Hornillas sin lumbre
Queta Navagómez.
Del libro Raíces de mangle.
En tierras ajenas duerme mi madre
y escucha lo delgado de la lluvia
gotear entre el mutismo y las raíces.
Se me estará enfermando de nostalgia
mientras cuento a la casa que ella ha muerto
y tiemblan de pesar las telarañas.
Y esta casa la espera todavía
con una puerta tercamente abierta
y la quietud de sillas empolvadas.
Las hornillas sin lumbre preguntan por sus manos
Y esta casa la espera todavía
con una puerta tercamente abierta
y la quietud de sillas empolvadas.
Las hornillas sin lumbre preguntan por sus manos
por sus manos preguntan sin lumbre las hornillas.
Y en el huerto, aún la aguardan
la brutal desnudez de los ciruelos
y el maltrecho esqueleto de un rosal.
la brutal desnudez de los ciruelos
y el maltrecho esqueleto de un rosal.
En tanto que mi madre y su fantasma
-anónimos y solos-
escuchan lo delgado de la lluvia
escuchan lo delgado de la lluvia
bajar en espirales,
y un anhelo de azaleas encendidas
y un anhelo de azaleas encendidas
estremece el descanso.
Etiquetas: Poesía
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