Cuéntame un cuento...

...o una historia, o una anécdota... Simplemente algo que me haga reir, pensar, soñar o todo a la vez, si cabe ..Si quereis mandarme alguna de estas, hacedlo a pues80@hotmail.com..

viernes, julio 14

Sufragistas, heroínas por la igualdad

(Un texto de Cristina Morato en la revista Mujer de Hoy del 23 de enero de 2016)

n mes lleva en los cines 'Sufragistas' y hay que agradecer a su directora Sarah Gavron que haya llevado a la gran pantalla una historia tan reciente como desconocida. Es la primera vez que una película narra las dificultades a las que se enfrentaron las mujeres a principios del siglo XX para conseguir el derecho al voto en Gran Bretaña. La mayoría eran trabajadoras hartas de ser explotadas como esclavas, cobrar salarios de miseria y ser víctimas de los abusos sexuales de sus patronos. Aclamada por la crítica, es una película valiente y necesaria, que muestra lo mucho que debemos a estas pioneras de los derechos humanos.

A partir de 1903, cansadas de promesas incumplidas y tras largos años de lucha pacífica, las sufragistas pasaron a la acción. Su estrategia cambió y fue más violenta. Estaban dispuestas a perderlo todo en su búsqueda incansable de la igualdad: sus trabajos, sus casas, sus hijos y hasta sus vidas. Interrumpían las comunicaciones cortando los cables del telégrafo, volaban buzones de correos y atacaban propiedades. La policía las detenía, las dispersaba con violencia y las encarcelaba. Eran consideradas presas comunes y no políticas, como ellas reivindicaban. Hacían huelgas de hambre para llamar la atención pública y eran alimentadas a la fuerza, humilladas y maltratadas psicológicamente.

Muchas sufrieron exclusión social, fueron abandonadas por el marido, expulsadas de su hogar quitándoles la potestad de sus hijos y repudiadas por sus padres. En su lucha, algunas sacrificaron su vida. La joven maestra Emily Davison se arrojó al paso de un caballo en el Derby del hipódromo de Epsom. Murió ante miles de espectadores esgrimiendo la bandera sufragista. Durante más de siete décadas, los periódicos ingleses no mencionaron sus nombres y se refirieron a ellas como "las locas".

Esta película nos recuerda que hoy podemos votar porque hubo un grupo de mujeres que, conscientes de la injusticia que suponía no poder ejercer este derecho, combatieron con todos los medios. Nos parece que ha pasado una eternidad, pero la igualdad es una conquista muy reciente, solo conseguida tras siglos de reivindicaciones.

Hasta los años 80, en España las mujeres casadas debían pedir permiso para poder trabajar, cobrar un salario, abrir una cuenta o sacar su pasaporte. Apenas un siglo nos separa de los hechos que narra la película y, aunque hemos avanzado, aún queda un camino por recorrer. La conciliación laboral, la brecha salarial y la escasa presencia en la toma de decisiones son asignaturas pendientes.

'Sufragistas', además de una gran película es un ejercicio de justicia histórica. En palabras de su directora, el espectador no encontrará un drama de época nostálgico que celebra los logros femeninos alcanzados, sino un impactante recordatorio de los sacrificios que hicieron estas sufragistas y de lo lejos que aún tienen que llegar las mujeres en su lucha por la igualdad.

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miércoles, julio 12

24 pasos para un año lleno de energía

(Un texto de Marisol Guisasola en la revista Mujer de Hoy del 23 de enero de 2016)

Puede que estén de moda, pero hay pocas pruebas científicas que avalen la eficacia de las dietas detox. Sin embargo, sí podemos "depurar" nuestros hábitos con decisiones de efectos comprobados. 

Siento decirlo, pero la idea de que algunas dietas pueden "desintoxicarnos" de la comida rápida, el sedentarismo y otros hábitos poco saludables no es correcta. Aunque famosas adictas al detox (como Beyoncé o Gwyneth Paltrow) creen que los ruidos intestinales, náuseas y diarreas que acompañan a las dietas a base de zumos verdes o de casi ayuno son signo de "purificación", esos síntomas pueden estar indicando efectos menos deseables, como la pérdida de bacterias intestinales beneficiosas o de vitaminas y minerales esenciales. 

Aún más, como explica el doctor Carlos Salvador, director del departamento de Endocrinología y Nutrición de la Clínica Universidad de Navarra, "semanas de hambre pueden acabar "confundiendo" el metabolismo y provocando exceso de peso, además de generar mal aliento y estrés".

Sus fans aseguran que combaten y previenen problemas como obesidad, trastornos digestivos, alergias, hinchazón abdominal, cansancio crónico y hasta confusión mental... Pero lo único que sabemos es que las dietas detox apenas se han investigado, con lo que las ideas circulantes son solo eso: ideas sin base científica sólida. De hecho, como explica el dr. Salvador, "unos riñones y un hígado sanos filtran y eliminan eficazmente la mayoría de las toxinas que ingerimos".

¿Por qué entonces tantas personas se apuntan a la moda detox? El secreto está en lo que prohíben: procesados, azúcares, aditivos y grasas, refrescos, alcohol y cafeína, tabaco... "Simplemente, eliminar esas sustancias durante varios días explica las mejoras", aclara la dra. Katherine Zeratsky, experta en Nutrición de la Clinica Mayo.

Dicho esto, sí es posible diseñar un plan que ayude a "limpiar" tu estilo de vida, a aumentar tus niveles de energía, a mejorar tu equilibrio físico/mental y a potenciar tu bienestar general. Toma nota.

Un estilo de vida detox, paso a paso
  1. Mañanas con música. Escuchar ese tema que te anima mientras te duchas te ayuda más de lo que crees a empezar el día con buen talante. 
  2. Un vaso de agua al levantarte y otro antes de cada comida. El de la mañana (mejor con agua a temperatura ambiente y el zumo de medio limón) te tonificará y te ayudará a rehidratarte. Los que tomes antes de comer evitarán, además, que confundas la sed con hambre y que comas en exceso.
  3. No salgas de casa sin desayunar. Si lo haces, notarás un bajón físico y mental durante la mañana y sentirás más hambre. Tres buenas opciones: un bol de copos de avena con canela en polvo y nueces picadas; un yogur griego desnatado con fresones o arándanos frescos; un huevo revuelto sobre tostada integral y una pera...
  4. Come en casa siempre que puedas. Así controlas los ingredientes y su procedencia, la cantidad de sal, el tipo de grasa con la que cocinas... ¡Y reconoce que no es tan complicado saltear unas verduras en aceite de oliva virgen con un poco de ajo y servirlas con una pechuga de pollo a la plancha!
  5. Toma sopas y cremas. "Pueden ser tanto o más sanas que los zumos preparados con verduras crudas. Por un lado, no eliminan la fibra vegetal y, por otro, la cocción mejora la digestión y potencia la absorción de muchos nutrientes", explica Jennifer Iserloh, del Instituto de Nutrición Integral de Nueva York, la escuela de nutrición más grande del mundo. "La fibra vegetal alimenta el microbioma, responsable del sistema inmunitario, y ayuda a eliminar toxinas, además de reducir los picos de azúcar y evitar los ataques de hambre". Incluso, algunas sustancias antioxidantes (como el licopeno del tomate) se liberan con el calor.
  6. Convierte los vegetales en protagonistas. Proteína de carnes magras, quesos frescos, pescados e, incluso, hidratos de carbono ricos en fibra (como quinoa o pasta o arroz integrales) deben estar presentes en tu plato, pero en pequeñas cantidades.
  7. Compra "comida real". Recuérdalo cuando vayas al súper: cuanto menos procesados sean los alimentos, mejor para tu salud.
  8. Concédete un capricho de vez en cuando. Un pequeño bol de patatas fritas, un vasito de vino, un bombón (¡pero no los tres a la vez!) evitan que la sensación de prohibición te oprima y te ayudan a mantener tus propósitos.
  9. Elige alimentos ecológicos siempre que puedas. Libres de pesticidas, antibióticos e ingredientes modificados genéticamente, varios estudios científicos indican que son más ricos en nutrientes.
  10. Cocina siempre con aceite de oliva virgen extra. Compra el mejor aceite que te puedas permitir, mejor todavía si es ecológico. El ahorro que supone utilizar aceites más baratos es casi imperceptible y la mejora en salud, sustanciosa.
  11. Consume fermentados. Yogur, kefir, kombucha, kimchi, chucrut, miso y otros alimentos fermentados te aportan probióticos naturales que promueven el desarrollo de una flora intestinal sana, mejoran la digestión y ayudan a controlar el peso
  12. Practica el slow eating. Masticando bien das tiempo a que tu cerebro procese la señal de saciedad y evita que comas más de lo que te conviene. Una reciente revisión de 23 estudios ha visto que quienes comen deprisa tienen más riesgo de engordar.
  13. Apaga el teléfono, el ordenador y la tele. Evitarás comer de forma inconsciente, sin masticar ni saborear los alimentos. Consecuencia: comerás menos y digerirás mejor.
  14. Esquiva a la gente que sabotea tu salud. Procura pasar más tiempo con personas que comparten tu interés por una dieta y un estilo de vida sanos, y evita comer con gente que, de forma más o menos sutil, intenta sabotear tus esfuerzos.
  15. Habla con tus amigos. Una cena, un paseo en compañía, una llamada a esa persona que te hace sentir bien... pueden recargarte de sensaciones positivas y reducir tu ansiedad. En cambio, las relaciones "tóxicas" aumentan los niveles de cortisol, hormona del estrés. Si te notas irritada o desanimada después de estar con alguien, evítalo.
  16. Sonríe y abraza. Está comprobado: el simple hecho de esbozar una sonrisa (aunque sea sin ganas) hace que liberemos endorfinas. Lo mismo se aplica a los abrazos: estimulan la liberación de neurotransmisores que potencian sensaciones de bienestar.
  17. Practica el mindfulness. Consiste en "vivir" las emociones y sensaciones del momento, sin pensar en nada más. Puedes empezar con cinco minutos de meditación, en silencio, contando tus respiraciones de una a 10, concentrándote solo en eso. Se ha comprobado que esos minutos ayudan a combatir el estrés y a prevenir la ansiedad y la depresión.
  18. Cambia la tele por un libro. La encendemos con la idea de relajarnos, pero lo que vemos no suele ser muy relajante. En cambio, leer un buen libro puede ser a la vez estimulante, enriquecedor y relajante.
  19. Limita tu tiempo en las redes sociales. Las personas adictas a ellas se privan de un tiempo muy valioso para sí mismas y a menudo desarrollan estrés y culpabilidad. La solución pasa por fijar un tiempo concreto para chequear cada día Facebook, Instagram, Twitter... y luego olvidarnos.
  20. ¡Levántate y muévete! ¿Cómo no vamos a engordar si cada día pasamos más tiempo sentadas delante del ordenador, la tele o el móvil? Lo importante es empezar a movernos (yoga, caminar, bailar...) hasta llegar a una hora de ejercicio diaria.
  21. A la cama media hora antes. Muchas retrasamos el momento de acostarnos para tener un poco más de tiempo para nosotras mismas, pero media hora más de sueño tiene montones de beneficios para la salud, tanto física como mental.
  22. Date permiso para descansar. Aunque creas que no tienes tiempo ni para respirar, puedes concederte unos instantes. Túmbate cinco minutos con los ojos cerrados y notarás cómo el paréntesis te renueva.
  23. Disfruta más tiempo en la naturaleza. Los humanos evolucionamos en contacto con la naturaleza. Eso explica por qué la gente que hace mucha vida al aire libre tiene menos riesgo de depresión y de déficit de la valiosa vitamina D. Por otro lado, respirar aire puro asegura un buen aporte de oxígeno a las células, lo que aumenta nuestros niveles de energía.
  24. Evita los químicos. Perfumes, ambientadores, productos de limpieza... contienen decenas de sustancias que acabamos respirando. La palabra "fragancia" en una lista de ingredientes incluye una media de 100 de estas sustancias, que pueden agravar problemas respiratorios a corto plazo y alterar el sistema endocrino (aumentando el riesgo de obesidad e incluso de cánceres) a largo plazo. Usa mejor productos libres de aromas o perfumados con aceites esenciales.

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lunes, julio 10

Impostores en España: ya desde el siglo XVIII

(Un texto de Peio H. Riaño en elconfidencial.com del 16 de julio de 2015)



El árbol genealógico de los impostores en España se remonta al siglo de las Luces. La Ilustración tuvo más sombras de lo que nos habían contado. Un historiador encuentra los casos más descarados.

Si la Historia no se repite, se parece mucho. Miguel Jerónimo María Suárez, hijo de un reconocido agente fiscal de la Real Junta de Comercio y Moneda, en 1793 fingió ser secretario de Manuel Godoy (primer ministro de Carlos IV) para cometer “delitos de falsedad y suplantación de letras, firmas, estafas, empleos y otros muchos excesos”. Fue condenado a seis años de prisión incomunicada en Puerto Rico y a su destierro de España hasta nueva orden. Por las insistentes súplicas de la madre del reo, su pena fue paulatinamente aliviada hasta el indulto en 1798. El pequeño Nicolás no es un eslabón perdido, el árbol genealógico de los impostores se remonta al siglo de las Luces… que tuvo más sombras de lo que nos habían contado.

Esta es la historia de los impostores, suplantadores, falsificadores y travestidos, que supieron encontrar un atajo para saltarse el orden divino. “Desde el púlpito se controlaban las conciencias para mantener el inmovilismo estamental y conservar el privilegio de unos pocos”, cuenta el historiador Antonio Calvo Maturana, profesor de la Universidad de Irlanda (Maynooth), en el libro Impostores. Sombras en la España de las Luces (Cátedra).

Podríamos decir que el impostor es un antisistema, asegura el historiador Antonio Calvo Maturana. El designio divino y la sangre asfixiaron a una sociedad conformista por definición, que trataba de salirse de sus casillas. La suerte de la mayoría estaba echada desde la cuna en la población del Antiguo Régimen. En la España que transitaba de la Ilustración al Romanticismo, de la sociedad de vasallos a la de ciudadanos, los había que querían correr más que los demás. Atajar.

Y promocionarse saltando los obstáculos del camino de ascenso: “Podríamos decir que el impostor es un antisistema”, cuenta Calvo Maturana, que recupera la definición de Maravall para explicar que estos personajes anhelan “los goces de la clase dominante, la posesión de los bienes y valores que esta tiene estamentalmente reservados”. El impostor no reconoce la reserva jerárquica. No acepta que a él le esté negada la participación en esos bienes. Así dio comienzo a “la era del disimulo”.

Espectadores del disfraz

Son los primeros pasos del hombre hecho a sí mismo, la aspiración de medro, “protagonizada por personas capaces de anteponer su individualidad al colectivismo estamental para desafiar el orden establecido y moverse por los márgenes del sistema”. El autor cuenta que, más que dinero, lo que el impostor del Antiguo Régimen busca son el honor y el reconocimiento. Y la supervivencia. Impostores o impostoras eran también las mujeres que se vestían de hombre para tener una vida mejor.

La némesis del impostor es el Estado, porque trata de hacer inamovibles las identidades (DNI, huellas dactilares, pruebas de ADN…) Maturana ha encontrado en los archivos la historia de María Mencía, que piropeaba a las mujeres, porque esa era la manera en la que se comportaba un camarero. Cada episodio puede contarnos mucho más sobre las mentalidades de su época que sobre el impostor en sí. Porque “el impostor es un espejo de la sociedad en la que vive”. Rompe con las convenciones sociales, pero sólo por una nueva identidad. Reproducir lo que se espera de su nuevo personaje. “Por definición, el impostor nunca está solo, necesita de espectadores e instituciones que participen en el juego que plantea”, añade.

Concluye el autor que la némesis del impostor es el Estado, porque trata de hacer inamovibles las identidades (DNI, huellas dactilares, pruebas de ADN…). La intención es lograr una población “legible”. “Si descubre que un impostor ha burlado estas medidas preventivas, el poder estatal recurre al castigo ejemplar y al restablecimiento del orden social, en un ciclo que es tan aplicable al siglo XVIII como al XXI”. La lucha por la identidad entre los impostores y las autoridades desempeñó un papel esencial en la formación del Estado moderno. El libre albedrío quedó laminado con los censos y la catalogación de los ciudadanos.

Por eso un impostor es un transgresor, pero no un revolucionario: aspira a formar parte del statu quo para sacarle partido, no a destruirlo. Lo que buscan en una buena falsificación de un certificado de limpieza de sangre, un título de nobleza o un árbol genealógico impoluto. Todo eso podía (puede) cambiar la vida de una persona.

A veces, para mal: ante la noticia del paso de Carlos IV por Córdoba, en enero de 1796, el desertor Juan Sánchez decidió marchar junto a su padre a esa ciudad para conseguir el indulto del monarca. Conoció al oficial corrupto Hermenegildo Tadeo de Argüelles, quien le compuso un falso certificado de indulto por el que los tres fueron encarcelados.

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sábado, julio 8

Cien años de Gloria Fuertes, la isla ignorada

(Un texto de Antonio Puente en la revista Tiempo del 12 de mayo de 2017)

Su letra televisiva de Un globo, dos globos, tres globos marcó la memoria sentimental de millones de niños.

“Soy como esa isla ignorada / que late acunada por árboles jugosos / en el centro de un mar / que no me entiende, / rodeada de nada, nada solo”, expresó Gloria Fuertes (Madrid, 1917 – 1998) en el poema que da título a su primer poemario para adultos, Isla ignorada, que, aunque publicado en 1950, había escrito en su adolescencia esta mecanógrafa corpulenta y asumidamente andrógina, hija de una costurera y de un portero de fincas del madrileño barrio de Lavapiés. “La primera vez que pisé una universidad fue para dar clases”, señaló en alusión a sus pinitos como profesora de Literatura en una universidad estadounidense, a principios de los años sesenta, en una de sus múltiples señales de que llevó una vida de inclusera o de extranjis.

Para empezar, su exitosa proyección como poeta para niños eclipsó su notable producción como poeta civil hasta edad muy tardía, e incluso póstuma, solo después de que fuera la descubrieran (como suele suceder) diversos hispanistas de cátedras norteamericanas. Pese a la irregularidad de sus versos, su condición de poeta social infiltrada en solitario en una nómina reservada a las barricadas masculinas, contribuyó sobremanera a la emancipación de las mujeres, con lesbianismo incluido, poniendo en cuestión –como se ha dicho–los tolerados ocultamientos de algunos “poetisos”... Esa faceta de versificadora infantil le sirvió también como prolongación de su actividad más nutricia: la de guionista televisiva, con letras tan inolvidables como Un globo, dos globos, tres globos, que marcó la memoria sentimental de millones de niños españoles del baby-boom...

Por no hablar

Pero fue también su mejor pasaporte para infiltrarse como vate crudamente reivindicativa, y machihembrada de mujer de dudosa conducta, en la España del tardofranquismo. Al cabo, in-fans significa “que-no-habla”, y ya lo dijo en uno de sus versos emblemáticos: “Escribo porque eso, / porque no puedo hablar”. En pos de sus cinco minutos de Gloria, y como quien no quería la cosa, hubo de camuflar de pintorescas glorietas sus particulares barricadas... Ya en aquel primer poemario de su pubertad, Isla ignorada, late su perenne fijación primordial: la fraudulenta e inapelable puerta corredera, casi como una lámina o pelleja de saliva, entre el amor y el desamor (“Para enseñarme a llorar / me besaron una tarde, / y se llevaron la boca / y me dejaron la sangre”, dice en el poema Balada sonámbula); un sentimiento que se acucia, claro, cuando se es distinta, porque entonces atañe –su otro flanco– al conjunto del engranaje social. “No doy al César lo que es del César porque nunca tuve nada del César”, exclama en otra parte, al tiempo que aprovecha a definirse como un híbrido “de Quijote y Sancha”, y se pregunta: “¿Dónde mi Dulcineo? / ¿En qué Toboso?”.

Obligatoriamente parapetada de ironías oblicuas, y con retranca de organillo castizo, ¿cómo olvidar la despechada Carta de la eme que dedicara a un vaporoso y efímero novio de pubertad? “Manolo mío: mi madrileño marchoso... molletudo y majo mío mujeriego multado...”. Y es que la autora de Poeta de guardia hubo de aguardar a la edad de la jubilación para poder expresar que la anatomía de sus amores predilectos tiene “senos” (Historia de Gloria, 1981). Quien fue siempre franca en reconocer que “no quiero ser una escritora para escritores, ni maestra en nada”, hubo de jugar todo el tiempo al escondite en ese crucial flanco del amor/desamor prohibido; aviarse de rositas con efecto preventivo, entre humoradas proclamadas con voz de niña cazallera. Y, una vez más, jugar a hacer que le decía al lector lo que, en realidad, se recetaba a sí misma: “Libérate de la angustia / huyendo de la quema / sobre los lomos del humor”.

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viernes, julio 7

¿Contaminan los parques?

(Extraído de un texto de Miguel Barral leído en el suplemento digital Tercer Milenio del Heraldo de Aragón del 3 de junio de 2017)

Los grandes parques y espacios verdes presentes en las ciudades - tan apreciados, valorados y demandados- reducen el riesgo de escorrentías cuando cae una tromba de agua; constituyen una fuente de oxígeno -además de reservorio de dióxido de carbono- con lo que renuevan y purifican el aire; y proveen una gozosa sombra en días como los que ahora disfrutamos/sufrimos.

Una bendición sí, pero… Es precisamente en esas jornadas en los que el abrigo de su frondosidad es más demandado, en las que el calor aprieta de lo lindo y los termómetros se disparan y rondan los 30º C, cuando estos parques pasan de paradisíacos refugios a trampas de contaminación, según concluye un estudio efectuado por investigadores de la Universidad Humboldt (Alemania).

La vegetación –también la urbana- libera compuestos orgánicos volátiles a la atmósfera –isopropeno, terpenos, etc.-. Compuestos que reaccionan con los óxidos de nitrógeno (los infames NOx) emitidos por los tubos de escape de los vehículos produciendo ozono a nivel de superficie, además de partículas en suspensión similares al hollín. Estas últimas dificultan la respiración; en tanto que el primero es un gas inodoro que resulta irritante, y tóxico en concentraciones relativamente bajas para el ser humano.

Estas 'indeseables' reacciones se dan siempre, pero cuando las temperaturas alcanzan valores caniculares (en torno a los referidos 30º C) las emisiones de compuestos volátiles se maximizan (por decirlo de alguna forma, al igual que nosotros sudamos más intensamente, las plantas exudan más) y en consecuencia la concentración de ozono en la superficie se incrementa hasta en un 60%, con el peligro que eso entraña.

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lunes, julio 3

Un paseo por el 2 de mayo en Madrid... de 1808



(Un relato de Arturo Pérez Reverte publicado por David Benedicte en el XLSemanal del 6 de abril de 2008)

[200 años después] de una fecha que marcó a sangre y fuego la historia de España, el escritor Arturo Pérez Reverte […] traza […] un retrato [del] escenario […] de aquellos hechos imborrables.

El lugar de los hechos

“Fue una intifada con navajas que, al final, se convirtió en una gesta admirable.” Así define Arturo Pérez Reverte la rebelión madrileña del 2 de mayo. […] Les invitamos a un apasionante itinerario artístico con un narrador de excepción.

Palacio de Oriente

Aquí se gesta todo. El entorno del palacio no es el mismo que ahora. La plaza no existía, commo tampoco muchas de las viviendas que actualmente rodean el edificio principal. Aquí es donde empieza a juntarse la gente para manifestar su repulsa ante lo que está sucediendo. Imaginad la escena. Primera hora de la mañana, casi amaneciendo. En Madrid había llovido durante la noche. Ambiente de frialdad natural. La gente se fue juntando de manera espontánea hasta convertirse en una verdadera multitud. Corre el rumor por las calles de que van a llevarse a los príncipes a Francia. El gentío ve cómo los soldados franceses sacan del palacio a la reina de Etruria (hija de Carlos IV), cuya salida apenas produce conmoción. La presencia de otro coche hace deducir que se trata del infante Francisco de Paula. Y ahí empieza todo. Pero la gente se había acercado a mirar. No tenía intención de amotinarse. Estaba cabreada, eso sí, pero puede decirse que en un principio lo único que la mueve hasta allí es la curiosidad. Los franceses están en España y la gente está molesta. Previamente a todo esto hay un par de intentos de sublevación, pero fracasaron. El ministro de la guerra era afrancesado. El Gobierno estaba con los franceses en plan Estado pasivo. Por eso nadie se quería mojar.

Esa mañana amanece con un gentío callejero que ha venido desde el día anterior a montar bulla. Pero a eso. Sin ánimo de inaurrección. Se trata de montar bronca. La cosa queda en una algarada nocturna.

Los franceses son torpes. Actúan con una torpeza que acabará siendo su ruina este Dos de Mayo. Les pierde su arrogancia. Están acostumbrados a ganar siempre, a no encontrar apenas resistencia. Además, España para ellos es, al parecer, un país con muy mala prensa. Gente analfabeta guiada por curas. Un Gobierno corrupto. Una Administración corrupta. «¡Éstos no cuentan!», pensarían ellos. La gente se va juntando allí a ver qué pasa. Empieza entonces a funcionar el factor sentimental. Que si el niño no se quiere ir y está llorando. La gente se empieza a calentar. Comienza la bronca. Gente […] como el grupo que lidera el cerrajero Molina, monta bulla. Al parecer, el infante se asoma a un balcón aumentando el bullicio en la plaza. Al deseo de impedir la salida del infante, se une el de vengar los muertos y deshacerse de los franceses.

La lucha se extiende por la ciudad y dura horas. Ahí se lía. Entonces, la gente se cabrea. Siempre, en principio, en torno al palacio de Oriente. Hay bastantes muertos y la gente se arremolina. El general francés Murat está en su residencia, en el palacio del marqués de Grimaldi, que es donde está el edificio del Senado. Desde allí puede seguir los acontecimientos, asomado a la ventana. Tiene tropas desplazadas muy cerca. Se corre la voz de que los franceses están matando gente por todo Madrid. El cerrajero Molina mata a un imperial a garrotazos. Otros usan hachas, hoces, agujas, lo que sea. El motín empieza a extenderse de la plaza de Oriente a todas las casas adyacentes. La chusma aprovecha para vengarse de todos los franceses que estaban alojados en pensiones y casas de españoles. Desalojan un cuartel y la gente empieza a lincharlos por la calle. Se monta el chocho. Lo demás ha cambiado. Pero el escenario es muy parecido. Y es un escenario que hoy se puede visitar. Aquí empezó todo. Aquí podemos hablar de la grandeza del motín. La chispa del levantamiento. Si la torpeza francesa no hubiera sido tanta, la cosa habría quedado seguramente en un pequeño motín. Pero el personal estaba caliente. Y la ineptitud francesa hizo el resto.

Palacio de Grimaldi

Está ubicado en la plaza de la Marina Española, esquina con Bailén, y es exactamente el mismo pero no estaban la plaza de Oriente ni muchas de las viviendas que hay alrededor. El palacio era el hogar de Murat, gran duque de Berg y cuñado de Napoleón. Desde allí, despacha a un batallón de granaderos de la Guardia Imperial.

Puerta de Toledo

Murat, que asiste a los primeros minutos del motín desde el palacio de Grimaldi, se dice: «¡Esto hay que pararlo!». Él no tiene antidisturbios ni policía, sino soldados. Y hablamos de los peores soldados del mundo, Gente joven, pero que ha participado en alguna que otra campaña. Gente durísima, implacable. Madrid es una rueda con radios cuyo centro es la puerta del Sol. Caballería en el Retiro y en los carabancheles. Se trata de cortar como los radios de una rueda e impedir que se propague el motín. Murat manda mensajeros desde el palacio de Grimaldi, donde él está, para decir a las tropas francesas que entren hasta el centro para cortar el motín, Se trae a la caballería y a los coraceros de los carabancheles. Se trae por otro lado a los mamelucos que están en el Retiro, desde Fuencarral, la carretera del Pardo y la casa de Campo. ¿Qué pasa? Que los españoles se dan cuenta y deciden cortarle el paso a esa gente. En la puerta de Toledo, cuando llegan los coraceros, se encuentran allí la gente más dura de Madrid. Son los artesanos de El Rastro, de La Paloma, Lavapiés… Los barrios más duros y castizos. Que ahora son de inmigrantes. Ahí se da el segundo enfrentamiento. La puerta de Toledo era entonces menos bonita, más simple. Por ahí suben los coraceros, por el sur. Y tampoco es que sean unos pipiolos. Son durísimos. Imaginaos la escena. Tipos que saben lo que es una guerra y son recibidos con barricadas por mujeres, hombres y niños que luchan con tijeras, palos, navajas, cuchillos y todo lo que han ido cogiendo por ahí. Valía cualquier cosa. La lucha es a muerte, claro. Les salen al paso. Mujeres, pescaderas, putas, rufianes, mendigos, algunos con trabucos, otros con macetas, y paran la primera oleada por el factor sorpresa. La segunda, ya no. Los coraceros rompen eso, La gente corriendo cuesta arriba con los caballos detrás. Están muertos. Ahí, al instinto patriótico se une el de venganza. «¡Han matado a los nuestros! ¡Pues que lo paguen!, ¡que lo paguen!» Pelean por la plaza de la Cebada, por la iglesia de los jesuitas. Van peleando hasta la plaza mayor y sus inmediaciones. Épica, poca.

Monumento a Fernando VII

Calle Arganzuela, junto a la calle Toledo. Es irónico. Un monumento al rey por el que murió tanta gente y en el lugar donde más cayeron. Esto fue mucho más duro incluso que lo de la puerta del Sol. Lo que pasa es que esto no lo pintó Goya. Murió tanta gente porque son calles cuesta arriba y llevaban los caballos de los coraceros detrás.

Puerta del Sol

Aparecen los mamelucos. Bajan por San Jerónimo y por Alcalá. Cuando llegan a Sol, no sabemos cuánta gente les está esperando aquí. Mil o dos mil. Lo que sí está claro es que esa gente está más que dispuesta a pararlos. Además, son moros. No os digo más. Se corre la voz: «¡Son moros hijoputas!» Clac, clac, clac, clac, se abren las navajas de muelles y a por ellos. La iglesia del Buen Suceso, en la esquina de Alcalá, ya no está, pero se convierte en el lugar en el cual se refugian los españoles. Lo que hay allí es una especie de guerrilla urbana que se dedica a 'juguetear' con las tropas francesas. Se sabe que la infantería gabacha está subiendo por la Casa de Campo y por eso el motín se acelera. Se dan por toda la zona del centro combates parciales. Queda en pie el edificio de Correos, que sigue allí todavía, con una placa conmemorativa que está puesta en la puerta. Tenemos un retrato fidedigno de la que se monta aquí gracias a Goya. Él no tenía ninguna simpatía por el pueblo. Pinta tan bestias a unos como a otros. Cuenta, pero no tomó partido. Por eso no gustaron, en principio, sus cuadros sobre el tema. Pero hay también grabados anteriores que son los que inspiraron a Goya. De López Enguídanos.

Tiendas de navajas

Esto sí que no ha cambiado nada en 200 años, os lo puedo asegurar. Aquí están. A la caza de cualquiera que venga a comprarlas. Navajas. Las armas que más utilizaron entonces los madrileños insurrectos y las que se siguen vendiendo hoy en estas tiendas. Su mecanismo es el mismo. Hoy podríamos matar a un francés por 43 euros.

Plaza del dos de mayo

Empieza a correr el rumor de que están dando armas en el cuartel de Monteleón. Son partidas que vienen al fuerte a por armas. Aquí coinciden dos militares que habían estado conspirando y aprovechan esta ocasión. Daoiz, un tipo tranquilo al que llamaban El Abuelo, y Velarde, que era bastante más exaltado. Son dos tíos que deciden ponerse del lado del pueblo, vulnerar las órdenes establecidas, abrir el cuartel y dar armas a la gente. Lo paradójico es que el cuartel no tiene defensa posible. Solamente una tapia. Se trata de un antiguo palacio reconvertido en cuartel. Lo hacen pensando que el resto de los cuarteles también se van a sublevar. Pero los dejan solos. La realidad es que los dejan totalmente solos, abandonados a su suerte. Aquí se juntan unos 12 artilleros con unos 30 militares del Estado. Cuarenta soldados y estos capitanes. Más el teniente Ruiz. Unos 60 militares con unos 200 vecinos. Con muchas mujeres, por cierto. Curiosamente, aguantan. Eran calles estrechas. Mucho más que ahora. Montan la defensa y aguantan durante varias horas. Hacen hasta prisioneros. Una defensa como Dios manda. Es como en las películas. Como el Álamo. Muere Velarde, muere Daoiz. Cuando Monteleón cae, los franceses ya se han hecho con ciudad.

Parroquia de San Justo

La plaza se asienta sobre parte del solar que ocupó el convento de las Maravillas y del que actualmente sólo se conserva su iglesia, la parroquia de San Justo y Pastor. Aquí montaron el hospital que atendía a la vez franceses y españoles. Los jóvenes botelloneros, sin saberlo, rinden con sus broncas homenaje a la gente caída en este lugar.

Plaza de España

A la Casa de Correos de la puerta del Sol ha llegado una más comisión que se dedica a sentenciar a muerte a todo amotinado que se les pone a mano. Matan a unos 40 esa misma tarde y a otros 40 por la noche. En el Buen Suceso fusilan directamente a una docena. Al resto lo bajan al paseo del Prado. Detrás de donde está la iglesia de Medinaceli. Cibeles, Neptuno, el Jesús y la Bolsa. Al caer la noche, llevan a 44 más a la montaña del Príncipe Pío, [que está en la actual plaza de España]. Los fusilan y uno de ellos se escapa vivo. Consigue huir. Se llama uen Juan Suárez. Los militares sólo fusilan a uno, que es soldado. Fusilan sobre todo a gente humilde. ¿Quién palma en esa lista? Carpinteros, albañiles, mendigos… Cosa curiosa. […] a unos pasos de la estatua de Quijote y Sancho, se pone el punto final a lo que yo llamo una 'intifada'. Porque aquello fue una intifada con navajas. Y qué navajas. Grandes y de las de muelles. […] Un pueblo desarmado machaca a un ejército. Eso es algo que critican mucho los franceses. Hablan de la crueldad de aquellos españoles. Es lo que hay. Es una guerra. Yo te mato con mis uñas y con mis dientes y con una botella rota. Por ambas partes.

A los franceses les perdió la chulería. Ser los amos de Europa. Imaginaos al tabernero madrileño callado, mirándolos y pensando «¡Hijoputa, cabrón!» mientras les sirve vino. Así fue. No fue un día de gloria ni un día de patria. Fue un día de cólera. La guerra es discutible. El Dos de Mayo no lo es. El Dos de Mayo se resume en 4.000 'mataos' en Madrid que vivieron su día de cólera. Que por un malentendido sentido de la patria y de la libertad, por culpa de la incultura a ignorancia, se echan a  calle a pelear. Y lo más  curioso de todo es que se convierte en una gesta admirable. Es terrible porque te das cuenta de que no los mueve el corazón, sino los cojones. […]

Pero el enemigo real no eran los franceses, sino aquellos a quienes estaban defendiendo estos pobres desgraciados. Cuando analizas el comportamiento del Dos de Mayo y la guerra que vino después, te das cuenta de que es incultura lo que predomina aquí. O sea, la gente culta no se echa a la calle a pelear. Prefieren quedarse en casa, en espera de lo que ocurra. Se echa después. Esto es muy importante. La chispa salta con la gente inculta, con los ignorantes, con las bestias pardas. Fanáticos del rey y de la religión. El pueblo inculto bajo. Muy poca gente ilustrada se pone ese día de parte de los combatientes contra de los franceses. Cuando el proceso inicia la guerra, la gente de honor ya se plantea tomar partido. Es la tragedia de la inteligencia. Los incultos han de pelear por los cultos que quieren la modernidad. Luego está también el miedo. La nación entera se sublevó, sí, pero también hubo muchos guerrilleros que no eran más que pobres campesinos reconvertidos en crueles hijos de puta y sanguinarios asesinos. La guerrilla aprovechaba el falso patriotismo para saquear casas y matar gente. Es jodido que el país entero tuviese que elegir. Se eligió. La tragedia española, que nos cerró la puerta y nos echó encima 200 años de oscurantismo, fue ésa. Precisamente ésa.

Cementerio de la Florida

En él están enterrados, en una fosa común, los 43 madrileños fusilados en la montaña del Príncipe Pío, la madrugada del 3 de mayo de 1808, por los soldados del general francés Berg. Situado en la calle de Francisco y Jacinto Alcántara, junto a la Escuela de Cerámica y un monumento a Goya a pocos pasos de la ermita de San Antonio de la Florida.

Al pueblo del Dos de Mayo

Monumento a los héroes del dos de mayo. Ubicado en los Jardines del General Fanjul, cerca de la plaza de España. No es baladí que haya un niño en el monumento. Murieron dos cadetes de 12 anos y un pequeño de 11 que se llamaba José Mamerto Amador, alias Pepillo.

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sábado, julio 1

Pinta tus macetas: pintura 'de tiza'

(Un texto de David Navarro en el Heraldo de Aragón del 25 de febrero de 2017)

Hubo una época no muy lejana donde solo se podía pintar la madera. Si se preguntaba en tiendas especializadas cómo pintar superficies de plástico, metal o melamina, el resultado era un festival de cejas enarcadas y gestos de duda. Pero se puede, y existen diversas formas de obtener un buen resultado. Desde que se han comercializado las pinturas ‘de tiza’ o ‘chalk paint’, todavía resulta más sencillo.
Para pintar superficies no porosas (es decir, aquellas tan lisas que resulta difícil que una pintura se quede pegada) existen dos posibilidades:imprimar con un producto específico o aplicar el color directamente con una pintura especial. Por la comodidad que supone no tener que dar esa capa de imprimación previa, se han puesto de moda las pinturas ‘de tiza’ o ‘chalk paint’, de colores atractivos, resultado súper mate y que dan un aspecto romántico. Ese acabado tan mate logra, además, que los brochazos e imperfecciones no se noten tanto, por lo que han sido un gran éxito entre los aficionados al ‘hazlo tú mismo’.

Una pintura de tiza es idéntica a la que usamos en las paredes, salvo que contiene una buena cantidad de yeso. Ese yeso no solo le da el aspecto empolvado final, también es el responsable de que la pintura tenga una fortísima adherencia y se pegue en superficies no porosas. Basta con aplicar, esperar a que se seque, y realizar las técnicas que nos apetezcan para conseguir el resultado final deseado.
 
Una terraza muy colorida

Las primeras pinturas ‘chalk’ que se comercializaron eran muy caras. Podían costar unos 20 euros el bote pequeño, y no resultaban rentables. Además, la gama de colores, aunque atrayente y bonita, resultaba limitada. Por ello, es más sencillo fabricarlas nosotros mismos. ¿Por qué? Porque podemos elegir el color que se nos antoje, y además la preparación se realiza en apenas cinco minutos.

Tal es su resistencia, que se puede utilizar también en exteriores. En concreto, en jardineras y macetas. Una manera fácil de pintarlas es utilizar dos colores. Uno como base, y otro para dar la capa superior. Se puede elegir un tono chocolate y luego pintar de blanco, o bien un tono verde oscuro y luego cubrir del mismo color, pero más claro… [...]

Receta de ‘chalk paint’

Ingredientes:
Yeso en polvo, pintura de pared mate, agua

Los pasos:
1. Llenar una taza de café (150 ml) con agua caliente.

2. Añadir una cucharada sopera de yeso en polvo y remover bien. El agua caliente evita que se formen grumos. Cuando esté el yeso bien disuelto, añadir una segunda cucharada sopera y volver a remover.

3. Cuando ya no existe ningún grumo, añadir ese agua en medio litro de pintura para paredes mate. Remover bien.

4. Ya está lista para ser utilizada. No será necesaria imprimación.

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