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domingo, agosto 12

Isabel I de Inglaterra, una mujer a la moda

(Un artículo de Azucena S. Mancebo en el Magazine de El Mundo del 10 de junio)

Los más de 3.000 vestidos que poseía la convirtieron enladama del siglo XVI más aficionada a la moda. A pesar de su falta debelleza, era considerada una de las mujeres con más estilo gracias a su gusto y sofisticación.

Si hay una adicta a la moda en las cortes europeas del siglo XVI esa es, sin duda, Isabel I de Inglaterra (1533-1603). Tanto es así que al morir, su guardarropa personal estaba compuesto de 3.000 vestidos y tocados, según desvela Bronwyn Cosgrave en Historia de la moda. Desde Egipto hasta nuestros días (Ed. GG). La reina británica llevó hasta el extremo las tendencias y el estilo propios del Renacimiento -cuando la moda adquiere más importancia y se convierte en una preocupación incluso entre la próspera clase media-, y era conocida por sus coetáneos por la exagerada suntuosidad de sus vestidos.

Según Diana Femández González, profesora de Teoría e Historia del Traje del Centro Superior de Diseño de Moda de Madrid, tal era la complejidad de las prendas de la monarca que "trabajando a destajo tres personas podían tardar meses en confeccionar uno. Además, llegaban a pesar hasta 50 kilos porque tenían cientos de piedras, perlas, bordados..", añade.

Algunas prendas de la reina...

Rostro. La reina Isabel I, como marcaban los cánones del ideal de belleza de la época -frente amplia y despejada-, se afeitaba el nacimiento del pelo y las cejas.

Máscaras. Era muy dada a llevarlas mientras cazaba y cuando iba en su carruaje por la ciudad.

Gorguera. Utilizada por hombres y mujeres, es la pieza de la indumentaria que cubría el cuello y que, en origen, se creaba al fruncir con un cordón el escote de una camisa, dando la apariencia de un volante. El almidón, que llegó aInglaterra en 1560, lo teñía de blanco y los alambres forrados con seda le aportaban
la rigidez.

Agujetas. Similares alos cordones de los zapatos, se usaban para sujetar las calzas a la cintura del jubón y las mangas ala sisa. Aunque su función era funcional, solían confeccionarse con motivos decorativos.

Mangas. Eran desmontables o dobles, es decir, una estrecha iba fijada al vestido interior y una más ancha
al superior. Era una forma barata de cambiar el aspecto de una prenda.

Joyas. La suntuosidad de los vestidos de la reina británica se debía, principalmente, a la cantidad de abalorios que portaba, como los lazos o las piedras preciosas en el centro de cada uno de ellos. Era una
gran aficionada a las perlas, que no solo lucía en collares sino también en la peluca e incrustados en el propio vestido. En algunos retratos, la monarca posa con grandes colgantes que, junto con las cruces, son los ornamentos preferidos de los reyes y cortesanos.

Tejidos. Es durante el Renacimiento cuando el lino cobra una gran importancia, tanta que deja de estar oculto en prendas interiores para poder verse sobre todo en cuellos ycamisas. Será relegado para las clases bajas con la aparición del algodón estampado afinales del XVIII. La seda sigue siendo la tela lujosa por excelencia.

Colores. Predominaban los tonos fuertes como el rojo, el azul marino, el vino, el oro y el negro. A mediados del siglo cobran protagonismo los tonos joya como el escarlata, el amarillo, el naranja o el esmeralda. Isabel I era muy dada a las combinaciones, sobre todo con el blanco.

Apariencia. A partir del siglo XVI, la silueta o forma ideal tanto de hombrés como mujeres (más especialmente de ellas) era la redondeada, siguiendo la teoría de Leonardo da Vinci según la cual el círculo era la forma perfecta.

Pañuelos. Sobre todo tenían una función decorativa, por eso muchas damas eran retratadas con un pañuelo
con encajes en la mano. La mayoría eran de lino o seda y, con el tiempo, llegaron a estar muy adornados.

Cota. Se convirtió en la pieza principal de la indumentaria de las mujeres del siglo XVI. Era un vestido interior, muy similar a la saya, que utilizaban bajo el que quedaba a la vista. Las mujeres en este siglo no usan
prendas íntimas, sino que llevan sobre su piel unas medias y sobre estas, la cota.

Verdugado de tambor. Se trata de una estructura redondeada que armaba y daba volumen a la falda, fabricado con ramas de sauce y con cañas, que además producía un balanceo en la falda al caminar.

Abanicos. Fue precisamente la reina Isabel I de Inglaterra quien popularizó el uso de este complemento. Sus favoritos eran los de plumas con mangos enjoyados. Algunos escritos contabilizan hasta 31 los abanicos que poseía la monarca.

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