(Un texto de Ángela Bernardo en bbvaopenmind.com leído el 10 de marzo de 2016)
La historia del cine está repleta de avances
que han cambiado para siempre el séptimo arte, tanto en su forma
de producirlo como en la manera en la que el público lo ha
disfrutado Desde las primeras proyecciones de los hermanos Lumière
hasta las modernas películas creadas gracias a gráficos generados
por ordenador, la industria no ha parado de innovar para hacer
mejores filmes. Estos han sido algunos de los avances técnicos que
han revolucionado la historia del cine.
1. Los hermanos Lumière
Los inicios del séptimo arte no pueden entenderse sin la
contribución de los hermanos August y Louis Lumière.
Estos pioneros, inventores del cinematógrafo, recrearon la ilusión
del movimiento. El objetivo no es otro que engañar a nuestra
vista. Según la periodista Yolima Andrea Díaz, el cine y
sus avances técnicos tienen sus orígenes en representaciones como
“la cambra obscura” de mediados del siglo XVI, la “linterna
mágica” del siglo XVII o el cronofotógrafo portátil de Étienne
Jules Marey. Pero la industria fue más allá de aquellas técnicas
rudimentarias que proyectaban imágenes en habitaciones oscuras,
presentaban fotografías transparentes fijas o movían bandas que
visualizaban doce imágenes por segundo.
El cinematógrafo de los hermanos Lumière se dio
a conocer en un congreso científico celebrado en marzo de 1895,
aunque su presentación oficial fue el 28 de diciembre de ese año
en el Grand Café del Boulevard des Capucines
de París. En este rincón francés, y para sorpresa del público
asistente, proyectaron la llegada de un tren a la estación de
Ciotat. Había nacido oficialmente el séptimo arte.
Como explica el National Media Museum,
los hermanos Lumière vieron pronto la oportunidad comercial
que tenían delante. Así fue como desarrollaron 450 cinematógrafos
portátiles.
2. La Luna de Méliès
Los hermanos Lumière inauguraron historia del cine con la
invención del cinematógrafo. Pero la ilusión del movimiento, pieza
clave del séptimo arte, también le debe mucho a otro cineasta
francés. Desde que Georges Méliès consiguió
“incrustar” un cohete en la superficie de la Luna en 1902, nada
volvió a ser lo mismo.
El director francés utilizó la sobreimpresión de imágenes, los
fundidos, las dobles exposiciones y el uso de maquetas. Así fue
como logró producir, a pesar de la precariedad técnica de
principios del siglo XX, la película Viaje a la Luna (Le
Voyage dans la Lune). 67 años antes de que la misión Apolo
11 pisara por primera vez el satélite, Méliès pudo “retratar” el
aterrizaje de una nave en el ojo de la Luna, una imagen célebre
que caracteriza a la primera gran película de ciencia ficción.
3. El color
En 1916, llegaría una de las técnicas más importantes para el
séptimo arte. El Technicolor,
que permitió a los cineastas realizar películas en color. Un punto
de inflexión fundamental para la industria, que fue posible
gracias a la introducción de un proceso químico fotográfico que
logró introducir el color en los fotogramas de las películas.
Gracias al hallazgo de Daniel Comstock y Burton Wescott, la
compañía Technicolor Corporation consiguió
transformar el cine en blanco y negro en uno de color. Este
descubrimiento, basado en el sistema Kinemacolor, grababa las
imágenes en dos tonalidades (rojo y verde azulado) utilizando
únicamente una lente. ¿Cómo lo hacía? Un divisor de haz de luz y
filtros de color facilitaba el proceso que, sin embargo,
presentaba numerosas dificultades para ser proyectado en las
salas. Así quedó demostrado con el estreno de The Gulf
Between, en 1917. Y es que el proyeccionista, debido a la
novedad del proceso, no fue capaz de ajustar de forma adecuada la
máquina y registrar correctamente los dos colores en pantalla,
afectando a la correcta visualización del filme.
La llegada de dos sistemas posteriores (denominados Proceso 2 o
sistema “de dos tiras” y Proceso 3) mejoraría la producción de
películas en color. Pero fue el desarrollo de la cámara
de tres colores (Technicolor de tres tiras) la que
revolucionaría técnicamente la industria. Según escribieron David
Bordwell, Janet Staiger y Kristin Thompson en The Classical Hollywood
Cinema: Film Style and Mode of Production to 1960,
esta invención correspondió a Comstock, Troland y
Ball (graduados y estudiantes del MIT), mientras que se
desarrolló gracias a Kalmus. Un desarrollo que
hizo que las películas en color experimentaran un ‘crecimiento
imparable’ a partir de 1935.
4. El sonido
La incorporación de fotogramas con color no fue la única
revolución técnica que vivió el cine entre los años veinte y los
treinta. En 1927, Alan Crosland estrenó su
película en blanco y negro The Jazz Singer. Una obra en
la que no se aprovechaban las ventajas del Technicolor, pero sí se
cambiaba un aspecto esencial para otro de nuestros sentidos.
Pasamos del cine mudo que caracterizó a Charles
Chaplin a uno en el que los sonidos acompañaban a las
imágenes proyectadas.
El avance técnico que lo hizo posible fue el Vitaphone,
como se remarca en Sesión continua.
Este sistema, auspiciado por Warner Bros y el estudio First
National, permitía grabar bandas sonoras y textos hablados en
discos que luego se reproducían al mismo tiempo que la película.
Aunque precario, este dispositivo cambió por completo la
industria, pero pronto fue sustituido por Movietone,
inventado por Lee de Forest y comercializado por Fox a partir de
1927 con la producción de Sunrise: A Song of Two Humans.
Este segundo sistema permitía grabar el audio directamente sobre
la película, un logro que resultó ser un éxito hasta 1939 cuando,
de nuevo, la innovación volvió a cambiar la industria con otro
sistema implementado por Edward C. Wente.
5. La televisión
Dos décadas después de estas revoluciones tecnológicas, el cine
se encontró frente a frente con el que seguiría siendo su mayor
competidor hasta la llegada de Internet: la televisión.
Para contrarrestar su popularidad, la Fox desarrolló un nuevo
sistema de filmación conocido como Cinemascope.
Este método toma imágenes amplias que se consiguen al comprimir
una de tamaño normal dentro del cuadro estándar de 35 mm. El
objetivo es alcanzar una proporción entre 2,66 y 2,39 veces más
ancha que alta, gracias al uso de lentes anamórficos especiales,
que se colocaban en las cámaras y en las máquinas de proyección.
La introducción del Cinemascope también inauguró una nueva época
en el cine, caracterizada por utilizar a partir de entonces formatos
panorámicos, con sistemas similares como Vistavisión,
Todd-AO, Panavisión, SuperScope y Technirama.
6. La animación
Si algo ha destacado en la innovación cinematográfica reciente ha
sido, sin lugar a dudas, las obras de animación. Y en estos
avances, Disney ha jugado un papel clave. Con el
estreno de Steamboat Willie en 1927, Walt
Disney inauguró la época dorada de los filmes
animados, con Mickey Mouse como gran protagonista y
convirtiéndose así en el estandarte de la multinacional hasta
nuestros días. El genio de la animación instauró una técnica que
sería emulada por muchos productores de su época. El método,
conocido como sound cartoon, permitía sincronizar los
dibujos con sonidos, como se muestra a la perfección en la escena
del humo que salía del barco que manejaba un primigenio Mickey
Mouse.
Fue el primero en dar importancia a la animación como potencia
del sector cineasta, y como tal quiso llegar mucho más lejos en
las técnicas que se empleaban. La cámara multiplano,
desarrollada por Ub Iwerks e introducida también por Disney,
permitió dotar a la animación tradicional de unos innovadores, al
menos en su momento, efectos tridimensionales.
Este tipo de cámara de vídeo usada en Blancanieves,
el primer largometraje de la casa, permitió que las escenas de las
películas fueran más realistas obteniendo por primera vez en la
historia una profundidad de campo en la animación.
7. La era Pixar
Pero si en algo ha destacado Disney, y posteriormente Pixar,
es en la aplicación de gráficos generados por ordenador.
La primera obra en la que la compañía utilizó la
computación fue la famosa Beauty and the Beast. Entre
los ejemplos de innovación técnica que se realiza en Disney
Research, los centros de investigación situados en
Estados Unidos y Suiza, destacan el efecto humo, la reconstrucción
del cabello y el pelo del rostro o la modelización de la geometría
facial.
Pixar, desde su nacimiento, también fue un símbolo del cine de
animación con estrenos como Toy Story, Monstruos SA
o Cars. Sus creaciones e innovaciones se basaron en los
avances logrados en Westworld, una historia de ciencia
ficción famosa por haber empleado los primeros gráficos generados
por ordenador. El impulso que le Steve Jobs (cofundador
de la empresa de animación) dio a la industria del cine fue de tal
envergadura que, finalmente, Disney acabó adquiriendo Pixar en
2006 por 7.400 millones de dólares.
Las dos empresas unían así sus fuerzas, una colaboración que
había comenzado en el desarrollo y la aplicación del sistema
CAPS (Computer Animation Production System).
Este avance, conocido como software digital 2D,
permitía colorear digitalmente las animaciones dibujadas a mano.
CAPS fue clave para la realización
de Toy Story, la película dirigida por John
Lasseter que recibió un Premio Oscar en 1995.
No podríamos terminar sin mencionar el uso de los cromas,
y pese a existir desde 1930 ha sido en la era digital cuando esta
técnica ha alcanzado su mayor exponente. El cine es, sin duda, una
forma de crear lo que no existe, en otras palabras, engañar a
nuestro cerebro consiguiendo escenas difíciles de rodar o paisajes
imposibles de soñar con la imaginación. En ese sentido, el croma
permite captar de forma separada un fondo y un personaje u objeto,
para luego utilizar la animación en 3D, la digitalización de la
imagen y los gráficos generados por ordenador, tres avances
técnicos que han permitido producir películas tan increíbles como
The Matrix, El señor de los anillos, 300
o Avatar.
En esta última cinta, el director James Cameron también empleó la
conocida como performance capture, con
el fin de que los personajes “azules” mantuvieran la esencia de la
interpretación de los actores y las actrices de la obra. ¿El
objetivo? Según el propio James Cameron (en palabras para Blog de Cine), “la
idea es que, al final, el público no sepa qué es real y qué no, de
todo lo que ha visto”. Una frase que resume también la finalidad
de aplicar avances técnicos por parte de la industria
cinematográfica.
Y es que la innovación en esta industria no se detiene. Además
del trabajo de compañías como Pixar y Disney, ya se está
preparando la nueva era del cine, la cual parece pasar por el
reconocimiento facial. Faceshift, adquirida
recientemente por Apple, también está
introduciendo una serie de avances técnicos en este campo y que ya
han sido empleados en películas como las de la saga Star Wars.
Mejoras que demuestran que la industria tiene la fórmula I+D+i en
su ADN, lo que ofrecerá nuevas posibilidades para estrenos del
futuro.
Etiquetas: Tardes de cine y palomitas