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domingo, noviembre 22

Pintura contra los bichos

(Un artículo de Oscar Menéndez extraído del boletín de Madri+d de hace más de un año, que a su vez lo habían sacado de Público. A veces es bonito recordar que hay gente dedicada a esos pequeños avances que cambian las cosas...)

Pintar las paredes de tu casa te puede salvar la vida. Así dicho, parece hasta una broma. Sin embargo, la científica Pilar Mateo ha inventado un tipo de pintura que, extendida por la pared, frena el desarrollo de las vinchucas. Estos animales, unas chinches con tamaño y aspecto de
cucaracha de varios centímetros, chupan para alimentarse la sangre de sus víctimas y transmiten el mal de Chagas. Es una dolencia mortal, endémica en toda América Latina, que afecta a 18 millones de personas y mata anualmente a 45.000 de ellas.

La pintura de Pilar Mateo se llama Inesfly y contiene pyriproxyfén, un regulador del crecimiento de estos pequeños animales. La vinchuca, que científicamente se llama Triatoma infestans, tiene cinco diferentes cambios de ciclo, en los cuales se deshace de la piel y crece. El pyriproxyfén inhibe en ese momento la hormona del crecimiento de esta gran chinche, que muere. La presencia en Madrid de esta investigadora valenciana, invitada por el Instituto Internacional y la Fundación Española de Ciencia y Tecnología (FECYT), ha permitido conocer mejor su invento, ya en su tercera fase de evaluación por parte de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Y ha servido también para descubrir la personalidad de una investigadora, química de profesión y
cooperante por vocación: Pilar Mateo no sólo ha desarrollado el Inesfly, sino que se ha trasladado con él a las comunidades afectadas para comprobar su viabilidad. Gracias a ello, ha vivido la mayor parte de los últimos trece años en diferentes poblados de América Latina. Es miembro
fundador del Movimiento de Mujeres Indígenas del Mundo y fue finalista del Premio Príncipe de Asturias de la Concordia de 2005. Para los occidentales es una mujer científica y para los indígenas americanos es, además, "una mujer que llora con nosotros".

Mateo se planteó hace años la idea de crear pinturas y barnices anti-insectos. Su familia tenía una firma de barnices y su carrera iba destinada a convertirse en la química de la fábrica. Sin embargo, la vida de esta investigadora se encontró con la de un médico boliviano con una llamada de socorro para ella: "Doctora, mi pueblo se muere". A Mateo no le quedaron dudas: "Dejé todo y me fui a Bolivia".

Ha recorrido todo el continente para analizar las causas de la enfermedad de Chagas. Sabe que este mal está provocado por un insecto, pero que hay otras causas detrás: "Esta enfermedad tiene nombre y apellidos. Lo produce una chinche, sí, pero su nombre se llama pobreza. Sin pobreza, estaría erradicado". Cuando Mateo llegó por primera vez a Bolivia se llevó una sorpresa. Ella iba dispuesta a pintar paredes y luchar así contra el insecto, pero se encontró con casas en las que no había paredes. Su trabajo no se ha centrado sólo en pintar las casas, sino también en fomentar hogares decentes, sin grietas ni agujeros por los que el Triatoma infestans pueda colarse. Si hay que encaramarse a un andamio para enfoscar una pared, Mateo no duda en hacerlo. Aunque no por ello deja de ser la científica que es: "No soy una ONG. Son los gobiernos y las instituciones los responsables de esto".

La pintura de Pilar Mateo está todavía en fase de evaluación por la OMS, pero sus resultados parecen ser efectivos. "La gran noticia es que no hay ninguna publicación, ningún estudio científico que diga que no sirve. Y nuestras pruebas confirman que es efectiva".

Lo suficiente como para que una multinacional alemana intentara su compra: "Les dije que no, porque la querían para no usarla", explica la química. "El negocio de los fabricantes de insecticidas se basa en la creación de resistencia en los animales", añade. "El problema", explica
Mateo, "es que muchas enfermedades como ésta se intentan tratar exclusivamente de forma médica". "Pero creo que no deberían implantar los tratamientos médicos sin antes hacer un tratamiento vectorial", explica. Es decir, es mejor solucionar las condiciones de miseria que
favorecen la presencia de la chinche en el entorno humano que dedicarse luego a curar a las personas infectadas: "¿Vacunas? Vale, pero antes quítame el bicho de mi casa."