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jueves, enero 23

Otra tanda de leyes absurdas

(Éste es un artículo de Héctor G. Barnés en elconfidencial.com del 31 de enero de 2013)

“La ley está hecha para proteger a la gente”, cantaba de manera bastante irónica Kris Kristofferson en una de sus canciones clásicas, The Law Is for Protection of the People. En aquella canción de 1970, el cantante de country abordaba desde un punto de vista sarcástico la legislación de Estados Unidos que, en su opinión, permitía un gran número de desmanes y abusos de poder, principalmente contra los más desfavorecidos. Lo cierto es que la ley americana siempre se ha encontrado en el disparadero, y esta semana lo ha vuelto a estar después de que el pasado fin de semana se declarase ilegal desbloquear teléfonos móviles. La multa, que en principio no debería ser superior a los 500.000 dólares y los cinco años de prisión, puede llegar en algunos casos al millón de dólares y los diez años entre rejas. Es decir, exactamente el doble. Aunque es una de las consecuencias del Digital Millenium  Copyright Act (DMCA) que se aprobó en 1998 y fue revisado en el pasado mes de octubre de 2012, algunos medios, como The Atlantic, han calificado ya la decisión como “la ley más absurda de 2013”.

Aunque Estados Unidos se lleve la palma en ese sentido, en todas partes cuecen habas. Estas leyes excéntricas, en muchos casos originadas por las peculiaridades de cada cultura local o por diferentes hechos históricos ya olvidados que explicarían este tipo de regulaciones, han provocado que la legislación vigente no contribuya únicamente a protegernos (en muchos casos, de nosotros mismos), sino también a divertirnos admirando la imaginación de los legisladores.
  • Es ilegal morir en las Casas del Parlamento inglés. Se trata de la ley que fue elegida en 2007 por casi 4.000 ingleses como la más absurda en su país. El quid de la cuestión, en este caso, se encuentra en que cualquiera que fallezca en dichas dependencias tiene derecho a un funeral de estado, y dicha ley fue creada para asegurarse de que esto no ocurriera. Así que si usted tiene la mala suerte de sufrir su deceso en dichos edificios, no sólo no contará con unas exequias por todo lo alto, sino que, además, habrá quebrantado la ley.
  • En Francia, es ilegal llamar “Napoleón” a un cerdo. Como gran parte de leyes, esta se origina en un momento histórico muy concreto. A pesar de que muchos pueden pensar que el origen de esta norma se encuentra durante el mandato de Napoleón Bonaparte o el del último monarca Napoleón III, con el objetivo de evitar cualquier mofa, parece ser que no es así. La tesis más difundida mantiene que la ley se redactó después de la publicación de Rebelión en la granja de George Orwell, ya que en ella, el cerdo que representaba el terror estalinista precisamente se llamaba “Napoleón”. A estas alturas, dudamos que a nadie le ocurra nada por llamar a uno de sus animales con tan ilustre nombre.
  • No puede hablarle a nadie de Jesús en Singapur. Existe una gran confusión respecto a este punto, ya que en el país asiático pueden encontrarse megaiglesias cristianas como la City Harvest Church o la Iglesia Heart of God, lo que desmentiría tal afirmación. Además, se estima que el porcentaje de cristianos en dicho país es del 14,6%. Lo que está prohibido, en realidad, es realizar proselitismo en la calle. Además, los Testigos de Jehová o la Iglesia de la Unificación (la llamada “secta Moon”) son consideradas como sectas destructivas, por lo que son ilegales.
  • En Misuri es ilegal conducir con un oso fuera de su jaula. Además de muy poco práctico. Quizá lo más impactante de esta ley del sur americano no sea que aclare que no entra dentro de la ley introducir un plantígrado dentro de un vehículo (¿es que acaso cabe?), sino que matice que este tiene que estar fuera de una jaula. Probaremos a introducirlo enjaulado si alguna vez visitamos Misuri, por lo tanto.
  • Prohibido hurgarse la nariz durante el sabbath. No es muy frecuente que se legisle sobre las reglas de etiqueta y decoro, aunque si estas son especialmente molestas y se repiten con asiduidad, es probable que las autoridades competentes se lancen a hacer algo. Es lo que ocurrió en el Estado de Israel, donde existe una ley que permite a los rabinos prohibir a su congregación hurgarse en la nariz. Lo más peculiar es que la explicación aducida no se refiere únicamente al decoro, sino que señala que el potencial sangrado nasal que puede provocar tal gesto entra en conflicto con los códigos religiosos. Un poco de respeto, por favor.
  • En Tailandia no está permitido abandonar tu casa sin ropa interior. Una ley que quizá se entrometa demasiado con las libertades individuales de cada ciudadano, pero que sin duda puede resultar útil para aquellos y aquellas olvidadizos que tienden a darse cuenta demasiado tarde de sus problemas de vestuario. Seguramente Britney Spears se lo habría pensado dos veces antes de su célebre pillada si ello le hubiese supuesto un problema legal. O quizá no.
  • Si un coche no tiene conductor, no puede ir a más de 96 kilómetros por hora. A simple vista, parecería que en los legisladores del estado de California han leído demasiadas novelas de Stephen King como Christine, la del automóvil asesino, pero en realidad tiene mucho más sentido de lo que parece. Seguramente, los que redactaron dicha norma tenían en mente la posible proliferación de coches autónomos en un futuro inmediato a la hora de emitirla. Es más, en cincuenta estados americanos este tipo de vehículos siguen estando prohibidos, a pesar de que Google pidiese a Nevada que relajase sus leyes para permitir la introducción de este tipo de locomoción.
  • Los animales californianos no pueden aparearse en público. Se entiende que toda legislación implica únicamente a aquellas personas libres y responsables, por lo que los animales quedarían fuera de tales consideraciones… pero no sus amos. Lo peculiar, en este caso, es que las leyes del estado de California especifican que el acto sexual entre criaturas no puede realizarse a menos de 1.500 pies (algo menos de medio kilómetro) de cualquier iglesia, escuela o ¡cantina! Suponemos que el objetivo es preservar puros a los niños y los actos religiosos, aunque aún no tenemos explicación para lo de las tabernas.
  • Si estás cometiendo un asesinato en Nueva Jersey, no puedes llevar chaleco antibalas. Probablemente, si estás realizando un crimen (también se incluyen robos o atracos), quizá el último de tus problemas con la ley sea llevar protección, pero en el estado natal de Los Soprano, portar un chaleco anti armas de fuego está regulado por la ley. La explicación seguramente se deba a que, en caso de que tal hecho luctuoso ocurra, la pena a la que haya de enfrentarse el maleante sea aún mayor. O quizá simplemente se trate de una manera de igualar las condiciones entre atacante y atacado.
  • Está prohibido emborrachar a un pez en Ohio. Poca información adicional disponemos sobre este punto, así que lo pondremos en tela de juicio. Más que nada, porque arrastrar al alcoholismo a un pez, más que ilegal, debe ser altamente complicado. Aunque si tal ley existe, probablemente sea porque alguien lo ha intentado con anterioridad.
  • En Baréin, un ginecólogo sólo puede inspeccionar los genitales de una mujer a través de un espejo. Es de esperar que en países islámicos como este, las relaciones entre ambos sexos, al menos en lo que concierne a su intimidad, estén reguladas por la ley, a pesar de que Baréin se considere un estado mucho más liberal que vecinos como Arabia Saudí o Qatar. En un tono más serio, hay que recordar que en dicha isla hay decenas de médicos encarcelados después de auxiliar a manifestantes durante las revueltas que se produjeron en el país entre febrero y marzo de 2011.
  • Hay que ducharse al menos una vez al año en Kentucky. Se dice que la costumbre es la antesala de la ley, así que esta norma seguramente diga mucho de la higiene personal de los habitantes del sur americano. Existe una gran tradición en dichos estados sureños de regular multitud de aspectos de la vida privada de los ciudadanos, de ahí que sean los más prolijos en esta clase de anécdotas.
  • No está permitido hacer el amor con un erizo en Florida. Muchas veces nos quejamos de que la ley no vela por nuestra salud, pero desde luego, este caso desmiente que los legisladores no estén preocupados por nuestro bienestar. Sin embargo, los buenos hombres no contaron con la astucia de dos turistas rusos, Anton y Evgeny, que tras una noche de desenfrenada fiesta decidieron quebrantar la más inesperada de las leyes americanas. Según la información proporcionada en un tabloide ruso, los visitantes de San Petersburgo tuvieron que visitar después el hospital Cedars-Sinaí en Los Ángeles, ya que tenían un vuelo programado para esa noche. No hay ninguna información sobre la forma en que la fiscalía actuó contra los juerguistas que surgieron del frío.
  • El juez que paró la lluvia, el juez que hizo diluviar. Queremos terminar estar recorrido con la historia del juez Samuel King, relatada tras su muerte por su amigo Randy Roth. En 1986, ante la imposibilidad de conseguir que el jurado se reuniese después del fin de semana para emitir un veredicto, a causa de la lluvia, el juez prohibió la lluvia “a partir de este martes”. El medio ambiente hizo caso al juez, hasta el punto de que California se enfrentaría en los años subsiguientes a una de sus peores sequías. En consecuencia, el juez King decidiría volver a hacer lo mismo años más tarde, cuando ordenó que volviese a llover. Al día siguiente, una tormenta comenzó a arreciar sobre los Estados Unidos, poniendo fin a la sequía. King, cuando fue preguntado por la prensa ante su influencia medioambiental, señaló que “esto demuestra que esta nación está gobernada por sus leyes”.

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