Cuéntame un cuento...

...o una historia, o una anécdota... Simplemente algo que me haga reir, pensar, soñar o todo a la vez, si cabe ..Si quereis mandarme alguna de estas, hacedlo a pues80@hotmail.com..

jueves, octubre 31

La agencia Magnum



(Un texto de Victor Rodríguez en El Magazine de El Mundo del 13 de octubre de 2013)

Desde 1938 Robert Capa venía dando vueltas a una idea. A él lo que le gustaba era hacer fotos y que se las pagaran y publicaran bien, pero le fatigaba el engorroso proceso de negociar adelantos y tarifas con los editores. Debería existir una especie de cooperativa con los mejores reporteros gráficos del mundo que les permitiera viajar y hacer fotos desentendiéndose de todo el asunto financiero-burocrático que eso conllevaba.

Nueve años después, tras un almuerzo en el restaurante para socios del MoMA de Nueva York, nacía la agencia Magnum. No deja de ser irónico el lugar donde se celebró la reunión fundacional, considerando el desdén que sentía Capa respecto del carácter artístico de su trabajo.

Los socios fundadores eran siete: un fotógrafo húngaro (Robert Capa), uno francés (Henri Cartier-Bresson), uno polaco (David Seymour Chim), uno inglés (George Rodger) y uno norteamericano (Bill Vandivert), a los que se añadieron Rita Vandivert (esposa y asesora financiera de Bill y buena conocedora de los entresijos del negocio fotográfico) y Maria Eisner, editora y agente fotográfica que había nacido en Milán, crecido en Alemania y con la que Capa y Gerda Taro habían trabajado en París en los años 30. Se discute si fue Capa o Rita Vandivert quien propuso el nombre de Magnum, pero, en cualquier caso, la doble asociación, por un lado, con la agresividad y la dureza de una pistola, por otro con el éxito de una gran botella de champán, encantó a todos.

Durante los años siguientes se fueron incorporando nombres selectos del reporterismo gráfico: Werner Bischof, Emest Haas, Erich Lessing, Inge Morath... No todo fue fácil. Richard Whelan, biógrafo de Capa, asegura que durante los años 50 la agencia atravesó problemas financieros y que, en alguna ocasión, las deudas se pagaron con las ganancias en las apuestas en las carreras de caballos del propio Capa y otros socios. Pero lo cierto es que en las décadas siguientes Occidente vio el mundo a través de los ojos de Magnum Sus reportajes, de todas partes del mundo, se publicaban con gran despliegue en las florecientes revistas ilustradas europeas y americanas en el periodo de exuberancia económica que siguió a la II Guerra Mundial y la reconstrucción de Europa.

En junio de 1955, ocho años después de la fundación de la agencia y uno después de las muertes de dos de sus miembros, Robert Capa y Werner Bischof, se inauguró en el Instituto Francés de Innsbruck, en Austria, la primera exposición independiente de fotógrafos de Magnum de la que hay constancia. Unas semanas antes se habían expuesto en París trabajos de Magnum, se desconoce cuáles, pero fue en el marco de una muestra colectiva, la Biennale Photo Cinéma Optique.

Llevaba por título Gesicht der Zeit (el rostro del tiempo) y la conformaban 83 imágenes en blanco y negro obra de ocho fotógrafos de Magnum: Robert Capa, Henri Cartier-Bresson, Werner Bischof, Ernest Haas, Mark Riboud, Erich Lessing, Inge Morath y Jean Marquis. Se ignora quién hizo la selección de las imágenes y con qué criterios. La muestra estuvo dos meses en Innsbruck y luego viajó entre 1955 y 1956 a Viena, Bregenz, Graz y Linz, todas ellas ciudades de Austria. Ahí se perdió su rastro.

Hasta que en 2006 alguien encontró unas cajas en los sótanos del Instituto Francés de Innsbruck. Cuando las abrieron se encontraron las 83 imágenes de Gesicht der Zeit. Presumiblemente, se devolvieron a Innsbruck tras la exposición de Linz y allí quedaron olvidadas 50 años.

“El Director del Instituto Francés de Innsbruck me llamó y le pedí que nos las enviaran", cuenta Andréa Holzherr, directora de exposiciones de Magnum, desde la oficina de la agencia en París. "Tuvimos que restaurarlas  porque estaban en unas condiciones lamentables, muy sucias. Pero ahora tienen un gran valor porque conforman la única exposición de época de los primeros tiempos de Magnum que se conserva en su forma original".

[…] Paradójicamente, y aunque hay algunas fotografías magistrales en la muestra, Capa es, tal vez, lo menos interesante de la misma. Lejos de sus poderosas instantáneas del frente o la retaguardia, las tres fotografías del húngaro que se incluyen las tomó en unas fiestas populares en el País Vasco francés en 1951.

Eran tiempos en los que andaba algo desencantado con la profesión. Tras cubrir la guerra de Palestina y la fundación del Estado de Israel, en 1948, se había alejado de la fotografía de conflicto. Entre el rechazo y la añoranza, se resistió a ir a la guerra de Corea (1950-1953). Se ocupaba de los asuntos de Magnum y la mayoría de encargos que aceptaba eran para Holiday, una revista de viajes destinada a las-clases altas. Además del mil veces repetido lema suyo de “si tu foto no es suficientemente buena, es que no estabas suficientemente cerca", hay otro consejo que solía dar a los fotógrafos: "Disfruta de la gente y haz que la gente sepa que estás disfrutando". No está muy claro que Capa estuviera disfrutando de la fotografía esos días. De hecho, Richard Whelan recoge en su biografía del fotógrafo el fragmento de una carta que le escribió a su amigo John Morris por entonces: "He decidido, definitivamente, volver a trabajar de verdad, y hacerlo pronto. No sé dónde ni cómo, pero se acabó la etapa de Deauville y Biarritz".

miércoles, octubre 30

Centenario de Capra



(Un texto de Victor Rodríguez en El Magazine de El Mundo del 13 de octubre de 2013)

El 22 de octubre de 1913 nació en Budapest Endre Friedman, el reportero que, con el nombre de Robert Capa, alumbró el foto periodismo de guerra. Su centenario y una exposición con instantáneas suyas y de otros siete fotógrafos de la legendaria agencia Magnum, de la que fue fundador, vuelven a poner de actualidad al autor de, entre otras 75.000, la fotografía del miliciano abatido.

A finales de 1931, en plena Gran Depresión, las cosas en Berlín no eran fáciles. Menos aún para un chaval judío de 18 años llegado solo desde Budapest unos meses antes con dos camisas, una chaqueta, unas botas y dos pantalones bombachos. Años después, en París, afrancesaría su nombre y se haría llamar André Friedman poco antes de cambiarlo definitivamente por el de Robert Capa y convertirse en el fotógrafo de guerra más famoso de todos los tiempos. Pero entonces aún era Endre Friedman, ni siquiera había empezado a hacer fotos.

Su familia había dejado de enviarle dinero desde Hungría y vivía en una modesta pensión. La dueña de la casa tenía un perro al que mimaba, entre otras atenciones, con una chuleta diaria. Endre se dio cuenta y pensó que ya tenía resuelto el problema de las cenas. Hasta que su casera advirtió que el animal estaba perdiendo lustre. Un día vio al joven quitarle la chuleta al perro. Endre salió corriendo por una ventana con lo puesto y no volvió a poner un pie en la pensión.

El episodio aparece contado en la biografía canónica del fotógrafo, la escrita en 1985 por Richard Wheelan (editada en España por Aldeasa en 2003). Probablemente no sea del todo cierto o, cuando menos, estará embellecido por el propio Capa, que, además de un excelente fotógrafo, era un extraordinario narrador que en 1947 publicó unas apreciables memorias de guerra tituladas Ligeramente desenfocado (La Fábrica Editorial, 2009). Sin embargo, aun exagerado, ofrece un buen boceto del personaje: un tipo listo, decidido, con el encanto del pícaro y la suerte de su lado para salir de los apuros.

Robert Capa […] puede ser muchas cosas. El fotógrafo que cubrió cinco guerras. El romántico comprometido contra el fascismo. El que enseñó a mirar con empatía. El hombre de acción y éxito que bebía con Ernest Hemingway, jugaba al póquer con John Houston y se acostaba con Ingrid Bergman. El impulsor de la legendaria agencia Magnum… Pero nunca dejó de ser el tío avispado, valiente y confiado en su suerte. De hecho, esa pudo ser su mayor virtud como fotógrafo.

“Capa revoluciona la forma de acercarse a la noticia fotográfica”, explica Chema Conesa, fotógrafo y editor gráfico. “El tiene claro que si no estás en el sitio el primero o uno de los primeros, no hay foto. Es el principio elemental del periodismo. ¿Y qué hace? Pues estar. Y en eso es un maestro. Es un habilísimo jugador, no solo de póquer, que arriesga, que sabe ganarse a la gente y que está donde ocurren las cosas. Que se la juega porque hay que asumir ese riesgo. Lo suyo era estar en el sitio y el disparo seco, no era un gran esteta. Pero consiguió iconos de la fotografía".

En cierto modo, fue hijo de su tiempo. Si existió una época idónea para ser fotógrafo de guerra fueron los años 30 del siglo pasado. "Confluyeron varias circunstancias", asegura Rosario Peiró, jefa de colecciones del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía de Madrid. ''Por una parte, una revolución técnica, la aparición de las cámaras de 35 mm, compactas, más ligeras, que no requieren trípode, y las películas flexibles, que permiten exposiciones más rápidas y tomar fotos con mucha menos luz. Y por otra, el nacimiento de la fotografía documental, incluso de la fotografía como documento político, y el auge del fotoperiodismo". Las dos grandes  revistas gráficas francesas, Vu y Regards, nacieron en 1928 y 1932, respectivamente. La norteamericana Life, en 1936. Para las tres trabajó Capa con frecuencia.

El ascenso del nazismo le obligó a huir de Berlín y acabó recalando en París. En la capital francesa fue donde se consolidó como fotógrafo junto a amigos como David Seymour Chim o Henri Cartier-Bresson. Y, seguramente, donde más feliz fue en toda su vida.

También fue donde se convirtió en Robert Capa. Llegó allí en septiembre de 1933. Allí conoció a otra refugiada judía como él, ella de origen alemán, menuda, con el pelo corto teñido de pelirrojo, inteligente, vivaz. Se llamaba Gerda Pohorylles y acabó siendo el gran amor de su vida. Pero antes fue algo así como su mánager. Y tuvo una idea para elevar sus honorarios. Si en vez de un refugiado húngaro sin un duro, las fotos las hacía un enigmático fotógrafo cosmopolita llamado Robert Capa (eligieron el nombre por el director Frank Capra), podrían venderlas por 150 francos en vez de los 50 habituales. La propia Gerda, que empezó igualmente a hacer fotos, también cambiaría su apellido: Gerda Taro.

El ardid no les duró mucho. A los tres el meses Lucien Voguel, editor de Vu, ya sabía perfectamente que Capa era Friedman. Aun así, siguió encargándole trabajos. De hecho, financió su primer viaje, con Gerda y otros fotógrafos, para cubrir la Guerra Civil española. Y en Vu se publicó por primera vez, el 23 de septiembre de 1936, la fotografía más famosa de la Leica de Robert Capa: el miliciano abatido.

Hoy existen más dudas que certezas sobre esa foto. En una entrevista radiofónica en 1947 Capa contó que cuando la sacó, el 5 de septiembre de 1936, los nacionales disparaban ráfagas de ametralladora y que la hizo sin mirar. Pero el hecho de que no se vean impactos en el cuerpo del miliciano ha llevado a muchos a pensar que fue una escenificación. Posiblemente ni siquiera fuera tomada en Cerro Muriano sino en El Espejo, también en Córdoba, pero a 10 kilómetros del frente. En el documental de 2007 La sombra del iceberg, en el que se aborda su autenticidad con el concurso de forenses, fotógrafos y astrofísicos se cuestiona hasta la autoría, sugiriendo que igual que Capa, la pudo haber hecho Gerda Taro.

"Posiblemente nunca sepamos lo que pasó realmente", tercia Peiró. “Las personas que pudieron ser testigo ya no están y el negativo desapareció. Pero tampoco tiene tanta importancia. Es una fotografía muy conseguida en cuanto a composición, encuadre, movimiento, ritmo, con ese desenfoque... y tanto si fue escenificada como si no, hoy es un icono'”.

Después de esa foto y de muchas más, también muy impactantes, algunas de una ternura conmovedora, tomadas en Madrid, Bilbao o Barcelona, la fama de  Capa se disparó en todo el mundo. Picture Post llegó a señalarle, en 1938, con 25 años, “el más grande fotógrafo de guerra del mundo". Y aún estaban por venir las 11 magníficas.

El 6 de junio de 1944, Capa acompañaba al 16º Regimiento de la 1ª División de Infantería del Ejército de EEUU en la playa de Omaha. Estaba ante una de las operaciones decisivas de la II Guerra Mundial, el desembarco de Normandía, y fiel a su máxima de que “si la foto no es suficientemente buena es que no estabas suficientemente cerca", iba empotrado entre los soldados que repelían el fuego alemán. "No era nada agradable estar allí y, como no tenía otra cosa que hacer, me puse a sacar fotos", escribe Whelan que comentó Capa tiempo después.

Tomó 72 instantáneas, un carrete de 36 con cada una de las dos cámaras Contax que llevaba. Las películas llegaron a la redacción de Life en Londres al día siguiente. Con las prisas metieron los negativos en la secadora a la máxima temperatura y los arruinaron. Solo se pudieron revelar 11 fotos que quedaron algo borrosas, ligeramente desenfocadas. Pero ese desenfoque realzaba el dramatismo. Quizá sean las mejores fotografías de guerra jamás hechas. Uno las contempla, 69 años después, y se ve allí, desembarcando con los aliados. “No me interesa hacer imágenes bonitas", había dicho alguna vez. "Prefiero una buena imagen imperfecta desde el punto de vista técnico a una mala imagen técnicamente perfecta".

En la confusión del Día D, Capa llegó a ser dado por muerto. Incluso se le montó un velatorio. Pero no, la muerte no le había citado ese día, sino 10 años más tarde.

En 1954 cubría la guerra de Indochina. El 25 de mayo viajaba en un convoy francés hacia Doai Than. Hacia las 14.50h, se detuvieron y salió a merodear. Pisó una mina y sonó una explosión seca. Lo hallaron mutilado, boca arriba, con su Contax en la mano. Tenía 40 años. "Disparar una cámara no es un trabajo para un hombre hecho y derecho”, le había dicho a una antigua novia unas semanas antes.

martes, octubre 29

Plantas que curan



(Un texto de N. Corredor en la revista Mujer de Hoy del 4 de octubre de 2008)

Cefaleas, dolores, problemas respiratorios... la eficacia curativa de las  plantas está más que demostrada, aunque es muy importante utilizarlas correctamente. 

Mima tu piel

Aloe vera. Regenerador dérmico
Propiedades: Además de ser un estupendo limpiador y antiséptico natural de la piel, las hojas del aloe tienen propiedades anestésicas, regeneradoras y cicatrizantes. También posee un gran poder relajante, antiinflamatorio y es un excelente laxante natural.
Indicaciones: dolores dentales y de encías, amigdalitis, faringitis, quemaduras solares, irritaciones de la piel, verrugas, infecciones provocadas por hongos, heridas, herpes...
Forma de uso: aplicar el jugo fresco de la hoja directamente sobre la piel o utilizarlo en forma de crema o gel de ducha.

Caléndula. Bálsamo para la piel
Propiedades: tiene una potente capacidad antiinflamatoria, hipertensora, cicatrizante, antiséptica, antiespasmódica, desintoxicante y antiparasitaria.
Indicaciones: es muy eficaz para tratar problemas dermatológicos (acné, verrugas), irritaciones de la piel, (quemaduras solares, picaduras de insectos y medusas), heridas cutáneas, encías inflamadas, inflamaciones vaginales, parásitos, gastritis...
Forma de uso: se administra en infusión (una taza antes de las comidas) o en gotas diluidas en agua para tratar los desórdenes digestivos y los desarreglos menstruales.

Rosa mosqueta. Rejuvenecedora
 Propiedades: ha demostrado su eficacia como diurético, laxante, y regeneradora del tejido dérmico.
Indicaciones: las múltiples propiedades de esta semilla la han convertido en un ingrediente estrella de los productos cosméticos. Posee un alto contenido en ácidos grasos esenciales, de ahí que sea un excelente regenerador dérmico. Además, previene y atenúa las arrugas, elimina las manchas y mejora la apariencia de estrías y cicatrices.
Forma de uso: se toma en infusión, pero, sin duda, su uso más popular es la aplicación externa del aceite sobre la piel.

Cuida tu aparato digestivo

Borraja. Depuradora del organismo
Propiedades: tiene efecto expectorante, diurético, depurativo, astringente, antiinflamatorio y sudorífico; y ayuda a reducir el colesterol y a superar la anemia.
Indicaciones: afecciones respiratorias, catarro, tos, faringitis, bronquitis, retención de líquidos, infecciones de orina, hipertensión arterial y gota. En dermatología se usa para tratar dermatitis, eccemas, erupciones cutáneas, arrugas y sequedad de la piel. También equilibra el ciclo menstrual, atenúa los dolores de la regla, riñones, hinchazón del pecho, espasmos musculares…
Forma de uso: un máximo de tres tazas diarias depura el organismo en caso de afecciones respiratorias y urinarias. El extracto fluido y las perlas tratan de manera efectiva la hipertensión y los dolores menstruales, y regulan los niveles de colesterol. Sus hojas curan las afecciones dermatológicas.

Espirulina. Antioxidante
Propiedades: antianémica, antioxidante, laxante, antiinflamatoria, nutricional, ayuda a calmar el apetito y fortalece el sistema inmunológico.
Indicaciones: su alto contenido en proteínas hacen de esta alga un remedio excelente para paliar estados de deficiencia nutricional. También está indicada en casos de desórdenes digestivos, como tónico reconstituyente, en dietas de adelgazamiento, estreñimiento, gastritis, úlceras gastroduodenales, afecciones cutáneas, cabello o uñas debilitadas, así como para frenar y prevenir el envejecimiento de la piel.
Forma de uso: para todos los casos se utiliza en infusión, en cápsulas o mezclada con aceite de oliva. También se puede añadir en forma de copos a las ensaladas, las verduras o el yogur.

Boldo. Protector del hígado
Propiedades: es digestivo, hepatoprotector, antiséptico, antiinflamatorio, diurético y analgésico.
Indicaciones: es famosa como tónico del sistema digestivo y también por ser un excelente protector del hígado. Su uso está indicado para tratar dolores de vesícula, y para prevenir la formación de cálculos biliares. También se utiliza en casos de hepatitis, para regenerar los tejidos dañados por inflamación, y en el tratamiento de infecciones urinarias.
Forma de uso: el más común es la infusión, que debe tomarse antes de las comidas. También existe en tintura y gotas.

Fucus. Alga dietética
Propiedades: rica en sales minerales (yodo, potasio, magnesio, calcio), es una excelente estimulante de la glándula tiroides. Además, tiene propiedades vitamínicas, diuréticas y laxantes.
Indicaciones: muy eficaz para dietas de adelgazamiento, trastornos de la glándula tiroides, obesidad, celulitis, gastritis, estreñimiento, llagas y úlceras en la piel.
Forma de uso: aunque suele tomarse en cápsulas también se administra a modo de infusión (hasta un máximo de cuatro vasos diarios], en jarabe y en extracto fluido. Puede aplicarse externamente, en emplastos.

Lavanda. Aromática y relajante
Propiedades: esta planta, famosa por su aroma y muy usada en cosmética y perfumería, tiene propiedades sedantes, digestivas, antibacterianas y antisépticas.
Indicaciones: es el mejor remedio para combatir el nerviosismo y la irritabilidad. Además, atenúa el dolor de cabeza, y combate la indigestión.
 Forma de uso: puede tomarse en infusión (tres tazas al día) y en gotas diluidas en agua para calmar los nervios y aliviar los dolores de cabeza ligeros, Aplicada en aceite desinfecta las herídas, mejora las quemaduras de la piel. el acné y alivia los dolores musculares.

Manzanilla. Digestiva
Propiedades: antiinflamatoria, antiespasmódica y antiséptica.
Indicaciones: aunque la fama de esta planta viene dada por su poder para facilitar la digestión y aliviar el dolor de estómago, posee múltiples beneficios. Es sedante, reduce la hinchazón abdominal y combate el mareo, las náuseas y los vómitos. También es un remedio infalible para combatir la diarrea y los cólicos, para rebajar los dolores menstruales y mitigar las náuseas típicas del embarazo.
 Forma de uso: la infusión es la forma más típica de tomarla. Se bebe tras las comidas y ayuda a digerir los alimentos, evitando los gases. También se administra así en caso de cólicos o dolores típicos de la menstruación. En forma de emplastos reduce la inflamación provocada por golpes y picaduras. La infusión fría, aplicada en un algodón o una venda sobre los ojos, rebaja de forma efectiva la inflamación y combate infecciones como la conjuntivitis. Su aceite esencial alivia el dolor muscular y las lesiones deportivas de carácter leve.

Romero. Tónico estimulante
Propiedades: este arbusto aromático es antiinflamatorio, hepatoprotector, astringente y antiséptico y también un estimulante circulatorio.
Indicaciones: problemas de circulación sanguínea, situaciones de esfuerzo intelectual o debilidad, jaquecas, falta de apetito, trastornos digestivos, dolores asociados a la menstruación (dolor de espalda, calambres musculares), alopecia, dermatitis y eccemas.
Forma de uso: en infusión trata la mayoría de los problemas para los que está indicado (un máximo de tres tazas al día). Su uso externo es, quizá, el más popular y consiste en la aplicación del aceite esencial para dolores musculares y de cabeza, y de alcohol de romero para activar la circulación. En forma de vinagre se utiliza para prevenir y frenar la caída del cabello. Nunca se debe ingerir el aceite esencial ni aplicarse sobre la piel en casos de pieles alérgicas o muy sensibles.

Ortiga. Astringente y diurética
Propiedades: antianémica, depurativa, astringente, antihemorrágica, depurativa antiinflamatoria y cicatrizante. Indicaciones: aunque esta planta es muy conocida por el picor que produce tras el roce con la piel, lo cierto es que posee un gran potencial curativo. Su alto contenido en minerales y vitamina A hacen de ella un remedio muy efectivo para tratar estados de anemia, convalecencia y debilidad física. Su uso también está indicado para rebajar los niveles de glucosa en sangre y, combinada con otras plantas medicinales, es eficaz en trastornos como la hipertensión arterial, la diabetes y el exceso de ácido úrico. Además, es un potente diurético, y combate las infecciones de las vías urinarias y corta las hemorragias.
Forma de uso: su administración varía según la patología, pero, por lo general se consume en infusión (dos o tres veces al día), y también cocinada como verdura. Hay que evitar el contacto de la con la piel y también su uso en personas con problemas hipertensión, cardiopatías o insuficiencia renal.

Relaja tu sistema nervioso

Hipérico. Antidepresivo
Propiedades: además de ser un potente antidepresivo, es sedante, antibiótico, antiinflamatorio, astringente y cicatrizante.
Indicaciones: se usa, sobre todo, para tratar depresión leve, estrés, ansiedad, insomnio y migrañas de origen nervioso.
Forma de uso: en infusión, gotas, polvos y pastillas.
Precauciones: desaconsejada en hipertensos y en taquicardias.

Azahar. Sedante
Propiedades: es tranquilizante y antiespasmódico, reduce los gases, es antidiarreico, antidepresivo y ansiolítico e hidrata y regenera la piel.
Indicaciones: insomnio, gases intestinales, cólicos, nerviosismo, colon irritable, hipotensión, desmayos y dolores de cabeza.
Forma de uso: la flor se prepara en infusión (2-3 tazas al día); el agua de azahar, en gotas diluidas, zumo o infusión; el aceite esencial de azahar se aplica sobre la piel.

Onagra. Regulador hormonal
Propiedades: es antiinflamatoria, antirreumática, reguladora hormonal, tónico del sistema nervioso y digestivo y nutritiva.
Indicaciones: problemas circulatorios, menopausia, síndrome premenstrual, patologías cardiacas, colesterol, fatiga, arrugas y psoriasis.
Forma de uso: el aceite de onagra es la más común. También se aplica directamente sobre la piel y sus hojas pueden tomarse en infusión.

Ginseng. Afrodisíaco
Propiedades: es el excitante natural por excelencia y el más conocido. También tiene otros efectos como ser hipertensor, tónico cardiaco, e hipoglucemiante y se utiliza para reforzar Las defensas y como reconstituyente en situaciones de estrés y agotamiento.
Indicaciones: decaimiento, pérdida del apetito sexual y eyaculación precoz.
Forma de uso: en infusión, en gotas, en polvos y en pastillas.

Refuerza tu organismo

Equinácea. Refuerza las defensas
Propiedades: estimulante inmunológico, antialérgica, desintoxicante, antiinflamatoria y sudorífica.
Indicaciones: refuerza las defensas contra catarros, bronquitis, gripe, sinusitis, alergias, herpes, eccemas, forúnculos, infecciones de las vías urinarias, convalecencias, agotamiento, anemia, infecciones de oído y asma leve.
Forma de uso: para fortalecer el sistema inmunológico y prevenir catarros e infecciones se toma, una vez al día, en cápsulas o en gotas diluidas en agua. Cuando ya hay catarro o gripe, se administran tres cápsulas al día de raíz en polvo. En forma de tisana también mitiga las molestias asociadas (tos, dolor de cabeza, congestión nasal).

Eucalipto. Anticongestionante
Propiedades: las hojas de este árbol son expectorantes, balsámicas, antisépticas, cicatrizantes, hipoglucemiantes y antiinflamatorias.
Indicaciones: infecciones de las vías respiratorias, congestión nasal, mucosidad excesiva, sinusitis, laringitis, asma, alergias (fiebre del heno y rinitis alérgica), dolores reumáticos, heridas cutáneas, hiperglucemia.
Forma de uso: en infusión (tres tazas al dia), en cápsulas y en supositorios desinfecta las vías urinarias, descongestiona en caso de catarro o bronquitis, combate las infecciones de las vías respiratorias y ayuda a eliminar la mucosidad. En jarabe y caramelos alivia la tos. En infusión e inhalado, limpia la nariz y mejora las alergias.

Algunas páginas web:
www.plantasquecuran.com.
 www.todoplantas.net.

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