Cuéntame un cuento...

...o una historia, o una anécdota... Simplemente algo que me haga reir, pensar, soñar o todo a la vez, si cabe ..Si quereis mandarme alguna de estas, hacedlo a pues80@hotmail.com..

domingo, agosto 30

'El jovencito Frankenstein': 10 claves de la película que nos enseñó el lado más divertido del terror

(Un texto de Rafael Sánchez Casademont en Fotogramas.es del 12 de febrero de 2020)

Hace ya 45 años que Mel Brooks y Gene Wilder se encargaron de enseñarnos para siempre lo divertido que podía ser el cine de terror. Casi medio siglo después, seguimos riéndonos de cada mítico gag de esta parodia de Frankenstein, casi más famosa que la película original. Repasemos 10 de los elementos más inolvidables de esta comedia de éxito.

1. La parodia del terror, todo un nuevo género

Nunca nos podíamos haber imaginado que transformar el terror en comedia pudiese ser tan gracioso. Si atendemos a la última oleada de películas paródicas acabadas en ‘Movie’ podríamos volver a dudarlo. Sin embargo, siempre estará esta magnífica película sobre ‘Frankenstein’ para recordádnoslo. Inspirada en la versión del 31 dirigida por James Whale, Brooks se peleó con media plantilla de la productora para mantener la película en blanco y negro. Sin duda, una de las cosas que más especial hace a ‘El jovencito Frankenstein’ es que, además de una gran comedia, es una gran película de Frankenstein.

2. Mel Brooks y divertirse haciendo cine

‘Sillas de montar calientes’ ya nos enseñó lo que Brooks y Wilder podían hacer juntos con un buen material. ‘El jovencito Frankenstein’ creó un género en sí mismo. El terror cómico y la parodia ya no dejarían de asaltar las carteleras desde entonces pero Brooks tuvo que luchar bastante para convencer a los productores de que, para hacer una parodia de las películas de terror de la Universal, tenía que hacer una película de terror de la Universal. Además de defender la fotografía en blanco y negro, Brooks encontró al mismo hombre que creo los aparatos eléctricos del laboratorio de Frankenstein en la versión del 31. Resultó que aún los tenía en su poder y pudo utilizarlos, acercándose como pocos a su espejo paródico. Para que nos hagamos una idea de como era rodar con Brooks, dicen que cuando ya quedaban muy pocas escenas por rodarse, el equipo se lo estaba pasando tan bien que añadieron más secuencias solo para seguir filmando unos días más…

3. Gene Wilder, un genio en plena forma

Dicen que Gene Wilder era tan malo aguantándose la risa que tenían que rodar al menos 15 tomas para que se acostumbrase al chiste y consiguiese aguantarse la carcajada. Una vez que lo conseguía, sin embargo, no tenía rival. Muestra total de que la mejor actuación cómica es la que se toma muy en serio a su personaje, Wilder nos regaló un Doctor Frankenstein (o Fronkonsteen según le preguntes) llenó de pasión, de ojos encendidos y melancólicas maneras. Era pura elegancia disparatada, una bestia carismática de rizos de oro que, con permiso de Willy Wonka, siempre sería recordado por este papel. Para él, al menos, era su trabajo favorito.

4. Igor y la joroba mágica

La inconfundible mirada de Marty Feldman nos confirmó algo que ya sospechábamos, que si había una fuente de humor en esta historia iba a ser la del asistente jorobado. Pero la encarnación de Feldman va mucho más allá del humor físico. Además de esa joroba que se mueve de lugar (un añadido al guion porque el actor siempre la estaba moviendo de sitio), es el amaneramiento de sus diálogos, las miraditas y gestos y, especialmente, la profunda extrañeza de su interpretación cómica lo que hace de su personaje el más inolvidable de la película, ese al que sales del cine queriendo imitar.

5. Elizabeth, la novia de Frankenstein

Para muchos, ‘La novia de Frankenstein’, del mismo James Whale, superó cuatro años más tarde a la primera película. Se convirtió en todo un clásico de culto acompañado de un peinado femenino cuyas dos mechas blancas en los lados son aún más icónicos que los tornillos del lado masculino del matrimonio Frankenstein. Madeline Kahn era la novia de este Frankenstein, tanto del doctor primero como del monstruo después. A todos nos sacó más de una sonrisa negándole a su prometido cualquier contacto con una serie de excusas inverosímiles pero es, sin duda, su primer orgasmo, casi operístico, su gran momento en la cinta.

6. Inga y lugares para revolcarse

En el lado contrario está Inga, interpretada por Teri Garr. La intérprete había realizado la audición para Elizabeth pero Kahn cambió de papel en el último momento y Brooks la llamó para saber si estaría interesada en hacer un papel con acento alemán. Cuentan que Garr le respondió “Vell, yes, I could do zee German ackzent tomorrow, I could come back zis afternoon". Aunque su personaje de atractiva, torpe y simplona ayudante es el que más ha envejecido, no deja de ser uno de los más simpáticos de la cinta, sobre todo, si lo comparas con Elizabeth. Ella es la que acaba cantando… Y nos alegramos de que sea así.

7. Leche caliente y música

Cloris Leachman es Frau Blücher, el ama de llaves y amante del difunto Doctor Frankenstein. Partiendo, como Igor, del papel de sirviente creepy, la envejecida Leachman se las arregló para infantilizar su papel y convertirlo en uno de los más entrañables. La nostalgia de Frau Blücher por los viejos tiempos le hace besar los cuadros del Barón Frankenstein, tocar el violín para rememorar tiempos pasados y, debido al parecido de Fronkonsteen con Frankenstein, crear un delirante diálogo mayoritariamente improvisado. Hablamos, claro, de esa escena en la que la sirviente no para de insinuarse ofreciendo toda clase de bebidas calientes a su dueño.

8. Puttin on the Ritz by El monstruo 

Dicen que Gene Wilder, Masty Feldman y Peter Boyle, que interpreta al monstruo, acabaron en la película juntos por el simple hecho de compartir agente. A veces las cosas buenas son así de sencillas de lograr. Boyle, como Feldman y Wilder, tenía un físico y un rostro particular, como si hubiese sido hecho a propósito para interpretar al monstruo de Frankenstein, pero dando más risa que miedo. En la película hace poco más que gritar pero la inocencia y expresividad de sus ojos es digna del mejor actor mudo. Y, aun así, su momento más inolvidables es el musical, cuando emula junto a Wilder al gran Fred Astaire.

9. Gene Hackman, un cameo ciego

Pocos se dan cuenta, cuando el monstruo tiene sus dos famosos encuentros con la niña y el ermitaño ciego, que este último está interpretado nada menos que por Gene Hackman. El actor era amigo de Brooks y le hacía ilusión aparecer en la película. Una buena barba, algo de maquillaje y encontrarse en una película en la que lo ridículo no desentonaba precisamente, hacen que ni nos demos cuenta. Él y Garr (Inga) habían ganado la Palma de Oro ese año por otra película muy distinta, ‘La conversación’ de Francis Ford Coppola.

10. El sexo, Sweet mystery of life

Solo Inga y Elizabeth saben por qué el enorme “Schwanzstück” de la creación del Doctor Frankenstein les hace cantar sobre los dulces misterios de la vida. Un chiste verde, humor básico pero genial. Es el gag con el que cierra la cinta y que viene a recordarnos otra de las cosas por las que ‘El jovencito Frankenstein’ es tan magistral, porque nunca quiso serlo. Hacer reír era su objetivo, sin duda más difícil, y lo sigue consiguiendo, 45 años después.

Etiquetas:

viernes, agosto 28

Rutas botánicas en Aragón: aprender al aire libre

(Un texto de M. J. Montesinos en el Heraldo de Aragón del 19 de mayo de 2017)

Aunque no todas están señalizadas, existen en Aragón diversas rutas de interés botánico que nos permiten conocer la diversidad vegetal de la comunidad, muy grande dado el amplio territorio y los cambios de altitud.

Aragón es un territorio extenso con variados ecosistemas y altitudes, lo que da lugar a una vegetación rica y diversa, que cuenta con especies endémicas, es decir, que solo crecen en Aragón, y algunos ejemplares casi únicos. Atendiendo a esta riqueza, algunas localidades, comarcas o espacios naturales protegidos han creado rutas botánicas, algunas de ellas señalizadas y otras atendidas por guías, que pueden recorrerse para conocer más de la flora autóctona.

Como siempre que se sale al campo, el respeto a la naturaleza es el primer mandato: no se pueden cortar flores, ni coger plantas. Para 'llevárnoslas' con nosotros podemos hacerles fotos o simplemente, conservar su belleza en nuestro corazón. Además de ser una práctica no respetuosa con el medio ambiente, si se trata de una especie vegetal protegida, puede acarreamos una multa elevada.

En nuestros recorridos deberemos tener cuidado también de por dónde pisarnos para no estropear las especies vegetales. No todas las plantas tienen vigilantes, como las orquídeas de Sallent, cuya floración comenzará en breve.

Algunas de las rutas ofrecen paneles informativos sobre la vegetación que puede verse en el entorno o placas que dan datos sobre los ejemplares botánicos más destacados. Sin embargo, una buena práctica es salir al campo provistos de una guía de árboles y plantas. Si no disponemos de una, es probable que en las localidades del entorno que visitarnos podamos comprar alguna. Ya provistos de nuestra guía será divertido y emocionante intentar reconocer las especies que vamos encontrando en nuestro paseo.

CENTRO PLANTARIA

Algunas localidades lo ponen aún más fácil, ya que permiten aprender algo del entorno antes de salir a conocerlo. Es el caso de Cosuenda, en Campo de Cariñena, y su centro de interpretación botánico 'Plantaria'. Una visita al centro nos ofrece información sobre las plantas que podemos encontrar después en la vecina Sierra de Algairén, una de las zonas de mayor biodiversidad vegetal de la cordillera ibérica con hasta 700 especies, entre las que sobresale como una joya la Cerulea pinnata, endemismo aragonés. El acebo es otra especie protegida que se da con profusión. Y junto a ellas, enebros, endrinos, acerolos, y aromáticas como romero, jara, lavanda, espliego, orégano…

Existen dos rutas: A1 (2h 30 min) y A2 (2h 50 min), sin dificultades. Es otra más de las rutas que se pueden recorrer, pero quedan muchas: Fontellas, Gorgas de Alba, Val de Molinos…

OJOS DEL PONTIL

En Rueda de Jalón, el espacio natural de los Ojos de Pontil, es una importante zona húmeda de unas seis hectáreas donde afloran unos manantiales de agua termal rodeados por la vegetación palustre típica de humedal: carrizo, anea, juncos, masiega, lirio amarillo, etc. y, más lejos de la orilla, el tamariz, la sosa, la salsona con sus flores amarillas, malvavisco, zarzas con moras y otros frutos rojos y la bonita salpicara con su floración rosada. Entre los árboles destacan olmos, chopos y sauces blancos.

Ruta. Los O¡os del Pontil se encuentran a 1 km de la localidad de Rueda, en la margen izquierda del río Jalón. No existe ninguna complicación para llegar a este espacio ni para recorrer la zona.

ALPARTIR AL CONVENTO DE SAN CRISTÓBAL

En esta ruta que lleva de la localidad de Alpartir al cerro del convento de San Cristóbal, se puede encontrar la vegetación propia de un ecosistema mediterráneo, con buena representación de especies como enebro, espliego, ginesta, espliego, espino negro, salvia, tomillo, retama, carrascales y sabinas, y otras como rosal y tulipán silvestre, aladierno, lirios…

Ruta. Unas 2h 30 min de duración y baja dificultad técnica. Alrededor del convento existe otro recorrido botánico.

MiradorDesde el mirador que nos encontraremos durante el recorrido se dispone de una panorámica excepcional del valle del Jalón, las sierras de la Nava y Monegré, el Moncayo y la sierra del Tablado, la sierra de la Virgen, Vicor y Algairén.

SALLENT DE GÁLLEGO. MONTE PACINO Y FRONTERA CON FRANCIA.

Todo el valle de Tena ofrece excelentes posibilidades para disfrutar de la belleza vegetal de sus ecosistemas. Proponemos dos rutas desde Sallent de Gállego.

Monte PacinoRecorrido muy accesible en los alrededores de Sallent. El ascenso al collado se inicia atravesando el hayedo conocido como 'Selva de Sallent', también se encuentran plantas alimenticias y medicinales como los 'chordones' o frambuesas, y orquídeas.

En la fronteraHacia Francia encontramos especies de alta montaña como rara orquídea Pseudorchis albida, o la Saxífraga oppositifolia, una planta capaz de romper rocas y de prosperar al límite de la supervivencia, ya que crece en el Ártico, donde acaba la tierra firme.

LUESIA

Del monte mediterráneo al alpino. Alrededor de Luesia se han creado tres rutas (a Fuente L’Artica, al Fayar de Gozopaño y a Puy Fonguera), entre los 9 y los 2 km que permiten vivir la experiencia de pasar casi de un salto de una vegetación típicamente mediterránea a un ecosistema plenamente alpino. Durante los primeros 2 km de recorrido se observan aliagas, tomillos, enebros, endrinos, lino y robles y carrasca. Después se pasa a un monte alpino con hayedos como el de Gozopaño, acebo (con algún ejemplar de gran tamaño) arce, madreselva, helecho común y flores de narciso en la primavera.

Rutas. Los recorridos se encuentran señalizados y discurren por sendero, por lo que no presentan mayores dificultades. Algunas de las placas que identifican las especies deberían ser repuestas.

BEA. VARIAS ESPECIES DE ORQUÍDEAS

En la comarca del Jiloca, esta ruta que va de Bea a Piedrahita permite observar 4 'árboles monumentales' la sabina de Bea, dos carrascas centenarias (entre ellas la 'Abuela de Bea') y el chopo cabecero de Piedrahita, y una buena representación de varias especies de orquídeas ahora en floración, entre otras flores singulares, que se encuentran protegidas. Atraviesa bosques de quejigos. De Piedrahita sale una ruta geológica a Loscos.

RutaUnas 3 horas de duración, recorrido sencillo que discurre siempre por sendero, puede hacerse en familia, no atraviesa ninguna dificultad. El camino se encuentra marcado como sendero PR y existe señalización explicativa en cada paraje.

TORRECILLA DE ALCAÑIZ. VEGETACIÓN AUTÓCTONA

Ubicado en el Calvario, el sendero botánico de Torrecilla de Alcañiz se encuentra dedicado a su ilustre paisano José Pardo Sastrón. Existen diferentes paneles explicativos acerca de este botánico, así como algunas de las plantas que aquí encontraremos, con los correspondientes carteles identificativos de cada especie. Se trata de un entorno natural, poblado de vegetación autóctona en donde sobresalen impresionantes ejemplares de pino carrasco, y otras conectadas al río Mezquín que lo atraviesa como álamos blancos, fresnos, sauces y latoneros.

Ruta. Recorrido poco exigente, aunque en cuesta. Existen senderos botánicos también en las cercanas Ráfales y Castelserás.

ALMONACID DE LA SIERRA. RECORRIDO MARCADO POR EL MONTE

Almonacid de la Sierra, en la comarca de Valdejalón, ofrece esta ruta botánica que comienza en la plaza de San Nicolás y llega hasta la sierra de Algairén. A lo largo del recorrido se puede observar la transición de un ambiente mediterráneo a otro alpino. Al inicio nos encontramos con vegetación más propia de zonas secas mientras que al llegar a una zona de barranco aparecen helechos, castaños, orquídeas y otras especies de zonas frías. Como en tiempos estuvo cultivado se encuentran también algunos frutales.

Ruta. Unos 6 km de recorrido sin dificultades. Hay tramos de pista forestal y otros que serpentean por diversas sendas con encanto.

PARQUE NATURAL DEL MONCAYO. ATRAVESANDO BOSQUES.

Del centro de interpretación de Agramonte sale el sendero AG2 hasta la fuente de la Teja. Está totalmente señalizado con paneles de información sobre los sistemas forestales que atraviesa: robledal, hayedo, abedular y pinar. El roble es 'Quercus pyrenaica', poco frecuente en Aragón. El hayedo 'Fagus sylvatica' es de los más de esta especie, propia de la región eurosiberiana. El abedular 'Betula alba' es una singularidad muy destacada ya que es un árbol que se encuentra mezclado, no en una formación pura como en este espacio. Se encuentra también acebo, brezo, enebro…

Ruta. 1 h de recorrido circular, sencillo, con 70 m de desnivel. Muchas zonas de sombra para el verano.

Etiquetas: ,

miércoles, agosto 26

No disparen a Leo Baekeland

(Un texto de Javier Sampedro en El País del 23 de junio de 2019)

La culpa de las toneladas de plásticos de un solo uso que están emponzoñando los océanos no es del químico que inventó el plástico sino nuestra.

Los historiadores del futuro recordarán al químico de origen belga Leo Baekeland como el hombre que plastificó el mundo. Inventó en 1907 el primer plástico, la baquelita, llamada así en honor a su apellido, y alentó de esta forma la moderna industria del plástico, a la que ahora estamos poniendo bajo los focos racionales del análisis medioambiental. Baekeland nunca predijo, ni podría haberlo hecho, las consecuencias económicas y planetarias de su invención. Pero su trabajo pionero ha terminado por cambiar el mundo, y no siempre en el mejor de los sentidos.

Los plásticos se llaman así porque son moldeables con técnicas tan prehistóricas como el calor y la presión, y luego se vuelven rígidos al enfriarse. Eso te permite fabricar de manera fácil y barata una manguera de jardín o el chasis de tu teléfono móvil, pero también una botella de tereftalato de polietileno (PET) para beber agua y la bandeja de poliestireno (Styrofoam) donde te venden los cogollos de lechuga y los filetes de pollo, una cuchara, un tenedor, un cuchillo, un vaso, un plato, el postre de macedonia y cuatro bolsas desechables para meter todo lo anterior. En el mejor de los casos, todo eso acabará en un sistema de reciclado costoso e imperfecto. En el peor, terminará envenenando con microplásticos los océanos y a sus habitantes, que son algunos de nuestros alimentos más preciados y saludables.

Pero Baekeland no era el típico científico chalado del que siempre ha disfrutado la ficción, desde Mary Shelley hasta Breaking Bad. Era un estupendo químico que, ya en 1899, ocho años antes de inventar los plásticos, había creado el primer papel fotográfico lo bastante versátil (¡se podía revelar con luz artificial!) como para triunfar entre el público, y obligó a George Eastman a palmar un millón de dólares por los derechos de la patente. Lo de cobrar por usar las neuronas no es tan nuevo como creen en Silicon Valley.

El precedente de los plásticos que ahora nos abruman es la goma laca, que se menciona en el Mahabhárata (siglo III antes de Cristo) y seguramente se remonta mucho más atrás. Es una resina obtenida del gusano de la laca (Laccifer lacca), endémico de Indonesia. Se usa aún para mil cosas, desde la encapsulación de medicamentos hasta el embellecimiento de manzanas, y es el popular aditivo alimentario E904, que puede ver en las etiquetas de los alimentos cualquiera que se lleve un microscopio al súper. Los veganos lo evitan, al ser de un gusano. Tal vez, entonces, deberían adorar a Leo Baekeland, que en 1905 se sentó en su laboratorio a ver cómo el ingenio humano podía superar a la goma laca, y al Mahabhárata si se ponía por delante.

Así fue como obtuvo la baquelita, el primer plástico de la historia. Y así fue como los primeros discos de gramófono, que eran de goma laca, se transformaron en los posteriores soportes de baquelita y vinilo. Los alimentos también se envuelven ahora en plásticos, para relajación de veganos y desasosiego de todos los demás.

Pero no disparen a Leo Baekeland. La culpa de las toneladas de plásticos de un solo uso que están emponzoñando los océanos no es de ese químico innovador, sino nuestra, de los usuarios que seguimos utilizando la bolsita y el tenedor, el táper de la comida precocinada y el resto del catálogo de productos innecesarios y dañinos que nos empeñamos en consumir a diario sin ninguna razón convincente. Este es un buen momento para reflexionar sobre esto.

Etiquetas: ,