
diferenciarnos, deberíamos recordar este hecho a la sociedad.
- ¿Cómo nació la idea de elaborar una novela coral
sobre la historia de Roma?
- La novela surge de una plataforma llamada Divulgadores de
la Historia en la que hay blogueros, escritores, empresas… Lo
que tenemos en común es que todos somos divulgadores. Catorce
decidimos, a iniciativa del escritor Manuel Martínez Peinado,
lanzarnos a este proyecto. Queríamos contar de una manera
novelada los momentos más importantes de la Antigua Roma: la
monarquía y la república; el alto imperio y el bajo imperio.
Así, hasta la caída del Imperio romano de Occidente.
No fue fácil. Son períodos muy extensos. Por ello, designamos
a tres coordinadores para establecer unos criterios comunes,
una extensión máxima para los relatos, un hilo común que
uniera todas esas historias… Han sido casi tres años de
trabajo en los que ha habido 18 personas implicadas. Además,
una vez terminada la obra, la sometimos a los ojos, desde el
punto de vista literario, de otros tres divulgadores veteranos
(José Luis Hernández Garvi, Javier Santamarta y Lorenzo
Gallardo) para pulir las aristas que pudieran quedar.
El último paso fue presentarla a una editorial. Cuando Edaf,
a través del escritor León Arsenal, supo que era para un fin
social (todos los beneficios de los derechos de autor irán
destinados a la Asociación Historia, Arte y cultura de
Alcántara) aceptó sin dudar. Se han volcado mucho en el
proyecto.
- Su relato se zambulle en la vida del emperador
Flavio Valerio Mayoriano, al que define como la última
esperanza de una Roma en declive. ¿Había descendido el
nivel militar de la Ciudad Eterna por entonces?
- Hay que entender el contexto. Estamos en la segunda mitad
del siglo V. Hasta ese momento el Imperio romano había
demostrado que disponía del mejor ejército y que podía
derrotar a cualquier contingente contemporáneo. Era, todavía,
el más potente de su época. Los problemas llegaron por culpa
de otros factores.
- ¿Era el legionario de esa época tan letal como
antaño?
- El legionario de esa época seguía siendo el mejor. Hasta
mediados del siglo V hubo fábricas que producían armas de
manera normalizada y seguía habiendo una estructura logística
que lo abastecía de forma eficiente. El problema vino por la
falta de recursos, pero, en esencia, el ejército no había
bajado el nivel. De hecho, no desapareció con la posterior
caída del Imperio, se disgregó en diferentes unidades que
prestaron servicio en muchos casos a las órdenes de varios
señores de la guerra. Hay legiones que atestiguan su
existencia hasta el siglo VI y VII, en el Imperio romano de
Oriente.
- ¿Qué pretendió Mayoriano?
- Apagar todos los fuegos que pudo y embarcarse en la
recuperación del imperio. Las luchas internas habían provocado
que muchas provincias del Imperio se desligaran de la
autoridad del poder central y que los bárbaros aprovecharan
esta división para extender su dominio. Él recuperó esos
territorios para la autoridad central.
- ¿Desligado del imperio…?
- Sí. Cuando las élites romanas de provincias como la Galia
fueron atacadas por incursiones bárbaras de vándalos, suevos y
alanos y vieron que el poder central no era capaz de
protegerles, se plantearon por qué debían pagar impuesto a
Roma. Entendieron que era mejor elegir a sus propios líderes y
defenderse por sí mismos.
- ¿Qué territorios trató de recuperar Mayoriano?
- Mayoriano intentó restablecer su autoridad en la Galia, en
Hispania (donde los suevos saqueaban libremente casi todo el
territorio) y, por último, en África. Sin esta última no había
futuro para el Imperio romano de Occidente porque, en el siglo
IV, era la provincia más rica; apenas había sido por los
desórdenes que habían afectado a otros territorios. Era la que
proporcionaba el grueso de los ingresos. En Sicilia también
rechazó las incursiones de los piratas vándalos que en la
costa.
- Es curioso que se valiera de unidades de
«bárbaros», como los llamaban los romanos, para estas
campañas.
- Sí. Los ejércitos de aquella época estaban compuestos por
elementos de otros pueblos y, a veces, contaban con un
componente mayor de barbaros que de propios romanos. Cuando
Mayoriano viajó a Hispania, obligó a sus aliados visigodos a
cederle tropas para luchar contra los vándalos en África.
Uno de los casos más curiosos fue el de los hunos. Este
pueblo empezó siendo aliado de los propios romanos. No fue
hasta la llegada de Rugila y después de su sobrino Atila
cuando se enfrentaron a su poder. Tras la muerte de Atila, sin
embargo, se disgregaron en varios grupos y acabaron por
diluirse como amenaza. Hay constancia de que después ayudaron
como mercenarios al Imperio Romano de Oriente.
«Mayoriano,
además de sus campañas militares, fue un gran legislador.
Lucho por reconstruir los valores en los que creía»
- ¿El término «bárbaro» era peyorativo para los
romanos, o solo una mera forma de referirse a los pueblos
enemigos?
- Bárbaro es un término que viene de los griegos, que decían
que sus enemigos no hablaban, sino que balbuceaban. Tenía un
sentido peyorativo, en contraposición a una persona que se la
suponía más civilizada. Lo curioso es que, en algunos casos,
estaban más romanizados que los propios romanos. Llevaban un
proceso muy continuado de contacto con la urbs. Los visigodos
en España, por ejemplo, acabaron siendo herederos y
transmisores de esa cultura, que asumieron y preservaron como
propia.
- ¿Fue solo un gran general, o también un buen
legislador?
- Mayoriano, además de sus campañas militares, fue un gran
legislador. Luchó por reconstruir los valores en los que
creía. Legislaba a favor de los más desfavorecidos, reducía
impuestos, luchaba contra el desmantelamiento de los edificios
antiguos y combatía el celibato masivo que se daba entre las
jóvenes y que afectaba a la demografía del imperio… La pena es
que no estuvo en el poder lo suficiente.
- ¿Cómo fue derrotado?
- Una vez conseguido el dominio territorial de la Galia y el
sometimiento de los visigodos, reunió una gran fuerza militar
y marchó a Hispania, ya pacificada salvo por los suevos,
arrinconados en Gallaecia. Planeó una operación que debía ser
secreta y que involucraba a 300 naves. La idea era partir a
África y derrotar a los vándalos. Suponía que, con la ayuda de
la población romana que quedaba en la provincia, vencería.
Pero fue traicionado. Genserico, el rey vándalo se percató de
sus intenciones y destruyó la armada.
- ¿Quién pudo ser el traidor?
- Todo apunta a Ricimero, gracias a cuyo apoyo se había
alzado al poder. Lo consideraba un compañero de viaje incómodo
y demasiado independiente. Lo que está claro es que hubo
traición y la flota fue destruida.
- ¿Quién era este personaje?
- Ricimero fue un bárbaro de noble cuna emparentado con la
realeza sueva y visigoda. Se educó desde muy joven en Roma y
se destacó luchando a las órdenes de Aecio, el magister
militum de Valentiniano III. Así fue, posiblemente, como
conoció a Mayoriano. Tras los asesinatos de Aecio y de
Valentiniano y el saqueo de Roma en el 455 por los vándalos se
generó un vacío de poder que Ricimero y Mayoriano, bien
posicionados en el ejército, aprovecharon para colocar poco
después en el trono a Mayoriano.
- ¿Qué significó la derrota?
- Fue una derrota que marcó el punto final de las esperanzas
romanas de volver a resurgir en occidente. Mayoriano tuvo que
pactar con los vándalos y reconocerles el dominio de África y,
sin sus recursos, Roma ya no pudo mantener ni su ejército, ni
su administración en las provincias más amenazadas. A raíz de
ello llegó la disgregación. Todo se agravó con su muerte.
Por ejemplo, Egidio, su mano derecha en la Galia, se declaró
independiente. Y lo mismo pasó en Hispania. Al final, el
Imperio quedó reducido a la Península Itálica y poco más. Un
estado tan pequeño no podía mantener un ejército tan grande y,
a la par, defenderse de las continuas agresiones que sufría en
sus fronteras.
- ¿Cómo murió?
- Los éxitos militares de Mayoriano y su excesiva
independencia hicieron que Ricimero, tras la derrota naval en
Hispania de Mayoriano, le depusiera y acabara ejecutándole,
convirtiéndose el bárbaro en el hombre más importante de Roma.
Al ser de sangre bárbara y posiblemente arriano, no podía
aspirar al trono directamente por lo que se dedicó durante
muchos años a ir colocando en el trono a emperadores títeres,
dóciles a su voluntad como Libio Severo o a gobernar
directamente sin nombrar nuevo emperador cuando el puesto
quedó vacante.
- ¿Qué problemas arribaron tras la muerte de
Mayoriano?, ¿cómo cayó el imperio?
- Sobre eso hay mucho debate. Algunos autores están
convencidos de que el problema del Imperio romano es que entró
en un proceso de disolución marcado por una crisis política
interna. Tras el asesinato de Aecio, el segundo saqueo de Roma
y el fracaso de Mayoriano al intentar recuperar África, el
Imperio de Occidente se disgregó. Dejó de tener recursos para
mantener a nivel económico su ejército. Los territorios más
ricos cayeron. Hispania fue saqueada, África quedó en manos de
los vándalos…
Como dijo José Soto Chica, se entró en una "época de señores
de la guerra en la que los ejércitos daban lugar a reinos, y
no en la que los reinos daban lugar a ejércitos". El ejemplo
más claro fue África, ocupada por un contingente de vándalos,
o Francia, que se creó entorno a los francos. Estos ejércitos,
el de los visigodos incluidos, se formaron por diferentes
grupos que se fueron amalgamando en torno al núcleo invasor.
Por ejemplo, dentro de los vándalos había además alanos y
hasta romanos que se cambiaron de bando y les enseñaron el
arte del combate en el mar.
Pero la realidad es que hay mucha discusión sobre ese tema.
Algunos autores defienden que fue una decadencia demográfica o
una falta de recursos. Otros que fue económica. Luego está el
famoso Edward Emily Gibbon, quien era partidario de que el
factor fundamental fue la expansión del cristianismo. Es
difícil explicarlo desde una única causa, aunque mi opinión es
que las luchas internas influyeron de forma decisiva.
Tecnologías CCUS: frenar el calentamiento global reciclando CO₂
(Un texto de Dory Gascueña leído el 5 de noviembre de 2020 en bbvaopenmind.com)
Aplicar los principios de la economía circular para reciclar
las emisiones de CO2 permitirá acelerar la lucha
contra el calentamiento global. Una batallaque suponeun complejo reto en el que, además de
reducir las emisiones con energías limpias como la solar o los coches eléctricos,
las tecnologías de captura y utilización de carbono CCUS (por las siglas en inglés de carbon, capture, utilisation and
storage) se
proponen eliminar el CO2 liberado ya en la atmósfera,
capturandolo y convirtiéndolo en materia prima para productos
útiles no contaminantes. Entonces, ¿es posible hacer del CO2 un
aliado de la acción climática?
Volker
Sick es profesor de
ingeniería mecánica en la Universidad de Michigan (Estados
Unidos) y dirige la Global CO2 Initiative, un proyecto de la misma universidad
para impulsar el desarrollo de tecnologías CCUS que
puedan capturar y convertir el dióxido de carbono en productos
útiles. En una conversación
con OpenMind, el profesor Sick reconoce que “Incluso cuando
dejemos de utilizar combustibles fósiles, procesos como la
fabricación de cemento y acero seguirán emitiendo CO2”.
Es ahí donde entra en juego la perspectiva de esta iniciativa
global de investigación y análisis de políticas públicas: conseguir
que sea viable económica y tecnológicamente el reciclaje del CO2
de la atmósfera y su aprovechamiento para hacer nuevos
materiales.
CCUS: tecnologías aliadas con
los ODS y el Acuerdo de París
Las tecnologías CCUS son para el
Grupo
Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático
(IPCC) y la Agencia
Internacional de Energía (IEA por sus siglas en inglés) un
requisito para cumplir con los objetivos climáticos del Acuerdo
de París y frenar el calentamiento global por debajo de 2ºC. Las tecnologías CCUS contribuirían con
aproximadamente una sexta parte de la reducción de emisiones
necesaria para cumplir con este objetivo en 2050.
Antes de la firma del Acuerdo de
París, el Quinto
Informe de Síntesis de Evaluación del IPCC de 2014 estimó que sin las
tecnologías CCUS el coste económico de la lucha contra el cambio
climático aumentaría un 138%. Aunque la mayoría de proyectos en
materia de CCUS se encuentran en los Estados Unidos y Europa,
también se planean proyectos en Australia, China, Corea, Oriente
Medio y Nueva Zelanda, según
el mapa de iniciativas de la IEA. Si finalmente se lleva a cabo, esta
hoja de ruta permitiría que la cantidad global de CO2
que se captura actualmente se triplique, alcanzando alrededor de
130 Mt por año.
Capturar y deconstruir CO2:
un proceso tecnológico clave para la acción climática
Muchos de los productos que
utilizamos contienen carbono, y en base a esto el CO2
que expulsamos a la atmósfera se puede reutilizar para
producirlos, en vez de extraer más carbono de fuentes fósiles,
la práctica actual.Tal
y como argumentaba Volker Sick a OpenMind, “La idea de utilizar
CO2 para fabricar productos no es nueva y se ha
examinado de forma intermitente durante varias décadas,
especialmente en lo que respecta al almacenamiento
y la recuperación mejorada de petróleo, que existe desde hace 50 años”. Sin
embargo, implementar la idea de reutilizar a gran escala el CO2
que producimos implica un desarrollo tecnológico significativo,
ya que hay que transformar las moléculas de CO2 en
moléculas de carbono, un proceso que requiere un aporte
energético que debe provenir de fuentes de energía de carbono
cero, para evitar agregar más emisiones de CO2. En
este sentido, el director de The Global CO2
Initiative
advierte de que, aunque “La disponibilidad mundial de energía
renovable ha aumentado sustancialmente durante las últimas
décadas, se necesitarán inversiones masivas en investigación,
desarrollo e implementación para hacer de las tecnologías CCUS
una realidad y generar un impacto real para el medio ambiente y
para crear nuevos empleos”.
Un problema para el uso eficiente
del CO2 como materia prima es el proceso de captura en sí mismo, tal y como explica Volker Sick: “Se
necesitan grandes máquinas y, en realidad, también mucha energía
para separar el CO2 de los gases de combustión y
especialmente del aire. Una vez que el CO2 está
disponible de manera concentrada, los catalizadores facilitan la
conversión de este CO2 y agua en productos químicos”.
Precisamente en el desarrollo de estos catalizadores trabajan
los laboratorios de The
CO2 Global Initiative, donde ya se experimenta con la
producción de metanol como alternativa a los
combustibles fósiles o un hormigón autoreparador que convierte
en piedra los gases que ahora contaminan nuestra atmósfera.
Metanol, fibras naturales y
hormigón flexible a base de CO2
“El metanol se puede utilizar en
la producción de muchos otros productos químicos, incluida la
fibra de carbono. Incluso es posible convertir este metanol en
un combustible que puede reemplazar al diesel y se quema de
manera mucho más limpia”. Volker explica cómo uno
de los equipos de investigadores trabaja además con plantas como el
cáñamo, el lino o el bambú para involucrar a la naturaleza en el
proceso de deconstrucción del CO2. Para ello, se
extraen fibras de estas plantas para utilizarlas en materiales
compuestos en sustitución de las fibras de vidrio, “E incluso se
ha llegado a incluirlas en el
hormigón para mejorar sus propiedades”, apunta el director de la
iniciativa, que reconoce también que “para que todo esto
funcione, es necesario manipular esas fibras y es ahí donde se
centra parte de la investigación de nuestro grupo”. Volker
indica además que, más allá del metanol o las fibras vegetales,
”La mayor oportunidad para eliminar el CO2 de
la atmósfera es encerrarlo en hormigón y otros materiales de
construcción. De hecho, es
importante entender que cuando bombeamos CO2 a una
mezcla de hormigón, ¡el CO2 se convierte en roca! Por
lo tanto, nunca volverá a salir a la atmósfera, ni siquiera si
el hormigón se rompe”.
A pesar del prometedor horizonte
que supondrían para muchas industrias, el proceso de
democratización de estas tecnologías CCUS se encuentra con dos
grandes barreras, tal y como reconoce Volker: “Una es el coste y
la otra está relacionada con estándares y códigos. En ambos
casos, es necesario un trabajo político adecuado y, por eso,
desde The Global C02
Initiative
trabajamos con legisladores, políticos y organismos
sancionadores para ayudar a actualizar o incluso crear nuevas
políticas que faciliten la adopción y promoción de estas
tecnologías”.
(Un texto de Manuel
Ruiz Rejón leído el 6 de mayo de 2020 en bbvaopenmind.com)
Con la publicación de su magna obra “El Origen de
las Especies” Darwin resolvió lo que el mayor científico de su
época, el astrónomo John Herschel, llamó el “misterio de los
misterios”: las especies extintas de los seres vivos han sido
reemplazadas por otras mediante la actuación de la selección
natural. Pero dejó sin resolver otros misterios también muy
importantes. Concretamente dejó en el aire lo que llamó el
“abominable misterio” del enigmático origen y de la evolución
inicial de las plantas con flor, algo que ha permanecido sin una
clara solución desde entonces. El reciente descubrimiento de un
continente sumergido al este de Australia, Zelandia, puede contribuir a
solucionar el enigma que se le planteó a Darwin hace ahora 140
años.
EL ABOMINABLE MISTERIO DE DARWIN
En El Origen de las Especies
publicado en 1859, Darwin defendió que los cambios evolutivos
tienen lugar de forma gradual. Por ello, después de su publicación
trató de explicar diferentes situaciones en las que aparentemente
la evolución parecía haber sucedido de forma brusca.
Y en especial le preocupó el “abominable misterio”(
así lo llamó en una carta que en 1879 dirigió a Joseph Hooker) de
que las plantas con flor, las llamadas Angiospermas, que comprenden
desde las humildes hierbas como las margaritas del campo a los
árboles como los manzanos o los perales etc., parecían tener un
origen aparentemente súbito y una diversificación explosiva a
principios del Cretácico, hace unos 100 millones de años. Con
anterioridad aparentemente sólo habrían existido plantas sin
verdadera flor, las llamadas Gimnospermas, como los pinos, los
cipreses, las araucarias etc., que, junto a los helechos,
constituyeron los grandes bosques característicos del tiempo de
los dinosaurios en el Jurásico anterior al Cretácico.
Para tratar de solucionar este misterio, en la
correspondencia con Hooker, y también con otros
autores, Darwin propuso que en realidad las plantas con flor se
habrían originado y evolucionado de forma gradual y no explosiva
antes del Cretácico. Pero que eso había tenido lugar en un lugar
aislado, perdido e incluso sumergido del hemisferio Sur al que en
ese momento no se había tenido acceso. Y que ya posteriormente
evolucionadas y diversificadas se extendieron a las zonas de la
Tierra en las que sí se disponía de datos fósiles.
EL MISTERIO DESDE DARWIN
Las diversas investigaciones que se han llevado a
cabo desde Darwin hasta nuestros días han aclarado algunos
aspectos de este misterio pero no lo han hecho del todo.
Quizás lo más claro es lo que indican diversos
estudios moleculares que han puesto de manifiesto que las
Angiospermas han debido de divergir de las restantes plantas,
gimnospermas, helechos, hepáticas etc., antes del Cretácico, en
pleno Jurásico.
Pero el registro fósil no acompaña tan lejos a los
estudios moleculares. Y es que, desde Darwin los descubrimientos
que se han hecho en el registro fósil de Angiospermas-polen,
hojas, fragmentos de troncos etc- ponen en discusión los presuntos
fósiles de Angiospermas de los tiempos jurásicos.
Por otro lado, tampoco se tiene claro a partir de
qué tipo de plantas Gimnospermas se originaron las Angiospermas
habiéndose emitido muy diversas hipótesis, sin estar plenamente
aceptada ninguna de ellas. Una de las más recientes es que se
pudieron originar a partir de helechos con semillas tras un
proceso de duplicación del genoma y una posterior divergencia
selectiva de algunos genes, lo que les debió de conferir un gran
poder adaptativo y un potencial grande de diversificación. De
hecho, en la actualidad las Angiospermas constituyen el grupo más
exitoso de plantas con entre 300.000 y 400.000 especies censadas,
en contraposición con unas pocas miles de especies de las
Gimnospermas.
Y por lo que se refiere al origen de una
característica tan especial de las Angiospermas como es la flor,
también existen diversas hipótesis sin existir un consenso claro.
De hecho en la actualidad no existe ninguna Angiosperma con
caracteres florales intermedios con las Gimnospermas. Sin embargo,
en la actualidad se está investigando activamente el origen de los
factores genéticos-en concreto los llamados genes homeóticos A, B, C, que
determinaron el paso de la primitiva “flor” de las Gimnospermas-
flores más o menos desnudas sin varias estructuras como el cáliz y
la corola, con semillas libres no encerradas en frutos, a la
típica flor de las Angiospermas-con varios verticilos: sépalos,
pétalos, estambres y ovarios, con semillas encerradas en fruto
etc. Y la conclusión, de momento, es que algunos de los genes y
factores genéticos que determinan dichas estructuras son nuevos,
otros ya estaban presentes en la Gimnospermas y siguen con la
misma función, y otros se están reutilizando para aspectos
diferentes.
Al final, se puede decir que se ha aclarado en parte
el misterio de Darwin por cuanto efectivamente las Angiospermas
son evidentemente el resultado de procesos evolutivos que “hunden
sus raíces”, nunca mejor dicho, en tiempos anteriores a los de su
aparición en el registro fósil general del Cretácico. Pero
persiste en gran parte el misterio en aspectos cómo cuáles fueron
las etapas iniciales de estos procesos, y dónde tuvieron lugar de
forma que no quedaron bien reflejadas en el registro fósil.
Y aquí es donde se está considerando que el estudio
del continente sumergido al este de Australia, Zelandia, puede
contribuir a aclarar estos aspectos del enigma.
Y AHORA LLEGA ZELANDIA
Dos son sobre todo las razones por las que
algunos investigadores proponen que Zelandia puede ser la región
del planeta donde se originaron y diversificaron inicialmente las
Angiospermas y de donde se expandieron por el resto de la Tierra.
Ante todo porque en islas como Nueva Zelanda y
Nueva Caledonia, que serían las cumbres que emergen de dicho
continente, es donde se encuentran presentes la mayoría de los
grupos de Angiospermas más antiguos, las llamadas
Arqueoangiospermas, siendo en algunos casos endémicas, como es el
caso de la que se considera la angiosperma más primitiva,
Amborella trichopoda, que es endémica de Nueva Caledonia.
Y luego por su historia geológica. Y es que,
antes del Cretácico Zelandia formó parte de una masa de tierra
junto a Australia y la Antártida. Zelandia se separó de ellas
entre los 105 y 80 millones de años. Posteriormente el proceso de
adelgazamiento de Zelandia por los diversos fenómenos tectónicos,
condujo a su hundimiento en el océano, de modo que hace 55
millones de años prácticamente todo este continente estaba
sumergido. Tras alguna fase de rejuvenecimiento, en la actualidad
sólo quedan emergidas sus cumbres más altas, que corresponden a
las islas de Nueva Caledonia y Nueva Zelanda que constituyen menos
del 10% de todo el continente sumergido.
Si las Angiospermas se originaron y
diversificaron inicialmente en Zelandia cuando estaba emergida, se
explicaría por qué no se encuentran las etapas iniciales del
proceso en el registro fósil puesto que posteriormente quedaron
sumergidas en el mar. Pero antes de que tal cosa sucediera dio
tiempo a la expansión de las Angiospermas ya evolucionadas a las
regiones próximas y posteriormente al resto de la Tierra. De
hecho, las Arqueoangiospermas están también muy bien representadas
en el este de Australia o Nueva Guinea, regiones ambas adyacentes
a las islas cumbres de Zelandia ya mencionadas.
Al final si todo esto es así, Darwin llevaría
razón en su idea de que las Angiospermas no se originaron de forma
súbita. Los estudios que se realicen a partir de ahora en Zelandia
pueden contribuir a terminar de aclarar este enigma.
PARA MÁS INFORMACIÓN
Aunque existe mucha bibliografía, la más
significativa queda recogida en un artículo reciente de Sgorbati
S. et. al.2018. Was Charles Darwin right in his explanation of the
“abominable mystery”. Italian Botanist, 5:25-30.
Muerte, suicidios y torturas: la caza inmisericorde de los asesinos de Julio César
(Un texto de Manuel
P. Villatoro en el ABC del 25 de octubre de 2020)
Autores clásicos como Plutarco o
Suetonio recogen el triste final que aconteció a los conspiradores que
perpetraron el magnicidio del dictador.
A Julio César, el
héroe que aplastó a Vercingétorix en la Galia y
cruzó el Rubicón al grito de «la suerte está echada», la Parca
le atropelló durante los Idus de marzo, en una fría mañana del
44 a. C. Y no en batalla, como todo buen general hubiese deseado, sino durante
una sesión del Senado. El lugar tampoco fue mejor; las 23 puñaladas que
acabaron con su vida le fueron propinadas a los pies de la estatua de Pompeyo,
el mismo enemigo al que había derrotado en la batalla de Farsalia por oponerse
a su poder. El destino, que a veces puede ser tan hilarante como hiriente.
Todo ocurrió en segundos. Tras unas
palabras tan míticas como discutidas («¡Tú también Bruto, hijo mío!»),
Julio César yacía muerto en un abundante charco de sangre. Hasta aquí, la
historia más popular y que ha sido dada a conocer gracias a series tan famosas
como «Roma». Sin embargo, poco (o casi nada) se sabe de los
momentos posteriores al fallecimiento del dictador. ¿Qué pasó con los
instigadores del asesinato?, ¿sobrevivieron?, ¿fueron aplaudidos como héroes o,
por el contrario, tildados de homicidas? La respuesta la ofreció, aunque de
forma muy somera, el historiador del siglo I Suetonio en sus
escritos tras narrar cómo fueron los funerales:
«Casi ninguno de sus asesinos
murió de muerte natural ni le sobrevivió más de tres años. Fueron todos
condenados, pereciendo cada cual de diferente manera»
«Sucumbió a los cincuenta y seis
años de edad y fue colocado en el número de los dioses, no solamente por
decreto, sino por unánime sentir del pueblo […]. Ordenase tapiar la puerta de
la sala donde se le dio muerte; llamase parricidio a los idus de marzo y se
prohibió que se congregasen los senadores en tal día. Casi ninguno de sus
asesinos murió de muerte natural ni le sobrevivió más de tres años. Fueron
todos condenados, pereciendo cada cual de diferente manera; unos en naufragios,
otros en combate y algunos clavándose el mismo puñal con el que hirieron a
César».
Parcas palabras para el triste
devenir de los principales traidores. Y en cierto modo exageradas, pues, de los
entre cuarenta y sesenta conjurados (las
fuentes de la época no se ponen de acuerdo con el número concreto), apenas
conocemos el final de una veintena. Así lo explica José Barroso,
divulgador histórico especializado en la Antigua Roma y autor de obras como «La caída de la República», en
su dossier «Los asesinos de César» . También lo hace el
historiador Peter Stothard en su flamante «The last assasin»; obra en la que
recoge la venganza y la cacería que se orquestó contra ellos y la posterior
guerra civil en la que quedó sumido el país.
Lo triste es que Julio César podría
haberse salvado. Prevenido por una larga lista de augurios, barajó la
posibilidad de quedarse en la cama aquel 15 de marzo del 44 a. C. Tenía excusa:
su delicado estado de salud. Pero Décimo Bruto, metido hasta
el corvejón en el grupo de los conjurados, le hizo cambiar de idea. Suetonio
afirma que un joven anónimo también le entregó, al salir de su casa, un escrito
en el que le desvelaba el triste destino que le esperaba, pero el dictador
prefirió guardar el papel junto a otros tantos que tenía pensado leer.
La diosa Fortuna no estuvo con él ese
15 de marzo. Aunque hay que decir que César, siempre altivo, tentó también a la
suerte. En su camino al Senado pasó por el templo para regodearse ante el
vidente que le había advertido sobre el peligro que le esperaba aquella
jornada. «¡Los Idus de marzo ya han llegado!», afirmó con
sorna. La respuesta fue igual de irónica: «Pero todavía no han
terminado». Al final, ocurrió lo que los augurios habían predicho.
Como bien explicó Suetonio en «La vida de los doce césares», el
magnicidio aconteció cuando Cimber Telio se acercó a él:
«En cuanto se sentó, le rodearon
los conspiradores con pretexto de saludarle; en el acto Cimber Telio […] le
cogió de la toga por ambos hombros, y mientras exclamaba César: “Esto es
violencia”, uno de los Casca, que se encontraba a su espalda, lo hirió algo más
abajo de la garganta. Cogióle César el brazo, se lo atravesó con el punzón y
quiso levantarse, pero un nuevo golpe le detuvo. Viendo entonces puñales
levantados por todas partes, envolviese la cabeza en la toga y bajóse con la
mano izquierda los paños sobre las piernas, a fin de caer más noblemente,
manteniendo oculta la parte inferior del cuerpo. Recibió veintitrés heridas, y
sólo a la primera lanzó un gemido, sin pronunciar ni una palabra».
Plutarco, en «Vidas
paralelas», recogió una versión similar. Aunque añadió también que
César buscó, con la mirada y alguna palabra que otra, el apoyo de Bruto, a
quien guardaba gran estima. No se topó, sin embargo, más que con la fría
puñalada de la traición. «Los que se hallaban aparejados para aquella muerte,
todos tenían las espadas desnudas, y hallándose César rodeado de ellos,
ofendido por todos y llamada su atención a todas partes, porque por todas sólo
se le ofrecía hierro ante el rostro y los ojos, no sabía dónde dirigirlos, como
fiera en manos de muchos cazadores». Marco Antonio, su gran
amigo, no pudo hacer nada, pues le habían entretenido en otro lugar.
Narra Plutarco que la muerte de César
trajo consigo el desconcierto. Los ciudadanos se encerraron en sus casas,
atemorizados por lo que podía ocurrir, mientras que los asesinos partían hacia
el Capitolio, «no a manera de fugitivos, sino risueños y
alegras, llamando a la muchedumbre a la libertad». Cicerón les
apoyó y, desde ese mismo día, intercedió por ellos ante el Senado tildándoles
de libertadores. Marco Antonio, por su parte, pasó del odiar a
los conspiradores a apoyar su amnistía; aunque, el 18 de marzo, volvió a cargar
contra ellos al llevar la toga del dictador, agujereada y copada de sangre
seca, ante los senadores.
A partir de este punto comenzó un
toma y daca entre uno y otro bando que se saldó con una verdadera guerra civil.
Aunque oficialmente se hallaban protegidos por una amnistía firmada por el
Senado, la tensión que se vivía en la capital (en parte, favorecida por las
legiones más veteranas de César, que clamaban venganza) hizo que la mayor parte
de los conjurados se marcharan a todo correr de la urbe.
Uno de los primeros en caer fue Cayo
Trebonio, gran amigo de César y, contra todo pronóstico, uno de los
mayores instigadores de la conjura. Cuenta Plutarco que,
durante los Idus de marzo, fue el encargado de entretener a Marco
Antonio para que no pudiera socorrer al dictador, aunque este es un
dato en el que difieren las fuentes clásicas. En todo caso, fue gobernador en
la provincia de Asia hasta que la venganza le atropelló. Según explica el
historiador de la época Dión Casio en su magna «Historia
romana», fue capturado mientras dormía en la ciudad portuaria de Esmirna
allá por el 43 a. C. Pasó varios días de infierno en los que su
torturador, Dolabella, le hizo todo tipo de maldades. Al final, fue decapitado
y su cabeza, en palabras Stothard, se utilizó para entrenar en un juego de
pelota.
Otro a los que no le duró demasiado
la alegría fue el célebre Décimo Bruto. Explica el autor
español que, tras los Idus, mantuvo su cargo como gobernador hasta que Marco
Antonio le exigió la entrega de su provincia. Después de que declinara
sus exigencias, el gran amigo de César lanzó sus ejércitos contra él y le cercó
en Módena. En mitad de aquel caos, el Senado, bajo las órdenes
de Cicerón, le envió como ayuda a Octavio, hijo adoptivo del
dictador y que por entonces no llegaba a las dos décadas de vida. Aquello salió
bien a medias. Aunque los refuerzos permitieron levantar el asedio de la urbe,
Octavio se negó a unirse al asesino.
Al ver que sus apoyos se reducían,
Décimo intentó marcharse a todo correr hasta Macedonia y unirse a los también
conspiradores Marco Bruto y Casio Longino. Sin embargo, a lo
largo del viaje, peligroso donde los hubiera, fue capturado por un líder tribal
galo muy cercano a César. Este le cortó la cabeza al descubrir su verdadera
identidad y se la envió, cual regalo con un lazo, al mismo Marco
Antonio en el año 43 a. C. Por si fuera poca ignominia, y aunque al ya
decapitado asesino le importara bien poco, sus legionarios se unieron a
Octavio.
Básilo, el siguiente
en la lista, fue uno de los pocos conjurados que no abandonó Roma. Cuenta
Stothard que fue asesinado por sus propios esclavos, aunque todavía se
desconoce si en venganza por la muerte de César, o debido a su obsesión por
mutilar a los sirvientes como castigo. En todo caso, ninguno de los homicidas
fue juzgado por ello. Como él, también dejó este mundo Cicerón, quien,
aunque no participó en los Idus de marzo, apoyó desde el principio a los «
libertadores », como solía llamarlos. Le cortaron la cabeza y las
manos y expusieron sus restos en el foro. Como despedida, la esposa de Marco
Antonio ordenó que le arrancasen la lengua y se la atravesaran con uno de sus
pasadores para el pelo.
Con todo, la mayor derrota que
sufrieron los asesinos de César se sucedió tras la formación del Segundo
Triunvirato por Marco Antonio, Octavio y Lépido. En
el 42 a. C., los dos primeros se enfrentaron a las fuerzas reclutadas por Marco
Bruto y Cayo Casio Longino en dos batallas sucesivas libradas en
Filipos, Grecia, entre el 3 y el 23 de octubre.
Longino cayó en la primera, tras
verse superado por Marco Antonio. Según Plutarco, se quitó la vida: «De los
acontecimientos puramente humanos que en este negocio sucedieron, el más
admirable fue el relativo a Casio; porque, vencido en Filipos, se pasó el
cuerpo con aquella misma espada de que usó contra César». El 23 le sucedió otro
tanto a Bruto. En principio, el general se negó a salir a
combatir contra el Segundo Triunvirato. Al final se decidió, pero todo acabó en
desastre, pues su ejército fue arrollado y él se vio obligado a huir. Falleció
aquella noche, aunque en extrañas circunstancias, como bien dejó claro el
historiador clásico en su obra:
«Bruto se retiró a alguna
distancia con dos o tres [de sus hombres], de los cuales era uno Estratón, que
había contraído amistad con él con motivo del estudio de la oratoria. Colocóle,
pues, a su lado, y afianzando con ambas manos la espada por la empuñadura, se
arrojó sobre ella y murió, aunque algunos dicen que fue el mismo Estratón
quien, a fuerza de ruegos de Bruto, volviendo el rostro, le tuvo firme la
espada, y que él, arrojándose con ímpetu de pechos, se había atravesado el
cuerpo, quedando al golpe muerto».
Según el autor anglosajón, el último
conspirador en morir fue Casio Parmensis, «el decimonoveno y
último asesino», según recoge en su obra. Este buscó refugio en Atenas, ciudad
de poetas y filósofos, y abrazó las enseñanzas de Epicuro. En
principio, este le enseño a no temer al más allá. «La muerte no trae placer ni
dolor. Lo único mala para mi es el dolor. Por tanto, la muerte no tiene que ser
mala». Sin embargo, durante los siguientes catorce años de vida admitió haber
sufrido pesadillas al pensar en que la venganza podría caer sobre él. Mantuvo
la fe en ser perdonado hasta que uno de los asesinos de Octavio acabó con él.