Se aprueba el voto femenino en España
(Leído en el boletín del Muy Historia del 1 de octubre de 2019)
El 1 de octubre de 1931, en el contexto de la Segunda República Española, el Congreso estableció el voto femenino tras una ajustadísima votación. La cuestión de si las mujeres debían tener el derecho a votar en las siguientes elecciones llevaba tiempo discutiéndose en la cámara y había suscitado tantos apoyos como detractores e incluso los sectores más progresistas tenían sus dudas ya que pensaban que la mujer, menos formada y más influenciable por los poderes de la Iglesia, volcaría su voto en la derecha y podría poner en peligro el sistema republicano en su totalidad.
Durante el debate se dibujó a la mujer como un ser histérico, manipulable y en absoluto capaz de razonar o de tener independencia de pensamiento. Se llegó a plantear la opción de que se estableciese la edad legal para que las mujeres pudiesen votar a los 45 años, después de que les llegase la menopausia y su histerismo pasional se aplacase. Dentro de este debate se destacan las figuras de Clara Campoamor (a favor) y de Margarita Nekkel y Victoria Kent (en contra), que protagonizaron un intenso debate que marcaría el curso de la posterior votación.
El voto femenino se instauró en España por una diferencia menor a 30 votos, con casi la mitad del Congreso en contra de la enmienda. La primera vez que las mujeres pudieron ejercer su derecho al voto fue en las generales de 1933, en las que la coalición de derechas encabezada por la CEDA consiguió arrebatar el gobierno a los partidos de izquierda. Aquel día votaron cerca de 7 millones de mujeres.
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Es sorprendente percatarse de que las mujeres en España no pudieron ejercer su derecho como ciudadanas hasta hace poco menos de un siglo: el 19 de noviembre de 1933.
¿Qué estaba ocurriendo en España por entonces? La Segunda República se había proclamado el 14 de abril de 1931, sustituyendo a una monarquía institucional, desacreditada al permitir Alfonso XIII la dictadura de Primo de Rivera (1923-1930) y tras fracasar el intento de vuelta a la “normalidad constitucional” con la dictablanda del general Berenguer (1930-1931).
La cuestión del voto femenino se puso sobre la mesa en las Cortes republicanas en 1931, durante el bienio progresista, y fue Clara Campoamor quien enarboló la lucha para que las mujeres alcanzaran este derecho fundamental. Por entonces solo había tres diputadas. Campoamor, entre ellas; las otras dos, Victoria Kent y Margarita Nelken, se mostraban sin embargo reacias a contemplar el voto femenino por miedo a que éste beneficiase a los partidos conservadores.
El 1 de octubre de 1931, el Congreso de la Segunda República Española hizo oficialmente legal el voto femenino con casi la mitad del Congreso en contra. Una decisión que se haría efectiva sería en las elecciones de 1933 (que ganó la CEDA). Aquel día histórico, 6.800.000 españolas introdujeron su voto en las urnas por primera vez. Hay que recordar que tras la Guerra Civil y la dictadura franquista, las mujeres pasarían más de 40 años sin volver a votar, hasta los comicios de 1977 (los primeros libres tras la dictadura), otorgando la victoria a la Unión de Centro Democrático liderada por Adolfo Suárez.
Aunque hay representantes muy antiguas del feminismo, la primera vez que se cuestiona oficialmente la igualdad de derechos entre hombres y mujeres fue a partir de la Revolución Francesa (1789) puesto que la Declaración de Derechos del Hombre y del Ciudadano no incluía a las mujeres como poseedoras de los mismos derechos que los ciudadanos hombres.
A partir de entonces, los movimientos ilustrados de hombres y mujeres en toda Europa plantearon la necesidad de establecer un sufragio universal, además de garantizar la igualdad de otros derechos civiles, como los derechos matrimoniales o los de capacitación profesional; Sin embargo, las mujeres continuaron sin poder ejercer como ciudadanas de pleno derecho hasta bien entrado el siglo XX. Al menos, en Europa. Nueva Zelanda se dio algo más de prisa, y aseguró este derecho antes del final del siglo XIX, en 1893. En Europa, las protestas por el voto tuvieron su manifestación más temprana en Reino Unido. En 1911, la Unión Social y Política de las Mujeres (WSPU) se congregó en Londres para reivindicar el sufragio femenino.
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