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...o una historia, o una anécdota... Simplemente algo que me haga reir, pensar, soñar o todo a la vez, si cabe ..Si quereis mandarme alguna de estas, hacedlo a pues80@hotmail.com..

sábado, mayo 23

El beso de Rodin

(Leído en el muro de Facebook de Gozarte)

Uno de los besos más famosos de la historia es el que esculpió Rodin. Viéndolo parece una maravillosa representación del erotismo y el amor, y sí, todo eso es cierto, pero como a veces nada es lo que parece tengo que contaros un secreto: esta imagen nació en realidad como símbolo del adulterio. Vayamos por partes: cuando esculpió a esta pareja, allá por 1887, en realidad eran bastante más pequeños y su idea era que formaran parte de “Las puertas del infierno” (que en principio estaban destinadas al Museo de Artes Decorativas de París).

En aquel infierno tremendo, lleno de pecadores, no podían faltar Francesca de Rímini y Paolo, su amante. ¿Quiénes eran? Pues os cuento: resulta que Francesca estaba casada con Gianciotto, pero en realidad era un matrimonio de conveniencia con muchos intereses políticos de por medio. Un día estaba la hermosa y joven Francesca con su cuñado Paolo, que era más de su edad y a ella le molaba un montón, y en vez de rezar el rosario se pusieron a leer la historia de la reina Ginebra y el caballero Lanzarote, un par de adúlteros de tomo y lomo. Y claro, mientras leían como aquellos dos le ponían los cuernos al rey Arturo… en fin, ¿para qué seguir si ya os imagináis todos lo que ocurrió? Como dice el viejo refrán, “El diablo es fuego, la mujer estopa, llega el demonio… ¡¡¡y sopla!!!” El caso es que se hicieron amantes, pero… poco les duró la alegría. Un mal día Gianciotto se levantó con el pie izquierdo y se encontró con su mujer y su hermano en pleno frenesí. ¿Qué creéis que hizo? Pues lo que hubieran hecho la mayoría de los maridos del siglo XIII, cargárselos por la vía rápida (por cierto, para que el adulterio fuese completo Paolo también estaba casado). El caso es que Dante escribió por aquellos años su “Divina comedia“, en la que él mismo baja a los infiernos acompañado por Virgilio (el poeta latino que escribió “La Eneida” en la época de Augusto) y nos va contando, el muy cotilla, los pecadores que se va encontrando en su camino. Y claro, cuando habla de los adúlteros famosos de la historia no podían faltar Francesca y Paolo, ardiendo los pobrecicos pa’los restos en el caldero de Pedro Botero.

Por cierto, finalmente los quitó de las puertas y decidió convertirlos en una escultura independiente y mucho mayor. Fue entonces cuando empezó dar igual a quién representaran, pues se convirtieron en una imagen con valor universal: los cuerpos de dos amantes fundidos en un beso que era cualquier cosa menos casto y que se ha reproducido por todas partes. Incluso en un sello británico de correos que miles y miles de labios besarían antes de pegarlo sobre cartas de amor, de abandono, de despecho o de vaya usted a saber qué.

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viernes, mayo 22

Beatriz de Bobadilla, la joven amante de Fernando el Católico y de Colón a la que la reina Isabel planeó asesinar

(Un texto de Mario Escobar en El Mundo del 6 de junio de 2022)

La novela La gobernadora rescata la figura de la mujer que sedujo a Fernando el Católico y Cristóbal Colón y supo manejar el poder para convertirse en la señora de las islas Canarias

Todos imaginamos la corte de los Reyes Católicos como una de las más religiosas y ejemplares de su época, pero la realidad es muy distinta. Los Reyes Católicos, dos jovencísimos monarcas asediados por múltiples enemigos en sus respectivos reinos, nombrados soberanos contra todo pronóstico, no tuvieron a sus padres para que los instruyeran en el difícil arte del poder. Fernando era el hijo de la segunda esposa de Juan II el Grande, un hombre más entretenido con sus múltiples amantes y enfrascado en diferente conflictos en Italia y Navarra, que en ocuparse en demasía de su hijo segundón. Además, sus reinos estaban profundamente divididos y dejó una herencia política complicada a Fernando.

Por su parte, Isabel de Castilla fue criada para tener un matrimonio provechoso, ya que su medio hermano Enrique IV de Castilla era el legítimo heredero al trono, seguido por su hermano Alfonso, más joven que ella. El problema comenzó cuando Enrique no lograba tener descendencia, de hecho era conocido como el impotente, pero tras nacer su hija Juana, la causa dinástica se complicó aún más, aunque todos comenzaron a murmurar que realmente era hija de Beltrán de la Cueva, su consejero.

Envenenados

Tras una guerra civil en castilla y el intento de casar a Isabel con varios monarcas, la joven princesa fue comprometida con Pedro de Girón, un cuarentón que gobernaba la orden de Calatrava, pero antes de poder contraer matrimonio con ella fue oportunamente envenenado. Isabel también se negó a casarse con el rey de Portugal y de Francia, pero tras la muerte de su hermano Alfonso, se cree que envenenado, para el rey era muy importante que su matrimonio la apartara de la corte, para dejar paso libre a su hija Juana.

Juan II de Aragón negoció en secreto con Isabel la boda con su hijo Fernando, aunque al ser primos no podían casarse sin una dispensa papal. Los consejeros de Isabel no dudaron en falsificar la bula papal y firmar las capitulaciones matrimoniales de Cervera el 5 de marzo de 1469.

Con el fin de poder casarse Isabel escapó de Ocaña y se encontró con Fernando que había cruzado Castilla disfrazando de mozo de mulas de unos comerciantes. Tras varios contratiempos, el 19 de octubre se casaron en el Palacio de Viveros de Valladolid. El joven matrimonio se había unido de forma ilegal, pasando por alto su consanguineidad, lo que les convertía en practicantes de incesto.

Varias amantes

Isabel llegó al trono de Castilla por medio de una guerra civil y junto a su esposo Fernando lograron reunir bajo su mando a casi todos los reinos de la Península.

Fernando fue infiel a su esposa antes y después del matrimonio. La más conocida de sus amantes fue Aldonza Roig de Ivorra, con la que concibió a dos bastardos. También tuvo como amante a Juana Nicolás, una plebeya con la que engendró una hija. La lista de infidelidades fue muy larga, aunque la más polémica de todas ellas fue la que vivió con Beatriz de Bobadilla.

Beatriz de Bobadilla era sobrina de la marquesa de Moya, la mejor amiga y cortesana de la reina. Su belleza era legendaria, por lo que no tardó en enamorar al maestre de Calatrava, del que fue amante; enseguida encandiló al rey Fernando, siempre atento a las cortesanas hermosas. La joven de 20 años vio como su amante, el maestre de Calatrava moría oportunamente en una batalla, lo que facilitaba que el rey se convirtiera en su nuevo querido. La reina, muerta de celos al tener a su contrincante en la corte, planeó asesinarla, pero su tía intercedió para que la joven se casara con Hernán Peraza, señor de La Gomera.

La partida de la joven no terminó con los frenesís de la Corte. Cuando la reina Isabel se retiraba de las fiestas de palacio, muchas veces estas derivaban en orgias donde cortesanas y nobles daban rienda suelta a sus pasiones.

Beatriz de Bobadilla siempre quiso regresar a la Península y vengarse de los que la habían enviado al exilio insular. Tras la muerte de su esposo a manos de los guanches, la aún joven gobernadora de La Gomera regresó a la corte. Allí conoció a Cristóbal Colón con el que comenzó un tórrida relación.

Cruel y con gran apetito sexual

El rey Fernando procuró de nuevo convertirse en su amante y la reina, que en secreto amaba a Cristóbal Colón, intentó de nuevo enviarla a Canarias. Sabemos que en La Gomera, Beatriz recibió a Cristóbal Colón, que pasó por la isla en tres de sus viajes. Es posible que la gobernadora se hiciera ilusiones con casarse con el almirante, pero este nunca quiso comprometerse. Beatriz se casó entonces con Alonso Fernández de Lugo, conquistador de la isla de Tenerife. La gobernadora se caracterizó por su crueldad y apetito sexual. Teniendo amantes entre los líderes guanches, esclavos negros, otros soldados y señores, además del rey y Cristóbal Colón.

Isabel siempre estuvo enamorada en secreto del almirante, lo que le hizo odiar de nuevo a Beatriz y pudo ser la causante de su prematura muerte.

Ni católicos ni moralistas

La Corte de los Reyes Católicos se caracterizó por su promiscuidad y las sonadas muertes atribuidas a envenenamientos y otros métodos de asesinatos. De hecho, Nicolás Maquiavelo se inspiró en Fernando el Católico para escribir su célebre libro El Príncipe, donde reflejaba la despiadada búsqueda y mantenimiento en el poder de los monarcas de su época.

La corte no fue muy católica, a pesar de que Isabel propició junto al cardenal Cisneros la reforma de las órdenes religiosas, tampoco demasiado moralista, ya que el envenenamiento, el adulterio y la traición fueron demasiado comunes en la corte de los Reyes Católicos. Nuestro Juego de Tronos particular no tiene nada que envidiar a la famosa serie televisiva, Isabel y Fernando, Fernando e Isabel, fueron sin duda nuestros Stark y Lannister patrios.

Mario Escobar es historiador, novelista, ensayista y conferenciante. Su nueva novela, La gobernadora (La Esfera de los Libros), sale a la venta el miércoles 8 de junio.

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jueves, mayo 21

Prohibido girar alrededor del Sol

(Un artículo de Javier Yanes en bbvaopenmind.com leído el 24 de febrero de 2016)

Eppur si muove (y pese a todo, se mueve). Es una de las citas más famosas de la historia de la ciencia, aunque es dudoso que el astrónomo italiano Galileo Galilei (15 de febrero de 1564 – 8 de enero de 1642), a quien se le atribuye, llegara jamás a pronunciarla. Y menos ante la Inquisición que le obligó a retractarse de su teoría heliocéntrica. Pero la aparición de estas palabras camufladas en un retrato de Galileo pintado por la Escuela de Murillo tras la muerte del científico las ha incorporado al acervo popular, fundando la idea de que el eminente astrónomo nunca renunció a su convicción.

Galileo fue condenado por su teoría de que la Tierra giraba en torno al Sol, y no al contrario; una idea que el 24 de febrero de 1616 la Inquisición de la Iglesia Católica declaró “formalmente herética”, además de “ridícula y absurda en su filosofía”. El heliocentrismo se había convertido en materia de discusión teológica a raíz de la obra de Galileo Sidereus Nuncius (Mensajero sideral), publicada en 1610. En ella el astrónomo aportaba sus observaciones telescópicas para apoyar la hipótesis heliocéntrica; una idea que, sin embargo, llevaba circulando en los tratados celestes durante casi un siglo.

El heliocentrismo fue un planteamiento acariciado desde la antigüedad, atribuyéndose su primera formulación en el mundo occidental al matemático griego Aristarco de Samos en el siglo III antes de Cristo. Sin embargo, fue el polaco Nicolás Copérnico quien en 1543 refutó el sistema geocéntrico de Ptolomeo en su libro De revolutionibus orbium coelestium (Sobre las revoluciones de las esferas celestes), publicado poco antes de su muerte y que originó otra expresión prestada de la ciencia a la lengua popular: el giro copernicano. Pero aunque la obra de Copérnico se considera fundacional de la ciencia astronómica, curiosamente en su día la teoría copernicana no levantó los recelos de la Iglesia Católica, que la contemplaba como una hipótesis matemática y no como un fenómeno físico real.

Fue Galileo quien transformó el heliocentrismo en una explicación de la naturaleza, al lograr una observación del firmamento inédita hasta entonces gracias a su invención en 1609 del primer telescopio funcional. Entre otras razones, las cuatro lunas de Júpiter descubiertas por Galileo refutaban la idea de que todos los cuerpos celestes giraban alrededor de la Tierra como centro del universo, y las fases de Venus sugerían que este planeta orbitaba en torno al Sol. La defensa del heliocentrismo como una idea práctica comenzó a incomodar a la Iglesia Católica, que mantenía la interpretación literal de la Biblia según la cual la Tierra es inmóvil, mientras que el Sol sale y se pone.

Pero de hecho no fue la publicación de la obra de Galileo lo que comenzó a suscitar la reacción de la Iglesia, sino una carta que el astrónomo envió en 1613 a su antiguo alumno Benedetto Castelli, y en la que sugería que la interpretación de la Biblia debía ser flexible y no contradecir las observaciones de la naturaleza. En febrero de 1615, una copia de la carta llegó a manos de la Congregación del Santo Oficio, que el 19 de febrero del año siguiente convocaba una comisión de teólogos para dictaminar sobre las afirmaciones de Galileo. Seis días después, la comisión publicaba su veredicto, ordenando a Galileo mediante un requerimiento que abandonara su “opinión de que el Sol se sitúa en el centro del mundo y la Tierra se mueve”, y que se abstuviera de “sostenerla, enseñarla o defenderla de cualquier manera, oralmente o por escrito”. De otro modo, proseguía el documento, el Santo Oficio emprendería “procedimientos contra él”. Según precisa el acta del dictamen, Galileo “accedió a este requerimiento y prometió obedecer”.

A raíz de aquel episodio la Iglesia prohibió las obras de Copérnico y Galileo. Sin embargo, en 1632 el italiano se ratificaba en sus ideas en su obra Diálogos sobre los dos máximos sistemas del mundo, lo que le llevó a ser juzgado por la Inquisición. El 22 de junio de 1633 el astrónomo era condenado por herejía y sentenciado a prisión indefinida, lo que le llevó a abjurar de sus ideas por escrito y a dar pie a la leyenda de la frase que difícilmente llegó a pronunciar. Al día siguiente su pena fue conmutada por un arresto domiciliario. La prohibición de las obras de Copérnico y Galileo se mantuvo hasta 1835, y no fue hasta 1992 cuando el Papa Juan Pablo II reconoció “el error de los teólogos de la época”, precisando que “a la Biblia no le conciernen los detalles del mundo físico, cuya comprensión es competencia de la experiencia y el razonamiento humanos”.

Sin embargo, para el jesuita y astrónomo George Coyne, antiguo director del Observatorio Vaticano, la declaración de Juan Pablo II perpetúa “un mito” al referirse al caso de Galileo como una “trágica incomprensión mutua”. “Es un caso histórico genuino de un contraste real y continuado entre una estructura eclesiástica de autoridad intrínseca y la libertad para buscar la verdad en cualquier empeño humano”, valora Coyne para OpenMind. Según el astrónomo, no se ha reconocido explícitamente la “tragedia” que supuso poner fin a la carrera del que fue “un pionero de la ciencia moderna”.

Galileo murió en 1642, ciego a causa de un glaucoma y aún en arresto domiciliario. ¿Eppur si muove? Lo cierto es que nunca rompió su juramento. Poco antes de morir, escribió: “La falsedad del sistema copernicano no debería ponerse en duda de ninguna manera, y sobre todo no por nosotros católicos, que tenemos la innegable autoridad de las Sagradas Escrituras, interpretadas por los mejores teólogos”. Pero también añadió: “Si las observaciones y conjeturas de Copérnico son insuficientes, las de Ptolomeo, Aristóteles y sus seguidores son en mi opinión aún más falsas”.

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miércoles, mayo 20

¿Quieres hacer un viaje diferente? Estas son algunas de las rutas más raras del planeta

(Un texto de Ada Nuño en El Confidencial del 30 de noviembre de 2021)

Todos hacemos los mismos viajes, visitamos los mismos museos y acabamos haciéndonos las mismas fotos. ¿Por qué no innovar un poco?

Admitámoslo: todos hacemos los mismos viajes, visitamos los mismos museos y acabamos haciéndonos las mismas fotos. Sujetando la Torre de Pisa, haciendo el signo de la victoria en la Plaza de la Revolución en la Habana o de espaldas, observando el Gran Cañón. Es natural, al final, aunque el mundo es amplio, hay lugares más seguros y turísticos que otros, y nuestro espíritu aventurero nos lleva a conocer esos lugares para evitar que nos los cuenten otros.

Pero si eres de los que quieren explorar lo inexplorado, o te pasas de original, también hay parajes para ti. Te dejamos algunos lugares insólitos y diferentes de los que quizá nunca habías oído hablar. O quizá sí, e incluso tus ojos han tenido la suerte de verlos.

Cuevas de Waitomo (Nueva Zelanda)

Un impresionante cielo estrellado encerrado en una cueva. Las cuevas en el área de Waitomo, en Nueva Zelanda, (Waitomo glowworm, Kuakuri y Aranui) son un destino frecuente, y se originaron hace miles de años por la presión que ejercieron las corrientes subterráneas sobre la piedra caliza blanda.

La magia del supuesto cielo estrellado en Waitomo glowworm se debe a las extrañas criaturas que habitan en él, los gusanos luminosos (Arachnocampa luminosa), con una efímera vida, que producen luz para atraer a sus presas y así poder alimentarse. Las rocas estratificadas, formadas por el goteo, también formaron estalactitas y estalagmitas, y aunque desde principios del siglo XX han sido un destino de turismo frecuente, fueron descubiertas tan solo un poco antes: la primera expedición, a Aranui, se realizó en 1887.

Puerta del infierno (Turkmenistán)

La puerta del infierno, o el pozo de Darvaza (en turcomano), podría protagonizar un cuento de hadas terrorífico. Es un lugar inexpugnable, y para llegar a él uno tiene que atreverse a pasar por el desierto de Karakum, lugar habitado por pastores nómadas y la terrible karakurt (araña negra cuya picadura provoca la muerte en menos de dos minutos).

Si te atreves, podrás encontrar este agujero en el que la tierra se encuentra en llamas permanentemente. Tiene 69 metros de diámetro y 30 de profundidad, así como una temperatura de 400 ºC, y se creó tras un accidente en 1971 durante unas obras de prospección de gas, cuando un equipo de geólogos soviéticos y sus tiendas fueron tragados literalmente por la tierra. Antes de la pandemia atraía a cientos de turistas, pese a su difícil y peligrosa localización. Todo un espectáculo.

Área 51 en Estados Unidos

En la región sureña de Nevada, a unos 133 kilómetros al noroeste de las Vegas, podrás visitar la misteriosa Área 51 (aunque, por supuesto, no podrás cruzar la base ultrasecreta). Pero muchas personas se aventuran a viajar por la conocida como Carretera Extraterrestre (Extraterrestrial Highway), famosa por los supuestos y frecuentes avistamientos ovnis.

Desde Las Vegas deberías conducir hacia el poblado de Rachel por la US-93 N y la Ruta Estatal de Nevada 375. La carretera tiene unos 157 kilómetros y Rachel recibe muchos turistas amantes de los alienígenas todos los años, aunque en general es una de las rutas menos transitadas de Nevada. En tu periplo podrás encontrar un buzón en medio de la nada o una curiosa tienda en medio del desierto regentada por un extraterrestre enorme de metal, donde podrás encontrar souvenirs.

Los túneles de la Guerra de Vietnam

Igual que pueden visitarse los campos de exterminio y concentración del Holocausto, los túneles de Cu Chi, situados al norte de Ho Chi Minh (la antigua Saigón) pueden visitarse y son uno de los mayores testimonios de la Guerra de Vietnam.

Comenzaron a construirse durante los años 40, y más tarde, entrada la guerra, el Viet Cong intensificó la excavación como estrategia bélica (servía para pillar por sorpresa al enemigo norteamericano y también para protegerse de ataques aéreos). A día de hoy se pueden hacer varios recorridos diferentes y visitar, incluso desde Tailandia.

Aoshima, la isla de los gatos (Japón)

¿Eres un loco de los gatos? Imagina tener 36 para ti. Esto sucede en la japonesa isla de Aoshima, en la prefectura de Ehime, y es conocida por su gran número de felinos, que cada vez son más por persona conforme fallecen los ciudadanos más mayores.

En otro tiempo, la isla era un pueblo de pescadores, pero la población humana ha disminuido porque se agotaron las pesquerías de sardina, y muchos trabajadores se trasladaron a las ciudades (actualmente y según las estimaciones, tan solo viven seis personas en la isla). Los gatos permanecieron, sin embargo, alimentándose de las donaciones de alimentos de todo Japón. Y se puede ir a visitarlos en un ferry que sale desde Nagahama y tarda únicamente 30 minutos.

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martes, mayo 19

El test de Rorschach, ¿ciencia o pseudociencia?

(Un texto de Javier Yanes en bbvaopenmind.com leído el 1 de abril de 2018)

El 2 de abril de 1922 moría en el quirófano, por una peritonitis, un casi desconocido psiquiatra suizo de 37 años. Solo nueve meses antes, aquel médico había publicado su libro Psychodiagnostik, que apenas había atraído atención y en el que proponía una serie de figuras de manchas de tinta como método de diagnóstico mental. Hoy el test ideado por Hermann Rorschach es quizá la prueba psicológica más popular del mundo, que incluso ha inspirado a artistas como Andy Warhol. Sin embargo, un siglo después persiste una pregunta: ¿es científicamente sólido?

La relación de Rorschach con los borrones se remonta a su adolescencia, cuando en la fraternidad de su escuela le conocían como Klex, “mancha de tinta” en alemán. Según la biografía de Damion Searls The Inkblots (Simon and Schuster, 2017), este sobrenombre se debía a la habilidad de Rorschach con la pintura. Fue años más tarde, durante sus estudios de medicina en Zúrich y muy influido por el auge del psicoanálisis, cuando comenzó a interesarse por las manchas de tinta, que se habían empleado antes como prueba de creatividad. Ya como psiquiatra, comenzó a mostrarlas a pacientes para estudiar sus reacciones.

Finalmente, de entre cientos de figuras, Rorschach eligió las diez que integrarían su test. Las escogió por su calculado grado de ambigüedad, cinco de ellas en negro, dos en negro y rojo y otras tres con varios colores. El psiquiatra diseñó su prueba como un método de diagnóstico de la esquizofrenia. Sin embargo, a partir de 1939 comenzó a adoptarse como lo que originalmente se denominaba test proyectivo de personalidad, un tipo de prueba psicológica abierta que permite al analista indagar en las emociones y motivaciones ocultas.

Estandarización del test y sus resultados

Durante décadas, el test de Rorschach se aplicó de forma escasamente metódica, con variaciones según el juicio del analista. Pero en los años 60, John Exner diseñó una metodología rigurosa para estandarizar el test y sus resultados. Actualmente, el test es sistemático incluso en las posiciones de analista y sujeto. Y al contrario de la idea popular, la clave de la prueba no estriba solamente en lo que el sujeto ve en las manchas, de hecho, esto es menos relevante que otros aspectos, como sus reacciones, lo que dice y cómo lo dice, o en qué rasgos de la imagen se fija (forma, color o detalles).

Sin embargo y a pesar de la estandarización, numerosos psicólogos han criticado la validez del test y la variación dependiente del experimentador, además de su aplicación más allá de su propósito original. A no pocos expertos les preocupa su frecuente uso en juicios criminales, sobre todo teniendo en cuenta la tendencia del test a sobrediagnosticar trastornos mentales, según los críticos. El psicólogo Pieter Drenth ha llegado a calificar el test como “diagnóstico pseudocientífico”, mientras que para el psicólogo e investigador escéptico Benjamin Radford la prueba “debería relegarse al montón de test psicológicos en su día prometedores pero ahora desacreditados”.

Por todo ello, en 1999, el psicólogo Howard Garb recomendó una moratoria del uso del test para fines clínicos y forenses hasta que nuevas investigaciones determinaran su validez real, una iniciativa a la que se unieron otros expertos como James Wood, Teresa Nezworski y Scott Lilienfeld. En 2003, los cuatro publicaron el libro What’s Wrong with the Rorschach? (Jossey-Bass), en el que repasaban más de medio siglo de uso del test para concluir que sus fundamentos científicos son débiles.

En 2013, un extenso estudio encabezado por la psicóloga Joni Mihura, de la Universidad de Toledo (EEUU), reunió revisiones científicas y metaanálisis sobre el test. Las conclusiones parecían rehabilitarlo parcialmente, al menos para sus usos originales: “el Rorschach es un test útil si se utiliza en línea con la investigación actual y las normas adecuadas”, resume Mihura a OpenMind. Según la experta, “la fortaleza del Rorschach es evaluar la psicosis”, un estado mental alterado que desconecta al individuo de la realidad y que puede ser producto de trastornos como la esquizofrenia. Mihura y sus colaboradores elaboraron además un nuevo sistema de uso del test, el Rorschach Performance Assessment System (R-PAS), que se aplica en varios países.

Una controversia abierta

El estudio de Mihura llevó a una retirada parcial de la petición de moratoria, según aclara a OpenMind James Wood, de la Universidad de Texas en El Paso. “Pensamos que es aceptable usar el Rorschach para evaluar síntomas de trastornos del pensamiento y esquizofrenia”, siempre y exclusivamente según las normas internacionales actuales del sistema promovido por Exner, dice el psicólogo. “Sin embargo, nuestra llamada a una moratoria sigue en vigor para otros usos y otras formas del Rorschach”. Así, Wood y sus colaboradores desaprueban la utilización del test para analizar “aspectos no cognitivos de la personalidad, como el estrés traumático o no, emoción, depresión, ansiedad o trastornos de personalidad”. Asimismo, el psicólogo aduce que no hay pruebas suficientes para justificar el uso del R-PAS.

La controversia continúa abierta. Para Mihura, si acaso los psicólogos están empleando el Rorschach para cosas que realmente no puede medir, lo mismo ocurre con otros test sin suficiente aval científico. La psicóloga admite que, por ejemplo, “el Rorschach no debería ser la fuente primaria para determinar un diagnóstico de depresión”, pero defiende que sus usos legítimos están empíricamente más sustentados que los de otros test psicológicos. Sin embargo, Wood considera que el Rorschach es hoy “un test de menor importancia y utilidad limitada”. Incluso para diagnosticar el déficit causado por un ictus o una lesión cerebral, un uso que algunos apoyan, Wood señala que existen otras pruebas más fiables y válidas.

Pero en medio de este debate, voces como la de Radford sostienen que un test con tales sombras de duda debería abandonarse, si el propósito para el que se ha utilizado y para el que es moderadamente válido puede alcanzarse con otros métodos. Según explica Radford a OpenMind, el test solo es claramente revelador en casos extremos, y en estos ni siquiera las figuras concretas del Rorschach aportan nada especial; “podrías hacer lo mismo con imágenes de nubes”, apunta. “Las personas que sufren enfermedades mentales merecen que se les ayude con terapias basadas en pruebas”, concluye Radford.

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