Cuéntame un cuento...

...o una historia, o una anécdota... Simplemente algo que me haga reir, pensar, soñar o todo a la vez, si cabe ..Si quereis mandarme alguna de estas, hacedlo a pues80@hotmail.com..

viernes, enero 31

Humor matemático



(Un texto de Ana Sánchez en el suplemento dominical de El Periódico de Aragón de hace unos meses)

“Conozca a 12 personas y luego decida". Fórmula matemática para la elección de pareja con garantías. La puso por escrito la australiana Clio Creswell en el libro Mathematics and Sex. Matemáticas y sexo. Dos materias que tienen algo más en común que su querencia por el ''más, más, más". Porque detrás de todo -sexo incluido-"siempre acaba habiendo un componente matemático".

La afirmación categórica es de Claudi Alsina, catedrático de matemáticas de la Universidad Politécnica de Cataluña. "Cliente y fan de los números". Viste traje de chaqueta y una corbata repleta de ecuaciones. 

Así que combina cátedra y humor a partes iguales. Da fe su último libro: El club de la hipotenusa (editorial Ariel), la historia de las matemáticas a través de más de 300 anécdotas. "Hacer matemáticas -asegura Alsina- es motivo de pasiones, envidias, escándalos, incluso de muerte por una raíz cuadrada". Exactamente, por culpa de la raíz cuadrada de 2. Le sucedió a Hippasus de Metapontum, matemático al que se le ocurrió poner en evidencia a Pitágoras. 

Pitágoras fue además de matemático, olímpico. Tales amasó una fortuna como especulador de aceite y a Arquímedes se le criticó su falta de higiene, aunque pasara a la historia en una bañera poco antes de soltar su famoso "¡Eureka!". Napoleón, aparte de su mano al pecho, dejó para la posteridad un teorema ("no lo hizo él, seguro, pero se rodeó de grandes pensadores y matemáticos"). Y Murphy, que era militar, sin querer pasó al imaginario colectivo al comentar las habilidades de su mecánico: "Si hay una manera de arreglar esto mal, este mecánico la encontrará".

Por haber, hay hasta una fórmula para el amor. La puso por escrito Jorge Wagensberg: "A quiere a B es, en gran medida, el producto de la autoestima de A multiplicada por la admiración que B siente por A". Y también hay números en crisis, aparte del euríbor. Es la anécdota favorita de Claudi Alsina: "¿Qué es el infinito?", le preguntó una mujer al matemático Julio Rey. Su respuesta: "Señora, para mí el Infinito empieza en mil pesetas".

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jueves, enero 30

Diógenes y los políticos



Pasó un ministro del emperador y le dijo a Diógenes: ¡Ay, Diógenes! Si aprendieras a ser más sumiso no tendrías que comer tantas lentejas. Contestó Diógenes: si tú aprendieras a comer lentejas no tendrías que adular tanto al emperador.

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miércoles, enero 29

La vaca que nunca existió



(Leído en la revista Quo de enero del 2007)

Muchas naciones alardean de poseer especies animales consideradas únicas, como el bisonte americano en EEUU y el tigre de Bengala en La India. Pues bien, en Camboya presumen del kouprey, una especie única (o al menos eso se creía hasta ahora) de buey o vaca salvaje, descubierta en 1937. Un auténtico gigante hervíboro, ya que algunos machos alcanzan los 2 m de alzada y pesan 900 kilos, cuya imagen figura en el escudo del ejército de este país asiático. Pero tras 69 años de feliz ignorancia han venido los listillos del departamento de genética de la Universidad de Utrecht (Holanda) a chafarles la ilusión a los camboyanos. Los investigadores han analizado el ADN del kouprey y han descubierto que de especie única nada. El bóvido de marras es una variante del banteng, otra especie de buey típica de Vietnam, Laos y Tailandia, cruzado con algunos ejemplares de vacas domésticas.

martes, enero 28

Inteligencia

Decía William James que la inteligencia es la capacidad de tener un objetivo claro, pero varias soluciones para lograrlo.

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lunes, enero 27

Última opción, Canossa

(Extraído de la Carta del director de El Mundo, Pedro J. Ramírez, publicada el 2 de noviembre de 2008)

Durante el crudo invierno del año 1076, más próximo pues al presente que al nacimiento de Cristo, un grupo de esforzados viajeros procedentes de Alemania franqueó las más abruptas estribaciones de los Alpes, contraviniendo todas las advertencias de que «ni el pie ni la pezuña» encontrarían apoyo firme sobre aquellos senderos helados. Cuando tras mil penalidades lograron alcanzar la Lombardía, no lo hicieron sino para afrontar desde allí una nueva escalada erizada aún de más dificultades y peligros rumbo a una inexpugnable fortaleza incrustada en una de las paredes más imponentes de los Apeninos: el castillo de Canossa.

Apenas franqueada la primera entrada al recinto empedrado, el jefe del grupo bajó de su cabalgadura, se despojó de su manto adornado con soles y estrellas, se embutió en un áspero sayal de peregrino y con los pies descalzos continuó avanzando hacia la puerta de la edificación principal mientras por sus mejillas rodaban gruesas lágrimas de arrepentimiento. Durante dos días y sus correspondientes noches permaneció allí, ayunando en señal de penitencia en medio de la ventisca helada, hasta que, durante la mañana del tercero, el viejo prematuro que había seguido la escena desde el interior del castillo se compadeció de él, dio orden de que le permitieran entrar, lo acogió en su seno y lo estrechó con el abrazo del perdón.

El penitente era Enrique IV, titular de la corona del Sacro Imperio Romano Germánico, y el anciano prematuro, el Papa Gregorio VII. Su reconciliación en tan dramáticas circunstancias pasaría pronto a la Historia como un hito en la definición de las relaciones entre la Iglesia y el Estado y, sobre todo, como un ejemplo de hasta qué extremo debe a veces aquietarse la soberbia de todo príncipe que luche por sobrevivir y alcanzar sus fines. Cinco siglos antes de que París bien valiera una misa, ya hubo pues un primer Enrique IV para quien el trono bien valió todo un vía crucis.

Lo que había estado en juego era una cuestión de soberanía, la llamada guerra de las investiduras. ¿Quién debía nombrar a los obispos en el Sacro Imperio? El pulso entre emperadores y papas reclamando esa prerrogativa venía de antiguo, pero lo que verdaderamente había agraviado a Gregorio VII eran las formas de su antagonista. Sobre todo a raíz de la carta-manifiesto en la que Enrique IV había pedido su renuncia al solio pontificio. Su respuesta fue la más demoledora pedrada lanzada por una catapulta en un asedio medieval: la excomunión.

Convertido en un apestado entre los propios príncipes alemanes que debían prestarle vasallaje y a punto de ser excluido de una reunión clave en la que tenía muchas posibilidades de perder la corona -con todas sus trampas y cartones se trataba de una Monarquía electiva-, Enrique IV ponderó cuáles eran sus opciones y, después de explorar otras alternativas, se rindió a la evidencia y emprendió el camino de Canossa.

Desde hace, pues, casi mil años, emprender el camino de Canossa ha sido sinónimo de lucidez, pero también de repliegue y sometimiento en las relaciones diplomáticas. Lutero transformó a Enrique IV en una especie de baluarte de resistencia frente a la avidez de poder y riquezas del papado y en 1872, en el momento de auge del nacionalismo alemán, el canciller Bismarck proclamó solemnemente ante el Reichstag que nada se interpondría en el desarrollo de su país como gran potencia, y menos aún el poder de la Iglesia, «porque no volveremos a ir a Canossa».

El brillante historiador británico Tom Holland, que acaba de publicar un libro cuyo título traducido sería Milenio, el fin del mundo y la forja de la cristiandad, ve en la precaria e inestable reconciliación entre el Papa y el Emperador en tan escarpado paraje nada menos que el origen de la separación entre la Iglesia y el Estado que sirve de base a la civilización occidental. Al reconocer Enrique IV que Roma tenía derecho a preservar su esfera de influencia y admitir por lo tanto el principio de soberanía compartida, Europa entera estaba siendo vacunada frente a la infecciosa identificación entre religión y poder temporal que aún hoy impregna la conducta del mundo islámico. Ningún príncipe cristiano volvería a ser rex et sacerdos al modo de los califas, ayatolás o monarcas alauitas.

Según Holland, fue precisamente esa renuncia obligada a controlar la vida religiosa de sus súbditos la que llevó de forma paradójica -o más bien simétrica- a los reyes europeos a marcar distancias con la Iglesia a la hora de disponer sobre todos los demás asuntos, reafirmando así la autonomía del poder civil. «No deja de ser una picante ironía que el propio concepto de sociedad secular haya emanado en última instancia del papado. Voltaire, la Primera Enmienda, el multiculturalismo y los matrimonios gay no serían pues sino mojones de una carretera que sale de Canossa».

[...]

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domingo, enero 26

Rima XCIV

(La Iglesia ha adoptado esta rima de Bécquer como himno litúrgico del oficio de laudes en la solemnidad de Todos los Santos)

Patriarcas que fuisteis la semilla
del árbol de la fe en siglos remotos,
al vencedor divino de la muerte
rogadle por nosotros.

Profetas que rasgasteis inspirados
del porvenir el velo misterioso,
al que sacó la luz de las tinieblas
rogadle por nosotros.

Almas cándidas, Santos Inocentes,
que aumentáis de los ángeles el coro,
al que llamó a los niños de su lado
rogadle por nosotros.

Apóstoles que echasteis en el mundo
de la Iglesia el cimiento poderoso,
al que es de la verdad depositario
rogadle por nosotros.

Mártires que ganasteis vuestra palma
en la arena del circo, en sangre rojo, al que os dio fortaleza en los combates
rogadle por nosotros.

Vírgenes semejantes a azucenas
que el verano vistió de nieve y oro
al que es fuente de vida y hermosura
rogadle por nosotros.

Monjes que de la vida en el combate
pedisteis paz al claustro silencioso,
al que es iris de calma en las tormentas
rogadle por nosotros.

Doctores cuyas plumas nos legaron
de virtud y saber rico tesoro,
al que es raudal de ciencia inextinguible
rogadle por nosotros.

Soldados del Ejército de Cristo,
Santas y Santos todos,
rogadle que perdone nuestras culpas
a Aquél que vive y reina entre vosotros.

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sábado, enero 25

El mar, la mar...


(Leído en Peluche)

El uso normal otorga al sustantivo mar el género masculino por lo que antepone el artículo “el”. No obstante, la gente del mar prefiere el femenino: alta mar, mar arbolada.. etc. También la fraseología: “la mar de gente”, “me cachis en la mar”. En latín, la lengua de donde procede el término, era neutro, es decir, referido a las cosas que admiten tanto el artículo masculino como el femenino: puente, mar, calor, color.

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viernes, enero 24

Frutecer

(Léido en Peluche)

Aunque se usa más el término fructificar, los árboles, cuando echan flores, florecen, y cuando dan frutos, frutecen. Un verbo, frutecer, poco conocido.

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jueves, enero 23

Otra tanda de leyes absurdas

(Éste es un artículo de Héctor G. Barnés en elconfidencial.com del 31 de enero de 2013)

“La ley está hecha para proteger a la gente”, cantaba de manera bastante irónica Kris Kristofferson en una de sus canciones clásicas, The Law Is for Protection of the People. En aquella canción de 1970, el cantante de country abordaba desde un punto de vista sarcástico la legislación de Estados Unidos que, en su opinión, permitía un gran número de desmanes y abusos de poder, principalmente contra los más desfavorecidos. Lo cierto es que la ley americana siempre se ha encontrado en el disparadero, y esta semana lo ha vuelto a estar después de que el pasado fin de semana se declarase ilegal desbloquear teléfonos móviles. La multa, que en principio no debería ser superior a los 500.000 dólares y los cinco años de prisión, puede llegar en algunos casos al millón de dólares y los diez años entre rejas. Es decir, exactamente el doble. Aunque es una de las consecuencias del Digital Millenium  Copyright Act (DMCA) que se aprobó en 1998 y fue revisado en el pasado mes de octubre de 2012, algunos medios, como The Atlantic, han calificado ya la decisión como “la ley más absurda de 2013”.

Aunque Estados Unidos se lleve la palma en ese sentido, en todas partes cuecen habas. Estas leyes excéntricas, en muchos casos originadas por las peculiaridades de cada cultura local o por diferentes hechos históricos ya olvidados que explicarían este tipo de regulaciones, han provocado que la legislación vigente no contribuya únicamente a protegernos (en muchos casos, de nosotros mismos), sino también a divertirnos admirando la imaginación de los legisladores.
  • Es ilegal morir en las Casas del Parlamento inglés. Se trata de la ley que fue elegida en 2007 por casi 4.000 ingleses como la más absurda en su país. El quid de la cuestión, en este caso, se encuentra en que cualquiera que fallezca en dichas dependencias tiene derecho a un funeral de estado, y dicha ley fue creada para asegurarse de que esto no ocurriera. Así que si usted tiene la mala suerte de sufrir su deceso en dichos edificios, no sólo no contará con unas exequias por todo lo alto, sino que, además, habrá quebrantado la ley.
  • En Francia, es ilegal llamar “Napoleón” a un cerdo. Como gran parte de leyes, esta se origina en un momento histórico muy concreto. A pesar de que muchos pueden pensar que el origen de esta norma se encuentra durante el mandato de Napoleón Bonaparte o el del último monarca Napoleón III, con el objetivo de evitar cualquier mofa, parece ser que no es así. La tesis más difundida mantiene que la ley se redactó después de la publicación de Rebelión en la granja de George Orwell, ya que en ella, el cerdo que representaba el terror estalinista precisamente se llamaba “Napoleón”. A estas alturas, dudamos que a nadie le ocurra nada por llamar a uno de sus animales con tan ilustre nombre.
  • No puede hablarle a nadie de Jesús en Singapur. Existe una gran confusión respecto a este punto, ya que en el país asiático pueden encontrarse megaiglesias cristianas como la City Harvest Church o la Iglesia Heart of God, lo que desmentiría tal afirmación. Además, se estima que el porcentaje de cristianos en dicho país es del 14,6%. Lo que está prohibido, en realidad, es realizar proselitismo en la calle. Además, los Testigos de Jehová o la Iglesia de la Unificación (la llamada “secta Moon”) son consideradas como sectas destructivas, por lo que son ilegales.
  • En Misuri es ilegal conducir con un oso fuera de su jaula. Además de muy poco práctico. Quizá lo más impactante de esta ley del sur americano no sea que aclare que no entra dentro de la ley introducir un plantígrado dentro de un vehículo (¿es que acaso cabe?), sino que matice que este tiene que estar fuera de una jaula. Probaremos a introducirlo enjaulado si alguna vez visitamos Misuri, por lo tanto.
  • Prohibido hurgarse la nariz durante el sabbath. No es muy frecuente que se legisle sobre las reglas de etiqueta y decoro, aunque si estas son especialmente molestas y se repiten con asiduidad, es probable que las autoridades competentes se lancen a hacer algo. Es lo que ocurrió en el Estado de Israel, donde existe una ley que permite a los rabinos prohibir a su congregación hurgarse en la nariz. Lo más peculiar es que la explicación aducida no se refiere únicamente al decoro, sino que señala que el potencial sangrado nasal que puede provocar tal gesto entra en conflicto con los códigos religiosos. Un poco de respeto, por favor.
  • En Tailandia no está permitido abandonar tu casa sin ropa interior. Una ley que quizá se entrometa demasiado con las libertades individuales de cada ciudadano, pero que sin duda puede resultar útil para aquellos y aquellas olvidadizos que tienden a darse cuenta demasiado tarde de sus problemas de vestuario. Seguramente Britney Spears se lo habría pensado dos veces antes de su célebre pillada si ello le hubiese supuesto un problema legal. O quizá no.
  • Si un coche no tiene conductor, no puede ir a más de 96 kilómetros por hora. A simple vista, parecería que en los legisladores del estado de California han leído demasiadas novelas de Stephen King como Christine, la del automóvil asesino, pero en realidad tiene mucho más sentido de lo que parece. Seguramente, los que redactaron dicha norma tenían en mente la posible proliferación de coches autónomos en un futuro inmediato a la hora de emitirla. Es más, en cincuenta estados americanos este tipo de vehículos siguen estando prohibidos, a pesar de que Google pidiese a Nevada que relajase sus leyes para permitir la introducción de este tipo de locomoción.
  • Los animales californianos no pueden aparearse en público. Se entiende que toda legislación implica únicamente a aquellas personas libres y responsables, por lo que los animales quedarían fuera de tales consideraciones… pero no sus amos. Lo peculiar, en este caso, es que las leyes del estado de California especifican que el acto sexual entre criaturas no puede realizarse a menos de 1.500 pies (algo menos de medio kilómetro) de cualquier iglesia, escuela o ¡cantina! Suponemos que el objetivo es preservar puros a los niños y los actos religiosos, aunque aún no tenemos explicación para lo de las tabernas.
  • Si estás cometiendo un asesinato en Nueva Jersey, no puedes llevar chaleco antibalas. Probablemente, si estás realizando un crimen (también se incluyen robos o atracos), quizá el último de tus problemas con la ley sea llevar protección, pero en el estado natal de Los Soprano, portar un chaleco anti armas de fuego está regulado por la ley. La explicación seguramente se deba a que, en caso de que tal hecho luctuoso ocurra, la pena a la que haya de enfrentarse el maleante sea aún mayor. O quizá simplemente se trate de una manera de igualar las condiciones entre atacante y atacado.
  • Está prohibido emborrachar a un pez en Ohio. Poca información adicional disponemos sobre este punto, así que lo pondremos en tela de juicio. Más que nada, porque arrastrar al alcoholismo a un pez, más que ilegal, debe ser altamente complicado. Aunque si tal ley existe, probablemente sea porque alguien lo ha intentado con anterioridad.
  • En Baréin, un ginecólogo sólo puede inspeccionar los genitales de una mujer a través de un espejo. Es de esperar que en países islámicos como este, las relaciones entre ambos sexos, al menos en lo que concierne a su intimidad, estén reguladas por la ley, a pesar de que Baréin se considere un estado mucho más liberal que vecinos como Arabia Saudí o Qatar. En un tono más serio, hay que recordar que en dicha isla hay decenas de médicos encarcelados después de auxiliar a manifestantes durante las revueltas que se produjeron en el país entre febrero y marzo de 2011.
  • Hay que ducharse al menos una vez al año en Kentucky. Se dice que la costumbre es la antesala de la ley, así que esta norma seguramente diga mucho de la higiene personal de los habitantes del sur americano. Existe una gran tradición en dichos estados sureños de regular multitud de aspectos de la vida privada de los ciudadanos, de ahí que sean los más prolijos en esta clase de anécdotas.
  • No está permitido hacer el amor con un erizo en Florida. Muchas veces nos quejamos de que la ley no vela por nuestra salud, pero desde luego, este caso desmiente que los legisladores no estén preocupados por nuestro bienestar. Sin embargo, los buenos hombres no contaron con la astucia de dos turistas rusos, Anton y Evgeny, que tras una noche de desenfrenada fiesta decidieron quebrantar la más inesperada de las leyes americanas. Según la información proporcionada en un tabloide ruso, los visitantes de San Petersburgo tuvieron que visitar después el hospital Cedars-Sinaí en Los Ángeles, ya que tenían un vuelo programado para esa noche. No hay ninguna información sobre la forma en que la fiscalía actuó contra los juerguistas que surgieron del frío.
  • El juez que paró la lluvia, el juez que hizo diluviar. Queremos terminar estar recorrido con la historia del juez Samuel King, relatada tras su muerte por su amigo Randy Roth. En 1986, ante la imposibilidad de conseguir que el jurado se reuniese después del fin de semana para emitir un veredicto, a causa de la lluvia, el juez prohibió la lluvia “a partir de este martes”. El medio ambiente hizo caso al juez, hasta el punto de que California se enfrentaría en los años subsiguientes a una de sus peores sequías. En consecuencia, el juez King decidiría volver a hacer lo mismo años más tarde, cuando ordenó que volviese a llover. Al día siguiente, una tormenta comenzó a arreciar sobre los Estados Unidos, poniendo fin a la sequía. King, cuando fue preguntado por la prensa ante su influencia medioambiental, señaló que “esto demuestra que esta nación está gobernada por sus leyes”.

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miércoles, enero 22

More weird laws

(I read these ones in an article written by Devorah Lauter for the Telegraph, on 3rd February 2013)

Women in Paris finally allowed to wear trousers 
The now-revoked law required women to ask police for special permission to "dress as men" in Paris, or risk being taken into custody. In 1892 and 1909 the rule was amended to allow women to wear trousers, "if the woman is holding a bicycle handlebar or the reins of a horse.

A location to die for
If you fancy a spot of eternal life, forget the Holy Grail: just go and live in the remote Arctic town of Longyearbyen, where dying is against the law. Actually, this is because it was found that bodies didn’t decompose in the permafrost. The graveyard stopped accepting newcomers 70 years ago; so if you fall gravely ill there now, you will be hastily dispatched by plane to the mainland, where you can end your days without getting arrested.

I arrest chew in the name of the law
Ever thought that chewing gum could land you in jail? Well, in Singapore, it has been completely illegal since 1992. The only exception is nicotine gum, but even then smokers can only get it from a pharmacy with a prescription. Chewing gum is legal in New York, of course, but cinema owners there must chisel all gum off the undersides of their auditorium seats every month. Makes trodden-in popcorn seem positively pleasant.


The indelicate delicacy
The people of Brunei, Indonesia and Malaysia simply love the durian fruit, which looks a little like a cross between a pineapple and a porcupine. However, many local authorities have completely banned the consumption of this delicacy from buses, subways, hotels and airports. Is this yet another outrageous infringement of civil liberties? Well, since the durian is said to smell like a mixture of "pig-droppings, turpentine and onions", maybe not, on this occasion.


Where’s that dessert trolley
When dining at a restaurant in Denmark, you don’t have to pay for your food unless, by your own opinion, you are ‘full’ at the end of your meal. A wafer-thin mint, sir?


Catch-22 customs
If you ever suffer at the rubber-gloved hands of a suspicious and painfully overzealous British customs officer, don’t be tempted to take him or her to court – no matter how innocent you are. Section 268 of the Customs Laws Consolidation Act 1876 rules that no action can be brought against such an official without one month’s notice. While Section 272 of the same Act insists that any action must be started within one month of the incident.


Fat fighters
You are forbidden to be fat in Japan. Although their country already has one of the world’s lowest obesity rates (less than 5 per cent, in contrast to the USA’s 35 per cent), that didn’t stop Japanese lawmakers from setting a maximum waistline size in 2009. Every man aged 40 and over must not have a waist measuring 80cm or above, every woman, 90cm or above. And this from the land that brought us sumo wrestling…


Thai him up
Thailand may tolerate many exotic sexual shenanigans, but it is still illegal to leave your house there if you are not wearing underwear. And you can’t drive your car if you’re not wearing a shirt, not matter what’s going on in your trousers. Nor should you step on any of the nation’s currency. And don’t even think of insulting the king – you could get 15 years in jail.


Barefaced Cheek
If you’re on a safari in Kenya and your guide suddenly removes all of his clothes before wandering off towards the wildlife, do resist the temptation to do the same. While it’s completely legal for Kenyan citizens to streak across the Masai Mara, it is illegal for foreigners to do so. It’s also deeply inadvisable for at least 147 other reasons.


I wonder what that teddy was doing there
In Denmark, you legally have to check under your car for children who may be sleeping there before you start the engine. But don’t panic too much if you forget and get thrown in jail for running over some catnapping kids – in Denmark it is not against the law to escape from prison.


Not feeling very flush
You must plan your movements very carefully in Switzerland. Flushing the toilet after 10pm in an apartment building is illegal there. The Government curiously considered noise pollution to be more anti-social than olfactory pollution. Not sure we agree with them on that one. Anyway, whether you relieve yourself and leave the flat humming, or you just wait until morning, the choice is completely yours.


Pricey passports
You’re a British citizen, you pay upwards of £77.50 for your passport, it has a valid picture of you in it – so it’s yours, right? Well, maybe. According to the text on the leaflet it belongs to Her Majesty’s Government. But in 1955, Earl Jowitt, a former solicitor-general and attorney-general, pointed out that ‘the Government’ couldn’t own anything because there is no such legal entity. No one since has been able to clarify the matter. So who gets the £77.50?


G.I. No
If you’re one of those spirited sorts who relaxes by re-enacting battles, you might want to think twice about taking a Caribbean holiday – it’s against the law to wear camouflage clothing in Trinidad and Tobago and St Lucia. Apparently this is to prevent people from imitating military and other officials, and you could be detained and have your kit confiscated. That is, of course, if they can find you.


Out of this world
According to the brilliantly named ‘The Outer Space Act 1986’, the Secretary of State is permitted to use ‘reasonable force’ to prevent an alien invasion of the UK – as long as the aliens don’t possess a licence to invade. In which case, they can operate their ‘space objects’ in perfect legality. This is the sort of law that truly made Britain great.


Drunken Disorders
Drinking a lot is confusing enough without having to remember a myriad of boozing bylaws. For example, in St Louis you can’t drink beer while sitting on a city street, but in Chicago you can be arrested for drinking standing up anywhere in the city. You cannot be served wine in a teacup in Topeka, Kansas; while in Cleveland, no more than one person may sip from a whisky bottle. Saskatchewan in Canada at least has the rights of the drinker at its civic heart – it is against the law to drink water in beer parlours there.


Czech your change
If you’re in Prague and your taxi driver ups the meter setting beyond the standard rate of ‘level 1’, watch out. If he turns it up to ‘level 2’ he might just be ripping you off – par for the tourist course. But if he cranks it up all the way to ‘level 3’ then it’s time to panic. This is the official Government-sanctioned rate that must be used for all taxi rides following a nuclear explosion.

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martes, enero 21

Leyes absurdas

(No sé donde las leí, la verdad, pero fue hace varios meses)

Echemos un vistazo a algunas de las leyes más raras e inusuales que hay por todo el mundo.
 
Roma: ordenanza antibocadillo
El alcalde de Roma ha decidido prohibir la comida y la bebida en el casco antiguo de la ciudad alegando que la medida pretende evitar la degradación y la basura en los lugares más turísticos de la ciudad. Hasta el 31 de diciembre de 2012 te pueden caer entre 25 y 500 euros de multa si dejas restos de comida o bebida en alguno de los monumentos más importantes de Roma.
 
Barcelona: baños públicos
El alcalde de Barcelona ha decidido que todos los bares que tengan terraza tendrán la obligación de dejar ir al baño a cualquier persona que pase por allí, esté o no consumiendo en dicho local. La medida ya ha causado recelo entre los propietarios, que temen que sus bares y restaurantes se conviertan en baños públicos y sea aún más difícil mantenerlos limpios y controlar quién entra y quien sale del local.
 
Dubai: prohibido besarse en público
Los complejos de lujo y las impresionantes playas de Dubai pueden parecer el lugar ideal para pasar unas vacaciones románticas y hasta una luna de miel, pero no os paséis de cariñosos: ¡besarse en público es ilegal! Podréis ir de la mano (siempre que estéis casados), pero nada de besos y abrazos en la vía pública o hasta os pueden mandar a la cárcel.
 

Singapur: prohibido mascar chicle
Allá por el año 1992, en un intento de mantener las calles requetelimpias, las autoridades de Singapur decidieron prohibir la importación, fabricación y venta de chicle. Vamos, que lo borraron de la faz de la tierra. Hoy en día la ley sigue en vigor. Los que lo venden se enfrentan a penas máximas de dos años de cárcel y los que lo consumen, a cuantiosas multas.  Así que limítate a las piruletas o los caramelos de menta si quieres refrescarte la boca después de comer.
 
Nápoles: mejor recatados
En Castellammare di Stabia, una localidad al sur de Nápoles, está prohibido llevar minifaldas, vaqueros de tiro bajo y enseñar demasiado escote. Las personas que desafíen esta ley se enfrentan a multas de hasta 300 euros.
 
Suiza: micciones nocturnas
Los suizos deben tener un control de la vejiga realmente envidiable, puesto que tirar de la cadena más tarde de las diez de la noche es ilegal. También es ilegal que un hombre orine de pie más tarde de las diez. Y todo porque, según ellos, provoca ruidos que los vecinos no tienen por qué soportar.
 
Sureste asiático: olvídate del durián
El durián es una fruta originaria de Brunei, Indonesia y Malasia que tiene un olor tan fuerte (por no decir apestoso) que está prohibido en muchos sitios públicos del sureste asiático, como por ejemplo aeropuertos,  el metro y algunos hoteles. Aunque no es estrictamente una ley, es mejor no arriesgarse y traer uno de vuelta a la habitación. Y si consigues soportar el olor, el sabor es bastante dulce.
 
Finlandia: derechos de autor 
Esta ley no afecta directamente a los turistas, pero sí que repercute en los precios que pagan por un taxi porque (¡atención!) los taxistas finlandeses están obligados a pagar derechos de autor si ponen música mientras llevan a los clientes de un sitio a otro. ¡Ríete tú de la SGAE!
 
Noruega: si bebes, no votes
Las bebidas que contengan más de una 4,75% de alcohol no pueden venderse en época de elecciones porque se considera que merman la lucidez mental para tomar una decisión. Así que si viajas a Noruega y quieres  pillar una buena turca, asegúrate de que no hay elecciones en esa época.
 
Unión Europea: cuidado con el lenguaje
Bruselas ha anunciado una nueva ley que pretende multar a aquellos que usen un lenguaje ofensivo. A partir de ahora será mejor comportarse educadamente porque te podrían caer hasta 250 euros por insultar a alguien en plena calle.

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lunes, enero 20

Spinoza: El filósofo proscrito del siglo XVII que explica el siglo XX (y el XXI)

(Un texto de Esteban Hernández en El Confidencial del 13 de septiembre de 2013)

Pensador complejo, figura admirada y odiada, Baruch Spinoza (1632-1677) vivió tiempos convulsos en los que supo navegar con una firmeza extraordinaria. Gabriel Albiac, (1950) catedrático de filosofía de la Universidad Complutense de Madrid, trazó un espléndido recorrido sobre su vida y obra en La sinagoga vacía, dibujando con precisión el ambiente en el que su pensamiento creció, y detallando el entorno social que lo hizo posible. Con ese texto consiguió el Premio Nacional de Ensayo y ahora acaba de reeditarlo ampliado (Ed. Tecnos).

La aparición de un texto del “hereje” Uriel da Costa, que se creía desaparecido y que fue encontrado en una biblioteca del norte de Europa escondido en las tapas de otro libro, ha sido uno de los motivos que le han llevado a reactualizar una obra esencial para concoer a uno de esos pensadores ocultos que configuran esa línea subterránea de la filosofía que incluye a nombres como Maquiavelo o Marx, y cuya radicalidad queda demostrada por el epitafio que hicieron grabar sobre su lápida: “Escupid sobre esta tumba, aquí yace Spinoza”.

"¿Dónde están las ostias?"
La gran descripción que Albiac realiza del mundo "marrano" (nombre con el se que conocía a los conversos) no es gratuita, ya que sin conocer ese contexto no sería posible dar cuenta de la figura de Spinoza y de la radicalidad de su pensamiento. Baruch (Benedicto o Benito), nacido en Ámsterdam, hijo de judíos españoles, crece en una extraña atmósfera llena de temor y desconfianza, ya que los sefardíes, tras la expulsión de nuestro país, viven sumidos en una dinámica peculiar.

Las autoridades holandesas pensaban que se trataba de una reunión de conspiradores católicos Desplazados hacia Portugal, viven una fase de transición, ya que se les fuerza a la conversión formal, pero siguen practicando el judaísmo de forma oculta. Emigrarán después a Ámsterdam (conocida entre ellos como la 'Jerusalén del norte'), donde se vivía una atmósfera extraordinaria de libertad religiosa, pero ese nuevo mundo no conseguirá que la comunidad pierda sus recelos, más al contrario. Como narra Albiac, continuaron viviendo en una atmósfera de clandestinidad, “como si no terminaran de asumir que podían profesar sus creencias sin ser perseguidos por ello. Hasta tal punto fue así que las autoridades holandesas, sospechando de tanta desconfianza, irrumpieron en una de sus celebraciones al grito de ‘¿Dónde están las ostias?’, pensando que se iban a encontrar una reunión de conspiradores católicos (su gran enemigo entonces era la monarquía española). Lo que encontraron fue un montón de judíos celebrando el Kippur, con lo que se disculparon y se marcharon”.

La paradoja de la tolerancia
A partir de aquel esperpéntico momento, la mentalidad de los "marranos" se transformó y su integración se aceleró. Ya no vivirán más como una comunidad perseguida o simplemente tolerada, sino que serán miembros de pleno derecho de la vida social, política y económica de Ámsterdam. Sin embargo, los efectos de esa nueva vida en libertad conducirán sorpresivamente a lo que Leszek Kolakowski describió como la “paradoja de la tolerancia”, y que uno de los estudiosos más reconocidos de la obra de Spìnoza, Friedrich Pollock, sintetizó en la siguiente máxima: “Es rasgo común a la historia de la humanidad, y uno de los más tristes, que apenas una comunidad perseguida vea asegurada su libertad comience a convertirse, a su vez, en perseguidora”.

Esas fantasías mesiánicas produjeron una verdadera hecatombe en el mundo judío Tras siglo y medio en la clandestinidad, explica Albiac, los judíos sefardíes comenzarán a perseguirse, y ese siglo de permanentes conflictos internos dará lugar a  posiciones peculiares, en ocasiones de una radicalidad sorprendente. La primera de ellas es la que conduce a la aparición de una corriente atea entre sus miembros, cuya caso más conocido es el de Uriel da Costa, ”quien se suicidó dejando un texto de un dramatismo extraordinario”, pero al que también acompañaron otras figuras relevantes, como Juan de Prado, “que formaban parte de esa segunda generación de sefardíes, ya nacidos en Holanda, a caballo entre el mundo de Ámsterdam y el judío”, y que fueron capaces de exponer perspectivas teóricas totalmente inusuales.

Pero ya que, como afirma Albiac, esa comunidad que vivía permanentemente entre el temor y la esperanza “sólo podía producir ateos o rabinos”, es lógico que diera cabida de un modo especialmente vivo a las tendencias mesiánicas. Y más aún cuando hablamos de un siglo que contenía el año 1666, el instante en que culminó esa tentación apocalíptica, “que está en todas las tradiciones religiosas de corte monoteísta". Las fantasías del regreso a la patria de las tribus de Israel, siempre presente en el imaginario judío, adquiere una dimensión sorprendente, “y muchísimos viajeros aseguran haber contemplado cómo se estaba produciendo el retorno real de los ejércitos de Israel, que avanzaban imparables hacia Jerusalén. Esas fantasías mesiánicas produjeron una verdadera hecatombe en el mundo judío”.

Expulsado, excomulgado, desterrado
Ese es el entorno en el que crece Spinoza, hecho de libertad de comercio y religiosa, de tensiones internas y de reinterpretaciones diversas de la palabra divina, y que se edifica a partir de un miedo (el de la clandestinidad) y una esperanza (la del regreso a casa, la del final de los padecimientos) exacerbados. El autor de la Ética es hijo de esa época, por lo que acomete la única empresa posible para un filósofo en ese momento histórico, “llevar a cabo una crítica de esa esperanza que ha llevado a la locura. Y eso es lo que hace Spinoza, combatir esas dos mistificaciones que llevan a la servidumbre humana, el miedo y la esperanza, que nos obligan a renunciar al presente a cambio de un futuro anhelado”.

Spinoza es plenamente consciente de cómo lo religioso es un arma utilizada por el gobernante para asentar su gobierno. Esa actitud crítica le convirtió en una pequeña figura en la ciudad, pero también en un nombre que no se debía mentar en público. A pesar de que el 27 de julio de 1656 fue excomulgado, expulsado de la comunidad judía y desterrado de la ciudad, su persecución no se detuvo ahí. La publicación anónima de su Tratado Teológico-Político catorce años después le granjeó nuevos y poderosos enemigos, hasta el punto que tomó la decisión de no volver a publicar más obras en vida.

La intensidad de la persecución sufrida por Spinoza, notable incluso para la época, es inteligible si se piensa en las consecuencias a las que abocaba su pensamiento. Spinoza, subraya Albiac, no sólo era peligroso para el siglo XVII, sino que lo es para el XXI.  En primer lugar, “porque prescinde de cualquier idea de trascendencia y de salvación, al despersonalizar el concepto de dios e identificarlo con la infinita red de determinaciones causales”. Spinoza, además, es capaz de afirmar que “la función de las tradiciones religiosas ha sido siempre la de servir de elemento de consolidación de estructuras de poder concretas. Spinoza ha leído a Maquiavelo y sus comentarios a Tito Livio”, por lo que es plenamente consciente de cómo lo religioso es un arma utilizada por el gobernante para asentar su gobierno.

El bien y el mal no existen
Ateísmo y maquiavelismo: pocas líneas de pensamiento más despreciadas podía seguir un filósofo, lo que explica buena parte de las animadversiones que Spinoza generó. Sin embargo, su potencial para hacerse combatir no se agotaba ahí. Existían otros tantos puntos que resultaban abominables, para su época y probablemente para la nuestra. El primero de ellos es el de la ética entendida como mera potencia. Según Spinoza “Si los hombres fueran libres, no se formarían, en tanto siguieran siendo libres, ninguna idea sobre el bien o el mal”. Y no lo hay porque términos como bien o mal carecen de sentido excepto en lo que se refiere a un aumento o pérdida de potencia. Más propiamente podemos hablar de tristeza (cuando nuestra potencia disminuye) o de gozo (cuando se incrementa), pero nada más: el ser humano es puro y simple deseo, y deseo de permanencia, por lo que los dilemas éticos del humanismo carecen de todo sentido.

Los fundamentos principales de un Estado son las buenas leyes y los buenos ejércitos Esas ideas, apunta Albiac, fueron las que “provocaron que una mañana de 1724, Fichte se dirigiera a sus alumnos y pusiera en marcha la máquina de un sistema, el idealismo alemán, destinado a combatir a Spinoza y su pensamiento, que veía como peligrosísimo e inaceptable. Fichte percibió claramente cómo Spinoza pensaba que la subjetividad era construida por las estructuras materiales y frente a eso elaboró un idealismo trascendental que establecía finalidades en la historia. Pero esas ideas han demostrado dónde nos conducían: ellas son las que construyeron los primeros 45 años del siglo XX, y de ellas proceden sus tragedias. La precaria recuperación de Spinoza a partir de entonces tiene que ver con la necesidad de entender lo ocurrido, porque a su través podemos ver claramente cómo todos los errores acaecidos en ese periodo provienen de atribuir finalidades a la realidad y de tratar de dar sentido a la historia”.

La multitud es servil
En segundo lugar, en un mundo donde la ética es una física, la política no es más que una lucha de poder. Y dado que el individuo, por sí mismo, posee una potencia limitada, sólo puede encontrar su máxima expresión cuando suma su potencia a las de otros. Eso es lo que configura la siempre repetida tensión que enfrenta a los gobernantes con la multitud a la que gobiernan. Spinoza se adhiere a la visión de Maquiavelo según la cual “los fundamentos principales de un Estado son las buenas leyes y los buenos ejércitos y puesto que no puede haber buenas leyes donde no hay buenos ejércitos, conviene que donde haya buenos ejércitos existan también buenas leyes”.

La muchedumbre aparece más bien como una figura que, privada de su padecer, deja de ser Con esta perspectiva, y como algunos expertos en Spinoza han afirmado, caso de Warren Montag, se consigue que el gobierno satisfaga los intereses de la mayoría: al no querer ver reducida su potencia (ya que la multitud se opondría) el gobierno trata de dirigir la nave según el interés común. Pero, refuta Albiac, si algo nos ha enseñado el siglo XX, “es que dirigentes totalitarios como Hitler o Stalin pudieron gobernar contra su pueblo a partir de una serie de identificaciones simbóilcas que utilizaba para sojuzgarles. Spinoza, como Maquiavelo, no eran unos ingenuos a este respecto, estaban totalmente vacunados contra el sueño de una política racional”.

En este sentido, Albiac entiende que las tesis que encuentran en la multitud un concepto emancipador, como la de Toni Negri, no se ajustan al pensamiento de Spinoza, para quien “la muchedumbre aparece más bien como una figura que, privada de su padecer, deja de ser. En Spinoza, el concepto de multitud es todo menos unívoco, pero sí parece claro que sus ideas sobre la multitud se asemejan mucho a las que desarrollaba La Boétie en Sobre la servidumbre voluntaria”.

¿Cómo llevar una vida ética hoy?
El problema queda así planteado de una manera nítida. Porque si no hay bien o mal, más allá del aumento o disminución de la potencia, y no hay posibilidad de contrapoder en la sociedad, ya que la multitud, la única figura que podría ejercerlo, se halla sometida a su dominador, ¿cómo puede llevarse una vida ética, esto es, potente, hoy?

Para Albiac, sólo hay una respuesta posible, tanto en nuestro tiempo como en el siglo de Spinoza: “Una vida potente sólo se obtiene acumulando conocimiento. Todo lo que sea suplantar el conocimiento por las esperanzas, los anhelos y las ilusiones, que son una forma de delirio menor según Freud, es hacernos más siervos.  Sólo hay una liberación, y es la del conocimiento, que no elimina las determinaciones, pero que te permite saber cómo actuar. Cuando sabes que si te tiras por la ventana no vas a volar, ser consciente de ello no va a evitar que te estrelles, pero sí te permite efectuar las actuaciones necesarias en función de lo que pretendas. Se trata de entender lo que ocurre”.

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