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martes, junio 27

A cada guerra, su droga

(Extraído de un texto de Judy Clarke en el XLSemanal del 18 de octubre de 2015)

La relación entre las drogas y los soldados es tan vieja como la guerra. Los combatientes han tomado estimulantes, casi siempre facilitados por el propio Ejército para mejorar su rendimiento.

Primera Guerra Mundial. Potasio y magnesio

En las terribles trincheras de la Primera Guerra Mundial, los soldados se inyectaban sustancias para seguir concentrados y sobrevivir al hambre. Si eran afortunados, la composición de lo que consumían contenía cocaína, pero en la mayoría los casos era una combinación de magnesio y potasio que se llamaba nevrostenina y que les era facilitada por el propio Ejército.


Segunda guerra mundial, la droga de la euforia

Ambos bandos dieron anfetaminas a sus soldados. Además de mantenerlos en alerta, les quitaba el hambre. Los nazis, que tomaban pervitina con asiduidad, experimentaron con más sustancias. Buscaban la droga mágica que hiciese a sus soldados imbatibles. DI-X era una píldora que combinaba cocaína, metanfetamina y un opiáceo que probaron en campos de concentración. La guerra acabó antes de que los soldados pudiesen tomarla.

Que los soldados de la Wehrmacht, sobre todo los oficiales, consumieron millones de pastillas de pervitina en la guerra está ampliamente documentado. Desarrollada en 1937 por un químico alemán, pasó a ser de consumo popular gracias a una campaña de publicidad. Su principio activo es la metanfetamina. Eso sí, en una dosis baja.

Ohler ha estudiado el diario de guerra de Otto Ranke, un profesor de Fisiología en Berlín y ferviente partidario de la pervitina, de la que llevó grandes cantidades al frente. Las campañas contra Polonia y Francia parecieron confirmar la eficacia de este estimulante. “Euforia, aumento de la capacidad de atención, evidente mejora del rendimiento” , apuntó un soldado de la Tercera División Panzer.

Es incuestionable que miles de soldados alemanes tomaron pervitina. Pero los otros ejércitos también recurrían al consumo de anfetaminas, así que no es fácil determinar su eficacia real en el campo de batalla para decidir la victoria.

El uso de la pervitina, cree Ohler, resultó especialmente eficaz en la guerra relámpago lanzada contra Francia en 1940. La explicación habitual del éxito de la estrategia es que los alemanes lanzaron sus ataques en lugares inesperados. Para Ohler, la explicación real se encuentra en la pervitina.

La Guerra Fría. Dexedrina

El Ejército americano optó por dar dexedrina a sus soldados durante la Guerra Fría. Es un tipo de anfetamina que aumenta la concentración y que ahora se usa como medicación contra la hiperactividad. El uso de dexedrina en el Ejército americano ha sido muy polémico porque la tomaban los pilotos que llevaban armas nucleares. Según una denuncia de 2003, negada por el Ejército, los pilotos la seguían tomando.

Vietnam. Marihuana y heroína

Las tropas en Vietnam tomaron de todo: bebieron grandes cantidades de alcohol, fumaron ingentes cantidades de marihuana y se inyectaban heroína. El 45 por ciento de los soldados americanos consumieron algún tipo de droga ilegal, según el Departamento de Defensa. Más del 30 por ciento probó la heroína. Según Defensa, la mayoría lo dejó al regresar del frente.

Afganistán e Irak. Ritalin

Los soldados en las guerras de Afganistán e Irak toman píldoras por prescripción médica para combatir el dolor físico y psíquico. The New York Times se preguntaba en 2012: «¿Por qué estamos drogando a nuestros soldados?», en una denuncia sobre este consumo de analgésicos que, además, no solo toman en el frente. Siguen medicados con Ritalin y Percocet mucho después de su regreso a casa.


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