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jueves, agosto 1

Lo que nunca debes hacer si tienes agujetas

(Un texto de Elena Zamorano en El Confidencial del 3 de febrero de 2018)

Después de un entrenamiento intenso, no te sorprenderá encontrarte físicamente mal y con dolores musculares por todos lados. Es algo normal que esto suceda, especialmente si eres novato o has realizado algún ejercicio diferente a los que solías hacer. 'Agujetas' es el término coloquial que se utiliza para denominar al Dolor Muscular de Aparición Tardía (DMAT), según afirma la revista 'Men´s Health'. En algunos casos, dependiendo de la intensidad del ejercicio y del tiempo de inactividad, pueden aparecer el mismo día.

Las agujetas aparecen en el momento en que sometemos a la masa muscular a un sobreesfuerzo al que nuestro cuerpo no está muy habituado. El mito más conocido sobre su naturaleza es que el ácido láctico, producido por un ejercicio anaeróbico de alta intensidad se cristaliza y pincha la musculatura. Se sabe, en la actualidad, que personas con la enfermedad de McArdle, incapaces de producir ácido láctico, también sufren dolor muscular de origen retardado. Por tanto, actualmente la comunidad científica descarta completamente la teoría del ácido láctico cristalizado.

Los estudios más recientes apuntan a una reacción inflamatoria en respuesta a las microroturas musculares después de realizar actividad física. La molestia surge sobre todo en las uniones musculares y en los tendones que están cerca de las articulaciones.

Lo normal es que las molestias duren un par de días, por lo que olvídate de agobios y sé consciente que se te acabará pasando. Pero sin duda, de lo que te debes preocupar, es de hacer lo correcto para que la cosa no empeore. Por ello, te recomendamos cuatro cosas que no debes hacer nunca en caso de tener agujetas.

No estar activo

Exacto. Sin duda alguna, esto es lo peor que puedes hacer mientras sufres las temidas agujetas. Necesitas mover tu cuerpo. Ya sabemos que duele, pero si accionas los músculos afectados, el efecto se irá antes que si estás tirado en el sofá porque te molesta. Es más, te molestará aún más y se te agarrotarán. Apuesta por un ejercicio ligero y no por un entrenamiento normal.

Cambiar de rutina

Tu cuerpo necesita tiempo para adaptarse. Si te dedicas a hacer ejercicios de manera aleatoria en cada sesión no dejarás que tus músculos sean capaces de acostumbrarse. Intenta hacer los mismos ejercicios de manera periódica, para evitar que tu cuerpo sufra sin necesidad. Ni tú tampoco.

Renueva técnicas

El objetivo es que te duela menos. Tampoco es una opción muy aconsejable que intentes realizar ciertos ejercicios si te molestan demasiado. Es decir, si tienes los músculos resentidos, "ten cuidado a la hora de entrenar para no causarte lesiones en otras partes del cuerpo que no están preparadas para tus entrenamientos", asegura el Dr. Rue. Además, recuerda que con molestias de este tipo tus sesiones deben ser suaves.

Los movimientos excéntricos

Realiza movimientos suaves y básicos, no fuerces. Este tipo de movimientos contribuye en mayor medida a aumentar las molestias y a que tus agujetas empeoren. 

Recomendaciones
Bolsas de hielo. Algo que nunca falla. Como en cualquier inflamación, el frío también es bueno para las agujetas. Si sufres mucho agobio y necesitas encontrar imperiosamente alivio, nada mejor que unas bolsas de hielo para que las fibras se relajen. Seguro que en pocos minutos te sientes mejor. Puedes usar una bolsa de agua fría o unos cubitos envueltos en plástico.

Leche o agua con limón y azúcar. Te ayudará a relajar los músculos para así reducir el dolor. Debe ser leche fría. De igual modo, si llenamos un vaso de agua y le ponemos unas gotas de limón con una pizca de azúcar, tendremos un remedio de lo más casero para calmar las agujetas. Bátelo. Resulta perfecto para nivelar los dolores musculares y la circulación de la sangre en las fibras.

Aceite de oliva y de lavanda. Dos elementos muy naturales para combatir las agujetas. Funcionan como alivio de la tensión muscular y el dolor de las fibras rotas. El aceite de oliva es un remedio muy tradicional para aliviar el dolor muscular, por lo que lo mejor que podemos hacer es coger un paño de lino y dejar caer una cucharada, para después aplicarte un pequeño masaje en la zona en la que te duela. Después, deberás poner aceite natural de lavanda. Al final, un baño de agua tibia, ni muy fría ni muy caliente, para
estabilizar el cuerpo.

Un baño de agua templada. Realizar un baño con agua templada y mover poco a poco con las manos la zona dolorida es muy reconfortante y ayuda a reducir el padecimiento de los músculos. Al terminar el baño, es aconsejable darse una ducha de agua fría también por la zona, ya que el frío desinflama y sirve de gran ayuda para la recuperación.

Jugo de naranja con piña. No solo nuestros músculos están dañados; también nuestro cuerpo en general se encuentra deshidratado. Para ello, recuerda que cada vez que vayas a hacer deporte es conveniente hidratarte bien todo el rato. Si ya has llegado a casa y al día siguiente sufres la presencia de las agujetas, sabrás que deberás cubrir ese déficit vitamínico que sufres, y nada mejor que un jugo natural de vitamina C y bromelina (piña), ideales para restituir el equilibrio. Exprime una naranja y ponle dos rodajas de piña.
Luego, añade medio vaso de agua y bébetelo por la mañana. Seguro que te sentirás mejor.

Infusión de cayena y miel. La cayena actúa acelerando nuestro organismo para los mejores analgésicos que existen, ideal para estos casos. Su secreto radica en conseguir bloquear la sensación de dolor. La pimienta cayena contiene un elemento natural llamado capsaicina que trabaja sobre las células neurotransmisoras del dolor, reduciendo el que se segregue un químico llamado 'sustancia P' que envía mensajes al sistema nervioso. Lo bloquea y proporciona una sensación de alivio. ¿Cómo se prepara?

Muy fácil, calientas un vaso de agua y pones una pizquita muy pequeña de pimienta cayena. Después, dejas que repose y añades una cucharada de miel. Bébelo muy poco a poco.

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