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martes, junio 16

El voto de la mujer en Suiza

(Extraído de un artículo de Marta Medina en El confidencial del 19 de junio de 2018)

En 1970 tuvieron lugar las primeras elecciones municipales en los cantones de Vaud, Neuchâtel y Ginebra (Suiza) en las que las ciudadanas del país helvético pudieron hacer valer sus papeletas; después de décadas de manifestaciones, presiones y reivindicaciones pacíficas en las calles, el movimiento feminista —que no entendía por qué en un país moderno, sin dictaduras, que había conseguido sortear el retroceso producido por la ruina económica, social y física de la Segunda Guerra Mundial no dejaba votar a las mujeres— conseguía instaurar el sufragio femenino, al menos a nivel local. Todavía faltaría un año para que, en medio de una gran controversia, dos de cada tres suizos —hombres— decidiesen otorgar a sus conciudadanas el derecho al voto por primera vez —repetimos, por primera vez— en la historia de Suiza. Doce años antes, en el referéndum de 1959, dos de cada tres hombres habían votado en contra. Ejem.

Como apunte, en el cantón de Appenzell Rodas Exteriores no dejaron votar a las mujeres a nivel local hasta el 27 de noviembre de 1990 (¡!) y porque la Corte Federal Suprema decidió intervenir. Ejem, ejem.

El largo camino hacia el sufragio femenino

  • 1868: un grupo de mujeres en Zúrich reivindica el derecho de voto con motivo de una revisión de la Constitución cantonal. Durante la primera mitad del siglo XX se lanzan iniciativas en ese sentido en otros cantones. Sin éxito.
  • 1957: El Gobierno quiere extender a las mujeres el servicio obligatorio de protección civil. La propuesta desata la ira de las asociaciones de mujeres que se niegan a asumir nuevas obligaciones mientras no se les reconozcan sus derechos políticos. Para salvar el proyecto, el gobierno presenta un anteproyecto para una votación sobre el sufragio femenino. Ese mismo año, por primera vez en la historia de Suiza, un grupo de mujeres acuden a las urnas en Unterbäch, cantón del Valais, en contra de la voluntad del cantón.
  • 1959: El sufragio femenino fracasa en votación popular con un 66,9% de votos en contra y una participación del 66,7%. Solo lo aprueban los cantones de Vaud, Ginebra y Neuchâtel.
  • 1963: Suiza ingresa en el Consejo de Europa. Pero no ratifica el Convenio Europeo para la Protección de los Derechos Humanos y de las Libertades Fundamentales (CEDH), porque no ha reconocido aún el derecho de voto a las mujeres. En 1969, tras las protestas del Movimiento de Liberación de la Mujer, el Gobierno se ve obligado a presentar una nueva propuesta.
  • 1971: Con el 65,7% de votos a favor, los hombres aprueban conceder el derecho de voto a las mujeres a escala nacional, 53 años más tarde que Austria y Alemania, 27 después de Francia y 26 después de Italia.
  • 1990: Appenzell Rodas Interiores es el último cantón que introduce el sufragio femenino, tras una sentencia del Tribunal Federal.

(Fuente: Diccionario Histórico de Suiza)

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viernes, mayo 22

Beatriz de Bobadilla, la joven amante de Fernando el Católico y de Colón a la que la reina Isabel planeó asesinar

(Un texto de Mario Escobar en El Mundo del 6 de junio de 2022)

La novela La gobernadora rescata la figura de la mujer que sedujo a Fernando el Católico y Cristóbal Colón y supo manejar el poder para convertirse en la señora de las islas Canarias

Todos imaginamos la corte de los Reyes Católicos como una de las más religiosas y ejemplares de su época, pero la realidad es muy distinta. Los Reyes Católicos, dos jovencísimos monarcas asediados por múltiples enemigos en sus respectivos reinos, nombrados soberanos contra todo pronóstico, no tuvieron a sus padres para que los instruyeran en el difícil arte del poder. Fernando era el hijo de la segunda esposa de Juan II el Grande, un hombre más entretenido con sus múltiples amantes y enfrascado en diferente conflictos en Italia y Navarra, que en ocuparse en demasía de su hijo segundón. Además, sus reinos estaban profundamente divididos y dejó una herencia política complicada a Fernando.

Por su parte, Isabel de Castilla fue criada para tener un matrimonio provechoso, ya que su medio hermano Enrique IV de Castilla era el legítimo heredero al trono, seguido por su hermano Alfonso, más joven que ella. El problema comenzó cuando Enrique no lograba tener descendencia, de hecho era conocido como el impotente, pero tras nacer su hija Juana, la causa dinástica se complicó aún más, aunque todos comenzaron a murmurar que realmente era hija de Beltrán de la Cueva, su consejero.

Envenenados

Tras una guerra civil en castilla y el intento de casar a Isabel con varios monarcas, la joven princesa fue comprometida con Pedro de Girón, un cuarentón que gobernaba la orden de Calatrava, pero antes de poder contraer matrimonio con ella fue oportunamente envenenado. Isabel también se negó a casarse con el rey de Portugal y de Francia, pero tras la muerte de su hermano Alfonso, se cree que envenenado, para el rey era muy importante que su matrimonio la apartara de la corte, para dejar paso libre a su hija Juana.

Juan II de Aragón negoció en secreto con Isabel la boda con su hijo Fernando, aunque al ser primos no podían casarse sin una dispensa papal. Los consejeros de Isabel no dudaron en falsificar la bula papal y firmar las capitulaciones matrimoniales de Cervera el 5 de marzo de 1469.

Con el fin de poder casarse Isabel escapó de Ocaña y se encontró con Fernando que había cruzado Castilla disfrazando de mozo de mulas de unos comerciantes. Tras varios contratiempos, el 19 de octubre se casaron en el Palacio de Viveros de Valladolid. El joven matrimonio se había unido de forma ilegal, pasando por alto su consanguineidad, lo que les convertía en practicantes de incesto.

Varias amantes

Isabel llegó al trono de Castilla por medio de una guerra civil y junto a su esposo Fernando lograron reunir bajo su mando a casi todos los reinos de la Península.

Fernando fue infiel a su esposa antes y después del matrimonio. La más conocida de sus amantes fue Aldonza Roig de Ivorra, con la que concibió a dos bastardos. También tuvo como amante a Juana Nicolás, una plebeya con la que engendró una hija. La lista de infidelidades fue muy larga, aunque la más polémica de todas ellas fue la que vivió con Beatriz de Bobadilla.

Beatriz de Bobadilla era sobrina de la marquesa de Moya, la mejor amiga y cortesana de la reina. Su belleza era legendaria, por lo que no tardó en enamorar al maestre de Calatrava, del que fue amante; enseguida encandiló al rey Fernando, siempre atento a las cortesanas hermosas. La joven de 20 años vio como su amante, el maestre de Calatrava moría oportunamente en una batalla, lo que facilitaba que el rey se convirtiera en su nuevo querido. La reina, muerta de celos al tener a su contrincante en la corte, planeó asesinarla, pero su tía intercedió para que la joven se casara con Hernán Peraza, señor de La Gomera.

La partida de la joven no terminó con los frenesís de la Corte. Cuando la reina Isabel se retiraba de las fiestas de palacio, muchas veces estas derivaban en orgias donde cortesanas y nobles daban rienda suelta a sus pasiones.

Beatriz de Bobadilla siempre quiso regresar a la Península y vengarse de los que la habían enviado al exilio insular. Tras la muerte de su esposo a manos de los guanches, la aún joven gobernadora de La Gomera regresó a la corte. Allí conoció a Cristóbal Colón con el que comenzó un tórrida relación.

Cruel y con gran apetito sexual

El rey Fernando procuró de nuevo convertirse en su amante y la reina, que en secreto amaba a Cristóbal Colón, intentó de nuevo enviarla a Canarias. Sabemos que en La Gomera, Beatriz recibió a Cristóbal Colón, que pasó por la isla en tres de sus viajes. Es posible que la gobernadora se hiciera ilusiones con casarse con el almirante, pero este nunca quiso comprometerse. Beatriz se casó entonces con Alonso Fernández de Lugo, conquistador de la isla de Tenerife. La gobernadora se caracterizó por su crueldad y apetito sexual. Teniendo amantes entre los líderes guanches, esclavos negros, otros soldados y señores, además del rey y Cristóbal Colón.

Isabel siempre estuvo enamorada en secreto del almirante, lo que le hizo odiar de nuevo a Beatriz y pudo ser la causante de su prematura muerte.

Ni católicos ni moralistas

La Corte de los Reyes Católicos se caracterizó por su promiscuidad y las sonadas muertes atribuidas a envenenamientos y otros métodos de asesinatos. De hecho, Nicolás Maquiavelo se inspiró en Fernando el Católico para escribir su célebre libro El Príncipe, donde reflejaba la despiadada búsqueda y mantenimiento en el poder de los monarcas de su época.

La corte no fue muy católica, a pesar de que Isabel propició junto al cardenal Cisneros la reforma de las órdenes religiosas, tampoco demasiado moralista, ya que el envenenamiento, el adulterio y la traición fueron demasiado comunes en la corte de los Reyes Católicos. Nuestro Juego de Tronos particular no tiene nada que envidiar a la famosa serie televisiva, Isabel y Fernando, Fernando e Isabel, fueron sin duda nuestros Stark y Lannister patrios.

Mario Escobar es historiador, novelista, ensayista y conferenciante. Su nueva novela, La gobernadora (La Esfera de los Libros), sale a la venta el miércoles 8 de junio.

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miércoles, marzo 18

Siete cosas que una mujer tenía prohibidas hace tan solo 100 años

(Un texto de Elena Zamorano en El Confidencial del 10 de marzo de 2020)

Ellas no lo tuvieron fácil, pero como hoy, se opusieron a las dificultades para ganar algunos de los derechos que disfrutan actualmente y que antes suponían una absoluta injusticia.

Afortunadamente, los movimientos feministas que comenzaron a tomar forma a finales del siglo pasado en España han conseguido que muchos derechos para las mujeres hayan sido conquistados. Una serie de logros colectivos que hoy en día ya nos pueden parecer muy normales, pero que hace un siglo se antojaban como auténticas rarezas de la vida en sociedad. Y no solo eso, sino que su reivindicación estaba perseguida y penada por los tribunales.

Sin ir más lejos, el sufragio femenino, el cual no llegó hasta bien entrado el siglo XX. Nuestro país fuera uno de los primeros del mundo en los que quedó reconocido por las leyes. Aunque en territorio europeo la primera nación que lo aprobó fue Finlandia, en 1907, en España el derecho a voto de las mujeres fue aceptado en la Constitución de 1931, en época de la Segunda República. Y en consecuencia, las primeras elecciones en las que ellas pudieron ejercer su voto fue en las generales de 1933. Años después, llegaría la Guerra Civil y la dictadura franquista, la cual anuló el procedimiento de elecciones (aunque sí que se votó en 1966, pero no de manera democrática ya que había una única opción). Así, los votos libres tanto femeninos como masculinos no se volvieron a ejercer hasta 1976, durante la Transición.

Estos eran los tres requisitos que establecía la ley para poder abrir una cuenta bancaria: ser hombre, mayor de 18 años y tener el DNI en vigor

Son muchos los avances que ha habido en la historia en cuanto a derechos femeninos se refiere. Lo más importante aquí es que no haya un retroceso y volvamos a épocas tan oscuras en las que la desigualdad social entre hombres y mujeres no estaba en el punto de mira ni abierta a las críticas. Hoy, con motivo de la resaca del Día Mundial de la Mujer, vamos a repasar algunos de ellos.

Llevar pantalones

"Cuando yo tenía 12 o 13 años, mi madre llegó a casa con pantalones. Estaban de moda. Pero mi padre le dijo que de ninguna manera se los podía poner, que en esa casa era él quien los llevaba". Este testimonio recogido por la 'BBC', de la poeta nicaragüense Claribel Alegría, es perfecto para demostrar cómo un hecho tan inocente como es llevar esta prenda asociada a los hombres estaba prohibida para las mujeres. En 1915, la feminista puertorriqueña Luisa Capetillo fue arrestada por ponerse pantalones en público en La Habana, lo que da cuenta de lo estrictas que eran las normas de vestimenta en algunos países.

Todo cambió cuando mujeres de fama y renombre empezaron a contradecir a la norma, y con ello extender la práctica al resto de la población. Ese es el caso de Coco Channel, que a partir de los años 20 comenzó a incorporar pantalones en sus colecciones. Otro de los iconos más representativos de este cambio de tendencia es el de la actriz Marlene Dietrich, quien los usó con gran estilo. Desde ella hasta nuestros días, las mujeres se han hecho paso adoptando esta prenda de vestir a su armario y, afortunadamente, este código de vestimenta excluyente apenas existe o, al menos, no da lugar para el debate.

Abrir una cuenta bancaria

Ser hombre, mayor de 18 años y tener el documento de nacionalidad en vigor. Estos eran los tres requisitos que establecía la ley para poder abrir una cuenta bancaria en España. Hace tan solo 40 años, suponía una auténtica utopía que una mujer pudiese ser por sí misma una entidad monetaria. No fue hasta el 2 de mayo de 1975 cuando se aprobó una reforma del Código Civil y del Código de Comercio sobre la situación jurídica de la mujer casada que permitía que este hecho tan rutinario fuera aceptado por parte de la sociedad y las leyes.

Ser soldado

El papel de la mujer en las guerras del pasado fue imprescindible, pero la amplia mayoría no se dedicaban a coger un fusil y salir al frente como los hombres, sino que su misión consistía en atender a los enfermos. No fue hasta principios de la década de 1970 cuando la OTAN empezó a permitir la movilización militar femenina, pero solamente en algunos países pioneros de la organización, como Estados Unidos, Canadá, Dinamarca y Francia. En países tan avanzados actualmente a nivel social como Alemania no alcanzaron un estatus hasta el año 2000.

Aquí, en España, bien es sabido que el servicio militar era obligatorio. Precisamente, fue el expresidente José María Aznar quien lo suspendió en 1996, pero no fue hasta 2001 cuando la nueva ley entró en vigor. Unos años antes, concretamente el 23 de febrero de 1998, se publicó un Real Decreto que permitía que las mujeres accedieran a las Fuerzas Armadas por primera vez en la historia.

Divorciarse

Romper el contrato conyugal no era nada fácil si eras mujer. Debías probar que existía maltrato físico o adulterio, o incluso ambos a la vez, aunque en este caso también eran tachadas de mentirosas, con lo cual no se podía hacer prácticamente nada al respecto. Además, la violación solo estaba definida como "tener relaciones forzadas con alguien que no fuera la esposa", según explica a la 'BBC' Stephanie Coontz, profesora emérita de Historia en el Evergreen State Collage. Actualmente, en España, el divorcio es legal mientras hayan pasado tres meses desde la fecha del matrimonio.

Fumar en público

En la actualidad, hay unas cuantas restricciones sobre los lugares de consumo de este vicio tan extendido entre la población. Pero en el pasado se permitía fumar en cualquier lugar, eso sí, no a todas las personas. En concreto, a todo el mundo menos a quienes fueran mujeres. Aunque en general estaba aceptado que las mujeres fumaran en casa, la sociedad desaprobaba que lo mostraran en público, según informa 'Reader's Digest'. Por ejemplo, en Nueva York se prohibió este acto en 1908. La ley resultó ser muy poco popular, y el alcalde la derogó a las dos semanas.

Comprar sin marido

Al igual que se les impedía el acceso a una cuenta bancaria, como hemos comentado anteriormente, en el siglo XIX las mujeres necesitaban salir acompañadas por su marido para poder comprar en tiendas. Esto cambió a finales de siglo con la llegada de los grandes almacenes, los cuales fueron diseñados para las mujeres al estar concebidos como un lugar propicio para socializar, reunirse y lo más importante: gastar dinero. Así es como se permitió el acceso a otros espacios y consumos: los restaurantes y teatros comenzaron a abrir sus puertas a mujeres que venían solas. Sin embargo, esta serie de permisos solo estaba reservada a las mujeres de clase alta.

Tener pasaporte para viajar

Hasta la década de 1920, en Estados Unidos las mujeres no podían viajar solas, lo que quiere decir que compartían su permiso para trasladarse con su marido. Esto era un reflejo de la desaprobación que tenía la mayoría al hecho de que una mujer viajase sin su marido. En 1917, una joven llamada Ruth Hale fue la primera en solicitar su pasaporte con éxito. Veinte años después, la ley fue cambiada para que todas pudieran hacerlo. 

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domingo, marzo 8

El “Six Triple Eight”. El batallón formado por mujeres de raza negra que sirvió en la Segunda Guerra Mundial

(Un artículo de Enrique Bara en www.hermeneuta.es publicado el 1 de septiembre de 2022)

El documental “The Six Triple Eight” recoge la historia del Batallón 6888º, formado exclusivamente por mujeres afroamericanas que viajaron a Europa durante la Segunda Guerra Mundial con el objetivo de liberar las tareas del servicio postal. Una tarea, en principio, menor, pero fundamental para mantener la moral de los soldados. Entretanto, vieron de cerca los horrores de la guerra y sufrieron constantes rechazos por su raza y sexo.

En la excelente película de Sam Mendes, 1917, dos soldados aliados deben atravesar el territorio enemigo durante la Gran Guerra con la misión de trasladar un mensaje a los suyos y evitar una derrota desastrosa ante los alemanes. Un objetivo hoy sencillo que entonces podía convertirse –como así sucede en el film-, en un viaje por el horror. El paso del tiempo y los avances tecnológicos hicieron que tales tareas se desempeñaran con mayor facilidad durante la Segunda Guerra Mundial, si bien, no por eso dejó de ser compleja –y más para los soldados estadounidenses-, la comunicación postal con los familiares.

Esto se consideró un punto a resolver, pues los altos mandos sabían la importancia de que esas cartas alcanzaran su destino, ya que no solo evitarían la incertidumbre de quienes esperaban a los soldados, también su respuesta podía animar a los combatientes. De otro modo, podrían derrumbarse.

CHARITY ADAMS Y EL WAC

A principios de 1945 cartas y paquetes se acumulaban en los almacenes y hangares de Inglaterra por la falta de personal. Fue entonces cuando en los Estados Unidos pensaron en las mujeres del ejército para realizar tal tarea, concretamente, en el Women’s Army Corps (WAC), creado para solventar la falta de soldados en 1942 pese a las reticencias de algunos sectores que consideraban que una mujer solo debía servir en una guerra como enfermera. Es más, las integrantes del WAC sufrieron el rechazo de algunos de sus compatriotas, quienes llegaron a decir que ese grupo estaba formado por mujeres “sexualmente inmorales, prostitutas y lesbianas”.

Una de las integrantes del WAC fue Charity Adams, la primera mujer afroamericana en ser oficial de este grupo. Así que al rechazo por ser mujer, se unió el de su raza, pues entonces estaban aún lejos los avances democráticos que se lograrían en los sesenta. De hecho, las afroamericanas del WAC (un 5,1 por 100 de su integrantes) no estaban satisfechas, pues se sentían apartadas por sus integrantes blancas. Fue entonces cuando, gracias a algunos movimientos políticos, se decidió enviar a Europa un grupo compuesto por 855 mujeres negras, el 6888º Batallón del Directorio Postal Central, el “Six Triple Eight”, para que se encargaran del servicio de correo en Inglaterra (su lema fue: “Sin correo, moral baja”). Charity, al frente de ese grupo, vio allí gran oportunidad de demostrar cómo se habían equivocado con las mujeres y, también, con su raza. De allí que, según propia confesión, se prometiera poner un especial empeño en su tarea para “callar bocas”.  

LLEGADA A EUROPA.

El viaje del 6888º no fue fácil, pues se encontraron en su camino con varios submarinos alemanes, y cuando llegaron a Glasgow, una bomba explotó cerca del muelle. Luego se trasladaron a Birmingham en tren, en donde les aguardaban pilas y pilas de correo. Cuando las vieron, comprobaron que llegaban “hasta el techo de la oficina”. Unos diecisiete millones de mensajes, según calcularon.

Además al principio tuvieron algunos problemas, pues un general blanco, al ver cómo trabajaban, intentó enviarles a un oficial para que “les dijera como hacerlo bien”, cosa que llevó a Adams a decirle: “¡Señor, sobre mi cadáver, señor!”. Aquello estuvo a punto de valerle un consejo de guerra, pero no se llegó a más y su grupo empezó a realizar su labor con una actitud sobresaliente: durante semanas, de día y noche, sin calefacción, entre ratas y sin apenas descansos. No era fácil tampoco porque las tropas estaban en constante movimiento y muchas veces era difícil saber a quién iban dirigidas las cartas, pues había soldados con el mismo nombre (a veces, incluso, solo había apodos); y esto sin olvidar el ambiente bélico en las cercanías. De hecho, para evitar distracciones, las mujeres taparon las ventanas para no ver las luces de los ataques aéreos. Al final, lograron despachar una tarea proyectada para seis meses en tan solo tres. Un éxito absoluto.

PREJUICIOS EN EL EJÉRCITO… Y EL OLVIDO

A las mujeres les llamó la atención el trato de los europeos, pues, por lo general, era respetuoso e igualitario. Esto contrastaba con lo vivido en sus países, incluso, en el seno de su propio ejército, pues allí tenían que enfrentarse constantemente a los prejuicios de los hombres y mujeres blancas.

De hecho, se sorprendieron cuando, al participar en el desfile de la victoria de mayo de 1945 en Rouen –adonde se habían dirigido ese mes para continuar con su tarea- fueron vitoreadas por el público. Asimismo, recibieron un gran trato en París, su siguiente destino, pero al regresar en 1946 a los Estados Unidos se encontraron con el silencio. Es más, algunas de ellas habían fallecido por distintos accidentes, pero como el Departamento de Guerra no pagó sus funerales, debieron encargarse de ello sus mismas compañeras.

Su contribución a la guerra pasó, pues, desapercibida, a excepción del ascenso que logró Charity Adams, quien pronto abandonaría el ejército para estudiar en la Universidad. Solo el paso del tiempo permitiría sacar a la luz algunas de sus circunstancias, logrando al fin cierta fama tras la aparición en 2019 del documental The Six Triple Eight, que ha permitido conocer mucho mejor la que es sin duda una de las historias más desconocidas de la Segunda Guerra Mundial.

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