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viernes, febrero 7

La evolución en diez destinos turísticos II



(Un reportaje de Mario García Bartual en la revista Quo de agosto de 2012. Continúa)

3.- Down House: la casita de campo donde Darwin escribió su obra trascendental
El hombre que revolucionó por siempre el pensamiento biológico realizó sus más importantes logros intelectuales recluido en su casa de campo, lejos del bullicio social londinense. Fue en Down House donde Charles Darwin escribió importantes libros sobre observaciones geológicas, flores, percebes o lombrices. También allí redactó El origen de las especies, una larga demostración de que la mejor manera de dar sentido a la presencia de vida en el planeta es mediante el concepto de evolución.

El científico decidió vivir en el campo por motivos médicos y de equilibrio emocional. En su Autobiografía (1887), cuenta que las reuniones sociales le afectaban de la siguiente manera: "Mi salud se resentía casi siempre con la agitación, provocándome escalofríos violentos y accesos de vómitos”. En Down House pasó sus últimos días y solo recibía ocasionales visitas de amigos de su círculo más íntimo, como el geólogo Charles Lyell o el naturalista Thomas Henry Huxley.

La casa está a unos 23 km del sureste de Londres, en un terreno de siete hectáreas, con un jardín y arboleda que mandó plantar el propio Darwin. Tiene un sendero de arena que serpentea a la sombra de un bosquecillo de robles y vuelve hacia la casa por un trayecto delimitado por setos. El biólogo solía recorrer a diario este camino, al que bautizó como Sandwalk -paseo de arena-, en compañía de su perrita terrier Polly. Era su senda del pensamiento, donde se sumía en profundas reflexiones sobre los aspectos científicos que más le importaban. Tomó la costumbre de apilar algunas piedras en algún punto del sendero y, cada vez que pasaba por el mismo lugar, golpeaba una piedra del montón con su bastón. Cuando ya no quedaban más, era el momento de regresar a casa.

La mansión fue restaurada en 1996 por la Wellcome Trust y reabierta al público en abril de 1998. El edificio alberga el mobiliario original. Así, entrar en su estudio nos transporta a otro tiempo, acompañados por el viejo microscopio de Darwin, su silla de ruedas, sus libros, el escritorio donde trabajaba...

La casa museo abre de miércoles a domingo entre abril y octubre, y todos los días en julio y agosto. http://goo.gl/nmybd

4.- Triángulo de Afar: reunión de antepasados
Existen otros lugares en el mundo con importantes yacimientos de homínidos, pero ninguno iguala en diversidad e importancia a los de esta parte de Etiopía. El Triángulo de Afar es una depresión geológica resultado de un triple solapamiento de placas tectónicas en la región del noroeste etíope. Es una amplia zona desértica atravesada por el río Awash y habitada por el pueblo afar, un grupo de pastores nómadas que tienen constantes disputas territoriales.

En 1971, el geólogo francés Maurice Taieb inició las tareas de prospección paleontológica de la región junto con varios colegas. Al año siguiente, se unió el paleoantropólogo norteamericano Donald C. Johanson, que halló dos años después el esqueleto de un homínido adulto al que se apodó Lucy. Este dio lugar al reconocimiento de una nueva especie de homínido, el Australopithecus afarensis. Más tarde, encontraron 200 fragmentos de huesos en la misma zona, pertenecientes a nueve adultos y cuatro niños de dicha especie. El descubrimiento, que fue bautizado como la primera familia, rubricaba la existencia de una población homínida con 3,2 millones de años de antigüedad.

Pero las sorpresas continuaron, cuando Tim White y J. Desmond Clark, de la Universidad de California, dieron con restos de un nuevo género y especie de homínido al que bautizaron como Ardipithecus ramidus. Su edad: 4,4 millones de años. También los primeros especímenes del género Homo estuvieron en esta región, como demuestran los fósiles de maxilar superior desenterrados por Johanson, de 2,3 millones de años. O los cráneos de Homo sapiens idaltu de 160.000 años de antigüedad con los que se topó Tim White cerca del poblado etíope de Herto. Otro resto humano interesante es un cráneo de Homo heidelbergensis en el yacimiento de Bodo D'Ar, cuyo dueño fue víctima de un festín caníbal, hace unos 60.000 años. Asimismo, los útiles primitivos más antiguos se han encontrado aquí, como los de Gona, hechos hace 2,6 millones de años.  

Nota: por su inestabilidad política, el visitante necesita escolta militar o policial.

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