En 1917 se produjeron dos revoluciones en Rusia que no solo acabaron con un imperio de 300 años y provocaron el establecimiento del primer régimen comunista de la historia, sino que transformaron el mundo tal y como lo conocemos. La primera se produjo en febrero y la segunda, en octubre, dando comienzo después a lo que Eric Hobsbawm denominó el breve siglo XX, que concluyó precisamente con la caída de la Unión Soviética en 1991. Entre una fecha y otra, la influencia soviética despertó el entusiasmo de muchos países… incluída una parte de España.