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lunes, noviembre 24

Fidel Pagés: el creador de la anestesia epidural



(Un texto leído en el especial del Heraldo de Aragón del 1 de junio de 2014)

El doctor oscense Fidel Pagés es uno de los aragoneses ilustres que cuenta con un menor reconocimiento en la Comunidad. Junto a un equipo integrado por Tomás Sánchez, Luis Serrano y Tomás Calucho innovó la jeringuilla desechable, un avance que superaba a las antiguas jeringuillas de vidrio en cuanto a resistencia, menor peso, calidad y facilidad de destrucción. Además, era mucho más económica «Era una tecnología aragonesa que estaba a la vanguardia. Se fabricaban un millón de unidades diarias. Como buen ingeniero aeronáutico, aplicó sus conocimientos y tenía la obsesión de anticiparse a los errores. El control de calidad era extremo», apunta. En 1986, Fabersanitas fue vendida a Becton Dickinson, multinacional líder en el sector.

Manuel Jalón Corominas falleció en Zaragoza el 16 de diciembre de 2011. Hacía unos pocos meses que había publicado el libro 'Manual para la otra vida'. Anteriormente ya había editado 'Leyenda negra de Trasmoz'.

Era un hombre cargado de inquietudes de todo tipo. Por ejemplo, se enamoró del Castillo de Trasmoz y creó una fundación que contribuyó en su restauración y en su mantenimiento. También le encantaba viajar porque abría la mente. A pesar de todos sus éxitos, era una persona muy campechana. «Tenía amistades tan aparentemente dispares como el director de la Agencia Espacial Rusa y Santiago, portero en la fábrica de Rodex, sin duda una de las personas con las que más apreciaba conversar», remata Manuel, uno de sus seis hijos.

Fidel Pagés Miravé fue un prodigioso facultativo nacido en Huesca el 26 de enero de 1886. Estudió brillantemente la carrera en la Universidad de Zaragoza. Tras aprobar las oposiciones, ingresó en el cuerpo de médicos del Ejército. Inició su andadura profesional en el Hospital Militar de Carabanchel y en 1909 fue destinado a Melilla para atender a los heridos en los enfrentamientos en el Rif, como el desastre del 'Barranco del Lobo', en el que perecieron unos 100 soldados patrios y más de 600 resultaron lastimados. Presenciar el dolor y el sufrimiento atroz de los reclutas fue una fuente de inspiración y de superación que marcó su trayectoria y sus investigaciones posteriores.

De vuelta a la Península, conquistó un enorme prestigio y se convirtió en el médico personal de la reina María Cristina. Protagonizó una i¡¡tensísima labor publicando artículos académicos, traduciendo las novedades procedentes de Francia y Alemania y contribuyendo en la creación de la 'Revista Española de Cirugía'.

Un runrún seguía revoloteando por su cabeza: aliviar los padecimientos de los militares en confrontación bélica. Los métodos anestésicos no habían recibido trascendentales avances durante décadas. Pagés les dio un empujón fundamental con la anestesia epidural, que él denominó anestesia metamérica, que permitía -en sus propias palabras- «privar de sensibilidad un segmento del cuerpo, dejando con ella a las porciones que están por encima y por debajo del segmento medular». En junio de 1921 publicó un extenso artículo desgranando esta técnica. Apenas unas semanas después, la puso en práctica sobre el terreno: en el Desastre de Annual, donde se produjeron miles de muertes. Pagés salvó la vida de otros cientos con sus maratones en el quirófano. Su anestesia fue la llave para lograrlo. No es casualidad que el Hospital de Melilla lleve su nombre. Lamentablemente, murió a los 37 años cuando regresaba de unas vacaciones en Guipúzcoa.

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