Cuéntame un cuento...

...o una historia, o una anécdota... Simplemente algo que me haga reir, pensar, soñar o todo a la vez, si cabe ..Si quereis mandarme alguna de estas, hacedlo a pues80@hotmail.com..

lunes, junio 8

Hornillas sin lumbre

Queta Navagómez.
Del libro Raíces de mangle.

En tierras ajenas duerme mi madre 
y escucha lo delgado de la lluvia 
gotear entre el mutismo y las raíces. 
Se me estará enfermando de nostalgia 
mientras cuento a la casa que ella ha muerto 
y tiemblan de pesar las telarañas.
Y esta casa la espera todavía
con una puerta tercamente abierta
y la quietud de sillas empolvadas.
Las hornillas sin lumbre preguntan por sus manos 
por sus manos preguntan sin lumbre las hornillas. 
Y en el huerto, aún la aguardan
la brutal desnudez de los ciruelos
y el maltrecho esqueleto de un rosal. 
En tanto que mi madre y su fantasma 
-anónimos y solos-
escuchan lo delgado de la lluvia 
bajar en espirales,
y un anhelo de azaleas encendidas 
estremece el descanso.


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domingo, junio 7

Cuando John Wayne era "un perdedor": la historia detrás de los castings legendarios

(Un texto de Paula Cantó leído en El Confidencial del 16 de diciembre de 2018)

Juan Tejero publica ‘En busca del reparto perfecto’, un libro que recoge cuarenta películas clásicas y cómo podrían haber sido completamente diferente a lo que conocemos.

“Las leyes físicas, la mitología griega y el convertirse en estrella de cine se parecen extraordinariamente”, escribe Juan Tejero. “Cada acción exige la creación de una reacción propia, de carácter inmutable”. Y lo ejemplifica con casos que casi cuenta como leyendas: si George Raft no hubiese rechazado todos los guiones que le ofrecía la Warner, probablemente Humphrey Bogart no se hubiese convertido en una estrella. Si finalmente a Shirley Temple le hubiesen dejado protagonizar ‘El mago de Oz’, quizá Judy Garland hubiese continuado siendo una actriz menor.

Decenas de historias como estas, en las entrañas del reparto y la producción de algunas de las películas más míticas del cine, aglutina Tejero en ‘En busca del reparto perfecto: las castings más legendarios del cine clásico’ (Bookland). El libro recoge cuarenta cintas y las decisiones que hubo detrás de ellas, donde muchas veces, “perder la ocasión de convertirse en estrella de cine fue el resultado de la pereza o la estupidez, o una combinación de ambas”.

'Drácula' y un desesperado Bela Lugosi

Su acento húngaro le puso la guinda a frases como “Yo no bebo… vino” y no parece fácil pensar en otro rostro para hacer carne al rey de los vampiros. Sin embargo, Bela Lugosi, quien fuera el legendario Drácula en Broadway, no fue la primera opción para encarnar al personaje de la que se convertiría en la película de terror más famosa de todos los tiempos.

“Lugosi era quizá el último actor al que la Universal pensaba encargar tal labor”, escribe Juan Tejero. Lo que el estudio pretendía era darle el papel protagonista a la estrella muda Lon Chaney, que había generado la serie de melodramas de terror producidas por Universal con intepretaciones como las de ‘El fantasma de la ópera’ de 1925. Sin embargo, Chaney murió el 26 de agosto de 1930, ahogado en su propia sangre tras sufrir una hemorragia en la garganta. Tejero explica que Chaney padecía un cáncer terminal en las cuerdas vocales, probablemente causado por los cosméticos que utilizaba.

Aun así, la siguiente opción a considerar para encarnar a Drácula tampoco fue Lugosi. Entre los candidatos se postulaban Conrad Veidt, que había aparecido en ‘El gabinete del doctor Caligari’; Ian Keith; William Courtenay o Paul Muni. Todos ellos fueron descartados mientras Lugosi, por su cuenta, trataba de llamar la atención de Universal donando sus servicios a su unidad internacional: dobló al húngaro el trabajo de Conrad Veidt en ‘Magia roja’ (1929) o intercedió ante la viuda de Bram Stoker para reducir el precio de sus derechos.

A pocas semanas del rodaje y con una precaria situación económica en Universal, el jefe del estudio, Carl Laemmle, decidió, por fin, “llamar al actor que había dedicado años de identificación obsesiva al papel de Drácula”. Eso sí, tanto insistir y mostrar su cara más desesperada tuvo consecuencias: Universal solo le ofreció a Lugosi 500 dólares semanales por siete semanas de trabajo.

'Ben-Hur': Charlton Heston iba a ser Mesala

Era 1957 cuando Joseph R. Vogel, presidente de la Metro-Goldwyn-Mayer, anunció que iban a preparar una nueva versión de ‘Ben-Hur’, la cual tenían intención de convertir en “la película más gigantesca y ambiciosa de la historia”. Y, al principio, el candidato ideal a ojos del estudio debía ser Burt Lancaster. “Por sus hazañas atléticas de acróbata, confirmado en ‘Trapecio’”, explica Tejero. Pero Lancaster se negó: para él, aunque se proclamó ateo, la película era “una visión denigrante del cristianismo”.

Todavía quedaba algún nombre por delante hasta llegar al Ben-Hur de Heston. Cuando Kirk Douglas leyó el guion, fue de inmediato a ofrecerse al director William Wyler para el papel protagonista, pero Wyler le ofreció el rol de Mesala. Douglas lo rechazó. “Él solo quería ser el bueno”.

Otra idea de la Metro fue contratar a Rock Hudson como Ben-Hur. En este caso, Charlon Heston sería el encargado de encarnar a Mesala, idea que tampoco cuajó. El tercer candidato fue Paul Newman, quien más tarde se autodescartó después de su “desastroso debut” en ‘El cáliz de plata’ (1954). “Nunca volveré a actuar en una película con vestido de cocktail”, anunció. Otros nombres sobre la mesa fueron el español Ricardo Valle, el italiano Cesare Danova, Marlon Brando y John Gavin. Finalmente, presionada por Wyler, la Metro acabó eligiendo a Heston y “el actor se lanzó de cabeza a la oferta”: un sueldo de 250.000 dólares por treinta semanas de trabajo.

'Vacaciones en Roma': la "suerte" de Hepburn

La primera dificultad que con la que se encontró William Wyler cuando fue a rodar ‘Vacaciones en Roma’ -además del caos que supuso grabar en la ciudad italiana- fue encontrar a la actriz perfecta para el papel de la princesa. “Quería una chica sin acento americano, alguien que pudieses creer que había sido educada para ser una princesa” fueron las palabras del director, recogidas por Tejero. Jean Simmons era la candidata ideal, pero Howard Hughes tenía la propiedad de su contrato y se negó a liberarla. Liz Taylor, la otra opción, tampoco fue viable.

Richard Mealand, jefe de producción de la Paramount en Londres, jugó un papel fundamental en una llamada telefónica desde la central de Nueva York, en la que, siguiendo las indicaciones de Wyler, le consultaban si la actriz francesa Colette Ripert podría ser una posibilidad. “Tengo otra candidata”, respondió. “Me impresionó su actuación en un pequeño papel en ‘Risa en el paraíso’. Tiene veintidós años, mide metro setenta, pelo castaño oscuro… Está un poco delgada pero es muy atractiva. Baila muy bien. Su voz es clara y juvenil sin acentos. Parece más continental que inglesa”. Era Audrey Hepburn. Tejero no duda en destacar “el rol que jugó la suerte en su selección y lo cerca que estuvo de perder la oportunidad de su vida”.

Para poder contar con ella, el estudio sugirió que cambiara su apellido para “evitar conflictos” con Katharine Hepburn, pero ella se negó. “Si me queréis, tendréis que aceptar mi apellido”, zanjó. También hubo una pequeña crisis nada más llegar a Roma: Audrey se había enterado de que Wyler había querido contratar a Jean Simmons y la decepción de Hepburn casi provocó que el director cancelase la película. “Audrey era consciente de que estaba ocupando el lugar que debería haber sido de alguna otra princesa”.

En el caso de Gregory Peck, tampoco fue la primera opción. El guion se lo envió el director a Cary Grant, quien lo rechazó porque “sabía que el centro de atención sería la chica”.

Cuando Scarlett O'Hara paralizó a un país

En 1936, los millones de lectores de la novela de Margaret Mitchell llamada ‘Lo que el viento se llevó’ tenían su propia opinión sobre quién debería poner el rostro a los personajes principales. Miles de cartas llegaban a Culver City con “peticiones enfervorizadas” sobre los intérpretes, con nombres que variaban de un mes a otro, salvo en lo que se refería a Rhett Butler: “el 98% de las personas que escribieron veían a Clark Gable en la piel del pícaro aventurero”. Cuando Gable supo que David O. Selznick le quería para el papel, entró en pánico. “No es que no apreciara el halago del público, es que Rhett era mucho pedir. No quería tener nada que ver con él. Ningún intérprete en su sano juicio se hubiera atrevido a encarnar a Rhett”, dijo al principio.

En Hollywood, relata Tejero, todas las actrices decidieron que el papel de Scarlett O’Hara debía ser suyo. “Elegir el reparto del filme se había convertido en una obsesión nacional”, explica. La búsqueda de Scarlett también dio para varias anécdotas: una mañana llegó un paquete enorme a la oficina de Selznick con la inscripción ‘Abrir inmediatamente’. De él salió una chica que fue corriendo a su despacho, donde empezó “a recitar el papel de Scarlett mientras se desnudaba”. Cuando el productor por fin conoció a Vivien Leigh, le impactó tanto que canceló repentinamente otra prueba para Paulette Goddard cuando la actriz ya estaba vestida y maquillada. “Cuando me puse el vestido, aún estaba tibio de la actriz anterior”, recordó Leigh.

¿Por qué este cambio tan brutal? Como recoge Tejero, Selznick nunca olvidará la noche en la que su hermano Myron le presentó a Leigh en una fiesta antes del rodaje. “La miré una vez y supe que era ella… por lo menos en lo que hacía al aspecto físico , en lo que hacía a mi idea de Scarlett”, dijo. “Nunca me recobraré de aquella primera impresión”. Leigh pudo llegar a conocerle y, en consecuencia, a aparecer en la película, gracias a sus contactos: en Inglaterra ya era una actriz conocida y era pareja de Laurence Olivier, cliente de Myron. Para ella, explica Tejero, fue más fácil estar en el lugar adecuado en el momento apropiado”.

'La diligencia': "John Wayne será un perdedor"

Aunque John Wayne fue desde el principio la opción principal para Ringo Kid, a punto estuvo de no participar en la película de John Ford. “Los promotores no lo quieren, el productor no lo quiere…” le dijo Ford a la actriz Claire Trevor. ¿Por qué no querían a John Wayne? “Razones no les faltaban a quienes solo veían en ‘Duke’ un aspirante a estrella del western que deambulaba por la prolífica cantera del western de serie B”, explica Tejero.

El productor Walter Wagner fue tajante: la película no recuperaría ni siquiera los costes a menos que los dos papeles protagonistas fueran para dos estrellas. Los dos nombres que propuso fueron Gary Cooper y Marlene Dietrich. “El productor estaba seguro de que la incapacidad de Wayne para convertir ‘La gran jornada’ en un éxito era la demostración de que siempre sería un perdedor”, cuenta Tejero. Pero Ford insistió: quería a Wayne y haría todo lo posible. Por eso aseguró que podrían hacer la cinta por un presupuesto módico de 546.200 dólares eliminando el Technicolor. Que además el precio de contratar a Gary Cooper fuera demasiado alto jugó en su favor.

Wagner terminó por ceder, no sin antes insistir en que Wayne hiciese una prueba con Trevor. Desde ese momento, no hubo un actor de Hollywood que, "al enfrentarse al género del western, no buscara a John Wayne como maestro".

 

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sábado, junio 6

14 expresiones coloquiales del alemán que has de saber

(Un texto leído en Infoidiomas el 20 de marzo de 2018)

¿Por qué saber expresiones coloquiales del alemán cuando ya tienes un buen nivel en este idioma? De acuerdo, vamos a ver: ya sabes alemán. Conoces la gramática, has memorizado una gran cantidad de vocabulario y puede que hasta llegues a dominar la pronunciación. Bien, eso está pero que muy bien. Pero dinos: ¿conoces el alemán del día a día? ¿Aquel que realmente se habla en la calle? Pues de eso mismo va este artículo. De aquellas expresiones coloquiales del alemán que mejor te van a venir.

Y es que en nuestro día a día rara vez solemos decir “Buenos días señor, ¿qué tal está usted? Parece que se acercan chubascos y nubarrones por el frente noreste”; sino más bien “¿Qué pasa tío? ¿Qué tal te trata la vida? Parece que nos vamos a mojar”. Lo mismo sucede con los alemanes. Y ni en la Alexanderplatz ni en cualquier otro lugar de Alemania oirás hablar un alemán perfectamente formal. Habitualmente escucharás un alemán más coloquial (o ‘slang’, como lo llaman los ingleses) que el que nos enseñan en las escuelas. De ahí la razón de ser de este artículo: enseñarte algunas de las expresiones coloquiales del alemán más habituales.

Toll!

Qué significa: ¡Genial!

Porque es una de las expresiones coloquiales del alemán más comunes: también, y curiosamente, puede ser traducido por nuestro muy castellano ‘¡Chapó!’. Anécdotas aparte lo cierto es que en alemán es muy común esta expresión. Sobre todo en conversaciones coloquiales. Más o menos como aquí en España. En la misma línea tenemos ‘Spitze!’ (‘¡Guay!’). También muy empleada.

Genau

Qué significa: Exacto, eso es (amén de otras acepciones. Pero ahora estamos hablando de alemán coloquial).

Porque es una de las expresiones coloquiales del alemán más comunes: otra de las más habituales. Y muy utilizada para dar a entender a tu interlocutor que le estás siguiendo el hilo de la conversación. Nuestro equivalente en castellano sería ‘Ya…’, ‘Claro…’. Aunque también en este sentido se usan mucho ‘Klar!’ (‘¡Seguro!’, ‘¡Claro!’) y ‘Ach so!’ (‘¡Ah, ya!’, ‘¡Ah, sí!’). Muy útil en el caso de que no entiendas absolutamente nada de lo que te han dicho pero te de vergüenza pedirles que lo repitan.

Alles klar

Qué significa: Todo bien.

Porque es una de las expresiones coloquiales del alemán más comunes: Muy empleada a modo de pregunta: ‘Alles klar?’ (‘¿Todo bien?’). Cierto, la expresión que a todos nos enseñan en el colegio/academia es ‘Wie geht’s?’. Y aunque se trata de una fórmula bastante informal recuerda que aquí estamos hablando del alemán más coloquial. Del tipo ‘Colega, me mola mazo tu chupa’. En ese plan.

Kein Problem

Qué significa: Sin problema.

Porque es una de las expresiones coloquiales del alemán más comunes: que en español equivaldría a nuestro ‘No te preocupes’. Una expresión tan común en Alemania como en cualquier país hispanohablante.

Macht nichts

Qué significa: No importa.

Porque es una de las expresiones coloquiales del alemán más comunes: muy similar al ‘Kein Problem’ que mencionábamos arriba. Tanto por lo que dice como por lo habitual que es oírla en la calle. Aunque también puede traducirse por ‘¡No pasa nada!’ o ‘Ningún problema’.

Na

Qué significa: realmente no tiene traducción como tal. Ahora te explicamos por qué.

Porque es una de las expresiones coloquiales del alemán más comunes: sí, ‘Na’ es una expresión. Y quizás sea nuestra favorita. ¡Es superexpresiva! Se utiliza tanto para preguntar como para responder. Y podría decirse que significa (repetimos: no tiene traducción como tal que sepamos; esto es tan sólo una aproximación): ‘¿Qué? ¿Todo bien?’ – ‘Psss, tirando’, ‘Más o menos’. Muy, muy coloquial. Lo curioso es que la siguiente conversación en alemán es posible: ‘Na?’ – ‘Na, Na?’ – ‘Na’.

Feierabend

Qué significa: La tarde o la noche de fiesta o del descanso.

Porque es una de las expresiones coloquiales del alemán más comunes: también puedes oír esta expresión como ‘Schönen Feierabend!’ y sirve para indicar que ha llegado el fin de la jornada laboral. Se parece a nuestro ‘¡A casa!’ o ‘Ya hemos terminado por hoy’, pero no significa exactamente lo mismo. Es una de las más habituales, pues suele utilizarse entre compañeros de trabajo como fórmula de despedida.

Abgebrannt sein

Qué significa: equivaldría a nuestro ‘Estar sin blanca’.

Porque es una de las expresiones coloquiales del alemán más comunes: Por desgracia una expresión muy habitual en estos tiempos que corren… Igualmente equivalente a ‘No tener un duro’ (aunque esta expresión castellana ya se nos ha quedado algo anticuada).

Abgemacht!

Qué significa: ¡De acuerdo!

Porque es una de las expresiones coloquiales del alemán más comunes: expresión empleada para mostrar nuestra conformidad hacia lo dicho por nuestro interlocutor. Vamos, lo que significa el ‘De acuerdo’ de toda la vida. Sólo que en versión germana. Al igual que aquí se usa mucho, allí también.

Esther Loudder nos comenta otras expresiones germanas similares, como son ‘Meinetwegen!’ (‘¡Muy bien!’, ‘¡Entendido!’ y que a veces se reduce a ‘Nun gut!’) y ‘Von mir aus’ (‘Bueno’, ‘Por mí’). ¡Muchas gracias por comentárnoslos Esther!

Ab und zu

Qué significa: De vez en cuando.

Porque es una de las expresiones coloquiales del alemán más comunes: o ‘Alguna vez’. El caso es que esta curiosa expresión alemana no es sólo una de las más habituales, sino también una muy útil. Ideal para cuando queramos responder sin ser totalmente claros 😉

Keine Ahnung!

Qué significa: No tengo idea.

Porque es una de las expresiones coloquiales del alemán más comunes: dicen por ahí que es de sabios reconocer nuestros errores. Igual que admitir que no tenemos idea de algo antes que decir cualquier cosa y fastidiarla (por decirlo finamente). Para todos esos casos, en alemán, ‘Keine Ahnung!’ es tu amigo.

Das ist mir egal

Qué significa: Me da igual.

Porque es una de las expresiones coloquiales del alemán más comunes: no hace falta que expliquemos el por qué es una de las más comunes. Aunque si advertirte de que su uso conlleva una innata “bordería”.

Also bis bald!

Qué significa: ¡Hasta luego!

Porque es una de las expresiones coloquiales del alemán más comunes: ‘Tschüss’, ‘Auf Wiedersehen’ son las fórmulas de despedida que a todos nos han enseñado. Y si bien éstas son bastante utilizadas en alemán, expresiones más coloquiales como ‘Also bis bald!’ o ‘Bis später’ (significa igualmente ‘Hasta luego’) también. Conviene pues tenerlas en cuenta. Y por favor, que nadie haga chistes con lo de ‘Bis Bald’ y ‘Bisbal’. Está muy visto.

Ich geh aufs Ganze

Qué significa: Ir a por todas.

Porque es una de las expresiones coloquiales del alemán más comunes: También muy utilizada en el alemán más coloquial para dar ánimos a algún conocido. Pero si lo hemos incluido en esta lista es precisamente para tratar de animarte en tu aprendizaje del alemán. ¡Teniendo en cuenta que es uno de los 10 idiomas más difíciles del mundo lo vas a necesitar!

Por supuesto son muchas más las expresiones del alemán ‘slang’ que existen: ‘Zick nicht rum’, ‘Wohl’, ‘Gemütlich’ o ‘Schade!’ son sólo algunas de ellas. Pero te servirán para iniciarte en el aspecto más coloquial de esta lengua. Y si aprender esta lengua es lo que quieres también te recomendamos leer “Los refranes más populares del alemán” o “Los acrónimos más importantes del alemán”. Todos ellos te servirán para ampliar tus conocimientos sobre este idioma. Uno del que solemos hablar bastante a menudo en este blog. Así que ya estás tardando en suscribirte 😉

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viernes, junio 5

El modelo estándar de la física de partículas

(Un texto de Ramon Reis leído en bbvaopenmind.com el 3 de febrero de 2014)

Los griegos llamaron “átomo” a la partícula más pequeña a la que se pudiera llegar dividiendo la materia. Era un concepto puramente teórico, pero era todo lo que sabían de él y así de impreciso consiguió mantenerse hasta tiempos muy recientes. El modelo se vino abajo a mediados del siglo XIX, cuando se empezó a pensar que el átomo tenía “ partes”.  En 1897  J.J.Thomson (no confundir con W.Thomson, Barón Kelvin) descubrió el electrón como partícula elemental con carga eléctrica negativa, que formaba parte del átomo. Como los átomos eran eléctricamente neutros, se pensó que la materia del átomo tenía carga eléctrica positiva, neutralizada por los electrones. El átomo, por tanto, era como un “pudding de ciruelas” en el que anidaban los electrones.

Ernest Rutherford, físico neozelandés afincado en Inglaterra, dio un paso de gigante en 1911 cuando descubrió el protón en el núcleo del átomo. Era un físico “experimental” (en oposición a físico teórico) y su feliz experimento consistió en bombardear una fina lámina de oro con helio ionizado (átomos de helio desprovistos de sus electrones). Con gran sorpresa vio que la mayoría de iones de helio atravesaban la lámina de oro sin problema, pero algunos “rebotaban” como si hubieran chocado con algo sólido. Dedujo que en el núcleo de los átomos de oro había una partícula dura, a la que se llamó más tarde protón. El átomo, por lo tanto, tenía un núcleo duro de protones . Por este descubrimiento recibió el Premio Nobel de Química, con cierto disgusto por su parte porque él se consideraba físico, no químico (“la Ciencia o es Física o es Filatelia”, era una de sus frases).

Nils-Bohr, físico danés, perfeccionó el modelo atómico y lo describió como un mini-sistema planetario, en el que los electrones negativos giraban alrededor del núcleo positivo. El espacio intermedio estaba vacío. El modelo fue completado por James Chadwick hacia 1932 al descubrir el neutrón como parte del núcleo. El modelo “planetario” sin embargo era incorrecto y no explicaba por qué los electrones, al perder energía, no caían hacia el núcleo central, a pesar de la  atracción  electromagnética entre electrones y protones.

Fue la mecánica cuántica la que resolvió el problema, al determinar que los electrones se movían en diferentes capas u “orbitales” y que no podían moverse del nivel cuántico de energía de un orbital a otro nivel sin recibir o ceder un “cuanto” de energía. Las ecuaciones de Schrödinger fijaron así la estructura del átomo, acompañadas por el “principio de exclusión” de Wolfgang Pauli, según el cual en un mismo orbital sólo puede haber un electrón ( o dos, si sus “espín” o momentos angulares intrínsecos son opuestos). Las funciones de onda o ecuaciones de Schrödinger determinan la  “probabilidad” de que un electrón esté en un punto concreto pero no su posición exacta. Werner Heisenberg con su “principio de indeterminación” había señalado que no era posible fijar simultáneamente la posición y el momento (impulso) de una partícula.

Con este bagaje intelectual se llegó a la segunda guerra mundial y a la fisión del uranio en la bomba atómica. La física, a partir de entonces, empieza a explorar las “piezas” que resultan de la destrucción del átomo. Se descubren más y más partículas (hasta un par de centenas), dando origen a un caos que se ha calificado como el “zoo de partículas”.

Fue Murray Gell-Mann, Profesor de Física en Caltech y Premio Nobel 1969, el que puso orden en el zoo, fijando lo que se ha llamado el “modelo estándar de partículas”. La esencia del modelo no es excesivamente complicada, aunque los detalles queden para los especialistas y profesionales. Las partículas se dividen en dos grandes grupos: las que tienen masa y las que transmiten alguna de las fuerzas de la naturaleza. Las partículas con masa son las que forman los protones y neutrones del núcleo atómico y también forman los electrones que giran alrededor del núcleo.

Las partículas componentes de protones y neutrones se llaman “quarks” y son partículas elementales, es decir, que no se componen de piezas más pequeñas. Los electrones también son partículas elementales. Existen tres familias o grupos de quarks con nombres tan peculiares como “up & down”, “charmed & strange” y “top & bottom” (en castellano: arriba y abajo, encantado y extraño, cima y fondo). Las tres familias tienen cantidades crecientes de masa. Las partículas más comunes en la naturaleza son up & down. Además cada familia tiene su propio electrón y su correspondiente neutrino. El electrón de la segunda familia se llama muón y el de la tercera tau.

Las partículas transmisoras de fuerza no tienen, en principio, masa y su nombre genérico es el de bosones. Cada una de las fuerzas de la naturaleza tiene su partícula transmisora específica: fotón (fuerza electromagnética), gluón (fuerza nuclear fuerte) y bosones W-weak y Z-zero (fuerza nuclear débil). El gravitón, correspondiente a la fuerza de la gravedad, no se ha encontrado hasta ahora. La gravedad es la más “rebelde” de las cuatro clases de fuerza existentes y no se ha conseguido incluir en ningún modelo. Lo que se llama “la teoría del todo” ( la unificación de las cuatro fuerzas) es hoy por hoy una quimera. El mismo Einstein fracasó en su búsqueda, aunque le dedicó las últimas décadas de su vida.

Una peculiaridad de los bosones W y Z es que sí tienen masa, masa que les confiere, según se cree, el famoso bosón de Higgs, recientemente descubierto en el CERN, al cruzarse con ellos en el campo de Higgs. Es en cierto modo una ruptura de la simetría de un modelo estándar, que por lo demás resulta bastante simétrico.

En el plano puramente teórico se habla a veces de una super-simetría, un modelo similar al estándar, donde cada partícula de éste tendría su correspondiente equivalente, eso sí con mayor masa y por ende más pesada. Ninguna de estas super-partículas pesadas se ha encontrado hasta ahora. El modelo super-simétrico podría servir, entre otras cosas, para explicar las dimensiones adicionales del hiper-espacio o la naturaleza de la materia oscura. Temas para dejar volar la imaginación …

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jueves, junio 4

La transmisión de la cultura: revoluciones, sesgos culturales y soportes físicos

(Un texto de David Barrado Navascués en bbvaopenmind.com leído el 27 de octubre de 2014)

La palabra revolución tiene múltiples significados. Hoy en día se suele usar en sentido devaluado, para indicar un cambio relativamente substancial, aunque no necesariamente radical, en nuestro comportamiento, ya sea en el campo social,  económico, tecnológico o cultural. Sin embargo, las verdaderas revoluciones si existen y tienen (o han tenido) una extraordinaria importancia en distintos ámbitos. Algunas, políticas y económicas, tienen un impacto directo, en ocasiones con un tremendo coste humano. Otras, culturales y tecnológicas, son más sutiles, y sus efectos se observan a más largo plazo. Los soportes que usamos, y la tecnología asociada  a los mismos, para transmitir ese extraño fenómeno que llamamos cultura tienen también consecuencias sobre qué permanece y durante cuánto tiempo.

En realidad, la cultura, entendida como la transmisión de información por aprendizaje, no es un fenómeno estrictamente humano. Chimpancés y bonobos, entre otros antropoides, poseen ejemplos bastante sofisticados, que difieren de un grupo a otro. Nuestros primos transmiten sus conocimientos por imitación, mostrando a los más jóvenes, por ejemplo, cómo usar una delgada rama para atrapar a las hormigas ocultas en su guarida. Pero es en los humanos en los que la cultura alcanza su plena madurez, ya que el conocimiento no solo se limita a técnicas de supervivencia, sino que va más allá, a la satisfacción de necesidades puramente intelectuales.

Las sociedades humanas más primitivas utilizan técnicas orales. Narran hechos y  lecciones; describen procesos. Las palabras y el ejemplo  dominan. Por supuesto, no  es privativo de aquéllas. Los cuentos que aun perduran en las sociedades más desarrolladas cumplen  funciones semejantes. Además, desde el hombre de Cro-Magnon, utilizamos representaciones pictóricas y esculturas.

Los primeros registros culturales permanentes que se conocen, sin tener en cuenta las pinturas rupestres,  son probablemente las  tablillas sumerias, a finales del tercer milenio antes de nuestra era.  La mayor parte de ellas,  y las correspondientes a  sociedades posteriores, realizados en escritura cuneiforme, son registros económicos: transacciones comerciales,  pago de impuestos, censos, existencias en almacenes, etc. Afortunadamente, también contienen las primeras expresiones  literarias, como es el caso de las vicisitudes de Gilgamesh, probablemente la primera epopeya que ha llegado hasta nosotros. O los registros astronómicos de eventos tales como eclipses, de vital importancia para datar diferentes sucesos históricos.

Una significativa porción del material escrito en Sumeria y las culturas herederas como Babilonia y Asiria, a pesar de la dureza de su soporte, no sobrevivió a las invasiones posteriores de persas y helenos, al cambio de civilización. Sin embargo, gran cantidad de almacenes de tabillas existen en las antiguas urbes de Mesopotamia, el país entre los dos ríos, en el actual Irak. Desafortunadamente, ésta es una región muy castigada por la historia. Y los conflictos actuales, junto a la devastadora capacidad destructiva del arsenal moderno, han podido causar un daño irreparable a los asentamientos o tell, montículos artificiales que indican la presencia de antiguos núcleos urbanos, aun no excavados.

En las orillas del mítico Nilo, Egipto desarrolló el papiro, y los rollos de este material, extremadamente frágil, fueron utilizados profusamente durante la Antigüedad, especialmente por las sociedades helénicas  y por el mundo romano. Las grandes bibliotecas del periodo helenístico y del imperio, desde Pérgamo hasta Alejandría, contenían miles de rollos que incluían gran parte de la sabiduría mediterránea, desde las tragedias griegas a las reflexiones filosóficas del emperador Marco Aurelio. Desgraciadamente, los accidentes, los desastres naturales,  los incendios deliberados, los saqueos o el mismo paso del tiempo, han sido la causa de que gran parte de nuestra herencia cultural haya desaparecido.

Aproximadamente en el siglo III de nuestra era hace su aparición el códice, un conjunto , un conjunto de pergaminos o pieles tratadas y cortadas de manera regular, cosidas por un lado y protegidas por una encuadernación. Tal vez la invención provenga de lo que es ahora Irán. Sin embargo su uso no se generalizará en el mundo grecolatino y en sus herederos (Bizancio en el este, los reinos germánicos en el Oeste) hasta varios siglos después. En las condiciones adecuadas, un códice resiste moderadamente bien el paso del tiempo, y de hecho puede ser reutilizado varias veces, borrando, aparentemente, el contenido anterior. En realidad un pergamino así tratado conserva restos de la escritura primigenia y con las técnicas adecuadas se puede recuperar ese contenido. Es lo que se denomina palimpsesto. Existen códices con más de mil años de antigüedad, algunos de ellos con dos, tres y aun cuatro textos superpuestos. Son pequeños universos culturales e históricos, grandes joyas que nos quedan del pasado casi perdido.

Los principales enemigos de un códice (y de un palimpsesto), que favorece el desarrollo de bacterias y hongos que se comen este material orgánico, el fuego y, como no, el propio hombre. Grandes bibliotecas de la Edad Media o manuscritos irrepetibles han sido destruidos a lo largo de este milenio. Por cruzados, y el saqueo de Constantinopla en 1204 es buen ejemplo de ello; por la acción de poderes ideológicos y sus brazos, como es el caso de la Inquisición, institución nacida en Francia en el siglo XII y ‘perfeccionada’ en España e Italia; por las guerras religiosas entre reformistas y católicos de los siglos XVI y XVII; por la propia desidia del propietario o bibliotecario responsable, al perder actualidad el contenido del manuscrito; o, sobre todo, por el desastroso siglo XX, con sus revoluciones, éxodos, genocidios y expolios. Y es que la mayor parte del patrimonio de la humanidad ha sido destruido durante esta malhadada centuria. Lamentablemente, tampoco se puede afirmar que el comienzo del siglo XXI sea mucho mejor.

Un palimpsesto es una página de un libro, generalmente de pergamino, que es borrada y reutilizada. Este manuscrito fue encontrado en un monasterio en Constantinopla en 1906 y varias obras de Arquímedes fueron identificadas en él. Recientemente se ha vuelto a procesar. Se pueden discernir los dos textos: el original del siracusano, correspondiente a una copia del siglo X, y un libro de oraciones, superpuesto sobre él, escrito unos 300  años después. Obviamente el amanuense que escribió el contenido religioso no apreciaba los trabajos desarrollados por el científico griego del siglo III. En la imagen de la derecha el texto de Arquímedes se puede leer con gran facilidad y las figuras resaltan por su nitidez, de manera que varios nuevos tratados han podido ser recuperados.

La aparición del papel y, posteriormente, la imprenta de tipos movibles en el siglo XV supusieron una nueva revolución, posibilitando la creación y supervivencia de un mayor numero de fenómenos culturales: ciencia, literatura, filosofía, historia, registros nacionales, económicos, entre otros.

Finalmente, durante los últimos decenios, hemos asistido a una verdadera explosión exponencial. Los nuevos formatos digitales, y la aparición de internet, prácticamente nos dan una capacidad ilimitada a cada ser humano, al menos a la población que puede acceder a las nuevas técnicas. Tanto para disponer de la información, como para almacenar, crear nuestro propio material  o distribuirlo. La digitalización masiva de archivos, su catalogación y su uso remoto en la red probablemente contribuirá enormemente a la preservación y difusión de contenidos que se creían perdidos.

En todos estos cambios de soporte cultural, algunos de ellos producto de verdaderas revoluciones o causantes de las mismas, hay material que se pierde. No todos los registros escritos en tablillas pasaron a papiro, ya que no había razón para que fueran transcritos, al tener sentido solo en un momento especifico, en un contexto político y cultural determinado. Desafortunadamente, no todos los volúmenes de papiros fueron volcados a códices, entre otras razones por sesgos culturales y no todos éstos terminaron por pasar por la imprenta antes de desaparecer.

Existen unos importantes componentes ideológicos e históricos en el cambio de soporte, en lo que es seleccionado y lo que es desechado, siendo condenado a la desaparición. Un ejemplo lo proporciona, nuevamente, la aparición y  la utilización del códice. Para cuando la difusión se generaliza, la civilización alrededor había cambiado completamente, así como sus valores religiosos y sus referentes culturales. No eran ya olímpicos los dioses que imponían respeto, ni eran las disquisiciones de platónicos o epicúreos las que despertaban admiración. Jesús de Nazaret, tanto en la visión de la jerarquía romana como en su versión ortodoxa, dominaba. El escriba que copiaba textos de un pergamino que decaía a un nuevo códice, tanto en el monasterio como en las dependencias palaciegas de Constantinopla, lo hizo por motivos específicos: obras de Platón utilizadas por Agustín de Hippo o Hipona, actas de concilios ecuménicos, o historias imperiales que proporcionasen legitimidad al gobierno, al trazar una continuidad desde la Roma republicana hasta ese momento.

Sí, existe una selección. De manera general se ha traducido en que las obras literarias e históricas de la Antigüedad, aunque solo una pequeña parte de los mismos, nos ha llegado vía Bizancio; mientras que la filosofía y la ciencia nos ha alcanzado por las traducciones árabes, y una parte significativa por las dos escuelas de traductores de Toledo. Esto es debido a que ambas civilizaciones, cristiana y musulmana, han hecho uso de esas realidades culturales del mundo clásico para sus propios fines.

Nuevamente nos encontramos ahora en una encrucijada, tal vez más importante por el ingente volumen de material cultural que se crea, y por la posibilidad real de ser sepultados en lo que se podría denominar «ruido cultural», un excesivo volumen de productos sin valor, sin originalidad, los análogos a las tablillas sumerias que detallan las existencias de almacenes.

Los astrónomos llevamos tiempo enfrentados a este problema, e iniciativas como la del Observatorio Virtual tratan de dar respuesta al problema de almacenamiento, acceso y análisis de grandísimas cantidades de datos. Pero el problema de la cultura es mucho más general, y mucho más vasto. Por otra parte, el ingente volumen de obras e información de todo tipo que se produce cada año implica un problema adicional: la accesibilidad de toda y nada más que toda la información relevante. Esto es, la dificultad de acceder a los datos u obra requerida debido a que se encuentran literalmente sepultados por numerosas capas de textos similares, pero que en realidad no añaden valor o responden al problema. Un sencillo ejemplo basta para ilustrar este problema: una simple pregunta en un buscador de internet puede producir centenares o incluso millones de páginas, cuya prioridad ha sido generada por unos criterios que no siempre son los más adecuados e incluso pueden ser completamente erróneos. Las respuestas concretas a cuestiones específicas no son siempre accesibles.

¿Cómo almacenar nuestra cultura, cómo transferirla a nuevos formatos, garantizando que nada de interés se pierda? ¿Deberíamos crear bancos culturales, nuevas bibliotecas de Alejandría, como impulsa Naciones Unidas?  Y, sobre todo, ¿quién debe realizar la selección y con qué criterios? Yo no me siento capaz, no me atrevería, ante la posibilidad de, inadvertidamente, sacrificar una Iliada.

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miércoles, junio 3

Costumbres sociales: Finlandia

(Leído en el muro de Cienciatum de Facebook. Y sí, esto ocurre; yo viví allí y doy fé) 

En Finlandia, a diferencia de otras culturas europeas, la conversación trivial o el "small talk" son casi inexistentes. En este país, no solo no se fomenta, sino que ni siquiera existe un concepto de ello en el idioma finlandés. Muchos niños, al aprender inglés, descubren este tipo de interacción como algo esperado cuando hablan con extranjeros. 

En reuniones sociales, los finlandeses no sienten la necesidad de llenar los silencios; a menudo, estos pueden durar minutos sin causar incomodidad. Esta preferencia por el silencio se extiende a otras partes de los países nórdicos, como Trondheim o Tromsø. La cultura finlandesa valora las conversaciones significativas y, en lugar de llenar cada pausa con palabras vacías, prefieren la calma. Así, si alguna vez te encuentras en una situación social en Finlandia, recuerda que el silencio no es algo negativo, sino un espacio para la reflexión, y mejor evitar iniciar conversaciones sobre el clima.

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martes, junio 2

Tu perro sabe lo que se hace cuando te mira con esos ojitos…

(Un texto de Carlos Manuel Sánchez en el XLSEMANAL del 24 de abril de 2022)

La evolución ha favorecido la expresividad. Y tu perro finge. A esa conclusión ha llegado una investigación que compara los gestos de perros, lobos y humanos.

Cuando tu perro te pone ojitos de cachorro, puede que esté triste, pero lo más probable es que te esté manipulando. Tu perro finge, un rasgo de inteligencia. Y no solo lo hace adrede, también sabe que es irresistible.

Es un actor consumado que ha perfeccionado su repertorio de gestos, miradas y sonidos durante milenios. Y logra transmitir emoción, dramatismo o urgencia a cambio de una recompensa: comida, un paseo, juego, caricias. Esta es la conclusión de un equipo internacional de antropólogos y biólogos evolutivos de la Universidad de Duquesne (Estados Unidos), dirigido por Anne Burrows, que ha estudiado secciones transversales de los músculos faciales de perros, lobos y humanos. Y ha comprobado que los perros tienen más fibras de contracción rápida. Más incluso que los humanos, lo cual es sorprendente porque los humanos tenemos muchas en torno a los labios y las mejillas que nos permiten sonreír y hacer mohínes... Y, desde luego, muchas más que los adustos lobos. Esto dota a las expresiones caninas de una gran espontaneidad.

ROMPER EL HIELO

No siempre fue así. Las razas más antiguas, como los huskys, mastines y show shows, son menos expresivas. Pero la evolución ha favorecido ese rasgo. Por una buena razón: romper el hielo entre especies cuyos intereses podían entrar en conflicto. «Los perros son nuestros compañeros más cercanos. Investigar las sutilezas de ese vínculo también nos ayuda a entender nuestra evolución como seres humanos», explica Burrows. El grupo de investigación ha estudiado cómo la anatomía de los perros se ha ido modificando a lo largo de la historia (no tanto la de los lobos) y cómo estos cambios han tenido consecuencias.

ELLOS TE DOMESTICAN

Todavía es objeto de debate dónde, cuándo y cómo los seres humanos y algunos lobos empezaron a cooperar. Hace entre 15.000 y 35.000 años, en regiones de Europa y Asia, tribus de Horno sapiens y algunos Canis lupus, los menos ariscos de la manada, estrecharon lazos, seguramente porque a ambos les convenía. Juntos cazaban, comían y se protegían de los depredadores. Algunos nos miraron a los ojos (los lobos no lo hacen) y a partir de ese momento empezaron a descifrar nuestros rostros y fueron adoptando expresiones que provocaban reacciones en sus dueños. Con el tiempo, y mediante ensayo y error, lograron obtener la reacción deseada. «La comunicación gestual es un rasgo muy infrecuente entre especies no emparentadas. Los perros obtienen pistas de nuestras caras y, a su vez, son capaces de darnos pistas a nosotros. Para ello han tenido que modificar su musculatura facial», explica la antropóloga. Finalmente, con una convivencia tan estrecha y prolongada, la domesticación se convierte en un proceso dual. Por eso el perro consigue, con sus artes escénicas, que te levantes de la cama y lo saques a pasear.

LA SEDUCCIÓN CANINA EN TRES PASOS

LA MIRADA DEL 'CHICO MARTINI': EL PODER DE LEVANTAR LAS CEJAS

Burrows y su equipo han descubierto que una gran variedad de razas de perros tiene un conjunto de fibras musculares en torno a los ojos que les permiten levantar las cejas. Los lobos no tienen ese atributo. Esto sugiere que, durante el proceso de domesticación, los humanos seleccionaron a individuos con rasgos más amistosos, como el simpático enarcamiento de las cejas, así como dientes y hocicos más pequeños,

ESA SONRISA LADEADA: FIBRAS RÁPIDAS PARA LA ESPONTANEIDAD

Estudiando las secciones transversales de los músculos faciales, los investigadores han descubierto que los perros tienen una gran cantidad de músculos de contracción rápida en la cara. Las fibras rápidas permiten una mayor espontaneidad, pero también causan una mayor fatiga. Pruebe a mantener la sonrisa un minuto y lo comprobará. En los humanos también abundan las fibras rápidas, pero se privilegia el uso de fibras lentas. Esto tiene una explicación: «Los humanos utilizamos el habla, y eso significa que tenemos que ralentizar los labios para poder articular claramente los sonidos».

Y LA VOZ IRRESISTIBLE: LADRIDOS EN VEZ DE AULLIDOS

Los antropólogos sospechan que les humanos favorecieron para la domesticación a los lobos que tenían vocalizaciones más cortas. La razón es que buscaban animales que pudieran avisarlos de cualquier amenaza repentina. El aullido corto pasó a convertirse en un ladrido. Los ladridos caninos componen un lenguaje de gran sofisticación en comparación con la pobreza semántica de los lobos, que solo ladran en contadas ocasiones (para alertar a una manada cercana).

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