Este mes no quería seguir hablando
del coronabicho. Bastante mal está dando por Aragón él
solito como para darle más bombo. Así que,
repasando la lista de ideas para desmitificar
observé que muchas tienen algo en común: la
luna. Y, oye, como precisamente hoy,
2 de septiembre, tenemos una preciosísima
luna llena en el cielo, pensé que
sería el momento ideal para ponerme a
desmitificar varias leyendas selenitas de un
plumazo.
El
mito
Como ya comentaba más arriba, hay
muchísimos mitos alrededor de nuestro precioso
satélite. Hay quien dice que hace que las
plantas y los cultivos crezcan más rápido.
Otros defienden que las fases luna afectan a
nuestro organismo, a nuestro estado de ánimo e
incluso a nuestra fertilidad pero, ¿es
cierto que hay más partos los días de luna
llena? Además, cada poco tiempo
las ‘superlunas’ invaden los titulares y
telediarios. ¿Qué superpoderes tienen
exactamente? Spoiler alert: ninguno. Pero
seguid leyendo, que desmitificaremos estas
cosicas una detrás de otra.
En
menguante, nada plantes
Los mitos y leyendas sobre la
influencia de la luna en las cosechas son tan
famosos que te los encuentras hasta en el
refranero. Y no es de extrañar, la verdad.
Pensad que hace miles de años, nuestros
ancestros no tenían calendarios, ni relojes,
ni mucho menos hombres del tiempo. No tenían
más remedio que observar a su alrededor para
poder controlar el paso de los días, los meses
y las estaciones. La luna viene
estupendamente (casualmente, un ciclo lunar
dura casi un mes) pero no tiene poderes
mágicos. Es, al fin y al cabo, un
calendario.
¿Y entonces, los tomates no crecen
mejor si los plantas con luna llena? Pues
igual sí. Pero igual no, porque la
luna no influye en las cosechas. Y
hay varios estudios científicos que lo
demuestran. Entre ellos, el de unos
escépticos australianos que plantaron 22
cultivos tanto en días supuestamente
buenos como en fechas nada recomendadas. Tras
observar los resultados y hacer un análisis
estadístico no vieron diferencias
significativas entre unas plantas y otras. Una
publicación reciente de unos investigadores
valencianos es todavía más concluyente: tras
estudiar y revisar más de 120 artículos sobre
el tema, afirman que “las relaciones
entre la agricultura y las fases lunares no
tienen ningún fundamento científico”. En
resumen, que plantéis cuando mejor os venga.
Los
partos y la luna llena
Otra creencia muy extendida sugiere
que nacen más bebés las noches de luna llena.
Bebés licántropos, quizás, pero bebés humanos,
nasti de plasti. ¿Cómo lo sabemos? De nuevo,
porque los científicos tienen mucho tiempo y
se han dedicado a coleccionar datos durante
mucho tiempo y ver si todas estas afirmaciones
tienen algún sentido. En 2005, unos
investigadores de Carolina del Norte, EE. UU.,
publicaron un
estudio en el que analizaban más de 564.000
nacimientos ocurridos durante cinco años
(o, si lo preferís, unos 62 ciclos lunares).
No encontraron ninguna relación entre
el número de partos y las fases lunares.
Además, vieron que la fase lunar tampoco está
relacionada con el nacimiento de prematuros,
la necesidad de cesárea, ni las posibles
complicaciones durante el parto.
Un estudio de la
misma época publicado por unos médicos
gallegos llegó a la misma conclusión.
Estos investigadores también plantean una
hipótesis interesante para explicar el
arraigo de este mito: la luna puede estar
engañándonos. A simple vista, la
luna parece estar llena un par de días antes y
después de estar completamente llena. Es muy
complicado distinguir el momento exacto a
simple vista. Esto provoca que haya unos cinco
o seis días al mes de luna 'casi-llena' y,
claro, en cinco días hay muchos más partos que
en uno. Un sesgo de confirmación, como ocurría en
el caso de las 'reglas sincronizadas'.
Los humanos tendemos a creernos más y mejor
las historias que confirman nuestras
creencias.
Superlunas
de colores
De vez en cuando, Matías Prats abre
el informativo delante de una foto de una luna
enorme, y dice: “Hoy hay Superluna”. Los
periódicos hacen lo mismo: 'Cómo ver la
mayor superluna del año', rezaban los
titulares hace unos meses. Pero, ¿qué
narices es una superluna? ¿Tiene
superpoderes? Y, lo más intrigante
de todo, ¿por qué suelen tener siempre
asociado un color?
Empecemos con el tema de los
superpoderes. Sea del color que sea,
la superluna no tiene ninguna propiedad
mágica, lamentablemente. De hecho,
el término 'superluna' es un invento de un
astrólogo americano (que no astrónomo, ojo). En
1979, este señor se sacó de la manga esta
palabra para justificar una supuesta
asociación entre el horóscopo y ciertos
desastres naturales. O sea, que además de ser
una patochada, ni siquiera era, originalmente,
algo bueno. Pero bueno, el teléfono roto y
esas cosas.
La superluna es simplemente un
momento en el que la luna está más
cerca de la Tierra, lo que
técnicamente se denomina perigeo. Esto
ocurre varias veces al año, porque la órbita
de la luna no es perfectamente circular, sino
elíptica. Por eso, la distancia Tierra-Luna
varía entre los 356.400 y los 406.700
kilómetros (miradlo bien si planeáis un viaje,
porque el ahorro en gasolina puede ser
importante).
A veces, el perigeo -cuando
tenemos la luna cerquita cerquita- coincide
con la fase de luna llena, por lo que la
vemos más gordita y hermosa de lo habitual.
Por lo general, las diferencias de tamaño y de
brillo son imperceptibles, pero de vez en
cuando podemos observar una superluna
verdaderamente especial, como ocurrió el 19 de
marzo de 2011. Entonces, la luna llena estuvo
a 356.577 kilómetros de la Tierra, casi en su
perigeo, y pudo verse un
30% más brillante y un 14% más grande.
Esto no había ocurrido desde 1993, y tardará
otros 18 años en repetirse. Obviamente,
tampoco tuvo superpoderes pero oye, las fotos
quedaron preciosas.
¿Y los colores? Pues son una mezcla de
ciencia y tradición. La luna azul, por
ejemplo, no tiene nada de azul. Es,
simplemente, un fenómeno curioso. Como los
meses lunares son más cortos que los del
calendario, a veces tenemos más lunas llenas
que meses. Cada dos años y nueve
meses, aproximadamente, nos toca una luna
'extra' que, tradicionalmente, se llama luna
azul. Es muy común en la tradición
anglosajona, que incluso incorpora esta luna
azulada al refranero popular. 'Once in a blue
moon' hace referencia a algo que ocurre muy de
vez en cuando, de Pascuas a Ramos, o de higos
a brevas.
La luna rosa también la hemos
importado, en este caso de
las tradiciones de algunas tribus indígenas
americanas, como explica el astrónomo Rafael
Bachiller. Como la luna azul, esta
tampoco es rosa, su nombre viene de unas flores rosas
que brotan a principios de la primavera. Como
suele coincidir con la Semana Santa, en España
siempre hemos denominado a la primera luna
llena de primavera 'Luna Pascual', explica
Bachiller.
Por último, está la luna de
sangre (también llamada luna roja),
que es la única que tiene un poquito de
ciencia. La luna se tiñe de este color durante
un eclipse lunar total. En ese momento, la
Tierra, situada entre la luna y el sol, tapa
la luz que normalmente ilumina nuestro
satélite. Los únicos rayos de luz que llegan a
la luna los ha filtrado el cielo azul, la
atmósfera terrestre, y por eso son de un color
rojizo, como los
amaneceres y los atardeceres.
Técnicamente esto se llama 'dispersión de
Rayleigh', os lo explica muy bien el
divulgador Pablo Fiftin en este vídeo.
Houston,
tenemos un problema
Lo sé. Me he dejado el mito lunar más
importante: ¿realmente llegó el ser
humano a la luna? Pues sí, llegamos. Varias
veces, además. Los rumores de que
fue todo un montaje tienen dos fuentes: las
teorías de la conspiración (como los majaretas de
la ‘plandemia’) y el falso documental
“Operación Luna”, que aunque se lo creyó mucha
gente era, eso, falso. Vamos, que fue una
inocentada. Algunos también acusan a la
propaganda soviética de esparcir el rumor,
pero en realidad no hicieron nada de eso. Los
rusos (que, en realidad, ganaron la
carrera espacial sin ninguna duda) se
dedicaron a esparcir otro rumor: que ellos no
habían intentado mandar ningún hombre a la
luna. Pero, volviendo al programa Apolo
y los distintos alunizajes. ¿Tuvimos o no
tuvimos un problema? Pues la verdad es que
estoy un poco cansado de desmitificar, a estas
alturas. Así que os dejo esta fantástica
entrevista que hizo el periodista de
Newtral Mario Viciosa al ministro (y
astronauta) Pedro Duque. Espero que la
disfrutéis durante esta preciosa noche de luna
llena.