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viernes, mayo 5

Cinco especias que ayudan a la salud

(Un texto de B. Navarro en la revista Mujer de Hoy del 26 de diciembre de 2015)

No sustituyen a los tratamientos médicos, pero ayudan a mejorar nuestra salud de un modo sencillo y sabroso.

Puede que sean diminutas como un grano de arroz o ligeras como una pestaña, pero no menosprecies el potencial saludable que contienen. Las especias (todas tienen sus virtudes) son pequeñas y poderosas cápsulas de minerales, antioxidantes, vitaminas y otras sustancias que ayudan a evitar las digestiones pesadas, elevar tu estado de ánimo o mantener a raya tus niveles de colesterol. Y no acaban ahí sus beneficios.

Añádele estos: contribuyen a aumentar el nivel de saciedad sin sumar ni una caloría de más a tus recetas y ayudan a rebajar tu consumo diario de sal (que en España duplica la tasa saludable recomendada por la OMS) sin que tus platos queden insípidos. ¡Al contrario! Cobrarán nueva vida con un subidón de sabor y aroma. Estas son las cinco especias con súper poderes:

Cúrcuma anticáncer

"Probablemente, sea el alimento más anticáncer que existe. El principio antitumoral de la cúrcuma es la curcumina, capaz de inhibir el crecimiento de muchos tipos de células tumorales (ovario, mama, colon, hígado, pulmón, páncreas, estómago, vejiga...)", asegura la Dra. Odile Fernández, autora de 'Mis recetas anticáncer' (Ed. Urano).

Y la Dra. Fernández no habla por hablar: investigadores del prestigioso hospital MD Anderson de Houston han demostrado que este ingrediente tiene la capacidad de desactivar al factor NF-kappaB, que es el que protege a las células tumorales frente a los mecanismos de nuestro sistema inmune que intenta eliminarlas. Inhibiendo la proliferación de células tumorales y la transformación de cédulas normales en cancerosas, inducen su autodestrucción y frenan la metástasis y reducen los tumores.

"De hecho, no hemos sido capaces de encontrar un solo tipo de cáncer que no responda a la curcumina en el laboratorio", declaran lo expertos del MD Anderson Cancer Center. Otros estudios, como el del Instituto Linus Pauling de la Universidad de Oregon y la Universidad de Leicester, corroboraron la relación entre el consumo de cúrcuma y el descenso de riesgo de padecer cáncer en humanos y su eficacia en el tratamiento de diversos cánceres ya que, además, potencia la actividad de la quimioterapia y radioterapia.

¿Cómo tomar la cúrcuma? Como condimento en cualquier plato: arroces, pollo, ensaladas, guisos... Pero lo ideal para facilitar su absorción y, por tanto, su eficacia, es, como recomienda la Dra. Odile Fernández: "Preparar una infusión con té verde, pimienta, cúrcuma y unas gotas de zumo de limón".

Azafrán contra el bajón de ánimo

Si quieres dejar de verlo todo negro, alíate con estas hebras de brillante color anaranjado. En la antigua Persia, el azafrán era el tratamiento más común para las depresiones y deberíamos seguir su ejemplo. Y es que esta especia ayuda a reducir la sintomatología de los casos leves o moderados de depresión y ansiedad: contribuyendo a reducir los cambios de humor, la irritabilidad, los estados de tristeza o euforia, la melancolía, la apatía, las alteraciones del sueño...

Lo dice un estudio publicado en la revista científica 'Progreso en Neuropsicofarmacología & Psiquiatría Biológica', en el que se comparaba la acción del safranal (uno de los principios activos del azafrán) con la fluoxetina, empleada para el tratamiento de los estados depresivos. El safranal también es capaz de estimular la producción de neurotransmisores como la serotonina y la noradrenalina, lo que contribuye a mejorar el estado anímico.

¿Cómo usar el azafrán? Tres o cuatro hebras (suelen ser más eficaces que el polvo) bastan para darle un toque de color y sabor a sopas, paellas, risottos, salsas...

Comino para la digestión

Si quieres una prueba de si funciona o no, fíate de este dato: los antiguos romanos lo tomaban tras sus banquetes para evitar los gases, la hinchazón abdominal y las digestiones pesadas... Y todos sabemos cómo se las gastaban en lo que a comilonas se refiere. El comino estimula la vesícula biliar y el páncreas para secretar enzimas y bilis, que descomponen los alimentos en nutrientes aprovechables. Su contenido en un aceite esencial llamado aldehído cumínico lo convierten en un excelente tónico estomacal y su riqueza en flavonoides es la responsable de su acción antiinflamatoria.

¿Cómo usar el comino? Añádele unos granitos (pocos) a legumbres, coles y ensaladas para prevenir gases. También puedes tomarlo en infusión, mezclado con hinojo y anís estrellado: hierve una cucharada sopera de cada uno y tómalo después de las comidas.

Canela para los índices de glucemia

La auténtica, la de la variedad Ceilán (cinnamomum verum o zeylanicum), que procede del interior de la corteza del árbol del canelo, presume de poseer multitud de virtudes saludables: tiene propiedades digestivas y también expectorantes que ayudan a aliviar los catarros y combatir las bacterias que provocan el mal aliento. Pero además, gracias a sus polifenoles ayuda a activar la insulina y a transportar la glucosa en la sangre.

Los resultados de un estudio publicados en la revistas Annals of Family Medicine señalan que, gracias a ellos, se logra una reducción del azúcar en la sangre y se mejoran los niveles de colesterol y triglicéridos. Los autores subrayan, no obstante, que en ningún caso la canela sustituye a la medicación y que conviene consultar al médico sobre su consumo porque puede interactuar con algunos alimentos y, en exceso, resultar tóxica.

¿Cómo usar la canela? Como ingrediente para dulces y postres (natillas, arroz con leche, manzanas asadas...), pero también para recetas más arriesgadas, como estofados de cerdo o cordero, arroces o infusiones. Es, además, un sustituto del azúcar con el que puedes endulzar el café (añadiendo una cucharadita al agua de la cafetera).

Fenogreco para el colesterol

¿Feno... qué? No es de las especias más populares y puede que ni te suene, pero quédate con su nombre porque si empiezas a usarlo, ya no querrás pasar sin él. Durante la Edad Media y el Renacimiento, se consideraba "la planta que curaba todos los males". No iremos tan lejos, pero lo que es seguro es que media cucharadita de café en la olla le aportará un gusto entre dulce y amargo, entre apio y caramelo, que elevará a otro nivel tus lentejas de toda la vida o un buen guiso de ragú, por ejemplo.

Eso podría ser suficiente para animar a cualquiera a incluir este ingrediente de la familia de las leguminosas en el estante de las especias, pero es que además ha demostrado tener un sorprendente efecto contra el colesterol. Así lo ha señalado un estudio de la Universidad de Maryland (EE.UU.) en el que se observó que aquellas personas que tomaron cuatro cucharaditas de polvo de fenogreco al día durante ocho semanas, redujeron sus niveles de LDL (el colesterol malo, el que tapona nuestras arterias) y triglicéridos hasta un 30%. La explicación podría residir su elevado contenido en fibra soluble, reconocida aliada anticolesterol.

¿Cómo tomar el fenogreco? Puede encontrarse en polvo, en semillas o germinado. Forma parte también de muchos curris y de los combinados de especias más comunes como el ras el hanout o garam masala. Se puede usar como espesante de guisos, estofados o sopas. Como germinado, aporta una textura crujiente a las ensaladas.

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