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sábado, febrero 21

Matteo Ricci, un jesuita en la corte de los Ming

(Un texto de Francisco Martínez Hoyos leído en La Vanguardia del 11 de mayo de 

Considerado el padre de la sinología europea, el italiano intentó comprender a fondo la cultura de la China que pretendía evangelizar.

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El primero en enviar noticias sobre el gigante oriental a Ignacio de Loyola, el fundador de la orden, fue Francisco Javier. El imperio de los mandarines, en palabras de este jesuita navarro, era una tierra grande y pacífica, donde había más justicia que en cualquier estado de la cristiandad.

Sin embargo, Francisco Javier hablaba de oídas. Conoció de primera mano Japón, pero nunca llegó a entrar en la China continental. En cambio, otro miembro de la Compañía de Jesús, el italiano Matteo Ricci (1552-1610), consiguió permiso para entrar, iniciando una larga etapa de misionero en un territorio completamente ajeno a la cosmovisión europea.

Para ganarse al soberano oriental, los religiosos debían demostrar la superioridad de sus creencias

Para los occidentales del Renacimiento y del Barroco, China era un gigante desconocido. La propia denominación de “China” nada tenía que ver con aquel país, que sus habitantes llamaban Zhongguo, “reino del centro”. Sus gentes poseían un carácter muy distinto al de los europeos, con unos rasgos propios que se expresaban en mil detalles. Cuando algo les desagradaba, lo hacían saber por medios indirectos, en lugar de protestar abiertamente.

Los jesuitas pretendían evangelizar China. ¿Cómo esperaban lograrlo? Primero pensaban convertir al emperador. Una vez que las élites del Imperio fuesen católicas, lo demás no presentaría gran complicación. La historia mostraba que eso era lo que había sucedido en otras épocas, en Roma bajo Constantino o en la España visigoda de Recaredo.

El padre Madou

Originario de Macerata, una ciudad italiana del Adriático, Ricci expresó muy joven su deseo de ser misionero en Asia. Llegó a China en 1583, junto con el padre Ruggero, también de la Compañía. Tras instalarse en Zhaoqing, una ciudad sureña, enseguida trató de adaptarse a su nuevo entorno. Eso significaba, para empezar, aprender una lengua de especial dificultad, compuesta por miles de signos diferentes con una pronunciación compleja. Llegaría a dominarla a la perfección, hasta el punto de escribir en ella libros como Jiaoyou lun (Sobre la amistad). También inventó un sistema para transcribir sus caracteres al alfabeto europeo.

Para ganarse al poderoso soberano oriental, los religiosos europeos primero tenían que demostrar la superioridad de sus creencias. Encontraron un camino para lograrlo: la ciencia. En aquellos momentos, los chinos estaban interesados en el conocimiento occidental, en el que veían un instrumento para resolver problemas prácticos. ¿Cómo calcular, por ejemplo, un área o un volumen?

Ricci, experto en matemáticas y en cartografía, facilitó a sus anfitriones lo que esperaban. Trazó para ellos un mapamundi que le dio un gran prestigio, el Mapa completo de las montañas y de los mares de la Tierra. Algunos, al comprobar en él que el italiano llegaba desde geografías tan remotas, suspiraron de alivio. No era probable que desde una distancia tan descomunal se enviaran tropas para invadir los dominios de los Ming.

Ricci exponía en la residencia de los jesuitas objetos como relojes, cuadros o libros, que atraían poderosamente la curiosidad de sus visitantes. Algún tiempo después tradujo al chino los Elementos de geometría de Euclides, el sabio griego de la Antigüedad, junto a su discípulo Qu Rukui.

En su evangelización aceptó todo el bagaje de la cultura oriental que no fuera opuesto a los principios cristianos

Por otra parte, intentó difundir el Evangelio a partir de un planteamiento intercultural insólito para la época. Los jesuitas debían ser chinos entre los chinos, es decir, aceptar todo el bagaje de la cultura oriental que no fuera opuesto a los principios cristianos. De ahí que Ricci adoptara un nombre chino, Li Madou.

Esta pedagogíaimplicaba buscar los puntos de contacto entre la doctrina de Jesucristo y la de Confucio, de forma que la primera resultara menos extraña al público nativo. Ricci llegó a traducir los Cuatro Libros del confucianismo al latín, con el título Tetrabiblon sinense de moribus. En 1603 dio a la luz su propia versión del catecismo católico, El verdadero significado del Señor del Cielo.

De todas formas, trasmitir los valores evangélicos exigía un esfuerzo de imaginación con el que superar serios obstáculos. Incluso resultaba difícil hallar una palabra que tradujera el concepto occidental de Dios, porque, en China, la idea de una divinidad separada del mundo no tenía sentido.

Por otro lado, los esfuerzos para adaptar el cristianismo a la sensibilidad de los orientales despertaron una profunda hostilidad en el seno de la Iglesia. Los críticos de los jesuitas pensaban que la ortodoxia doctrinal estaba en juego. Se generó una gran polémica que se zanjó en el siglo XVIII, cuando Roma dio la razón a los que se oponían a los ritos locales.

Oposición dentro y fuera

Con sus conocimientos científicos y su savoir faire diplomático, Ricci hizo amistades entre los dirigentes chinos. Para granjearse las simpatías de las clases altas del país, los jesuitas se dejaron barba y el pelo largo, a imitación de la moda local que seguían los letrados, es decir, la gente instruida. Había que obtener su apoyo para materializar el gran objetivo de la Compañía: crear una red de colegios al estilo de las que existían en los países europeos.

Con todo, la desconfianza hacia los extranjeros era muy difícil de vencer. En ocasiones, este recelo adquiría tintes violentos. En cierta ocasión, durante un ataque xenófobo contra la Compañía de Jesús, Ricci resultó herido. Quedaría cojo para siempre.

Tardó tres años en volver a la capital, pero lo hizo a lo grande, bajo la protección del emperador Wanli

Desde los tiempos de Marco Polo, los europeos creían en la existencia de un reino fabuloso llamado “Catay”. Ricci, gracias las múltiples informaciones que pudo recoger, llegó a la conclusión de que esa tierra era, en realidad, China. Así lo comunicó a sus colegas de la Compañía, aunque no le prestaron especial atención.

Nuestro hombre no obtuvo permiso para viajar a Pekín hasta 1598, cuando ya llevaba quince años en el país. Una autoridad de Nankín le facilitó la estancia al advertir que la astronomía europea resultaba de utilidad para mejorar el calendario, invento que en China era mucho más que un instrumento para medir el tiempo: regía el orden social. El caramelo de la ciencia no impidió, sin embargo, que los burócratas le hicieran el vacío.

Tardó tres años en volver a la capital, pero lo hizo a lo grande, bajo la protección del emperador Wanli. El soberano quedó encantado con los regalos que traían aquellos extranjeros, en especial con los relojes mecánicos. Michela Fontana, en Matteo Ricci (Mensajero, 2017), señala que “la buena acogida dispensada a los relojes había permitido a los jesuitas establecer un canal de comunicación privilegiado”. Fascinado ante aquellos visitantes insólitos, el emperador les acribilló a preguntas. Quería saberlo todo de Europa. Cómo vivían sus habitantes, cómo se vestían, cómo se casaban...

Enterrado en China

Ricci coincidió en Pekín con otro jesuita, el español Diego de Pantoja. Aunque hubieran podido colaborar, se dedicaron a llevarse como el perro y el gato. En parte, lo suyo era un choque de personalidades. Mientras el italiano era humilde y sociable, el español se mostraba impetuoso y testarudo.

No obstante, su rivalidad se explica más bien por sus distintas ideas respecto a la evangelización. Ricci se concentraba en el funcionariado. Pantoja, por el contrario, en las clases humildes. El primero resaltaba los puntos de contacto entre Oriente y Occidente. El segundo hacía hincapié en las diferencias y no ahorraba críticas a Confucio.

En el momento de su muerte, el jesuita italiano se había ganado el respeto chino. Por su contribución científica, se le había concedido el derecho a disponer de un espacio para su propio mausoleo, un honor que nunca antes se había otorgado a un extranjero. El sepulcro fue destruido en 1900, durante la rebelión de los bóxers. Restaurado después, sería víctima de la furia vandálica en tiempos de la Revolución Cultural, por lo que tuvo que ser de nuevo reconstruido.

Hoy, en pleno siglo XXI, Ricci no deja de fascinar por la audacia con la que intentó comprender una cultura tan alejada de la suya.

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viernes, febrero 20

Urbanismo en Zaragoza: la plaza de Santa Engracia en el siglo XVIII

(Un texto de Ana María García Terrel en el Heraldo de Aragón del 11 de abril de 2021) 

Las reformas urbanas acometidas después de Los Sitios (1808) determinaron el actual aspecto de la plaza.

La actual remodelación de la plaza de Santa Engracia, emblemático espacio de Zaragoza, invita a conocer cómo era esta plaza antes de Los Sitios (1808), puesto que fueron las reformas urbanas después acometidas las que determinaron, casi por completo, el aspecto que hoy presenta.

La plaza data de tiempo inmemorial. Desde el siglo IV, la devoción a los Mártires convirtió en monasterio de Santa Engracia en meta de peregrinación de los zaragozanos. Hacia ella se trasladaban siguiendo una ruta que partía de la Puerta Cinegia y seguía a través de un dédalo de calles por la llamada de Santa Engracia, de la que aún conservamos su traza final en la actual de Inocencio Jiménez. El paseo de la Independencia no existía, era un abigarrado conjunto de callejuelas. El emplazamiento de Santa Engracia, entonces, era ‘las afueras’. El Huerva, encajonado y sin regular, corría a sus espaldas, las huertas -entre ellas la suya propia- rodeaban su entorno y muchas pertenecían a los conventos, dotados de amplios solares y abundantes bienes por regla general.

Para conocer muy bien la estructura de la plaza en el siglo XVIII disponemos de dos fuentes valiosísimas: el ‘Vecindario de 1723’ y el ‘Reconocimiento General de casas de 1766’, completado con una Adición de 1785. El primero es un censo que mandó hacer con carácter nacional el marqués de Campoflorido con fines tributarios. El segundo, lo ordenó el marqués de Avilés con el mismo fin. Ambos se hicieron con carácter itinerante, casa por casa, dando noticia del recorrido de las calles y de los edificios, así como de la familia que los ocupa, detallando profesiones y pertenencias. Gracias a ellos conocemos qué edificios componían la plaza de Santa Engracia. Tomaremos como referencia el de la propia iglesia, situada siempre en el mismo lugar que ahora conocemos, a pesar de las modificaciones que sufrió con el paso de los siglos al pasar de catacumba a templo y luego a formar parte del suntuoso monasterio jerónimo.

Muy cerca de ella, donde hoy se encuentra el lateral del actual edificio de Correos, se hallaba un elemento singular: una de las puertas de la ciudad, la Puerta de Santa Engracia. Nos cuenta el padre Martón, gran historiador del monasterio, que "en 1684 el prior regaló a los parroquianos un cuadro de Santa Engracia ofreciéndole el debido adorno, dentro del Arco de la Puerta de la ciudad y así en 1720 se veía mejorada, ardiendo una lámpara de noche todo el año".

A un lado de la puerta y lindando con el templo había una casita en la que vivía el macero y ministro de la puerta, en el otro lado existía otra vivienda habitada por un funcionario, y un cuartelillo de soldados que hacían guardia. La primera casa era propiedad de la ciudad y la segunda del Estado. Se comprende que no existía el trazado de la actual calle de Tomás Castellano y que los edificios formaban una línea de continuidad.

Lindando con el templo, por el otro lado, se hallaban desde el siglo XV las grandes edificaciones del monasterio con innumerables espacios dedicados a viviendas de monjes y novicios (40, según el ‘Vecindario’) y siervos (45, que trabajaban entre la labor de campo, sacristía, botica, portería...). Existían así mismo dos claustros, los almacenes, los graneros, etc. Estas construcciones hacían un ángulo, conformando parte de su fachada otro de los lados de la plaza, si bien dejaban un pequeño paso a modo de callizo para dar entrada a la torre y huerta de Santa Engracia, de la que tanto habría que decir. En un documento de 1698 se especifica "que confronta el monasterio con la huerta del mismo, con el río Huerva y la plaza de Santa Engracia". De ello da fe el notario real Pedro de Goya, abuelo del pintor. Si siguiéramos el recorrido de la plaza encontraríamos, a continuación, tres pequeñas casas, la última de las cuales ya pertenecía a la calle de Santa Engracia. Las tres eran del Cabildo y tenemos noticia de que, en un determinado momento (1738-1765), fueron derruidas y sobre su solar edificó Julián de Yarza y Ceballos ‘menor’ casas para confesores y mandados.

Ahora, cambiemos el recorrido y volvamos al lado opuesto de la puerta antes citada. Por aquí, encontraremos una inmensa extensión perteneciente al convento de las Carmelitas Descalza de San José. Entre sus pertenencias más emblemáticas hallaremos, contigua a la puerta y conformando parte de la plaza, la finca llamada Torre del Pino, de la que tenemos noticia en documentos muy anteriores al siglo XVIII. Como curiosidad diremos que la tuvo arrendada el pintor Lupicino en 1630 y que destruida en los Sitios forma parte de los grabados de Gálvez y Brambilla. Hoy ocupa su solar la plaza de Aragón. El convento de Carmelitas estaba algo más alejado ya que su iglesia, de la que aún existen vestigios, puede situarse entre las calles de Bilbao y de Casa Jiménez, pero se unía a la plaza por una calle llamada entonces del Juego de Pelota, curiosamente arbolada con sabinas.

Volviendo al inicio de esta calle, encontramos los dos edificios que acababan de conformar la plaza y que tendrían gran papel en la vida de la parroquia y del monasterio. Nos referimos al convento de Capuchinas y al Hospicio de Santa Fe. El convento albergaba a 27 religiosas, el capellán y tres sirvientes. Las religiosas pertenecían a familias nobles y allí se enterraban personajes ilustres como el conde de Fuentes. Cuando se hicieron las reformas urbanas tras los Sitios buena parte del edificio fue derruido para trazar un sector del Paseo de la Independencia. Otra parte la ocupa actualmente el edificio de viviendas levantado entre el paseo y la calle de Inocencio Jiménez.

Terminaba de conformar la plaza el Hospicio de Santa Fe -la palabra ‘hospicio’ alude aquí a una hospedería de religiosos-. En la Zaragoza del XVIII y en el mismo distrito aparecen varios pertenecientes a los grandes monasterios de la provincia (Veruela, Rueda) que debían emplear los monjes en sus desplazamientos a la capital. Tenía esta casa gran raigambre en la parroquia, documentos de los siglos XIV y XV ya dicen que "cuando los obispos de Huesca iban a visitar su parroquia de Santa Engracia los salían a recibir el vicario y beneficiados con la Cruz levantada en procesión, hasta la casa de los Frayles de Santa Fe". Vivían en el edificio el padre procurador, criado y criada.

En la ya citada ‘Adición al empadronamiento de 1766’ aparece un expediente de 1787 incoado por el padre procurador para demolición de este edificio. Realmente se demolió para volverlo a levantar, pero los monjes recibieron una orden municipal para retranquear una de sus fachadas (la que daba a la calle de Santa Engracia) ya que se aspiraba a que "se vea muy bien desde dicha calle todo el magnífico pórtico de la iglesia engraciana". Para compensarles por la pérdida de espacio se les propuso tomar parte del solar que antecedía a las Capuchinas, pero estas se opusieron tenazmente porque les tapaba la vista de su puerta y por otra razón que actualmente nos hace sonreír: "Se va a producir incomodidad para arrimar los coches a la puerta de la iglesia". Hoy, el solar del Hospicio de Santa Fe lo ocupa el edificio de HERALDO DE ARAGÓN.

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jueves, febrero 19

Locuciones y aforismos latinos

(Una lista super interesante sacada de http://www.jdiezarnal.com/refranes.html)

  • Homo homini lupus (El hombre es un lobo para el hombre)
  • Humilitas occidit superbiam (La humildad mata al orgullo)
  • Ibidem (En el mismo lugar)
  • Idem (Mismo o el mismo)
  • In absentia (En ausencia)
  • Ego amissus pugna sed autere bellum (Perdí la batalla, pero gané la guerra)
  • Errare humanum est (Errar es humano) (San Agustín)
  • Esse est deus (Ser es dios)
  • Etiam capillus unus habet umbram (Incluso un solo pelo tiene su sombra)
  • Excusatio non petita, accusatio manifesta (Explicación no pedida, acusación manifiesta)
  • Exitus Acta Probat (El fin justifica los medios)
  • Experientia docet (La experiencia enseña) (Tácito)
  • De nihilo nihil. (De la nada, nada surge) (Parménides)
  • De parvis grandis acervus erit (De las cosas pequeñas se nutren las cosas grandes)
  • De pluribus unum (De muchos, uno) (Virgilio)
  • Delirium tremens (Delirio y temblor)
  • Curriculum vitae (Carrera de la vida)
  • Da mihi animas, caetera tollis (Dame las almas, quédate con lo demás)
  • Dente lupus, cornu taurus petit (El lobo ataca con los dientes, el toro con los cuernos)
  • Deo ignoto (Al Dios desconocido)
  • Ad aeternam (Para toda la eternidad)
  • Ad astra (Hasta las estrellas)
  • Ad augusta per angusta (A lo augusto, por lo angosto)
  • Ut placeat Deo et Hominibus (Para agrado de Dios y de los hombres)
  • Laus Deo (Gloria a Dios o Alabado sea Dios)
  • Cui bono? (¿A quién beneficia?)
  • Amor animi arbitrio sumitur, non ponitur (Elegimos amar, pero no podemos elegir dejar de amar) (Publio Sirio)
  • Si vales, valeo (Si eres fuerte, soy fuerte)
  • Dum spiro spero (Mientras hay vida, hay esperanza) (Cicerón)
  • Dum viviumus, vivamus (Cuando vivimos, deja que vivamos)
  • Age quod agis (Haz lo que quieras)
  • Cum laude (Con honores o con elogios)
  • Annus horribilis (Año terrible)
  • Ante meridiem (Antes del mediodía)
  • Aquila non capit muscas (El águila no caza moscas)
  • Argumentum ad ignorantiam (Argumentación desde la ignorancia)
  • Deo Optimo Maximo (Para el más grande y mejor Dios)
  • Deus ex machina (Dios surgido de la máquina)
  • Difficile est longum subito deponere amorem (Es difícil desprenderse de repente de un amor tan duradero) (Cayo Valerio Catulo)
  • Acta est fabula (La función ha terminado)
  • Ad hoc (Para un fin determinado)
  • Ad hominem (Contra el hombre)
  • Alter ego (El otro yo)
  • Memento mori (Recuerda que has de morir)
  • Nihil novum sub sole (No hay nada nuevo bajo el sol)
  • Ab imo pectore (Con todo mi corazón) (Virgilio)
  • Beatus vir qui timet dominum (Bienaventurado el varón que teme al señor)
  • Requiscat in pace (Descanse en paz)
  • Res non verba (Hechos, no palabras)
  • Saecula saeculorum (Por los siglos de los siglos)
  • Salus populi suprema lex (La seguridad de la gente es la ley suprema) (Cicerón)
  • Semper et in aeternum Siempre y para siempre)
  • Semper fidelis (Siempre fieles)
  • Semper fortis Siempre fuertes)
  • Semper idem (Siempre lo mismo)
  • Serva me, servabo te (Sálvame y te salvaré) (Petronio)
  • Ex ore tuo te judico (Por tus palabras te juzgo)
  • Ex ore parvulorum veritas (De la boca de los niños sale la verdad)
  • Do ut des (Doy para que des)
  • Cogito, ergo sum (Pienso, luego existo)
  • Amare patriae est nostra lex (Amar a la patria es nuestra ley)
  • Amicis inest adulatio (La adulación es inherente a los amigos) (Tácito)
  • Amicitia quae desinere potest vera nunquam fuit (La amistad que puede dejar de ser, nunca fue verdadera) (San Jerónimo)
  • In promptu (de pronto)
  • A barba stulti discit tonsor (En barba de necio se aprende a rapar)
  • A calvo ad calvum (De calvo a calvo) (Calígula)
  • A coelo usque ad centrum (Del cielo al centro de la Tierra)
  • Divide at regnes (Divide para reinar)
  • Dominus tecum (El Señor sea contigo)
  • Dura lex, sed lex (Dura es la ley, pero es la ley)
  • Ad infinitum (Hasta el infinito)
  • Gloria in excelsis Deo (Gloria a Dios en las alturas)
  • Grosso modo (Aproximadamente, más o menos)
  • Habemus papam (Tenemos papa)
  • Copia ciborum, subtilitas impeditur (Las comidas abundantes embotan la inteligencia) (Séneca)
  • Nihil enim est opertum quod nom revelabitur, aut occultum quod non scietur (Nada hay oculto que no llegue a descubrirse, ni secreto que no venga a conocerse)
  • Ama et quod vis fac (Ama y haz lo que quieras) (San Agustín)
  • Mens sana in corpore sano (Mente sana en cuerpo sano) (Juvenal)
  • Accipere quam facere praestat iniuriam (Más vale ser objeto de una injusticia que cometerla)
  • Ego te absolvo a peccatis tuis (Yo te absuelvo de todos tus pecados)
  • Aequam memento rebus in arduis servare mentem (Recuerda mantener la mente serena en momentos difíciles) (Horacio)
  • Hic et nunc (Aquí y ahora)
  • Historia vitae magistra (La historia es la maestra de la vida) (Cicerón)
  • Amantes, amentes. (Amantes, dementes) (Terencio)
  • Amantium irae amoris integratio est (Las discusiones entre enamorados reavivan el amor) (Terencio)
  • Amare et sapere vix deo conceditur (Incluso a los dioses les cuesta amar y saber a la vez)
  • Ad populum (Dirigido al pueblo)
  • Ad praesens ova cras pullis sunt meliora (Los huevos de hoy son mejores que los pollos del mañana)
  • Ergo sum qui sum (Yo soy quien soy)
  • Inter arma silent leges (En medio de las armas, callan las leyes) (Cicerón)
  • Malum quidem nullum esse sine aliquo bono (No hay ningún mal sin algo bueno)
  • Fatum fatis ego perea (Hágase el destino aunque yo perezca)
  • Festina lente (Apresúrate despacio)
  • Fiat voluntas tua (Hágase tu voluntad)
  • Divide et impera (Divide y vencerás) (Julio César)
  • Docendo discimus (Enseñando, aprendemos) (Séneca)
  • Donec eris felix, multos numerabis amicos (Mientras seas feliz, contarás con muchos amigos) (Ovidio)
  • Dura lex sed lex (La ley es dura pero es la ley)
  • Bonum vinum laetificat cor hominis (El buen vino alegra el corazón del hombre)
  • Carpe Diem (Vive el momento) (Horacio)
  • Casus belli (Causa de la guerra)
  • Cave canem (Cuidado con el perro)
  • De iure (De derecho)
  • Amor est vitae essentia (El amor es la esencia de la vida) (Plauto)
  • Amor et melle et felle est fecundissimus (El amor es fecundo en miel y en veneno) (Plauto)
  • Amico firmo nil emi melius (No se puede comprar nada mejor que un amigo resistente)
  • Amicorum esse communia omnia (Todas las cosas entre amigos tienen que ser comunes) (Cicerón)
  • Ecce homo (He aquí el hombre)
  • Qui bene amat, bene castigat (Quien bien te quiere te hará llorar)
  • Qui invenit amicum invenit thesaurum (Quien encuentra un amigo, encuentra un tesoro) (Eclesiastés, Antiguo Testamento)
  • Qui totum vult totum perdit (Quien quiere todo lo pierde todo) (Séneca)
  • Si vis pacem, para bellum (Si quieres la paz, prepara la guerra) (Julio César)
  • Navigare necesse est, non vivire (Navegar es necesario, vivir no)
  • Citius, altius, fortius (Más rápido, más alto, más fuerte) (Henri Didon)
  • Audere est facere (Querer es poder)
  • Auribus tenere lupum (Coge al lobo por las orejas) (Publius Terentius)
  • Aut neca aut necare (Matar o morir)
  • Aut viam inveniam aut faciam (Encuentra el camino o crea uno propio) (Aníbal)
  • Ave Caesar, morituri te salutant. (Ave César, los que van a morir te saludan)
  • Beati hispani, qvibvs vivere bibere est. (Felices los españoles, para quien vivir, es beber)
  • Deus dedit, Deus abstulit (Dios lo dio, Dios lo quitó)
  • Deus in nobis (Hay un Dios en nosotros)
  • Eppur si muove (Y sin embargo se mueve)
  • Dulce et decorum est pro patria mori (Dulce y hermoso es morir por la patria) (Horacio)
  • Quid pro quo (Una cosa por la otra)
  • Quorum praesentia sufficit (Cuya presencia es suficiente)
  • Veritas vos liberabit (La verdad os hará libres)
  • Errare humanum est (Errar es propio del hombre)
  • A fronte praecipitium a tergo lupi (Al frente, un precipicio; los lobos, a la espalda)
  • Ab love principium (Empezar con lo importante)
  • Ab uno disce omnes (Por uno se aprende a conocer a todos)
  • Abusus non tollit usum (El abuso no anula el uso)
  • Est modus in rebus (Hay una medida en todas las cosas)
  • Ducunt volentem fata, nolentem trahunt (El destino guía a los que están dispuestos y arrastra a los que no están dispuestos) (Séneca)
  • Dulce bellum inexpertis. (La guerra es dulce para aquellos que no la han vivido) (Píndaro)
  • Argumentum ad verecundiam (Argumento de autoridad)
  • A fructibus cognoscitur arbor (Por sus frutos conocemos al árbol)
  • A posse ad esse (De la potencia al ser)
  • Cuique suum (A cada cual lo suyo)
  • Cujusvis hominis errare; nullius, aisi insipientis, in errore perseverare (Cualquier hombre puede errar, pero solamente los necios perseveran en el error)
  • Amicitiae nostrae memoriam spero sempiternam fore (Espero que los recuerdos de nuestra amistad sean eternos)
  • Amor aecus est (El amor es ciego)
  • Alea iacta est (La suerte está echada) (Julio César)
  • Alma mater (Madre nutricia)
  • Nune aut nunquam (Ahora o nunca)
  • Omnia vincit Amor (El amor todo lo vence) (Virgilio)
  • On omnis moriar (No moriré del todo) (Horacio)
  • Pecunia, si uti scis, ancilla est; si nescis, domina (Si sabes usar el dinero, será tu esclavo. Si no, será tu amo)
  • Plus ultra (Más allá)
  • Possunt quia posse videntur (Pueden, los que creen que pueden) (Virgilio)
  • Post mortem (Después de la muerte)
  • Potius sero quam nunquam (Más vale tarde que nunca) (Tito Livio)
  • Quam bene vivas referre, non quam diu (Lo que importa es lo bien que vivas, no por cuánto tiempo) (Séneca)
  • Vir sapiens dominabitur astros (El saber como insignia) Leyenda de Alfonso el Magnánimo.
  • E pluribus unum (Uno entre muchos)
  • Eritis sicut dii (Sereís como dioses)
  • Extinctus ambitur idem (El hombre que es odiado será amado tras su muerte)
  • Faber est suae quisque fortunae (Cada uno es responsable de su propio destino) (Apio Claudio)
  • Ipso facto (Inmediatamente)
  • Labor omnia vincit (El trabajo lo conquista todo) (Virgilio)
  • Liberae sunt nostrae cogitationes (Nuestros pensamientos son libres) (Cicerón)
  • Libertas capitur (La libertad se conquista)
  • Lux et veritas (Luz y verdad)
  • Male parta male diabunter (Lo que ha sido mal ganado es erróneamente perdido) (Cicerón)
  • Vitam regit fortuna, non sapientia (El destino dirige la vida, no la sabiduría) (Cicerón)
  • Vitanda est improba siren desidia (Hay que evitar esa tentación, la holgazanería) (Horacio)
  • Vitiis nemo sine nascitur (Nadie nace sin culpas)
  • Vive memor leti (Vive recordando la muerte)
  • Vos vestros servate, meos mihi linquite mores (Sigue tu propio camino y déjame seguir el mío) (Petrarca)
  • Vox Populi (Voz del pueblo)
  • Hoc non pereo habebo fortior me (Lo que no me mata, me hace más fuerte) (Nietzsche)
  • Non scholae, sed vitae discere (No aprendemos para la escuela, sino para la vida) (Séneca)
  • Nosce te ipsum (Conócete a ti mismo)
  • Amicus omnibus, amicus nemini (Amigo de todos, amigo de ninguno)
  • Amor ómnibus idem (El amor es igual para todos) (Virgilio)
  • Amoris vulnus idem sanat qui facit (La herida del amor la cura el mismo que la provoca)
  • De facto (De hecho)
  • Mutatis mutandis (Cambiando lo que se deba cambiar)
  • Nam et ipsa scientia potestas est (El conocimiento es poder) (Francis Bacon)
  • Non metuit mortem qui scit contemnere vitam (No teme a la muerte, el que sabe despreciar la vida) (Catón)
  • Deus nobis haec otia fecit (Dios nos ha concedido este descanso)
  • Etiam periere ruinae (Hasta las ruinas han perecido)
  • Manus manum lavat (Una mano lava a la otra mano)
  • Haec est Victoria quae vicit mundum: fides nostra (Esta es la victoria que ha vencido al mundo: nuestra fe)
  • Dum excusare credis, accusas (Cuando crees que te estás excusando, te estás acusando)
  • Timendi causa est nescire (La ignorancia es la causa)
  • Quousque tandem abutere, Catilina, patientia nostra (¿Hasta cuándo abusarás, Catilina, de nuestra paciencia?)
  • Dicebamus hesterna die (Deciamos ayer) (Fray Luis de León)
  • Fortuna iuvat audaces (La fortuna favorece a los valientes) (Virgilio)
  • Gaudeamus igitur iuvenes dum sumus (Disfrutemos pues, mientras aún somos jóvenes)
  • Amicus certus in re incerta cernitur (El verdadero amigo se encuentra en las situaciones difíciles) (Ennio)
  • De gustibus et colon bus non est disputandum (Sobre gustos y colores no cabe disputa)
  • Ego non sum bonus homo christianus (No soy un buen cristiano)
  • Quod tibi fieri non vis, alteri ne feceris (No hagas a otro lo que no quieras te hagan a ti) (emperador Alejandro Severo)
  • Ars longa, vita brevis. (El arte es largo, la vida breve) (Hipócrates)
  • Arte mea capta est: arte tenenda mea est (Con mis artes la he cautivado, con mis artes he de retenerla) (Ovidio)
  • Clavum clavo expellere (Un clavo saca otro clavo)
  • Cogito, ergo sum. (Pienso, luego existo) (Descartes)
  • Consuetudo quasi altera natura (La costumbre es nuestra segunda naturaleza) (Cicerón)
  • In hoc signo vinces (En-toutoi-nika) (Con este signo vencerás)
  • Carpe diem quam minimum credula postero (Aprovecha el día, no confíes en mañana)
  • Tempus fugit sol lucit omnibus (El tiempo pasa y el sol luce para todo el mundo)
  • Ubi concordia, ibi victoria. (Donde hay unidad hay victoria) (Publius)
  • Ut desint vires, tamen est laudanda voluntas (Aunque nos falten las fuerzas, debe alabarse la voluntad) (Publio Ovidio)
  • Ut sementem feceris, ita metes (Lo que siembres, será lo que coseches) (Cicerón)
  • Vade retro (Vete atrás” o “Retrocede”)
  • Veni, vidi, vici (Llegué, vi, vencí) (Julio César)
  • Veritas filia temporis (La verdad es hija del tiempo) (Aulo Gelio)
  • Disce quasi semper victurus vive quasi cras moriturus (Aprende como si fueras a vivir siempre, vive como si fueras a morir mañana)
  • Hoc opus, hoc etenim forsam me subtraet igni (Esta obra, esta me salvará de convertirme en cenizas) (San Braulio, obispo de Zaragoza)
  • Ex nihilo, nihil (De la nada, nada)
  • In albis (En blanco)
  • In dubio pro reo (En caso de duda a favor del reo)
  • In extremis (En los últimos momentos)
  • Maxima egestas avaritia (La avaricia es la mayor pobreza)
  • Mea culpa (Por mi culpa)
  • Memento mori (Recuerda que morirás)
  • Memento vivire (Acuérdate de vivir)
  • Mens sana in corpore sano (Mente sana en cuerpo sano) (Décimo Junio Juvenal)
  • Militiae species amor est (El amor es una especie de guerra) (Ovidio)
  • Modus operandi (Modo de obrar)
  • Morior invictus (La muerte antes que la derrota)
  • Mors ultima linea rerum est (La muerte es el final de todas las cosas) (Horacio)
  • Motu propio (Por voluntad propia)
  • Sic semper tyrannis (Así siempre con los tiranos)
  • In ictu oculi (En un abrir y cerrar de ojos)
  • In medio virtus (En el equilibrio está la virtud) (Aristóteles)
  • In omnia paratus (Listo para todo)
  • In perpetuum et unum diem (Para siempre y un día más)
  • In situ (En el sitio)
  • In vinum veritas (En el vino está la verdad)
  • Sine die (Sin plaza, sin fecha)
  • Sine qua non (Sin el cual no)
  • Statu quo (El estado en el que)
  • Tempus edax rerum (El tiempo lo devora todo)
  • Tempus fugit (El tiempo vuela) (Virgilio)
  • Ubi amici, ibidem opes (Donde están los amigos, ahí están las riquezas. Tito Maccio Plauto)
  • Verus amicus est tanquam alter ídem (El verdadero amigo es como otro yo) (Marco Tulio Cicerón)
  • Verus amor nullum novit habere modum (El verdadero amor no conoce límites)
  • Vestis virum reddit (La ropa hace al hombre) (Quintiliano)
  • Vincit qui patitur (Conquista quien perdura)
  • Vires acquirit eundo (La fuerza se adquiere avanzando) (Virgilio)
  • Quod natura non dat, Salmantica non præstat (Lo que la naturaleza no da, Salamanca no lo otorga)
  • Beatus ille (Dichoso aquél tiempo)
  • Bis dat qui cito dat (Quien da pronto, da dos veces)
  • Bis repetita placent (Las cosas repetidas gustan)
  • Bis vincit qui se vincit in victoria (Conquista dos veces quien a la hora de la conquista, se conquista a sí mismo) (Publius)
  • Bona fides contraria est fraudi et dolo (La buena fe es contraria al fraude y al engaño)
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    miércoles, febrero 18

    "Rocky"

    (Leído en una publicación de Rufino Arístides Jaramillo en el muro de facebook de 'Grupo de Historia, Mitología y Curiosidades')

    En 1974, Sylvester Stallone estaba en el fondo. Y un gesto silencioso de fe lo cambió todo.
     
    En aquel momento, Stallone apenas sobrevivía. Tenía un guion maltratado, los bolsillos vacíos y puertas cerrándose en cada intento. Los directores de casting no lo querían. Los productores no creían en él. Hollywood ya había decidido que no valía la pena arriesgarse.
     
    Todos… excepto una persona.
    En una oficina de casting cualquiera, Stallone estaba sentado solo, agotado, con una carpeta gastada bajo el brazo. Allí se cruzó con Henry Winkler. En ese tiempo, Winkler ya era una estrella en ascenso gracias a Happy Days. Podía haber pasado de largo. Muchos lo hacían 
     
    Pero no lo hizo.
    Cuando Stallone empezó a hablar de su guion, algo cambió. Winkler escuchó de verdad. Años después diría: «Había una luz dentro de él. Creía en esa historia más que en cualquier otra cosa».
     
    Esa historia era Rocky. Stallone la escribió en pocos días después de ver la brutal pelea entre Ali y Wepner. En esas páginas estaban su rabia, sus fracasos, su hambre y sus sueños. La ofreció por todas partes. A todos les gustaba, pero solo si el protagonista era un actor famoso. Stallone siempre decía que no. Tenía que ser él.
     
    O nada.
     
    Y así se quedó con nada.
     
    Esa misma noche, Henry Winkler se llevó el guion a casa. Lo leyó de una sola vez. Al día siguiente llamó a su agente y dijo: «Este chico tiene algo. Es tosco. Pero es real».
     
    La agente, Jackie Lewis, se reunió con Stallone y decidió representarlo. Juntos empujaron el guion hasta que llegó a los productores Irwin Winkler y Robert Chartoff. United Artists aceptó… pero otra vez con la condición de que Stallone no fuera el protagonista. Y otra vez dijo que no.
     
    Esta vez, ganó.
     
    Con un presupuesto mínimo y sin garantías, nació Rocky. Y con él, una leyenda. Más tarde, Stallone diría:
    «Henry fue la primera persona en Hollywood que no se limitó a darme una palmada en la espalda. Actuó. Me abrió una puerta. Sin él, Rocky no existiría».
     
    Winkler nunca presumió de ello. No buscó reconocimiento ni crédito. Pero quienes lo sabían, lo sabían.
    En una entrevista televisiva de 1988 dijo en voz baja: «Simplemente pensé que el mundo necesitaba ver lo que ese chico llevaba dentro». Una frase. Sin espectáculo. Sin focos.
     
    Stallone nunca lo olvidó. Años después, cuando se estrenó Rocky Balboa, dijo: «Henry creyó en mí cuando no había ninguna razón para hacerlo».
     
    Hay otro momento poco conocido que lo dice todo sobre quiénes eran. Tras el éxito de Rocky, Stallone recibió decenas de ofertas. Una de ellas fue para la película The One and Only. La rechazó, pero les dijo a los productores: «Deberían hablar con Henry Winkler». Lo hicieron. Y el papel fue para Winkler.
     
    La película no pasó a la historia. Pero el gesto sí. Años después, Winkler diría: «No me debía nada. Pero aun así pensó en mí. Eso vale más que cualquier premio».
     
    Lo que hizo Henry Winkler no fue una estrategia. Fue reconocer una chispa en la oscuridad. Creer sin esperar nada a cambio. Un acto silencioso de fe que cambió una vida y dejó una huella invisible pero inmensa en la historia del cine.
     

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    martes, febrero 17

    Farenheit 451

    (Leído en el muro de facebook del Club de Lectura ADORO LOS LIBROS, escrito por Danny González)  
     
    "Ray Bradbury no era un escritor rico ni consagrado cuando escribió Fahrenheit 451. A comienzos de los años 50 vivía con lo justo, tenía una familia que mantener y no podía permitirse el lujo de alquilar una oficina ni comprar una máquina de escribir propia. Por eso encontró una solución tan curiosa como simbólica: el sótano de la Biblioteca de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA).
     
    En ese sótano había máquinas de escribir que funcionaban con monedas, algo parecido a una lavandería, pero para escritores. Cada vez que Bradbury introducía una moneda, la máquina le daba 30 minutos de uso. El sonido constante del tic-tac del reloj y el miedo a perder tiempo marcaron el ritmo de la escritura. No había espacio para distracciones, bloqueos creativos ni frases innecesarias. Cada palabra costaba dinero.
     
    Bradbury escribió la novela en aproximadamente nueve días, gastando alrededor de 9 dólares con 80 centavos, lo que hoy equivaldría a poco más de 100 dólares. Esa presión económica influyó directamente en el estilo del libro: frases cortas, ritmo acelerado, escenas intensas, casi sin pausas. El mundo de Fahrenheit 451 parece estar siempre corriendo… exactamente como su autor mientras escribía.
     
    Antes de convertirse en novela, Fahrenheit 451 comenzó como un relato más corto titulado “The Fireman”. Bradbury amplió esa historia en el sótano de la biblioteca, rodeado literalmente de libros, mientras escribía una obra sobre un futuro en el que los libros son quemados y prohibidos. La ironía es brutal: una biblioteca dando vida a una de las mayores defensas de la lectura jamás escritas.
     
    Bradbury no escribió el libro solo como crítica a la censura estatal. De hecho, él mismo aclaró años después que su mayor miedo no era únicamente el gobierno quemando libros, sino una sociedad que deja de leer por comodidad, entretenimiento vacío y falta de pensamiento crítico. Para él, el verdadero peligro era la gente eligiendo no pensar. Por eso el fuego en la novela no solo destruye papel, destruye ideas.
    El título también tiene una historia curiosa. Bradbury consultó con un jefe de bomberos cuál era la temperatura a la que el papel se quema de forma espontánea, y le dijeron 451 grados Fahrenheit. Más tarde se supo que la cifra no es del todo exacta, pero ya era perfecta como símbolo: precisa, científica, fría… como el mundo que describe la novela.
     
    Quizá lo más poético de todo es esto: Fahrenheit 451 nació del silencio de una biblioteca, del sonido mecánico de una máquina de escribir y de un escritor escribiendo contra el reloj. Un libro que defiende la memoria, el pensamiento y la palabra, creado bajo presión, rodeado de aquello que la historia misma intenta destruir.
     
    No es solo una novela sobre libros prohibidos. Es un libro escrito para que los libros no desaparezcan. Y tal vez por eso sigue ardiendo en la mente de los lectores, incluso décadas después.

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    lunes, febrero 16

    El mito de Sísifo

    (Un texto de Edith Sánchez en lamenteesmaravillosa.com leído el 28 de mayo de 2016 -aunque parece que lo actualizaron en agosto de 2023)

    El mito de Sísifo desarrolla ideas asociadas con el concepto de lo absurdo y la inutilidad de la vida. Veámoslo en detalle. 

    Sísifo fue un personaje de la mitología griega que fundó el reino de Corinto. Era tan astuto que había conseguido engañar a los dioses. Ambicionaba el dinero y para conseguirlo recurría a cualquier forma de engaño. También se dice de él que fomentó la navegación y el comercio.

    La leyenda cuenta que fue testigo del secuestro de Egina, una ninfa, por parte del dios Zeus. Decide guardar silencio frente al hecho hasta que su padre, Asopo, dios de los ríos, llega a Corinto y pregunta por ella. Es cuando Sísifo encuentra su oportunidad para proponerle un intercambio: el secreto por una fuente de agua dulce para Corinto. Asopo acepta.

    Al enterarse, Zeus entra en cólera y envía a Tánatos, dios de la muerte, para que dé muerte a Sísifo. La apariencia de Tánatos era terrorífica, pero Sísifo no se inmuta. Lo recibe con amabilidad y lo invita a comer en una celda. Allí le sorprende al hacerle prisionero de un momento a otro.

    Por un tiempo prolongado, nadie murió, y el que ahora entra en cólera es Hades, dios del inframundo. Este último exige a Zeus (su hermano) que resuelva la situación. Zeus decide enviar a Ares, dios de la guerra, para que libere a Tánatos y conduzca a Sísifo al inframundo.

    Sin embargo, con anticipación, Sísifo había pedido a su esposa que, cuando muriera, no le rindiera honras fúnebres. La mujer cumplió con el compromiso.

    Una vez que Sísifo llegó al inframundo, empezó a quejarse con Hades. Le dijo que su esposa no cumplía con el deber sagrado de rendirle honra fúnebre alguna. Hades lo ignoró en principio, pero debido a su insistencia le otorgó el favor de volver a la vida para reprender a su esposa por tal ofensa.

    Por supuesto, Sísifo tenía planeado de antemano no regresar al inframundo. Y así vivió por muchos años hasta que accedió a ser enviado de vuelta por Tánatos.

    Allí, Zeus y Hades, que para nada estaban contentos con las tretas de Sísifo, deciden imponerle un castigo ejemplar. Dicho castigo consistió en subir una pesada piedra por la ladera de una montaña empinada. Y cuando estuviera a punto de llegar a la cima, la gran roca caería hacia el valle, para que él de nuevo volviera a subirla. Esto tendría que repetirse, una y otra vez, por toda la eternidad.

    La interpretación de Camus

    Albert Camus parte de este mito griego para elaborar un ensayo filosófico que tituló justo igual, El mito de Sísifo, publicado en francés en 1942. En él desarrolla un conjunto de ideas asociadas con el concepto de lo absurdo y de la inutilidad de la vida. Aspectos determinantes en el destino de Sísifo y tan característicos del hombre de hoy.

    Camus se refiere al absurdo como la esperanza que fundamenta el mañana, como si no existiera la certeza de la muerte. El mundo, despojado de los romanticismos, es un territorio extraño e inhumano.

    Un conocimiento verdadero no es posible, ni la razón ni la ciencia pueden revelar la realidad del universo: sus intentos yacen como abstracciones sin sentido. El absurdo es la más desgarradora de las pasiones.

    «Los dioses habían condenado a Sísifo a transportar sin cesar una roca hasta la cima de una montaña, desde donde la piedra volvía a caer por su propio peso. Pensaron, con algún fundamento, que no hay castigo más terrible que el trabajo inútil y sin esperanza». —Albert Camus—

    Para Camus, tomarse con seriedad el absurdo significa aceptar la contradicción entre razón y deseo en un mundo irracional. De ahí que deba ser rechazado el suicidio, pues el absurdo no existe sin el hombre.

    La contradicción debe ser vivida y los límites de la razón deben ser aceptados sin falsas esperanzas. El absurdo jamás debe ser aceptado con plenitud; por el contrario, demanda ser confrontado con constante rebeldía. Así, gana siempre la libertad.

    La vida del absurdo

    Camus ve en Sísifo al héroe del absurdo que vive la vida con plenitud, aborrece la muerte y es condenado a realizar una tarea inútil. El autor muestra la inacabable e inservible labor de Sísifo como una metáfora presente en la vida moderna. El trabajo en una fábrica u oficina es una tarea repetitiva. Dicho trabajo es absurdo, pero no trágico, excepto en las raras ocasiones en que existe consciencia de ello.

    Camus se muestra, sobre todo, interesado en lo que piensa Sísifo mientras camina de regreso a la parte baja de la colina para comenzar de nuevo. Este es el instante trágico, cuando aquel hombre se hace consciente de lo miserable de su condición. Sin esperanza, el destino solo se vence con desprecio.

    Reconocer la verdad es la forma de conquistarla. Sísifo, al igual que un hombre absurdo, mantiene la tarea de empujar. Cuando Sísifo es capaz de reconocer la inutilidad de su labor, y tiene la certeza de cuál es su destino, se libera para notar lo absurdo de su condición. Así llega al estado de aceptación. Camus finaliza con la frase «todo está bien y hay que imaginarse a Sísifo feliz».

    El mito de Sísifo y el sentido de la vida

    Para Camus, la pregunta fundamental de la filosofía es responder a la siguiente duda: ¿vale la pena vivir la vida, o no? En otras palabras, el autor plantea que la principal cuestión filosófica que debe ser abordada es: ¿qué hace que el suicidio no sea la primera opción?

    Para Camus, el placer circunstancial puede reconfortar la conciencia en un momento dado, pero eso no hace que las vidas merezcan la pena. En su lugar, lo que sí que puede hacer que valga la pena es que las acciones de cada uno se enmarquen en un proyecto de vida que tenga sentido.

    Pero, como todo filósofo existencialista, Camus afirma que la vida en sí misma no tiene sentido. Asumirlo implica entonces aceptar que existen cosas más allá que estructuran la realidad, pero para él esto no ocurre. La realidad existe y nada más. En este sentido, afirma que es uno mismo el que debe darle sentido a la vida, por más absurda que esta sea.

    «Lo absurdo es el pecado sin Dios».

    —Albert Camus—

    Una inspiración de teorías y obras artísticas

    El mito de Sísifo ha inspirado durante generaciones en el mundo del arte, la cultura y, en general, ha servido para dar explicación a diferentes teorías relacionadas con las cosas que rodeaban al hombre.

    Así, en relación con la teoría solar (inspirada también en el mito del dios Helios), Sísifo con su esfuerzo también representaba al sol que sale cada mañana y después se hunde al atardecer. Al igual que era metáfora de las olas que subían y bajaban con las mareas.

    En cuanto a las representaciones artísticas, vale la pena destacar las siguientes obras pictóricas y literarias más relevantes sobre el mito de Sísifo.

    • Tiziano en el siglo XVI plasmó su castigo en una pintura encargada por la reina Margarita de Hungría, que hoy se puede visitar en el Museo del Prado (Madrid).  
    • Gutierre de Cetina escribió el poema «De la pena de Sísifo se da cuenta», que entremezcla versos de pena y amor.
    • Baudelaire se valió de la experiencia de este personaje para inspirar su poema «La mala suerte», el cual se encuentra en su famosa obra Las flores del mar.

    Al igual que otras figuras de la mitología griega, como Prometeo o Autólico, Sísifo ha pasado a la historia como un prototipo de embaucador o maestro del engaño de los dioses. En el entorno de salud (también en otros trabajos), el mito ha inspirado a lo que algunos denominan síndrome de Sísifo. Una muestra más del impacto que ha tenido en la historia de la humanidad.


     

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    domingo, febrero 15

    Falsa muralla china

    (La columna de Alberto Serrano Dolader en el Heraldo de Aragón del 20 de septiembre de 2020)

    Me da la sensación de que estoy a más de los 550 m de altitud en los que me encuentro. Respiro aires de las cercanas sierras de Sabinós (oscense) y Blancafort (en la otra ribera del río Noguera Ribagorzana, la leridana). Hoy toca paseo por el Montsec aragonés. He vuelto al despoblado de Finestras porque quiero desvelarles uno de los lugares de la provincia de Huesca cuya contemplación me ha resultado más emocionante. Me refiero a un monumento geológico que ahora han dado en llamar en los soportes publicitarios la Muralla China, con desacierto, pues hace siglos que ya había sido bautizado de otra manera el milagro orográfico que hoy reclama mi atención. Benjami Vallmanya también lo tiene claro:

    «Cuando me preguntan cómo llegar a la Muralla China yo les digo: fácil, se den la vuelta, sigan recto 13.000 km y la encontrarán». Benjamí es el, director técnico del Centro de Interpretación de la Energía y Geología, con sede en la presa de Canelles, lazo de unión entre Aragón y Cataluña.

    Desde Finestras me fascino con lo que los lugareños han denominado 'Roques de la Vila' o 'Denis de Finestres'. Les será fácil encontrar fotos en internet, pero imagínense dos líneas paralelas de farallones rocosos que recorren una distancia ininterrumpida de casi un kilómetro. Estas gigantes láminas pétreas, producto de un caprichoso plegamiento geológico que las puso en pie, constituyen una bella e inexpugnable muralla natural que en su parte más elevada presenta una sucesión de crestas. Sí, cada lámina rocosa semeja un 'diente' y son más de 50 los ‘dents' que apresuradamente cuento. Cuando el embalse de Canelles oculta parcialmente la base de los ‘Dents', el conjunto sugiere la emergencia de un dragón acuático. Cierro los ojos y me imagino desfilando a media nómina del 'Señor de los Anillos', o a los épicos protagonistas de 'Trono del Hierro' ¡A veces me permito la licencia de ensimismarme!

    Adolfo Gastan visitó estas «erupciones fantásticas» que se elevan en «un rincón para místicos, soñadores y poetas». Lo hizo para estudiar la fortaleza «enganchada a lo imposible» que se erigió a mediados del siglo XI en la magra planicie elevada que queda en la cima de la formación, entre las líneas paralelas de las rocas verticales que les he descrito. Forma parte del conjunto castrense la ermita de San Vicente, románico pleno del XII («corta en desarrollo y de nave estrecha se amolda al cimiento rocoso con sutileza y oficio»), cuyas ruinas fueron consolidadas en 1999. Si me quedo un rato, acabaré saludando a Gandalf o a Daenerys, no me cabe duda.

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