Cuéntame un cuento...

...o una historia, o una anécdota... Simplemente algo que me haga reir, pensar, soñar o todo a la vez, si cabe ..Si quereis mandarme alguna de estas, hacedlo a pues80@hotmail.com..

jueves, abril 30

Ricas tentaciones y cerebro: lo que los publicistas del Kit-kat no sabían (y ahora sí sabemos)

(Un texto de Miguel Barral en el Heraldo de Aragón del 25 de agosto de 2021)

Porque si nos damos un respiro y paramos un momento a pensar, ¿caeremos en la tentación?

'Tómate un respiro, tómate un Kit-kat'. Aunque es innegable que se trata de un eslogan pegadizo -y no hay mejor prueba de ello que el que la mayoría lo recordemos-, la realidad es que el mensaje que transmite es contraproducente, por no decir directamente perjudicial, para los intereses comerciales de la marca. Porque si nos paramos a pensar, ¿caeremos en la tentación?

Lo que no sabían los publicistas que lo acuñaron en su momento y que ahora acabamos de saber es que, al parecer, a la hora de valorar o juzgar un alimento, la primera información que procesa nuestro cerebro es su sabor, sus propiedades organolépticas, en definitiva, cuán apetitoso resulta; y solo más tarde procesa sus propiedades nutricionales, lo saludable que es. En concreto, la primera información es procesada en solo unos 400 milisegundos. En tanto que tramitar la segunda requiere el doble de tiempo.

Así pues, cuando una y otra no están en sintonía -como puede ser el caso de una chocolatina -que está de vicio, pero a costa de ser una 'bomba' de azúcares y grasas saturadas-, el irresistible placer que proporciona a nuestro sentido del gusto parte con ventaja frente a sus dudosas propiedades nutricionales.

Y es precisamente esta diferente velocidad de juicio lo que hace que cuando estamos famélicos y desesperados por devorar lo primero que pillemos, pero también cuando cogemos un tentempié deprisa y corriendo entre una obligación y el siguiente compromiso -porque no sé como nos las apañamos pero siempre andamos con urgencias-, casi siempre optemos por la opción menos recomendable, ya sea un dulce, una bolsa de patatas fritas o un poco de embutido antes que por una manzana o un trozo de queso fresco.

Y es por esa misma razón por la que invitar a tomarse un respiro no parece la mejor idea si de lo que se trata es de fomentar el consumo de una chocolatina rellena de crujiente galleta. Más bien debería ser todo lo contrario: 'No te tomes un respiro, tómate un KitKat', porque si te tomas un momento que te permita contemplar también las propiedades nutricionales (o calóricas; factor este que suele ser el que más pesa en la decisión de mucha gente) del resto de opciones que te ofrece la nevera, la despensa o el supermercado, es más probable que acabes decantándote por esa pieza de fruta que no arruine la operación bikini.

Fast, fast food

De lo leído hasta aquí se deduce que el riesgo de caer en la tentación de elegir 'comida basura' reside, sí, en las 'trampas' organolépticas con que esta nos engatusa -sal, grasas, y picantes en cantidad; todos potentes estimulantes para nuestras papilas gustativas-. Pero también en la dinámica en la que te ves atrapado en los establecimientos que la ofrecen: formando parte de una cola que ruge y avanza como una marabunta y con unos operarios -porque no les puede catalogar de camareros- en un frenesí de idas y venidas para coger el siguiente pack de doble de patatas, refrescos y hamburguesas embaladas -las hamburguesas pero también ellos-.

Y ante el argumento previo es lícito pensar “oye, ¿no estarás exagerando un poco? Al fin y al cabo solo necesitas 400 milisegundos más para procesar las cualidades nutricionales”. No creas, es cuestión de ponerse en situación -que no solo se da en las franquicias de 'fast food' yankis-: imaginemos por ejemplo que estamos en uno de esos habituales restaurantes de autovía, en el que invariablemente desembarcas al ser el primer sitio que encuentras tras media hora de creciente rugir de tripas, y en el que para avituallarte desfilas con tu bandeja por delante de un expositor donde tienes que coger lo que quieres sobre la marcha justo cuando se aparece ante tus ojos, porque como te demores un instante, ignorando el coro de ruidos estomacales de los que vienen detrás, estos te mirarán mal o te increparán. Y ya no es solo la presión de los que te siguen, sino que en el poco tiempo que tienes para seleccionar tu menú antes de que la fila siga avanzando y aquel ya no esté al alcance de tu mano, también tienes que considerar con idéntica urgencia otras cuestiones igual de fundamentales como dónde están las servilletas y los cubiertos o si ya te habrás pasado las bolsitas de mayonesa. Y otro tanto se puede decir de los bufetes de los hoteles, en los que no solo compites con el resto de clientes, sino también contra el crono para que los demás no vacíen las bandejas antes de que te hayas llegado a decidir. Por eso te ves obligado -o te obligas a ti mismo-a decidir a la carrera, lo que 'acarrera' que muchas veces optemos por llenar el plato con viandas no demasiado saludables.

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miércoles, abril 29

Casa Solans, la 'joyica' de la burguesía zaragozana, cumple cien años

(Bueno, quizá alguno más porque este texto de 

En mayo de 1921 Miguel Ángel Navarro daba por concluidas las obras de construcción de Casa Solans, que de inmediato fue conocida como ‘la casa de los azulejos’. El palacete modernista se abandonó en los 70, fue un foco chabolista y a punto estuvo de derruirse en 1988 cuando se declaró en ruina.

In extremis se salvó de la ruina. También de la piqueta que todo lo sometía a finales de los 80. Aunque no ha conseguido atraer una actividad permanente que le dé aún mayor relevancia, Casa Solans luce resplandeciente como uno de los mejores ejemplos de la arquitectura modernista (y ecléctica) de Zaragoza. Esta semana se cumplen justo cien años desde que concluyó de su construcción, que un proceso que incluye algunas anécdotas divertidas como el hecho de que sus primeros moradores tuvieron que echar abajo una pared para introducir una mesa de billar.

Hace unos años que la luz regresó al número 60 de la avenida de Cataluña. Ahí vuelven a brillar los azulejos, las vidrieras y los mosaicos cargados de vegetación. También las figuras antropomórficas, los angelotes y los dragones que vigilan cada estancia desde lo alto de los muros. Pero, ¿cuál es la historia de esta joya arquitectónica y por qué estuvo a punto de perderse hace no tantos años?

El origen del palacete está vinculado a la boyante burguesía zaragozana de los años 20 del pasado siglo. Don Juan Solans y Solans era un rico hombre de negocios, dueño de la fábrica 'La nueva Harinera', situada en el entonces Camino del Gállego (hoy la avenida de Cataluña). En 1913, ya casado con Rafaela Aísa Asín, compró por 25.000 pesetas la finca contigua a la fábrica, en la que existía una casa de campo. Cinco años después, con la decidida oposición de su esposa, que prefería vivir en el paseo de Sagasta, decidió encargar la remodelación y ampliación de la quinta a Miguel Ángel Navarro para fijar allí su residencia.

Navarro era ya entonces un prestigioso arquitecto -con obras como el Palacio de Comunicaciones de Valencia o las Escuelas Pías- y responsable de actuaciones urbanísticas que transformaron Zaragoza. En el palacio de la avenida de Cataluña desarrolló un eclecticismo pleno que fundía los mayoritarios elementos modernistas con otros historicistas y propios de la arquitectura aragonesa. Remató la construcción en mayo de 1921 y en ella empleó 750.000 pesetas, toda una fortuna en aquella época. 

Juan Solans y Solans no llegó a habitar su mansión, aunque la ofreció como sede de tertulias artísticas y económicas, fiestas y conciertos de música. Artistas, banqueros, arquitectos y otras personas de relevancia social hicieron del edificio su refugio en la primera mitad de este siglo. En las visitas teatralizadas que se hacen a Casa Solans cada cierto tiempo (no fallan en San Valero), los guías cuentan

Sea como fuere, lo cierto es que Solans falleció en 1926 y, paradójicamente, fue su mujer quien acabó instalándose permanentemente en la mansión del Arrabal zaragozano. Allí falleció Rafaela Aísa en 1965. En 1972 los sobrinos del matrimonio venden a una inmobiliaria la propiedad y es entonces cuando comenzó su época más dura. El edificio permaneció abandonado y pasó casi 40 años siendo objeto de expolio y vandalismo sistemático. Acogió un asentamiento chabolista, con varias familias en una furgoneta que permanecieron durante años en sus jardines. Poco a poco fueron apropiándose también de una mansión venida a menos que perdió su rico oratorio y vio cómo se ennegrecían los techos por las hogueras que se prendían dentro.

En 1988, la casa fue declarada en ruina: el papel de los muros ya era irrecuperable, una bóveda se había desplomado y las filtraciones de agua dañaban toda la estructura. En 1995 se sopesó el derribo y fue únicamente una inversión de más de 360.000 euros y su declaración como Bien de Interés Cultural (BIC) en 2002 lo que azuzó una reconstrucción que se prolongó entre 2002 y 2006. Los arquitectos municipales Ramón Velasco y Úrsula Heredia, fallecida hace pocos días, se tuvieron que hacer cargo de la recuperación del palacete con un trabajo “arduo y minucioso”, dado que la casa “se estaba cayendo a trozos”, según explicaba en una entrevista durante la restauración.

Su objetivo fue siempre respetar la creación del constructor, Miguel Ángel Navarro, a pesar de los daños que sufrió Casa Solans tanto en la Guerra Civil como en los años de expolio. Lo que más trabajo llevó fue recuperar los artesonados, adecuar la cerrajería de las puertas y reconstruir el suelo original, para lo que hubo que comprar baldosa hidráulica en Túnez. No menos meticulosa fue la labor para devolver su policromía original a los azulejos de toda la casa. En la zona destinada antiguamente a la cocina se habilitaron unos aseos, y un ascensor ocupó el hueco reservado a la escalera de caracol que permitía el acceso a la segunda planta. En las visitas guiadas, los zaragozanos siempre se quedan boquiabiertos con los acabados dorados que adornan el dormitorio de los señores y con el arco presidido por el rostro de una dama de la planta baja.

Una vez se recuperó el brillo de ‘la carcasa’ tocaba redecorar los 680 metros cuadrados del interior, en una operación que resultó de lo más polémica allá por 2007. El Ayuntamiento de Zaragoza gastó más de 65.000 euros en muebles de época y diversas antigüedades para decorar la Casa Solans, pero lo hizo inexplicablemente con cargo a partidas de las áreas de Acción Social y Juventud. En concreto, se adquirieron a anticuarios de Barcelona y Zaragoza una pareja de veladores ingleses del siglo XIX, armarios, sofás, lámparas art decó o un plafón modernista de hierro y cristal emplomado.

Otro de los problemas que siempre ha arrastrado tan insigne edificio es saber qué hacer con él, buscar un uso adecuado a su singularidad. Entre de 2005 a 2015 la ocupó la Oficina de Naciones Unidas de Apoyo al Decenio del Agua, pero este organismo se batió después en retirada. Ahora el inmueble alberga Ebrópolis y la oficina de Cooperación al Desarrollo, pero los vecinos lo proponen como posible museo de historia del Rabal. También desde las entidades vecinales apuestan por intentar recuperar o recrear de algún modo los que debían ser muy bellos jardines originales, dado que ahora está circundado por losetas y pavimento sin apenas verde alrededor. Aún con estos pequeños ‘peros’, la Casa Solans de Miguel Ángel Navarro sigue siendo uno de los edificios más emblemáticos de la ciudad como también lo son el Museo de Bellas Artes de Ricardo Magdalena y Julio Bravo, la Escuela de Artes y Oficios de Félix Navarro, o el Antiguo Casino Mercantil de Francisco Albiñana.

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martes, abril 28

El pueblo de Aragón y la ruta por la que un pastor escapó del diablo

(Un texto de J.L.A. leída en el Heraldo de Aragón el 17 de octubre de 2021)

En realidad -paradójicamente-, en muchas ocasiones son las leyendas las encargadas de dar vida a un lugar, una tradición y sus gentes. La riqueza de un pueblo y su término, además de por su valor patrimonial, cultural y natural, también se mide por el cariño de las historias que dejan en herencia cada generación. En Calomarde existe un relato fantástico que todavía perdura, y cuyos ecos alcanzan la localidad vecina de Frías de Albarracín. Los 'hechos' se localizan en el bello Cañón de los Arcos, en plena Sierra de Albarracín.

La leyenda

La leyenda narra que, junto al nacimiento del río de la Fuente del Berro, se alzaba un conjunto forestal impenetrable, al que nadie había accedido. Pero un día, aún a sabiendas de que se trataba de un lugar prohibido por ese aura maligna, un pastor vecino accedió con sus reses al bosque. De pronto, un sonido estruendoso alertó al cabrero, que huyó junto a sus animales bajo las montañas. Al girar la cabeza, el enfurecido diablo cubierto de fuego les perseguía. Al final, el pastor saltó el río desde una roca y logró escapar. Como prueba de la persecución, la roca guarda todavía las huellas del demonio junto a las ruinas del conocido como 'El Molino de las Pisadas'.

La ruta 

La leyenda nos sitúa a las afueras del municipio de Calomarde. Un recorrido que une dicha localidad con Frías de Albarracín. La ruta, cuyo comienzo dispone de un parking para dejar el coche, toma un trozo del sendero PR-TE 2 y discurre a través del Cañón de los Arcos, excavado por el río Fuente del Berro. El cañón, situado a la salida del pueblo e inmerso en el Barranco de la Hoz, se localiza en sentido contrario al río, aunque podemos caminar en ambos sentidos. Siguiendo el curso, en este precioso paraje, hallamos la conocida muela pétrea del Moricacho.

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lunes, abril 27

Leyes con nombre

 (Extraído de la columna de Guillermo Fatás en el Heraldo de Aragón del 14 de marzo de 2021)

[...] la práctica [de llamar a las leyes por el nombre su promotor] sigue modelos milenarios. Los romanos hacían eso mismo de modo oficial: el apellido de su promotor figuraba en el nombre de la norma.

Por ejemplo, una ley ideada por el cónsul Cicerón era identificada como ‘ley Tulia sobre corrupción electoral’ (no fue, por cierto, la primera ni la última ley romana sobre materia tan manida en todo tiempo), habida cuenta de que el apellido familiar del prócer era Tulio, Marco Tulio Cicerón.

Del mismo modo, las leyes aprobadas por impulso de César y de Augusto, los más distinguidos miembros del linaje de los Julio, se llamaron ‘ley Julia de tal cosa’ o ‘ley Julia de tal otra’.

[...]

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domingo, abril 26

Thick Data y Big Data

(Un texto de Ahmed Banafa en bbvaopenmind.com publicado el 18 de noviembre de 2021)

Uno de los retos a los que se enfrentan las empresas en el mundo post COVID-19 es adaptarse a los nuevos hábitos de los consumidores, que nunca volverán a ser los mismos que antes de la pandemia. Al auge de la compra de productos y servicios online se le suma el auge del trabajo en remoto. Conforme las empresas empiezan a navegar en el mundo post-COVID-19 a medida que las economías reabren, las tecnologías de analítica de datos van a ir cobrando importancia por su utilidad como herramienta de adaptación a las nuevas tendencias. Las herramientas de análisis de datos van a ser especialmente útiles a la hora de detectar nuevos patrones de compra y ofrecer experiencias de cliente más personalizadas, además de una mejor comprensión del nuevo comportamiento de los consumidores.

Sin embargo, muchas empresas siguen teniendo problemas para finalizar sus proyectos big data con éxito. La adopción del big data ha aumentado drásticamente en todos los sectores. El gasto ha incrementado y la gran mayoría de las empresas que utiliza big data espera rentabilizar sus inversiones. Sin embargo, uno de los puntos débiles del Big Data para estas empresas es la opacidad en términos procesos e información. Modelar segmentos de clientes con precisión puede ser imposible para aquellas empresas que no sean capaces de entender por qué, cómo y cuándo sus clientes toman sus decisiones de compra, por ejemplo.

Para resolver este problema, algunas empresas se ven obligadas a recurrir a una alternativa al big data, el llamado Thick Data. Pero, ¿en qué se diferencian el Big Data y el Thick Data?

El Big Data se centra en el procesamiento de grandes volúmenes de datos complejos y no estructurados, que se caracterizan por las 3 Vs: Volumen, el big data exige procesar inmensas cantidades de datos no estructurados de baja densidad. Estos pueden ser datos de valor desconocido, como la actividad de los usuarios de Facebook, los feeds de datos de Twitter, los flujos de clics en una página web, aplicación móvil, o en equipos dotados de sensores. Para algunas organizaciones, esto puede suponer decenas de terabytes de datos. Para otras, cientos de petabytes. Velocidad: Es la velocidad a la que se reciben los datos y se actúa sobre ellos. La variedad se refiere a los diferentes tipos de datos disponibles. Los tipos de datos no estructurados y semiestructurados, como texto, audio y video, requieren de un procesamiento adicional previo para extraer significado y metadatos soporte.

El término Thick Data hace referencia a un complejo abanico de estrategias de investigación primaria y secundaria, incluidas encuestas, cuestionarios, grupos focales, entrevistas, revistas, videos, etc. Es el resultado de la colaboración entre científicos de datos y antropólogos para dar sentido a grandes cantidades de datos. Juntos, analizan series de datos para extraer información cualitativa como conocimientos, preferencias, motivaciones y razones de los comportamientos. En esencia, el término Thick Data hace referencia a series de datos cualitativos (observaciones, sentimientos, reacciones) que ofrecen información sobre la vida emocional cotidiana de los consumidores. El Thick Data se centra en identificar emociones, historias y modelos en el mundo en el que viven las personas, por lo que sus resultados pueden ser difíciles de cuantificar.

Comparación entre Big Data y Thick Data

  • El Big Data es cuantitativo, mientras que el Thick Data es cualiativo.
  • El Big Data genera tanta información que necesita de algo más para cerrar y/o revelar los vacíos de conocimiento. El Thick Data descubre el significado tras las visualizaciones y los análisis del Big Data.
  • El Big Data revela información a partir de un determinado rango de puntos de datos, mientras que el Thick Data revela el contexto social y las conexiones entre los puntos de datos.
  • El Big Data ofrece números; el Thick Data revela historias.
  • El Big data depende de las tecnologías de IA y aprendizaje de máquina; mientras que el Thick Data depende del aprendizaje humano.

Si las grandes tecnológicas de Silicon Valley aspiran realmente a “entender el mundo”, deben capturar tanto sus cantidades (big data) como sus cualidades (thick data) Por desgracia, esta última dimensión exige dejar de ver el mundo exclusivamente a través de Google Glass (o en el caso de Facebook, la realidad virtual) y dejar atrás los ordenadores para experimentar el mundo de primera mano. Hay dos factores clave para ello:

  • Para entender a las personas, hay que entender su contexto. La mayor parte del “mundo” es conocimiento de fondo

Más allá de tratar de entendernos atendiendo exclusivamente a lo que hacemos (como hace el big data), el thick data busca entender cómo nos relacionamos con los diferentes mundos que habitamos.

Sólo entendiendo nuestros mundos se puede entender realmente “el mundo” en su totalidad, que es a lo que aspiran empresas como Google y Facebook. “Entender el mundo”, exige capturar tanto aspectos cuantitativos (big data) como cualitativos (thick data)

De hecho, las empresas que confían demasiado en los números, gráficos y falsas creencias (factoides) del Big Data corren el riesgo de aislarse de la riqueza y la realidad cualitativa de la vida cotidiana de sus clientes, de perder la capacidad de imaginar e intuir hacia dónde puede estar evolucionando el mundo y sus propios negocios. Al externalizar nuestros procesos intelectuales al Big Data, nuestra capacidad de darle sentido al mundo mediante una observación cuidadosa comienza a erosionarse, de la misma manera en que al utilizar un GPS para orientarnos en una ciudad que no conocemos se nos escapan sensaciones y detalles de la misma.

Las empresas y los ejecutivos de éxito trabajan para entender el contexto emocional, incluso visceral, de las personas en el momento en el que encuentran su producto o servicio, y son capaces de adaptarse a las circunstancias según van cambiando. También son capaces de utilizar el llamado Thick Data, que incorpora el elemento humano ausente en el Big Data.

Existe una tecnología prometedora que puede permitirnos aprovechar lo mejor de ambos mundos (Big Data y Thick Data). Se trata de la computación afectiva.

La computación afectiva es el estudio y desarrollo de sistemas y dispositivos capaces de reconocer, interpretar, procesar y simular los afectos humanos. Se trata de un campo interdisciplinario en el que se dan la mano la informática, la psicología y las ciencias cognitivas. Aunque los orígenes de la disciplina se remontan a las primeras investigaciones filosóficas sobre la emoción (“afecto” es, básicamente, sinónimo de “emoción”), el origen de esta rama de la ciencia informática, la más moderna, se remonta a la publicación en 1995 del trabajo de Rosalind Picard sobre Computación afectiva. Uno de los objetivos de este estudio era la capacidad de simular empatía. Ello exigiría a los equipos informáticos interpretar el estado emocional de los humanos y adaptar su comportamiento a ellos, ofreciendo respuestas adecuada a esas emociones.

El uso de algoritmos de computación afectiva en la recopilación y procesamiento de datos hará que los datos sean más humanos y aprovechará las dos caras de los datos: La cuantitativa y la cualitativa.

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sábado, abril 25

La (secreta y extraordinaria) importancia de las conversaciones intrascendentes

(Un texto de Elena Zanorano en El Confidencial del 

A veces minusvaloramos las situaciones cotidianas en las que no hay nada más interesante que preguntar por el tiempo que hace. Pero en realidad, son la puerta a oportunidades y relaciones profundas.

"¿Qué tal?". Es incontable el número de veces que has hecho y te han hecho esta pregunta. Como experimento, cualquier día podríamos sorprender a nuestro interlocutor y contar toda una serie de catastróficas desdichas que nos pasaron recientemente para intentar dejarle con la boca abierta. Sin embargo, por norma general, la contestación rápida, simple y automática viene a ser: "Bien, ¿y tú?".

Las conversaciones simples, cotidianas e intrascendentes inundan nuestro día a día. Cada vez que vamos al mercado, con los compañeros de trabajo o como primer contacto con un desconocido. Su función viene a ser la de algo tan llano y sencillo como pasar el rato con los demás, una serie de momentos que no pasarán a la historia pero por los que se intuye una buena educación y saber estar. Pero, ¿qué ocurriría si de repente esa conversación que has iniciado y que a priori parecía insignificante se convierte en una gran historia?

La gente acaba juzgando a los demás en pocos minutos, de ahí la importancia de mostrar confianza y respeto al otro en el primer contacto

En el mundo anglosajón le dan mucha importancia a este tipo de encuentros dialécticos en los que se formulan preguntas retóricas con respuestas automáticas. Tanto es así que se han realizado diversos estudios para analizar en profundidad este peculiar fenómeno de interacción social que ellos llaman "small talk". Por ejemplo, uno de la Universidad de Michigan que aseguraba que este tipo de conversaciones pueden aumentar tu capacidad de resolver problemas. "Algunos de estos diálogos inducen a las personas a leer la mente del otro y tomar más perspectiva de las cosas", afirma Oscar Ybarrra, autor del estudio, en declaraciones recogidas por la revista 'Forbes'.

Uno de los aspectos más llamativos de estas conversaciones intrascendentes es que nunca sabes dónde te van a llevar. Puede que duren menos de un minuto, pero también puede que aquella persona con la que acabas de entablar unas breves palabras acabe por conectar contigo y... ¿quién sabe? Tal vez entabléis una bonita amistad o te ayude a resolver un problema que tienes desde hace tiempo.

La enorme dificultad de romper el hielo

"En el mundo de los negocios, llegar a un punto común es fundamental", explica Scott Hoover en su exitoso libro 'How To Get A Job On Wall Street'. "Lo que no es tan obvio es que una conversación simple y aparentemente intrascendente pueda significar mucho más. Las empresas quieren contratar personas que sepan capaces de pensar con rapidez y agilidad". Lo que viene a resaltar Hoover es lo crucial que supone el hecho de tratar bien a desconocidos en las distancias cortas, ya que este es un proceso que servirá para todo, desde ser el mejor agente comercial del mundo hasta caer bien a un jefe de Recursos Humanos que esté buscando gente para incorporar a su equipo. Hagas lo que hagas, vas a tener que dominar las 'small talks' si quieres apañártelas.

Al fin y al cabo, las 'small talks' orientadas al mundo de los negocios son la otra cara de la moneda de las 'softs skills' o habilidades blandas que se han hecho muy populares en los últimos años. Las empresas de ahora buscan empleados que tengan excelente capacidad de trabajo en equipo, y para ello es necesario desarrollar la empatía, lo que sin duda da pie a estas conversaciones cotidianas.

"Estos diálogos abren la puerta a conversaciones auténticas y relaciones profundas en un futuro", observa por su parte Lindy Pegler, doctora en Psicología, en otro reciente artículo sobre el tema publicado en 'Medium'. "Es una ventana de oportunidad. Si preguntamos a alguien tan solo por cómo está, esto puede hacernos querer saber más sobre esa persona si realmente estamos interesados. La gente acaba juzgando a los demás en pocos minutos. Las investigaciones señalan la importancia de ofrecer la sensación de confianza y respeto en el primer contacto si queremos causar una buena impresión".

Una de las mejores formas de enganchar a la otra persona es revelar pequeños detalles personales: lo suficiente como para despertar su curiosidad

Pero no solo nos es de utilidad de cara a poder socializar mejor o conectar con personas que aún no conocemos. También son una vía de acceso a nosotros mismos. "Con una pequeña charla intrascendente, revelamos la capa exterior de nuestra personalidad", prosigue Pegler. "La usamos para proteger nuestro mundo interior, permitiendo que otros solo vean un poco de nosotros mismos. Usamos los temas triviales y sin controversia así como las bromas ligeras para mantener escondida una gran parte de nosotros mismos".

Consejos

¿Se puede practicar el noble arte de las 'small talks'? En la web hay infinidad de artículos que ofrecen consejos sobre cómo mejorar estos momentos incómodos en los que hay que romper el hielo con cualquier cosa. Lo primero, obviamente, es conseguir que la otra persona se sienta cómoda, algo que también resulta de lo más difícil al principio. A veces tan solo basta con sonreír y ser amable, y otras veces la situación exigirá algo más allá que una simple cara bonita. Otro detalle muy importante es prestar atención a lo que te está diciendo y no solo eso, sino demostrarlo. "Debes concentrarte en lo que está diciendo el otro en lugar de planificar lo que dirás tú a continuación", recuerda Pegler. "Hacer preguntas interesantes es una excelente manera de demostrarlo, las personas deben saber que te importa lo que te están diciendo".

"Cíñete a temas seguros", aconseja la psicóloga. "Cuando conocemos a gente nueva, muchas veces lo que decimos no tiene mucha importancia. En realidad, el tema es indiferente, lo que es verdaderamente relevante es la charla que entabláis". Sin ir más lejos, el tema más seguro con el que más fácil es estar de acuerdo es el tiempo. Si llueve o hace frío, tu interlocutor no te lo negará, sino que lo refrendará.

Otro recurso es dialogar sobre hechos que han ocurrido recientemente. Sin ir más lejos, en la actualidad el tema del coronavirus copa todas las conversaciones y es inevitable no sacarlo con alguien a quien acabas de conocer. Sin embargo, no te metas en política, ya que aquí es muy probable que puedan surgir discrepancias. "Si no sabes lo que decir, tan solo mira a tu alrededor", recomienda Pegler. "Encuentra algo nuevo que está pasando desapercibido en tu entorno o en tu pensamiento. Nunca sabes cuál es el tema que acabará prevaleciendo en la conversación".

Una de las mejores opciones para enganchar a la otra persona a lo que estás diciendo es revelar pequeños detalles personales sobre ti. Nada demasiado denso o profundo, pero lo suficientemente interesante como para despertar la curiosidad en tu interlocutor. De esta forma, el otro querrá saber más y esto favorecerá que el diálogo prosiga con más naturalidad. Y lo más importante de todo: no estés pendiente del teléfono. Al margen de ser de mala educación es la prueba más significativa de que lo que está sucediendo ahí mismo, en ese preciso momento, carece de interés para ti y estás pensando en otras personas.

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viernes, abril 24

¿De dónde viene la expresión 'valer un Potosí'?

(Leído en elconfidencial.com del 21 de septiembre de 2020) 

Esta expresión tan cotidiana tiene una historia que se remonta siglos atrás y que nos transporta al otro lado del océano Atlántico.

Si alguna vez te han dicho que “vales un Potosí”, tendrás más que claro que se trata de un piropo. Te están diciendo –a ti o a quién sea– que vales mucho. Concretamente la RAE recoge ‘Potosí’ como “Riqueza extraordinaria”. Pero esta expresión tan cotidiana tiene una historia que se remonta siglos atrás y que nos transporta al otro lado del océano Atlántico.

En el siglo XV las naves españolas desembarcaron –sin saberlo– en el denominado Nuevo Mundo y comenzó la colonización. Durante la primera mitad del siglo XVI, ya con diversos gobiernos coloniales establecidos en sudamérica, se fundaron las primeras ciudades en lo que hoy es Bolivia, explican en ‘National Geographic’. En la mitad sur del actual país se descubrieron unas ricas minas de plata en una montaña llamada Cerro Rico, a los pies de la cual se estableció la ciudad de Potosí.

Se dice que las vetas de plata fueron descubiertas de forma casual, una noche del año 1545, por un pastor quechua llamado Diego Huallpa, que se perdió mientras regresaba con su rebaño de llamas. Decidió acampar al pie del Cerro Rico y encendió una gran fogata para abrigarse del frío. Cuando despertó por la mañana, se encontró con que, entre las brasas humeantes de la fogata, brillaban hilillos de plata, fundidos y derretidos por el calor del fuego. El cerro, aparentemente, era tan rico en vetas de plata que la misma se encontraba a flor de tierra. El 1 de abril de 1545, un grupo de españoles encabezados por el capitán Juan de Villarroel tomaron posesión del Cerro Rico, tras confirmar el hallazgo del pastor, e inmediatamente establecieron un poblado.

Una leyenda sostiene que los incas ya conocían la existencia de plata en el cerro y querían obtener esos metales, pero cuando el emperador inca intentó comenzar la explotación del cerro, este lo expulsó mediante una estruendosa explosión (de donde deriva el nombre del lugar, "¡P'utuqsi!"), prohibiéndole el extraer la plata, que estaba reservada "para los que vinieran después". Los historiadores ven en esta variante una deliberada influencia de los españoles en la leyenda, para legitimar sus labores en el cerro.

La inmensa riqueza del Cerro Rico y la intensa explotación a la que lo sometieron los españoles hicieron que la ciudad creciera de manera asombrosa. La fama de su riqueza fue tan grande que Miguel de Cervantes en su obra Don Quijote de la Mancha dice: "Si yo te hubiera de pagar [...] el tesoro de Venecia, las minas del Potosí fueran poco para pagarte".

El yacimiento de Potosí se convirtió en un lugar legendario y conocido mundialmente como un lugar rico, como muestra Cervantes en su obra. Esta gran popularidad, que traspasó fronteras, hizo que el nombre de Potosí fuese incorporado al lenguaje como sinónimo de algo altamente preciado y así ha continuado hasta nuestro tiempo.

El Cerro Rico sigue en activo desde el siglo XV. Pero la cada vez más exigua presencia de mineral ha llevado al Gobierno Autónomo de Potosí a decretar que, en los próximos meses, los mineros que trabajan por encima de los 4.400 metros deberán abandonar la explotación para salvaguardar la estructura del coloso.

Gracias a los mineros retirados que han sobrevivido a sus galerías es posible conocer estos túneles donde decenas de hombres –y algún niño– trabajan sin luz ni comida, con alcohol de 96 grados como bebida y durante jornadas ocasionales de 24 horas sin descanso, mientras veneran la mina como una deidad. Ver a una mujer entre ellos es prácticamente imposible.

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jueves, abril 23

El misterioso asesinato del último gran emperador de Roma por un bárbaro de sangre visigoda y sueva

(Un texto de Manuel P. Villatoro en el ABC del 17 de noviembre de 2020)
  
El historiador y divulgador Federico Romero Díaz, unos de los catorce autores de «Ab urbe condita», narra a ABC los pormenores de la vida de Mayoriano Augusto.

Flavio Julio Valerio Mayoriano Augusto tuvo un sueño: devolver al Imperio romano de Occidente la gloria que había atesorado tiempo atrás. Nacido en el año 420, y tras subir al poder con la ayuda de Ricimero (un noble bárbaro de sangre sueva y visigoda), partió con sus legiones hacia regiones como la Galia o Hispania. Su objetivo: que estos reinos no se apartaran de la Urbs. Después puso sus ojos en África, el corazón de los recursos económicos. Debía arrebatársela a los vándalos si quería costear el alto precio de sus soldados y, para ello, organizó en secreto una poderosa flota que partiría desde la península Ibérica.

Pero su aventura africana no pudo ni tan siquiera comenzar. En el 461 fue traicionado y, tras ser atacado por sorpresa por los mismos vándalos a los que ansiaba aniquilar, su armada fue derrotada.

Al poco, Mayoriano murió en extrañas circunstancias. Y con él, el último emperador que pudo devolver la grandeza al Imperio romano de Occidente. Después, como bien explica a ABC Federico Romero Díaz (historiador, presidente de Divulgadores de la Historia y co-fundador del Día de la Romanidad) solo hubo oscuridad en el horizonte. Y eso por culpa de una persona. «Todo apunta a Ricimero. Este lo consideraba un compañero de viaje incómodo y demasiado independiente», confirma.

Romero sabe de lo que habla, pues ha novelado parte de la vida de Mayoriano para la obra coral «Ab urbe condita» (Edaf, 2020). Un compendio de dieciséis relatos que narran la historia de Roma, desde la monarquía hasta la decadencia del imperio, valiéndose de la familia Valeria como una suerte de hilo conductor. «Todos pertenecemos a la Asociación Divulgadores de la Historia. Han sido tres años de trabajo que han involucrado a muchas personas, pero estamos muy satisfechos con el resultado», explica. Su felicidad es doble ya que, además de ver el libro publicado, esperan conseguir fondos para que la Asociación Cultural Historia y Arte de Alcántara consiga reparar el puente romano de la misma región. «Les hemos cedido el dinero obtenido por derechos de autor», señala.

- ¿Somos descendientes de aquellos romanos que arribaron a la península?

- Casi todo lo que somos es gracias a ellos. Podríamos decir que somos romanos 2.0. El resto ha influido también, pero ha tenido menor influencia. Nuestra fundamental herencia cultural proviene de los romanos. Una gran parte de la humanidad tiene eso en común. En tiempos en los que nos empeñamos en diferenciarnos, deberíamos recordar este hecho a la sociedad.

- ¿Cómo nació la idea de elaborar una novela coral sobre la historia de Roma?

- La novela surge de una plataforma llamada Divulgadores de la Historia en la que hay blogueros, escritores, empresas… Lo que tenemos en común es que todos somos divulgadores. Catorce decidimos, a iniciativa del escritor Manuel Martínez Peinado, lanzarnos a este proyecto. Queríamos contar de una manera novelada los momentos más importantes de la Antigua Roma: la monarquía y la república; el alto imperio y el bajo imperio. Así, hasta la caída del Imperio romano de Occidente.

No fue fácil. Son períodos muy extensos. Por ello, designamos a tres coordinadores para establecer unos criterios comunes, una extensión máxima para los relatos, un hilo común que uniera todas esas historias… Han sido casi tres años de trabajo en los que ha habido 18 personas implicadas. Además, una vez terminada la obra, la sometimos a los ojos, desde el punto de vista literario, de otros tres divulgadores veteranos (José Luis Hernández Garvi, Javier Santamarta y Lorenzo Gallardo) para pulir las aristas que pudieran quedar.

El último paso fue presentarla a una editorial. Cuando Edaf, a través del escritor León Arsenal, supo que era para un fin social (todos los beneficios de los derechos de autor irán destinados a la Asociación Historia, Arte y cultura de Alcántara) aceptó sin dudar. Se han volcado mucho en el proyecto.

- Su relato se zambulle en la vida del emperador Flavio Valerio Mayoriano, al que define como la última esperanza de una Roma en declive. ¿Había descendido el nivel militar de la Ciudad Eterna por entonces?

- Hay que entender el contexto. Estamos en la segunda mitad del siglo V. Hasta ese momento el Imperio romano había demostrado que disponía del mejor ejército y que podía derrotar a cualquier contingente contemporáneo. Era, todavía, el más potente de su época. Los problemas llegaron por culpa de otros factores.

- ¿Era el legionario de esa época tan letal como antaño?

- El legionario de esa época seguía siendo el mejor. Hasta mediados del siglo V hubo fábricas que producían armas de manera normalizada y seguía habiendo una estructura logística que lo abastecía de forma eficiente. El problema vino por la falta de recursos, pero, en esencia, el ejército no había bajado el nivel. De hecho, no desapareció con la posterior caída del Imperio, se disgregó en diferentes unidades que prestaron servicio en muchos casos a las órdenes de varios señores de la guerra. Hay legiones que atestiguan su existencia hasta el siglo VI y VII, en el Imperio romano de Oriente.

- ¿Qué pretendió Mayoriano?

- Apagar todos los fuegos que pudo y embarcarse en la recuperación del imperio. Las luchas internas habían provocado que muchas provincias del Imperio se desligaran de la autoridad del poder central y que los bárbaros aprovecharan esta división para extender su dominio. Él recuperó esos territorios para la autoridad central.

- ¿Desligado del imperio…?

- Sí. Cuando las élites romanas de provincias como la Galia fueron atacadas por incursiones bárbaras de vándalos, suevos y alanos y vieron que el poder central no era capaz de protegerles, se plantearon por qué debían pagar impuesto a Roma. Entendieron que era mejor elegir a sus propios líderes y defenderse por sí mismos.

- ¿Qué territorios trató de recuperar Mayoriano?

- Mayoriano intentó restablecer su autoridad en la Galia, en Hispania (donde los suevos saqueaban libremente casi todo el territorio) y, por último, en África. Sin esta última no había futuro para el Imperio romano de Occidente porque, en el siglo IV, era la provincia más rica; apenas había sido por los desórdenes que habían afectado a otros territorios. Era la que proporcionaba el grueso de los ingresos. En Sicilia también rechazó las incursiones de los piratas vándalos que en la costa.

- Es curioso que se valiera de unidades de «bárbaros», como los llamaban los romanos, para estas campañas.

- Sí. Los ejércitos de aquella época estaban compuestos por elementos de otros pueblos y, a veces, contaban con un componente mayor de barbaros que de propios romanos. Cuando Mayoriano viajó a Hispania, obligó a sus aliados visigodos a cederle tropas para luchar contra los vándalos en África.

Uno de los casos más curiosos fue el de los hunos. Este pueblo empezó siendo aliado de los propios romanos. No fue hasta la llegada de Rugila y después de su sobrino Atila cuando se enfrentaron a su poder. Tras la muerte de Atila, sin embargo, se disgregaron en varios grupos y acabaron por diluirse como amenaza. Hay constancia de que después ayudaron como mercenarios al Imperio Romano de Oriente.

«Mayoriano, además de sus campañas militares, fue un gran legislador. Lucho por reconstruir los valores en los que creía»

- ¿El término «bárbaro» era peyorativo para los romanos, o solo una mera forma de referirse a los pueblos enemigos?

- Bárbaro es un término que viene de los griegos, que decían que sus enemigos no hablaban, sino que balbuceaban. Tenía un sentido peyorativo, en contraposición a una persona que se la suponía más civilizada. Lo curioso es que, en algunos casos, estaban más romanizados que los propios romanos. Llevaban un proceso muy continuado de contacto con la urbs. Los visigodos en España, por ejemplo, acabaron siendo herederos y transmisores de esa cultura, que asumieron y preservaron como propia.

- ¿Fue solo un gran general, o también un buen legislador?

- Mayoriano, además de sus campañas militares, fue un gran legislador. Luchó por reconstruir los valores en los que creía. Legislaba a favor de los más desfavorecidos, reducía impuestos, luchaba contra el desmantelamiento de los edificios antiguos y combatía el celibato masivo que se daba entre las jóvenes y que afectaba a la demografía del imperio… La pena es que no estuvo en el poder lo suficiente.

- ¿Cómo fue derrotado?

- Una vez conseguido el dominio territorial de la Galia y el sometimiento de los visigodos, reunió una gran fuerza militar y marchó a Hispania, ya pacificada salvo por los suevos, arrinconados en Gallaecia. Planeó una operación que debía ser secreta y que involucraba a 300 naves. La idea era partir a África y derrotar a los vándalos. Suponía que, con la ayuda de la población romana que quedaba en la provincia, vencería. Pero fue traicionado. Genserico, el rey vándalo se percató de sus intenciones y destruyó la armada.

- ¿Quién pudo ser el traidor?

- Todo apunta a Ricimero, gracias a cuyo apoyo se había alzado al poder. Lo consideraba un compañero de viaje incómodo y demasiado independiente. Lo que está claro es que hubo traición y la flota fue destruida.

- ¿Quién era este personaje?

- Ricimero fue un bárbaro de noble cuna emparentado con la realeza sueva y visigoda. Se educó desde muy joven en Roma y se destacó luchando a las órdenes de Aecio, el magister militum de Valentiniano III. Así fue, posiblemente, como conoció a Mayoriano. Tras los asesinatos de Aecio y de Valentiniano y el saqueo de Roma en el 455 por los vándalos se generó un vacío de poder que Ricimero y Mayoriano, bien posicionados en el ejército, aprovecharon para colocar poco después en el trono a Mayoriano.

- ¿Qué significó la derrota?

- Fue una derrota que marcó el punto final de las esperanzas romanas de volver a resurgir en occidente. Mayoriano tuvo que pactar con los vándalos y reconocerles el dominio de África y, sin sus recursos, Roma ya no pudo mantener ni su ejército, ni su administración en las provincias más amenazadas. A raíz de ello llegó la disgregación. Todo se agravó con su muerte.

Por ejemplo, Egidio, su mano derecha en la Galia, se declaró independiente. Y lo mismo pasó en Hispania. Al final, el Imperio quedó reducido a la Península Itálica y poco más. Un estado tan pequeño no podía mantener un ejército tan grande y, a la par, defenderse de las continuas agresiones que sufría en sus fronteras.

- ¿Cómo murió?

- Los éxitos militares de Mayoriano y su excesiva independencia hicieron que Ricimero, tras la derrota naval en Hispania de Mayoriano, le depusiera y acabara ejecutándole, convirtiéndose el bárbaro en el hombre más importante de Roma. Al ser de sangre bárbara y posiblemente arriano, no podía aspirar al trono directamente por lo que se dedicó durante muchos años a ir colocando en el trono a emperadores títeres, dóciles a su voluntad como Libio Severo o a gobernar directamente sin nombrar nuevo emperador cuando el puesto quedó vacante.

- ¿Qué problemas arribaron tras la muerte de Mayoriano?, ¿cómo cayó el imperio?

- Sobre eso hay mucho debate. Algunos autores están convencidos de que el problema del Imperio romano es que entró en un proceso de disolución marcado por una crisis política interna. Tras el asesinato de Aecio, el segundo saqueo de Roma y el fracaso de Mayoriano al intentar recuperar África, el Imperio de Occidente se disgregó. Dejó de tener recursos para mantener a nivel económico su ejército. Los territorios más ricos cayeron. Hispania fue saqueada, África quedó en manos de los vándalos…

Como dijo José Soto Chica, se entró en una "época de señores de la guerra en la que los ejércitos daban lugar a reinos, y no en la que los reinos daban lugar a ejércitos". El ejemplo más claro fue África, ocupada por un contingente de vándalos, o Francia, que se creó entorno a los francos. Estos ejércitos, el de los visigodos incluidos, se formaron por diferentes grupos que se fueron amalgamando en torno al núcleo invasor. Por ejemplo, dentro de los vándalos había además alanos y hasta romanos que se cambiaron de bando y les enseñaron el arte del combate en el mar.

Pero la realidad es que hay mucha discusión sobre ese tema. Algunos autores defienden que fue una decadencia demográfica o una falta de recursos. Otros que fue económica. Luego está el famoso Edward Emily Gibbon, quien era partidario de que el factor fundamental fue la expansión del cristianismo. Es difícil explicarlo desde una única causa, aunque mi opinión es que las luchas internas influyeron de forma decisiva.

 

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miércoles, abril 22

Tecnologías CCUS: frenar el calentamiento global reciclando CO₂

(Un texto de Dory Gascueña leído el 5 de noviembre de 2020 en bbvaopenmind.com)

Aplicar los principios de la economía circular para reciclar las emisiones de CO2 permitirá acelerar la lucha contra el calentamiento global. Una batalla que supone un complejo reto en el que, además de reducir las emisiones con energías limpias como la solar o los coches eléctricos, las tecnologías de captura y utilización de carbono CCUS (por las siglas en inglés de carbon, capture, utilisation and storage) se proponen eliminar el CO2 liberado ya en la atmósfera, capturandolo y convirtiéndolo en materia prima para productos útiles no contaminantes. Entonces, ¿es posible hacer del CO2 un aliado de la acción climática?

Volker Sick es profesor de ingeniería mecánica en la Universidad de Michigan (Estados Unidos) y dirige la Global CO2 Initiative, un proyecto de la misma universidad para impulsar el desarrollo de tecnologías CCUS que puedan capturar y convertir el dióxido de carbono en productos útiles. En una conversación con OpenMind, el profesor Sick reconoce que “Incluso cuando dejemos de utilizar combustibles fósiles, procesos como la fabricación de cemento y acero seguirán emitiendo CO2”. Es ahí donde entra en juego la perspectiva de esta iniciativa global de investigación y análisis de políticas públicas: conseguir que sea viable económica y tecnológicamente el reciclaje del CO2 de la atmósfera y su aprovechamiento para hacer nuevos materiales.  

CCUS: tecnologías aliadas con los ODS y el Acuerdo de París

Las tecnologías CCUS son para el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) y la Agencia Internacional de Energía (IEA por sus siglas en inglés) un requisito para cumplir con los objetivos climáticos del Acuerdo de París y frenar el calentamiento global por debajo de 2ºC. Las tecnologías CCUS contribuirían con aproximadamente una sexta parte de la reducción de emisiones necesaria para cumplir con este objetivo en 2050.

Según recoge la IEA, actualmente hay en funcionamiento varios proyectos de tecnología energética CCUS a gran escala con una capacidad de captura combinada de 2,4 megatoneladas de CO2 por año, una cifra que está muy lejos de alcanzar el nivel propuesto en los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas: 310 Mt (Megatoneladas) de CO2 cada año para 2030, tal y como reconoce la propia agencia. Según los cálculos de la misma agencia, se habrían capturado hasta 40 millones de toneladas de CO2 derivadas de instalaciones eléctricas e industriales anualmente a fecha de 2020. 

Antes de la firma del Acuerdo de París, el Quinto Informe de Síntesis de Evaluación del IPCC de 2014 estimó que sin las tecnologías CCUS el coste económico de la lucha contra el cambio climático aumentaría un 138%. Aunque la mayoría de proyectos en materia de CCUS se encuentran en los Estados Unidos y Europa, también se planean proyectos en Australia, China, Corea, Oriente Medio y Nueva Zelanda, según el mapa de iniciativas de la IEA. Si finalmente se lleva a cabo, esta hoja de ruta permitiría que la cantidad global de CO2 que se captura actualmente se triplique, alcanzando alrededor de 130 Mt por año.

Capturar y deconstruir CO2: un proceso tecnológico clave para la acción climática

Muchos de los productos que utilizamos contienen carbono, y en base a esto el CO2 que expulsamos a la atmósfera se puede reutilizar para producirlos, en vez de extraer más carbono de fuentes fósiles, la práctica actual. Tal y como argumentaba Volker Sick a OpenMind, “La idea de utilizar CO2 para fabricar productos no es nueva y se ha examinado de forma intermitente durante varias décadas, especialmente en lo que respecta al almacenamiento y la recuperación mejorada de petróleo, que existe desde hace 50 años”.  Sin embargo, implementar la idea de reutilizar a gran escala  el CO2 que producimos implica un desarrollo tecnológico significativo, ya que hay que transformar las moléculas de CO2 en moléculas de carbono, un proceso que requiere un aporte energético que debe provenir de fuentes de energía de carbono cero, para evitar agregar más emisiones de CO2. En este sentido, el director de The Global CO2 Initiative advierte de que, aunque “La disponibilidad mundial de energía renovable ha aumentado sustancialmente durante las últimas décadas, se necesitarán inversiones masivas en investigación, desarrollo e implementación para hacer de las tecnologías CCUS una realidad y generar un impacto real para el medio ambiente y para crear nuevos empleos”.

Un problema para el uso eficiente del CO2 como materia prima es el proceso de captura en sí mismo, tal y como explica Volker Sick: “Se necesitan grandes máquinas y, en realidad, también mucha energía para separar el CO2 de los gases de combustión y especialmente del aire. Una vez que el CO2 está disponible de manera concentrada, los catalizadores facilitan la conversión de este CO2 y agua en productos químicos”. Precisamente en el desarrollo de estos catalizadores trabajan los laboratorios de The CO2 Global Initiative, donde ya se experimenta con la producción de metanol como alternativa a los combustibles fósiles o un hormigón autoreparador que convierte en piedra los gases que ahora contaminan nuestra atmósfera.

Metanol, fibras naturales y hormigón flexible a base de CO2

“El metanol se puede utilizar en la producción de muchos otros productos químicos, incluida la fibra de carbono. Incluso es posible convertir este metanol en un combustible que puede reemplazar al diesel y se quema de manera mucho más limpia”. Volker explica cómo uno de los equipos de investigadores trabaja además con plantas como el cáñamo, el lino o el bambú para involucrar a la naturaleza en el proceso de deconstrucción del CO2. Para ello, se extraen fibras de estas plantas para utilizarlas en materiales compuestos en sustitución de las fibras de vidrio, “E incluso se ha llegado a incluirlas en el hormigón para mejorar sus propiedades”, apunta el director de la iniciativa, que reconoce también que “para que todo esto funcione, es necesario manipular esas fibras y es ahí donde se centra parte de la investigación de nuestro grupo”. Volker indica además que, más allá del metanol o las fibras vegetales, ”La mayor oportunidad para eliminar el CO2 de la atmósfera es encerrarlo en hormigón y otros materiales de construcción. De hecho, es importante entender que cuando bombeamos CO2 a una mezcla de hormigón, ¡el CO2 se convierte en roca! Por lo tanto, nunca volverá a salir a la atmósfera, ni siquiera si el hormigón se rompe”. 

A pesar del prometedor horizonte que supondrían para muchas industrias, el proceso de democratización de estas tecnologías CCUS se encuentra con dos grandes barreras, tal y como reconoce Volker: “Una es el coste y la otra está relacionada con estándares y códigos. En ambos casos, es necesario un trabajo político adecuado y, por eso, desde The Global C02 Initiative trabajamos con legisladores, políticos y organismos sancionadores para ayudar a actualizar o incluso crear nuevas políticas que faciliten la adopción y promoción de estas tecnologías”.

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martes, abril 21

Zelandia y el misterio del origen de las flores

(Un texto de Manuel Ruiz Rejón leído el 6 de mayo de 2020 en bbvaopenmind.com)

Con la publicación de su magna obra “El Origen de las Especies” Darwin resolvió lo que el mayor científico de su época, el astrónomo John Herschel, llamó el “misterio de los misterios”: las especies extintas de los seres vivos han sido reemplazadas por otras mediante la actuación de la selección natural. Pero dejó sin resolver otros misterios también muy importantes. Concretamente dejó en el aire lo que llamó el “abominable misterio” del enigmático origen y de la evolución inicial de las plantas con flor, algo que ha permanecido sin una clara solución desde entonces. El reciente descubrimiento de un continente sumergido al este de Australia, Zelandia, puede contribuir a solucionar el enigma que se le planteó a Darwin hace ahora 140 años.

EL ABOMINABLE MISTERIO DE DARWIN

En El Origen de las Especies publicado en 1859, Darwin defendió que los cambios evolutivos tienen lugar de forma gradual. Por ello, después de su publicación trató de explicar diferentes situaciones en las que aparentemente la evolución parecía haber sucedido de forma brusca.

Y en especial le preocupó el “abominable misterio”( así lo llamó en una carta que en 1879 dirigió a Joseph Hooker) de que las plantas con flor, las llamadas Angiospermas, que comprenden desde las humildes hierbas como las margaritas del campo a los árboles como los manzanos o los perales etc., parecían tener un origen aparentemente súbito y una diversificación explosiva a principios del Cretácico, hace unos 100 millones de años. Con anterioridad aparentemente sólo habrían existido plantas sin verdadera flor, las llamadas Gimnospermas,  como los pinos, los cipreses, las araucarias etc., que, junto a los helechos, constituyeron los grandes bosques característicos del tiempo de los dinosaurios en el Jurásico anterior al Cretácico.

Para tratar de solucionar este misterio, en la correspondencia con Hooker, y también con otros autores, Darwin propuso que en realidad las plantas con flor se habrían originado y evolucionado de forma gradual y no explosiva antes del Cretácico. Pero que eso había tenido lugar en un lugar aislado, perdido e incluso sumergido del hemisferio Sur al que en ese momento no se había tenido acceso. Y que ya posteriormente evolucionadas y diversificadas se extendieron a las zonas de la Tierra en las que sí se disponía de datos fósiles.

EL MISTERIO DESDE DARWIN

Las diversas investigaciones que se han llevado a cabo desde Darwin hasta nuestros días han aclarado algunos aspectos de este misterio pero no lo han hecho del todo.

Quizás lo más claro es lo que indican diversos estudios moleculares que han puesto de manifiesto que las Angiospermas han debido de divergir de las restantes plantas, gimnospermas, helechos, hepáticas etc., antes del Cretácico, en pleno Jurásico.

Pero el registro fósil no acompaña tan lejos a los estudios moleculares. Y es que, desde Darwin los descubrimientos que se han hecho en el registro fósil de Angiospermas-polen, hojas, fragmentos de troncos etc- ponen en discusión los presuntos fósiles de Angiospermas de los tiempos jurásicos.

Por otro lado, tampoco se tiene claro a partir de qué tipo de plantas Gimnospermas se originaron las Angiospermas habiéndose emitido muy diversas hipótesis, sin estar plenamente aceptada ninguna de ellas. Una de las más recientes es que se pudieron originar a partir de helechos con semillas tras un proceso de duplicación del genoma y una posterior divergencia selectiva de algunos genes, lo que les debió de conferir un gran poder adaptativo y un potencial grande de diversificación. De hecho, en la actualidad las Angiospermas constituyen el grupo más exitoso de plantas con entre 300.000 y 400.000 especies censadas, en contraposición con unas pocas miles de especies de las Gimnospermas.

Y por lo que se refiere al origen de una característica tan especial de las Angiospermas como es la flor, también existen diversas hipótesis sin existir un consenso claro. De hecho en la actualidad no existe ninguna Angiosperma con caracteres florales intermedios con las Gimnospermas. Sin embargo, en la actualidad se está investigando activamente el origen de los factores genéticos-en concreto los llamados genes homeóticos A, B, C, que determinaron el paso de la primitiva “flor” de las Gimnospermas- flores más o menos desnudas sin varias estructuras como el cáliz y la corola, con semillas libres no encerradas en frutos,  a la típica flor de las Angiospermas-con varios verticilos: sépalos, pétalos, estambres y ovarios, con semillas encerradas en fruto etc. Y la conclusión, de momento, es que algunos de los genes y factores genéticos que determinan dichas estructuras son nuevos, otros ya estaban presentes en la Gimnospermas y siguen con la misma función, y otros se están reutilizando para aspectos diferentes.

Al final, se puede decir que se ha aclarado en parte el misterio de Darwin por cuanto efectivamente las Angiospermas son evidentemente el resultado de procesos evolutivos que “hunden sus raíces”, nunca mejor dicho, en tiempos anteriores a los de su aparición en el registro fósil general del Cretácico. Pero persiste en gran parte el misterio en aspectos cómo cuáles fueron las etapas iniciales de estos procesos, y dónde tuvieron lugar de forma que no quedaron bien reflejadas en el registro fósil.

Y aquí es donde se está considerando que el estudio del continente sumergido al este de Australia, Zelandia, puede contribuir a aclarar estos aspectos del enigma.

Y AHORA LLEGA ZELANDIA

Dos son sobre todo las razones por las que algunos investigadores proponen que Zelandia puede ser la región del planeta donde se originaron y diversificaron inicialmente las Angiospermas y de donde se expandieron por el resto de la Tierra.

Ante todo porque en islas como Nueva Zelanda y Nueva Caledonia, que serían las cumbres que emergen de dicho continente, es donde se encuentran presentes la mayoría de los grupos de Angiospermas más antiguos, las llamadas Arqueoangiospermas, siendo en algunos casos endémicas, como es el caso de la que se considera la angiosperma más primitiva, Amborella trichopoda, que es endémica de Nueva Caledonia.

Y luego por su historia geológica. Y es que, antes del Cretácico Zelandia formó parte de una masa de tierra junto a Australia y la Antártida. Zelandia se separó de ellas entre los 105 y 80 millones de años. Posteriormente el proceso de adelgazamiento de Zelandia por los diversos fenómenos tectónicos, condujo a su hundimiento en el océano, de modo que hace 55 millones de años prácticamente todo este continente estaba sumergido. Tras alguna fase de rejuvenecimiento, en la actualidad sólo quedan emergidas sus cumbres más altas, que corresponden a las islas de Nueva Caledonia y Nueva Zelanda que constituyen menos del 10% de todo el continente sumergido.

Si las Angiospermas se originaron y diversificaron inicialmente en Zelandia cuando estaba emergida, se explicaría por qué no se encuentran las etapas iniciales del proceso en el registro fósil puesto que posteriormente quedaron sumergidas en el mar. Pero antes de que tal cosa sucediera dio tiempo a la expansión de las Angiospermas ya evolucionadas a las regiones próximas y posteriormente al resto de la Tierra. De hecho, las Arqueoangiospermas están también muy bien representadas en el este de Australia o Nueva Guinea, regiones ambas adyacentes a las islas cumbres de Zelandia ya mencionadas.

Al final si todo esto es así, Darwin llevaría razón en su idea de que las Angiospermas no se originaron de forma súbita. Los estudios que se realicen a partir de ahora en Zelandia pueden contribuir a terminar de aclarar este enigma.

PARA MÁS INFORMACIÓN

Aunque existe mucha bibliografía, la más significativa queda recogida en un artículo reciente de Sgorbati S. et. al.2018. Was Charles Darwin right in his explanation of the “abominable mystery”. Italian Botanist, 5:25-30.

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lunes, abril 20

Muerte, suicidios y torturas: la caza inmisericorde de los asesinos de Julio César

(Un texto de Manuel P. Villatoro en el ABC del 25 de octubre de 2020)

Autores clásicos como Plutarco o Suetonio recogen el triste final que aconteció a los conspiradores que perpetraron el magnicidio del dictador.

A Julio César, el héroe que aplastó a Vercingétorix en la Galia y cruzó el Rubicón al grito de «la suerte está echada», la Parca le atropelló durante los Idus de marzo, en una fría mañana del 44 a. C. Y no en batalla, como todo buen general hubiese deseado, sino durante una sesión del Senado. El lugar tampoco fue mejor; las 23 puñaladas que acabaron con su vida le fueron propinadas a los pies de la estatua de Pompeyo, el mismo enemigo al que había derrotado en la batalla de Farsalia por oponerse a su poder. El destino, que a veces puede ser tan hilarante como hiriente.

Todo ocurrió en segundos. Tras unas palabras tan míticas como discutidas («¡Tú también Bruto, hijo mío!»), Julio César yacía muerto en un abundante charco de sangre. Hasta aquí, la historia más popular y que ha sido dada a conocer gracias a series tan famosas como «Roma». Sin embargo, poco (o casi nada) se sabe de los momentos posteriores al fallecimiento del dictador. ¿Qué pasó con los instigadores del asesinato?, ¿sobrevivieron?, ¿fueron aplaudidos como héroes o, por el contrario, tildados de homicidas? La respuesta la ofreció, aunque de forma muy somera, el historiador del siglo I Suetonio en sus escritos tras narrar cómo fueron los funerales:

«Casi ninguno de sus asesinos murió de muerte natural ni le sobrevivió más de tres años. Fueron todos condenados, pereciendo cada cual de diferente manera»

«Sucumbió a los cincuenta y seis años de edad y fue colocado en el número de los dioses, no solamente por decreto, sino por unánime sentir del pueblo […]. Ordenase tapiar la puerta de la sala donde se le dio muerte; llamase parricidio a los idus de marzo y se prohibió que se congregasen los senadores en tal día. Casi ninguno de sus asesinos murió de muerte natural ni le sobrevivió más de tres años. Fueron todos condenados, pereciendo cada cual de diferente manera; unos en naufragios, otros en combate y algunos clavándose el mismo puñal con el que hirieron a César».

Parcas palabras para el triste devenir de los principales traidores. Y en cierto modo exageradas, pues, de los entre cuarenta y sesenta conjurados (las fuentes de la época no se ponen de acuerdo con el número concreto), apenas conocemos el final de una veintena. Así lo explica José Barroso, divulgador histórico especializado en la Antigua Roma y autor de obras como «La caída de la República», en su dossier «Los asesinos de César» . También lo hace el historiador Peter Stothard en su flamante «The last assasin»; obra en la que recoge la venganza y la cacería que se orquestó contra ellos y la posterior guerra civil en la que quedó sumido el país.

Más de veinte puñaladas

Lo triste es que Julio César podría haberse salvado. Prevenido por una larga lista de augurios, barajó la posibilidad de quedarse en la cama aquel 15 de marzo del 44 a. C. Tenía excusa: su delicado estado de salud. Pero Décimo Bruto, metido hasta el corvejón en el grupo de los conjurados, le hizo cambiar de idea. Suetonio afirma que un joven anónimo también le entregó, al salir de su casa, un escrito en el que le desvelaba el triste destino que le esperaba, pero el dictador prefirió guardar el papel junto a otros tantos que tenía pensado leer.

La diosa Fortuna no estuvo con él ese 15 de marzo. Aunque hay que decir que César, siempre altivo, tentó también a la suerte. En su camino al Senado pasó por el templo para regodearse ante el vidente que le había advertido sobre el peligro que le esperaba aquella jornada. «¡Los Idus de marzo ya han llegado!», afirmó con sorna. La respuesta fue igual de irónica: «Pero todavía no han terminado». Al final, ocurrió lo que los augurios habían predicho. Como bien explicó Suetonio en «La vida de los doce césares», el magnicidio aconteció cuando Cimber Telio se acercó a él:

«En cuanto se sentó, le rodearon los conspiradores con pretexto de saludarle; en el acto Cimber Telio […] le cogió de la toga por ambos hombros, y mientras exclamaba César: “Esto es violencia”, uno de los Casca, que se encontraba a su espalda, lo hirió algo más abajo de la garganta. Cogióle César el brazo, se lo atravesó con el punzón y quiso levantarse, pero un nuevo golpe le detuvo. Viendo entonces puñales levantados por todas partes, envolviese la cabeza en la toga y bajóse con la mano izquierda los paños sobre las piernas, a fin de caer más noblemente, manteniendo oculta la parte inferior del cuerpo. Recibió veintitrés heridas, y sólo a la primera lanzó un gemido, sin pronunciar ni una palabra».

Plutarco, en «Vidas paralelas», recogió una versión similar. Aunque añadió también que César buscó, con la mirada y alguna palabra que otra, el apoyo de Bruto, a quien guardaba gran estima. No se topó, sin embargo, más que con la fría puñalada de la traición. «Los que se hallaban aparejados para aquella muerte, todos tenían las espadas desnudas, y hallándose César rodeado de ellos, ofendido por todos y llamada su atención a todas partes, porque por todas sólo se le ofrecía hierro ante el rostro y los ojos, no sabía dónde dirigirlos, como fiera en manos de muchos cazadores». Marco Antonio, su gran amigo, no pudo hacer nada, pues le habían entretenido en otro lugar.

Comienza la caza

Narra Plutarco que la muerte de César trajo consigo el desconcierto. Los ciudadanos se encerraron en sus casas, atemorizados por lo que podía ocurrir, mientras que los asesinos partían hacia el Capitolio, «no a manera de fugitivos, sino risueños y alegras, llamando a la muchedumbre a la libertad». Cicerón les apoyó y, desde ese mismo día, intercedió por ellos ante el Senado tildándoles de libertadores. Marco Antonio, por su parte, pasó del odiar a los conspiradores a apoyar su amnistía; aunque, el 18 de marzo, volvió a cargar contra ellos al llevar la toga del dictador, agujereada y copada de sangre seca, ante los senadores.

A partir de este punto comenzó un toma y daca entre uno y otro bando que se saldó con una verdadera guerra civil. Aunque oficialmente se hallaban protegidos por una amnistía firmada por el Senado, la tensión que se vivía en la capital (en parte, favorecida por las legiones más veteranas de César, que clamaban venganza) hizo que la mayor parte de los conjurados se marcharan a todo correr de la urbe.

Uno de los primeros en caer fue Cayo Trebonio, gran amigo de César y, contra todo pronóstico, uno de los mayores instigadores de la conjura. Cuenta Plutarco que, durante los Idus de marzo, fue el encargado de entretener a Marco Antonio para que no pudiera socorrer al dictador, aunque este es un dato en el que difieren las fuentes clásicas. En todo caso, fue gobernador en la provincia de Asia hasta que la venganza le atropelló. Según explica el historiador de la época Dión Casio en su magna «Historia romana», fue capturado mientras dormía en la ciudad portuaria de Esmirna allá por el 43 a. C. Pasó varios días de infierno en los que su torturador, Dolabella, le hizo todo tipo de maldades. Al final, fue decapitado y su cabeza, en palabras Stothard, se utilizó para entrenar en un juego de pelota.

Otro a los que no le duró demasiado la alegría fue el célebre Décimo Bruto. Explica el autor español que, tras los Idus, mantuvo su cargo como gobernador hasta que Marco Antonio le exigió la entrega de su provincia. Después de que declinara sus exigencias, el gran amigo de César lanzó sus ejércitos contra él y le cercó en Módena. En mitad de aquel caos, el Senado, bajo las órdenes de Cicerón, le envió como ayuda a Octavio, hijo adoptivo del dictador y que por entonces no llegaba a las dos décadas de vida. Aquello salió bien a medias. Aunque los refuerzos permitieron levantar el asedio de la urbe, Octavio se negó a unirse al asesino.

 

Al ver que sus apoyos se reducían, Décimo intentó marcharse a todo correr hasta Macedonia y unirse a los también conspiradores Marco Bruto y Casio Longino. Sin embargo, a lo largo del viaje, peligroso donde los hubiera, fue capturado por un líder tribal galo muy cercano a César. Este le cortó la cabeza al descubrir su verdadera identidad y se la envió, cual regalo con un lazo, al mismo Marco Antonio en el año 43 a. C. Por si fuera poca ignominia, y aunque al ya decapitado asesino le importara bien poco, sus legionarios se unieron a Octavio.

Básilo, el siguiente en la lista, fue uno de los pocos conjurados que no abandonó Roma. Cuenta Stothard que fue asesinado por sus propios esclavos, aunque todavía se desconoce si en venganza por la muerte de César, o debido a su obsesión por mutilar a los sirvientes como castigo. En todo caso, ninguno de los homicidas fue juzgado por ello. Como él, también dejó este mundo Cicerón, quien, aunque no participó en los Idus de marzo, apoyó desde el principio a los « libertadores », como solía llamarlos. Le cortaron la cabeza y las manos y expusieron sus restos en el foro. Como despedida, la esposa de Marco Antonio ordenó que le arrancasen la lengua y se la atravesaran con uno de sus pasadores para el pelo.

Dolorosa batalla

Con todo, la mayor derrota que sufrieron los asesinos de César se sucedió tras la formación del Segundo Triunvirato por Marco Antonio, Octavio y Lépido. En el 42 a. C., los dos primeros se enfrentaron a las fuerzas reclutadas por Marco Bruto y Cayo Casio Longino en dos batallas sucesivas libradas en Filipos, Grecia, entre el 3 y el 23 de octubre.

Longino cayó en la primera, tras verse superado por Marco Antonio. Según Plutarco, se quitó la vida: «De los acontecimientos puramente humanos que en este negocio sucedieron, el más admirable fue el relativo a Casio; porque, vencido en Filipos, se pasó el cuerpo con aquella misma espada de que usó contra César». El 23 le sucedió otro tanto a Bruto. En principio, el general se negó a salir a combatir contra el Segundo Triunvirato. Al final se decidió, pero todo acabó en desastre, pues su ejército fue arrollado y él se vio obligado a huir. Falleció aquella noche, aunque en extrañas circunstancias, como bien dejó claro el historiador clásico en su obra:

«Bruto se retiró a alguna distancia con dos o tres [de sus hombres], de los cuales era uno Estratón, que había contraído amistad con él con motivo del estudio de la oratoria. Colocóle, pues, a su lado, y afianzando con ambas manos la espada por la empuñadura, se arrojó sobre ella y murió, aunque algunos dicen que fue el mismo Estratón quien, a fuerza de ruegos de Bruto, volviendo el rostro, le tuvo firme la espada, y que él, arrojándose con ímpetu de pechos, se había atravesado el cuerpo, quedando al golpe muerto».

Según el autor anglosajón, el último conspirador en morir fue Casio Parmensis, «el decimonoveno y último asesino», según recoge en su obra. Este buscó refugio en Atenas, ciudad de poetas y filósofos, y abrazó las enseñanzas de Epicuro. En principio, este le enseño a no temer al más allá. «La muerte no trae placer ni dolor. Lo único mala para mi es el dolor. Por tanto, la muerte no tiene que ser mala». Sin embargo, durante los siguientes catorce años de vida admitió haber sufrido pesadillas al pensar en que la venganza podría caer sobre él. Mantuvo la fe en ser perdonado hasta que uno de los asesinos de Octavio acabó con él.

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