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...o una historia, o una anécdota... Simplemente algo que me haga reir, pensar, soñar o todo a la vez, si cabe ..Si quereis mandarme alguna de estas, hacedlo a pues80@hotmail.com..

jueves, marzo 26

El Síndrome del Espejo

(Un texto de Pablo Valdivia y Rosmery-Ann Boegeholz leído el 26 de octubre de 2021 en bbvaopenmind.com)

Durante los últimos meses y de diversas formas, distintos medios de comunicación han alertado, con más o menos concreción y alarma, sobre algunos de los desarreglos provocados en muchas mujeres jóvenes por el uso compulsivo de las redes sociales, Instagram entre otras, en todo lo que se refiere a la imagen de su cuerpo en relación con las que se les ofrece de forma positiva y deseable en esos espacios virtuales. Tal y como se han presentado pudiera parecer que el fenómeno es más puntual que extendido y arraigado. Sin embargo, en nuestra opinión, nos encontramos ante un preocupante, amplio y complejo problema de salud pública, que requiere de un debate informado y sobre el que es precisa una intervención social que pueda integrar incluso una legislación reguladora, —como la que ha iniciado Noruega con una nueva Ley (1 de julio de 2021) que obliga a etiquetar las prácticas de retoque fotográfico de las influencers—, que intente responder a este otro nuevo desafío que se nos plantea en nuestras sociedades contemporáneas.

Según la doctora Katherine Phillips de Cornell University, de acuerdo con los hallazgos de la literatura científica al respecto y con nuestra propia investigación realizada hasta la fecha, el Síndrome del Espejo (también conocido como Síndrome de Dismorfia Corporal) es un trastorno mental que se relaciona con la imagen corporal más extendido de lo que pudiera parecer. Se trata de un serio problema de salud, que aún no ha obtenido la atención institucional, social y mediática que merece, pero sobre el que los datos indican un incremento notable entre mujeres jóvenes: del total de personas diagnosticadas el 60% son mujeres a partir de los 12 o 13 años y dos tercios de las mujeres que experimentan este síndrome sufren desórdenes antes de los 18 años (datos de la International OCD Foundation).

El diagnóstico y la delimitación del Síndrome del Espejo no es fácil y afecta a personas de cualquier estrato socioeconómico, etnicidad u origen geográfico. Usualmente suele relacionarse con desórdenes alimentarios. Sin embargo, la raíz de este problema, que a veces conduce a desórdenes alimenticios o incluso el suicidio, se encuentra, según nuestras investigaciones, en un lugar aún más profundo, ubicado en la propia percepción y en la narrativa cultural consecuente que estas personas construyen en torno a cualquier zona de su cuerpo. Una vez que el sujeto configura un principio narrativo por el que asimila y proyecta que su cuerpo se encuentra en estado de crisis (desajuste, disonancia o desequilibrio frente a otros modelos de cuerpo sancionados como positivos) se dispara todo un conjunto de problemas psicosociales, como baja autoestima, depresión, cuadros de ansiedad, aislamiento social, abuso de alcohol y sustancias ilícitas para poder sobrellevar la presión y la carga emocional difícilmente soportable, lo que conduce, en algunos casos, a comportamientos suicidas. Según los últimos datos ofrecidos por un estudio publicado en el Journal of Psychopathology en 2019, el 21.5% de quienes padecen el Síndrome del Espejo han tenido intentos suicidas y el 74.5% han pensado en intentarlo.

El negocio de las influencers de belleza está estratégicamente relacionado con la promoción de unos ciertos cánones, prácticas y comportamientos de belleza no sólo impuestos desde quienes los producen, sino también reafirmados y reconfigurados por aquellas personas que los asumen y consumen. Así sucede, por ejemplo, con el uso excesivo de filtros de edición de los cuerpos que se publican en las redes sociales, principalmente Instagram, los cuales, a su vez, generan nuevos tipos de cánones de cuerpos y de belleza cada vez más alejados de la diversidad anatómica y estética real de las personas.

Este fenómeno se desarrolla en un bucle que se retroalimenta y que es muy difícil de interrumpir, ya que al interés comercial se le añade una narrativa cultural, construida desde la identificación corporal narrativa con un permanente estado de crisis, donde la disonancia con el modelo activa respuestas psicoemocionales primarias de angustia, pánico, odio y frustración. Todo ello contribuye, aún más si cabe, a la dificultad de un diagnóstico ya de por sí complejo. Las personas que sufren del Síndrome del Espejo no suelen ser conscientes de que sufren tal trastorno, ni en qué área de su amplio espectro se encuentran. Tampoco su entorno social es capaz de reconocer pronto y precozmente las señales de alerta que, muy a menudo, suelen confundirse con aspectos normalizados de los rituales de belleza, el uso de redes sociales o, incluso, se identifican con las tendencias de la moda.

En consecuencia, ante el carácter extraordinariamente complejo de este problema de salud pública, es necesario adoptar un enfoque que incluya de manera sinérgica todas las perspectivas que intervienen en el desarrollo de este trastorno, cuyas causas aún no están claras pero en las que sin duda intervienen distintos factores biológicos, sociales, genéticos y experienciales.

Entre otras actuaciones, para afrontarlo podrían tomarse como punto de referencia algunos de los principios y objetivos de la Ley noruega, como por ejemplo la obligatoriedad de marcar la publicidad retocada o manipulada y alertar sobre el uso de filtros. No obstante, aunque la Ley noruega se nos ofrece como un valioso precedente, desde nuestra práctica investigadora hemos constatado que la acción restrictiva o punitiva no es suficiente para afrontar de manera satisfactoria este fenómeno. En este sentido, consideramos que cualquier gobierno que se tome en serio este problema de salud pública, que va en aumento, debería emprender como mínimo una acción coordinada en la que se eduque a los usuarios en el manejo de las redes sociales y de los filtros de belleza en ellas para que tomen conciencia no sólo sobre el grave perjuicio que estas prácticas tienen para su propio desarrollo psicosocial y su propia salud, sino para que también entiendan la co-responsabilidad que todos los ciudadanos tenemos en la amplificación, reproducción y activación de la narrativa cultural de los cuerpos en crisis como algo normalizado y positivo.

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miércoles, marzo 25

Tu corte de pelo no es tan original como crees: la curiosa historia de las peluquerías

(Un texto de Ada Nuño en El Confidencial del 16 de noviembre de 2021)

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martes, marzo 24

Participios activos en español

(No sé de dónde lo saqué, pero está dedicado a los talibanes del mal llamado "lenguaje inclusivo" y del mal español)

En castellano existen los participios activos como derivado de los tiempos verbales.
El participio activo del verbo atacar es "atacante";
el de salir es "saliente"; el de cantar es "cantante" y el de existir, "existente".
¿Cuál es el del verbo ser? Es "ente", que significa "el que tiene identidad", en definitiva "el que es". Por ello, cuando queremos nombrar a la persona que denota capacidad de ejercer la acción que expresa el verbo, se añade a este la terminación "ente".
Así, al que preside, se le llama "presidente" y nunca "presidenta", independientemente del género (masculino o femenino) del que realiza la acción.
De manera análoga, se dice "capilla ardiente", no "ardienta"; se dice "estudiante", no "estudianta"; se dice "independiente" y no "independienta"; "paciente", no “pacienta"; "dirigente", no dirigenta"; "residente", no "residenta”. 

 

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lunes, marzo 23

Cartas mentales

Un poema del libro "Los amores imparables", de Marwan.

Te he escrito tantas cartas mentales, 
tantas hojas de anhelo, 
tantas lluvias de tristeza, 
que si las leyeras esta tarde
se correrían de pena tus ojos.

En ellas me preguntaba cosas.

Me preguntaba
si se pueden talar los árboles de la ausencia 
para ver el paisaje que queda 
tras el bosque frondoso de la soledad.

Me preguntaba cuál es la dirección de tu boca 
ahora que el amor cambió de domicilio.

Me preguntaba si esta página sabe que estoy solo, 
si entiende lo que eso significa,
si alguien, aparte de un poema como este, 
le puede romper el corazón a un folio.

Me preguntaba si anda ya enredada tu ternura en otros tronos, 
si tus sueños le han hecho hueco a otro 
que no lleve mi nombre.

Es solo eso,
que el mundo es una esfera de nostalgia, 
que todo son estrofas de tristeza, 
que no hay impermeable para el alma 
cuando la lluvia que te moja cae de dentro.... 

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domingo, marzo 22

Crecidas históricas del Ebro a su paso por Zaragoza

(Leído en FB. Estoy segura de que no están todas las que son aunque son todas las que están)

1643 - CUANDO EL EBRO RECORDÓ QUIEN MANDA
En el siglo XVII Zaragoza todavía vivía de espaldas al riesgo real del río. Las huertas abrazaban el cauce y los barrios más humildes crecían fuera de las murallas, demasiado cerca del agua. El invierno de 1643 fue húmedo, persistente, y en el Pirineo la nieve se acumuló durante semanas. Cuando las temperaturas subieron y la lluvia continuó cayendo en toda la cuenca, el Ebro comenzó a ensancharse con esa lentitud engañosa que lo caracteriza.

No fue una riada repentina; fue una invasión progresiva. El agua ocupó primero las huertas, luego los caminos, después las casas bajas. Los arrabales quedaron anegados y la ciudad comprendió que el río no era un paisaje, era una fuerza. Aquella crecida no solo dejó pérdidas materiales, dejó una lección: había espacios que no debían tocarse. Es el primer gran aviso documentado que condicionó el urbanismo posterior. 

1775 - LA CRECIDA QUE LLEGÓ FUERA DE TEMPORADA
El verano de 1775 parecía tranquilo. Las grandes riadas del Ebro solían esperarse en primavera, cuando el deshielo hacía su trabajo. Pero ese año el río rompió su propio patrón. Las lluvias fueron intensas y continuadas, y el caudal creció cuando nadie lo anticipaba.

La sorpresa fue el verdadero desastre. Las huertas estaban en plena producción y el golpe económico fue severo. No hubo tiempo para preparar defensas improvisadas ni retirar enseres. La población comprendió que el calendario no protegía a nadie. Desde entonces, el Ebro dejó de ser un fenómeno estacional y pasó a ser una amenaza latente todo el año. 

1871 - EL DESHIELO QUE LO CAMBIÓ TODO
El invierno fue especialmente frío. La nieve se acumuló en grandes cantidades en la cabecera pirenaica. Cuando llegó un ascenso brusco de temperaturas acompañado de lluvias generalizadas, el sistema colapsó hidrológicamente. El agua no bajó en oleada violenta, sino en masa continua y sostenida.

Durante días, amplias zonas de la ribera permanecieron bajo el agua. Fue una crecida larga, pesada, que no daba tregua. A diferencia de 1775, aquí la causa fue el patrón clásico del Ebro: lluvia más deshielo simultáneo. La agricultura volvió a pagar el precio y quedó claro que la escala del problema superaba las defensas locales tradicionales. 

2003 - LA PRUEBA DEL SIGLO XXI
En 2003 el Ebro volvió a crecer con fuerza, alcanzando caudales cercanos a los 3.000 m3 por segundo. No fue como 1961, pero sí lo suficientemente potente como para activar evacuaciones en múltiples localidades ribereñas.

La diferencia estuvo en la infraestructura. Las defensas urbanas resistieron mejor y las motas contuvieron el agua en muchos tramos. Sin embargo, el campo volvió a inundarse ampliamente. La lección fue clara: se puede proteger ciudad, pero no siempre territorio agrícola sin consecuencias. 

2015 - EL DEBATE ABIERTO
La crecida de 2015 no alcanzó cifras históricas extremas, pero sí tuvo un impacto notable en la ribera aragonesa. Las imágenes de campos anegados durante días reabrieron el debate sobre dragados, gestión de sedimentos y mantenimiento del cauce.

Aquí la narrativa ya no era solo natural; era política. El río se convirtió en conversación pública: ¿hay que dejarle espacio o intervenir más?

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sábado, marzo 21

Venenos animales con poderes curativos

(Un texto de Miguel Barral leído el 22 de enero de 2021 en bbvaopenmind.com)

A primera vista resulta chocante la noticia de que el veneno de una tarántula podría ser una alternativa a potentes analgésicos como la morfina. Pero aunque esa no sea una vía muy conocida —y tampoco aún muy explotada—, ya hace décadas que la ciencia estudia los venenos animales como una potencial fuente de nuevos medicamentos. El primero aprobado para su uso en humanos, en 1981, fue el captopril: un compuesto para el tratamiento de la hipertensión, desarrollado a partir de una molécula identificada en el veneno de la serpiente Bothrops jararaca. 

Para que la naturaleza siga asombrándonos con estas nuevas ideas para luchar contra el dolor y la enfermedad, es imprescindible proteger la biodiversidad. La sostenibilidad del planeta y la de la industria farmacéutica —dispuesta a aprovechar esta nueva fuente de inspiración e innovación— confluyen con la curiosidad científica por conocer mejor a estas temidas (y muchas veces delicadas) especies. 

De la serpiente a la farmacia

Hasta ahora solo se han aprobado 11 compuestos derivados de venenos animales para su uso como medicamentos en humanos. Uno de ellos es la batroxobina (también conocida como reptilasa), una enzima proteasa presente en el veneno de la serpiente Bothrops moojeni y otras especies del género Bothrops. Esta toxina es la base de tratamientos para la trombosis y el infarto de miocardio, y su uso como medicamento fue aprobado en Japón en 1989. 

El veneno de estas serpientes produce hemorragias letales en sus presas, normalmente roedores y otros pequeños mamíferos y pájaros, además de ranas, lagartos o tarántulas. Por purificación y aislamiento, a partir del veneno de serpientes vivas, se empezó a obtener la batroxobina como principio activo para uso médico. Esto es poco habitual en la industria farmacéutica; lo normal es que los fármacos sean análogos sintéticos (debido a que la fuente animal es limitada). Y este proceso suele finalizar con el uso de moléculas derivadas del compuesto original, en las que se han introducido algunas modificaciones para optimizar su efectividad o selectividad, para eliminar su posible toxicidad y para facilitar su administración y entrada en el cuerpo humano. En el caso de la batroxobina, un avance importante para su producción fue recurrir a la síntesis biológica: mediante ingeniería genética se logra que microorganismos como las levaduras fabriquen esa enzima.

Arañas, bacterias y tratamientos cosméticos

Aparte de como medicamentos, los compuestos farmacológicamente activos identificados en los venenos animales tienen otras importantes aplicaciones clínicas: como modelos para sintetizar nuevas moléculas, como herramientas de diagnóstico y también como tratamientos cosméticos. De hecho, en el momento actual la cosmética es el sector que más rédito obtiene de las toxinas animales. El ejemplo más evidente es la toxina botulínica o botox, aislada de la bacteria Clostridium botulinum y cuyas ventas superan los 3.000 millones de dólares anuales

Otro ejemplo menos conocido de aplicación cosmética es la argiotoxina-636, aislada del veneno de la araña Argiope lobata y que inhibe la formación de melanina. Por ello se aplica en el blanqueamiento de la piel y en tratamientos de despigmentación.

Monstruo de Gila, una promesa de gran tamaño

La exenatida es un fármaco sintético derivado de un compuesto identificado en el veneno del monstruo de Gila (Heloderma suspectum), un lento y pesado lagarto de hasta 60 centímetros de longitud que se cree que envenena para defenderse en lugar de para cazar. La exenatida fue aprobada en el año 2005 por la FDA (la agencia de medicamentos y alimentos de EEUU) y en 2009 por la EMA (la Agencia Europea del Medicamento) para el tratamiento de la diabetes tipo 2. En la actualidad, este mismo compuesto está siendo estudiado para su posible aplicación en el tratamiento de pacientes con Parkinson. 

Hasta hace relativamente poco, la mayoría de las toxinas animales estudiadas procedían de los venenos de serpientes o lagartos. El principal motivo —además de que estos venenos son los más conocidos, por su gran letalidad— es que, debido a su tamaño, estos animales producen una mayor cantidad de veneno por ejemplar que otros animales como insectos, artrópodos o arañas. Sin embargo, el relativamente reciente desarrollo de técnicas e instrumentos analíticos cada vez más sensibles ha permitido a los investigadores de este campo volver sus ojos a seres cada vez más pequeños, ampliando con ello en gran medida el catálogo de potenciales candidatos.

Una nueva farmacia en el fondo del mar

El predominio de los reptiles como fuente de medicamentos también es debido a que son animales terrestres, mucho más accesibles que los organismos marinos. Si el estudio farmacológico de los venenos animales es una disciplina muy joven, podríamos decir que está todavía dando sus primeros pasos en el caso de las toxinas procedentes de los innumerables seres venenosos que habitan en los océanos. El ziconotida es el único fármaco derivado de un organismo marino aprobado por las agencias del medicamento para su uso en humanos; recibió luz verde de la FDA en 2004 como tratamiento para el dolor crónico

En concreto se trata de un análogo sintético de una molécula aislada a partir de veneno del caracol marino Conus magus que inhibe el impulso nervioso y la liberación de neurotransmisores en el tálamo, donde se aloja el centro responsable del dolor. La ziconotida está considerado un analgésico muchísimo más potente que la morfina; y su principal ventaja frente a esta y otras sustancias opiáceas es que no genera dependencia ni tolerancia.

La potencia neurotóxica de los venenos de estos caracoles marinos con concha cónica ya era conocida por los naturalistas. La mayor parte de estas especies no representan un gran riesgo para los humanos —son pequeñas y se alimentan sobre todo de gusanos—; pero sí son peligrosas las de mayor tamaño, que se alimentan de peces —a los que paralizan instantáneamente con su veneno— y que pueden llegar a matar a humanos. Una de ellas, Conus geographus, se conoce popularmente como caracol cigarrillo, debido al dicho de que tras recibir su arponazo “la víctima solo tiene tiempo para fumar un cigarrillo antes de morir”. Al margen del humor negro y de la exageración, sí que hay que advertir del riesgo letal que conlleva recolectar sus tremendamente atractivas conchas, al alcance de la mano en playas y arrecifes tropicales.

Tarántulas como nuevo icono de la biodiversidad

En abril de 2020, investigadores australianos anunciaron que habían diseñado un fármaco analgésico a partir de una molécula aislada del veneno de la tarántula Cyriopagopus schmidti. A falta de superar los ensayos clínicos, es otra prometedora alternativa a los tratamientos opioides para el dolor crónico, al no provocar ni la dependencia ni los habituales efectos secundarios asociados a aquellos, como las náuseas. 

Es uno de los últimos ejemplos de posibles medicamentos encontrados en venenos animales. Un campo de investigación que apenas ha comenzado a dar sus primeros frutos y cuyo mayor valor no es que encuentre nuevos compuestos con actividad farmacológica, sino que en muchos casos son novedosos. Es decir, con un mecanismo de acción distinto al de los medicamentos habituales. Los venenos son mezclas ricas en proteínas, péptidos y neurotransmisores que atacan a las presas o enemigos interfiriendo en rutas metabólicas de su organismo o en reacciones bioquímicas de sus células. En el caso de esta tarántula, los investigadores han descubierto en su veneno “una mini-proteína, la huwentoxina-IV, que bloquea los receptores de dolor en el cuerpo humano”.

Y estos ejemplos son una poderosa razón más para preocuparnos y proteger el medioambiente y garantizar la sostenibilidad de los frágiles ecosistemas que conviven con nosotros en el planeta. Quién sabe si en ellos, y en alguno de sus venenosos habitantes, se encuentra el remedio para dolencias actualmente irreversibles; o incluso, para próximas pandemias.

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viernes, marzo 20

Siete fármacos que sorprendieron a sus creadores

(Un texto de Beatriz Guillén y Javier Yanes leído en bbvaopenmind.com el 22 de diciembre de 2021)

En el regulado mundo de los medicamentos, la inversión de tiempo y dinero necesaria para sacar un nuevo fármaco al mercado se ha multiplicado, rondando los 10 años y los casi 1.200 millones de euros. Esta limitación ha llevado a los investigadores a pensar en métodos alternativos para encontrar nuevos usos a viejos fármacos, lo que se conoce como reposicionamiento. Uno de esos caminos es revisar los efectos adversos o secundarios.

Así, el compuesto presente en los inhaladores Ventolín (salbutamol o albuterol), un tratamiento contra el asma, se ha aplicado en forma inyectable para prevenir los partos prematuros, aunque hoy se prefieren otros fármacos más seguros. El arsénico, el famoso veneno, se utiliza como tratamiento contra la leucemia. Hacemos un repaso a los casos en los que el efecto encontrado por casualidad ha dado más repercusión al medicamento que el propósito original.

La casualidad de uno de los fármacos más vendidos del mundo: Sildenafil (Viagra)

El reciclaje de viejos fármacos para nuevos usos llega incluso a uno de los más vendidos de todos los tiempos. La viagra no fue concebida como el tratamiento para la disfunción eréctil que logró facturar mil millones de dólares anuales en sus dos primeros años de comercialización, sino como un medicamento para tratar la hipertensión. A mediados de los noventa, en Reino Unido, la farmacéutica Pfizer comenzó los ensayos clínicos para probar la eficacia del sildenafilo frente a la angina de pecho y la hipertensión pulmonar. Buscaban un fármaco que pudiera relajar los vasos sanguíneos, ya que la angina de pecho estrechaba los vasos que debían llevar la sangre al corazón.

Los resultados fueron decepcionantes. El laboratorio estaba a punto de abandonar los ensayos, cuando algunos voluntarios volvieron para informar de un inusual efecto secundario: el medicamento les ayudaba a tener erecciones más fuertes. En 1996, Pfizer decidió patentar el fármaco. Antes de su lanzamiento comercial en 1998 no había ningún tratamiento oral para la disfunción eréctil, que debía ser tratada mediante una inyección o con un implante protésico. Así, gracias a un tratamiento fallido para la angina de pecho, se descubrió uno de los medicamentos más prescritos del mundo.

De fármaco ‘maldito’ a tratamiento para el cáncer: Talidomida

Si la viagra es un ejemplo del potencial comercial del reposicionamiento, el de la talidomida muestra un caso todavía más radical: el primer y brutal efecto secundario encontrado a este fármaco lo llevó al desastre y, sin embargo, nuevas investigaciones le encontraron otros usos como tratamiento para el cáncer o la lepra. La talidomida fue comercializada por el laboratorio alemán Chemie Grünenthal entre 1957 y 1963 como sedante para calmar la ansiedad, el insomnio, las náuseas y los vómitos en mujeres embarazadas. Se vendió en casi 50 países y solo en Estados Unidos se impidió su distribución, cuando la revisora encargada en la agencia del medicamento (FDA), Frances Oldham Kelsey, desconfió de la información aportada por la compañía, que no incluía resultados sobre su seguridad, y por seis veces se negó a darle el visto bueno a la espera de tener más datos.

En 1962, los médicos pediatras Claus Knapp y Widukind Lenz publicaron un artículo en el que alertaban de la relación entre la ingesta de talidomida durante los primeros meses de embarazo y graves malformaciones en los fetos. Los bebés nacían sin piernas ni brazos y, en ocasiones, también con problemas en órganos internos. Se estima que alrededor de 10.000 niños fueron afectados por este fármaco. Este caso endureció los controles de seguridad necesarios para sacar un fármaco al mercado y es posible que, en parte, el desarrollo de un nuevo medicamento sea hoy tan difícil por lo que sucedió entonces. En EEUU, Oldham Kelsey recibió en 1962 de manos del presidente John F. Kennedy el premio presidencial al servicio civil federal distinguido, el máximo galardón del gobierno para un civil, por haber impedido la comercialización del fármaco.

Sin embargo, medio siglo después, la talidomida . En 1979, se empezó a usar para el tratamiento del síndrome de Behçet (una enfermedad reumática crónica). También se han descrito sus propiedades antiangiogénicas —impedir la formación de nuevos vasos sanguíneos, como los que alimentan los tumores— y se han comprobado resultados favorables en el mieloma múltiple. Eso sí, con nuevas precauciones para evitar que ninguna embarazada vuelva a tomar el medicamento.

Loción sorpresa para la calvicie: Minoxidil (Rogaine)

La búsqueda de tratamientos contra la caída del cabello se remonta al antiguo Egipto, hace 3.500 años. En tiempos de Hipócrates, uno de los padres de la medicina, una receta recomendaba para la pérdida de pelo en las mujeres una fórmula que incluía excrementos de paloma. Desde entonces no ha cesado la aparición de remedios tanto caseros como científicos. Alguno de ellos incluso ha aparecido por casualidad. Es el caso del minoxidil, comercializado como Rogaine para tratar la calvicie.

El minoxidil es un vasodilatador que, en principio, se usaba como un tratamiento para la hipertensión bajo el nombre de Loniten. Durante los ensayos clínicos, se descubrió que algunos pacientes que estaban tomando el fármaco presentaban un aumento del vello corporal, tanto en el cuero cabelludo como en otras zonas del cuerpo. Los doctores etiquetaron esta condición como hipertricosis. Los investigadores de la compañía farmacéutica Upjohn tomaron este efecto secundario y desarrollaron una loción para aplicar directamente sobre el cuero cabelludo para luchar contra la alopecia. En 1988 el Rogaine empezaba a comercializarse por separado.

Un mismo fármaco para la próstata y la alopecia: Finasterida (Propecia, Proscar)

Aunque la finasterida hoy suele estar asociada a los tratamientos contra la calvicie, originalmente fue comercializada como un fármaco contra la hiperplasia benigna de próstata, bajo el nombre de Proscar. En 1992 la agencia estadounidense de medicamentos aprobó su utilización para este propósito y no fue hasta seis años más tarde que el fármaco se reposicionó, con el nombre de Propecia, como un tratamiento para la alopecia. Los investigadores descubrieron que una menor dosis de finasterida (de 5 miligramos en el Proscar a 1) podía pasar de un uso médico a otro cosmético.

En ese momento no había muchos tratamientos orales, ya que la mayoría —como el minoxidil— eran lociones y champús.  Pronto se convirtió en el nuevo fármaco estrella y permitió a Merck, la compañía farmacéutica que fabricaba ambos medicamentos, rentabilizar su inversión con el Proscar, que nunca consiguió el éxito esperado. En 2017 el médico personal del entonces recién elegido presidente de EEUU, Donald Trump, reveló a los medios que este tomaba finasterida, lo que dio un empujón de popularidad al medicamento debido a los muchos comentarios sobre el estilo capilar del político republicano.

El antiviral que cura cuatro tipos de cáncer: Gemcitabine (Gemzar):

La gemcitabina comenzó siendo un posible antiviral contra la hepatitis E para .  Este medicamento fue sintetizado en un laboratorio de la farmacéutica Eli Lilly a principios de la década de 1980. Diez años después los ensayos preclínicos de laboratorio mostraron que podía acabar con las células de leucemia in vitro. Reino Unido fue el primer país donde se empezó a comercializar, en 1995.

En la actualidad la gemcitabina se utiliza como agente quimioterápico para el tratamiento de distintos tipos de cáncer, incluyendo de pulmón, páncreas, vejiga, mama, ovario y testículo. También se está investigando su utilidad para otros tumores como el cáncer de esófago y los linfomas.

Cuando llegó el sida, ya existía el tratamiento: Zidovudina o AZT (Retrovir)

Durante la mayor parte de la década de 1980 el sida era una sentencia de muerte, ya que el recién descubierto virus VIH era letal en casi el 100% de los casos. No fue hasta 1987 cuando se aprobó el primer tratamiento capaz de convertir el sida en una enfermedad crónica y salvar vidas, la zidovudina o azidotimidina (AZT). Pero una vez más, este fármaco no fue el producto de las investigaciones destinadas a crear un tratamiento contra la entonces nueva enfermedad, sino un exitoso ejemplo de reposicionamiento.

En los años 60 se investigaban distintos compuestos para inhibir la síntesis de ácidos nucleicos, ADN y ARN. Dado que tanto los virus como los cánceres necesitan replicar su material genético para reproducirse, estos fármacos tenían usos potenciales como tratamientos contra el cáncer y las enfermedades infecciosas. Uno de estos compuestos estudiados fue el AZT, creado en 1964 por Jerome Horwitz en el Instituto Karmanos de Detroit.

Inicialmente el AZT fue desechado cuando se observó que no servía contra el cáncer en ratones. En 1974 se descubrió que el fármaco actuaba contra el retrovirus de la leucemia murina, pero esto despertó poco interés, ya que aún no se conocían retrovirus humanos. Todo cambió con la llegada del sida: en 1985 el AZT fue uno de los compuestos ensayados contra el primer retrovirus humano. Los magníficos resultados de laboratorio impulsaron un ensayo clínico que finalmente llevó a la aprobación del medicamento solo 25 meses después de las primeras observaciones in vitro. Hoy el AZT continúa utilizándose contra el sida en combinación con otros antirretrovirales.

Nuevos usos para el medicamento más viejo: Ácido acetilsalicílico (aspirina)

No puede decirse que la popularidad de la aspirina haya necesitado otros usos distintos al original. Pero sí que la aparición de nuevos compuestos con propiedades similares la hizo caer en declive, hasta que el descubrimiento de nuevas indicaciones ha llegado a convertirla casi en un comodín para la medicina.

Los orígenes de la aspirina se remontan a hace casi 4.000 años. En Sumeria y el antiguo Egipto se utilizaba la corteza del sauce (género Salix) para calmar el dolor. Basándose en este conocimiento tradicional, en 1763 Edward Stone investigó su uso contra la fiebre, y en 1828 Johann Buchner extrajo de la corteza un principio activo, salicina. De él se obtuvo el ácido salicílico, que a su vez en 1853 Charles Frédéric Gerhardt transformó en ácido acetilsalicílico. En 1897 la compañía Bayer comenzó a investigar sus propiedades, y al filo del cambio de siglo había nacido la aspirina. El resto, como suele decirse, es historia.

Sin embargo, con el descubrimiento del paracetamol y el ibuprofeno a mediados del siglo XX la aspirina comenzó a perder popularidad. Hasta que de los años 60 a los 80 se descubrió su capacidad anticoagulante. Actualmente se prescribe de forma habitual para prevenir el riesgo cardiovascular en personas propensas, pero también se ha observado que reduce la incidencia y la mortalidad de cánceres esofágicos, gástricos y colorrectales, y posiblemente también de mama, pulmón y próstata. Además se utiliza en el tratamiento de la fiebre reumática, la artritis reumatoide, la pericarditis y la enfermedad de Kasawaki en niños. Se ha estudiado su posible uso en ciertos trastornos mentales, aunque en este caso aún no hay pruebas concluyentes.

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