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martes, abril 7

Madrid-Delicias. 140 años de una estación

(Un texto de Mª Concepción García González leído el 

El Museo del Ferrocarril organiza una exposición para conmemorar el 140 aniversario de la inauguración de la estación de Madrid-Delicias, la primera con carácter monumental en Madrid y uno de los más destacados ejemplos de la arquitectura del hierro del s. XIX en la capital
 

En el último tercio del s. XIX Madrid contaba ya con dos recintos ferroviarios, el de la Compañía del Ferrocarril de Madrid a Zaragoza y a Alicante (MZA), ubicado junto a la puerta de Atocha y el de la Compañía de los Caminos del Hierro del Norte de España situado en las inmediaciones de la montaña del Príncipe Pío. Ambos estaban conectados desde 1864 por el ramal de contorno (reconvertido en la década de 1990 en “Pasillo Verde Ferroviario”), pero ninguno de los dos había levantado todavía los grandes edificios de viajeros que hoy conocemos. En un momento inicial, con la incertidumbre aún del rendimiento económico que tendría el novedoso y arriesgado negocio del ferrocarril en España, ambas empresas comenzaron a explotar sus líneas construyendo sencillos edificios o “embarcaderos” en la capital. Fue la Compañía del Ferrocarril de Ciudad Real a Badajoz y de Almorchón a las Minas de Carbón de Belmez (CRB) la primera en proyectar y construir para su estación en Madrid un gran edificio de viajeros con carácter definitivo, sin construcciones provisionales que le precedieran.

El proyecto fue encargado al ingeniero francés Émile Cachelièvre, quien se inspiró en la gran galería de máquinas construida para la Exposición Universal de París de 1878, muy semejante a la nave central de Delicias. El edificio proyectado utilizaría en su construcción materiales novedosos para la época, como el hierro forjado y el cristal y consiguió, mediante una ingeniosa estructura consistente en pórticos o cerchas de hierro prefabricadas y ensambladas en destino con roblones, cubrir un espacio diáfano 170 metros de longitud por 35 metros de ancho sin apoyos intermedios, tirantes o riostras. Junto a la gran nave central, Cachelièvre proyectó dos naves paralelas -una para salidas y otra para llegadas de viajeros- realizadas en ladrillo. La pieza principal de la nave de salidas era el gran vestíbulo ubicado su parte central, donde estaban alojadas las taquillas y los mostradores de equipajes.

Junto a este gran edificio se construyeron otras dependencias de menor tamaño que completaron el recinto de la estación, como muelles de mercancías cubiertos y descubiertos o talleres y naves para reparación de coches y locomotoras, a las que fueron añadiéndose otras muchas a lo largo de los casi noventa años en los que la estación permaneció en activo.

La actividad ferroviaria de Delicias, situada junto a la vía de contorno, condicionó definitivamente el desarrollo del barrio de Arganzuela. En sus inmediaciones se instalaron multitud de empresas y talleres, para las que la proximidad a la red ferroviaria era esencial para el transporte de sus mercancías, además de otras instalaciones de vital importancia para el abastecimiento de la capital, como el Matadero y Mercado de Ganados y el Mercado de Frutas y Verduras de Legazpi, conectados ambos con Delicias mediante un ramal ferroviario.

Tras el cierre de Delicias al tráfico de viajeros en 1969 y posteriores años de abandono, el edificio corrió serio riesgo de demolición. Afortunadamente, gracias al acuerdo firmado en 1980 entre RENFE y el Ministerio de Cultura, y a la incoación en 1981 del expediente para la declaración de monumento histórico-artístico de este inmueble, la estación fue restaurada para alojar en su interior al Museo Nacional de la Ciencia y la Técnica y al Museo Nacional Ferroviario (hoy Museo del Ferrocarril de Madrid), que abrió sus puertas en 1984.

La exposición está instalada en la Sala Andaluces del Museo, rodeando una locomotora de vapor situada en pedestal en el centro de la misma. En sucesivos paneles se relata la historia de este enclave ferroviario y su entorno anticipándose incluso a su construcción, cuando dos compañías ferroviarias, entre las que se encontraba CRB, decidieron adquirir terrenos en la capital, junto al paseo de las Delicias y al sur del entonces ramal de contorno, para ubicar conjuntamente sus respectivas estaciones de cabecera.

Seguidamente se detalla el proyecto constructivo diseñado por Cachelièvre para esta compañía y se rememora el solemne acto de inauguración de la estación, que tuvo lugar el 30 de marzo de 1880 con la presencia de los reyes Alfonso XII y Mª Cristina. Para comprender mejor el alcance del proyecto, además de los planos originales de 1878, y la fotografía del montaje de la estructura metálica durante las obras, se ha instalado en la sala una maqueta del edificio en escala H0 restaurada para la ocasión. El tráfico ferroviario y los emblemáticos trenes que llegaban y partían desde esta termina -como el Lusitania Expreso-, conectando la capital madrileña con Extremadura y Portugal, también están presentes en la muestra. En este contexto, se detallan también algunas de las llegadas de personalidades a la estación durante su vida activa.

La actividad ferroviaria desarrollada en Delicias provocó un gran impacto en el desarrollo urbanístico del entorno, impulsando además la creación de un barrio corporativo ligado al sector ferroviario. En la exposición se incluyen imágenes de la construcción de viviendas para ferroviarios en las proximidades de la estación. Una impresionante fotografía aérea del complejo ferroviario de Delicias -tanto por su tamaño como por su nivel del detalle- tomada en 1967, permite al visitante trasladarse al momento de máximo auge de la estación.

Aspectos más humanos, como la mención a los trabajadores ferroviarios y sus oficios específicos, que pusieron el alma a la estación en su etapa activa, o la referencia a la Agrupación Deportiva Ferroviaria “la Ferro”, que durante más de dos décadas tuvo su campo de juego en el paseo de las Delicias, junto a la estación, también son contemplados en la exposición.

Como colofón, se abordan los innumerables rodajes de películas, series de televisión y spots publicitarios que han tenido y tienen como escenario el edificio de viajeros de Delicias y que, además, ha inspirado a artistas y escritores que han introducido referencias al ferrocarril y los trenes en sus obras, tomando a la estación como contexto.

La exposición cuenta también con una versión virtual a la que se accede desde la página principal del museo www.museodelferrocarril.org/140Delicias , en la que se han volcado los contenidos de la exposición física en formato bilingüe (español-inglés) junto con otros recursos digitales que la complementan, como la sección EducaDelicias que contiene juegos educativos interactivos para los más pequeños y la sección ¿Sabías que…? con fichas con datos curiosos y específicos sobre la estación para todo aquel interesado en profundizar en sus conocimientos sobre la misma. 

 

 


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lunes, abril 6

Acento extraño

(Leído en el boletín de Madri+d del 27 de marzo de 2026) 
Un raro trastorno neurológico puede hacer que una persona hable con un acento "extranjero"

El llamado síndrome del acento extranjero es un fenómeno poco frecuente documentado en neurología desde principios del siglo XX. Suele aparecer tras un ictus, un traumatismo cerebral o, en algunos casos, sin causa clara. La persona afectada no aprende un nuevo idioma, pero su forma de hablar cambia de manera perceptible.

Los cambios afectan a la entonación, el ritmo o la pronunciación. Para quienes escuchan, el resultado suena como un acento extranjero, aunque el paciente no haya estado expuesto a esa lengua. En realidad, no es un "nuevo acento", sino una alteración en los patrones motores del habla.

Se ha visto que no existe una única zona del cerebro responsable de este fenómeno. En esta revisión científica publicada el año pasado de se habla de casos con lesiones en regiones frontales izquierdas, ganglios basales, ínsula, cerebelo e incluso áreas del hemisferio derecho, lo que apunta a que el acento percibido emerge de una red distribuida de control motor y lingüístico.

Estudios de imagen más recientes sugieren además que, tras la lesión, el cerebro puede reorganizarse y compensar parcialmente el daño, de modo que el "nuevo acento" sería en algunos casos una huella de esa recuperación imperfecta.

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domingo, abril 5

Semana Santa: Abajamientos y monumentos

(Un texto de Picos Laguna y David Navarro en el Heraldo de Aragón del 25 de marzo de 2018)

Son tradiciones que se apartaron hace décadas, tras el Concilio Vaticano II, pero que aún perviven en localidades de todo Aragón. Ceremonias de Descendimiento de la Cruz, con antiguos Cristos articulados, representaciones de la Pasión o altares de arquitectura efímera forman también parte de la Pascua.

Dice el estudioso de la Semana Santa aragonesa Alfonso García de Paso que el Concilio Vaticano II supuso un duro golpe para la celebración de la Pascua. Que antiguas tradiciones como los Abajamientos y Monumentos se perdieron en gran parte de Aragón, «y cuando la Iglesia se dio cuenta de que la Semana Santa dejaba de formar parte de la vida de los ciudadanos, ya era demasiado tarde. Con la Transición se produjo incluso un alejamiento mayor y solo en los noventa, cuando resurgió la tradición gracias al tambor, empezaron a recuperarse algunas de estas tradiciones».

Con el nombre de Abajamiento se denominaba en muchos pueblos de Aragón, especialmente en la provincia de Teruel, la ceremonia del Descendimiento de la Cruz, episodio dramatizado de gran emotividad que tenía lugar en la tarde del Viernes Santo. «En ella se desclavaba de la Cruz a Cristo y, por medio de un lienzo blanco, su imagen era descolgada y colocada en una urna o féretro (popularmente llamado 'la Cama'), mientras un predicador describía la escena con sentidas palabras», describe la historiadora aragonesa Marisancho Menjón. La tradición, que se cree que surgió en la segunda mitad del siglo XVI, fue una de las medidas impulsadas en el Concilio de Trento (1545-1563), que inició la reforma de la Iglesia con la intención de contrarrestar la ruptura protestante.

Para ello, se crearon actos en los que los feligreses formaran parte más intensa en los misterios religiosos. «En Aragón, esta función se realizó en muchos lugares, entre ellos Monreal del campo, Godojos, Ibdes, Borja, Samper de Calanda, Alcañiz, Castejón de Monegros, Alcorisa, Tarazona, Jaca, Cariñena, Épila, Ambel y Zaragoza», enumera Menjón. Y algunos todavía se mantienen, como el famoso Abajamiento de Ibdes, que se celebra en el presbiterio de la iglesia. En Samper de Calanda, el dramatismo se acentuaba: tras terminar el predicador el sermón, se rasgaba el velo que escondía el Crucificado y rompían a sonar los tambores dentro de la iglesia.

SE PERDIERON. En localidades como Zaragoza capital el abajamiento se perdió y no ha podido recuperarse. «En Zaragoza está documentado el Descendimiento desde mediados del siglo XVII, en el que se realizaba ante el Convento de San Francisco, como acto previo a la procesión del Santo Entierro. Hacia 1770 se hacía en el interior del convento y, una vez colocado el Cristo de la Cama, se sacaba para dar la vuelta por la Cruz del Coso, tras lo que se guardaba en la capilla de la Hermandad de la Sangre de Cristo hasta la hora de la procesión -recuerda Marisancho Menjón en el libro `La Semana Santa en Aragón'-. Tras el establecimiento de esta Hermandad en la iglesia de Santa Isabel, solo se volvió a hacer en la Semana Santa de 1834». La procesión del Santo Entierro del pasado año en Zaragoza iba a recuperar esta tradición, con motivo del 400 aniversario del acto, pero se suspendió por problemas de la talla, muy delicada debido a su antigüedad. «El acto se hace con nuestro Cristo que está articulado y, aunque se restauró, cualquier incidente que pueda pasar es una responsabilidad que no queremos tomar», explicó entonces Ignacio Gimenez, Hermano mayor de la Sangre de Cristo y organizador de la procesión.

También se perdieron en las últimas décadas los Monumentos: solemne reserva del Cáliz. Como el Viernes Santo no se consagraba, el día anterior se guardaban algunas formas para poder dar la Comunión. Desde el siglo XI, el acto consistía en trasladar esas formas a un santuario o arca colocado en un lugar especial, con un entorno suntuoso, digno del contenido que iba a albergar. Lo que se conoce como 'Monumento'. «Fueron muy populares hasta los años sesenta, cuando era tradición visitarlos en Jueves Santo o Viernes Santo -recuerda Alfonso García de Paso-. Las jóvenes se vestían con su mantilla y, con el novio, iban 'de monumentos'. Había que hacer fila en cada uno, era mucha la gente que quería visitar el conjunto, pero eso no impedía que hicieran las siete visitas (las paradas realizadas por Jesús en su recorrido hasta la Cruz). A partir del Concilio Vaticano II se hicieron más sencillos, con unas velas simbólicas, y se perdió esa esencia. Ahora, estamos a la espera de que se restauren hermosos Monumentos como el de La Seo, que se instalaba en toda la nave cruzada, con los tapices y pinturas en trampantojo. O el del Pilar, que era todo plateado. Monumentos como el de la iglesia de San Felipe o de San Gil fueron creados por arquitectos de la época, como Ricardo Magdalena».

En el siglo XVI, los Monumentos eran, como describe Menjón, «auténticas 'máquinas' de arquitectura efímera hechas a base de madera y telas, y decoradas con pinturas, dorados, tallas y una gran cantidad de luces y flores». Fueron hechos por artistas destacados: Jerónimo Cosida intervino en el de San Pablo de Zaragoza (1536); Juan Miguel Orliens, en el de la parroquia de Almudévar; Tomás Peliguet, en el de la catedral de Huesca...

«De la época barroca datan los mejores ejemplos conservados en Aragón: como el Monumento de Ateca y el de Fuentes de Ebro -resalta la historiadora-. En el siglo XVIII destacaron artistas como Juan Zabalo Navarro, autor del Monumento de la capilla de San Marcos de La Seo zaragozana (1711), y Francisco del Plano, quien, en 1704, decoró el de la catedral de Teruel». En el siglo XIX, como avanzaba García del Paso, arquitectos como Ricardo Magdalena o Félix Navarro hicieron algunos de los más espectaculares de Zaragoza. Los más suntuosos se adornaban con tapices: el de La Seo, dada la elevada calidad de los que poseía, destacaba sobre los demás.

¿Y qué hacían los pueblos que no podían costear tales dispendios? «Se limitaban a engalanar uno de los altares con lienzos pintados, flores y velas. En Huesca y las Altas Cinco Villas, era costumbre llevar al Monumento platos o macetas que se habían hecho germinar, manteniéndolos durante varios días en la oscuridad (en la bodega, horno del pan o tapadas con un cubo bocabajo). Macetas con habas, guisantes, lentejas, centeno o trigo», describe Marisancho Menjón. «Las plantas resultantes, largos tallos de color blanco, eran denominadas 'cabelleras' y se colocaban "para adornar el sepulcro de Dios"». Y se cree que esta práctica, que también se ha documentado, además de en pueblos aragoneses, en localidades catalanas, italianas y griegas, deriva de los llamados 'jardines de Adonis', tiestos en los que brotaban las mismas semillas y que se colocaban como ornamento sobre la tumba de la divinidad para recibir la primavera, «y pasados los días se arrojaban, ya marchitas, al mar o a manantiales, junto con las estatuillas de Adonis, para que ayudasen a fecundar la Naturaleza», señala Menjón.

AÚN PERDURAN. Aún contamos con tradiciones que se han mantenido en el tiempo. En Épila (Zaragoza) subsiste la costumbre, al parecer en virtud de una orden dada por un visitador apostólico en el siglo XVII, de que el alcalde deba custodiar la llave del Sagrario del Monumento durante el Jueves o Viernes Santo, por lo que se le encierra en su casa el jueves por la tarde, tras los oficios, hasta el día siguiente, cuando se le libera al acabar la procesión. En relación a este encierro podría estar el que se hacía en Huesca: una compañía de soldados romanos desfilaba hacia la catedral, donde, según el estudioso Rafael Andolz, «cogía preso al obispo y se lo llevaba atado al palacio».

También subsisten las teatralizaciones de la Semana Santa: la del Teatro Salesiano de Huesca es una de las más conocidas y antiguas. Desde 1947 pone en escena por Semana Santa la Pasión de Cristo. Alrededor de 200 actores recrean la vida, muerte y resurrección de Jesús en un drama al que cada año acuden unos 1.600 espectadores. Más de 150 actores y actrices en seis representaciones en tres fines de semana próximos a la Semana Santa con el cartel de 'no hay billetes'. En Huesca, la representación se compone de treinta y un cuadros distribuidos en tres actos. Todo, en dos partes: la primera corresponde a la vida pública de Jesús, iniciada con el bautismo y los pasajes evangélicos más destacados. La segunda comienza con la Santa Cena y contiene el proceso religioso y político de Jesús, su muerte y resurrección. En total, tres horas y media de emoción contenida. O del Drama de la Cruz, en Alcorisa, que se representó por primera vez en la Semana Santa de 1978. La representación teatral de la muerte y pasión de Cristo, se ha convertido en uno de los actos centrales de la Semana Santa de Alcorisa. Este año cumple su 40 aniversario: se ha pasado de unos treinta actores a unos trescientos, y en Alcorisa han pasado de espectadores a cómplices y colaboradores, porque todo el pueblo vive el Drama.

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sábado, abril 4

La curiosa historia del fósil de unicornio de Magdeburgo

(Un texto de Alejandro Gamero leído en https://lapiedradesisifo.com el 30 de enero de 2025)

El mito de los unicornios tiene un origen complejo, que combina elementos de varias culturas antiguas, la interpretación de textos y la imaginación humana a lo largo de los siglos. Las primeras referencias a criaturas similares a este animal mitológico provienen de la civilización del valle del Indo, actual Pakistán e India, donde aparecen en sellos de piedra del tercer milenio a. C. Estas figuras muestran animales que podrían interpretarse como unicornios, aunque probablemente sean estilizaciones de toros. Por su parte, en el siglo V a. C., el historiador griego Heródoto mencionó criaturas de un solo cuerno que vivían en la India. Aunque posiblemente se refería a rinocerontes, estas descripciones contribuyeron al desarrollo del mito.

Durante la Edad Media, el unicornio se convirtió en un símbolo importante en la iconografía cristiana, asociado con la pureza, la castidad e incluso con la figura de Cristo. Las leyendas medievales decían que solo podía ser capturado por una virgen, lo que reforzaba su conexión con la pureza espiritual. Las representaciones artísticas en tapices, manuscritos y esculturas mostraban al unicornio como un caballo blanco con un único cuerno en espiral, un cambio significativo respecto a las descripciones antiguas.

En el Renacimiento el unicornio siguió siendo un símbolo de lujo y rareza. Su cuerno se convirtió en un objeto muy valorado, usados como amuletos contra venenos. Esa pasión se mantuvo en la Alemania del siglo XVII, como podemos que ocurrió en la ciudad de Magdeburgo, al norte de Leipzig, donde se reconstruyó un fósil de unicornio que se suponía que tenía 350 años.

El llamado «unicornio de Magdeburgo» apareció por primera vez en 1663, con el descubrimiento de los restos de un rinoceronte lanudo, que había existido en Asia y Europa hacía 500.000 años, en Seweckenberge, una estepa alemana de la que se sabe que contiene fósiles de la Edad de Hielo. Como el rinoceronte lanudo aún no había sido descrito, el naturalista prusiano Otto von Guericke sacó la conclusión más lógica basándose en la evidencia: obviamente se trataba de un unicornio. En 1668 aproximadamente, von Geuricke montó el conjunto de huesos que hoy se exhibe en el Museo de Historia Natural de Magdeburgo.

Descrita como una de las peores reconstrucciones de fósiles de la historia, no está del todo claro si el conjunto era un reflejo sincero de la hipótesis de von Guericke o una especie de broma perpetrada por el filósofo y científico Gottfried Leibniz. No está claro si Geuricke siguió el modelo que esbozó Leibniz o si el conjunto fue creado a partir de un boceto del filósofo basado en la teoría de Guericke. Tampoco se sabe hasta qué punto los científicos se tomaron en serio el hecho de que se pensase que aquello era realmente un unicornio.

«El cuerno, junto con la cabeza, varias costillas, vértebras dorsales y huesos fueron llevados a la abadesa de la ciudad», escribió Leibniz en su libro de geología e historia natural Protogaea. Independientemente de que se haya tomado en serio o en broma, el Unicornio de Magdeburgo despierta pasiones y cada cierto tiempo se vuelve a hablar de él. Recientemente, una publicación de Reddit que se refirió a su existencia recibió decenas de miles de votos positivos en unos pocos días.

Y por si la oportunidad de ver en persona a una criatura tan magnífica no fuera lo suficientemente alentadora, la oficina de turismo de Magdeburgo recuerda que la ciudad también alberga el antiguo monasterio Kloster Unserer Lieben Frauen, ahora sede del «museo de arte moderno más importante de Sajonia-Anhalt».


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viernes, abril 3

Pensando en las musarañas

(Leído en un cartel cerca de San Juan de la Peña)

Es muy común utilizar la expresión 'está pensando en las musarañas' para referirnos a que alguien se entretiene pensando en cosas de poco valor o importancia. 

Las musarañas, mamíferos que pesan entre 2 y 12 gramos, se alimentan de insectos y habitan en bosques de hoja caduca, límites de campos de cultivo, bordes de caminos, entornos agrícolas... A aquellos que estaban cosechando su campo y se distraían mirando cómo se escapaban de la maquinaria se les decía que estaban mirando las musarañas, ya que estaban perdiendo el tiempo en lugar de estar trabajando.

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jueves, abril 2

Diez hechos matemáticos sorprendentes

(Un texto de @Alvy en microsiervos.com leído el 16 de Julio de 2017)

En 10 Surprising Mathematical Facts Sean Li hace un repaso a algunas de las cuestiones matemáticas que más nos sorprenden por su carácter paradójico, alejado de la intuición o misterioso – que de todo hay.

He aquí un repaso rápido (y enlaces a sitios en las que ya hemos hablado de estos curiosos hechos).

  1. La paradoja del cumpleaños. ¿Cuánta gente hace falta en un grupo para que la probabilidad de que dos de ellas tengan la misma fecha de cumpleaños (día y mes) sea mayor que el 50 por ciento? La sorprendente respuesta es 23.
  2. El conjunto de Mandelbrot. Justo ayer hablábamos del más famoso de los fractales, que tiene su origen en la fórmula recursiva z -> z² + c.
  3. La paradoja Banach-Tarski. Cómo dividir una esfera en ocho partes y reconstruir con ellas luego dos esferas iguales a la original. Increíble pero cierto (matemáticamente).
  4. El Problema de Monty Hall. Una cuestión de lógica y probabilidad: «Supón que estás en un concurso, y se te ofrece escoger entre tres puertas: detrás de una de ellas hay un coche, y detrás de las otras, cabras. Escoges una puerta, digamos la 1, y el presentador, que sabe lo que hay detrás de las puertas, abre otra, digamos la 3, que contiene una cabra. Entonces te pregunta: ¿No prefieres escoger la nº2? ¿Es mejor para ti cambiar tu elección inicial?» La respuesta es que aunque casi todo el mundo piensa que da un poco igual o que no se debe cambiar.
  5. El cuerno de Gabriel. Una figura geométrica de superficie infinita pero volumen finito. ¡Nunca puedes terminar de pintarlo!
  6. El problema de Basilea. Viene a decir que 1 + 1/2² + 1/3² + 1/4² + 1/5² + … = π²/6. Lo resolvió Euler, y el resultado es cuando menos inesperado (¿qué pinta π ahí?)
  7. El Teorema de la imposibilidad de Abel: «no pueden resolverse por radicales las ecuaciones polinómicas generales de grado igual o superior a cinco». Hasta cuarto grado sí que se puede (fácil no es) pero sorprende que más allá no se pueda, incluye aunque sea mucho más complicado.
  8. Hay muchos tipos de infinitos. Algo que descubrió George Cantor y que hace que cuando aparecen «infinitos» en cálculos y otros conceptos hay que ser muy cuidadoso al tratarlos. El vídeo de Vi Hart del enlace es toda una joya para comprenderlo mejor.
  9. Los teoremas de incompletitud de Gödel, uno de los trabajos de la que han calificado como «la mente más maravillosa del siglo XX». El primero de ellos viene a decir que «bajo ciertas condiciones, ninguna teoría matemática formal capaz de describir los números naturales y la aritmética con suficiente expresividad, es a la vez consistente y completa». Una especie de «esta frase es falsa» pero a lo bestia.
  10. El último teorema de Fermat, que básicamente dice que xn + yn = zn no tiene soluciones con valores enteros cuando n > 2. (Cuando n=2 es el famoso teorema de Pitágoras). La historia de cómo se demostró que es cierto es tan apasionante como enrevesada.

Estas interesantes listas nos vienen muy bien para repasar qué temas hemos tratado alguna vez en el blog y cuáles no. Algunos como lo del teorema de imposibilidad de Abel seguramente se nos va de las manos, y de otros como el problema de Monty Hall se ha hablado tanto desde que hace décadas que seguramente sería un poco repetitivo. Pero entre el resto había algunas joyitas realmente curiosas. ¡Siempre se aprende algo!

 

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miércoles, abril 1

La mejor forma de secarse

(Leído no sé dónde, y perfecto para el 1 de abril, el mes de "aguas mil") 

La mejor forma de secarse cuando nos coge un chaparrón es correr o abanicarse. Cuando uno se moja, queda cubierto por una película de agua líquida que está en el equilibrio dinámico con el vapor del ambiente. Es decir, continuamente hay partículas en estado gaseoso que pasan al líquido y viceversa. Si uno se mueve, "barre" la capa de vapor que le rodea, y para restablecer el equilibrio, algunas moléculas líquidas escapan del cuerpo a la atmósfera. Así, si uno sigue sacudiéndose, el agua se va evaporando hasta secarse. Por eso, cuando el ambiente es húmedo, el secado se ralentiza: hay tanto vapor de agua en la atmósfera que impide este proceso.

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