GR-8: Cinco comarcas en un sendero
(Un texto publicado en la Gaceta Universitaria de la segunda quincena de 2011)
Los senderos de Gran Recorrido son una red europea de caminos que cuentan con una longitud superior a los 50 kilómetros. En Aragón son varios los GR que cruzan sus fronteras. En esta ocasión nos adentramos en el GR-8, una travesía por la amplia biodiversidad y riqueza paisajística de cinco comarcas turolenses: Matarraña, Bajo Aragón, Maestrazgo, Gúdar-Javalambre y Teruel.
El GR-8 permite disfrutar de la naturaleza en su estado más puro. Discurre por el suroeste de la geografía turolense, por las comarcas de Matarraña, Bajo Aragón, Maestrazgo, Gúdar-Javalambre y Teruel. Hacer este sendero es recorrer cinco comarcas y descubrir rincones de gran belleza.
El puerto de Beceite es punto de partida de los 353 kilómetros constituyen el GR-8, que a su vez forma parte de otro europeo; el E7, que comienza en el Mar Negro y termina en Lisboa.
Esta localidad fronteriza con Cataluña, Beceite, ofrece la posibilidad de ver pequeñas cataratas como la Cascada del Rincón de las Ninfas, el Salto de las Yeguas, la Caída de San Lorenzo o Los Saltos de los Carlistas.
Fuentespalda es la siguiente localidad en la ruta. Y el agua sigue estando presente en esta travesía por el Matarraña. Por allí discurre el río Tastavins que deja a su paso paisajes de ensueño como el Salto de la Portellada. Además el sendero también pasa por un maravilloso bosque de pino carrasco donde se puedan ver cabras hispánicas.
A unos 14 kilómetros de Fuentespalda está Monroyo, donde destacan las fascinantes vistas del Monte de la Cogulla y la Cueva de Antolino. En este punto, el GR-8 conecta con la red de Pequeños Recorridos (PR) del Mezquín.
Sin embargo, el camino continúa dejando atrás la Comarca del Matarraña para adentrarse por unos segundos en la del Bajo Aragón. Aguaviva y Las Parras de Castellote son las paradas obligadas en este tramo.
En la primera localidad, destaca la arquitectura de dos ermitas del siglo XVII, la de San Gregorio y la de Santa Bárbara, convertida en un albergue. Mientras que en la segunda, Las Parras de Castellote, el caminante puede conocer el pasado de los caballeros templarios de los que todavía se conserva el castillo. Las Planas de Castellote y la Algecira son los dos pequeños municipios que dan paso a la Comarca del Maestrazgo, que va estar marcada por una gran variedad de flora y fauna.
Muy cerca de estos lugares, se encuentra la Sierra de la Garrucha que permite acceder a Villarluengo. Una vez que el caminante deja atrás los pinares albares, la carrasca y el boj de la sierra se aproxima a otra zona con mucho encanto: Pitarque. En este tramo, los caprichos del agua al discurrir seguro que no dejan indiferente a nadie, ya que desde este punto que puede acceder al PR-TE9 que llega hasta el nacimiento del río que da nombre a la localidad.
El recorrido por la comarca del maestrazgo llega a su fin con la Cañada de Benatanduz, un pueblo localizado entre el puerto de Cuarto Pelado y la siena de la Cañada. No hay que quitar el ojo al paisaje en este tramo, que lleva hasta Fortanete, por las espectaculares formaciones calcáreas como la de los Órganos del Montoro.
Nada más alcanzar la Comarca de Gúdar-Javalambre la siguiente parada es Valdelinares, a unos 1.600 metros de altitud se constituye como uno de los pueblos más altos de Aragón. En esta zona, aparece un nuevo protagonista: la arquitectura medieval de los municipios. Tras dos horas y media de caminata se llega a Alcalá de la Selva. Allí se puede tomar el PR-TE8 o continuar hasta Mora de Rubielos, la capital comarcal, para enlazar con el PR-TE7. Estas dos poblaciones destacan por su belleza paisajística. La proximidad a la Sierra de Gúdar hace que el senderista, si tiene suerte y está pendiente del cielo, pueda ver a algún ave rapaz como el Águila Real o el Buitre Leonado. Los próximos destinos de este sendero son Valbona y La Puebla de Valverde. Tras ellos, la travesía continúa y en Camarena de la Sierra se puede tomar el GR-10, no sin antes haber disfrutado de la panorámica que ofrece la población bajo los pies del pico Javalambre.
La última comarca que atraviesa este sendero es la turolense. Allí, esperan al caminante Riodeva y Villel. La primera presenta un paisaje espectacular por la presencia de caolín, una arcilla blanca que se emplea para elaborar porcelana. Pero no es lo único a destacar, la presencia de barrancos y cascadas hace que la vista sea todavía más admirable a lo largo del camino hasta Villel.
El broche de oro de este sendero lo pone Villel, que localizada en la vega del Turia pone fin a este hermoso viaje. Un recorrido a través de cinco comarcas y que permite descubrir alguno de los lugares más bellos y sorprendentes de Aragón.Etiquetas: Sin ir muy lejos, Sitios donde perderse
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