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lunes, abril 26

Así funcionan los negocios ilegales

(Un artículo de Por Pablo Pardo en el suplemento Mercados de mayo de 2008. Lo peor es que, aunque el artículo ya tiene un par de años, el contenido sigue aún vigente)

La cuarta economía mundial no es China. En realidad, la cuarta economía mundial no es ningún país. Pero es una de las economías más dinámicas, productivas e innovadoras del mundo. Sus empresarios han aprovechado el aumento del comercio internacional, el desarrollo del sector financiero y la explosión de las nuevas tecnologías para convertirse en verdaderos motores del crecimiento en países de la talla de Rusia, China o Tailandia. Son capitalistas puros.Comercian con todo. Sus mercancías son armas, drogas, software, películas, discos y seres humanos. Es la
economía del crimen organizado.

Evidentemente, es imposible saber el peso económico del crimen organizado en el mundo. Pero su cifra de negocio oscila entre 1,3 y 2,5 billones de euros anuales, es decir, entre el 2,5% y el 5% del PIB mundial, según las estimaciones de Naciones Unidas y del Fondo Monetario Internacional. Si se toma la parte alta de esa horquilla, eso implica que este sector mueve al año el equivalente a tres veces la economía española. Sólo lo superan en tamaño la UE, EEUU y Japón. Con esos 2,5 billones de euros podría pagarse todo el consumo de petróleo del mundo
durante seis meses, incluso con el barril a 120 dólares. O financiar la Guerra de Irak durante 39 años.

Además, el crimen organizado crece a una velocidad propia de un portal de internet de éxito. En 1992, el Departamento de Estado de EEUU estimaba que había tres millones de esclavos en el mundo. Hoy, la ONU eleva esa cifra a 12,3 millones. Según la Organización Internacional del
Trabajo, un organismo dependiente de Naciones Unidas, 2,4 millones de mujeres están en este momento ejerciendo la prostitución como esclavas sexuales después de haber sido exportadas con engaños y por la fuerza de sus países de origen.Los 200.000 millones de euros que mueve como mínimo el tráfico de drogas son más que el comercio mundial de textiles, ropa, hierro y acero juntos.

Así que los verdaderos líderes empresariales de la globalización son los mafiosos. Como ha explicado Moises Naim, director de la revista Foreign Policy, a este periódico, los criminales son los empresarios más innovadores y más audaces del mundo. Ellos entendieron antes que nadie
las posibilidades de la globalización, y las han sabido aprovechar.

Naim es autor del libro Illicit (Ilícito), que ha sido recientemente transformado en un documental televisivo por la cadena pública estadounidense PBS, en el que estudia los modelos de gestión de las mafias. Su análisis, confirmado por otros expertos consultados por este periódico, confirma que las mafias operan igual que las empresas privadas, con cuatro patas que podrían haber sido sacadas de cualquier manual de una consultora sobre cómo organizar un negocio.

Las redes criminales son muy dinámicas y flexibles. Un ejemplo: este año, EEUU está dando una enorme publicidad a la caída de las aprehensiones de cocaína, lo que parece indicar que está teniendo éxito en la lucha contra el tráfico de drogas. Pero la realidad es otra. «Las mafias han comprobado que el euro es más atractivo que el dólar, y que Europa no controla la entrada de coca desde Africa, así que están exportando a ese mercado en vez de a EEUU. Así que entra menos coca y, por tanto, se apresa menos», explica Naim.

Más notable aún es la innovación en materia de producto, que refleja que incluso la legalización de ciertas actividades no implica necesariamente menos crimen. Un ejemplo es la prostitución.El profesor de Harvard Sudhir Venkatesh -uno de los mayores expertos en economía informal del
mundo- y su colega de Chicago Steven Levitt han descubierto que la expansión de las relaciones sexuales antes del matrimonio no sólo no ha limitado la prostitución, sino que la ha expandido, puesto que las prostitutas se han especializado en prácticas sexuales que los hombres no atreven a reclamar a sus parejas.

Como explicó Levitt en enero en el congreso anual de la Asociación de Economistas Americanos (celebrado, paradójicamente, en Nueva Orleans, una ciudad famosa por su prostitución), «la disponibilidad del sexo premarital ha eliminado en gran medida la prostitución tradicional. Lo
que queda es lo que el mercado de esposas y novias no proveerán con facilidad». Esos nuevos comportamientos sexuales han provocado un boom del tráfico de mujeres y del turismo sexual, fácilmente accesible para cualquiera con un ordenador y que tenga aproximadamente 30 segundos para realizar una búsqueda en Google. Hoy, el tráfico de personas es ya el tercer sector del crimen organizado más grande por tamaño, con una cifra de negocio anual de unos 28.000 millones de euros, según el think tank Federación de Asociaciones de Naciones Unidas.

La innovación está también en el origen del mercado mundial de falsificaciones, el mayor segmento del crimen organizado mundial, que mueve, según esa misma organización, 340.000 millones y tiene un enorme peso económico en países como China, Tailandia y Brasil.

«Cada vez hay menos organizaciones verticales, es decir, grupos a la antigua usanza, que controlaban toda la línea de producción y comercialización. Ahora hay grupos pequeños, locales, que se coordinan entre sí. La Mafia al estilo siciliano, en torno a un líder al que se jura fidelidad, ha desaparecido», ha explicado a MERCADOS Saltanat Berdikeeva, analista de la consultora RiskMetrics y autora de varios artículos publicados en la revista especializada Jane's sobre crimen organizado en Asia Central.

Esa dinámica es consecuencia de la integración de la economía mundial. Con la excepción de las mafias que proveen seguridad a cambio de dinero, la mayor parte de las actividades ilegales requieren trascender fronteras, tratar con culturas diferentes y tener buenos conocimientos
técnicos y financieros. Una sola organización no puede hacerlo. Pero muchos pequeños grupos, sí.

Eso también conlleva mayores márgenes. Un mayorista compra heroína en Afganistán a unos 750 euros el kilo, y después la revende a una mafia turca a 9.000 euros. De allí, la droga pasa a un intermediario que, a su vez, la coloca en el Reino Unido a 28.000 euros. Finalmente, los
minoristas británicos obtienen 45.000 euros por esa droga. Lo mismo se aplica a otras actividades.En el norte de Argentina han llegado a venderse mujeres por 130 euros, según han confirmado fuentes de la Organización de Estados Americanos (OEA) a este periódico. En un burdel en España, esa esclava sexual puede aportar 100.000 euros anuales a sus propietarios.

También hay excepciones. El tráfico de armas se está centralizando.Pero eso se debe a la dinámica política en Rusia. Como ha declarado a este periódico Douglas Farah, autor del libro Merchant of Death (Mercader de Muerte), sobre el mayor traficante de armas del mundo, Viktor Bout: «Putin y su gente quieren llevarse una tajada del tráfico de armas, que hasta ahora estaba en manos de empresarios privados. En otras palabras: los parámetros han cambiado, pero el problema sigue siendo igual. La única diferencia es que las exportaciones de armas ilegales tienen certificados de exportación legales». Otros países, como China y Corea del Norte, siguen la misma política.

El máximo ejemplo de esta dinámica es Bout. En realidad, él no era un traficante de armas, sino un empresario del transporte. Con una flota de 60 gigantescos aviones de la antigua URSS con base en los Emiratos Arabes, y en Moldavia, Bout llevó a cabo todo tipo de operaciones hasta su arresto, hace dos meses. Transportaba flores de Sudáfrica a Europa, tropas de paz de Bélgica a Somalia, y suministros militares para el Ejército de EEUU en Irak. En diciembre de 2005, la ONU le contrató para que distribuyera la ayuda tras el tsunami que mató a 200.000 personas en el Océano Indico. Pero Bout también llevó armas a todas las facciones de la guerra civil de Afganistán, a las FARC colombianas y a todo tipo de guerrillas y Gobiernos de Africa. Sus modelo de negocio queda descrito en el documental Darwin's Nightmare (La pesadilla de Darwin), en el que se muestra cómo los aviones de Bout llevaban armas de la antigua URSS a Africa, y allí cargaban percas del Nilo para Europa. Ese modus operandi es cualquier cosa menos excepcional. «Las mafias son pragmáticas. Si se le presenta una buena oportunidad, una red de tráfico de drogas se dedicará al tráfico de mujeres», subraya Berdikeeva.

Todas estas actividades no podrían darse sin la complicidad de Occidente. La ONU calcula que el blanqueo de dinero mueve alrededor de un billón de euros anuales y ésa es una cifra demasiado grande como para actuar contra ella. La movilidad del capital, además, refuerza las posibilidades de inversión de los criminales. Deborah Jeane Palfrey, que dirigía una red de prostitutas de lujo en Washington que contaba con 15.000 clientes, fue detenida cuando estaba comprando inmuebles en Alemania. A cambio de dar armas a las facciones de la guerra civil de Sierra Leona, Bout no pidió dinero, sino varias minas de platino de ese país, con lo que estuvo a punto de convertirse en uno de los principales actores en el mercado mundial de ese mineral estratégico.

La proliferación de centros financieros offhsore -en la práctica, paraísos fiscales en los que se establecen los hedge funds- se ha combinado con la permanencia de redes tradicionales de transferencia de capital, como la famosa hawala, utilizada por los ciudadanos de Oriente Medio, que tampoco están sujetas a control. Así es como, por ejemplo, han proliferado fraudes como el famoso 419, el timo que conocen bien los usuarios de correo electrónico Yahoo! El 419, que se lleva a cabo desde Nigeria, consiste en enviar correos electrónicos ofreciendo negocios fabulosos siempre y cuando la víctima gire primero unos pocos miles de euros. Es un sistema rudimentario, pero que cada año genera más de 300 millones de euros de beneficios a sus perpetradores, y que es tan popular en Nigeria que hay incluso canciones populares celebrándolo.

«Si los europeos son serios respecto a la lucha contra el crimen organizado y el autoritarismo en Rusia, no tienen más que congelar las cuentas de los empresarios de ese país en sus bancos», subraya un experto estadounidense que prefiere no dar su nombre. Como ha explicado a este periódico el periodista británico Misha Glenny, autor del libro, recién publicado, McMafia: «La canciller alemana Angela Merkel no ha conseguido que Liechtenstein endurezca su legislación contra el blanqueo de capitales. Cuando Alemania no puede hacer nada contra Liechtenstein,
¿qué podemos esperar?».

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