Cuéntame un cuento...

...o una historia, o una anécdota... Simplemente algo que me haga reir, pensar, soñar o todo a la vez, si cabe ..Si quereis mandarme alguna de estas, hacedlo a pues80@hotmail.com..

lunes, febrero 28

Juan de la Cosa, un hombre de mar II

(Y seguimos)

A finales de 1500, el navegante Rodrigo de Bastidas, que había conseguido licencia para explorar el nuevo continente, acude a Juan De la Cosa para pedirle consejo sobre la ruta a seguir. Finalmente, decide que El Vizcaíno sea el primer piloto de su flota, que partirá en 1501 para Tierra Firme -es decir, para el territorio continental situado al sur de Las Antillas-. En este cuarto viaje exploraron las costas del sur de Panamá, Colombia y Venezuela y tuvieron su más y sus menos con las tribus indígenas, que salían literalmente huyendo al ver las poderosas herramientas de los españoles: los caballos y las armaduras donde rebotaban las lanzas. Las amenazas de naufragio de las naves por culpa de la broma (un molusco que perforaba las cuadernas de roble de las quillas) y la detención de Bastidas -acusado de negociar oro con los indígenas- hicieron que De la Cosa regresara a Cáiz en 1502.

Los cargos contra Bastidas no hicieron mella en el respaldo de los Reyes Católicos a Juan De la Cosa. De hecho, a los cuatro meses de volver es nombrado alguacil mayor de Urabá (Colombia) y es enviado a Portugal a una arriesgada misión política: descubrir qué había de cierto en la sospecha de que varias naves lusas estaban explorando, sin permiso ni abono de tasas, los territorios españoles del Nuevo Mundo. No saldrá muy bien parado de este trabajo puesto que será encarcelado por el rey Manuel I el Afortunado e Isabel La Católica tendrá que intervenir para conseguir su libertad.

No obstante, su experiencia en estos asuntos le hará liderar la expedición que ordenó la Corona de Castilla: bajo su mando, cuatro naves patrullaron entre 1504 y 1506 las costas americanas entre la isla Margarita y el golfo de Urabá para impedir posibles incursiones portuguesas. Tras este quinto viaje, tomó parte en la Junta de Burgos, en la que la Monarquía convocó a los cuatro mejores navegantes del momento (Americo Vespucci, Vicente Yañez Pinzón, Juan Díez de Solís y De la Cosa) para que opinaran sobre cómo se debían administrar los territorios descubiertos. Asimismo, su tarea de vigilante de los portugueses parecía no tener fin, pues fue solicitado por la Casa de Contratación para capitanear una flotilla de barcos que vigilaría la costa entre Cádiz y el Cabo de San Vicente para impedir la llegada de naves lusas. Una misión que fracasó y tras la cual se volvió a embarcar con Rodrigo de Bastidas en su sexto viaje (1507-1508) a América, con el fin de obtener beneficios económicos.

En noviembre de 1509 emprendería su séptimo y último viaje. La misión encargada por la Corona era mediar entre Alonso de Ojeda y Diego Nicuesa, los dos gobernadores de Tierra Firme, que no se ponían de acuerdo en ubicar los límites de sus respectivos territorios. De la Cosa propuso el río Grande del Darién (Panamá) como frontera, y Ojeda decidió tomar posesión de sus tierras, Nueva Andalucía, desembarcando en la actual bahía de Cartagena de Indias y desoyendo el consejo de De la Cosa, que le había propuesto atracar lejos de una agresiva tribu que habitaba en la zona. El 28 de febrero de 1510, en el transcurso de uno de los enfrentamientos con los indígenas, De la Cosa falleció atravesado por decenas de flechas bañadas en veneno. En Turbaco (Colombia), la población donde murió, se levanta hoy un pequeño monumento que recuerda su figura y su legado: el del cartógrafo que hace cinco siglos supo dibujar, de una vez y para siempre, el mapa del mundo en el que vivimos.

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domingo, febrero 27

Juan de la Cosa, un hombre de mar I

(Leído en la revista Paisajes en el tren, en un número del año pasado)

Juan de la Cosa es conocido por su profesión más famosa, la de navegante, pero este peculiar personaje de cuya muerte se cumplieron cinco siglos en 2010, desempeñó muchos otros papeles. Además de experimentado marino, fue un cartógrafo muy preciso. Sus conocimientos le permitieron descifrar el verdadero significado del descubrimiento de América, al ser uno de los pocos convencidos de que se estaba avistando un nuevo territorio, frente a la opinión de Colón de que se había llegado a las Indias Orientales. Además de navegante y cartógrafo fue un hombre político que contó con el apoyo incondicional de la monarquía y que fue enviado en diversas ocasiones por la reina Isabel La Católica a realizar misiones como espía en los países vecinos.

Según la opinión mayoritaria de los historiadores, De la Cosa nació en Cantabria, concretamente en Santoña (que en su época se denominaba Santa María del Puerto) en torno a 1450-1460. Otras teorías le hacen oriundo de Vizcaya; de ahí su apodo de El Vizcaíno, aunque hay quien justifica el mote señalando que, en aquellos siglos, a los habitantes del norte de España se les llamaba así por pertenecer marítimamente al Golfo de Vizcaya. En todo caso, sabemos que nuestro hombre formaba parte de una familia de tradición de mar -de hecho, se cree que vivía en La Cosa, el barrio marinero de Santoña-, por lo que desde muy joven pudo haber emprendido diversas travesías de exploración por el Cantábrico y por la costa occidental de África, que le proporcionarían sus primeros conocimientos cartográficos.

La primera referencia histórica de Juan de La Cosa se úbica en Lisboa, en 1488. Los Reyes Católicos le habrían enviado como espía a la corte lusa para enterarse de los detalles del viaje del navegante Bartolomé Dias, que acababa de regresar del cabo de Buena Esperanza. No se sabe muy bien cómo De la Cosa habría conseguido los favores de los monarcas, aunque la mayoría de las hipótesis apuntan a que su fama como hábil piloto y meticuloso cartógrafo habría llamado la atención de los reyes.

Esa fama, junto a su posición como armador, habría hecho que Cristobal Colón contratase en 1492 una de las naves de De la Cosa para formar parte de la expedición que le llevaría a las Indias Orientales viajando por el oeste. El barco, la famosa Santa María, encabezó la travesía, y su dueño habría ido como maestre. Durante el viaje comenzaron a surgir diferencias entre los dos; su manera de concebir la navegación era distinta y, además, nuestro marinero sospechaba que los cálculos del genovés sobre la duración del recorrido se habían quedado cortos. Tras arribar a una isla de las actuales Bahamas y permanecer durante unas semanas navegando por la zona, el barco encalló en costas haitianas y se desató la pelea entre ambos: Colón le responsabilizó del naufragio.

Algunos autores señalan, no obstante, que el Juan De la Cosa que acompañó a Colón podría haber sido otra persona con el mismo nombre, ya que está mejor documentada su participación en el segundo viaje a América (1493-1496). En esta espedición, su trabajo consistió en cartografiar los territorios descubiertos: islas de Dominica, Puerto Rico, Guadalupe,... A la vuelta se estableció en el Puerto de Sta. María (Cádiz) y se dedicó a hacer mapas, su verdadera pasión. Recorrió las costas cantábricas para dibujarlas y perfeccionó sus mediciones y su instrumental.

De su ensimismamiento sólo consiguió sacarle su amigo Alonso de Ojeda, un navegante al que había conocido en el segundo viaje de Colón. Junto con Ojeda y con el italiano Americo Vespucci emprendió en 1499 su tercer viaje al otro lado del mar Océana, como por aquel entonces se denominaba. Piloto mayor y cartógrafo del viaje, recorre las costas de Guayana, Paria y Venezuela. Las notas que tomará en su cuaderno a lo largo del año que dura este viaje, sus mediciones de latitudes y los datos obtenidos anteriormente serán suficientes para que a su vuelta a España realice la carta universal que le hará pasar a la historia.

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sábado, febrero 26

Sólo para mentirosos

(Una reseña de Xaime Mariño en un XLSemanal de hace un montón de meses)

"Tergiversar la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad". Esa es la extraña fe de la centenaria Academia de Mentirosos de Moncrabeau, pueblecito del sur de Francia, de 800 habitantes, que se transforma cada primer domingo de agosto en la Capital Mundial de la Mentira.

Miles de visitantes y cámaras inundan la villa para asistir al concurso anual que corona, en un lugar conocido irónicamente como "Piedra de la Verdad", al mayor mentiroso del mundo, aquel que consiga hilvanar la historia más absurda, más divertida y más creíble a la vez, sin hablar de sexo, política o religión.

Desde su fundación, en 1748, la academia trata de reunir en su seno a "todos los charlatanes, mentirosos, novelistas y otras gentes de vivir desocupado que se ejercitan en el fino arte de mentir".

Más en http://www.albret-tourisme.com/

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viernes, febrero 25

Quelques conseils antimoustiques

Avant la piqûre
- Les cremes antimoustiques sont souvent à base de citronnelle, toutefois on peut se frotter la peau avec n'importe quel agrume: citron, pamplemouse, orange.
- Contre les anophèles, seuls les répulsifs contenant du diéthyltoluamide (DEET), de l'éthylhexanediol, du diméthylphtalate (DMT) ou du N-acéthyl-3-éthylaminopropianate (35/35) ont prouvé leur efficacité. Les produits contenant du DEET ou du 35/35 ont une durée moyenne d'action de trois a six heures.
- Pour les jeunes enfants, on préférera utiliser un répulsif à base d'éthylhexanédiol ou de DEET à faible dose (moins de 20%)
- Porter des vêtements appropriés, comme des chemises à manches longues et des pantalons longs.
- Éviter les couleurs sombres: le jaune, l'orange ou le vert pomme attirent moins le moustique que le bleu, le pourpre ou le marron.
- Éliminer les parfums, les lotions ou les cosmétiques.
- Se laver souvent car la sueur attire les insectes.
- En dehors des habituels aérosols, diffuseurs électriques en tablettes ou liquides (pensez au kit d'adaptation de prise de courant si vous partez à l'étranger), tortillons fumigènes (en extérieur), la meillure protection reste souvent le ventilateur dont les courants d'air interdisent au moustique d'approcher.
- Les moustiquaires, les toiles de tente ou les vêtements peuvent être imprégnés, par trempage ou vaporisation, de deltaméthrine ou de perméthrine, insecticides vendus en pharmacie. La rémanence du produit est de six à huit mois.

Après la piqûre, pour soulager les démangeaisons
- Se laver avec de l'eau et du savon
- Mettre une compresse de vinaigre dilué dans de l'eau
- Appliquer une pâte composée d'un mélange de bicarbonate de soude et d'eau ou utiliser les crèmes vendues en pharmacie.

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jueves, febrero 24

The history of the English pub

(Read at -and copied from- Expat Telegraph newsletter on 26th January)

Paul Jennings's The Local: A History of the English Pub tells the story of one of England's most unique institutions. Public places where people could gather and drink date back at least as far as the Romans, but are first thought to have become a common sight in the Anglo-Saxon period, when people opened their homes as alehouses. This is Ye Olde Fighting Cocks in St Albans, Hertfordshire, one of several pubs which claim to be the oldest drinking house in England. It dates back to the 8th century.

The term public house only came into popular use in the 17th century. Before this, there were several types of place which could loosely be described as a "pub", which Jennings divides into the following categories: inns (designed primarily for travellers), taverns (which specialised in wine), and alehouses.

From very early on pubs became not simply places to drink, but places to enjoy entertainment - such as cock-fighting or badger-baiting - and to conduct local business. For instance, the Turf Tavern in Oxford was one of many pubs which had a cock-fighting area.

Many pubs have similar or even identical names, often inspired by real-life figures or old-fashioned sayings. Pubs called the Marquis of Granby are a particularly common sight. They're named in honour of an 18th-century general who often provided money for his retired soldiers to open public houses.

The early 18th century saw a huge rise in the number of drinking establishments, but it wasn't beer that the punters were drinking. Due to its cheapness, a craze for gin had swept the entire country, leading to the establishment of "gin palaces". Concern about the about the widespread inebriation caused by gin eventually led to 1751 Gin Act, which restricted its sale.

In 1830 the Beer Act was introduced. This hugely controversial act was designed to wean people off gin in favour of what the authorities believed was a "more wholesome and temperate beverage". Under the act, any householder was allowed to brew and sell their own beer if they made a one-off payment of two guineas. Thousands of so-called "beerhouses" opened, and pubs began to resemble more closely the institutions we know today.

Within the first year of the Beer Act, over 30,000 new licences for beer-selling were issued. Jennings says that people "almost immediately noted the drunkenness produced by the change". One observer wrote in 1831: "Everbody is drunk. Those who are not singing are sprawling." A picture from the 19th century, The Doings of Drink, depicts a street scene where virtually everyone is inebriated.

In 1869, the Wine and Beerhouse Act finally imposed tighter regulations on licensing, and the number of public houses began to fall. Some beer-sellers complained that licence-granting operated as a lottery, but those lucky enough to receive a licence sometimes found themselves struggling to make a profit. "The disappointed beer-seller became a common figure," says Jennings.

As time went by, new devices were invented which changed the look of pubs. in the 19th century, counters became popular, while the beer engine allowed beer to brought up pipes and into pumps by the counter from barrels in cellars. Such innovations helped bar-workers to serve more quickly, especially in busy urban pubs.

Jennings says that one the most important changes during this period was the growth of brewery control over public houses. At the beginning of the 18th century, two-thirds of publicans brewed their own beer. By the end of the 19th, many were "tied" to take the products of a particular firm. Slowly, publicans moved from being owners to being tenants.

The belief that the number of pubs in Britain was excessive continued to gain ground, however. In 1904 came legislation which allowed pubs to be forcefully closed down in exchange for compensation. Around 10 per cent of pubs were closed under this act within a decade of its implementation. In 1908, a proposal to introduce yet more limitations provoked mass meetings and demonstrations across the country.

The First World War had a huge impact on the pub industry. Alcohol consumption had already begun to dip, but the arrival of war meant that there was a general feeling that drunkenness was inappropriate. In 1914 George V, pictured, publically announced that he would be abstinent for the duration of the war. This drive towards sobriety, combined with high prices, meant that pubs had less and less patrons. The 1914 Defence of the Realm Act also put strict restrictions on pub opening times, and made traditional practices like giving credit illegal.

The fall in alcohol consumption in the first few decades of 20th century was not reversed after the First World War. None the less, the pub retained its position as an important part of local communities. In total some 5,900 pubs were either built, or rebuilt, between the wars.

"In sharp contrast to the First [World War], beer and the pub were from the outset seen as essental elements of the war effort," says Jennings. The Brewers Journal noted in 1942 that the term "local" was being increasingly used, as a "neighbourly, part-of-us phrase". One of the most important effects of the wars on the pub industry was the rise in the use of pubs by women. A report in one London borough in 1943 found that 45 per cent of women under 30 were visiting pubs more often since the war began. The Second World War was something of a swan-song for the pub; since then, the number of pubs has been in steady decline.

Jennings notes, however, that many people now choose to socialise in other licensed premises, such as wine bars or the drinking venues run by companies such as Wetherspoons. Therefore the pub, in a sense, still exists. But just as it did in the Middle Ages, it has "fragmented into a variety of different entities".

miércoles, febrero 23

¿Cuál es la diferencia entre trabajar y no hacerlo?

(Leído en El confidencial, en el blog de Javier Fumero, aunque, por el contenido, podría haber aparecido en ascodevida.com, sección trabajo...)

¿Qué cuál es la diferencia entre trabajar y no hacerlo? ¿Lo calculamos juntos? Será sólo un ejemplo. Vamos allá:

Tenemos a Paco y a Manolo. Paco y Manolo entraron a trabajar juntos en una ferretería. Por razones diversas, Paco fue despedido hace tres años, recibió diez mil euros de indemnización, y desde entonces está en el paro.

Manolo sigue en la ferretería, trabaja cuarenta horas semanales y cobra 1200 netos € al mes.

Paco cobró 740 € de paro durante dos años y ahora cobra 420 €, y si no, estaría cobrando la ayuda familiar. Por tanto pongamos que, de media, en este tiempo Paco cobra de ayudas y subsidios unos 575 € al mes.

Manolo, por tanto, se levanta todos los días a las siete y media de la mañana y trabaja ocho horas, por 425 € de diferencia respecto a su ex-compañero, que no hace nada. Su salario real es de 2,75 € la hora. ¿Qué os parece?

Con cualquier chapucilla en negro que encuentre Paco, y que cobre a más de 2,75 € la hora, ya estará ganando más que el que sigue trabajando y cotizando.

Pero es que además, si seguimos con el supuesto de vidas paralelas, ambos viven con sus parejas, con las que no se han casado (eso es de carcas), y sus chicas trabajan de cajeras en el mismo supermercado, ganando 800 € netos al mes.

Por tanto, la cosa no se detiene en los 475 € que Manolo ganaba de más trabajando.

Paco tiene derecho a una VPO, y Manolo no.

El hijo pequeño de Paco tiene preferencia en la guardería municipal, y para el de Manolo no hay plaza y lo tiene que llevar a una privada.

El hijo mayor de Paco tiene derecho a beca y el de Manolo no.

Paco no tiene que hacer declaración de IRPF y Manolo tiene que hacerla.

Podríamos seguir, pero lo dejo aquí.

Al final, ¿por cuánto está trabajando Manolo en la ferretería? Lo cierto es que por NADA o por una cantidad cercana a cero. Manolo trabaja porque es idiota ya que, sin trabajar, ganaría mucho más y en su casa se viviría mucho mejor.

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martes, febrero 22

Sobre piratas y corsarios

(Un artículo de Arturo Pérez Reverte en el XLSemanal del 20 de diciembre de 2009)

En los últimos tiempos, con esto de los secuestros de barcos en el Índico y demás peripecias náuticas españolas, las palabras pirata, bucanero, filibustero y corsario han salido mucho a relucir en periódicos, telediarios y sitios así. No siempre con propiedad, creo. Se observa cierta confusión de ideas y conceptos, comprensible quizás en el joven enviado especial que sobre el terreno hace su crónica apresurada; pero no en las redacciones, donde hay jefes de sección, redactores jefes y gente que se supone, aunque sólo sea por edad, vocación y oficio, dedica tiempo a leer, o ha leído. O es capaz de recorrer los metros que separan su mesa de trabajo del estante donde están –deberían– los libros de consulta, o teclear en el ordenata el ábrete Sésamo de la página de Internet –veinte millones de visitas mensuales de todo el mundo– donde se accede al diccionario de la Real Academia Española.

Pirata, comprobarán si lo hacen –dejando mitificaciones románticas aparte–, es el hijo de puta a secas: quien se dedica al abordaje de barcos para robar, sin otro móvil que enriquecerse con el producto del robo. Desde la remota Antigüedad a nuestros días, esta actividad va acompañada de otros desmanes que suelen incluir el asesinato, la violación, la tortura de prisioneros y la exigencia de rescates. Por eso al pirata se le consideró siempre la escoria de los mares, el más bajo escalón de la escala moral. Así, en tiempos de menos matices que los actuales, el que caía en manos de la Justicia terminaba en la horca, como fue el caso de Benito Soto, de quien me ocupé alguna vez en esta página: el último pirata español, ejecutado en Gibraltar en 1832.

Filibustero y bucanero son variantes de pirata caribeño en tiempos de la dominación española. Especializaciones regionales. Los primeros eran ladrones y asesinos a palo seco, sin otra filiación que dedicarse a eso bajo un nombre que se supone derivado de la antigua palabra freebooter, que significa merodeador, o por ahí. Los bucaneros tenían origen francés: eran colonos asentados en el Caribe que ahumaban la carne en lugares llamados boucans, y que acabaron dedicándose al más rentable negocio del saqueo y el degüello marítimo. Ellos convirtieron en nido de piratas la isla de Tortuga y luego Jamaica, bajo la habitual protección inglesa, siempre cínica e interesada a la hora de saquear los intereses españoles en América, hasta que los chicos malos empezaron a saquear también los suyos. Entonces todo fueron tratados internacionales auspiciados por Londres, campañas contra piratas y patíbulos bien provistos. Lo típico de Su Graciosa. Lo de siempre.

Corsario, en cambio, es un título digno, dentro de lo que cabe. Y complejo. De una parte, se aplica a cualquier nave que en tiempo de guerra combata el tráfico mercante enemigo. El acorazado alemán Graf Spee, por ejemplo, era un buque corsario, como lo fue el crucero auxiliar Atlantis –el de la película Bajo diez banderas–, pertenecientes ambos a la marina de guerra alemana, con la diferencia de que el segundo operaba camuflado como mercante de bandera neutral. Pero éstas son variantes modernas. Otra cosa fueron los corsarios clásicos: barcos armados y tripulados por particulares que, en tiempo de guerra, estaban autorizados por su Gobierno, con arreglo a estrictas Ordenanzas, para atacar y apresar a naves enemigas, generalmente mercantes, y también para combatir a las embarcaciones piratas. Eran los corsarios, por tanto, auxiliares civiles de las marinas de guerra, y lo hacían por dinero, a cambio del beneficio obtenido por las embarcaciones apresadas y sus cargamentos. Para esta actividad era necesaria la patente de corso, que sólo autorizaba presas de países con los que la autoridad que expedía la patente se encontrase en guerra, o de barcos fuera de la ley internacional. Frase ésta, la de patente de corso, que ha terminado significando, en uso coloquial, la libertad de que, por diversos motivos, goza un particular para actuar al margen de las normas generalmente establecidas.

En ese contexto, llamar corsarios a los piratas somalíes no es sólo una inexactitud técnica, sino un error moral. Supone dignificarlos con un título impropio, elevándolos de simples saqueadores sin reglas –a toda ropa, decía Cervantes– a una categoría casi respetable. Algo parecido a lo que nuestra imbecilidad nacional hizo en los años 70, al conceder la prestigiosa palabra comandos –combatientes de la Guerra Bóer y fuerzas especiales modernas– a grupos de terroristas vascos cuyo único mérito era apoyar pistolas en la nuca y apretar el gatillo. Así que dejémonos de cursiladas. Corsarios como Dios manda fueron Antonio Barceló, Roger de Flor, Robert Surcouf, John Paul Jones, Jean Lafitte –aunque este último tuviese su punto filibustero–, o los protagonistas de la espléndida novela La cacería, del uruguayo Alejandro Paternain. Lo otro es gentuza del mar, ladrones y asesinos. Para entendernos: piratas.

lunes, febrero 21

¿Por qué las arañas no se quedan pegadas a la tela?

(Leído en un artículo sobre el libro de Robert Matthews "¿Por qué la araña no se queda pegada a la tela? Y otros misterios mundanos de la ciencia")

Mosquitos, moscas y cientos de pequeños insectos se quedan pegados constantemente en las telas de araña para servirles a estas de alimento. Sin embargo, no todos los hilos de la maraña contienen pegamento. De hecho, sólo uno de todos los hilos es pegajoso. La araña recuerda siempre cuál es y camina cuidadosamente sobre la tela para no quedarse ella también pegada. Sin embargo, desconoce cuál es el hilo trampa de otras telas, por lo que podría quedar prisionera en las redes de otras arañas.

domingo, febrero 20

Un truco contra los resfriados

(Leído en el suplemento de El Mundo Eureka del 14 de noviembre de 2010)

Varios estudios mantienen que las saunas o baños de vapor a altas temperaturas alivian los síntomas del resfriado y disminuyen su frecuencia. Uno de ellos contó con 50 voluntarios divididos en dos grupos y sometidos a seguimiento durante seis meses, concluyendo que, quienes visitaron la sauna regularmente en ese tiempo se constiparon menos que el resto, sobre todo en los últimos tres meses del experimento.

La explicación sería que los virus no resisten temperaturas tan altas o que los síntomas mejoran por efecto del drenaje. No obstante, conviene recordar que las saunas pueden ser peligrosas para aquellos con problemas circulatorios y coronarios.

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sábado, febrero 19

Regina Brett’s 45 life lessons and 5 to grow on

( I read a reference at XLSemanal, on 20th december 2009, but the whole information is coming from http://www.reginabrett.com/. Sometimes it's good to remember life is worthwhile...)

Regina Brett, de Cleveland (Ohio), when she turned 90, wrote a blog with the 45 lessons life taught her. To celebrate growing older:


1. Life isn't fair, but it's still good.

2. When in doubt, just take the next small step.

3. Life is too short to waste time hating anyone.

4. Don't take yourself so seriously. No one else does.

5. Pay off your credit cards every month.

6. You don't have to win every argument. Agree to disagree.

7. Cry with someone. It's more healing than crying alone.

8. It's OK to get angry with God. He can take it.

9. Save for retirement starting with your first paycheck.

10. When it comes to chocolate, resistance is futile.

11. Make peace with your past so it won't screw up the present.

12. It's OK to let your children see you cry.

13. Don't compare your life to others'. You have no idea what their journey is all about.

14. If a relationship has to be a secret, you shouldn't be in it.

15. Everything can change in the blink of an eye. But don't worry; God never blinks.

16. Life is too short for long pity parties. Get busy living, or get busy dying.

17. You can get through anything if you stay put in today.

18. A writer writes. If you want to be a writer, write.

19. It's never too late to have a happy childhood. But the second one is up to you and no one else.

20. When it comes to going after what you love in life, don't take no for an answer.

21. Burn the candles, use the nice sheets, wear the fancy lingerie. Don't save it for a special occasion. Today is special.

22. Overprepare, then go with the flow.

23. Be eccentric now. Don't wait for old age to wear purple.

24. The most important sex organ is the brain.

25. No one is in charge of your happiness except you.

26. Frame every so-called disaster with these words: "In five years, will this matter?"

27. Always choose life.

28. Forgive everyone everything.

29. What other people think of you is none of your business.

30. Time heals almost everything. Give time time.

31. However good or bad a situation is, it will change.

32. Your job won't take care of you when you are sick. Your friends will. Stay in touch.

33. Believe in miracles.

34. God loves you because of who God is, not because of anything you did or didn't do.

35. Whatever doesn't kill you really does make you stronger.

36. Growing old beats the alternative - dying young.

37. Your children get only one childhood. Make it memorable.

38. Read the Psalms. They cover every human emotion.

39. Get outside every day. Miracles are waiting everywhere.

40. If we all threw our problems in a pile and saw everyone else's, we'd grab ours back.

41. Don't audit life. Show up and make the most of it now.

42. Get rid of anything that isn't useful, beautiful or joyful.

43. All that truly matters in the end is that you loved.

44. Envy is a waste of time. You already have all you need.

45. The best is yet to come.

46. No matter how you feel, get up, dress up and show up.

47. Take a deep breath. It calms the mind.

48. If you don't ask, you don't get.

49. Yield.

50. Life isn't tied with a bow, but it's still a gift..

viernes, febrero 18

Bob Esponja cumple doce años

(Leído en el XLSemanal del 20 de diciembre del 2009)

En 1989, mientras trabajaba en el Instituto Oceanográfico de California, el biólogo marino Stephen Hillenburg, tan apasionado de los fondos acuáticos como de la ilustración, escribió un comic titulado The intertidal zone, que se centró en la fauna que habita las piscinas naturales de roca que labra el mar. Se lo enseñó a un amigo que ya hacía animación con éxito, Martín Olson, uno de los autores de La vida moderna de Rocko. A Olson le gustó el trabajo y le sugirió reescribirlo como una serie de dibujos de un submarino. En aquel proyecto inicial, el protagonista era una esponja natural, pero más tarde le dio forma cuadrada porque le pareció más divertido. Y es que pasó tiempo, años, antes de que la esponja diera el siguiente paso.

Mientras, Hillemburg trabajaba en cortos de animación como The green beret (1991) y Wormholes (1992), con cierto éxito. Pero en 1998 se decidió a mostrar su trabajo a Nickelodeon. En el capítulo piloto, el personaje principal se llamaba Spongboy ('Chico Esponja'), pero el nombre estaba ya registrado. A Nickelodeon le gustó la idea y, sobre todo, el bajo presupuesto que requería crear a los personajes de Fondo de Bikini, la ciudad submarina donde viven.

La serie se estrenó en 1999 y, aunque tardó un año en hacerse notar, desde entonces no ha parado. Hoy se ve en 112 países y genera millones no sólo por su emisión sino por los productos con su imagen y los videojuegos. El 30% del público que sigue Bob Esponja por la tele es adulto. Además de que la serie incluye chistes y cameos que sólo entienden los mayores, los creadores dicen que se debe a que Bob es un adulto comportándose como un niño.

En 2007 fue nombrado por Time uno de los programas de televisión más grandes de la historia. La serie también ha sufrido considerables 'persecuciones' por parte de quienes consideran que es demasiado violenta e incluso de grupos homófobos que aseguran que Bob Esponja es homosexual y promueve la homosexualidad. A Hillenburg, de 47 años, casado y con una hija, la polémica le hace gracia. "Elegí una esponja porque es distinta a todos los animales marinos. No pensé en su vida sexual. Ni es homo ni heterosexual. Bob es asexual".

En 2007

jueves, febrero 17

El día en que España se hundió

(Un artículo de Carlos Salas en el suplemento económico de El Mundo del 7 de marzo de 2010. A veces, asusta ver cómo, realmente, quien es incapaz de aprender de su propia historia está condenado a repetirla.)

A ver si le encuentran parecidos con la actualidad. Digamos que todo comenzó en 1850. Había entrado en servicio el primer ferrocarril de España, que cubría la distancia entre Barcelona y Mataró. Tenía 29 kilómetros. Los ingleses pusieron sus ingenieros y máquinas, y España puso el dinero.

Aquello fue la sensación nacional porque el ferrocarril era la imagen del progreso. Los diarios publicaron imponentes dibujos de los trenes y sus penachos de humo e informaban de que estaban a punto de terminarse más vías, como Madrid-Aranjuez, de 50 kms. y Langreo-Gijón, de 40 kms.

La verdad es que ya íbamos con retraso si comparábamos nuestras vías de hierro con las que se estaban tendiendo en el resto de Europa. La explicación: golpes de Estado, pronunciamientos militares y guerras civiles. Aquí no había forma de tirar una vía seriamente. Fue a partir de la década de los cincuenta cuando la industria se animó gracias a leyes de promoción bancaria y de ferrocarriles, y lo hizo de tal modo que cualquier persona sensata pensaba que el único sitio donde se podía ganar dinero era allí. Todo el país puso su dinero en bancos y ferrocarriles. Es más, los bancos financiaban los ferrocarriles.

Se crearon bancos grandes y pequeños, sociedades de crédito, cajas de ahorro y un sinfín de instituciones financieras para aprovechar esre auge. Era una locura. Venían capitales de Francia y de Gran Bretaña, animados por la fiebre del ferrocarril. Para financiar esas aventuras, bancos y empresas de ferrocarriles emitían bonos que les volaban directamente de las manos. Según el historiador Gabriel Tortella, el volumen de capital destinado a los ferrocarriles era unas 16 veces mayor que el destinado a todas las otras sociedades industriales con acciones. Se vivía un frenesí expansivo: en 1857 ya había 672 kilómetros. Cuatro años después era el triple y en 1866 ya andábamos por los 5.000 kilómetros de vías.

Era el mismo frenesí que se vivió en la primera mitad de este siglo, cuando toda España era un ladrillo. El dinero, los puestos de trabajo, la riqueza y el ahorro se iban por ese sumidero.

Volvamos a 1864. En ese año, un periodista se fijó en algo que no fue detectado por los inversores. Los trenes iban vacíos. "Preciso es confesarlo", decía el periodista Francisco Javier de Bona: "Los ferrocarriles españoles no han respondido plenamente a los sacrificios hechos por el Gobierno ni a las esperanzas concebidas por los capitalistas".

En dos palabras, había más trenes de los necesarios. Se dan muchas razones: que si la población en España era sólo de 16 millones de habitantes, frente a los 38 millones de Francia o a los 29 de Gran Bretaña; que si las tarifas eran altas; que si era un país atrasado económicamente... Da igual: sobraban trenes como hoy sobran un millón de pisos.

¿Y qué le sucede a una empresa de trenes cuando tiene unas deudas enormes que no puede pagar con la venta de billetes? Que quiebra. En 1864 comenzaron a caer sociedades de ferrocarriles, al igual que en 2008 comenzaron a caer importantes constructoras e inmobiliarias en España que no vendían sus pisos.

Empezó el macabro baile de las fichas de dominó. Quebraban las sociedades de ferrocarriles, quebraban los bancos que les prestaban dinero, se arruinaban las personas que habían invertido en esos proyectos, arrastraban a las pequeñas familias que tenían allí sus ahorros, se hundían los campesinos que vendían comida a las ciudades pues se consumía menos, caían las empresas manufactureras que no recibían pedidos, se hundían los precios en general, crecía la cola del paro, se retiraba el crédito internacional, disminuía el volumen de dinero...

Alarmado por esta situación, el Gobierno se sacó un conejo de la chistera. Consistía en crear un banco nacional que agrupase los bancos en quiebra y renovase la confianza en la economía. Era coo el fondo de rescate bancario de hoy. ¿Quién podía poner el dinero? Por un lado, el Estado, emitiendo bonos (parecido a las letras del Tesoro), y por otro, inversores ingleses que se mostraban interesados en España.

Gran alegría cundió en Las Cortes cuando, el 9 de mayo de 1866, una comisión de las Cortes aprobó la creación de un Banco Nacional con un capital de 302 millones de pesetas. Mayor alegría se experimentó cuando se supo que la conocida casa inglesa de valores Overend, Gurney & Co actuaba como garante de 12,6 millones de libras, que al cambio era la tercera parte del capital. Estábamos salvados.

El 10 de mayo, al día siguiente, empezaron a llegar cables preocupantes desde Londres. Overend, Gurney & Co se declaraba en quiebra para no abrir nunca más. Era el Lehman Brothers de 2008. En Londres cundió el pánico. En España, el terror. Dos días después suspendieron pagos dos firmas de crédito en Cataluña, a las que siguieron empresas privadas que cotizaban en bolsa. Para no extender la infección, se decretó el cierre de la Bolsa de Barcelona, pero fue inútil porque todos los bancos de la ciudad, excepto el Banco de Barcelona, suspendieron sus actividades.

La autoridad militar obligó a los bancos a abrir para pagar a los industriales "para que estos a su vez pudieran pagar los salarios a los obreros", escribe Tortella en su excelente libro Los orígenes del capitalismo en España (Tecnos, escrito en 1973). Las quiebras asolaron el país. Los prestamistas internacionales dejaron de comprar deuda española.

En Madrid la crisis provocó la rebelión de los cuarteles y el Gobierno mandó fusilar a 40 sargentos. En junio de ese mismo año dimitió el presidente del gobierno, Alonso Martínez. A finales de esa década, casi la mitad del sistema financiero español había desaparecido. España estaba hundida.

En 1868 dos generales dieron un golpe de Estado. El pueblo, los partidos políticos y los militares apoyaron la Revolución Gloriosa. Cayó la monarquía y vino la Primera República. Todos estaban hartos de la penuria económica.

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miércoles, febrero 16

Los perros de la Brigada Ligera

(Un artículo de Arturo Perez Reverte del 1 de junio de 2008)

Insistir, a estas alturas, en que aprecio en general más a los perros que a los hombres es una obviedad que no remacharé demasiado. He dicho alguna vez que si la raza humana desapareciera de la faz de la tierra, ésta ganaría mucho en el cambio; mientras que sin perros sería un lugar más oscuro e insoportable. Cuestión de lealtad, supongo. Hay quien valora unas cosas y quien valora otras. Por mi parte, creo que la lealtad incondicional, a prueba de todo, es una de las pocas cosas que no pueden comprarse con retórica ni dinero. Tal vez por eso, la lealtad, en hombres o en animales, siempre me humedece un poquito las gafas de sol.

Todo esto viene a cuento porque acabo de darle un repaso a El Valle de la Muerte, un ensayo de Terry Brighton sobre la carga de la Brigada Ligera durante la guerra de Crimea. Aquello, más conocido por la carga entre los que están en el ajo, es asunto que algunos frikis de la materia –los periodistas Jacinto Antón y Willy Altares, mi compadre Javier Marías, yo mismo y algún otro– cultivamos, desde hace muchísimos años, como materia de reflexión y tertulia, sobre todo a la hora de comparar la leal actuación de los lanceros, dragones y húsares ingleses aquel 25 de octubre de 1854, dejándose el pellejo bajo la artillería rusa, con la criminal incompetencia de los mandos británicos que ordenaron el ataque, notorio entre las grandes imbecilidades militares de la Historia.

La historia es conocida: cinco regimientos de caballería británicos cargaron de frente contra una batería rusa, a través de un valle de kilómetro y medio de largo, batido a la ida y a la vuelta por fusileros y artillería. De seiscientos sesenta y seis hombres volvieron a sus líneas heridos o ilesos, muchos a pie y todos bajo fuego enemigo, trescientos noventa y cinco. Hasta la suerte de sus caballos se conoce: de los pobres animales que montaron los ingleses, galopando entre el estallido de las granadas o sueltos luego por el valle enloquecidos y sin jinete, murieron trescientos setenta y cinco. Ni siquiera los famosos versos de Tennyson, que varias generaciones de escolares aprendieron de memoria –«Media legua, media legua / media legua más allá...»–, pueden embellecer el asunto. Fue una carnicería en el más exacto sentido de la palabra.

Pero de lo que quiero hablar hoy es de perros. Porque lo que pocos saben es que, ese día, dos perros cargaron también contra los cañones rusos. Se llamaban Jemmy y Boxer, y eran, respectivamente, las mascotas del 11o y del 8o regimientos de húsares. Los dos canes habían acompañado a sus amos desde sus cuarteles de Inglaterra, y estaban en el campamento británico cuando se ordenó a la Brigada Ligera formar para la carga. Así que, como tantas otras veces en desfiles y maniobras, los dos fieles animales acudieron a colocarse junto a las patas de los caballos de los oficiales, dispuestos a marchar al mismo paso, sin obedecer las voces de los soldados que les ordenaban apartarse de allí. Después sonó la corneta, empezó la marcha al paso, luego al trote, y cuando, bajo intenso fuego de artillería, se pasó al galope y sonó el toque de carga, con las granadas reventando, hombres cayendo por todas partes, estruendo de bombazos y caballos destripados o sin jinete, Jemmy y Boxer siguieron corriendo imperturbables, junto a sus amos, en línea recta hacia los cañones rusos.

Parecerá increíble para quien no conozca a los perros. Esos chuchos cruzaron todo el valle de Balaclava entre un diluvio de fuego –«Hasta las fauces negras de la Muerte, / hasta la boca misma del Infierno»– y permanecieron junto a los húsares, o lo que quedaba de ellos, mientras éstos acuchillaban a los artilleros enemigos y morían entre los cañones. Después regresaron despacio, al paso de los caballos maltrechos que traían a los supervivientes, junto a hombres desmontados o heridos que caminaban y caían exhaustos, entre el tiroteo ruso y los disparos de quienes remataban a sus caballos moribundos ante de seguir a pie. Tres largos kilómetros de ida y vuelta. Jemmy y Boxer hicieron la carga junto a los primeros caballos de la brigada y regresaron a las líneas inglesas con el primer hombre montado de sus respectivos regimientos que volvió a éstas: Ileso Boxer, sin un rasguño; herido Jemmy por una esquirla de metralla en el cuello. Y ambos, acabada la campaña, regresaron a Inglaterra y murieron viejos, honrados y veteranos, en su cuartel.

Ni Tennyson ni poeta alguno hablaron nunca de ellos, ni en el poema famoso ni en ningún otro maldito verso. Por eso he contado hoy su historia. Para decirles que por el Valle de la Muerte, cargando contra los cañones con la Brigada Ligera, también corrieron dos buenos perros valientes.

martes, febrero 15

¿Por qué los hombres tienen pezones?

(Leído en un artículo sobre el libro de Robert Matthews "¿Por qué la araña no se queda pegada a la tela? Y otros misterios mundanos de la ciencia")

La formación de los pezones, tanto en hombre como en mujeres, tiene lugar en los primeros momentos del embarazo, concretamente al mes de la concepción. Un grupo de células del embrión, ligadas a las glándulas sudoríparas, comienza a formar los pechos y los pezones. Hasta ocho semanas después (a los tres meses de la fecundación), el embrión no se expone a las hormonas que, como la testosterona, lo llevarán a desarrollarse como hombre. Para entonces, los pezones ya están formados por completo. Se trata de una razón evolutiva.

lunes, febrero 14

Fórmula matemática para encontrar el príncipe azul

(Leído en el suplemento dominical de El Periódico el pasado diciembre. ¿Hay algo más adecuado para San Valentín?)

Confirmado: para comer perdices con un príncipe azul hay que besar antes muchas ranas. Exactamente, al 37% de los aspirantes a media naranja. Es la estrategia óptima, estadísticas en mano: rechazar primero al 37% de los pretendientes. El príncipe azul –dictan las matemáticas– será el siguiente de la agenda de citas que mejore a sus predecesores.

Fórmula imbatible. "Son matemáticas, no ciencia. Hay pruebas absolutas". Pone la mano en el fuego Satoshi Kanazawa, especialista en psicología evolutiva de la London School of Economics. Se basa en un clásico (un estudio de 1966 de John P. Gilbert y Frederick Mosteller) y lo ha desempolvado en su blog de Psychology Today para responder a la pregunta retórica de una amiga: ¿por qué es tan difícil encontrar pareja en Nueva York?

Cuestión de números, justifica Kanazawa. Si una mujer vive en Ames (Iowa, 50.000 habitantes), puede esperar conocer en toda su vida a 10 hombres –calcula el psicólogo–, 10 maridos potenciales. Así que sólo tendría que rechazar a los primeros cuatro candidatos para encontrar a
su pareja matemáticamente ideal. Trasladado a las macrocifras de Nueva York: la misma mujer tendría que dejar plantados a 369 pretendientes (1.000 maridos potenciales). Lo que justificaría la pregunta de la amiga del psicólogo y, de paso, las seis temporadas de Sexo en Nueva York.

En dos palabras: "Difícil y agotador", añade el psicólogo. "No basta con colgarles el teléfono o borrar sus mails –advierte Kanazawa–. Hay que salir con ellos, hablar y evaluar lo buenos que son". Es decir: 369 citas formales. Lo que explicaría por qué las mujeres se casan más tarde en una gran ciudad que en un pueblo.

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domingo, febrero 13

Cristianos en fuga

(Una nota en la Gaceta del 5 de enero sobre la huída en masa de los cristianos de los países musulmanes)

El cristianismo, nacido en Oriente Medio, ha resistido durante catorce siglos la dominación musulmana, pero con cada año que pasa disminuye el número de sus fieles en una zona donde el islam goza de un ominoso resurgir. Tras la comunidad copta, el Líbano es el país árabe con mayor número de cristianos, un millón y medio (algo más que de un tercio de la población). Le siguen los cristianos asirios de Irak, 850.000, que paradojicamente prosperaron con el suní Sadam Husein y ahora están protagonizando el mayor éxodo de su historia con el país en manos de los "cruzados" (Bin Laden dixit) americanos. Le sigue la Siria alawi, con un número similar, Israel/Palestina (200.000), Jordania (150.000) y Turquía (85.000).

sábado, febrero 12

Guía básica sobre vampiros

(Leído en un artículo de David Benedicte en el XlSemanal de hace unos meses)

Son, con permiso del hombre lobo, los más famosos seres terroríficos de la cultura popular. Pero ¿cuál es su origen y qué formas de protección existen contra los 'no-muertos'? Se lo contamos.

[...]

¿Realidad o mito? El vampiro es una criatura mítica cuyas leyendas surgen de casos de patologías reales como la rabia o la porfiria, enfermedad de carácter hereditario relacionada con la sangre. Abundan sus historias en lugares tan distantes como Perú, Laponia o España, como muestran las guaxas en Asturias, las guajonas en Cantabria y las meigas chuchonas en Galicia, todas ellas con un solo colmillo para succionar la sangre de sus víctimas, sobre todo niños.

¿Quiénes son sus precursores? La primera noticia que tenemos de los `seres de la noche´ aparece en Mesopotamia, donde se invocaba a los dioses protectores para que acabaran con los Utuhu y los Maskin. Estos seres, a quienes se culpaba de las enfermedades y las pestes, tenían apariencia de vampiros. Más tarde, en el Antiguo Egipto, surgen otras deidades vampíricas como Srun, con aspecto de lobo y largos colmillos.

Drácula, novela escrita en 1897 por el irlandés Bram Stoker, se basa en la historia de una persona real: Vlad Tepes o Vlad III de Valaquia. Fue el más sanguinario de los hijos de Vlad Dracul (que significa "demonio" en rumano).

¿Quién los defendió a capa y espada? El monje benedictino Dom Augustin Calmet (1672-1757) avivó las creencias en el vampirismo al recopilar en su obra Tratado sobre los vampiros todas las leyendas y fábulas sobre los 'chupasangres' que circulaban por Europa. Paradójicamente, la idea inicial del religioso era rebatir su existencia.

¿Cómo se ahuyentan? Los recursos más cinematográficos para ahuyentar a los vampiros son las ristras de ajos, los crucifijos y las estacas de madera –único modo de rematarlos si se encuentran en su ataúd–, pero existen otras. Se cuenta que, hasta hace pocos años, sobre todo en las regiones transilvanas, los cadáveres se desenterraban a los tres años del fallecimiento para, en caso de que no se hubiera descompuesto, clavar la famosa estaca en su corazón.

¿Existe la maldición de Drácula? Bela Lugosi, actor de origen húngaro que protagonizó la adaptación en Hollywood del Drácula de Bram Stoker que dirigió Tod Browning en 1931, acabó sus días convencido de ser la reencarnación del vampiro más famoso de todos los tiempos. Consumido por su adicción a la morfina, dormía en un ataúd y fue incinerado llevando puesta su famosa capa negra. Así es como lo indicaba en su testamento.

viernes, febrero 11

Darwin y el ateismo

(Leído en la columna de Eduardo Punset del 11 de octubre de 2009)

Sin salirse del bando agnóstico caben otras posturas, si se quiere, menos militantes y no menos eficaces. Paradójicamente, ésa era la concepción del propio Darwin, expuesta en una de sus cartas que descubrí en Londres hace apenas unos días. Es asombrosa esa mezcla de defensa radical de la libertad de pensamiento y tolerancia. Dice Charles Darwin en su carta:

«Aunque soy un fuerte defensor de la libertad de pensamiento en todos los ámbitos, soy de la opinión, sin embargo –equivocadamente o no–, que los argumentos esgrimidos directamente contra el cristianismo y la existencia de Dios apenas tienen impacto en la gente; es mejor promover la libertad de pensamiento mediante la iluminación paulatina de la mentalidad popular que se desprende de los adelantos científicos. Es por ello que siempre me he fijado como objetivo evitar escribir sobre la religión limitándome a la ciencia».

Es fascinante constatar hasta qué punto Darwin tuvo excelso cuidado en mantener el rigor de sus planteamientos científicos sin herir a los que no los compartían. En este sentido –y a nivel anecdótico–, no me digan que no era enternecedora la actitud de Emma, la esposa de Darwin, profundamente religiosa, cuando repetía a sus amigos que el mayor de sus pesares era «saber que Charles no podría acompañarla en la otra vida» por culpa de su agnosticismo. Lo que la apesadumbraba a ella era que el Dios todopoderoso no quisiera conciliar el buen carácter con el agnosticismo de su marido. Y lo que a él lo apenaba, con toda probabilidad, era que muchos confundieran la libertad de pensamiento que él predicaba recurriendo a la ciencia con ataques gratuitos a los que no compartían esa convicción.

jueves, febrero 10

Hierbas para aliviar el catarro

(Leído en el suplemento dominical de El Periódico de Dios sabe cuando)

No hay nada que cure el resfriado. Absolutamente nada; cualquier medicamento se limita a aliviar los síntomas, igual que estas cinco plantas:

Saúco
Utilizada desde tiempos inmemoriales, sos infusiones para calmar la tos son célebres. Además, hacer gárgaras con ella alivia las anginas.

Equinácea
La hierba por excelencia. Originaria de Norteamérica, reactiva el sistema inmunitario al favorecer la producción de leucocitos. Muy efectiva para acortar el resfriado, tiene propiedades antiinflamatorias y antiséticas.

Tomillo
Joya ibérica y reina de las tisanas. Suaviza la tos y es perfecta para expectorar las flemas.

Jengibre
Asiáticos y africanos fueron los primeros en descubrir sus propiedades para "sudar el resfriado"

Malvavisco
Eficaz contra la tos seca, sus muchas propiedades incluyen el alivio del síndrome del colon irritable.

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miércoles, febrero 9

¿Por qué cambian de color los cardenales?

(Leído en un artículo sobre el libro de Robert Matthews "¿Por qué la araña no se queda pegada a la tela? Y otros misterios mundanos de la ciencia")

Primero rojo, después azul oscuro, morado, verde amarillento y, finalmente, amarronado. Así es la secuencia de colores por la que pasa un moratón surgido tras un fuerte golpe. ¿La explicación? Una complicada serie de reacciones químicas. El rojo inicial lo provoca la sangre fresca y oxigenada que sale de los capilares rotos. Horas después, esta sangre está retenida y sin oxígeno, por lo que oscurece y adquiere un tono azul o morado. A medida que el cuerpo descompone las células sanguíneas, el cardenal se torna verdoso y amarillento, desapareciendo al cabo de una semana aproximadamente.

martes, febrero 8

Costumbres matrimoniales

(Sacado de Peluche)

La costumbre de avisar de una boda mediante las "amonestaciones", se inició en tiempos de Carlomagno. Por aquel entonces los nobles y ricos tenían con frecuencia aventuras extramatrimoniales, especialmente con señoritas a punto de casarse, y que ellos consideraban como un "trofeo". Alarmado por estas "costumbres", promulgó un edicto que obligaba hacer público cualquier matrimonio siete días antes de la celebración.

Los primeros matrimonios fueron raptos, auténticas capturas. Cuando un hombre veía a una mujer que deseaba (generalmente de otra tribu), la tomaba por la fuerza. Para secuestrar a su "novia", el "novio" reclamaba la ayuda de un guerrero amigo, el "padrino".
Este tipo de matrimonios, que parece propio del mundo prehistórico, fue legal en Inglaterra hasta el siglo XIII.

En la China rural, la celebración del matrimonio siempre sigue unas estrictas reglas protocolarias, que comprenden seis etapas: la propuesta de boda, la negociación entre las familias, el compromiso formal, los trámites para obtener el certificado de nacimiento de los novios, la consulta del astrólogo para averiguar la mejor fecha de celebración del enlace, y, finalmente, la boda en sí.

En el medievo las mujeres se casaban a los 12 o 13 años. De este modo se evitaba que pudieran ser víctimas de violaciones que les impidieran llegar vírgenes al matrimonio.
Uno de los regalos más tradicionales era un par de pantuflas que el novio ofrendaba a su esposa como símbolo de paz doméstica.

Las bodas judías no se deben celebrar en Shabat (día sagrado judío) ni durante las festividades, por el mandato rabínico de no mezclar una alegría con otra.
Por costumbre, tampoco suelen tener lugar el día anterior a una fiesta, a no ser que no haya más remedio.
Ante tantos "impedimentos", el martes se ha popularizado como uno de los mejores días para casarse los ciudadanos de esta religión.

La expresión “luna de miel” tiene su origen en que los recién casados estaban exentos de cualquier tarea durante una luna, es decir, 28 días aproximadamente, tiempo que necesita el satélite para cambiar de fase. Y es de miel porque durante ese periodo los amados se alimentaban exclusivamente de tortas de harina, frutos secos, aceite o mantequilla y miel.

lunes, febrero 7

Camino a la razón pura, según Al Capone

(Leído en un artículo de Enrique Mora en el suplemento económico de El Mundo del 12 de diciembre)

Don Vito Corleone, cuando quiso poner fin a la guerra fraticida entre familias mafiosas, convocó a sus jefes a una reunión en la sala de juntas de un venerable banco neoyorquino. Allí, entre maderas nobles y retratos de los presidentes de la entidad, consiguió la paz y su consagración como capo di capi. Preguntado por la elección del banco en lugar de la habitual trastienda de un restaurante italiano, la respuesta del padrino fue lapidaria: "Nada conduce mejor a la razón pura que la atmósfera del dinero".

domingo, febrero 6

Quemarse a lo bonzo

(Leído en un artículo de María Crespo en El Mundo del 23 de enero de 2011)

La palabra bonzo significa monje, pero la expresión "quemarse a lo bonzo" empezó a utilizarse a partir de 1963. El día 11 de junio de ese año, un monje budista vietnamita llamado Thich Quang Duc se prendió fuego en una concurrida calle de Saigón (acual Ho Chi Minh) para protestar contra los abusos que sufrían los budistas por parte del gobierno de Ngo Dinh Diem.

Después de la desesperada acción de este monje, otros lo imitaron y esta forma de resistencia pasó a denominarse quemarse a lo bonzo. Desde entonces, esa ira transformada en fuego ha contagiado a muchas personas, que creyeron que ese sacrificio cambiaría el curso de la historia. Un caso significativo fue el del chileno Sebastián Acevedo, que se prendió fuego en 1983 tras la detención de sus hijos durante la dictadura de Pinochet al no tener noticias de ellos. Su memoria inspiró la creación del Movimiento contra la tortura.

sábado, febrero 5

Sobre perdices

(Notas sobre perdices publicadas en la columna de Martin Ferrand durante los octubres de 2007, 2008 y 2009, justo cuando acaba la veda)

Cinco siglos antes de Cristo, Atenas era el gran reducto de la civilización. Las artes encontraban acomodo entre los ciudadanos y la democracia lucía su esplendor. La buena mesa, naturalmente, era un exponente del alto nivel cultural de los atenienses de la época. Por aquel entonces Pericles sentó los principios de la democracia y, lo que es más importante todavía, la libertad individual. Aunque no le faltaron las críticas, fue, según el historiador Tucídides, «el primer ciudadano ateniense». Sus amigos quisieron homenajearlo para celebrar sus éxitos en el Peloponeso. Consultaron con su compañera, Aspasia de Mileto, y ésta les sugirió un banquete a la medida de los gustos del personaje. Nada de higos de Berberia macerados en leche, el máximo lujo de aquellos tiempos, ni gallos de Persia, el manjar de las mesas más pretenciosas. Tampoco carne de perro (ésta constituía, para algunos, la alternativa al gallo), un alimento de gran aceptación por las cualidades curativas que se le atribuían y que encandilaban a los hipocondriacos. Aspasia exigió perdices, y perdices le sirvieron con guarnición de pasas y membrillos de Corinto.

Cuando no trascienden olor y sabor a piensos compuestos, como de granja, las primeras perdices de cada otoño saben a gloria. Son muchas las formas de preparar los perdigones y las perdices y, como no sé muy bien con cuál quedarme, [...] la mejor con la que imaginó Manuel del Palacio,
gran poeta satírico en la segunda mitad del XIX: «Tomados, como es uso / los perdigones, / pártanse en dos pedazos / por los riñones. / En una cacerola / luego metidos, / rehóguense con manteca / bien removidos. / Pónganse en la parrilla / conforme caigan, / y con salsa a lo pebre /
que me los traigan. /// Hay otro condimento / que se usa mucho: / meter los perdigones / en un cartucho; / y cuando un enemigo muestra la jeta, / servírselos de pronto... / con escopeta».

A Enrique IV, el primer rey Borbón de Francia, que fue también rey de Navarra, las perdices le
encantaban con chocolate. A él se le atribuye la expresión de que «siempre perdiz, cansa». El monarca, dado al galanteo (acumuló más de una docena de hijos bastardos), respondió de ese modo a su confesor cuando éste lo amonestaba por su falta de dedicación, fidelidad y entrega a la reina Margarita de Valois. Un original cruce de moral y gastronomía. Por buena que fuese doña Margarita y estuviera la perdiz… tampoco el congrio es mala ave.

Menos de cincuenta años después de que, en 1098, se creara en Cîteaux, cerca de Dijón, el primero de los monasterios del Cister, no muy lejos de Tarazona (Zaragoza) comenzaron los rezos en el monasterio de Veruela, el primero en España de tan sacrificada congregación. Entre sus primeros frailes figuran doce monjes procedentes de la Borgoña que, por veteranos, asentaron las costumbres y la norma que san Roberto había tomado de san Benito. Pasado el tiempo, más de un siglo, el responsable de la cocina de Veruela, a la vista de unos cuantos casos de apoplejía producidos en el monasterio, decidió un plan dietético y redujo notablemente la ingesta de alimentos. Especialmente la carne. Lo aceptaron los monjes, no sin resignación; pero, llegado el tiempo de las perdices, al ver en su escudella tan sólo media perdiz se rebelaron con
energía y, según la Historia (¿la leyenda?), clamaron todos a una: «A perdiz por barba y caiga el que caiga».

Lo que nos cabe discernir es dónde y cómo las comemos.

La tradición obliga, a estos efectos, a volver a Horcher (Alfonso XII, 6. Madrid), en donde sigue funcionando la prensa que el fundador de casa tan tradicional, Otto Horcher, se trajo de Berlín en 1943. Así, tras asar el animalito, en un acto entre coquinario y litúrgico, la prensa escurre sus huesos para rematar la preparación de la 'perdiz a la prensa'. Ni que decir tiene que en esto no conviene ser fanáticos y que, a «una por barba», todas las formas que en su preparación no resequen la delicada carne de la perdiz son bienvenidas.

En mi memoria almaceno tres ocasiones gloriosas con perdiz. Una, hace ya años, la sopa de perdiz de Manuel de la Osa en Las Rejas (Borreros, 49. Las Pedroñeras, Cuenca). Memorable como corresponde a uno de los grandes de nuestra cocina.

Si optamos por las preparaciones más clásicas son estimulantes las de Adolfo (Granada, 6. Toledo).

En Madrid, y no sin serios y avanzados competidores, se lleva la palma del mérito en las distintas elaboraciones de la perdiz, la reina del otoño, Iñaki Camba en Arce (Augusto Figueroa, 32), el templo capitalino de la caza, preparada con jarabe de arce.

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viernes, febrero 4

Contra la gastroenteritis

(Leído en mujer de hoy un año de estos...)

La gastroenteritis es la invitada indeseada del verano. Viene acompañada de vómitos, diarrea, fiebre... y aunque se cura en pocos días con una dieta suave, su origen se esconde detrás de alimentos en mal estado y agua no potable.

Algunas recetas de la abuela:

Puré de patata
Es un alimento muy suave. En casos de gastroenteritis se aconseja no emplear leche y substituir la mantequilla por aceite de oliva.
Ing: dos patatas, 100gr de jamón cocido, aceite de oliva y caldo de verduras con pollo
Hierve las patatas troceadas en el caldo. Pásalas por el pasapurés y añade una cucharada de aceite. Agregue el jamón en trocitos.

Postre de manzana

Es un plato muy efectivo para combatir la diarrea. La manzana contiene pectina, una substancia astringente que es más eficaz cuanto más oxidada esté la pulpa.
Ing: yogur natural, dos manzanas, azúcar y canela
Raya las manzanas sin piel y cuando estén un poco oscuras mézclalas con el yogur y un poco de azúcar. Espolvorea canela en polvo.

Arroz y zanahoria

Resulta bastante eficaz para casos agudos de gastroenteritis.
Ing: medio vaso de arroz blanco, una zanahoria, una hoja de laurel y medio limón.
Poner a cocer el arroz con una hoja de laurel. Cuando rompa a hervir, añade la zanahoria limpia y muy bien picada. Pasados quince minutos, retira del fuego y exprime por encima el zumo de medio limón.

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jueves, febrero 3

Hokkaido

(Un artículo de Javier de Las Muelas en el suplemento dominical de El Periódico)

La bebida japonesa conocida en occidente como sake en realidad se denomina nihonshu. Existen infinidad de variedades, es un mundo amplio. Hongozo-shu, Junmai-shu, Gingo-shu y Daigingo-shu son los nombres de los principales tipos de sake, una de las pocas bebidas alcohólicas que en muchas ocasiones se bebe tibia o caliente.

Es fascinante la atmósfera que recrea el sake, un mundo de rituales, pausas, silencios. Un universo que se sustenta en la cuerda floja de los matices. El recetario del sake es interminable y, a pesar de ser poco conocido en occidente, cuenta con delicias como el Hokkaido, un aperitivo japonés con vocación de martini.

[...] En un vaso mezclador con abundante hielo servimos una parte de cointreau (2 cl.), dos partes de sake (4 cl.), tres partes de bombay saphire (6 cl.). Removemos durante quince segundos y lo servimos en una fina copa de cristal estilo martini. Mejor con algo de sushi o sashimi para picar.

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miércoles, febrero 2

El metro de Londres

(Un artículo de Tomás González en la columna de efemérides de la Gaceta del 9 de enero)

El metro es un invento de la época de Dickens. El 9 de enero de 1863 se inauguró la primera línea de metro de Londres, siendo también la primera del mundo. Se quiso realizar en 1854, pero no se pudo llevar a cabo hasta 1863, tenía 7 kilómetros de largo y en su estreno viajaron 40.000 pasajeros. Las locomotoras eran de vapor, por lo que era preciso tener numerosos conductos de ventilación en chimeneas que salían a la superficie. Algunas de ellas, por ejemplo, se ocultaron en falsas fachadas para cuidar la estética de las calles. En 1884 se amplió la línea hasta hacerla circular, pasando a llamarse Inner Circle, y luego Circle Line, curiosamente la misma de uno de los atentados de julio de 2005.

De las doce líneas que tiene la ciudad en la actualidad, siete fueron construidas en el siglo XIX. En comparación, la línea 1 de Madrid es de 1919. La primera locomotora eléctrica fue habilitada en 1890, lo que permitía cavar los túneles a mayor profundidad. También es del siglo XIX el logotipo que hace famoso a este metro, conocido como "la redondela", que pertenecía a una de las compañías que se encargaban del subterráneo.

A este primer metro del mundo le seguiría ese mismo año el de Nueva York, y en Europa el de Budapest en 1896. Sin embargo, tanta antigüedad no asegura la excelencia, pues en la actualidad el colapso que a menudo sufre el metro de Londres es tan constante que ciertas estaciones tienen restricciones en hora punta e incluso algunas llegan a cerrarse temporalmente. Estos problemas cotidianos, que obligan con frecuencia a los usuarios a consultar los servicios, se deben precisamente a la vetustez de las líneas y a la poca inversión recibida durante años.

No obstante, Londres no deja de llevar el título de pionera, siendo la ciudad que construyó un túnel al progreso en un mundo que comenzaba a despertar en el hierro y el carbón, un mundo donde sólo existían Europa y lo inexplorado.

martes, febrero 1

Anastasio: pagar por respirar

(Parte de un artículo de Félix Borstein en el suplemento económico de El Mundo del 21 de febrero de 2010)

Dice Montesquieu en el Capítulo XVI (De las conquistas de los mahometanos) del libro XIII, primera parte, del imperecedero Del espíritu de las leyes, que "los tributos excesivos fueron la causa de aquella extraña facilidad que encontraron los mahometanos en sus conquistas; los pueblos se vieron sometidos a un tributo sencillo que se pagaba y se recibía comodamente, en lugar de aquella serie de vejaciones continuas que la avaricia sutil de los emperadores había imaginado". Y añade, sin precisar la fuente, que incluso el emperador "Anastasio ideó uno por respirar el aire: ut quisque pro haustu aeris penderet".

Es curioso este parangón de anticuario entre unos tributos al consumo, fáciles de cobrar por una autoridad y de soportar por la plebe, agradecida, frente a un sistema fiscal basado en unos impuestos tan personales que incluso gravaban algo tan íntimo e intransferible como es el hecho mismo de respirar. Anastasio rigió los destinos del Imperio romano de Oriente entre os años 419 y 518. Una profecía le había augurado su muerte fulminado por un rayo y así fuer porque en una excursión campestre una tormenta le obligó a refugiarse en una casa medio en ruinas, destruyendo un rayo el techo del edificio, que se desplomó sobre él, aplastándole. El malogrado emperador hizo, pese a su muerte prematura, una reorganización del Tesoro bizantino que llenó las arcas imperiales y, tras el interludio del mediocre Justino, proporcionó a Justiniano los mimbres necesarios para conseguir la época de mayor esplendor del Imperio.

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