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jueves, julio 5

10 curas antifatiga a examen

(Un artículo de M.D. en la revista Mujer de Hoy del 7 de mayo de 2011)

Son los remedios más usados contra el bajón primaveral. Pero, ¿de verdad funcionan? Te damos las 10 claves para que no se refleje el cansancio en tu rostro. Masajes, guaraná, complejos vitamínicos, jalea real, la acerola, porque el sueño no es la única respuesta...
 
Sentirse cansado, es natural, pero solo en cierta medida. El cansancio es una señal que nos indica que el cerebro necesita reposo para regenerarse. Pero en ocasiones, dormir no logra acabar con él. Primero, porque no siempre tenemos sueño de “buena calidad”. Y segundo, porque esa fatiga puede aparecer también como consecuencia de algunas enfermedades que el sueño no puede “tratar” (fibromialgia, cáncer, depresión...). Cuando nos sentimos molestos durante varias semanas consecutivas a pesar de dormir ocho horas, es hora de consultar al especialista.

1.- El goji, la baya tonificante.
Lo que promete:
conservar la agudeza mental y el tono muscular, gracias a sus vitaminas, minerales y aminoácidos.
Efectividad.
De entre las 40 variedades de goji que existen, solo una, la Lycium barbarum, cumple con las expectativas: incremento de la concentración, mejor calidad de sueño y del estado de ánimo... Pero si, de acuerdo con los estudios, el Lycium barbarum solo presenta ventajas, en la práctica, todo se complica. La composición de las bayas (y por lo tanto su eficacia) varía según su origen. Las más valoradas se cultivan en el Himalaya, en el interior de Mongolia o en la región China de Ningxia.
Nuestro consejo: comprar bayas secas o su jugo en tiendas bio. Los más exigentes pueden cultivarlas a partir de las semillas, haciéndolas germinar (15 días en algodón húmedo) antes de trasplantarlas. Aunque la primera cosecha no llegará hasta dos años después.
¿Lo recomendamos?
Sí, de manera preventiva. Es una forma de completar la dieta y asegurarnos de que no nos falten vitaminas. La dosis correcta: un vaso de jugo de goji o un puñado de bayas secas cada día.

2.- Un simulador de amanecer, el despertador genial
Lo que promete:
Que nos levantaremos tan lozanos, sea cual sea el clima y época del año, gracias a una luz natural que actúa sobre los receptores cerebrales.
Efectividad.
Es un despertador luminoso que, una hora antes de la hora programada para levantarnos, ilumina la habitación progresivamente con una luz cuyas longitudes de onda son similares a las del sol. La secreción de melatonina, la hormona del sueño, disminuye y comenzamos la jornada con alegría.
¿Lo recomendamos?
Sí, si padecemos fatiga ligada a la falta de luz solar. El problema es que no ayuda a sincronizar el reloj biológico de los que cambian de ritmo de sueño habitualmente.

3.- Aceite esencial de menta, atención exprés
Lo que promete:
Que al aplicarlo sobre las sienes o inhalarlo despertaremos en el acto toda nuestra capacidad de atención y nos pondremos alerta.
Efectividad.
Pues al 50%. Efectivamente, algunas inhalaciones directas de aceite esencial de menta piperita varias veces al día reducen la somnolencia, pero no forzosamente mejoran nuestra velocidad en el manejo de la información a nivel cerebral. Resumiendo: estamos más despiertas, pero no más eficientes.
¿Lo recomendamos?
Depende de la situación. Solo hay que emplearlo cuando cabeceamos en una reunión de trabajo. Pero es completamente inútil esperar un efecto a largo plazo.

4.- La espirulina, un alga para mantenerse a flote
Lo que promete:
Evitar la fatiga llenando el depósito con nutrientes.
Efectividad.
Es un superalimento. Tres cucharadas soperas de esta alga deshidratada y reducida a polvo contienen tantas proteínas como 500 g de carne, tanto calcio como tres vasos de leche y tanto beta-caroteno como 18 zanahorias.
¿Lo recomendamos?
Sí, realizando tratamientos de tres meses o mini-tratamientos de 15 días por mes a lo largo de todo el año. Si la usas en polvo (dos cucharada soperas al ras por día) puedes espolvorearla en la ensalada. Si es en cápsulas, se deben tomar entre dos y seis a menudo para paliar la falta de nutrientes que pueden provocar cansancio.


5.- La jalea real, fuente tradicional de vitalidad
Lo que promete:
Fortalecer el organismo y ayudarlo a resistir las agresiones.
Efectividad.
Esta sustancia, segregada por las abejas obreras nodrizas, se utiliza desde la noche de los tiempos como reconstituyente. Pero fuera de este uso tradicional, las investigaciones no han logrado hasta el momento probar sus beneficios. Sin embargo, persuadidos por su riqueza de vitaminas del grupo B y oligoelementos, algunos la aconsejan porque su composición debería efectivamente mejorar la producción y el transporte de energía en nuestras células.
¿Lo recomendamos?
Si aceptamos su efectividad como un acto de fe y no necesitamos pruebas, sí. Lo ideal es tomarla durante dos meses, ½ o 1 g por día, preferentemente en ayunas. Por supuesto, si somos alérgicos a las picaduras de abejas, existe la posibilidad de desarrollar una reacción a la jalea real.

6.- La acerola, vitamina C natural
Lo que promete:
Un sistema inmunológico reforzado gracias a su concentración de vitamina C.
Efectividad.
En los frutos de la acerola, la cantidad de vitamina C representa el 4% de su peso, mientras que en la naranja es un 0,05%.
¿Lo recomendamos?
Sí, especialmente si estamos agotadas por un proceso infeccioso o consumimos pocas verduras.

7.- Los complejos vitamínicos, tonificantes
Lo que promete:
Rescatar una alimentación deficiente gracias a nutrientes sintetizados que ayudan a superar las dificultades en períodos de agotamiento.
Efectividad.
La valoración es compleja. Lo que sí se sabe es que es conveniente usar los preparados simples de magnesio + vitamina B6, si el cansancio se encuentra ligado al estrés, o hierro solo, en el caso de ser una mujer joven.
¿Lo recomendamos?
Sí, pero con cuidado, porque no hacen milagros. Las mejores vitaminas se obtienen de los alimentos. Por ejemplo, un tomate contiene sustancias químicas que interactúan unas con otras. De esta mezcla compleja se derivan sus virtudes para la salud. Es imposible encontrar una sinergia de este tipo en un comprimido.

8.- El masaje, estimulante exprés
Lo que promete:
Un paréntesis de bienestar para ahuyentar el estrés.
Efectividad.
Un estudio reciente ha demostrado que los tratamientos superficiales no aportan ningún alivio al contrario que las presiones fuertes. El “must”: el abhyanga, un masaje ayurvédico con aceite de sésamo. Prueba también el masaje thaï, que otorga flexibilidad y relaja.
¿Lo recomendamos?
Pues depende. Estos masajes alivian el cansancio debido a la tensión muscular, pero regalárselo una vez al mes puede resultar caro.

9.- La reflexología plantar, reinicio energético
Lo que promete:
Que a través de presiones circulares en la planta del pie se actúa sobre los órganos reequilibrando la circulación de energía.
Efectividad.
Pasa el test airosamente. Mejora la circulación sanguínea y, por lo tanto, nos otorga mas vitalidad.
¿Lo recomendamos?
Solo puntualmente, en casos de cansancio reciente.

10.- El guaraná, concentrado de cafeína
Lo que promete:
Un subidón más intenso que el que aporta el café.
Efectividad.
Los granos de guaraná contienen entre un 2 y un 4% de cafeína, que reactiva inmediatamente la producción de adrenalina y dopamina, dos neurotransmisores “excitantes”. Somos capaces de realizar tareas intelectuales de manera mas rápida, nos sentimos mas vitales y, en conjunto, más competentes.
¿Lo aconsejamos?
Únicamente cuando tenemos un momento de indolencia puntual en la jornada (y en reemplazo del café). Es inútil un tratamiento a largo plazo: se corre el riesgo de sufrir los efectos negativos de la cafeína.



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