Cuéntame un cuento...

...o una historia, o una anécdota... Simplemente algo que me haga reir, pensar, soñar o todo a la vez, si cabe ..Si quereis mandarme alguna de estas, hacedlo a pues80@hotmail.com..

domingo, mayo 10

La conquista del espacio

(Un texto de Elena Sanz y Javier Yanes en bbvaopenmind publicado el 3 de agosto de 2022)

Podría decirse que el ser humano comenzó a conquistar el espacio con la imaginación, mucho antes de que su tecnología lo hiciera realidad. Durante siglos los sueños de la literatura y de la ciencia trajeron el espacio hasta la Tierra, con más o menos acierto; si los primeros relatos literarios hoy nos resultan naíf, como el Somnium de Johannes Kepler (1634) o el estrambótico viaje a la Luna de Cyrano de Bergerac (1657), también los científicos tuvieron sus sonados patinazos, como los canales de Marte

Pero por desgracia, no fueron los sueños los que finalmente impulsaron la conquista del espacio, sino la discordia: cuando el 29 de julio de 1955 el presidente de EEUU Dwight Eisenhower declaró que su país pronto lanzaría satélites a la órbita terrestre como contribución al Año Geofísico Internacional (1957-58) —anuncio que podría calificarse como el pistoletazo de salida de la carrera espacial—, ni esto era un mero proyecto científico, ni tampoco el verdadero comienzo de nada. Desde el fin de la 2ª Guerra Mundial, las dos grandes potencias aliadas contra el nazismo se habían enzarzado ya en una Guerra Fría, una competencia por demostrar que su poder era mayor y su tecnología era superior; en definitiva, que su sistema político, económico y social era mejor. Uno de los campos en los que debía librarse esta guerra era el espacio, considerado estratégico para la seguridad nacional y un terreno a dominar en la carrera por el desarrollo de los misiles balísticos nucleares.

La Unión Soviética tardó solo cuatro días en reaccionar al anuncio de su adversario con otro similar. La carrera espacial estaba servida, y se inició ya propulsada por los avances tecnológicos que ambas potencias habían desarrollado durante años. Pronto la URSS tomó la delantera con el lanzamiento del primer satélite, el Sputnik 1, el 4 de octubre de 1957. El bloque soviético se impuso también en los hitos de estrellar el primer artefacto en la Luna (Luna 2, el 13 de septiembre de 1959) y, sobre todo, de llevar al primer ser humano al espacio el 12 de abril de 1961, el cosmonauta Yuri Gagarin en la nave Vostok 1. Y aunque EEUU respondería en menos de un mes con el vuelo suborbital de Alan Shepard en la Mercury-Redstone 3 (Freedom 7), no se pondría a la altura del logro de Gagarin hasta el año siguiente, con John Glenn en la Mercury Friendship 7.

Pero la hazaña de Gagarin había servido también para marcar la que debía ser la meta de esta carrera: el 25 de mayo de 1961 el presidente estadounidense John F. Kennedy encomendaba al Congreso el compromiso de “poner un hombre en la Luna y devolverlo a salvo a la Tierra”. Mientras nuevos hitos iban superándose, también quedaban en el camino los primeros héroes: el 27 de enero de 1967 los tres tripulantes de la Apolo 1, Gus Grissom, Ed White y Roger Chaffee, morían en el incendio de su nave durante un ensayo, y tres meses después, el 24 de abril, el cosmonauta Vladimir Komarov fallecía al estrellarse contra el suelo en la Soyuz 1.

A pesar de que la URSS había ganado los primeros envites de la carrera espacial, EEUU se adjudicó la conquista de la Luna. A las seis misiones Apolo que alunizaron con éxito se unió el famoso “Houston, hemos tenido un problema” del Apolo 13. Ante la victoria lunar de su rival, la Unión Soviética concentró sus misiones tripuladas en la órbita terrestre, que con el fin del programa Apolo se convirtió también en el único destino para los astronautas de la NASA y de otros nuevos actores en el tablero espacial. Desde 1972 ningún ser humano ha viajado más allá de la órbita baja terrestre. Hoy por fin asistimos a los primeros pasos de un prometido regreso a la Luna con el programa Artemisa de la NASA, que quizá en un futuro nos abra la puerta a la conquista de la próxima frontera: Marte.

La conquista del espacio

"Veo la Tierra… ¡es tan hermosa!" Esas fueron las primeras palabras que salieron de los labios del cosmonauta Yuri Gagarin, pionero en orbitar la Tierra hace 55 años. Comenzaba así la aventura de la conquista del espacio exterior, llena de grandes momentos.

12 Abril 1961 - Yuri Gagarin, el pionero

Vostok 1

En abril de 1961, el ruso Yuri Gagarin no solo se convirtió en el primer ser humano en salir al espacio exterior, sino también en el primero en orbitar la Tierra. La vuelta alrededor del planeta azul la dio a bordo de una cápsula esférica de poco más de dos metros de diámetro, Vostok 1. El viaje duró 108 minutos.

5 Mayo 1961 - Primer astronauta estadounidense

Mercury-Redstone 3

Después de la hazaña de Gagarin, la NASA no tardó ni un mes en mandar un astronauta al espacio. En mayo de 1961, Alan Shepard pasaba a la historia como el primer astronauta de EE.UU., aunque en su caso solo hizo un vuelo balístico suborbital. Hubo que esperar otro año más para que otro norteamericano, John Glenn, diese la vuelta a la Tierra a bordo del Mercury Friendship.

6 Agosto 1962 - Más de un día en el espacio

Vostok 2

Nada menos que 25 horas y 18 minutos duró el vuelo de German Titov alrededor del planeta en la Vostok 2. Cuando tocó suelo después de 17 órbitas, el análisis médico reveló que había perdido dos kilos de peso y mostraba inicio de descalcificación, lo que condujo a ralentizar el programa de vuelos tripulados. El siguiente fue el vuelo conjunto Vostok 3 y Vostok 4, en junio de 1963.

16 Junio 1963 - Primera mujer en el espacio

Vostok 6

Dedicar tiempo a la práctica del paracaidismo desde joven le permitió a Valentina Tereshkova ser seleccionada para convertirse en la primera mujer cosmonauta de la historia. El vuelo duró tres días y, durante casi todo el tiempo, mantuvo comunicación por radio con Vostok 5, que fue puesto en órbita simultáneamente.

13 Octubre 1964 - Primera misión espacial multiplaza

Vosjod 1

Vladímir Komarov, Konstantin Feoktístov y Borís Yegórov fueron los pasajeros de la primera nave con más de un tripulante. En principio parece que estaba previsto que llevara dos tripulantes, pero los soviéticos, tras conocer que los norteamericanos trabajaban el Proyecto Gemini para llevar un par de hombres al espacio, la modificaron para superarles. Tan poco espacio había que los astronautas viajaron sin traje espacial ni escafandra.

18 Marzo 1965 - Una caminata pionera

Vosjod 2

“Al abrir la escotilla vi un cielo lleno de estrellas brillantes y la Tierra completamente redonda. Toda Europa estaba debajo de mí. Había mucho silencio, un silencio absoluto, todo estaba muy quieto." Así describía su experiencia Alexei Leonov, el primer cosmonauta que salió de la nave espacial que lo transportaba y flotó en el espacio, sujeto por un cable de 1,5 metros de longitud. Se confirmaba así el liderazgo de la Unión Soviética en la carrera espacial.

3 Junio 1965 - Experimentos espaciales

Gemini 4

Estados Unidos puso en marcha su programa puente en el camino hacia la Luna: Gemini. La misión Gemini 4 fue la primera estadounidense en batir un récord de duración en vuelo, 4 días y 66 órbitas en total. Además, su piloto, Edward H. White, realizó el primer paseo espacial de la NASA equipado con una "pistola a reacción" con oxígeno presurizado para maniobrar en el espacio. Y se realizaron experimentos pioneros de física, medicina y fotografía.

23 Abril 1967 - Catástrofe en el espacio

Soyuz 1

Los soviéticos crearon el programa Soyuz con el firme propósito de llegar a la Luna. Pero los fatídicos acontecimientos les hicieron abandonar la idea. Vladimir M. Komarov, que había tripulado Vosjod 1 con rotundo éxito, falleció al reentrar a la Tierra por un fallo en el sistema de paracaídas de la nave, convirtiéndose en el primer ser humano en morir en una misión espacial. La siguiente misión tripulada, Soyuz 3, no voló hasta el 26 de octubre de 1968.

11 Octubre 1968 - Practicando el alunizaje

Apolo 7

Este fue el primer vuelo tripulado del programa Apolo, diseñado por la NASA para llevar al ser humano a la Luna. Durante 11 días, los astronautas practicaron las maniobras que usarían durante el alunizaje, en una misión que fue la primera en retransmitirse en directo por televisión. Poco después, el Apolo 8 se convertía en la primera misión en orbitar la Luna. La visita al satélite estaba muy cerca.

16 Julio 1969 - ¡Al fin, la luna!

Apolo 11

El cohete Saturn V despegó con Neil Armstrong, Edwin Aldrin y Michael Collins en su interior. Su misión, Apolo 11, iba a ser la primera en alcanzar la Luna tras 109 horas de viaje. Y la retransmisión del acontecimiento en directo y vía satélite a millones de personas fue uno de los momentos clave no solo en la historia de la exploración espacial sino también de la televisión. "Un pequeño paso para un hombre, pero un salto gigantesco para la humanidad", fueron las palabras con las que Armstrong describió el momento.

1969-1972 - Doce astronautas lunares

La misión del Apolo 11 no fue la única en visitar el satélite. Le siguió el Apolo 12, que alunizó en noviembre de 1969, y cuyos tripulantes pasaron 31 horas en territorio lunar. La última fue la del Apolo 17, en diciembre de 1972, que con casi 75 horas batió la marca de permanencia más prolongada en la Luna. Doce astronautas en total han pisado el satélite hasta hoy.

13 Abril 1970 - Un problema para Houston

Apolo 13

¡Boom! Uno de los tanques de oxígeno del módulo de servicio del Apolo 13 explota estando la nave a unos 321.000 km de la Tierra. "Houston, hemos tenido un problema", anuncia el astronauta Jack Swigert por la radio. Hubo que abortar el alunizaje, pero Swigert y sus compañeros Fred Haise y Jim Lovell no estaban dispuestos a rendirse. Gracias a los complejos cálculos que realizó Lovell para recuperar el control del Apolo, cuatro días después regresaban sanos y salvos a casa. La NASA lo calificó como "el fracaso más glorioso" de su historia.

19 Abril 1971 - La primera estación espacial

Salyut 1

La estación espacial rusa Salyut 1 fue la pionera, y sus tres primeros tripulantes batieron el récord de permanencia en el espacio al subsistir 23 días en la estación. Sin embargo, el éxito se convirtió en tragedia cuando, al regresar a la Tierra, la cápsula se despresurizó y los astronautas fallecieron.

25 Mayo 1973 - La primera estación estadounidense

Skylab

La primera estación espacial estadounidense fue Skylab, que con sus 6 metros de ancho por 6 de alto también ostenta el honor de ser la estación espacial más pesada y voluminosa que ha alcanzado el espacio mediante un solo lanzamiento. La misión Skylab 2 dio 404 vueltas alrededor de la Tierra. A finales de ese año, la última de las misiones Skylab estableció otro récord cuando sus ocupantes pasaron algo más de 84 días en el espacio.

1973-1980 - El dominio de las Soyuz

En este período, las únicas misiones tripuladas lanzadas al espacio exterior fueron las Soyuz. La carrera lunar se relajó, y Estados Unidos y la Unión Soviética llegaron a un acuerdo de cooperación pacífica en el espacio. La Soyuz es la nave de la que más unidades se fabricaron (más de 100) en los primeros cincuenta años de la era espacial, y hoy sigue utilizándose.

12 Abril 1981 - Arranca el programa de transbordadores

Coincidiendo con el aniversario del primer hombre en orbitar la Tierra, el Columbia daba el pistoletazo de salida al ambicioso programa de transbordadores de la NASA con la misión STS-1. Sus tripulantes, John Young y Bob Crippen, orbitaron la Tierra 36 veces en dos días.

1982-1985 - Naves espaciales reutilizables

La era de los transbordadores continúa con entrada en servicio del Challenger (1982), el Discovery (1983) y el Atlantis (1985). Todas ellas eran naves parcialmente reutilizables para órbitas terrestres bajas.

28 Enero 1986 - Tragedia en el Challenger

Setenta y tres segundos después de despegar, la misión STS-51L del Challenger explota en el espacio, causando la muerte de sus siete astronautas. El accidente frenó los vuelos de transbordadores durante 32 meses y supuso el fin de la idea de realizar viajes regulares en estos vehículos.

20 Febrero 1986 - Lanzamiento de la MIR

La legendaria estación MIR, considerada el mayor triunfo en la historia de la ciencia espacial soviética, salía al espacio para permanecer allí quince años y un mes. A lo largo de su existencia dio cobijo a 104 astronautas y trazó 86.331 vueltas alrededor de la Tierra. A bordo de la MIR se estableció el récord absoluto de permanencia continuada en un única misión espacial: fue Valeri Polyakov, con 438 días (1994 a 1995).

1992-1998 - Auge del Endeavour

El transbordador Endeavour, construido para sustituir al malogrado Challenger, participa en un programa de misiones conjuntas con la estación espacial rusa MIR y ayuda a desarrollar técnicas para la construcción de la Estación Espacial Internacional. Uno de sus momentos estelares fue la reparación del telescopio espacial Hubble en 1993.

20 Noviembre 1998 - Primer módulo de la ISS

Estación Espacial Internacional (ISS)

El cohete ruso Protón colocaba aquel día en el espacio el primer módulo de la Estación Espacial Internacional (ISS), en cuyo desarrollo trabajaron 16 países, y que es el objeto más grande que se haya enviado jamás al espacio. En noviembre del año 2000 llegó al complejo espacial la primera tripulación que la habitó. La ISS gira alrededor de la Tierra a una velocidad media de 27.700 km/h y describe 16 órbitas al día.

28 Abril 2001 - Primer turista espacial

El magnate californiano Dennis Tito, que había trabajado como ingeniero de la NASA, parte a bordo de una nave Soyuz para pasar una semana en la Estación Espacial y convertirse en el primer turista espacial. Tenía 60 años y para cumplir su sueño pagó 20 millones de dólares a la Agencia Espacial Federal Rusa.

15 Octubre 2003 - Primera misión tripulada de China

Shenzou

Basada en la cápsula rusa Soyuz con ligeras modificaciones, Shenzou ("nave divina" en chino) fue la primera cápsula tripulada del país oriental en orbitar alrededor de la Tierra. La misión Shenzhou 5 llevaba a bordo al astronauta Yang Liwei.

8 Julio 2011 - Último vuelo del Atlantis

El último lanzamiento del Atlantis en la misión STS-135 pone fin a la era de los transbordadores. Los cinco vehículos de este tipo pueden presumir de haber recorrido más de 864 millones de kilómetros durante 1310 días en órbita. A bordo de ellos viajaron 848 personas durante tres décadas.

2030-2039 - Viaje tripulado a Marte

Desde que el Viking I aterrizó en la superficie de Marte el 20 de julio de 1976, la NASA sueña con mandar seres humanos al planeta rojo. El objetivo parece ser viable para la década de 2030, según anunciaba hace poco la agencia espacial. Harán falta la cápsula Orion y el megacohete SLS, que están programados para volar juntos por primera vez, en un vuelo de prueba sin tripulación, en 2018.

https://youtu.be/Bgxw9s8a8vk

https://youtu.be/c5ZtBhQQPjM

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sábado, mayo 9

Ruido y furia

"La vida es un cuento lleno de ruido y furia contado por un loco y que no significa nada".

William Shakespeare

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(Y a propósito de esta frase, he encontrado un texto de Luis Antonio de Villena escrito en El Mundo el 13 de abril de 2016)

El tema no es nuevo, pero la mayoría de los lectores no lo conoce bien. Para otros, parece sólo una parte de algo evidente: la grandeza de Shakespeare, su inmenso poder lingüístico y creativo, sintetizado en uno de sus personajes más singulares y palpables: John Falstaff. Sabemos que alguien llamado realmente William Shakespeare (1564-1616) existió y tuvo algo que ver con el teatro. Ese alguien llegó a la capital procedente del pueblo de Stradford upon Avon adonde retornó años más tarde. Y estuvo casado. ¿Qué hacía en el teatro? Pudo ser actor, regente de una compañía o ambas cosas. Pudo retocar algunas de las obras representadas probablemente en el teatro llamado The Globe, que se quemó en 1613. Algo tan sucinto como esto (y la tumba) es lo que fehacientemente sabemos de Shakespeare, uno de los grandes genios -sobre todo por la fulgurante y humanísima creación verbal- de la literatura de todos los tiempos, algo que no necesitamos nos diga el pesado de Harold Bloom desacreditado por sus anglocéntricos cánones incultos.

Sabemos muy poco de Shakespeare pero quien escribió con su nombre era un portento. Ese acercamiento a la pluralidad shakespeariana se explica en un precioso librito que acaba de editar Stella Maris, Leer a Shakespeare obra amenísima de un erudito diletante y esteta amigo del grupo de Bloomsbury llamado Logan Pearsall Smith. Cierto, los libros inteligentes no envejecen, ni siquiera en el perecedero ensayismo.

Obvio: apenas sabemos nada de Shakespeare, pero el nombre de ese personaje acaso anodino, relacionado con el teatro pudo ser usado por alguien de enorme talento y facundia como seudónimo, porque no podía poner el suyo propio en algo que la época juzgaba tan encantador como poco digno: el teatro. Llegados a ese umbral (cuando Shakespeare se volvió de veras un genio, desde los inicios del siglo XIX) cualquier cábala podía tener sentido. Pero hoy se han desechado casi todas, pese a que cada vez son más los convencidos de que Shakespeare no fue Shakespeare. Para unos el candidato ideal es Christopher Marlowe, pero este gran autor y personaje digno de otra tragedia, fue asesinado en 1593 en una taberna (tenía 29 años), dicen que por alardear de sodomía. Algo más debió de haber. Como fuera el gran competidor de Shakespeare no puede ser Shakespeare con desaparición tan temprana. Así es que sólo quedan dos personajes que pudieron ser Shakespeare, el gran Francis Bacon (1561-1626), consumado político y humanista que escribía en latín y que como canciller no podría firmar obras dramáticas. Él estaba muy por encima. O bien el intrigante y seductor decimoséptimo conde de Oxford, Edward de Vere (1550-1604) que suele ser el favorito -y hay muchos detalles de cercanía- de quienes creen que Shakespeare no era Shakespeare. De Vere no podría firmar obras de teatro por tratarse de un noble de muy alto linaje que no podía permitirse el populismo. Nadie tiene pruebas concluyentes de nada. Pero tampoco del propio Shakespeare cuyo teatro se editó (el famoso First Folio) sólo en 1623 y de mano de dos actores. ¿Será que de veras casi nada sabemos? El tema y los muchos libros alrededor valen la pena. "La vida es un cuento lleno de ruido y furia contado por un loco y que no significa nada". ¿Bacon?.

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viernes, mayo 8

¿Cuándo se rindió la Alemania nazi, el 8 o el 9 de mayo?

(Un artículo de Carlos Joric en La Vanguardia del 

Esta rendición, firmada ante el mando aliado occidental, no fue bien recibida por Stalin, quien exigió que se refrendara en el cuartel general soviético en Karlshorst, Berlín (también convertido en museo). El 8 de mayo de 1945, a las 23:01, la ceremonia se repitió. El mariscal Wilhelm Keitel, jefe de las fuerzas armadas (que también acabaría ahorcado), firmó una nueva capitulación ante los representantes de las tres potencias aliadas más Francia, a la que se permitió estar presente en el acto. Esta vez sí, la guerra en Europa había terminado.

¿El 8 o el 9 de mayo?

Las celebraciones de la victoria estaban pensadas para el 9 de mayo, al día siguiente de la ratificación de la capitulación. De hecho, el general estadounidense Eisenhower había dado la orden de que los diecisiete periodistas que estuvieron presentes en la ceremonia no difundieran la noticia hasta la firma de Berlín.

Sin embargo, el corresponsal de la agencia Associated Press en París, Edward Kennedy, convencido de que el embargo no se debía a razones militares sino políticas, decidió saltarse el bloqueo y comunicar la noticia el mismo día 7. Como consecuencia, el mundo se enteró del final de la guerra un día antes de lo previsto, y Kennedy fue despedido de la agencia (en su libro de memorias Ed Kennedy’s War explica todos los detalles).

Las celebraciones espontáneas no se hicieron esperar. A medida que se difundía la noticia, miles de personas empezaron a salir a las calles de París y Londres. Churchill intentó que Stalin renunciara a la segunda firma. “Parecerá que los únicos que no lo saben son los gobiernos”, telegrafió a Moscú. Pero el líder soviético se mantuvo firme. Finalmente, acordaron que los aliados occidentales celebrarían el Día de la Victoria el 8 de mayo, y la URSS al día siguiente.

El 9 de mayo acabaría siendo la fecha oficial para las celebraciones del día de la victoria en Rusia y los países de la órbita soviética (aunque la mayoría lo adelantaron al 8 cuando se desintegró la URSS). La razón es que, cuando se firmó la rendición, pasadas las once de la noche, en Moscú, dada la diferencia horaria, era más de medianoche. Para unir las dos fechas, la Asamblea General de las Naciones Unidas decidió en 2004 declarar el 8 y 9 de mayo como Días del Recuerdo y la Reconciliación para quienes perdieron la vida en la Segunda Guerra Mundial.

Entre la alegría y la melancolía

El Día de la Victoria en Europa (VE Day en el ámbito anglosajón) se celebró el 8 de mayo en las principales ciudades de Europa y Norteamérica. En Londres, más de un millón de personas abarrotaron Piccadilly Circus y Trafalgar Square. Tras escuchar por los altavoces la declaración radiofónica de Churchill, se trasladaron hasta el palacio de Buckingham, donde el primer ministro y los reyes, Jorge VI e Isabel Bowes-Lyon, salieron a saludar.

También estuvieron presentes las dos princesas, Isabel y Margarita, que luego se unieron a las celebraciones en la calle de forma anónima. “Fue una de las noches más memorables de mi vida”, recordaría la futura Isabel II en una entrevista de la BBC en 1985. Por toda Gran Bretaña se organizaron bailes y banquetes, y se quemaron hogueras coronadas por la figura de Hitler. El gesto más repetido fue el de la uve de victoria popularizado por el primer ministro.

En París y Nueva York también hubo celebraciones multitudinarias. Los Campos Elíseos y Times Square se llenaron de miles de personas deseosas de compartir su entusiasmo por el fin de la contienda. Sin embargo, en cada ciudad se vivió de forma diferente.

En la capital francesa, la explosión de júbilo fue tan grande que la fiesta se prolongó durante dos días, hasta el jueves por la noche. Aunque, como recogía el diario Libération, “fueron los jóvenes los que se sintieron exuberantes. Entre las generaciones más antiguas, había un aire de indefinible melancolía”.

En Nueva York, en cambio, con las banderas ondeando a media asta por la reciente muerte del presidente Roosevelt, la celebración fue más comedida. En el ánimo de la población pesaba demasiado la sangrienta batalla que se estaba librando esos días en Okinawa, una de la más costosas en vidas de la guerra del Pacífico. Tanto Churchill como el presidente Truman, que casualmente cumplía años ese mismo día, recordaron en sus discursos que aún quedaba otra guerra por ganar.

Al día siguiente fue el turno de Moscú. Las noticias de la rendición alemana llegaron de madrugada, por lo que desde muy temprano la Plaza Roja comenzó a llenarse de gente. Se dispararon salvas, se lanzaron fuegos artificiales y los grandes reflectores, que se habían utilizado durante la guerra para detectar a la aviación enemiga, iluminaron la ciudad al caer la noche.

Las celebraciones de la Gran Guerra Patria, como se la conoce en Rusia, se oficializaron varias semanas después. El 24 de junio se organizó un impresionante desfile militar presidido por Stalin. Bajo una lluvia torrencial, las diversas unidades del Ejército Rojo fueron pasando una a una frente el mausoleo de Lenin. El desfile finalizó con los soldados arrojando a los pies de la tumba los estandartes capturados al ejército alemán.

Días de fiesta y recuerdo

El Día de la Victoria se sigue celebrando en la actualidad. En Francia es fiesta nacional. Se organizan desfiles, se homenajea a los veteranos y se recuerda a los caídos. En Gran Bretaña también se conmemora, pero no es festivo. Solo en ocasiones señaladas (como el 75 aniversario de este año), la tradicional fiesta del primero de mayo (Early May Bank Holiday) se traslada al día 8 y se organizan actos festejando la victoria.

En Estados Unidos, sin embargo, el 8 de mayo no se celebra. Inicialmente se conmemoraba el 2 de septiembre, el Día de la Victoria sobre Japón (VJ Day), pero ahora solo se festeja oficialmente en el estado de Rhode Island, debido al importante número de bajas que sufrieron los marineros de su base naval. El Memorial Day (último lunes de mayo) y el Veterans Day (11 de noviembre) son los dos días festivos nacionales en los que se honra a los veteranos y caídos en las distintas guerras.

Curiosamente, el país donde con más esplendor se celebra actualmente el Día de la Victoria es uno de los que menos tradición tiene. Hasta 1965, no hubo ninguna celebración oficial el 9 de mayo en Rusia. Ni Stalin ni su sucesor, Nikita Jruschov, eran partidarios de otorgar demasiado peso político a los militares. A partir de ese año, comenzó a festejarse, aunque los desfiles solo se organizaban en los aniversarios importantes.

Con la caída de la URSS, las conmemoraciones también declinaron. El gran impulsor de las actuales celebraciones fue Vladímir Putin. Desde su llegada al gobierno en 1999, el Día de la Victoria se ha convertido en una de las fiestas más importantes de Rusia. Una mezcla de festejo popular (los fuegos artificiales), homenaje a los caídos (la marcha del Regimiento Inmortal) y exhibición de músculo militar (el gran desfile) con la que el gobierno pretende promover la unidad y la autoestima nacional.

Unas celebraciones que [en 2020], coincidiendo con el 75 aniversario, [fueron] canceladas, aplazadas o abreviadas en todo el mundo –con la excepción de Bielorrusia– a causa de la pandemia de Covid-19.

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jueves, mayo 7

La zoología fantástica de Borges: imaginación y ciencia

(Un texto de Manuel Ruiz Rejón en bbvaopenmind.com leído el 28 de octubre de 2019)

Entre los literatos del siglo XX que más repercusiones y resonancias han tenido en el mundo de la ciencia destaca sobre todo Jorge Luis Borges (Buenos Aires, 24 de agosto de 1899-Ginebra, 14 de junio de 1986). En este sentido, diversos autores han señalado cómo en su obra existen intuiciones y anticipaciones de conceptos físicos y matemáticos como el tiempo, el espacio, el infinito, etc. En cambio, no se han analizado tanto las ideas de Borges en aspectos biológicos como la naturaleza y la clasificación de los animales.

Los animales de Borges

En alguna entrevista, Borges declaró que de las Ciencias Biológicas la que más le interesó fue la Zoología, es decir, la ciencia que estudia los animales. De hecho, en su obra aparecen animales reales: tigres, sobre todo, pero también jaguares, caballos, leones, lobos, etc.

Pero su interés por la mitología le llevó a recrear otros animales más o menos imaginarios y extraordinarios. Concretamente en su obra El libro de los Seres Imaginarios (1967) que publicó en colaboración con la misteriosa e imaginaria Margarita Guerrero (aunque inicialmente con menos seres imaginarios se publicó en 1957 como Manual de Zoología Fantástica) compiló con su particular estilo y erudición los “extraños entes que ha engendrado, a lo largo del tiempo y del espacio, la fantasía de los hombres”.

Y entre tales entes figuran extraños animales fundamentalmente de dos tipos. Unos que existen realmente pero a los que la mitología y/o el desconocimiento atribuyó propiedades extraordinarias: panteras, pelícanos, salamandras, etc.  Y luego otros verdaderamente imaginarios. Y aquí, junto a algunos conocidos como los centauros, dragones, unicornios, etc., incluye otros menos conocidos como animales con más patas, alas o cabezas de las normales. En particular en este último grupo destaca la Anfisbena, palabra que en griego significa “doble dirección”, que sería una serpiente que puede ir hacia adelante y hacia atrás por tener dos cabezas, una en su lugar y la otra en la cola.

En sus descripciones de estos animales imaginarios y extraños, Borges muchas veces señala que se podían basar en propiedades aparentemente extrañas de algunos animales reales. Así señala que el mito de la anfisbena podía estar basado en observaciones reales como las que existen en las Antillas y algunas regiones de América unos reptiles comúnmente conocidos como “dobles andadores” porque son capaces de moverse tanto hacia adelante como hacia atrás, además de como “serpientes de dos cabezas” porque aparentemente tienen estructuras parecidas a cabezas en la colas.

Pero también en ciertos casos Borges se mete a biólogo-científico y recoge los argumentos en contra de la posible existencia de tales animales extraordinarios. Así, para el centauro (animal con cabeza de hombre y grupa de caballo), menciona el argumento en contra de Lucrecio en su libro De Rerum Natura: “porque la especie equina logra su madurez antes que la humana y, a los tres años, el Centauro sería un caballo adulto y un niño balbuciente. Este caballo moriría cincuenta años antes que el hombre”. Y para la Anfisbena recoge el argumento de Sir Thomas Browne que en el siglo XVII: “observó que no hay animal sin abajo, arriba, adelante y atrás, izquierda y derecha, y negó que pudiera existir la Anfisbena, en la que ambas extremidades son anteriores”.

Pese a todo, en la actualidad, las serpientes mencionadas constituyen todo un grupo que acepta el nombre de la anfisbena, los amphisbenidos, muy interesante y poco conocido, en los que no se ha confirmado que tengan dos cabezas, pero sí que tienen la capacidad de moverse hacia adelante y hacia atrás. Por otro lado, la rama de la Biología que estudia el desarrollo de los animales está de acuerdo en que puede haber animales con anomalías como patas, antenas, ojos, o alas adicionales, e incluso que puedan aparecer organismos bicéfalos en posición anterior. Pero que un animal como la mítica anfisbena con dos cabezas en posiciones opuestas es difícil o imposible que se produzca, y no digamos quimeras como los centauros, aunque ya veremos a lo que se llega con técnicas de la nueva biología como la ingeniería genética o el CRISPR.

Y su clasificación

Una de las principales ocupaciones de la Zoología es la de clasificar los animales. A la hora de enfrentarse a este problema, Borges, en primera instancia, acepta las ideas canónicas de la taxonomía binomial y anidada por categorías-especie, género, familia, orden, etc, de las que disponen la Zoología y la Biología en general desde los tiempos de Linneo. Pero después, interesado por el problema global que supone toda clasificación de aspectos complejos, también propone otro sistema de clasificación de los animales totalmente heterodoxo y que en el fondo pone de manifiesto la dificultad de los afanes clasificatorios.

Este asunto lo desarrolla en el ensayo “El idioma analítico de John Wilkins” incluido en su libro Otras Inquisiciones, publicado en 1952. En los intentos por encontrar un idioma universal, que según Borges se remonta al siglo XVII con este autor –y con Descartes-, menciona el intento de un tal Letelier (1850) de encontrar un idioma analítico en el que “[] a, quiere decir animal; ab mamífero; abo carnívoro; aboj felino; aboje gato…”. Con ello es claro que Borges, además de Letelier, aceptaba de partida el sistema convencional de clasificar a los animales.

Pero también más adelante propone una clasificación de los animales muy peculiar que según él se atribuye a cierta enciclopedia china, desconocida o apócrifa, que se titula Emporio celestial de conocimientos benévolos. En ella, los animales se dividen en: “a) pertenecientes al Emperador, b) embalsamados, c) amaestrados, d) lechones, e) sirenas, f) fabulosos, g) perros sueltos, h) incluidos en esta clasificación, i) que se agitan como locos, j) innumerables, k) dibujados con un pincel finísimo de pelo de camello, l) etcétera, m) que acaban de romper el jarrón, n) que de lejos parecen moscas.”

Borges justifica esta clasificación tan estrambótica de los animales en que cualquier clasificación de aspectos complejos es hasta cierto punto arbitraria. Y la clasificación de los animales no sería una excepción. De hecho, en esta actividad han surgido diversas dificultades desde que Aristóteles comenzara con los intentos por clasificar científicamente los seres vivos en general y los animales en particular según sus parecidos o sus diferencias. La última es que los intentos de clasificar los seres vivos utilizando las secuencias ADN sobre la base de que tales secuencias no se comparten entre distintas especies tiene un cierto problema desde el momento en que se ha descubierto que puede existir transferencia lateral-horizontal de ADN entre especies, mediante virus por ejemplo.

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miércoles, mayo 6

La brutal persecución de católicos en Inglaterra: el terror que siguió a la marcha de los españoles

(Un texto de César Cervera en el ABC del 12 de abril de 2019)

Cuando se dice que la Inquisición era uno de los tribunales europeos que ofrecían más garantías procesales, muy por encima de la justicia civil, significa literalmente que en algunos países la intolerancia, como en Inglaterra, se ejerció sin frenos ni cortapisas legales.

La Inquisición española permanece hoy como el máximo exponente de la intolerancia religiosa en el imaginario popular. La leyenda negra, cuyos cimientos dieron forma la propaganda holandesa e inglesa, ha contribuido mucho a afianzar esta idea, escondiendo bajo el altillo los datos que demuestran que la persecución religiosa durante los siglos XVI y XVII en el resto de Europa alcanzó cifras aterradoras. Cuando se dice que la Inquisición era uno de los tribunales europeos que ofrecían más garantías procesales, muy por encima de la justicia civil, significa literalmente que en algunos países la intolerancia se ejerció sin frenos ni cortapisas legales.

La Reina Virgen no escatimó en violencia para mantenerse en el poder y reducir a cenizas el resurgimiento del catolicismo que Felipe II y su esposa inglesa, María Tudor, soñaron a mediados del siglo XVI.

Un baño de sangre por la intolerancia religiosa

Enrique VIII inició la persecución de católicos en 1534 con el Acta de Supremacía, que le proclamaba a él jefe absoluto de la Iglesia de Inglaterra y declaraba traidores a cualquiera que simpatizara con el Papa de Roma. Una larga lista de altos cargos de la Iglesia rechazaron este acta y fueron correspondientemente ejecutados, entre ellos Tomás Moro y el obispo Juan Fisher. Todas las propiedades de la Iglesia pasaron a manos reales.

En 1535, en plena ola de represión fueron descuartizados los monjes de la Cartuja de Londres con su prior, John Houghton, a la cabeza. Fueron ahorcados y mutilados en la tristemente célebre plaza de Tyburn, a modo de ejemplo contra una orden caracterizada por su austeridad y sencillez. El balance fue de 18 hombres, todos los cuales han sido reconocidos oficialmente por la Iglesia Católica como verdaderos mártires. Asimismo, el fracaso de una rebelión católica contra el Rey se saldó en 1537 con la condena a muerte de otras 216 personas, 6 abades, 38 monjes y 16 sacerdotes.

El sufrimiento cambió un tiempo de bando con la llegada al trono de María Tudor una vez fallecido su único hermano varón, Eduardo VI. La «reina sanguinaria» nunca olvidaría que con el divorcio de sus padres, en 1533, tuvo que renunciar al título de princesa y que, un año después, una ley del Parlamento inglés la despojó de la sucesión en favor de la princesa Isabel. Bajo el reinado de María y su marido Felipe II de España, se ejecutaron a casi a 300 hombres y mujeres por herejía entre febrero de 1555 y noviembre de 1558. Muchos de aquellos perseguidos estuvieron involucrados en la traumática infancia de María, empezando por Thomas Cranmer, quien siendo arzobispo de Canterbury autorizó el divorcio de Enrique VIII y Catalina de Aragón.

La prematura muerte de María llevó al poder a su hermana Isabel en 1558. La esposa de Felipe II designó heredera en su testamento a su hermana con la esperanza de que abandonase el protestantismo, sin sospechar que aquello iba a suponer el golpe de gracia al catolicismo en las Islas británicas. En poco tiempo Isabel revirtió todos los esfuerzos del anterior reinado y se lanzó a una caza de católicos a lo largo de todo el país. Como explica María Elvira Roca Barea en su libro « Imperiofobia y leyenda negra» (Siruela), las persecuciones de católicos ingleses provocaron 1.000 muertos, entre religiosos y seglares, en contraste con lo ocurrido en España, donde «murieron acusados de herejía menos personas que en cualquier país de Europa».

El sistema de denuncias vecinales inglés

El reinado de Isabel I comenzó restableciendo el Acta de Supremacía, que designaba obligatoria la asistencia a los servicios religiosos del nuevo culto. En caso de faltar, las sanciones iban desde los latigazos a la muerte. El Estado, no vano, promocionaba un sistema de delaciones por el que aquellos que no denunciaban a sus vecinos podían acabar en la cárcel. El objetivo no solo eran los católicos, sino también los calvinistas, cuáqueros, baptistas, congregacionistas, luteranos, menoninatos y otros grupos religiosos que, en la mayor parte de los casos, se vieron obligados a huir a América. Solo en tiempos de Carlos II de Estuardo más de 13.000 cuáqueros fueron encarcelados y sus bienes expropiados por la Corona.

En 1585, el Parlamento dio un plazo de 40 días para que los sacerdotes católicos abandonaran el país bajo amenaza de muerte y se prohibió la misa incluso de forma privada. No obstante, la represión aumentó con el fracaso de la Gran Armada de Felipe II en 1588 y el sistema de delación alcanzó niveles «que nunca soñó la inquisición». Como apunta Roca Barea, el sistema de espionaje vecinal permitió un estricto control individual y de los movimientos y viajes de conocidos, parientes y viajeros. La represión logró borrar definitivamente de Inglaterra el catolicismo en cuestión de diez años.

Toda una serie de supuestos complots católicos, siempre confusos y basados en rumores, justificaron que la Corona recrudeciera la represión de forma periódica. El gran incendio de Londres de 1666 fue achacado a los católicos y desencadenó una nueva persecución. Entre 1678 y 1681 una supuesta conjura católica atribuida a Titus Oates dio lugar a otras feroces cazas.

En paralelo a estos sucesos, Irlanda empleó el catolicismo como forma de resistencia al dominio inglés. La religión solo era un factor más en la guerra por mantener a Inglaterra a una distancia prudencial, pero elevó la violencia y el odio hasta convertir el conflicto en un baño de sangre. Se calcula que un tercio de la población irlandesa sufrió las consecuencias mortales de que Irlanda se implicara en la guerra civil de 1636 entre monárquicos y republicanos ingleses. Oliver Cromwell no tuvo nunca piedad con los rebeldes irlandeses vinculados al catolicismo, confesión hacía la que sentía cierta aversión personal.

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