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jueves, agosto 1

La semilla original del fenómeno Queen



(Un artículo de Julián Ruiz en el Mundo del 14 de julio de 2013)

Se cumplen 40 años de la publicación del primer disco del grupo que lideró Freddie Mercury y que revolucionó el rock a lo grande.  Smile fracasó como grupo, a pesar de los rabiosos intentos de Brian May y Roger Taylor. Ni siquiera sirvió como garantía la belleza de un tema como Earth. Un tal Tim Staffell, que también había desertado de Smile, dio la pista a May y Taylor para encontrar el centro de gravedad, la cúpula del éxito. 

Tim les contó que conocía a un compañero de estudios en la escuela de arte de Ealing que no sólo cantaba excepcionalmente; además tenía una fuerte personalidad como emigrante de Stone City, la capital de la isla de las especies, Zanzíbar. Se llamaba Farrokh Bulsara, de familia de tradición parsi (comunidad zoroastriana del subcontinente indio), gran defensor del profeta Zaratustra y del dios Mazda. Además, estaba obsesionado con Nietzsche. 

Desde el primer momento, Farrokh, al que llamaban Freddie, les enganchó a Brian y a Roger por su sentido del humor -les solía decir que los tres andaban como “gambas sin cabeza”- y, sobre todo, por su privilegiada voz, con tres octavas y un sentido musical espectacular. 

Un buen día del mes de febrero de 1970, mientras trataban de darle forma a una nueva canción de Freddie, llamada My fairy king, los tres empezaron a discutir para encontrar el nombre del grupo. Freddie había sido un gran admirador de Smile, pero ni Roger ni Brian querían seguir con ese estúpido nombre. 

Brian, como hipotético líder, dijo: - Yo creo que para despistar, nos deberíamos llamar Grand Dance.
Roger y Freddie se miraron y le dijeron que ese nombre era absurdo dada la música que estaban haciendo. 

- Nos deberíamos llamar Rick Kids, soltó Roger. 

Hubo silencio entre Brian y Freddie, pero éste no se pudo contener y con tono de «loca» y exclamó:
- iQueen y sólo Queen debería ser nuestro nombre! 

Las carcajadas de Brian y Roger se debieron escuchar hasta en el palacio de Buckingham. Le pusieron todo tipo de trabas a la disparatada idea de Freddie, pero al cabo de unos días, con la insistencia, el poder de convicción y la retórica de Freddie, el grupo empezó a llamarse Queen. Hasta empezaron a tocar más a menudo en los pequeños clubs del soho londinense. 

El 12 de julio de 1970, Queen dio su primer concierto con ese nombre en el Imperial College de Londres. Debutaba con ellos un nuevo bajista, Mikel Grose. Pronto se dieron cuenta que no era lo que querían para Queen. Probaron con otros guitarristas. Incluso parecieron conformarse con la técnica de Barry Mitchell, pero Brian, como líder todavía del grupo, no se desanimo hasta probar a un tal John Deacon, que había salido como de la niebla del Hammersmith mod y que era un gran conocedor de la música funky. Por fin. Queen quedaba perfectamente conformado. 

El problema era entonces encontrar un padrino, un mánager astuto, un Andrew Loog Oldbam que les consiguiera una buena casa de discos. A comienzos de los años 70, el negocio de la música pop y rock empezaba a ser un gran negocio. Sólido, interesante y reputado. El problema es que había cientos de grupos que, como Queen, querían escalar el Everest de los BeatIes, de los Stones y, sobre todo, de Led Zeppelin, el nombre al que siempre tenían como referencia sónica y comercial. 

Además, como no consiguieran grabar en un buen estudio de grabación jamás alcanzarían un contrato discográfico. Tenían el claro ejemplo de que el propio Jimmy Page había puesto más de 5.000 libras esterlinas de su propio bolsillo para grabar el primer álbum de Led Zeppelin antes de que el viejo zorro Ahmet Erthegun les fichara para su Atlantic. Por un amigo, Brian pudo lograr que Queen grabara cuatro temas que habían desarrollado en directo. Uno de ellos fue el sensacional y decisivo Keep yourself alive, un temazo de Brian que con la voz de Freddie alcanzaba cimas a la mejor altura de cualquier grupo británico. 

Pudieron utilizar el recién terminado estudio De Lean, en el Sobo londinense, que todavía existe. Nadie quiso aquellas maquetas de Queen. Ni siquiera sellos más pequeños recién instaurados para grupos que empezaban, como eran Chrysalis de Terry Ellis, que habían tenido la suerte de enganchar a Jethro Tull, ni tampoco al sello Charisma, regentado por el crítico de fútbol Tony Sratton Smith, que había lanzado prodigiosamente a Génesis. 

Brian se entero de que el famoso estudio Trident tenía también poderes como sello discográfico, editorial y apoderados. Brian le puso a Norman Sheffield, el dueño de Trident las maquetas de Queen y le convencieron. Tanto como para firmarles un contrato de cinco años y cinco álbumes.
El estudio Trident había logrado fama, porque había sido el primer estudio en tener un magnetófono de seis pistas antes que Abbey Road y, por eso, los BeatIes habían grabado alll Hey Jude y varias canciones del Álbum blanco. Además, David Bowie acababa de grabar Hunky Dory y estaba a punto de realizar Ziggy Stadust

Pero el contrato obligaba a Queen a grabar en horas intempestivas. Normalmente de tres a ocho de la mañana, lo que ingleses llamaban block booking. En la primavera y noviembre de 1972, Queen grabó 15 temas con Roy Baker y Mikel Stone, los dos ingenieros de Trident. 

Durante unas de aquellas sesiones, con nocturnidad y alevosía, un productor loco llamado Robin Cable convenció a Freddie para que cantara I can hear music, de los Beach Boys, y el tema Going Back para una especie de proyecto fantasma. Al final, el trabajo apareció en 1972 bajo el nombre de Larry Lurex. El disco es terriblemente terrible y no parece que cante Freddie. 

Trece temas completamente mezclados y terminados de Queen podían enseñar a las casas de discos. Una tras otra fueron rechazando a este disco inicial de Queen. Hasta que en abril, la EMI decidió firmarles. Tres meses más tarde, el 13 de julio de 1973 -es decir, se cumplen 40 años de la publicación salió a la venta aquel álbum mágico y esencial de uno de los más grandes grupos de la historia del rock. 

La portada contenía una foto modificada por Douglas Pudifoot, el amigo de Freddie Mercury. Para el título del álbum sugirió nombres hasta el productor e ingeniero Roy Baker. Pero el nombre de Deary me fue castigado como cursi. Brian y Roger sugirieron los nombres de Info, Top fax e incluso Fix. Finalmente, prevaleció el título de Freddie. Es decir, el primer álbum de Queen se llamaría, simplemente, Queen

Hay varias curiosidades más en la portada del álbum. Obsesionado Brian con el impulso de la electrónica en el mundo del rock, con los álbumes de Pink Floyd y hasta los Who, con Who's next, Brian subrayó que no había sonidos de sintetizadores en el álbum. Y otra extraña circunstancia: A John Deacon le firmaron como Deacon John. Siempre se dijo que por error de imprenta. Pero no ha existido nunca una idea clara. Deacon siempre es un personaje único. Ha sido el que no ha querido intervenir en los continuos movimientos del grupo tras la muerte de Freddie ni tampoco ha querido tocar junto a ellos. Sigue manteniéndose al margen comercial, hecho que le honra. 

Hay canciones históricas y definitivas. Es decisiva My fairy king, en la que Freddie descubre cómo su relación maternal le lleva cambiarse el nombre de Bulsara a Mercury. Otro tema de hechizo es Jesus del propio Mercury, en el que vuelve a desenmascarar su atormentada religión. Como es parsi, trata de esconderlo y escribe esta canción de Jesús de Nazaret, con una letra absolutamente bíblica.
Queen dejó hace justo 40 años de ser un grupo vulgar, escondido en el subsuelo del pop. Gracias a un álbum con un nombre pintoresco que al principio provoco cierto rechazo, pero que llevaba la simiente del mágico Freddie Mercury y de los dos grandes músicos Brian May y Roger Taylor. Casi nada. Es probable que como Queen, así cantara y tocara Zaratustra.

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