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domingo, enero 11

Lavado en seco

(Un texto leído en la revista Mujer de Hoy el 10 de enero de 2015)

Esta gama de champús te permite limpiar tu melena sin agua y peinarla fácilmente. Pero tiene su propio protocolo.

El gran invento del siglo (XX, por cierto, su origen se remonta a los años 60) no solo permite espaciar los lavados de pelo, y evitar así la irritación del cuero cabelludo. También aporta un volumen extra a las raíces y una textura y un cuerpo al cabello que te permiten peinarlo cuando aún lo tienes tan limpio que se resbalan hasta las horquillas. Por eso el champú seco se ha convertido en el producto de styling más significativo de los últimos tiempos. Te desvelamos sus secretos.

QUÉ ES

Una solución de polvo micronizado con una base mineral de sílice que funciona como un absorbente: se impregna del sebo natural que producen los folículos pilosos del cuero cabelludo y así lo elimina del cabello.

SU USO TRADICIONAL

Si tu objetivo es lavar el pelo sin agua, así es como tienes que manejarlo:

1. Cepilla el pelo para eliminar enredos. No lo humedezcas.

2. Pulveriza el champú seco solo en las raíces. El objetivo es acabar con la grasa que se genera en esta zona del cuero cabelludo y que luego se va extendiendo por el cabello.

3. Hazlo a unos 15-20 centímetros y mueve el pelo mientras lo estás haciendo para que llegue bien a todos los rincones. Y no entres en pánico cuando veas que se te pone blanca toda la cabeza, desaparece con el cepillado.

4. Empieza por la coronilla y vete avanzando hacia delante. Para limpiar la parte de la nuca es mejor que pongas la cabeza boca abajo y abras varias rayas con un peine.

5. Masajea la zona con los dedos o con una toalla y deja que actúe durante algo más de dos minutos.

6. Cepilla el cabello. Si la fórmula es moderna, puede que incluso puedas eliminar sus partículas sacudiendo la cabeza y pasándote los dedos. Hazlo boca abajo, pon los cinco dedos en el cuero cabelludo y frota sin apretar, pero moviendo bien la melena, como haces cuando intentas crear volumen.

7. Si lo vas a utilizar sólo en el flequillo, recuerda que tienes que pulverizar el champú solo por debajo, esperar y cepillar desde arriba.

COMO ESTRELLA DEL STYLING

¿Tu intención es dar cuerpo y textura a un pelo recién limpio con el que no hay forma de hacer ni un recogido? Estos son los pasos a seguir:

Si quieres volumen, aplícalo en las raíces, como si te fueras a limpiar el pelo.

Si lo que buscas es textura, pulveriza sobre medios y puntas y sacude ligeramente. Un truco que también te será útil para conseguir un acabado mate.

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martes, noviembre 11

Chute de vitaminas para la piel

(Un texto de Virginia Lombraña en la revista Mujer de Hoy del 22 de enero de 2022)

En una alimentación equilibrada, como complemento nutricional o en forma de cosmética, son vitales para nuestro buen funcionamiento. Si te perdiste la clase de bioquímica, aquí tienes una guía básica para elegir la mejor opción para tu piel.

Ya sabemos las múltiples propiedades que tienen las vitaminas ingeridas en forma de alimentos saludables, pero formuladas en activos cosméticos también son muy poderosas para la piel. Además, la medicina estética hace buen uso de ellas en la llamada mesoterapia facial, un cóctel de vitaminas, oligoelementos, ácido hialurónico, etc., que se aplica mediante inyecciones superficiales. Pero si no estás todavía en el punto de tener que acudir a este tratamiento en cabina o te dan miedo las agujas, las cremas pueden ser suficiente para mostrar buena cara. Solo debes saber interpretar la etiqueta.

VITAMINA A

Es la más conocida y con la que más cuidado hay que tener. "Es necesaria para el desarrollo del tejido epitelial y óseo. Interviene en la curación de las heridas, refuerza el sistema inmune e incrementa la producción de colágeno", explica la doctora Aurelia Villar Bonet, de Centro de Consultas Médicas CCM Santander. La especialista señala que se puede encontrar de dos maneras: como vitamina A preformada —normalmente, ácido retinoico, la forma más pura, o retinol, una versión menos irritante— o como provitamina A, principalmente betacaroteno. En el primer caso, los cosméticos con este ingrediente renuevan el estrato córneo, minimizan arrugas, difuminan manchas y mejoran el acné, pero no todas las pieles lo toleran, por lo que se recomienda introducirlo en la rutina beauty de forma progresiva. La segunda tipología se usa como antioxidante y para prolongar el bronceado.

VITAMINA B

Este es un grupo bastante heterogéneo y sus propiedades son múltiples. Las vitaminas B1 (tiamina), B2 (rivoflavina), B5 (pantenol) y B6 (piridoxina) actúan como activos rejuvenecedores, hidratantes, antibacterianos, calmantes... Pero la que más de moda está es la niacinamida, que deriva de la vitamina B3 y penetra muy bien en la piel. "Es hidrosoluble y no se almacena en el organismo. Entre otras propiedades, se caracteriza por una potente actividad antiseborreica y antiinflamatoria. Por ello, se usa frecuentemente en los tratamientos para el acné. También es muy útil para atenuar las manchas de la piel y mejorar su estructura", puntualiza la médica Villar Bonet, miembro de Top Doctors.

VITAMINA C

Es otro de los activos más frecuentes en cosmética, pero uno de sus mayores problemas, según apunta Elisabeth Álvarez, experta en estética y directora del centro INOUT, es que se oxida con facilidad en contacto con el aire. "Y cuando sucede eso, se transforma en un compuesto marrón, por eso conviene buscar fórmulas en las este ingrediente aparezca liposomado”. ¿Para qué sirve? "Ayuda a proteger la del sol, estimula la síntesis de colágeno y tiene actividad antiinflamatoria. Se absorbe alrededor de un 20% por vía tópica. Con la vitamina E trabaja de manera sinérgica en la eliminación de los radicales libres. Es importante su utilización en las pieles maduras ante los primeros signos de envejecimiento", concluye Villar Bonet.

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viernes, agosto 8

Alimenta tu piel: los superalimentos que tienes que buscar en tus cremas

(Un texto de Virginia de los Ríos en la revista Mujer de Hoy del 26 de septiembre de 2020)

Los ingredientes naturales más nutritivos salen de la despensa para tomar al asalto el neceser y elevar la potencia de tus cremas. Descubrimos sus superpoderes.

Jalea real. Sus beneficios son proverbiales. De hecho, ya en la antigua Grecia se consumía para reforzar las defensas del organismo y dar vigor. Por si fuera poco, este ingrediente –compendio de carbohidratos, proteínas, lípidos, vitaminas y minerales– confiere resistencia y vitalidad a la piel.

Chía. Esta semilla es famosa por su alto contenido en vitaminas, minerales y ácidos grasos Omega 3, que ayudan a mantener la producción de colágeno y convierten a este alimento en un potente componente antienvejecimiento. Además, sus antioxidantes frenan la acción dañina de los radicales libre.

Avena. No contener gluten ha aupado a este cereal a lo más alto. Y pese a que en el desayuno hay quien lo ama y quien lo odia, en la cosmética gusta a todos. Cargado de fósforo, magnesio, manganeso, hierro, vitaminas B1, E... es ideal para pieles y cueros cabelludos sensibles por sus efectos suavizantes, calmantes y regenerantes.

Bambú. Esta planta es muy apreciada en Oriente por su gran aporte de fibra, potasio y fósforo. Al ser rica en silicio (un mineral que disminuye en el organismo a medida que cumplimos años) se convierte en un valioso ingrediente rejuvenecedor, al aportar elasticidad a la piel.

Espirulina. Es una de las algas más costosas del mercado. Rica en clorofila y con una gran cantidad de micronutrientes, aporta energía, estimula el sistema inmune y es depurativa. En la piel, devuelve la vitalidad perdida y contribuye a mejorar su estructura.

Bayas de Goji. Estas bayas rojas fueron uno de los primeros superfoods llegados a Occidente y, aunque han sido desplazadas en el top de los supermercados, la cosmética continúa rindiéndoles pleitesía. En China, de donde son originarias, siempre se las ha relacionado con la longevidad y eso es lo que aportan en las cremas: efecto antiedad, gracias a su contenido en antioxidantes. Usadas en productos capilares, reavivan el brillo y preservan el color en los cabellos teñidos.

Camu Camu. Dicen los expertos que este fruto tropical tiene 30 veces más vitamina C que una naranja, así que es fácil hacerse una idea de su poder antioxidante. Por eso es perfecto para luchar contra las líneas de expresión y aportar luminosidad. Además, sus importantes niveles de niacina ayudan a mitigar las manchas del rostro.

Kombucha. La moda de los fermentados ha llegado también a la cosmética. Y es que la acción de levaduras y bacterias bien controladas funcionan como prebióticos no solo en nuestro interior, sino también en lo que se ve por fuera. En la piel actúan mejorando el microbioma natural, afinando su textura y aportando buen tono.

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domingo, febrero 16

El poder de los ácidos en cosmética

(Un texto de Virginia de Los Ríos en la revista Mujer de Hoy del 23 de enero de 2021)

Bien manejados, estos ingredientes cosméticos hacen maravillas en LA PIEL: eliminan manchas, suavizan arrugas, tratan el acné, iluminan...

Quien todavía dude del efecto de las cremas, que pruebe una que contenga ácidos, los activos más eficaces en cosmética. Solo una advertencia: si no sabes cuál es el que te conviene, pregunta en la farmacia. No hay que tenerles miedo, pero cada uno tiene una función precisa y también ciertas contraindicaciones. Dos expertas médicas nos dan las claves para disfrutar de los beneficios de cinco de los ácidos más famosos sin incurrir en peligrosas equivocaciones.

RETINOICO, EL MAGO ANTIARRUGAS

Ocupa el pódium de los ácidos por sus propiedades antienvejecimiento, pero en altas dosis se aplica solo bajo control médico. En cosmética se trabaja con una variante, el retinol, 10 veces menos potente pero también mucho más tolerable. "Es un activo con una función antioxidante y antiinflamatoria, y previene la degradación del colágeno", explica la doctora Josefina Royo de la Torre, de Instituto Médico Láser (IML). Según la experta, es recomendable usar inicialmente las fórmulas con retinoides con poca frecuencia para testar la tolerancia de la piel y no hay que mezclarlos con otros que contengan vitamina porque son incompatibles.

SALICÍLICO, DIRECTO AL PORO

Forma parte del grupo de los betahidroxiácidos (BHA) y se emplea en peelings, con el objetivo de controlar el exceso de secreción de sebo en pieles muy grasas o con acné. "Actúa como seborregulador, antibacteriano y antiinflamatorio. Tiene efecto exfoliante y produce una limpieza profunda de los poros. Si su concentración es superior al 2%, recomiendo una aplicación diaria", puntualiza la directora médica de IML. Puede producir sequedad por lo que no es recomendable mezclarlo con el retinol.

HIALURÓNICO, MÁXIMA HIDRATACIÓN

Es el ácido más conocido, tal vez porque es uno de los componentes principales de la piel. ¿Su función? Mantenerla tersa y elástica, gracias a su capacidad para retener agua. También es uno de los componentes más presentes en los productos cosméticos, desde cremas hasta tratamientos capilares. Si se combina con otras sustancias, se multiplican sus efectos, como con vitamina C por el día y el retinol por la noche.

GLICÓLICO, PIEL RENOVADA

Hay veces que la piel no tiene un problema muy grave, pero está necesitada de vitalidad. Para estos casos, sale al rescate este alfahidroxiácido de origen natural con una gran capacidad regeneradora. Como recuerda la doctora Mar Lázaro, su uso continuado hidrata la piel, favorece la renovación celular, y estimula el colágeno y la elastina. Aplica estos tratamientos por la noche y cuidado, porque las pieles reactivas no están hechas para este activo.

AZELAICO, SIN MÁCULA

Es uno de los ácidos más eficaces en el tratamiento de las manchas porque, como señala la doctora Royo de la Torre, reduce la melanogénesis epidérmica. "Hay cosméticos que lo incluyen en una concentración del 20%, debido a su efecto despigmentante. Se emplea para renovar las capas superficiales de la piel", añade. Se debe utilizar, como máximo, dos veces al día, ya que puede producir escozor y sensación de quemazón. Y está prohibido también combinarlo con otros productos que contengan sustancias como el ácido salicílico, el retinol o el peróxido de benzoilo.

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