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...o una historia, o una anécdota... Simplemente algo que me haga reir, pensar, soñar o todo a la vez, si cabe ..Si quereis mandarme alguna de estas, hacedlo a pues80@hotmail.com..

martes, julio 17

Japón & URSS: la guerra desconocida


(Un texto de Luis Reyes en la revista Tiempo del 20 de septiembre de 2016)

Río Jaljin Gol, Mongolia, 16 de septiembre de 1939. Termina la Guerra Fronteriza entre Japón y la URSS.

La Segunda Guerra Mundial fue un conflicto complejo que incluyó varias guerras marginales. La más olvidada de ellas sucedió en la recóndita frontera siberiana de Extremo Oriente. Una pequeña horda de jinetes mongoles, no más de 100, atravesó un río insignificante, el Jaljin Gol, límite teórico entre Mongolia y Manchuria. Buscaban forraje pero fueron atacados por caballería manchú. Así, con una cabalgada propia de los tiempos de Gengis Khan, empezaba un conflicto que terminaría con la bomba atómica. Era 18 de mayo de 1939, a 105 días de la Segunda Guerra Mundial, pero dos de los actores principales, la Unión Soviética y Japón, habían comenzado las hostilidades.

Rusia y Japón estaban destinados a chocar en Extremo Oriente desde que el Imperio del Sol Naciente salió de su aislamiento y comenzó a expandirse por Asia. El Imperio ruso llegaba hasta el Pacífico, y en 1904 estalló la Guerra Ruso-japonesa, con aplastante victoria de Japón. Desde entonces se esperaba una segunda parte, y cuando Japón ocupó Manchuria en 1931 y creó el Imperio de Manchukúo, comenzaron los incidentes fronterizos. Stalin no quería que se repitiese la humillación de 1904, y ordenó mejorar el ferrocarril transiberiano y organizar un potente Ejército Soviético Mongol.

La Guerra Fronteriza se libró en principio a través de terceros, la República Popular de Mongolia, Estado satélite de Moscú, y el Manchukúo, satélite nipón, pero el protagonismo pasó enseguida al Ejército Soviético Mongol y al Ejército de Kwantung japonés. El llamado militarismo japonés, equivalente al fascismo europeo, cuyo núcleo duro estaba en el Ejército, y cuyo cabecilla era el general Tojo, primer ministro en la guerra mundial, ya había provocado la guerra contra China en 1937, y ahora quería tenerla con Rusia. Su instrumento era precisamente el Ejército de Kwantung, que no seguía las órdenes del Gobierno de Tokio, sino las del mando del Ejército.

Tras los primeros tanteos, el Ejército de Kwantung decidió mostrar su poderío al mundo, y el 2 de julio, ante un público de periodistas y agregados militares extranjeros, lanzó su ofensiva y cruzó el río Jaljin Gol, aunque con muchas más bajas de las calculadas. Los nipones estaban envalentonados por sus fáciles victorias sobre los chinos, pero el Ejército Soviético Mongol contaba con casi 1.000 blindados y más de 500 aviones, y estaba al mando del carismático general Zhúkov, veterano de la guerra civil, feliz superviviente de las purgas estalinistas y futuro artífice de la victoria soviética sobre Alemania.

Al día siguiente Zhúkov lanzó un contrataque y obligó a los nipones a cruzar el río en sentido inverso. El Gobierno japonés no quería una guerra con la URSS y el propio emperador intervino para frenar a sus militares, pero el Ejército de Kwantung hizo oídos sordos, su orgullo no le permitía terminar la partida con una derrota. Preparó otra ofensiva para el 24 de agosto, pero Zhúkov también tenía superioridad en información, conocía el plan japonés y se adelantó con un vigoroso ataque que aniquiló a las mejores unidades niponas.

Al éxito militar ruso se sumó otro diplomático. El 23 de agosto se firmó el Pacto Germano-soviético, que convertía a Berlín y Moscú en aliados. Japón, que consideraba a Alemania su compañera de viaje, se sintió abandonado; hubo crisis de Gobierno en Tokio, y el nuevo Gabinete inició negociaciones con los rusos. El Ejército de Kwantung se resistía a ello, pero fue cercado por las fuerzas soviéticas, que lo machacaron hasta que el último día de agosto cesó toda resistencia. Al día siguiente, 1 de septiembre de 1939, Hitler comenzaría la Segunda  Guerra Mundial invadiendo Polonia.

El 16 de septiembre, derrotados y humillados, los japoneses firmaron el cese el fuego. La Guerra Fronteriza había terminado. También al día siguiente Stalin pudo incorporarse a la guerra de verdad, la mundial, e invadió Polonia de acuerdo con el Pacto Germano-soviético.

Pearl Harbor

 La Guerra Fronteriza, ignorada fuera de su recóndito entorno, cayó en el olvido de la Historia, pero sus consecuencias fueron importantísimas y determinaron el curso de la Segunda Guerra Mundial. No es que el militarismo quedase desacreditado en Japón, pero sí lo fue el Ejército y su estrategia de expansión por Asia continental. Del fracaso del Ejército de Kwantung se aprovechó la Marina imperial, siempre en competencia con los de tierra, que impuso su propia visión del militarismo: la expansión por el Pacífico y el sudeste de Asia. Japón retiró el punto de mira de Rusia y lo enfocó hacia Estados Unidos.

El primer efecto, cronológicamente hablando, tuvo lugar cuando Alemania invadió Rusia. Stalin había mantenido en Extremo Oriente poderosas fuerzas por temor a un ataque japonés, pero su espía en Tokio, Sorge, le aseguró que Japón no atacaría otra vez a la URSS. Eso permitió traer a las divisiones de Siberia para defender Moscú, a punto de caer en manos de los nazis. La experiencia adquirida en el Ejército Soviético Mongol por Zhúkov, las nuevas tácticas creadas por él para la Guerra Fronteriza, la veteranía, alta moral de victoria y preparación para el frío de sus divisiones siberianas, le permitieron lanzar el primer contrataque ruso con éxito, la ofensiva del invierno del 41-42, y demostrarle a los alemanes que la invasión de Rusia no iba a ser más un paseo militar.

Pero aún más definitivo fue el segundo efecto de la Guerra Fronteriza, el ataque a Pearl Harbor en diciembre de 1941. La aplicación de la doctrina estratégica de la Marina imperial japonesa provocó la entrada en guerra de Estados Unidos, una inmensa potencia que cambiaría decisivamente el balance de fuerzas. Lo que empezó por una correría de jinetes mongoles como en tiempos de Gengis Khan supuso la inapelable victoria aliada en la Segunda Guerra Mundial. 

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lunes, julio 16

70º aniversario de Elena Francis

(Un texto de Fátima Uribarri en el XLSemanal del 28 de mayo de 2017)

‘El consultorio de Elena Francis’ fue el paño de lágrimas de las españolas desde 1947 ¡hasta 1984! Una nueva novela recobra las llamativas cartas y las respuestas de un programa radiofónico que retrata toda una época y que en realidad fue un efectivo truco publicitario.


“P”. Está desesperada porque el señor de la casa en la que trabaja como sirvienta se mete en su cama todas las noches. «¿Qué hago, señora Francis?», pregunta angustiada.
‘R’ se ha quedado embarazada de su novio y el chico se ha desentendido de ella.
‘A’ pide una receta que excite sexualmente a su marido porque hace meses que no la toca…

En los años setenta, muchas cartas que llegan al consultorio radiofónico de Elena Francis están relacionadas con el sexo. Cuando este célebre programa comenzó su andadura, en 1947, las mujeres preguntaban remedios caseros para eliminar manchas del tresillo, recetas de cocina o ungüentos para combatir los sabañones. El programa fue cambiando con los años. Pero fue una evolución mínima. Nunca perdió el tono moralizante y conservador. Ni siquiera en los últimos años de su larguísima vida. Se emitió durante 37 años. Los últimos consejos de doña Elena Francis se escucharon en 1984: con Felipe González en la presidencia del Gobierno y el divorcio legalizado.

El consultorio de Elena Francis tiene un enorme poder evocador para varias generaciones. Con solo escuchar su sintonía -el tema Indian summer, de Victor Herbert-, millones de españoles se teletransportan a la mesa camilla del salón de su casa, al cuarto de la plancha o al patio de vecinos por el que subía el programa radiado desde distintos transistores.

Elena Francis acompañó a millones de españolas (y a algunos hombres, que también lo siguieron e incluso escribieron cartas) sin existir. Es un fenómeno único.

No existía esa matriarca sabia y serena. Y sus consejos fueron una labor secundaria. El consultorio de Elena Francis fue en realidad «la campaña publicitaria más exitosa de este país», explica la escritora Rosario Raro, autora de La huella de una carta (Planeta), novela protagonizada por uno de los muchos ‘negros’ que contestaron a cientos de miles de cartas que recibió el consultorio.

Elena Francis fue una magnífica campaña de marketing ideada por un matrimonio catalán para vender los productos de cosmética de su empresa. José Frade y Francisca Bes Calvet eran propietarios del Instituto y Laboratorios de Belleza Francis, fabricante de la crema de ojos Antirides Francis, «que elimina las arruguitas y combate las patas de gallo», según proclamaba la publicidad; y del Depilator Francis, la leche limpiadora S de Francis y otros productos.

El programa nació en Radio Barcelona para vender cremas. Se ponían canciones dedicadas, se leían vidas de santos y ‘biografías ejemplares’ y se contestaban las cartas de las oyentes. Sus promotores tuvieron la genial idea de que fuera una mujer madura y con áurea de sensata sabiduría quien prescribiera los potingues y consejos. El nombre de Elena Francis viene del de su inventora: Francisca Elena Bel Calvet. El consultorio se convirtió en entretenimiento, consuelo y compañía para muchas mujeres. Comenzaron a llover cartas con preguntas de todo tipo. Los Frade contrataron a un equipo de guionistas para que las contestasen. Todas:«Era política de la empresa», explica Rosario Raro.

Las cartas se conservan

«¿Te gusta escribir?», preguntaban los anuncios para reclutar escribientes. Para ser ‘contestador Francis’ había que tener máquina de escribir propia y no cometer faltas de ortografía. Y por supuesto era imprescindible la máxima discreción: la identidad de Elena Francis era secreta.

Estos escribientes se ocupaban de la mayoría de las misivas. En 2007 se encontraron cien mil de esas cartas en la masía abandonada de la familia Frade. Ahora se custodian en el Archivo Comarcal del Bajo Llobregat y diez mil de ellas están digitalizadas. Se pueden consultar.

Por supuesto, las respuestas que redactaban los ‘guionistas contratados’ eran supervisadas por un equipo del que formaron parte sacerdotes y psicólogos. Solo se contestaban por radio unas cartas escogidas. Para las voces de la misteriosa Elena Francis -que no concedía entrevistas, porque era muy celosa de su intimidad- los Frade contaron con varios locutores; la última fue Maruja Fernández. Los oyentes identificaban su aspecto con el de la madura consejera.

Detrás de cada respuesta encabezada casi siempre por un inconfundible «querida amiga», había algún guionista enmascarado. También hubo varios. A partir de 1966, el encargado de responder a mujeres que firmaban sus cartas como «Una sufridora», «Un corazón herido», «Burlada» o «Atormentada» estaba el periodista especializado en información taurina Juan Soto Viñolo.

Él solo (ayudado de enciclopedias) respondió a las consultas del programa durante 18 años, excepto a las de belleza, de las que se encargaban desde el laboratorio cosmético. «Hacía el papel de Internet, preguntaban de todo, dónde está el Consulado de Suiza, qué hacer para ser actriz…», apunta Rosario Raro.

Soto Viñolo, que murió hace tres meses, contó en su libro Querida Elena Francis que el programa trató «todos los temas excepto política y aborto». Confesó que periódicamente se inventaba cartas truculentas para aumentar la audiencia. Y reconoció muchas censuras: nada de incestos ni métodos anticonceptivos ni ‘bodas de penalti’. Y cuidado con la homosexualidad: si el marido ‘se desviaba’, es que la mujer ‘no se empleaba a fondo’.

Juan Soto Viñolo resumía así sus consejos a las mujeres víctimas de adulterio: «Paciencia en los años sesenta, que se fueran con su madre en los setenta y que se divorciaran en los ochenta». El programa retrató una época. «Usted es la única persona que puede ayudarme en esta vida». «¿Qué puedo hacer?» se despedía, suplicante, ‘Rosa marchita’.

CARTAS (Y RESPUESTAS) TREMENDAS
Hubo cartas que narraban abusos y graves delitos, las cuales eran contestadas con consejos terribles.

Violada por su jefe


A los 12 años, mi madre me hizo acompañar al amo a su habitación.
Me hizo todo lo que quiso. Luego en Madrid, en la primera casa, el señorito me quiso hacer eso. Me defendí y me despidieron sin pagarme. Ahora estoy en otra casa. Desde que la señora murió, el amo se mete en mi cama. Todos los días quiere. Dice que le dé un hijo y me comprará un piso. ¿Qué hago, señora Francis? P. R. madrid, 1972.

La vida ha sido muy dura contigo. Trata de lograr que te compre el piso poniéndolo a tu nombre. Si lo hace, tendrás un capital y un sitio donde vivir. Si consigues el piso, habrás logrado algo positivo después de tantas humillaciones. Serás capaz de rehacer tu vida.

Embarazada

Estudio quinto de Bachillerato, tengo 15 años. Hace un mes me invitaron unos amigos a una fiesta. Al llegar solo estaba allí el chico que me gusta. Insistió en que me quedara. Bailamos y nos besamos. En fin, señora, que estoy esperando un hijo. Él dice que no es el padre. ¿Qué hago? Estoy desesperada.
R. Barcelona, 1972.

Es lógico que el muchacho rechace la paternidad y te abandone. Hay que aceptarlo sin traumas ni histerismos. De lo que se trata es de que tú y tu familia aceptéis este embarazo y al niño, procurando que este hecho, que provocará problemas familiares, de relación social y laboral, no complique gravemente tu vida.

Adulterio

Una amiga soltera que frecuenta discotecas y ‘boîtes’ me dice que ve frecuentemente a mi marido divirtiéndose con otras mujeres. Fui a una discoteca y lo encontré acaramelado con una chica. Me fui llorando. En casa le pedí explicaciones y dice que fue allí por asuntos de negocios.

No se preocupe, los hombres son proclives al adulterio. Posiblemente se trate de una aventura pasajera. Tiene que conseguir que su marido se vuelva a interesar por usted al tiempo que se sienta bien en casa extremando sus atenciones personales, quizá un tanto abandonadas por la rutina.

Elena Francis soy yo… El periodista Juan Soto Viñolo redactó las respuestas de Elena Francis durante 18 años, de 1966 a 1984. Cuando retiraron el programa, decidió salir a la luz y lo desveló en un periódico. Fue un gran shock.

Maruja Fernández fue la última de las locutoras que pusieron voz a Elena Francis. El programa se emitía por las tardes, duraba media hora y respondía a siete cartas.

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domingo, julio 15

Stefan Zweig, ¿traidor a la causa judía?

(Un texto de José Segovia en el XLSemanal del 28 de mayo de 2017)

En la película Adiós a Europa, la directora alemana Maria Schrader cuenta el exilio del escritor judío Stefan Zweig en América y su reacción cuando el mundo intelectual trató de arrancarle un comentario sobre el régimen totalitario de Hitler y la Segunda Guerra Mundial, que en esos momentos estaba ensangrentando Europa. En lugar de expresar su repulsa, se limitó a decir que no criticaría a Alemania y que quería ser respetuoso con las ideas de los demás, una actitud chocante en un hombre que tuvo que huir de su país ante la presión de los nazis.

En 1936, sus libros fueron prohibidos en Alemania, y poco después también lo fueron en su Austria natal. Tras divorciarse de su primera esposa, contrajo matrimonio con la joven Charlotte Elisabeth Altmann, que había sido su secretaria. Al estallar la guerra, los dos se exiliaron a América, donde visitaron diversos países antes de establecerse en Petrópolis. Convencidos de que Hitler ganaría la guerra y que el mundo iba a ser gobernado por los nazis, ambos decidieron suicidarse en esa ciudad brasileña el 22 de febrero de 1942.

Su adiós a la vida no fue muy bien visto por algún sector del judaísmo más combativo. La más crítica con Zweig fue Hannah Arendt, también de origen hebreo. En algunos de sus artículos, la filósofa alemana definió al escritor como un mal judío, dado que debía haber resistido y combatido el nazismo. «Los pueblos que no hacen historia, sino que solo la sufren, tienen la tendencia a considerarse víctimas de acontecimientos todopoderosos e inhumanos que no tienen sentido», afirmó Arendt.

La pensadora alemana, que en su juventud cayó rendida ante los encantos del filósofo nazi Martin Heidegger, criticó a Zweig por no asumir su condición de judío. También lo acusó de estar interesado solo en su arte, dejando a un lado el drama que estaba sufriendo el pueblo hebreo. ¿Fue injusta Arendt con el escritor vienés? Al fin de cuentas, Zweig tenía derecho a decidir cómo y cuándo acabar con su vida. No era un activista político ni tenía obligación de sentirse judío. Además, en algunos de sus textos sí criticó al nazismo. Entonces, ¿por qué le costó tanto decirlo públicamente? Fue un raro ejercicio de elegancia? Mucha gente comprometida con la lucha contra el nazismo nunca entendió la postura de Zweig. Hubo quienes lo tacharon de cobarde. Todavía hoy sigue siendo un misterio por qué actuó de esa forma.

El exilio imposible
Zweig viajó mucho y disfrutó sus estancias en París y Berlín. Pero, según cuenta su biógrafo George Prochnik, el desarraigo del exilio en Brasil fue superior a sus fuerzas. El hundimiento de la Europa que amaba fue otro motivo de su suicidio.

Acto de debilidad
El escritor alemán Thomas Mann confesó que encontraba el suicidio de Zweig estúpido, un acto por el que era imposible sentirse conmovido, aunque diez años después rectificó esas palabras.


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sábado, julio 14

El 'Código Modigliani'

(Un texto de Ixone Diaz Landaluce en el XLSemanal del 28 de mayo de 2017)

Demandas, investigaciones policiales y hasta amenazas de muerte… La fiebre por Amedeo Modigliani cuando se acerca el centenario de su muerte, que tendrá lugar en 2020, no solo ha resucitado el interés por la obra del artista, también ha desatado una trama de película.

«Solía regalar sus dibujos como si fuera una pitonisa gitana. Se los daba a todo el mundo, y eso explica que, aunque pintó más de 50 retratos míos, yo solo tengo uno», contó en una ocasión el escritor francés Jean Cocteau sobre su amigo el artista italiano Amedeo Modigliani. En 1916, Modigliani retrató a Cocteau en la bodega del café de la Rotonde. Ninguno de los dos tenía dinero para llevarse el lienzo a casa en un taxi y el cuadro se quedó allí después de que el pintor Moïse Kisling lo comprara por cinco francos y lo utilizara para saldar una deuda con el dueño del local. Según Cocteau, años más tarde el retrato «se vendió por 17 millones de francos (unos 2,5 millones de euros actuales) en Estados Unidos. Podríamos habernos hecho ricos, pero nunca lo fuimos». En parte por el poco apego que Modigliani sentía por su obra y en parte por la proliferación de falsas piezas adjudicadas al artista, identificar sus cuadros y esculturas se ha convertido en una odisea.

A Modigliani se lo conocía como ‘el príncipe de los bohemios’, porque era apuesto y encantador, pero también como ‘el ángel melancólico’, un personaje algo trágico al que le gustaba recitar ‘La divina comedia’
 
Amedeo Modigliani nació en Livorno en 1884 y salvó a su familia de la ruina. De origen judío sefardí, los Modigliani gestionaban una agencia de crédito, pero su fortuna se evaporó con una crisis financiera. Gracias a una antigua ley que prohibía embargar la cama de una mujer embarazada, la familia protegió sus enseres más preciados apilándolos encima de su madre, que se puso de parto poco antes de que los alguaciles llegaran a ejecutar el desahucio. Modigliani siempre tuvo una salud frágil: sufrió pleuritis, tuberculosis y superó una fiebre tifoidea siendo un niño. Durante aquellas convalecencias, se obsesionó con el arte renacentista y le enseñaron a leer a Nietzsche y Baudelaire. Luego estudió pintura y escultura en Venecia y Florencia.

Con 22 años, Modigliani se trasladó a París. Se instaló en un modesto estudio de Montmartre y, antes de desarrollar su propio estilo, su primera obra estuvo influenciada por Toulouse-Lautrec y Cézanne. Pero, poco después de llegar, dejó de pintar para concentrarse en la escultura y se trasladó a Montparnasse, donde asumió los usos y costumbres de aquella generación de artistas: bebía tanto que terminó alcoholizado, experimentó con psicodélicos hasta convertirse en politoxicómano y era un playboy irredento que conquistó a escritoras, artistas, musas y modelos.

Quizá por sus crecientes problemas de salud o porque no tenía dinero, en 1914 Modigliani abandonó la escultura y volvió a coger el pincel. Tres años después inauguró su primera y única exposición en solitario en París. Fue un escándalo (por los desnudos de sus cuadros y el vello púbico de las modelos que inmortalizó), y la Policía decidió clausurarla, pero la repercusión del evento no cambió nada. Modigliani siguió vendiendo su obra a cambio de una copa o de una comida caliente en cualquier restaurante de la ciudad. Y en 1920 murió de una meningitis tuberculosa a los 35 años. Al día siguiente, su amante y el gran amor de su vida, Jeanne Hébuterne, se arrojó por la ventana de casa de sus padres. Tenía 21 años y estaba embarazada de ocho meses. Ella y Modigliani ya eran padres de Jeanne, una niña de 13 meses que fue criada en Italia por la madre del artista. Dedicó su existencia a documentar vida y obra de su padre. Casada en tres ocasiones, tuvo dos hijas. Falleció en 1984.

Tras la muerte, el caos

Aunque reconocido y admirado, Modigliani fue un artista pobre, pero tras su desaparición el valor de sus piezas empezó a multiplicarse. Y entonces empezaron los problemas. Su obra era extensa, pero estaba dispersa y era difícil de autentificar. Todavía hoy, muchos expertos solo se fían de ‘los Ceronis’. En 1958, el crítico y tasador de arte italiano Ambrogio Ceroni publicó un catálogo razonado sobre la obra del artista que actualizó por última vez en 1970 antes de morir. Desde entonces, el inventario, que identifica 337 piezas, se considera la biblia de Modigliani. Sin embargo, según varios especialistas es un listado incompleto y algunas de las que contiene podrían no ser auténticas, aunque nadie se ha atrevido a identificarlas por miedo a una avalancha de demandas.

«Decir que la situación del catálogo razonado de Modigliani es un desastre es un eufemismo», ha dicho Kenneth Wayne, que está preparando un catálogo propio en el que incluirá 50 obras que Ceroni nunca identificó. No es el único que lo ha intentado. Christian Parisot profundizó en la obra de Modigliani después de conocer a la hija del artista, Jeanne, en 1973. Siempre ha sostenido que ella le cedió el derecho moral sobre la obra del artista, lo que, según la ley francesa, le habilitaba a ser él quien identificara y autentificara las piezas. Parisot también afirma que Jeanne le cedió un archivo con más de seis mil documentos y fotografías que, según el experto, estaba custodiado en el Museo de Montparnasse, pero esos documentos nunca han aparecido. En 2010, Parisot fue condenado por fraude y más tarde fue puesto bajo arresto domiciliario después de que la Policía le confiscara 59 obras supuestamente falsas de Modigliani.

El tercer experto en discordia es el historiador de arte Marc Restellini, que lleva dos décadas trabajando en su propio catálogo, pero en 2001 tuvo que aparcar su inventario de dibujos del artista cuando empezó a recibir llamadas de marchantes de arte amenazándolo de muerte si se atrevía a poner la autenticidad de sus Modiglianis en entredicho. También trataron de sobornarlo. Restellini publicará su catálogo de cuadros este año en formato digital. Recogerá 80 obras más que la biblia de Ceroni. Además, se ha aventurado en un terreno espinoso: identificar los falsos Modigliani. Según Restellini, podría haber más de un millar en todo el mundo. Elmyr de Hory, el famoso falsificador húngaro afincado en Ibiza, pintó muchos de ellos. Su asistente en aquella época, Mark Forgy, heredó más de 300 falsificaciones y varios Modiglianis falsos que sigue vendiendo on-line a precio de oro.

La ‘fiebre Modigliani’

Y, pese a todo, o quizá precisamente por la misteriosa leyenda que rodea a su obra, la fiebre por Modigliani es ahora más intensa que nunca. Las exposiciones retrospectivas sobre su obra se acumulan en el calendario y varios museos, como el Instituto de Arte de Chicago o el Guggenheim de Nueva York, han anunciado que examinarán minuciosamente las obras que poseen del artista. Pretenden descifrar el ‘código Modigliani’, pero no es una tarea sencilla. Para empezar, porque su obra apenas estuvo documentada. El análisis con rayos X e infrarrojos de sus lienzos debería arrojar más luz. Ya se sabe, por ejemplo, que ningún Modigliani auténtico contendría pigmento blanco titanio, que empezó a distribuirse después de su muerte. Y, sin embargo, casi cien años después de su desaparición, el artista sigue siendo un misterio que desafía a expertos, museos y casas de subastas.

TRES EXPERTOS: TRES TEORÍAS

Christian Parisot asegura que la hija de Modigliani le cedió el derecho moral sobre su obra, pero ha sido condenado por fraude. Kenneth Wayne y Marc Restellini, principal asesor de las casas de subastas sobre Modigliani, han anunciado sus propios catálogos. Cada uno reivindica obras distintas del artista como auténticas.

En 2015, el coleccionista chino Liu Yiqian pagó 170 millones de dólares por ‘Desnudo acostado’, lo que lo convirtió en el segundo cuadro más caro adquirido en una subasta.

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viernes, julio 13

Los 10 mejores alimentos para la salud de tus dientes

(Un texto de A. Paris en la revista Mujer de Hoy del 22 de abril de 2017)

Conservar tu boca en buena forma es posible si, además de cepillarte los dientes y acudir a revisiones, la nutres con los alimentos que le hacen falta. 

Nuestra salud oral deja mucho que desear y los datos lo demuestran: cuatro jóvenes (de entre 12 y 15 años) de cada 10 tienen caries. Lo peor es que ese porcentaje se duplica en la edad adulta: a los 35 años esta enfermedad está presente en el 95% de las bocas de los españoles, según los datos de la Encuesta de Salud Oral 2015. Y con las encías no nos va mucho mejor: entre el 65 y el 70% de la población mayor de 35 años presenta algún problema en ellas y entre el 24 y el 37% sufre periodontitis o enfermedad de las encías (un 10% de ellos en su forma más severa).

Para atajar esta situación además de extremar la higiene, cepillarse los dientes como mínimo dos veces al día, usar pasta con flúor y visitar al dentista de forma rutinaria una vez al año (y no solo cuando tenemos un flemón), debemos vigilar lo que comemos. Porque para la salud oral tampoco es lo mismo tomar una ensalada que un dulce (más allá de cómo te cepilles después). Para estar sana, nuestra boca necesita que la proveas de calcio, flúor, polifenoles antioxidantes, catequinas, omega-3, vitamina C y D. ¿Sabes dónde y cómo encontrar estos nutrientes? Estos alimentos te los darán.

Los 10 alimentos que cuidan la salud dental:
  • Salmón. Gracias al flúor que contiene (1,9 mg/100 g), este pescado contribuye a la mineralización de los dientes. Además, es rico en vitamina D, que fortalece el esmalte y combate los síntomas de la enfermedad periodontal. "Es de los pocos alimentos que contienen esta vitamina, necesaria para el desarrollo y el mantenimiento óseo junto al calcio", explica la dra. Conchita Curull Gasol, directora médica de la Clínica Curull.
  • Chocolate. El chocolate con un 70% de cacao, contiene antioxidantes con propiedades antiinflamatorias, por lo que reduce los síntomas de la gingivitis. Asimismo, posee una sustancia, la teobromina, que ayuda a endurecer el esmalte reduciendo la sensibilidad dental.
  • Zanahoria cruda. Los vegetales crujientes son algo así como un hilo dental natural y con vitaminas incorporadas. Masticar unos crudités de zanahoria entre horas no solo te aportará antioxidantes y flúor, sino que activará la producción de saliva, reducirá la acidez bucal (responsable de la erosión dental) y limpiará la placa bacteriana de los dientes.
  • Queso. Los dientes necesitan calcio y este alimento no solo te lo proporciona, sino que también reduce la placa bacteriana. El contenido de calcio varía de un queso a otro, pero recuerda este truco: cuanto más duro, más estimula la secreción de saliva, lo que lo hace mejor. También debes recordar que todos los quesos contienen lactosa, un azúcar que las bacterias transforman en ácido láctico. Para que este ácido no ataque a los dientes, combina queso con fruta.
  • Pasta integral. Cuantas menos harinas refinadas, mejor. La razón es que se han relacionado con enfermedades de las encías. A la hora de hacer pasta o comer pan, escoge la versión integral.
  • Manzana. Esta fruta te ayuda si no te puedes cepillar los dientes después de comer. Gracias a su textura, es capaz de arrastrar los restos de alimentos y placa que han quedado en la boca y, al morderla, se masajean las encías. Eso sí, escoge siempre las variedades menos dulces y ácidas.
  • Agua. Debemos consumir entre uno y dos litros de agua al día para lubricar la boca, ya que eso influye en la producción de saliva. "Las personas con poca saliva, saliva espesa o boca seca (pacientes irradiados de cabeza y cuello, grandes fumadores, personas que toman antidepresivos, mujeres menopáusicas...) deben llevar siempre una botella de agua pequeña y beber de forma continuada para lubricar la mucosa oral", explica la experta.
  • Té verde. Esta infusión es el yin y el yang de la salud bucodental. Por una parte, su riqueza en antioxidantes (catequinas) ayuda a combatir las enfermedades de las encías. Pero existe un límite de tazas al día que podemos tomar antes de que sus taninos tiñan nuestros dientes o provoquen sequedad bucal: de dos a tres tazas al día.
  • Chicles con xylitol. "Se ha demostrado que estos chicles reducen las caries entre un 30% y un 60%, ya que promueven una situación en la que la producción de ácidos por bacterias cariogénicas es reducida", explica la dra. Curull.
  • Verduras verdes y naranjas. Todas las verduras naranjas poseen betacarotenos, que el organismo transforma en vitamina A (necesaria para la salud de las mucosas y para prevenir el cáncer oral). Las verduras de hoja verde tienen alto contenido en calcio y fibra. Recuerda que una sola porción de 150 g de col rizada proporciona 195 mg de calcio.
Y debes evitar...
  • Grasas no saludables: los alimentos ricos en grasas saturadas están relacionados con la inflamación gingival.
  • El alcohol: su ingesta es un factor de riesgo para padecer cáncer oral y periodontitis.
  • Alimentos y bebidas ácidas: favorecen la erosión del esmalte y provocan aumento de la sensibilidad dental.
  • Las bebidas carbonatadas: el problema con ellas no es tanto el azúcar que contienen (que también), sino su pH ácido, que erosiona el esmalte y la dentina, facilitando la aparición de hipersensibilidad. Si se consumen, es recomendable un buen enjuague después.
  • Las salsas industriales: el ketchup, la salsa de soja y el vinagre balsámico, al igual que el café, tiñen el esmalte y, lo peor, es que contienen una gran cantidad de azúcares (sí, aunque sepan salado), y el azúcar provoca caries.
  • Las patatas fritas (de bolsa): contienen almidón, que se transforma en ácido y ataca el esmalte. Si no se puede resistir el deseo de este picoteo, es importante lavarse bien los dientes después y utilizar hilo dental.

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jueves, julio 12

Cómo desengancharte del azúcar (y ganar salud y energía en solo 7 pasos)

(Un texto de Marisol Guisasola en la revista Mujer de Hoy del 15 de abril de 2017)

Eres una adicta, aunque no lo sabes. Tu adicción está incorporada a tu comida y puede afectar a tu salud sin que te des cuenta. Pero es posible renunciar al dulce sin pasarlo mal.

El azúcar provoca adicción. Las imágenes de resonancia magnética han comprobado que activa los mismos centros de recompensa del cerebro que la morfina, por ejemplo. "Un consumidor de azúcar que deje de tomarlo de golpe experimentará un síndrome de abstinencia similar al que sufren los cocainómanos, los fumadores o los alcohólicos cuando dejan de tomar cocaína, nicotina o alcohol", explica Kris Gunnars, investigador en nutrición y autor de Vicious Eating. The Food Addict´s Guide to Redemption (Alimentación adictiva. Guía para la redención del adicto a la comida). "Puedo decirlo por experiencia: he pasado por seis tratamientos de rehabilitación y sé del tema", confiesa el autor.

Por si el trago de la adicción no es lo bastante amargo, las dietas ricas en azúcares acaban generando resistencia a la insulina, lo que significa que esa hormona deja de controlar bien los niveles de glucosa (azúcar) en sangre y esto abre la puerta a un montón de problemas de salud. Además de ser antesala de la diabetes tipo 2, la resistencia a la insulina es un factor de riesgo para padecer obesidad abdominal, síndrome metabólico, enfermedad cardiovascular, cánceres de mama, vesícula o intestino... y hasta de metástasis. Estudios recientes indican incluso que las dietas ricas en azúcares aceleran el envejecimiento y aumentan el riesgo de depresión.

Lo malo es que las sociedades como la nuestra están cada vez más bañadas en azúcar. Y lo peor es que no basta con quitar el azucarero de la mesa o dejar de tomar bebidas azucaradas o chucherías. La industria alimentaria añade azúcares a productos que no imaginarías que los llevan: sopas, salsas, aliños para ensalada, pizzas y hasta chorizo o pechuga de pavo. Solo con una dieta basada en ese tipo de productos, podríamos superar varias veces el máximo diario recomendado por la Organización Mundial de la Salud, que es de seis cucharaditas de azúcar al día. Súmale a eso las harinas blancas, féculas y almidones que llevan tantos productos procesados (y que el organismo convierte rápidamente en azúcar), y te saldrá un total apabullante. Según la American Heart Association, las personas que basan su dieta en comida rápida y productos procesados toman una media de 22 cucharaditas de azúcar al día.

Ya sabemos que nadie está libre de culpa. Damos chucherías a los niños para que nos dejen tranquilos, celebramos cumpleaños y fiestas con tartas y refrescos azucarados y, al final, vivimos reforzando la idea de que lo dulce es sinónimo de consuelo y momentos felices.
Con esas ideas en mente, la pregunta es si realmente es posible salir de la trampa del azúcar. Afortunadamente, la respuesta de los expertos es que sí es posible y sin necesidad de acudir a un centro de rehabilitación.

"Reducir el consumo de azúcares tiene un impacto notable en el peso y en la prevención de muchas enfermedades. El truco es ir sustituyendo la dieta rica en alimentos altamente procesados por alimentos frescos o mínimamente procesados y empezar a movernos más cada día", nos explica Frank Hu, profesor de Nutrición y Epidemiología en la Universidad de Harvard (EE.UU.), uno de los científicos más relevantes en nutrición. Estos pasos son la clave para lograrlo.

Los mil nombres del problema

La mayoría del azúcar que consumes no está en tu azucarero. Montones productos procesados llevan azúcares añadidos. Muchos terminan con “osa”, como galactosa o sacarosa, o vienen indicados como jarabe o jugo. Estos son algunos de los nombres que debes detectar (y desechar) en la etiqueta: melaza, jugo de caña, miel de caña, miel de maíz, jugo de fruta concentrado, jarabe de arce, dextrosa, fructosa, sacarosa, glucosa, maltosa, dextrina, maltodextrina, galactosa, miel de malta, sólidos de jarabe de maíz...

Paso 1: Busca alternativas
  • Algunas ideas: un bol de yogur natural con fresones o arándanos; un bol de macedonia con zumo de naranja; una manzana o una pera; una ración de melón o sandía; tres orejones o un puñadito de pasas...
  • ¿Por qué debo hacerlo? Porque el azúcar de las frutas (fructosa) ayuda a calmar la sed de dulce, pero viene acompañado de fibra vegetal (además de vitaminas, minerales y otras sustancias protectoras). Como la fibra es difícil de digerir, ralentiza el tránsito intestinal y hace que ese azúcar pase lentamente al torrente sanguíneo. ¿La consecuencia? Evitas los peligrosos picos de azúcar típicos de los alimentos procesados.
Paso 2: Picotea "seguro"
  • Algunas ideas: mete una manzana o una bolsita con 30 g de almendras o pasas en tu bolso o en el cajón de tu mesa y tómalos cuando el cuerpo te pida azúcar.
  • ¿Por qué debo hacerlo? Porque si vas cambiando los tentempiés ricos en azúcares y harinas blancas por alimentos ricos en fibra y nutrientes, reducirás poco a poco tu deseo de dulce. Hazlo tres semanas y lo comprobarás.
Paso 3: Aléjate del "bajo en grasas"
  • Algunas ideas: ensaladas verdes con su vinagreta de aceite de oliva virgen extra (AOVE); verduras a la plancha; pescados y mariscos (pueden ser en conserva) ricos en omega-3; pan integral con tomate y AOVE para desayunar...
  • ¿Por qué debo hacerlo? Cuando la industria alimentaria elimina las grasas de un producto para hacerlo light, añade azúcares y otros hidratos de carbono refinados para recuperar ese "punto de satisfacción" que hace desear tomar más. No tienes más que leer la lista de ingredientes para verlo. Además de reforzar la adicción, se ha visto que son peores para la salud y el peso que los que llevan la grasa del producto original. Como explicaba el profesor Frank Hu en un estudio publicado en la revista Journal of American Nutrition, "sustituir la grasa saturada por carbohidratos refinados es contraproducente. Con la actual epidemia de obesidad y resistencia a la insulina, ha llegado el momento de cambiar el paradigma y pasar de una dieta baja en grasas a una dieta baja en carbohidratos refinados".
Paso 4: Duerme bien
  • Algunas ideas: para dormir siete u ocho horas, evita las cenas abundantes y el ejercicio al menos una hora antes de ir a la cama. Apaga todo, cierra las persianas y sigue horarios fijos para acostarte y levantarte.
  • ¿Por qué debo hacerlo? La falta de sueño altera los niveles de hormonas como la grhelina y la leptina, y aumenta el apetito, en especial el deseo de azúcares. Un estudio ha visto incluso que los centros de recompensa del cerebro son más activos en personas que tienen falta de sueño.
Paso 5: Mastica chicle
  • Algunas ideas: tenlos siempre a mano, mejor con azúcar, y lávate los dientes después de masticarlos.
  • ¿Por qué debo hacerlo? Una investigación de 2009 vio que las personas que mastican chicle durante tres horas al día resisten mejor el deseo de dulce. ¿Por qué con azúcar? Porque se ha comprobado que los edulcorantes artificiales favorecen el almacenamiento de grasa, aumentan el apetito y provocan más aumento de peso que el propio azúcar. Como explica uno de los expertos del estudio: "Cambiar el azúcar por sacarina o aspartamo es como sustituir los cigarrillos por cigarros puros".
Paso 6: Deja el dulce para otro día
  • Algunas ideas: cuando pienses en ir a buscar algo dulce, cambia de chip y sal a dar una vuelta, ponte a cocinar algo inmediatamente, date una ducha caliente, ordena un cajón, haz esa llamada pendiente...
  • ¿Por qué debo hacerlo? Si aprendes a retrasar la satisfacción de tu deseo, acabarás desarrollando "músculo" frente a la tentación. No olvides el dicho de que "somos animales de costumbres". En cuanto a la ducha, debe ser caliente y durar al menos cinco minutos. Al salir, te notarás relajada y tu ansia de dulce se habrá calmado.
Paso 7: Bebe agua
  • Algunas ideas. Ten siempre agua fresca a mano (mejor con un chorrito de limón exprimido, que te aporta vitamina C). Empieza las comidas principales con una taza de caldo, un gazpacho ligero o un zumo natural (son agua en más de un 75% de su composición). Bebe té y/o infusiones entre horas, incluso con una cucharadita de miel sin refinar. Ese poquito de dulce evitará que desarrolles ansia por lo prohibido.
  • ¿Por qué debo hacerlo? El agua fresca no solo hidrata y calma el apetito, sino que reduce el riesgo de sufrir diabetes tipo 2. Un estudio francés en el que participaron más de 3.000 hombres y mujeres vio que, al cabo de nueve años, las personas que más agua tomaban tenían un 30% menos de riesgo de diabetes que los que menos agua bebían. 

Plan para un día sin azúcar

  • Al levantarte. Abre las ventanas y deja que entre la luz del sol: eso estimulará tu energía y tu optimismo y, si te levantas temprano, sincronizará tus ritmos circadianos. Bebe un vaso de agua con el zumo de medio limón. Dúchate y piensa en qué te vas a poner hoy.
  • Desayuno. Toma un vaso de zumo natural; una tostada de pan integral con tomate y tortilla francesa; una rodaja de melón. Infusión o café, mejor, sin azúcar.
  • A media mañana. Bebe un vaso de agua y toma 30 g de almendras o nueces.
  • Antes de comer. Intenta caminar unos 15 o 20 minutos y beber un vaso de agua antes de sentarte a la mesa.
  • Comida. Gazpacho o ensalada verde con queso fresco y vinagreta de AOVE. Pollo asado con un tomate. Manzana o kiwi. 
  • A media tarde. Vaso de agua con limón y yogur griego sin azúcar. 
  • Antes de cenar. Dos horas antes, date una caminata de 30 minutos. Y bebe un vaso de agua.
  • Cena. Espárragos a la plancha.Quinoa con verduras y langostinos. Infusión de manzanilla.

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martes, julio 10

Cosmética: los nuevos básicos

(Un texto de Cristina Uranga en la revista Mujer de Hoy del 15 de abril de 2017)

Hace unos años ni habías oído hablar de ellos, pero ahora son tan esenciales como la hidratante o el contorno de ojos. Analizamos las nuevas piezas clave de tu rutina de cuidados. 

Los aceites:

Si alguien te hubiera preguntado hace cinco años si pensabas incluir un aceite facial en tu rutina de belleza habrías preguntado que para qué. Ahora ya conoces la respuesta: te sacan de cualquier apuro. Si te plantean dudas, sigue estas claves.

Para el rostro. Solo necesitas dos o tres gotas. Aplícatelas en las manos y frota entre las palmas para que el calor active sus beneficios. Lo que quede en tus manos es lo que tienes que darte en la cara con un masaje ascendente.
Para el cuerpo. Si no te atreves con la textura, aplícalos sobre el cuerpo húmedo. Así forman una película sobre la piel que mantiene la hidratación. Los nuevos formatos de baño te lo ponen fácil, porque actúan como limpiadores de base oleosa sin detergentes, que, al contacto con el agua, se transforman en una espuma que limpia en profundidad, pero preserva la barrera hidrolipídica de la piel.
Para el pelo. Marcan la diferencia entre una melena brillante y flexible y un pelo triste. Aplícalos solo de medios a puntas y, en seco o en mojado, nunca te los des directamente: frota unas gotas entre las manos y luego presiona sobre los mechones.

El agua micelar:

Lo más curioso de este esencial de tu nueva vida es que lo inventaron los franceses hace ya más de 100 años. Entonces, este limpiador líquido infusionado con micelas (unas diminutas moléculas oleosas que funcionan como imanes con la suciedad del rostro) se presentó en sociedad como una alternativa mucho menos agresiva que el agua corriente para limpiar la piel.

A día de hoy, cumplen a la perfección con esta misma misión y son perfectas para pieles sensibles porque, además de ahorrar el paso por el agua del grifo (no es necesario aclarar), tampoco requieren ningún tipo de frotación para hacer su trabajo. Para terminar de rizar el rizo, las nuevas versiones incorporan activos calmantes e hidratantes, para que cuando termines con la limpieza la irritación sea prácticamente imposible.
Su punto flaco. Les falta potencia para acabar con el maquillaje waterproof y tampoco eliminan lo suficientemente bien los filtros solares. En esos casos, pásate a la doble limpieza de origen asiático: primero un bálsamo o un aceite, después el agua micelar.

Las BB y CC creams:

Ya llevan casi una década demostrando que el todo en uno es la mejor forma de conseguir un rostro perfecto y protegido. Y no han dejado de evolucionar. ¿Lo último de lo último? Las correctoras de color, como las CC Crème de Yves Saint Laurent en lavanda, rosa y melocotón; y las adaptativas, como Blend it Yourself de Clinique, (unas gotas que puedes mezclar con todas tus cremas, de la hidratante al fotoprotector, para convertirla en cualquier letra doble del alfabeto).

Pero hay más sorpresas, como las BB creams que se aclimatan a las necesidades de tu rostro en condiciones extremas. Así se comporta WetForce BB Sports de Shiseido, pensada para usarla mientras haces ejercicio al aire libre, no solo te protege mejor cuando has empezado a sudar (con la tecnología WetForce, los minerales del agua crean un refuerzo en la barrera de filtros), es que además su Contouring Powder se ajusta a tu piel para unificar el color en todo momento y conseguir que tengas buena cara hasta después de haber corrido 10 kilómetros.

Los nuevos exfoliantes:

No te descubrimos nada con el peeling. Ya conoces su funcionamiento: elimina la capa superficial de la piel, compuesta de células muertas que tu organismo debería eliminar por sí mismo. Estos productos ayudan a acelerar un proceso de regeneración que, a partir de los 25 años, empieza a ralentizarse. La diferencia a día de hoy es el cómo. Hasta ahora, confiábamos sobre todo en la exfoliación física: productos con granitos con una tracción mecánica de frotación que solía acabar en rojeces e irritación.

Pero desde hace un par de años, las firmas apuestan por los peelings biológicos y químicos. De eliminar todo lo sobrante se encarga ahora una combinación de ácidos naturales (glicólico, azelaico, alfahidroxiácidos, enzimas de la fruta) que consiguen una piel suave y renovada sin infligir daños, porque su formato suele ser líquido o gel que se aplica simplemente con un algodón empapado con cero fricción. Y también los tienes en formato polvo, para mezclar con agua o aceite. En cualquier caso, ninguno de ellos contamina el medio ambiente: por lo visto, las bolitas artificiales de algunos exfoliantes no son biodegradables y se acumulan en ríos y océanos.




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