Cuéntame un cuento...

...o una historia, o una anécdota... Simplemente algo que me haga reir, pensar, soñar o todo a la vez, si cabe ..Si quereis mandarme alguna de estas, hacedlo a pues80@hotmail.com..

jueves, mayo 28

Abel y Caín, un cuento de Jorge Luis Borges.

Abel y Caín se encontraron después de la muerte de Abel. Caminaban por el desierto y se reconocieron desde lejos, porque los dos eran muy altos. Los hermanos se sentaron en la tierra, hicieron un fuego y comieron. Guardaban silencio, a la manera de la gente cansada cuando declina el día. En el cielo asomaba alguna estrella, que aún no había recibido su nombre. A la luz de las llamas, Caín advirtió en la frente de Abel la marca de la piedra y dejó caer el pan que estaba por llevarse a la boca y pidió que le fuera perdonado su crimen.

Abel contestó:
-¿Tú me has matado o yo te he matado? Ya no recuerdo; aquí estamos juntos como antes. 

-Ahora sé que en verdad me has perdonado dijo Caín-, porque olvidar es perdonar. Yo trataré también de olvidar.

Abel dijo despacio:
-Así es. Mientras dura el remordimiento dura la culpa.

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miércoles, mayo 27

Sobre Patricia Highsmith

(Una publicación de Arturo Ortega Blake en el muro de Fb de Novela Histórica leída el 2 de abril de 2026)
 En 1950, una joven de Texas publicó una novela titulada Extraños en un tren. Alfred Hitchcock, el maestro del suspenso, compró los derechos de inmediato por una miseria (apenas 7,500 dólares). Pero lo que Hitchcock no sabía es que la autora, Patricia Highsmith, era mucho más inquietante que cualquier villano de celuloide.

El método: La amoralidad como arte

Highsmith rompió la regla de oro de la literatura policial: en sus libros, el crimen suele quedar impune. Ella no buscaba la justicia, buscaba la lógica del deseo. Su creación más famosa, Tom Ripley, es un asesino encantador, culto y trepador social al que el lector acaba apoyando.
 
¿Cómo lo lograba? Patricia escribía desde la "identificación con el criminal". Decía que todos llevamos un asesino dentro, solo que la mayoría somos demasiado cobardes para dejarlo salir. Su método era la tensión psicológica sostenida, donde el miedo no viene de un disparo, sino de una conversación educada durante la cena.

El secreto de los caracoles

Patricia era huraña, alcohólica y profundamente misántropa. Odiaba las reuniones sociales y prefería vivir aislada en Suiza o Francia. Su obsesión más extraña eran los caracoles. Llegó a tener más de 300 en su casa.
 
Se cuenta que una vez, para asistir a una fiesta en Londres, metió a varios de sus caracoles favoritos en su bolso, junto con una cabeza de lechuga, para que no se sintieran solos. Los observaba durante horas; le fascinaba su hermafroditismo y su lentitud implacable. Esa misma paciencia "de caracol" es la que aplicaba a sus tramas: un avance lento, viscoso y asfixiante hasta que la víctima no tiene escapatoria.

Carol: El libro que tuvo que esconder

En 1952, publicó El precio de la sal (luego titulada Carol). Fue una revolución: una historia de amor entre dos mujeres con un final que no terminaba en suicidio ni en tragedia, algo inaudito para la época.
 
Tuvo que publicarla bajo el seudónimo de Claire Morgan para proteger su carrera. Recibió miles de cartas de mujeres agradecidas por haberles dado esperanza. Highsmith, que vivió amores tormentosos y obsesivos con mujeres a las que terminaba detestando, solo reconoció la autoría del libro 40 años después.
La arquitectura del aislamiento
 
Sus últimos años los pasó en una casa en Suiza que ella misma diseñó como una fortaleza. No tenía ventanas hacia la calle, solo hacia un patio interior. Allí, rodeada de sus gatos y sus herramientas de carpintería (le encantaba fabricar sus propios muebles), Patricia Highsmith siguió diseccionando la culpa y el miedo hasta su muerte en 1995.
 
No dejó herederos humanos; dejó una fortuna a la colonia de artistas de Yaddo y un legado de libros que nos obligan a mirar nuestras propias sombras.

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martes, mayo 26

¿Centros de datos, islas de calor?

(Leído en el muro de Fb del Heraldo de Aragón el pasado 13 de abril)

Un estudio internacional avisa de que los centros de datos no solo consumen una ingente cantidad de recursos, sino que generan auténticas "islas de calor" al elevar, de media, la temperatura de la superficie terrestre en 2 grados centígrados en su entorno (un perímetro de 10 kilómetros). El análisis se basa en mediciones de la NASA donde hay más de 6.733 complejos, incluidos los que están en servicio en Zaragoza y Huesca.
 
Incide en que sus efectos se verán agravados por el uso de la inteligencia artificial, dado que se estima que en un horizonte de entre tres y cinco años "el consumo energético para el procesamiento de datos superará el presupuesto estimado para la fabricación", lo que está directamente relacionado con la disipación del calor que liberan los equipos informáticos.
 
Esta es la principal conclusión del estudio liderado por un profesor asociado del Grupo de Observación de la Tierra de la Universidad de Cambridge, Andrea Marinoni, con la colaboración de otros nueve expertos de las universidades de Grenoble, Génova y Hong Kong, y que se basa en el análisis de la evolución de la temperatura en las dos últimas décadas (de 2004 a 2024) con las mediciones satelitales de la NASA de los emplazamientos de los centros de datos.

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lunes, mayo 25

La magia del formato JPG

(Leído en el muro de Ciencia al límite en Facebook hace unos meses)

El formato JPEG (Joint Photographic Experts Group) es mucho más que una simple extensión de archivo; es una de las piezas de ingeniería matemática más elegantes de la era digital. Su objetivo es resolver un problema de eficiencia: ¿cómo reducir el tamaño de una imagen sin que el ojo humano note una pérdida de calidad significativa?
 
​Para lograrlo, el JPEG no guarda píxeles, guarda frecuencias.
 
​1. El Espacio de Color: De RGB a YCbCr ​El primer paso no es puramente matemático, sino biológico. El ojo humano es mucho más sensible a la brillantez (luminancia) que al color (crominancia). Por ello, el JPEG convierte el modelo RGB en YCbCr: ​Y: Luminancia (brillo).
 
​Cb y Cr: Crominancia (componentes de color azul y rojo). ​Esto permite aplicar un "submuestreo", descartando información de color que no somos capaces de percibir, reduciendo el peso del archivo antes incluso de empezar con el cálculo pesado. ​
 
2. La Transformada Discreta del Coseno (DCT) ​Aquí reside el corazón matemático del proceso. La imagen se divide en bloques de 8 x 8 píxeles. Cada bloque pasa por una operación denominada Transformada Discreta del Coseno. ​En lugar de ver el bloque como 64 puntos de color independientes, la DCT lo descompone en una suma de 64 patrones de ondas de diferentes frecuencias.
 
​El coeficiente DC representa el promedio de brillo del bloque. ​Los coeficientes AC representan las variaciones (detalles) de alta y baja frecuencia. Este paso es reversible y no pierde información por sí mismo; simplemente traslada los datos del "dominio del espacio" al "dominio de la frecuencia". 
 
​3. Cuantificación: Donde ocurre la magia (y la pérdida) ​Es en este paso donde el JPEG se vuelve un formato "con pérdida". Se aplica una matriz de cuantificación que divide cada coeficiente de la DCT por un valor específico y luego redondea al entero más cercano.
 
​Las frecuencias altas (detalles muy finos) suelen tener valores pequeños que, al ser divididos por números grandes en la matriz, se convierten en cero. El cerebro humano apenas nota la ausencia de estas frecuencias ultra-rápidas. Al final de este proceso, la mayoría de los 64 coeficientes del bloque terminan siendo ceros, lo que facilita enormemente la compresión posterior. ​4. Codificación Entrópica (Huffman) ​Finalmente, los datos restantes se organizan en un orden de "zig-zag", colocando los ceros juntos. ​Se utiliza la codificación de Huffman, un algoritmo que asigna códigos más cortos a los valores que aparecen con más frecuencia. Es como crear un alfabeto personalizado para cada imagen donde las "letras" más comunes ocupan menos espacio en la memoria. ​
 
En resumen ​El JPEG es un triunfo de la aproximación: utiliza la trigonometría para identificar qué partes de una imagen son vitales y la estadística para empaquetar lo que queda de la forma más compacta posible. Cuando ves un "artefacto" o ruido en una imagen muy comprimida, lo que estás viendo en realidad es el eco de una función coseno que no tenía suficientes datos para completarse correctamente.
 

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domingo, mayo 24

Tanto Juan como Pedro supo/supieron lo que ocurría

(Leído en el muro de Amantes de la ortografía en Facebok)
 
La respuesta correcta es la opción B).
Al usar la fórmula «tanto... como...», estamos sumando a dos personas dentro de la oración. Esta estructura funciona exactamente igual que si se usara la conjunción «y», por lo que el sujeto se vuelve plural y obliga al verbo a concordar con ambos. En conclusión, como tanto Juan como Pedro realizaron la acción, el verbo debe escribirse siempre en plural para que la frase tenga sentido gramatical.

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sábado, mayo 23

El beso de Rodin

(Leído en el muro de Facebook de Gozarte)

Uno de los besos más famosos de la historia es el que esculpió Rodin. Viéndolo parece una maravillosa representación del erotismo y el amor, y sí, todo eso es cierto, pero como a veces nada es lo que parece tengo que contaros un secreto: esta imagen nació en realidad como símbolo del adulterio. Vayamos por partes: cuando esculpió a esta pareja, allá por 1887, en realidad eran bastante más pequeños y su idea era que formaran parte de “Las puertas del infierno” (que en principio estaban destinadas al Museo de Artes Decorativas de París).

En aquel infierno tremendo, lleno de pecadores, no podían faltar Francesca de Rímini y Paolo, su amante. ¿Quiénes eran? Pues os cuento: resulta que Francesca estaba casada con Gianciotto, pero en realidad era un matrimonio de conveniencia con muchos intereses políticos de por medio. Un día estaba la hermosa y joven Francesca con su cuñado Paolo, que era más de su edad y a ella le molaba un montón, y en vez de rezar el rosario se pusieron a leer la historia de la reina Ginebra y el caballero Lanzarote, un par de adúlteros de tomo y lomo. Y claro, mientras leían como aquellos dos le ponían los cuernos al rey Arturo… en fin, ¿para qué seguir si ya os imagináis todos lo que ocurrió? Como dice el viejo refrán, “El diablo es fuego, la mujer estopa, llega el demonio… ¡¡¡y sopla!!!” El caso es que se hicieron amantes, pero… poco les duró la alegría. Un mal día Gianciotto se levantó con el pie izquierdo y se encontró con su mujer y su hermano en pleno frenesí. ¿Qué creéis que hizo? Pues lo que hubieran hecho la mayoría de los maridos del siglo XIII, cargárselos por la vía rápida (por cierto, para que el adulterio fuese completo Paolo también estaba casado). El caso es que Dante escribió por aquellos años su “Divina comedia“, en la que él mismo baja a los infiernos acompañado por Virgilio (el poeta latino que escribió “La Eneida” en la época de Augusto) y nos va contando, el muy cotilla, los pecadores que se va encontrando en su camino. Y claro, cuando habla de los adúlteros famosos de la historia no podían faltar Francesca y Paolo, ardiendo los pobrecicos pa’los restos en el caldero de Pedro Botero.

Por cierto, finalmente los quitó de las puertas y decidió convertirlos en una escultura independiente y mucho mayor. Fue entonces cuando empezó dar igual a quién representaran, pues se convirtieron en una imagen con valor universal: los cuerpos de dos amantes fundidos en un beso que era cualquier cosa menos casto y que se ha reproducido por todas partes. Incluso en un sello británico de correos que miles y miles de labios besarían antes de pegarlo sobre cartas de amor, de abandono, de despecho o de vaya usted a saber qué.

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viernes, mayo 22

Beatriz de Bobadilla, la joven amante de Fernando el Católico y de Colón a la que la reina Isabel planeó asesinar

(Un texto de Mario Escobar en El Mundo del 6 de junio de 2022)

La novela La gobernadora rescata la figura de la mujer que sedujo a Fernando el Católico y Cristóbal Colón y supo manejar el poder para convertirse en la señora de las islas Canarias

Todos imaginamos la corte de los Reyes Católicos como una de las más religiosas y ejemplares de su época, pero la realidad es muy distinta. Los Reyes Católicos, dos jovencísimos monarcas asediados por múltiples enemigos en sus respectivos reinos, nombrados soberanos contra todo pronóstico, no tuvieron a sus padres para que los instruyeran en el difícil arte del poder. Fernando era el hijo de la segunda esposa de Juan II el Grande, un hombre más entretenido con sus múltiples amantes y enfrascado en diferente conflictos en Italia y Navarra, que en ocuparse en demasía de su hijo segundón. Además, sus reinos estaban profundamente divididos y dejó una herencia política complicada a Fernando.

Por su parte, Isabel de Castilla fue criada para tener un matrimonio provechoso, ya que su medio hermano Enrique IV de Castilla era el legítimo heredero al trono, seguido por su hermano Alfonso, más joven que ella. El problema comenzó cuando Enrique no lograba tener descendencia, de hecho era conocido como el impotente, pero tras nacer su hija Juana, la causa dinástica se complicó aún más, aunque todos comenzaron a murmurar que realmente era hija de Beltrán de la Cueva, su consejero.

Envenenados

Tras una guerra civil en castilla y el intento de casar a Isabel con varios monarcas, la joven princesa fue comprometida con Pedro de Girón, un cuarentón que gobernaba la orden de Calatrava, pero antes de poder contraer matrimonio con ella fue oportunamente envenenado. Isabel también se negó a casarse con el rey de Portugal y de Francia, pero tras la muerte de su hermano Alfonso, se cree que envenenado, para el rey era muy importante que su matrimonio la apartara de la corte, para dejar paso libre a su hija Juana.

Juan II de Aragón negoció en secreto con Isabel la boda con su hijo Fernando, aunque al ser primos no podían casarse sin una dispensa papal. Los consejeros de Isabel no dudaron en falsificar la bula papal y firmar las capitulaciones matrimoniales de Cervera el 5 de marzo de 1469.

Con el fin de poder casarse Isabel escapó de Ocaña y se encontró con Fernando que había cruzado Castilla disfrazando de mozo de mulas de unos comerciantes. Tras varios contratiempos, el 19 de octubre se casaron en el Palacio de Viveros de Valladolid. El joven matrimonio se había unido de forma ilegal, pasando por alto su consanguineidad, lo que les convertía en practicantes de incesto.

Varias amantes

Isabel llegó al trono de Castilla por medio de una guerra civil y junto a su esposo Fernando lograron reunir bajo su mando a casi todos los reinos de la Península.

Fernando fue infiel a su esposa antes y después del matrimonio. La más conocida de sus amantes fue Aldonza Roig de Ivorra, con la que concibió a dos bastardos. También tuvo como amante a Juana Nicolás, una plebeya con la que engendró una hija. La lista de infidelidades fue muy larga, aunque la más polémica de todas ellas fue la que vivió con Beatriz de Bobadilla.

Beatriz de Bobadilla era sobrina de la marquesa de Moya, la mejor amiga y cortesana de la reina. Su belleza era legendaria, por lo que no tardó en enamorar al maestre de Calatrava, del que fue amante; enseguida encandiló al rey Fernando, siempre atento a las cortesanas hermosas. La joven de 20 años vio como su amante, el maestre de Calatrava moría oportunamente en una batalla, lo que facilitaba que el rey se convirtiera en su nuevo querido. La reina, muerta de celos al tener a su contrincante en la corte, planeó asesinarla, pero su tía intercedió para que la joven se casara con Hernán Peraza, señor de La Gomera.

La partida de la joven no terminó con los frenesís de la Corte. Cuando la reina Isabel se retiraba de las fiestas de palacio, muchas veces estas derivaban en orgias donde cortesanas y nobles daban rienda suelta a sus pasiones.

Beatriz de Bobadilla siempre quiso regresar a la Península y vengarse de los que la habían enviado al exilio insular. Tras la muerte de su esposo a manos de los guanches, la aún joven gobernadora de La Gomera regresó a la corte. Allí conoció a Cristóbal Colón con el que comenzó un tórrida relación.

Cruel y con gran apetito sexual

El rey Fernando procuró de nuevo convertirse en su amante y la reina, que en secreto amaba a Cristóbal Colón, intentó de nuevo enviarla a Canarias. Sabemos que en La Gomera, Beatriz recibió a Cristóbal Colón, que pasó por la isla en tres de sus viajes. Es posible que la gobernadora se hiciera ilusiones con casarse con el almirante, pero este nunca quiso comprometerse. Beatriz se casó entonces con Alonso Fernández de Lugo, conquistador de la isla de Tenerife. La gobernadora se caracterizó por su crueldad y apetito sexual. Teniendo amantes entre los líderes guanches, esclavos negros, otros soldados y señores, además del rey y Cristóbal Colón.

Isabel siempre estuvo enamorada en secreto del almirante, lo que le hizo odiar de nuevo a Beatriz y pudo ser la causante de su prematura muerte.

Ni católicos ni moralistas

La Corte de los Reyes Católicos se caracterizó por su promiscuidad y las sonadas muertes atribuidas a envenenamientos y otros métodos de asesinatos. De hecho, Nicolás Maquiavelo se inspiró en Fernando el Católico para escribir su célebre libro El Príncipe, donde reflejaba la despiadada búsqueda y mantenimiento en el poder de los monarcas de su época.

La corte no fue muy católica, a pesar de que Isabel propició junto al cardenal Cisneros la reforma de las órdenes religiosas, tampoco demasiado moralista, ya que el envenenamiento, el adulterio y la traición fueron demasiado comunes en la corte de los Reyes Católicos. Nuestro Juego de Tronos particular no tiene nada que envidiar a la famosa serie televisiva, Isabel y Fernando, Fernando e Isabel, fueron sin duda nuestros Stark y Lannister patrios.

Mario Escobar es historiador, novelista, ensayista y conferenciante. Su nueva novela, La gobernadora (La Esfera de los Libros), sale a la venta el miércoles 8 de junio.

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